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Category Archives: América Latina

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

De acuerdo con las reglas del juego impuestas por la partidocracia, en materia electoral palo dado ni dios lo quita. Enrique Peña Nieto es presidente y no hay vuelta de hoja, por más que se compruebe a toro pasado que para asumirse triunfador de la elección presidencial del 2012, incurriera en falta al excederse en 12 veces el gasto de campaña autorizado. Con el estoque adentro sólo queda la satisfacción de que, en su oportunidad ante lo evidente una mayoría contestataria pusiera el grito en el cielo dándose por robada frente al fraude percibido.

Así que ni llorar es bueno. Sólo queda ante “el fraude”, ahora comprobado, del entonces candidato del PRI a la presidencia de la república, reconocer que de acuerdo a las reglas del juego vigentes su mandato es legal; pero no por ello es legítimo y, por tanto, obligado está el Sr. Peña a ganarse la confianza ciudadana con un buen desempeño.

Lo que obviamente no está haciendo al obtener en el corto tiempo de su gestión más rechazo que aceptación al imponer reformas legislativas presuntamente estructurales que, a más de impopulares, no están incidiendo positivamente en mejorías tanto en el orden económico como en un deteriorado tejido social dominado por la desigualdad, pobreza, inseguridad, corrupción y barruntos de gobernanza fallida.

Peor aún, la ilegitimidad de su mandato polariza a los mexicanos;  dividiéndoles más que acercarlos a un principio de unidad y consenso en torno a instituciones republicanas y políticas públicas, con el propósito de  impulsar crecimiento y desarrollo para salir del bache del subdesarrollo. En este escenario, las reformas aprobadas no aterrizan, perdiéndose oportunidad e ímpetus iniciales ahora reducidos a manido discurso reiterativo y ruido mediático que aleja más que acercar a la ciudadanía.

El lastre del subdesarrollo.

Tras cada traspiés legislativo y reforma planteada y aprobada, surge la necesidad de muchas más que den viabilidad a las primeras, mientras el país entero espera resultados que ni por asomo llegan.  Si bien no se le puede ni debe regatear sus hasta ahora exitosos logros en el combate a los varones de la delincuencia, éstos no son suficientes para tranquilizar el ánimo de la ciudadanía; descontento y hartazgo ya pesan más que los aún efímeros  resultados cortoplacistas del Sr. Peña.

El histórico rezago estructural se impone al ambicioso proyecto de modernización y consolidación neoliberal del mandato de un Peña Nieto  enfrentado  -parafraseando  a Vicente Fox-, hoy, hoy a la amarga realidad de patos por doquier disparándoles a las escopetas. El libre mercado como paradigma de su gobierno, no resuelve por sí lo que el lastre del subdesarrollo dependiente construye en el día a día de la pobreza y desigualdad, antes al contrario, lo agudiza.  A mayor valor de la riqueza producida, mayor en México es su concentración en pocas manos,  fórmula que traduciéndose en una  también mayor indefensión económica y social de un pueblo postrado y expoliado, hace nugatorias las reformas presuntamente estructurales por muy ambiciosas que estas sean.

Estado de derecho.

Para fortuna del PRI y sus micro satélites, la oposición perdida en sus propias contradicciones internas, dividida y confrontada en torno a las rebanadas del pastel que las reglas del juego le asignan, carece de fuerza, voluntad y autoridad moral y política para afrontar con energía lo que, en otros países medianamente civilizados sería motivo para desconocer el mandato presidencial. El excederse  en más de cuatro mil millones de pesos en gastos de campaña, además de ruin y escandaloso,  rompe con los principios de equidad,  legalidad y certeza de una elección presuntamente democrática. Con ello, el Estado de derecho se vulnera y hace de la impunidad regla de oro para un país sin ley.

Pero estamos en México. La ley es tan elástica como el titular del poder ejecutivo federal quiera y convenga. A estas alturas, Peña Nieto con el sartén por el mango, hace lo propio. Como también está en sus manos, sin oposición al frente, el ofertar a México en el tianguis internacional del capital. Está en su derecho, visto esto desde la óptica de las reglas del juego político de quienes son los dueños de las canicas.  Más no siendo legítimo, debe aceptarse que en la pseudo democracia representativa ante mirones de palo audacia es el juego  y al que no le guste es, en lenguaje coloquial, “su pedo”.

Y sobre estos últimos, que no son precisamente uno ni dos, vale la pena preguntarse si reconociendo la legalidad del mandato del Sr. Peña, pero convencidos de que carece del mínimo de legitimidad, estarían dispuestos a aceptar sumarse a un cuestionado liderazgo que más que pedir, exige e impone el peso de la autoridad para obtener magros consensos y unidad en torno a un proyecto económico y social del que se derivan reformas legislativas y políticas públicas contrarias al interés nacional y al espíritu del pacto social que el Estado mexicano se ha dado.

A toda acción corresponde una reacción.

Y en este marco, cabe preguntarse también cuál será la respuesta de una indignada, frustrada y lastimada ciudadanía  frente a las urnas en las próximas contiendas electorales,  a sabiendas del  carácter fraudulento y antidemocrático de éstas. Mi opinión es que seguramente no será favorable ni al PRI ni a sus candidatos, juzgados ya desde ahora como delincuentes electorales. Pero tampoco favorable al PAN o al PRD que cogobiernan, si es que tiene validez alguna aquella conseja popular que nos dice que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Desde ya la balanza se inclina a favor de la abstención y el voto en blanco.

Salvo, claro está, que nuevamente nos falle la memoria. Estamos en México y esto suele suceder para nuestro infortunio como país,  con harta frecuencia.

Hojas que se lleva el viento.

Si algo caracteriza al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa es su proclividad a ser políticamente inoportuno. Con la filtración de la información al diario local de mayor circulación en la capital veracruzana sobre el cese de dos connotados funcionarios públicos de primer nivel -por cierto muy cercanos anímicamente al ex gobernador Fidel Herrera Beltrán y públicamente señalados por su ostentoso enriquecimiento-, el Dr. Duarte le gano la de ocho a Peña Nieto y su celebración del 78 Aniversario de la Expropiación Petrolera. Fue mayor el interés que despertara en la opinión pública veracruzana el “manotazo” que todo lo que tenía que decir el Sr. Peña en Cosoleacaque.

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El alcalde de la capital veracruzana está invitando a la ciudadanía a participar en los foros previos a la elaboración y, en su caso, aprobación del Plan Municipal de Desarrollo. Lo que en principio suena bien, abonando a las buenas intenciones del joven Américo Zúñiga, sin embargo surgen de inmediato dudas: ¿La invitación va acompañada del diagnóstico sobre la situación que guarda el Municipio de Xalapa, que a estas alturas ya debe estar sobre el escritorio del munícipe? ¿Con cuanto contante y sonante contaría el Ayuntamiento para financiar un plan de cuatro años? Estas y otras más que surgen cuando se habla de un ambicioso plan en el que deben considerarse el qué, por qué, para qué, cómo, quién, en que tiempo  y con cuánto.

Sin un marco de referencia que centre participación y debate, una vez más se estaría bordando en el vacío y tapándole el ojo al macho con una manifestación más de simulación. Tenemos no una Xalapa, sino cuatro, con necesidades reales y sentidas de primer orden  cuya prioridad es limpiar el cochinero existente antes que hablar de grandes y ambiciosos proyectos. ¿A qué orden de prioridades deben atender entonces los participantes en el foro?, partiendo del supuesto de que hay más deudas que dinero líquido en las arcas públicas municipales. ¿Lo explicitó el alcalde xalapeño al invitar a participar?

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Sólo cuando baja la marea descubrimos quién estaba nadando desnudo”. Warren Buffett

Peña Nieto, primer año

Peña Nieto, primer año

Quién en la calidez del barrio en su niñez no jugó “cascaritas” en la calle, difícilmente puede saber lo que es compañerismo identitario de equipo. Y dado que lo no aprendido no se olvida, resulta muy cuesta arriba aceptar que quienes integran el  gabinete presidencial, conozcan del paño tanto en su desempeño  como en su relación con el pueblo llano. El individualismo neoliberal resultante de su origen familiar, educación elitista y formación académico profesional en instituciones privadas, les gana.

Aquí, en la misma tesitura, cabe, entra y se acomoda el Sr. Enrique Peña Nieto, que en su afán de modernizar al país opone, privilegia e impone criterios tecnocráticos, posiblemente de incuestionable valía para su concepción neoliberal del mundo y de la a la vida, pero ajenos a la percepción de una realidad que en carne propia viven las mayorías del pueblo que gobierna.

Nación es equipo, reiteraba Nelson Mandela a sus cercanos colaboradores en sus propósitos y objetivos de unificar al pueblo de Sud África, para dejar atrás la indignante experiencia histórica del apartheid

Lo que se vive en México a 365 días de la toma de posesión del Sr. Peña como presidente, es todo lo contrario a los propósitos del Dr. Mandela. Lejos de buscar la unidad de su pueblo, el Sr. Peña divide y polariza confrontando a los mexicanos en torno a las llamadas “reformas estructurales” que, por cierto,  no inciden en modificación alguna a los problemas estructurales históricos que mantienen al país en el subdesarrollo.

La búsqueda de incrementos de productividad, competitividad y excelencia a cualquier costo, tiene un precio demasiado alto en un país que ha cifrado sus esperanzas en la inmovilidad y la inercia nacida del paternalismo de Estado. El que el pueblo por decreto dé un paso adelante, rompe con la idea de equipo entre gobernante y gobernados.

Las consecuencias están a la vista.

Siempre atendiendo a la relatividad de las mediciones estadísticas, no es circunstancial que por primera vez en varias décadas, un presidente de la república en su primer año de gobierno cuente apenas con el 50 % de aceptación entre sus gobernados.

De acuerdo a la encuesta de Buendía & Laredo/ El Universal, cuyos resultados fueran ampliamente difundidos por la prensa nacional, entre otras razones de la baja calificación (4.9) que al Sr. Peña le otorga la opinión pública, el diario Vanguardia destaca lo siguiente:

1. Que venció el periodo de gracia para el Presidente (un año).

2. Los detractores se empiezan a manifestar con más fuerza.

3. El gobierno no ha dado a conocer los beneficios de las reformas planteadas con eficacia (la gente no ve cómo estas reformas impactarán positivamente en su vida diaria).

4. La imagen presidencial comienza a sufrir el desgaste natural de todo gobernante.

Lo cierto es que la “química” entre gobernante y gobernados no se da en la medida de lo deseable; lo que  en mi opinión en este fenómeno inédito, lo que en mayor medida cuenta y pesa, es el pecado de origen de un presidente de la República que surge de un proceso electoral cuestionado que contribuiría en gran medida a la polarización que hoy se evidencia.

Pesando más la desinformación, especulación y rumor que los esfuerzos presidenciales por encontrar eco y acompañamiento en sus afanes modernizadores (o privatizadores).

El pacto en la coyuntura queda cojo.

Coincidentemente con la difusión de la encuesta, el PRD abandona el llamado pacto por México rebasada la dirección nacional colaboracionista por sus bases, a la par que se mantiene y radicaliza la protesta magisterial. Esto en vísperas de la concentración en el zócalo de la ciudad de México, convocada por Andrés Manuel López Obrador para este domingo, fecha en la que el Sr. Peña cumple un año al frente del gobierno federal.

Si en efecto en política no hay coincidencias, podría considerarse entonces que lo que tenemos es un principio de unificación orgánica entre la izquierda social y la electoral en torno a un abierto rechazo a las iniciativas,  reformas y políticas públicas de manufactura elitista cocinadas en el seno del pacto e impulsadas desde “Los Pinos”. Lo que se confirma con el anuncio de la cúpula perredista de que se buscara la construcción de un frente amplio, acercándose a “Morena” y a movimientos sociales movilizados en contra de las reformas, específicamente, en contra de la reforma energética que ya se discute en el Congreso de la Unión.

Esto la inteligencia de que la actitud asumida por el PRD pudiera ser uno más de sus pragmáticos desplantes de simulación y chantaje, por lo que antes de irnos con la finta es necesario diferenciar lo que son las bases partidistas y las corruptas dirigencias de las tribus negro amarillas.

Por lo pronto y en tanto no suceda otra cosa,  el as que Peña Nieto se sacara de la manga para mantener el control sobre la partidocracia y las fuerzas políticas que esta representa, hace agua. El llamado pacto por México sin el colaboracionismo de la cúpula perredista queda cojo en un país que, de entrada, rechaza el bipartidismo como fórmula de negociación y consenso. A la par que, con el estira y afloja entre las cúpulas de los tres partidos políticos mayoritarios, se abren espacios para un proceso de dispersión y democratización  de la vida interna de los partidos al imponerse las bases opositoras por sobre sus dirigencias formales.

A lo que habría que agregar el desconcierto de la autoridad en su compromiso de Estado de brindar seguridad, en su sentido más amplio, a la población.

Mal momento para el Sr. Peña y para la Nación. Entre su obcecación por avanzar a contracorriente y a paso acelerado, y  la división y polarización de la sociedad, incidiendo en una economía estancada y en evidente declive no auguran nada bueno para el país en el futuro inmediato.

La realidad está desbordando toda capacidad de previsión y administración del conflicto, observándose por momentos que se pierde el control de daños.

¿Cómo reaccionará Peña Nieto ante esta coyuntura adversa? No habrá que esperar mucho tiempo para conocer la respuesta.

Hojas que se lleva el viento.

En el inter, en nuestra bucólica aldea, seguimos con la cantaleta de que Veracruz ya forma parte del primer mundo con una economía de las más sólidas del país ocupando un  lugar destacado en América latina. Ahora en un tan costo como inútil despliegue publicitario en prensa nacional.

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Y ya que “el trabajo infantil es tradición y cultura” en Veracruz, como expresara el secretario de Trabajo y productividad en su comparecencia ante la LXIII Legislatura del estado, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa ya debería ir pensando en un magno festival con sede en San Juan de Ulúa, que ponga en alto la contribución de la niñez trabajadora a la promoción turística de la entidad.

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Va un abrazo sincero y mi felicitación al estimado amigo, maestro y Premio Nacional de Periodismo, Froylán Flores Cancela, a quien el Congreso del estado en representación del pueblo de Veracruz, reconociéndole su destacado desempeño profesional a lo largo de más de cincuenta años, le hace justicia otorgándole la Medalla al mérito “Adolfo Ruíz Cortines 2013”

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Los curas en Veracruz también son mortales

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Tras el intercambio del epíteto  “pinche”, y en el contexto del deterioro ético y falta de credibilidad de la prensa en Veracruz, quienes han estado quedado mal ante la opinión pública son los propios reporteros y columnistas que viendo la paja en el ojo ajeno, olvidan que corresponde a los lectores calificar y respaldar en su caso a quienes en el ejercicio de su profesión demuestran contar con dignidad, respeto a su propia persona y compromiso con la comunidad a la que se deben.

Sin estos atributos el periodista se coloca en una incómoda situación de indefensión. No puede ni debe desgarrarse la vestidura cuando aceptando sin rubor “el chayo”, al mismo tiempo protesta porque le faltan al respeto o ponen en riesgo su integridad física. Antes que asumir protagonismos fuera de lugar exigiendo ante el poder público consideración y respeto, nuestros reporteros deberían entender que el enemigo está en casa. Sus empleadores les mandan a la guerra sin fusil, los someten a la autocensura, les asignan salarios de hambre, les niegan prestaciones de ley,  y los orillan a completar el chivo en los terrenos de la corrupción oficial.

El no entender esto último, pone a indefensos periodistas al resguardo de comisiones oficiales cuya función es repartir atole con el dedo. Y nada más.

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 En entrega anterior,  a quien esto escribe pesándole los años se le atravesó el alemán cuyo nombre no puede recordar, incurriendo en un doble error en la redacción del texto, mencionando como presidente municipal electo al estimado maestro Guillermo Zúñiga Martínez y no a su joven vástago, Américo. Pido disculpas a mis estimados lectores.- Xalapa, Ver. , noviembre 30 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El Veracruz con el que sueña el gobernador no es el que a diario construyen con esfuerzo, rabia contenida  y no pocas penurias cientos de miles de veracruzanos.

Duarte-III-Informe

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa entregó formalmente al Congreso de la entidad su Tercer Informe de Gobierno y, en exclusivo show mediático en la literalmente fortaleza de San Juan de Ulúa en la ciudad y puerto de Veracruz, un balance de los tres años de su mandato al frente del Poder Ejecutivo Estatal.

El contenido del Informe aún no es del conocimiento de la opinión pública, sin embargo es posible adelantar  que no se puede juzgar lo plasmado en el documento bajo una óptica maniquea. Ni todo ha sido negro ni todo gris en el desempeño de la administración pública de Veracruz. Con claroscuros, el gobernante ha hecho lo que ha podido, ni más ni menos y así lo dio a conocer tanto en el show como posteriormente en entrevista televisiva.

Lo que se hizo en el pasado, estuvo malhecho, refiriéndose al gobierno de su antecesor. Hoy Veracruz es otro y las cosas se están haciendo bien, fue la tónica de su mensaje.

Triunfalismo sin sustento aparte, el gobernante en los 36 meses de su mandato ha cumplido hasta donde su circunstancia personal lo ha permitido. Expectativas truncas y deterioro evidente de la administración en áreas sensibles como, entre otras, salud, obra pública y fiscalización, establecen los límites de su gestión.

Habiéndosele concedido  el beneficio de la duda, para el Dr. Duarte de Ochoa el reto era convencer. No lo ha logrado a lo largo de tres años de gestión. Son más las dudas que genera que reconocimiento de la ciudadanía.

Iniciando bajo la oscura sombra de su antecesor, aventó su juventud por delante como garantía de un buen desempeño. El no entender que el poder no se comparte, le marcó. Hoy, a tres años de distancia,  la mano que mece la cuna le aparece hasta en la sopa,  en demérito de prestancia, autoridad y buen gobierno.

La herencia.

 Financieramente recibió arcas públicas de facto quebradas, con una pesada deuda pública hasta ahora injustificada, poco clara en medio de la opacidad, misma que a su vez incremento en circunstancias parecidas;  así como abultados compromisos de pronto pago que, hasta este momento, no se cubren del todo a contratistas, prestadores de servicios y prensa oficialista.

A ello habría que agregar el nada despreciable servicio de la deuda que hace ineludible el pago puntual de comisiones e intereses.

Recibió un tiradero a lo largo y ancho de Veracruz; Fidel Herrera entregó malas cuentas y una absoluta falta de confianza y credibilidad en las instituciones estatales, que hasta hoy sigue pesando en el ánimo de los veracruzanos.

No obstante, el Doctor ha venido capeando el temporal. Con limitada experiencia como servidor público y como profesional de las ciencias económicas, tapando un hoyo cavando otro ha tenido que sortear la sequía presupuestal del último año del presidente Calderón y el sub ejercicio del año de aprendizaje del Sr. Peña.

Mal que bien, la administración pública estatal y municipal no se ha paralizado; a jalones y estirones ahí precariamente la llevan.

Ocupando el quinto lugar entre las economías de mayor presencia nacional, la veracruzana se ubica en el lugar 22 entre los estados con menor crecimiento del PIB en el período 2010-2013 (Dr. Hilario Barcelata Chávez, Abriendo Brecha 14/11/2913), manteniendo su paso inercial con un magro crecimiento (o.3 %), en tanto que en lo social el descontento, insatisfacción y hartazgo generalizado en el país, se ha mantenido acotado en la entidad sin barruntos preocupantes de desestabilización y gobernabilidad.

Su aporte a la generación de empleos y disminución de desigualdad y pobreza, así como el abatimiento de la economía informal, atendiendo a cifras divulgadas por el INEGI, es mínimo y cercano al estancamiento en tales rubros. Reflejando limitada respuesta de la administración pública estatal y municipal por falta de visión de conjunto y recursos presupuestales suficientes para la tarea.

Aunque plausible el esfuerzo aplicado, Mixtla de Altamirano y Tehuipango, paradigmas estadísticos de histórico abandono, no cubren todo el mapa de la pobreza extrema y hambre  en Veracruz.

Lo que no se puede ocultar es el también inercial problema de la inseguridad en la mayor parte del territorio estatal y la pérdida de confianza en amplios sectores de la población respecto a la procuración y administración de justicia. Asignaturas pendientes de resolver que tienden a agudizarse.

Triunfalismo.

Sigue pareciéndome inaceptable el triunfalismo sin sustento válido que le justifique, lo que denota deshonestidad intelectual para aceptar y señalar por su nombre a una terca realidad, así como una gran dosis de simulación, engaño y demagogia por parte del gobernante y su círculo más cercano de colaboradores.

La campaña mediática previa a la presentación del informe, así como forma y contenido del mensaje emitido en San Juan de Ulúa, no escapan a tal apreciación.

Desde los inicios del mandato del Sr. Dr. Duarte de Ochoa quien esto escribe lo ha señalado, arando en el desierto. La estrategia de comunicación social, lejos de fortalecer aceptación e imagen del gobernador demerita al Sr. Dr. Duarte de Ochoa ante una opinión pública cada día más informada y crítica, que se expresa por la libre y cotidianamente en redes sociales de la Internet, círculos opositores y en tertulias familiares o de café.

El Veracruz con el sueña el gobernador no es el que a diario construyen con esfuerzo, rabia contenida  y no pocas penurias cientos de miles de veracruzanos.

Esto último, quiero pensar podría tener como origen tanto carencia de capacidad para afrontar la realidad tomando al toro por los cuernos, como impotencia ante la imposibilidad de dar cabal cumplimento a las demandas reales o sentidas de los gobernados, y no necesariamente, estrategia aviesa y perversa de poner en duda la inteligencia de los veracruzanos.

En la euforia del momento, el colmo: “…Veracruz tiene una economía fuerte, es una de las más sólidas del país y la décima más importante en América Latina, afirmó el gobernador Javier Duarte de Ochoa. Imaginémonos la sonrisa velada de más de un gobernador de los 8 que asistieran al show de teatro, maroma y circo en la fortaleza transformada para el efecto en bunker.

“Plan veracruzano de desarrollo”.

El contar un “Plan Veracruzano de Desarrollo” como guía para la acción no basta; antes al contrario, confunde y limita visión de largo aliento en un escenario complejo de rumbo incierto determinado por factores exógenos, como la crisis económico-financiera globalizada cuyo impacto golpea a todo el país.

No se puede hacer de lado que el plan no es tal ni guarda congruencia con la realidad, por lo consiguiente, no garantiza ser instrumento válido para encausar con racionalidad y buen juicio las tareas del desarrollo. Derivado de promesas de campaña, elaborado sobre las rodillas,  propuesto por el Ejecutivo, avalado por el Congreso y expresión de continuidad del desgobierno de Fidel Herrera Beltrán, no pasa de ser una ecléctica conjugación de propósitos y buenos deseos  ajenos a los tiempos y circunstancias de Veracruz en el contexto nacional.

Si a nivel individual o familiar resulta elemental el equilibrar lo deseable con lo posible a partir de las disponibilidades presentes y futuras, con mayor razón esta fórmula simple de economía doméstica debería ser norma de conducta en lo colectivo. Más,  si se trata de fundamentar un plan sexenal de desarrollo de una entidad federativa que, en tamaño, potencial y complejidad ocupa uno de los primeros lugares en el país.

A partir de fantasiosos buenos propósitos se formularon objetivos por alcanzar en el mediano plazo,  estableciéndose metas por cumplir en tiempo y espacio sin atender a disponibilidades presupuestales reales, obteniéndose un desfase entre lo deseable y lo posible. Hoy los buenos propósitos de prosperidad para todos, ha hecho de dulces sueños pesadilla para gobernante y gobernados.

No se puede, entonces, afirmar que en los primeros tres años de gobierno del Sr. Dr. Duarte de Ochoa se superaron expectativas plasmadas en dicho instrumento.

Aunque desde palacio se afirme lo contrario, lo deseable se vuelve inalcanzable; objetivos y metas trazadas, no se corresponden con esa terca realidad que día con día desmiente los decires del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Necesidad permanente de reafirmación.

Es difícil saber cuántos pasos se avanza hacia adelante y cuantos para atrás, en medio de la cortina de humo del triunfalismo sin sustento. Aunque con toda seguridad, el gobernante si lo sepa y de ahí su obvia impotencia para cumplirle a cabalidad a sus electores, reflejada en su permanente necesidad personal de reafirmación ante el espejo y a través del cotidiano discurso a modo.

Como la serpiente que se devora sí misma, la circunstancia personal del gobernante  se diluye en el discurso facilón, trivial y anodino que hoy día al cumplimentarse 36 meses de gobierno, engalana un III Informe que no trasciende más allá del provinciano ruido mediático y del disciplinado y estéril beneplácito a conveniencia de una representación popular que no representa a nadie.

Se hizo y se sigue haciendo lo que se puede, no lo que se debe. Mentir afirmando que las cosas se hacen mejor que antes, iguala el desempeño del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa con el de su antecesor. La mentira más temprano que tarde cae ante la luz de la verdad. Mal inicio para un segundo trienio que echa por tierra expectativas de cambio y de progreso.

Lo que viene.

Desbordado de un falaz optimismo, el Sr. Dr. Duarte de Ochoa nos dice que en 2014 será un año de consolidación de grandes proyectos que marcarán el futuro de Veracruz, gracias a la conjunción de esfuerzos de los tres órdenes de gobierno, con el respaldo del presidente Peña.

Buenos deseos que compartiríamos, si no fuera porque el mismo rollo, el mismo énfasis y la misma intencionalidad, no modifica discurso y conducta que a lo largo de los tres primeros años de gobierno cotidianamente ocupa los titulares de la prensa.

Más de lo mismo, no porque tal fuera el propósito consciente  del gobernante, sino porque en los años venideros, sin pretender ser fatalista, la circunstancia personal del Dr. Duarte de Ochoa se empata con la del Sr. Peña en un escenario político y económico adverso, en el que las primeras plateas ocupará sin duda la presión social ante la muy posible eventualidad de la no correspondencia entre lo deseable y lo posible en los propósitos y objetivos comunes. No olvidemos que el gobernador veracruzano y la oscura sombra de la que aún no se sacude, no están en el ánimo del  actual primer mandatario de la nación.- Xalapa, Ver., 16 de noviembre de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Teniendo como fondo el contexto de un país que no deja de ser considerado como colonia de los  poderes fácticos de alcance mundial representados por los intereses de los conglomerados trasnacionales y en especial los de los EE UU,  México atraviesa por una situación interna que le coloca en una compleja encrucijada: o se transita por el trillado camino de la dependencia sacrificando soberanía y reciclando subdesarrollo, o se avanza por los estrechos, complicados y difíciles senderos de la búsqueda de la liberación nacional y el desarrollo.

Este es el escenario que, a mi juicio, debería enmarcar y ser punto de partida de todo análisis de lo que es hoy nuestro país y lo que  de  él se espera con las llamadas reformas estructurales que el gobierno neoliberal del Sr. Peña se ha propuesto impulsar.

Al margen de este marco, siempre a mi modesto entender se polemiza en torno al árbol dejándose de considerar el bosque y sus entornos más inmediatos y mediatos.

Las consecuencias están a la orden del día, tanto en la corta visión del poder público para imponer sin previo consenso como en las diversas y hasta encontradas reacciones de la gente que, aún sin conocer y entender el propósito de la estrategia peñista, respaldan o rechazan lo que por lo pronto es apenas un esbozo de medidas de mayor calado y profundidad en beneficio de los intereses de los poderes fácticos.

Sin embargo, la burra no era arisca… Amplios sectores de la población con mayor capacidad de percepción que conocimiento específico u orientación ideológica al calce, hablan de un proceso de privatización y renuncia del Estado para con la sociedad del bienestar. Y, a mi juicio, parece que no están equivocados.

Lo que está aconteciendo en Europa y más específicamente en el vecino país del norte, arroja indicadores que lo confirman tanto a nivel global como en el ámbito particular de los Estados-Nación.

Derechos universalmente reconocidos como inherentes a la persona humana, lo mismo en alimentación, educación, salud, comunicaciones que en vivienda, cultura y recreación o pensiones dignas, se dejan al libre arbitrio de las fuerzas del  mercado y al margen de la obligatoriedad del Estado para con la población.

Siendo paradigmática la disyuntiva en la que los poderes fácticos representados en el Congreso de la Unión de los Estados Unidos de América, ponen al presidente Barack Obama. Se pospone la entrada en vigor  o descarta la “ley Obamacare” (reforma del sistema de salud pública) auspiciada por el ejecutivo federal o se paraliza el gobierno dejándole sin presupuesto para operar.

O bien, las medidas tomadas en Alemania para substituir las pensiones por inversiones individuales en el presente  para financiar necesidades futuras de sobrevivencia de los trabajadores que concluyan su ciclo laboral.

Todo en nombre de la visión neoliberal de mayor crecimiento económico sacrificando presente y futuro del desarrollo humano,  lo que, en primera y última instancia, beneficia sistémicamente a poderosos conglomerados trasnacionales a costa de millones y millones de seres humanos en un ininterrumpido proceso de profundización de desigualdad y pobreza.

No cabe argumentar si lo que está sucediendo en el resto del mundo es aplicable a México. Lo que si procede es observar con talante crítico adonde nos llevan las reformas presuntamente estructurales, contemplando el bosque y no únicamente concentrarnos en el árbol que tenemos enfrente.

Cada quien debe sacar conclusiones y actuar en consecuencia frente al paquete-panacea ofertada por el Sr. Peña; preguntándose si con este mejorará en beneficio de las mayorías la legislación reformada en materia laboral, educativa, de comunicaciones, la hacendaria y energética aún pendientes, o las que ya se cocinan en el cupular pacto por México, en materia de alimentación y salud.

Pero también preguntándose si estas responden a un interés legítimo de nuestro Estado-Nación en el marco de su soberanía e independencia, o bien apuntan a satisfacer necesidades presentes y futuras de las trasnacionales si el destino de México sigue poniéndose en manos de los poderes fácticos y sus intereses globales, en renglones estratégicos para México como la energía, la educación, la salud y, en primer  término, la alimentaria ahora amenazada por la ya en marcha autorización de cultivos transgénicos en millones de hectáreas en territorio nacional.

Información, observación, análisis y conclusiones al alcance de cada quién debería ser a mi modesto entender la tarea inmediata para la población de un país en crisis. Los resultados de tal ejercicio, en su momento enriquecerían el imaginario popular, camino de una toma de conciencia colectiva para la acción consecuente.

Detenernos en darle vueltas y vueltas al árbol para juzgar lo que es bueno o lo que es desechable de un movimiento magisterial, que es apenas punta visible de un iceberg aún mayor, desgasta, confunde y divide cuando lo que la realidad exige a las mayorías de este país es la unidad en torno a un programa mínimo consensuado para la acción inmediata, si lo que se pretende es frenar el camino de la privatización auspiciado por los intereses supranacionales de las poderosas corporaciones que no tienen llenadera.

El resolver la disyuntiva frente a la encrucijada compete al Estado mexicano, pero también y con mayor razón, a la población que vivirá en carne propia beneficios o pérdidas de lo que ahora pareciera estar sujeto al capricho de la partidocracia y su presidente.- Xalapa, Ver., octubre 2 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Se ha empleado mucha tinta lo mismo en atacar y descalificar que en defender los motivos por los que el magisterio se opone a la llamada reforma educativa y sus leyes secundarias generando un movimiento que,  rebasado ya su carácter gremial, incursiona en los terrenos de una movilización social de mayor amplitud, contenido e impacto político.

Hasta ahora, a mi entender, el debate si es que se le puede llamar así a un maniqueo enfrentamiento entre lo que es justo o injusto tanto en lo asentado en la reforma constitucional y sus leyes secundarias como en las demandas del magisterio, se ha centrado en los alcances de una modificación al marco jurídico con la que presuntamente se pretende impulsar a la educación en México.

Maniqueísmo en el que se ampara otra dicotomía: la procedencia o improcedencia de la libertad ciudadana de manifestarse causando “daño a terceros” a consecuencia de marchas, plantones y bloqueos -como los que ha dado lugar la protesta magisterial-, siendo ello pretexto para que con el aval y simpatía de los poderes fácticos, la autoridad haciendo valer el monopolio de la fuerza, tome partido presuntamente en defensa de los derechos de terceros afectados.

Todo enmarcado en una premisa, justificada por unos y combatida por otros.

El Estado debe recuperar la rectoría del proceso educativo y si el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), a la vista de todos es el principal obstáculo para avanzar en el logro de propósitos de eficiencia y calidad, adelante a cualquier costo con reformas legales que apunten en esa dirección, afecte  o no los derechos sociales y laborales  del gremio magisterial.

A ello se circunscribe la postura del gobierno federal. Dándosele al conflicto el carácter explícito de una confrontación entre propósito del Estado mexicano e intereses gremiales del magisterio,  que atañe por tanto únicamente a este último.

No obstante, a mi juicio se pasa por alto que tras lo explícito de un conflicto de intereses y conveniencias, está latente otro no explícito, de mayor envergadura e intensidad que no se quiere ver y que debería ocupar el primer plano en la atención y preocupación de la sociedad, como lo es el que la movilización magisterial, su persistencia y su hasta ahora autonomía, exhibe y es catalizador y canalizador de la frustración, descontento y hartazgo de la mayoría empobrecida de este sufrido país.

El movimiento magisterial no habría alcanzado su actual nivel sin una base social de apoyo, ni la Coordinadora Nacional de trabajadores de la Educación (CNTE) habría rebasado los límites de su lucha por la democratización del gremio más allá del estado de Oaxaca, si lo que reivindican en sus demandas no calara en otros sectores mayoritarios de la población, que ven reflejadas en la movilización magisterial viejas reivindicaciones no atendidas de orden económico, político o social, que tienen que ver con necesidades reales y sentidas no satisfechas y si anidadas en el caldo de cultivo de un país con más del cincuenta por ciento de su población en condiciones de pobreza y pobreza extrema y,  colateralmente con un presidente de la República que cargando con el estigma de haber llegado al cargo mediante trampas y corruptelas, no logra legitimarse ante el pueblo que gobierna.

Las mayorías abren los ojos

Así, mientras los reflectores están puestos en un conflicto manifiesto y explícito referido a lo específico –justo o no-  de la demanda magisterial, el conflicto latente  no explícito crece, se asoma tímidamente a la superficie y ya va por lo suyo.

Como respuesta al “no hay marcha atrás en las reformas” del presidente Peña, lo que se puede observar en las crecientes muestras de solidaridad y respaldo a los mentores movilizados por parte de diversos  y disímbolos sectores de la población aparentemente ajenos a las reivindicaciones particulares agitadas por los maestros, es la concordancia y confluencia de descontento y protesta social en torno a la posibilidad de un amplio frente cívico popular en contra de políticas públicas de ajuste -llamadas estructurales- que impulsa el régimen del Sr. Peña.

Los tiempos cambian y la sociedad también. Las circunstancias que permitieran a Calderón Hinojosa eliminar de un plumazo a la Compañía de Luz y Fuerza y al Sindicato Mexicano de Electricistas ya no son las mismas, las mayorías abren los ojos y actúan en consecuencia.

No se vale, dicen los priístas, fuerzas oscuras ajenas al magisterio atizan la hoguera; no se debe permitir la injerencia de agitadores y movimientos ajenos en las filas magisteriales; debe aplicarse todo el peso de la ley a quienes actúan en perjuicio de terceros. Descalificando lo mismo a “los hijos de Morena”, que a las diversas organizaciones que se suman al movimiento magisterial, a sabiendas o sin entender el que y cómo de un conflicto latente y profundo que viniendo de muy atrás cuestiona estructuras económicas y sociales que no se corresponden con el deseable bienestar de las mayorías y, entre otras cosas, demanda colocar al PRI en el basurero  de la historia.

A este conflicto latente y no explícito, es al que hay que poner atención,  nos atañe a todos.

La protesta gremial del magisterio es coyuntural, el otro que ya aflora tiene carácter estructural actuando sobre las relaciones sociales y modificando la correlación real y equilibrio de las fuerzas políticas; apuntando a cambios profundos que nada tienen que ver con la simulación y gatopardismo de un régimen corrupto que marcha de espaldas a la Nación.

Hojas que se lleva el viento

Lamentables los efectos del impacto de “Manuel” e “Ingrid” en suelo mexicano. Nada más doloroso que la pérdida de vidas y las magras haciendas de los que menos tienen, sea cual fuere el motivo, causa o razón. Lo vergonzoso del caso es que las autoridades “satanicen” lo mismo a la naturaleza que a las víctimas de la perturbación climática, para pretender ocultar improvisación, corrupción y una absoluta falta tanto de previsión como de sensibilidad social y política como lo evidenciara el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, al montar en cólera frente a demandas de ciudadanos afectados cuando lo que esperaba eran aplausos al hacerse presente en  las zonas siniestradas.- Xalapa, Ver., septiembre 21 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 No hay peor consejero que un estómago vacío. En las condiciones de deterioro económico, distensión del tejido social y un régimen político decadente y superado por la realidad,  el horizonte acusa nubarrones que podrían devenir en tormenta. 

Atendiéndose más a ilusorias panaceas, que a poner freno a la descomposición que permea en todos los órdenes de la vida nacional, el Congreso de la Unión, como en los viejos tiempos hoy reciclados del presidencialismo autoritario, legisla al vapor por mayoriteo y por consigna; sirviéndole la mesa al titular del ejecutivo que, obcecado, avanza en la imposición de reformas anti populares y cada vez  más alejadas de soluciones concretas a escollos estructurales de fondo. 

No obstante estar demostrado que el blindaje ofrecido por una supuesta fortaleza macro económica no es tal, se borda en lo accesorio, ignorándose lo sustantivo: dar viabilidad hoy al país para afrontar  la crisis sistémica globalizada.  

Antes al contrario, se persiste en sostener con maltrechos andamiajes un modelo de desarrollo que socavando el orden microeconómico, ni ofrece rumbo cierto lo mismo en la coyuntura que en el largo plazo, ni expectativas de progreso para las mayorías.  

Modelo que en el marco de la simulación y corrupción crónica, exhibe improvisación, vulnerabilidad e imprevisión. Mostrándose incapaz  para afrontar con relativa eficacia el evidente avance del deterioro que con carácter multidimensional,  trastoca horizontal y verticalmente la vida económica y social en la totalidad de la aldea global.  

Desde 2008 expertos, analistas y estudiosos del más alto nivel en México,  han insistido en advertir del riesgo que para México representaba el derrumbe de la burbuja financiera con repercusiones en la economía mundial, que daba lugar a una crisis sistémica que lo mismo afectaba a los llamados países del primer mundo que a los periféricos, pasando por los llamados emergentes. 

No se les ha escuchado. Para Calderón lo sustantivo era la guerra contra el crimen organizado y, en los ocho meses de la administración de Peña Nieto, la prioridad para este es trascender a la historia como el gran reformador.  

Para el gobierno y clase política en general, las advertencias pasaron desapercibidas. Se minimizó el fenómeno global y se confió en un blindaje más de papel que real, concentrándose en tareas partidistas y electoreras. 

En Veracruz, quien esto escribe, haciéndose eco de tales advertencias, en solitario así lo expresó. La entidad no podía ni debería seguir durmiendo el sueño de los justos en torno a una ilusoria bonanza, ignorando ser parte de un todo nacional que ya acusaba los primeros efectos de la crisis;  pretendiendo el gobierno en un increíble desplante de autosuficiencia y triunfalismo mediático convencer de que aquí no pasa nada, sin parar mientes en las consecuencias de no tomar las providencias exigibles.  

El sexenio de Herrera Beltrán concluyó dejando a Veracruz de rodillas. El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, viene dando continuidad al triunfalismo sin sustento superando a su antecesor y, dando por hecho que gracias a un endeudamiento sin precedentes la prosperidad había sentado sus reales en la entidad. 

El tiempo, lamentablemente da la razón a quienes se les calificara como “agoreros del desastre” No hay forma de eludir los efectos de la crisis ni en el corto plazo modificar el rumbo. Ya están aquí, no se tomaron previsiones y hoy tanto en el ámbito nacional como un todo, así como en Veracruz uno de los eslabones más débiles de la cadena, se pagan las consecuencias.  

Con más del 50 por ciento de la población en condiciones de pobreza, con el 60 por ciento de la economía en la informalidad y con expectativas de empleo en el corto y mediano plazo que, a decir del secretario del trabajo, “se esfuman” con más de 200 mil puestos de trabajo que se perderán en el 2013, México acusa los efectos de la imprevisión y la simulación. 

La economía está estancada y en franco retroceso. La previsión de su crecimiento para el presente año pasó del 3.5 al 1.8 en la visión más optimista al confirmarse la desaceleración por parte de la Secretaría de Hacienda y el INEGI  Para los pesimistas apenas alcanzará el 0.5.  

Los efectos del deterioro en Estados Unidos y Europa, se trasladan a México por la vía del comercio y la especulación financiera. Ante una reducción de la demanda real, sus gobiernos privilegian mercado interno, estimulando a sus propios productores y consumidores. Las exportaciones para nuestro país se achican ante la contracción de nuestros tradicionales nichos en el mercado exterior y, la importación de bienes de consumo generalizado se ven incrementados ante la incapacidad manifiesta de México para asegurar soberanía alimentaria y crecimiento de la planta productiva.  

Como corolario, el poder real de compra del raquítico salario de los mexicanos se mantiene congelado, siendo notablemente insuficiente para incentivar empleo, consumo y producción en el mercado interno. 

En tanto que en el terreno de la especulación financiera, los capitales domésticos e internacionales van tras mejores condiciones de rentabilidad, fugándose de un México que no ofrece seguridad y rumbo cierto. 

El blindaje se concentró en la macro economía. Hoy la inflación y las políticas monetarias exhiben su vulnerabilidad en tanto que la micro economía, ignorada,  paga las consecuencias de la imprevisión cebándose en las capas más desprotegidas de la población. 

Para el secretario de hacienda, tras reconocer el desempeño mediocre de la economía, asegura que el crecimiento se reactivará en el segundo semestre del año, requiriéndose de un esfuerzo extraordinario en el gobierno y en la llamada sociedad civil. Para el Sr. peña y sus aduladores, sin decir cuando y como, las reformas presuntamente estructurales nos sacarán del bache. El compartir la renta petrolera con el capital privado, venga de donde venga, es la panacea.  

¡Vaya paradoja! En el medio de la mediocridad,  menor disponibilidad de la parte proporcional de la renta que PEMEX entrega al gobierno, mayores posibilidades de inversión pública y reactivación de la economía.  

Bien podemos esperar sentados con el estómago vacío, que fructifique  la ilusoria prosperidad que el presidente anuncia a bombo y platillo, ofreciendo para mañana lo que hoy no pasa de ser un buen deseo.  

El horno no está para bollos, anuncian cada día mayor número de “agoreros”. El descontento, frustración y hartazgo frente a un régimen político que construye castillos de naipes ignorando la realidad real, al igual que la crisis global ya está tomando cartas de naturalización entre las mayorías. Ya no son síntomas de deterioro y descomposición social, son  llagas a flor de piel de un país enfermo que la clase política, en todos sus niveles ignora y se resiste a ver. 

Gobierno federal y los correspondientes de las entidades federativas y el D.F., ya no administran los conflictos, resguardando Estado de derecho, seguridad y paz social; rebasados por una realidad que no controlan, su papel hoy se reduce al de bomberos  apagando fuegos que amenazan con incendiar toda la pradera.  

Y así, mientras México se debate entre la desaceleración, amenaza de recesión, devaluación y desempleo galopante, el estómago vacío de millones,  actúa como un pésimo consejero incitándole a la rebeldía. En este escenario, el próximo domingo Enrique Peña Nieto rinde su primer informe de gobierno.  

La pregunta obligada es: ¿aprobará ante el Pacto por México su aún gris desempeño?  Porque ante las mayorías  todo indica que saldrá reprobado.

Hojas que se lleva el viento

 ¿Estará enterado Alberto Silva Ramos, secretario de desarrollo social en Veracruz que en Xalapa, capital del estado, subsisten  mayor número de personas en condiciones de pobreza extrema que en los municipios de La Perla, Calcahualco, Mecayapan, Mecatlán, Filomeno Mata, Mixtla de Altamirano, Zontecomatlán, Ilamatlán y Aquila?.-  Xalapa, Ver., agosto 28 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Si los opulentos siguen reclamando una porción tan inmensa de nuestra riqueza que el crecimiento desaparece para todo el mundo, salvo para ellos — entonces el único camino que podría adoptar el 99% para mejorar su suerte sería explícitamente redistributivo“.  Harold Meyerson: “La guerra de clases en un futuro sin crecimiento”

 Mientras los reflectores están puestos en uno de tantos casos de corrupción e impunidad que tienen de rodillas al país, los medios informativos rinden tributo al “hombre más rico de México”, que todo lo que toca lo transforma en oro. Elba Esther Gordillo está en la cárcel, Carlos Slim festeja ser poseedor de una fortuna estimada en 73 mil millones de dólares.

No hay parangón. Cada chango en su mecate, en la calle o en la cárcel cada uno tiene lo que sembró en los fértiles campos de un sistema económico, político y social que se sustenta en la permisibilidad,  lisa y llana de todo aquello que contribuya a su reproducción sin límite.

Sin embargo, esto apenas es un pálido reflejo de lo que es hoy el México que desde la presidencia de la república se pretende transformar. Corrupción tolerada e impune y una inequitativa distribución de la riqueza producida sustentada en políticas públicas propiciatorias de pobreza y desigualdad, es el lastre acumulado por décadas al que se pretende combatir. Quedará en eso: ambiciosa presunción de impacto mediático, pero imposible de aterrizar con resultados más o menos satisfactorios.

Es mayor el peso específico de la corrupción y la desigualdad a lo largo y ancho del país, que todos los pactos y reformas legislativas diseñadas e inscritas en leyes anodinas, en el vértice de la pirámide de una sociedad que se mueve entre el hartazgo y el miedo. Por sobre las presuntos buenos deseos, la realidad terminara por imponerse.

Sin políticas públicas redistributivas que vean por el bienestar de las mayorías, la corrupción e impunidad florece y los enormes capitales en manos de unos cuantos se multiplican. A menor número de inmensas fortunas familiares, mayor el número de pobres, caldo de cultivo inagotable de la desigualdad.

¿No acaso el asalariado, contribuyente cautivo, paga al gobierno por el derecho al trabajo en tanto que a las grandes y poderosas empresas el fisco les devuelve enormes fortunas?

Hasta hoy, el “nuevo PRI” paradigma histórico de simulación, y el presidente emanado de éste, han hablado de combate a la corrupción y abatimiento de la pobreza. Crecimiento económico al costo que sea, pero en ningún discurso o propuesta alguna se toca a la desigualdad como fenómeno estructural de la mayor jerarquía e impacto en la vida nacional.

Desigualdad, pobreza, hambre, inseguridad, crecimiento económico y tasa de ganancia del gran capital van de la mano. Sin una auténtica reforma integral que modifique la actual estructura económica y social del país, todo se reduce al gatopardismo de siempre en el que se sustenta corrupción e impunidad. Cerrándose el círculo perverso en el que se debate México al amparo de la política que, secuestrada por una  partidocracia rampante, lo avala desde el Congreso de la Unión.

A la luz de estas reflexiones, me llama la atención lo acontecido en Italia, país en crisis cuyos ciudadanos en la última elección optaran en las urnas por darle la espalda a todos los partidos políticos tradicionales, otorgándole el triunfo con 8 millones de votos, 109 diputados y 54 senadores, al Movimiento Cinco Estrellas (M5E) del cómico Beppe Grillo.

“Un no partido con no estatutos ni estructura burocrática  que funciona por la red electrónica y, en vez de sedes, tiene meetups locales, que son centros electrónicos abiertos donde se informa sobre la realidad local y toda la actividad del M5E. Sus parlamentarios no se consideran tales, sino ciudadanos”. (Guillermo Almeyra, La Jornada 03/03/2013)

Una sociedad harta de la política tradicional en manos de la partidocracia italiana, se armó de valor e inteligencia para recuperar lo que en principio les pertenece: la democracia participativa.

Pueden estar equivocados los “ciudadanos” italianos en confiar en un movimiento que lidera un cómico. Sin embargo nadie puede negarles su derecho a ello. La historia de los pueblos avanza por aproximaciones sucesivas en las que el acierto y el error se retroalimentan. Con esta insólita experiencia gana la democracia, y el manejo de la crisis económica de la Península Itálica desde la representación popular, se espera esté en manos de las mayorías. No más socializar las pérdidas, es el mensaje del 99% empobrecido al opulento 1 %.

En la aldea global nada es ajeno para nadie, esta decisión ciudadana propone nuevos paradigmas políticos para el Siglo XXI. No más partidocracia, no más política al servicio de las minorías opulentas. La democracia participativa abriéndose paso. La lección que deja es que si se puede. Corresponderá a cada pueblo encontrar los mejores caminos para la victoria.

Hojas que se lleva el viento

Contratación de deuda pública de los estados no debe ser ventilada en el Senado: CONAGO. Los gobernadores prefieren seguir la tradición de negociar en lo oscurito con la Secretaría de Hacienda, ¡cual debe de ser!

-ooo-

Declarada muerta la alianza electoral PAN-PRD, tras ser victimada por el oportunismo y la corrupción tribal, a los veracruzanos no nos queda otra que acogernos a la “Ley de Herodes”, el PRI, ahora gobierno nuevamente al ungir al presidente como jefe máximo del partido, va prácticamente solo a la elección de alcaldes y diputados locales. La fantasía del Veracruz próspero se impuso y se quedará para rato.-  Xalapa, Ver., a 6 de marzo de 2013.

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Elba Esther Gordillo en la cárcel: La Jornada

Elba-Esther-en-la-carcel

Elba Esther Gordillo detenida por presunto desvío de fondos del SNTE

 

La trasladan al penal de Santa Martha

Elba-Esther-Gordillo_DetenidaMéxico, DF.- El procurador de la República, Jesús Murillo Karam, informó sobre la detención de Elba Esther Gordillo por desvío de fondos de los trabajadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) por 2 mil millones de pesos a cuentas bancarias de personas físicas y morales, nacionales y extranjeras. La aprehensión se realizó en el Aeropuerto de Toluca.  El SNTE tiene 81 cuentas de las cuales solo 2 cuentas representan más del 70% con transferencias de 2 mil millones de pesos. Detectaron que los prestanombres son Nora Guadalupe Ugarte, Isaías Gallardo y José Manuel Díaz Flores. Azteca Noticias

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Bajo condiciones y contextos distintos, siguiendo el modelo brasileño arrancó en México la cruzada contra el hambre con una parafernalia sin precedente. Contradiciéndose con el propósito presidencial de austeridad lo que se vivió en Las Margaritas, Chiapas, fue la representación teatral política y financiera más onerosa de los últimos treinta años, cuando menos.

La concentración de todo el gabinete legal y ampliado, 30 gobernadores, senadores, diputados, más de 10 mil indígenas acarreados, soldados y policías en torno al presidente Peña, trajo nuevamente a escena la parafernalia con la que el PRI acostumbrara destacar su poder hegemónico sobre la Nación, exacerbando las formas para arropar el vacío de contenido.

Los discursos ahí vertidos, desde el del gobernador Velasco hasta el del Sr.  Peña, tuvieron de todo, menos autenticidad. Las medias verdades y medias mentiras como estrategia mediática,  sin una autocrítica profunda del hacer y deshacer de más de 70 años de gobiernos priístas dando la espalda a la pobreza y abandono de los pueblos indígenas,  no logra ocultar la verdadera intencionalidad de un gobierno que le está apostando a más de lo mismo: los pobres como objeto y no como sujetos de su propio desarrollo. ¿O acaso no lo indica así el acarreo de miles de indígenas de 122 municipios chiapanecos para aplaudir al Sr. Peña?

Abatir estadísticamente el hambre de  7.4 millones de mexicanos de un total de más de 50 millones en el medio rural y centros urbanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema, siguiendo tardíamente el ejemplo de un aún cuestionado éxito del programa “Hambre cero” del presidente Lula en Brasil, suena a demagogia, afán mediático de trascender como el estadista que “saldó la deuda histórica” con los pobres  de este país y, de paso, con los pueblos originarios en una falsa respuesta en territorio rebelde al silencioso reclamo de justicia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

¿Cuánto costó el poner toda la carne en el asador para tratar de convencer de que una deuda histórica con más de quinientos años de opresión, exclusión y abandono, el Sr. Peña y su partido lo saldará en seis años?

Despilfarro de recursos públicos y de capital político, para no convencer a nadie con un palmo de razón;  atendiendo únicamente al frágil estatus del beneficio de la  duda que se le concede a un presidente de la República cuyo ascenso a la titularidad del poder ejecutivo federal, registra cuestionables irregularidades como ya lo está reconociendo el Instituto Federal Electoral.

Lo que mal empieza mal acaba, reza el refrán. No se puede hablar con seriedad de abatir el hambre de un pueblo, tirando la casa por la ventana para anunciarlo.

Sin embargo, lo gastado y lo comido ahí queda para la posteridad. Lo relevante es el contenido programático, el como, con quién, y los recursos presupuestales destinados para materializarlo. Y ahí es donde la marrana empieza a torcer el rabo. Como propósito de legitimación viste al nuevo presidente: todo y con todo contra el hambre y la pobreza. El escollo desde ahora a salvar, es su implementación nacional desde una administración pública instrumentalmente ineficiente, ineficaz y corrupta en los tres órdenes de gobierno; una clase política sin sustento ideológico que le identifique con un modelo extralógico (“Hambre cero”), que ni entiende ni conoce y;  una iniciativa privada que careciendo de vocación humanista le es ajena la solidaridad social que pudiere comprometerle con los que menos tienen.

Andrés Manuel López Obrador  en su momento propuso que “primero los pobres”. Conocemos la respuesta de los poderes fácticos.

“Hambre Cero” En 2003, fue descrito como un “programa creado para combatir el hambre y sus causas estructurales, que perpetúan la exclusión social. En otras palabras, “Hambre Cero” fue creado para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional a todos los brasileños y brasileñas. La seguridad alimentaria es más que terminar hoy con el hambre. Significa garantizar que todas las familias puedan alimentarse por sus propios medios, con dignidad, comiendo regularmente la cantidad de alimentos con la calidad necesaria para mantener su salud física y mental. (FAO).

Brasil y su particular problemática no son lo mismo que México y su coyuntura. El PRI de Peña Nieto no es el Partido del Trabajo de Lula y Dilma Rousseff. Sin un gobierno fuerte con un amplio respaldo popular, incluyendo un catastro único que permita identificar a los beneficiarios, garantizar la transparencia en el manejo de los recursos, y perfeccionar el proceso de selección de los beneficiarios (ONU), la cruzada a emprender quedará en el papel como una fallida buena intención. Brasil lo intentó y los resultados no han sido del todo satisfactorios. La pobreza, el hambre, la desigualdad y la exclusión son fenómenos estructurales concomitantes y consubstanciales al sistema mundo dominante  -así como, en su caso, al modelo neoliberal de desarrollo adoptado por el gobierno de México y cuya continuidad corre hoy a cargo del Sr. Peña-, que no se modifican con voluntarismo autoritario, así sea el de un presidente de la república.

A ello habría que agregar lo disímbolo de criterios e intereses creados que mueven a cada uno de los gobernadores del país y al Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Pues una cosa es manifestarse por lo “políticamente correcto”, aplaudiendo y sumándose de dientes para afuera a la estrategia presidencial y otra, muy distinta, a secundarla en los hechos. La guerra contra la delincuencia organizada emprendida por Felipe Calderón a lo largo de su sexenio es un ejemplo de ello.

Que más quisiéramos que le fuera bien a México en todos los órdenes de la vida nacional, empezando por abatir el enorme rezago social que históricamente marca las condiciones de subdesarrollo del país, así como creando condiciones para dar sustentabilidad a la microeconomía que descansa en el empleo y el ingreso familiar. Pero ¿eso es posible sacando teatralmente de la chistera al conejo? ¿O hace falta otra cosa? El tiempo y la paciencia de los millones de pobres de este país lo dirá. Por lo pronto esperemos la contra respuesta del EZLN.

Hojas que se lleva el viento

¿Ahora sí el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa podrá como lo prometiera,  abatir en un 50% la pobreza en Veracruz?

 Cd. Caucel, Yuc., 22/01/2013

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