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Archivos en la Categoría: Cambio climático

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tanto en el gobierno federal como en  las cúpulas empresariales, algunas voces motivadas por el reciente viaje del Sr. Peña a China, festinan el que México registre costos de mano de obra 19.6 por ciento menores que en ese país asiático, al ser ello incentivo para la inversión e incremento de competividad.

De acuerdo al Bank of América Merrill Lynch, en 2003 los salarios en México eran 189 por ciento superiores a los que privaban en China, revertiéndose tal relación para el presente año, lo que en teoría para quienes festejan tal deterioro salarial en nuestro país, en efecto teóricamente ello favorece la competividad y posición comercial de nuestro país en el mercado mundial de capitales y bienes y servicios.

Sin embargo, a mi modesto entender, si bien tal disparidad favorece al sector exportador, es preocupante que no se observe con la misma óptica de optimismo la repercusión que los bajos salarios tienen para un mercado interno deprimido y, por ende, para el crecimiento económico, distribución del ingreso y calidad de vida y bienestar de la mayoría de la población.

A menor salario menor consumo, en una economía cuya mayor fuerza laboral gravita en torno a los sectores productivos no exportadores, en los que por cierto, PEMEX aparte, también descansa el sistema tributario nacional.

Lo que estaría por verse, es si con el régimen salarial de nuestro país, la pretendida competividad se hace acompañar de la democratización de los incrementos de productividad que, como señala Luis Videgaray, está contemplada en los objetivos de la estrategia económica del gobierno que preside el Sr. Peña. Puesto que ya es lugar común en México que el empleador hace como que paga y el empleado hace como que trabaja, al no existir correspondencia entre el trabajo realizado, el salario percibido y el costo al alza de los requerimientos mínimos de supervivencia de la fuerza laboral.

A esto habría que agregar que gracias al castigo fiscal al ingreso de los causantes cautivos y el estancamiento en la generación de empleos, más del 50 por ciento de la población ocupada se ubica ya en la economía informal, y sigue creciendo. Reduciendo el ingreso gasto de la administración pública en sus tres órdenes de gobierno y, por tanto, incrementándose el déficit presupuestal en detrimento de eficiencia y eficacia en la atención a la población.

Luego no debería verse con tanto optimismo el que el salario de los mexicanos sea inferior al de los trabajadores chinos que, análisis aparte, han mantenido altos índices de productividad a los que no se puede aspirar en nuestro país; sin considerar, además, que el mercado mundial no está para bollos; repercutiendo negativamente estancamiento, recesión y proteccionismo en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y Japón, en las exportaciones mexicanas.

Mismo China, segundo socio comercial de México, pese al potencial de mercado que representa, mantiene una relación comercial asimétrica en la que las exportaciones totales de nuestro país ascienden apenas a 449 millones de dólares frente a 56,936 millones por concepto de importaciones procedentes del país asiático.

De ahí que más que cifrar esperanzas en el incremento de competitividad por bajos salarios, la lógica indica que el énfasis se debería poner en el fortalecimiento del mercado interno, revalorando el peso específico de la micro, pequeña y mediana empresa y el trabajo de los mexicanos, reactivando la fábrica nacional con mayor ingreso y consumo y reduciendo la brecha de desigualdad entre los que tienen todo y los que menos tienen.

Hojas que se lleva el viento

 “Aunque usted no lo crea”, nos dice en su columna “Carrusel” Marco Aurelio González Gama, recién estrenado como socio de Crónica del Poder , citando de diversas fuentes las fortalezas de la economía de México. Considero que no tenemos por qué no creer. No existe duda al respecto si consideramos como válida la numeralia oficial.

No obstante, lo paradójico es que con tal fortaleza, una macroeconomía robusta, una política monetaria estable y una inflación moderadamente contenida por el banco de  México, la microeconomía reflejada en  el empleo, ingreso, gasto, consumo y contribución fiscal de la mayoría de la población exprese lo contrario. México no anda bien.

 Como todo lo contrario a lo que en el marco de la simulación y triunfalismo sin sustento de la administración pública veracruzana, debemos entender por impulso al desarrollo sustentable y prevención frente a los efectos del cambio climático. La sustentabilidad del desarrollo es utopía que se trae a colación con tintes demagógico-electorales y los planes para preservar a Veracruz de los efectos del cambio climático, una falacia que la realidad se encarga de exhibir.- Xalapa, Ver., abril 15 de 2013 

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Cuanto más corrompido es el Estado, más numerosas las leyes, decía, y sabía por qué lo decía, Tácito (Publius Cornelius Tacitus), historiador, senador, cónsul y gobernador del imperio romano.  José Blanco

La evidente derrota de Peña Nieto en Veracruz tiene muchas lecturas, tela de donde cortar sobra, sin embargo no puede hacerse de lado que el voto anti priísta ha estado y sigue siendo alimentado por el propio gobernador emanado de las filas del tricolor. Aunado a la parálisis gubernamental resultante de los cuantiosos adeudos heredados de la administración fidelista, como de manera reiterada se ha estado señalando a lo largo de más de 18 meses, el gastado discurso triunfalista con el que mediáticamente el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa adorna su precario paso por la titularidad del poder ejecutivo estatal, más que convencer lastima, ofende la inteligencia de los veracruzanos y genera rechazo más que aceptación, reflejándose ello en las urnas.

Carente de sustento, el triunfalismo de saliva, onerosamente soportado con propaganda política pagada (¿o fiada? Inserta cotidianamente en los medios de comunicación, choca lo mismo con la realidad que con la percepción ciudadana, deslegitimando el quehacer de la administración pública y poniendo en duda el manido slogan publicitario que afirma que “el PRI si sabe gobernar”. Los hechos, frente al palabrerío hueco, desmienten tiro por viaje al gobernador Duarte de Ochoa. Lo mismo trátese de seguridad pública, procuración e impartición de justicia, que de crecimiento económico, generación de empleos ó bienestar de la gran familia veracruzana.

No hay día que mediáticamente no se destaque el primerísimo lugar que ocupa la entidad en el camino del progreso y la prosperidad. Cuando simplemente se trata de tapar el sol con un dedo para tratar de ocultar lo que la realidad ofrece a la gran mayoría del sufrido pueblo gobernado por el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, que en más del cincuenta por ciento rasguña los umbrales de la pobreza, el abandono y la desesperanza.

El discurso triunfalista si desde el inicio de la actual administración como continuidad de la precedente, fuera desmentido por la realidad misma, a estas alturas, actúa en contrario de los propósitos de legitimación de una administración pública calificada por la ciudadanía como inepta, proclive a la corrupción y ajena a las necesidades reales y sentidas de la población.

Paradójicamente, cuando el gobierno estatal se declara satisfecho por encontrarse a la vanguardia en materia legislativa frente al cambio climático, la Secretaría de la Función Pública exhibe a Veracruz como un pésimo administrador de los recursos que por conducto del FONDEN, se destinan a paliar los efectos de fenómenos climatológicos que en los últimos años afectaran social y económicamente a miles de familias veracruzanas. Improvisación, simulación y corrupción frente al desastre y no previsión, racionalidad y honestidad, arrojan las estimaciones del gobierno federal respecto a la atención de regiones enteras afectadas.

Lo que apenas se calificara como tormenta tropical puso al desnudo el nivel de previsión, políticas públicas y eficacia operativa del gobierno estatal. “Ernesto” exhibió lo mismo la indefensión de Veracruz frente a fenómenos naturales como la ineficacia de una legislación a modo en materia de prevención frente al cambio climático. La ley no controla a la naturaleza ni esta respeta esfuerzos legislativos que buscan taparle el ojo al macho. Sin la acción consecuente de autoridades y población, la ley es letra muerta. Veracruz en materia de prevención, si que es un desastre, como lo señala la Secretaría de la Función Pública.

Y así como se señala tal contradicción, lo mismo se podría destacar otras de igual o mayor envergadura. Lo mismo en turismo, educación, salud, generación de empleo, seguridad pública, agricultura y ganadería, desarrollo urbano, comunicaciones y transporte, obra pública, que en gobernabilidad y transparencia, Veracruz a los ojos de sus habitantes es un desastre que no se corresponde con la tónica del discurso oficial preñado de triunfalismo y buenos deseos.

Las preferencias electorales expresadas el pasado primero de julio lo confirman. El voto en contra del PRI y de su candidato presidencial, fue voto de castigo. Nadie en su sano juicio calificaría con nota de excelencia a la administración que preside el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Se dice que el Sr. Peña llamará a cuentas al gobernador veracruzano. Lo deseable es que sean los propios veracruzanos los que juzguen, califiquen y exijan cuentas claras, en un esfuerzo por corregir y enderezar el rumbo de la administración pública que hoy padecemos. Los votos perdidos por el PRI son palo dado, lo que cuenta en adelante es saber si Duarte de Ochoa está dispuesto a corregir.

Tal para cual

Lo mismo podría decirse de la administración pública que a nivel municipal preside la alcaldesa Elizabeth Morales en la capital del estado. Mucha saliva, mucha paja verbal y excesivo y oneroso apoyo brindado por los medios de comunicación, pero el ruido no se hace acompañar de ls nueces esperadas, como no se puede esperar cosechar peras de frondoso olmo. Son más las voces que descalifican la labor de la Sra. y su cuerpo edilicio que las que le aplauden y queman incienso a su paso. Xalapa y sus cientos de colonias colgadas de los cerros, abandonadas a su suerte o asentadas en zonas de alto riesgo, es pálido reflejo de una realidad veracruzana que no va de la mano del discurso triunfalista.

Hojas que se lleva el viento

Estamos a escasas horas del que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la federación califique la elección presidencial. Tirios y troyanos en espera de una decisión sobre un tema que se percibe ya como cosa juzgada. El resultado previsto deberá poner a prueba lo mismo a Calderón Hinojosa que al Sr. Peña. Ya veremos si a una voz desde Los Pinos, parafraseando a Alfredo V. Bonfil, “este país se incendia o se apacigua”.

En el ínter, la acometida en contra de la exigua canasta básica de la mayoría de los mexicanos va que vuela a la confirmación de que un estómago vacío ni toca buen son ni mucho menos, lo baila al ritmo que le imponen.

En la prolífica inventiva de los mexicanos ya se acuñó la frase que dice que lo mismo hay escasez de huevos en el mercado que en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Ni hablar. Mérida, Yuc., agosto 28 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Andanada de críticas vertidas en torno a las vacaciones que se tomara el Sr. Dr. Duarte de Ochoa impidiéndole estar presente en la entidad para enfrentar la amenaza anunciada de la tormenta tropical “Ernesto”, como si su presencia pudiera contrarrestar los efectos del meteoro en suelo veracruzano. Fuego amigo, inquietud social y escándalo mediático a modo, como ingredientes para preparar la puesta en escena de un escándalo mayor, el rumor del próximo abandono del juego del titular del poder ejecutivo estatal  y el nombramiento de un gobernador interino, cargo que bien pudiera recaer en el senador electo Héctor Yunes Landa, dicen sus panegiristas. Esto en respuesta  a las medidas adoptadas por el equipo de transición del aún candidato priísta a la presidencia de la república para fortalecer al joven Duarte de Ochoa que, como se sabe, no quedó bien parado tras los resultados que en Veracruz arrojara la elección federal.

Al priísmo estatal no le gustó que desde el CEN del PRI se enviara  un refuerzo  con la encomienda de auxiliar al gobernador en el rescate de orden y gobernabilidad, como es el caso de Enrique Ampudia, experimentado operador político de todas las confianzas del equipo de transición de Peña Nieto que, de facto, se asume por encima del Comité Directivo Estatal del tricolor, apuntalando a la administración duartista

Hasta aquí las implicaciones políticas de “Ernesto” y la ausencia del gobernador. Lo que debería ser motivo de verdadera preocupación para los veracruzanos es la falta evidente de previsión frente a la amenaza del cambio climático y la recurrencia de impactos ciclónicos en la entidad. Las medidas adoptadas hasta ahora y ampliamente difundidas por los medios de comunicación, están referidas a lo estrictamente coyuntural, ante, durante y después de ahogado el niño. Todo el énfasis se pone en el escenario político de atención oportuna y eficaz a las víctimas del desastre y, poco o nada se hace por tomar medidas eficaces para minimizar daños más que anunciados.

Se dice que Veracruz cuenta con un mapeo completo de zonas y localidades susceptibles de afectación; se mantiene una estrecha observación del comportamiento de los caudales de ríos y lagunas interiores; se advierte a la población de posibles amenazas ante la proximidad de un fenómeno natural no controlable ¿Y? 

Lo cierto es que tiro por viaje el daño es mayor que lo previsto; viento y lluvia se ceban sobre regiones y localidades consideradas de alto riesgo. Desborde de cuerpos de agua, derrumbes, vías de comunicación deteriorados por la fuerza de las aguas y comunidades enteras afectadas en viviendas, enseres domésticos, animales de crianza y sustento económico-productivo. Afortunadamente la pérdida de vidas es mínimo, más no así el estrés social resultante de la impotencia y pérdida de bienes materiales difícilmente reemplazables.

La inmediatez como respuesta gubernamental. El Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) siempre a la mano para auxiliar a supuestas  o reales víctimas del desastre. Recorrido obligado de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, cobijas, despensas y la presencia siempre responsable de las fuerzas armadas en apoyo a la población civil. Una vez tomada la foto evaluado los daños y declarada oficialmente la magnitud del siniestro, a esperar una nueva acometida. Hasta ahí las cosas.

Mapeo de zonas de alto riesgo y políticas públicas de prevención sirvieron para maldita la cosa. El auxilio a la población en el mejor de los casos tarda meses ¿o años? en aterrizar y, a los damnificados les vuelve a llover sobre mojado sin que se tomen medidas de fondo de respuesta a los efectos de los desastres naturales, hoy magnificados por un cambio climático que ya no está a discusión.

Que se sepa, ni reubicación de localidades, población, cultivos y ganado están a la orden del día. Antes al contrario, gracias a la corrupción se siguen tolerando asentamientos irregulares, fraccionamientos residenciales costeros, ganadería extensiva en zonas inundables y cultivos agrícolas año con años siniestrados. El FONDEN y el Seguro Agropecuario Catastrófico (SAC), cubre la mayor parte de los daños, dicen las autoridades sin que se establezca una auténtica política integral de prevención que apunte a la solución de esta problemática para el mediano y largo plazo.

Así las cosas, con la presencia del gobernador o sin ésta, el daño está hecho. “No es bombero”, como dijera el gobernador Alemán Velasco. Cómo políticamente se quiera interpretar el papel asumido por el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa  ante la presencia de “Ernesto”, lo que debería estar en la agenda de prioridades en materia de prevención brilla por su ausencia. El cambio climático ya tomó carta de naturalización a nivel global, ya está entre nosotros, su nefasta presencia es ignorada y eso sí debería ser motivo de verdadera preocupación. Lo demás es grilla y así deberíamos asumirlo.

Hojas que se lleva el viento

Mucho ruido y pocas nueces sobre el tema del organismo fiscalizador del Congreso local. Para nadie es un secreto que el Sr. Audirac es un pillo de siete suelas al que se le atribuyen múltiples irregularidades en el desempeño de su función. Unas de motu propio a través de las empresas contables de su propiedad y otras inducidas por intereses políticos concretos que le son impuestas. Sin embargo a mi juicio su posible reelección o substitución no es el problema de fondo del ORFIS. Corrupción, simulación, valores entendidos y dependencia del poder ejecutivo estatal son vicios de origen del organismo que van de la mano con otros de igual calibre de las Legislaturas en turno. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

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La Jornada Veracruz

Con la promesa de 350 fuentes de empleo y obra pública, directivos del proyecto minero Caballo Blanco de Goldgroup, a través de Candymin SA de CV, Minera Cardel SA de CV, quisieron convencer a los habitantes, técnicos e investigadores universitarios que la mina a cielo abierto representa una opción de desarrollo, mientras que pobladores, ambientalistas, investigadores, científicos y organizaciones no gubernamentales, a través de sus ponencias, dieron a conocer “mentiras”, omisiones y peligros que representa la minera, mientras que la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) anunció que el “gobierno del estado no evade su responsabilidad, pero aún no avala el proyecto”.

A las 9 horas inició el registro de los asistentes a la Consulta Pública. Afuera del salón social del ayuntamiento de Alto Lucero se encontraban repartidos en el parque y en los bajos de palacio municipal, miembros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), mientras el encargado de llevar la Consulta, Mateo Castillo Ceja, titular de la Unidad Coordinadora de Participación Social y Transparencia de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), anunció la presencia de 210 asistentes y 67 personas inscritas para participar con una ponencia.

Así dio inicio lo que fue denominado una consulta “mañosa”, en la que la empresa minera tendría doble participación, ya que por una parte en la exposición, los directivos tuvieron una hora y media para dar a conocer el proyecto, 24 empleados fueron los ponentes que lo defendieron, algunos de manera incondicional y otros tímidamente, con sus testimonios de falta de empleo en la zona y que, a decir de los empresarios, los migrantes han regresado y no tienen trabajo, problema que ellos remediarán por unos años.

Ciudad cotidiana

Alejandro Hernández / Pulso crítico

Mi ciudad, Xalapa,  para garantizar una buena calidad de vida a quienes la habitamos, depende de todos los ecosistemas que la rodean, tanto de la alta montaña al norte como del bosque de niebla al este, de las cuencas hidrológicas de la cañada de Actopan como del clima cálido que arrastra la brisa de la costa. De esto poca cuenta nos damos la mayoría de los que aquí vivimos; será por eso que a muy pocos les ha interesado la consulta ciudadana, convocada por la SEMARNAT, que se lleva a cabo desde el día 19 de enero de este año, para ver si se aprueba o no la explotación aurífera en la mina Caballo Blanco, en el vecino municipio de Actopan, Veracruz, y cuyo principal inversionista es el hombre más rico del mundo, Carlos Slim.

La apatía ecológica que la población xalapeña demuestra, debe obedecer a que muchos desconocen lo que una mina de las características de la que nos ocupa le puede hacer a la naturaleza. La minería a cielo abierto es una actividad industrial de alto impacto ambiental, social y cultural. Es también una actividad industrial insostenible por definición, en la medida en que la explotación del recurso supone su agotamiento. Es decir, en un principio se destruyen todos los ecosistemas circundantes, se contaminan sus aguas con cianuro o con mercurio —elementos indispensables para recuperar el oro—; luego, las comunidades aledañas a la mina se llenan de técnicos, gambusinos y obreros, mismos que establecen una sociedad de alto consumo de bienes y servicios que encarecen la economía local, además de atraer todo tipo de vicios, tales como el alcoholismo, la drogadicción, la prostitución, robos, etcétera; para que al final, una vez agotado el mineral, dejar la región totalmente devastada, contaminada en tierra, agua y aire, y con un nivel de vida para la población de muy baja calidad y pocas veces recuperable a los niveles que tenía antes de la mina.

La explotación del oro requiere, de manera intensiva, grandes cantidades de cianuro y/o cromo, sustancias altamente tóxicas que permiten recuperar el mineral del resto del material removido. Para desarrollar todo este proceso, se requiere que el yacimiento abarque grandes extensiones y que se encuentre cerca de la superficie, dando como resultado cráteres gigantescos, que pueden llegar a tener más de 150 hectáreas de extensión y más de 500 metros de profundidad. Las consecuencias son: La producción de grandes cantidades de desechos sólidos y líquidos, los impactos sobre las poblaciones aledañas, y la transformación completa del entorno junto a una severa modificación de la morfología del terreno; obviamente también desaparece la agricultura, la ganadería y la pesca. Hoy cientos de hectáreas de cultivos de caña de azúcar, papaya, naranja, limón, maíz y frijol dependen del riego que les proporciona el río Actopan, amén del turismo que visita los lugares por los que éste pasa, si la contaminación que produzca la mina alcanza los veneros que surten su cauce, el impacto será de proporciones catastróficas, tanto al medio ambiente como a la economía de la región.

Bernardita Bielsa, de la Asociación Ornitológica Cuenca Del Puelo, Lago Puelo, Chubut, sitio amenazado por la minería en Argentina, escribió esto: “El oro ha significado muchas cosas a lo largo de la historia del hombre. El afán por encontrar oro hizo colapsar civilizaciones enteras; esto es miles y miles de hombres, mujeres y niños muertos por enfermedades, enfrentamientos, desnutrición, hambre. La codicia del hombre no tiene límites, y los nuevos conquistadores han aprendido la lección, y saben utilizar del diccionario todas estas palabras: mentir, engatusar, engañar, embaucar, fingir, aparentar, disfrazar, falsificar, prometer. El provecho, las ganancias, los réditos, son siempre para ellos y sus empresas.” Lo cual se aplica perfectamente a los inversionistas que pretenden destruir, por un puñado de oro, ecosistemas valiosos para la vida.

Urge, tal como lo han estado pidiendo grupos ambientalistas, que la SEMARNAT realice una asamblea de información para que la gente conozca en voz de los paneles de expertos, los pros y los contras de la mina, para que así pueda decidir dar su voto a favor o en contra.Hoy la humanidad, por poseer oro y riquezas, es capaz de morirse de hambre, justamente como le ocurrió al legendario rey Midas. No esperemos a que eso ocurra cerca de nuestra ciudad, informémonos y participemos, nuestro futuro y el de la región —y no es lugar común esto que les digo— está en juego.

Crónica del Poder

Tala de árboles en Veracruz

La Asociación Civil “Justicia y Consciencia Ciudadana” interpuso una demanda de amparo y protección federal debido a la tala de árboles en la ciudad y puerto de Veracruz. José Filemón Robles Rodríguez, presidente de dicha asociación aseguró que lucharán hasta las últimas consecuencias para evitar que se sigan talando árboles en Díaz Mirón.

“El amparo entró el jueves 20 a medio día. La decisión de este amparo es protegernos con la autoridad federal, pues a la autoridad municipal desde mayo se le ha pedido que presenten los permisos correspondientes y además que nos dejaran ver el proyecto”, expresó el presidente de la asociación.

El destino del país y su desarrollo pasa necesariamente por considerar que los problemas sociales y medioambientales tienen que resolverse de manera conjunta, pues los elementos de ese binomio –la organización humana y la naturaleza- interactúan todo el tiempo y los males de uno repercuten necesariamente en el otro. La anterior fue una de las muchas conclusiones a las que se llegó en el primer día del Foro Nacional por la Regeneración Socio–Ambiental, celebrado en Cuetzalan del Progreso, Puebla,  y que hoy llegará a su fin. El acto fue convocado por la sociedad cooperativa Tosepan Titataniske, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas (Conoc), contándose con la presencia de Andrés Manuel López Obrador. Ver nota completa en:  Soberanía Popular 23/03/11

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

Desde Sinaloa Calderón Hinojosa hizo un anuncio que debería ponernos a temblar. “México acumula pérdidas fiscales de entre 70 mil millones y 80 mil millones de pesos a consecuencia del incremento del precio del petróleo, en virtud de que entre 40 y 45 por ciento de las gasolinas y el diésel son de importación”, reconoció precisamente quien se ha encargado de obstaculizar todo intento por aminorar nuestra dependencia energética del exterior mediante la refinación del crudo que exportamos. La nueva refinería en Hidalgo, que tanto ruido y debate generara, no cuenta ni siquiera con la primera piedra.

Si a esta pérdida fiscal le sumamos lo que el pueblo de México paga por servicios de la deuda del Fobaproa, es lógico suponer que tales montos multimillonarios son recursos que no se destinan a infraestructura, atención al campo, pequeña y mediana industria, así como a dar respuesta pronta y eficaz a crecientes demandas sociales de la población. Razón esta, entre otras, de nuestro estancamiento y atraso.

Al déficit anunciado debería agregarse con el mismo énfasis el desequilibrio comercial entre los alimentos que producimos y los que importamos de diversas partes del mundo y que han dado lugar a la pérdida de soberanía alimentaria, no obstante los cuantiosos recursos fiscales que se otorgan en subsidios a la agricultura que concurre a los círculos comerciales, más los que se otorgan de manera indiscriminada y electorera a la subsistencia en el medio rural. Recursos de los contribuyentes que anualmente se desperdician por ausencia de políticas públicas que premien producción destinada tanto al mercado interno como al autoconsumo campesino.

Pérdida de soberanía energética y alimentaria, así como la desatención al desarrollo humano, son bombas de tiempo cuyo inminente estallido se deja al azar, en tanto se canalizan cuantiosos y crecientes recursos fiscales en una tan inútil como fallida “guerra” contra una delincuencia organizada que pone cotidianamente en jaque al gobierno y al Estado-Nación. Otros países del orbe, como se observa en el mundo globalizado, por menos están caminando sobre el borde de la navaja confrontando a las autoridades con sus pueblos en un camino que no tiene retorno.

Urge no sólo sanear Pemex librándole de la pesada carga de la corrupción, impunidad y simulación, sino privilegiar el diseño y aplicación de políticas públicas que permitan el aprovechamiento racional y nacionalista de las escasas reservas de hidrocarburos con que aún contamos. Así como con la generación de energía eléctrica, ahora casi en su totalidad en manos de empresas extranjeras cuyas utilidades se concentran en sus matrices en el exterior, descapitalizando a México.

Lo mismo podría decirse en materia agropecuaria. El incremento de la producción y productividad en el campo pasa por el combate a demagogia y corrupción, políticas públicas transparentes con criterios nacionalistas y una reforma agraria integral que considere con seriedad y racionalidad requerimientos alimentarios crecientes del pueblo de México, vinculada y de la mano con bienestar y desarrollo de la población rural.

El horno no está para bollos. O se actúa en consecuencia con prontitud y eficacia ó cuando menos lo esperemos, seremos noticia de primera plana en la prensa internacional, ya no por la muerte escandalosa que ronda en nuestras calles, sino por un estallido social que nadie desea.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard,  puso el dedo en la llaga al participar en la COP-16 que tiene lugar en Cancún, al afirmar que los participantes están perdiendo el tiempo, en tanto que el jefe de la delegación de Bolivia señalara que el  aceptar el documento de acuerdos que se discute en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, “sería hacernos responsables de una situación que el presidente Evo Morales califica como genocidio y ecocidio”.

El neoliberalismo a ultranza y la crisis mundial, no dan para más.

En tanto los gobiernos representen a los principales actores económicos de sus respectivos países y no a los intereses de sus pueblos y de la humanidad en su conjunto, todo lo que ahí se discute gira en torno al dinero, rentabilidad, tasas de retorno, contracción de la tasa media de de ganancia, así como de la pertinencia de mantener la actual e injusta estructura de un sistema económico en decadencia e incapaz de dar respuesta a una crisis multidimensional global que se profundiza, la imperiosa necesidad de contribuir a la prevención de los efectos de un cambio climático que tiene ya carácter irreversible, así como el futuro que heredaremos a las nuevas generaciones de la humanidad, cobra carácter secundario y hasta  irrelevante.

En tanto el tiempo avanza y las respuestas al fenómeno global se circunscriben a declaraciones, acuerdos que nadie cumple, protestas de ecologistas, e incluso la consideración de que el movimiento de traslación galáctica del  sistema solar es el responsable, las amenazas a todo ser viviente, dejan de ser tales para cobrar ya en la actualidad ominosa presencia en todo el planeta.

Las advertencias de los científicos a los que se desdeña,  y una realidad que ya nos afecta en el presente con pérdida de biodiversidad y de vidas humanas por miles, que habrán de incrementarse en el futuro cercano, han caído en saco roto, en tanto que las posibles respuestas de prevención atentan contra los intereses del poder fáctico del gran capital, que controla el sistema económico mundial y la vida política y social de la humanidad.

En ese marco referencial, Calderón Hinojosa, en representación de México, concluye que todo el problema se reduce a falta de dinero para invertir en nuevas tecnologías, reconvertir economía y poblaciones, así como para la infraestructura de prevención requerida para aliviar los efectos del cambio climático. En Veracruz, somos más realistas y pragmáticos, el gobernador declaró que la entidad ya transita a paso acelerado por la ruta del desarrollo sustentable, sin necesidad de tanta especulación económico financiera y hasta esotérica.

Que se sepa, ningún país transita por dicha ruta. Mucho menos aquellas regiones del mundo en las que la prioridad es aún el salir del subdesarrollo, impuesto históricamente por la dinámica de un sistema económico planetario, basado en la acumulación de riqueza a costa de lo que sea y por todo el tiempo que así se considere necesario; Veracruz como parte de un México en retroceso, estructuralmente debería encontrarse en tal tesitura, y no es así, somos un estado de avanzada, de acuerdo a lo declarado por el gobernante.

Sin embargo, lo que los  veracruzanos comunes, quizá por ignorancia y ajenos a los círculos de la academia y la política de gran visión, lo que observamos en nuestro entorno más cercano es que lejos de avanzar por el camino de la sustentabilidad, vamos para atrás; retroceso, imprevisión, y ausencia de consciencia de nuestra responsabilidad para con el planeta que nos acoge, dominan el escenario. Careciéndose de cultura ecológica, y compromiso auténtico  en autoridades y población en general,  por rescatar, preservar y cuidar el medio ambiente, despilfarrando lo que en justicia sería el sustento de las nuevas generaciones.

De ahí que lo que se perciba es que lo deseable en teoría, resulte imposible en la práctica. Ecuación que no se resuelve con la creación en la entidad de una secretaría del medio ambiente y su correspondiente procuraduría como órgano de de vigilancia y represión, desviando recursos para generar más burocracia, cuando lo exigible es educación, cultura ecológica y, de una vez por todas, afrontar el reto de la reconversión económica y reordenación territorial de asentamientos humanos.

Lo conducente sería entonces la interrogante: ¿Cuenta la actual administración pública veracruzana con la voluntad política para afrontar el reto? No hay que ir muy lejos para conocer la respuesta. Voluntad política, hasta hoy, se tiene la impresión de que existe y anima al Dr. Duarte de Ochoa pero, como afirma Calderón, no se cuenta con los recursos presupuestales para llevarlo a cabo. Y mucho menos  con un gabinete que, en su conformación, responde a compromisos políticos contraidos en campaña y no a formación profesional, capacidad y experiencia, para auxiliar al gobernante en las tareas que exige el cambio climático.

La realidad se impone. En la ecuación planteada lo imposible elimina a lo deseable. La dialéctica del subdesarrollo obliga a que por cada paso adelante se retrocedan dos, ¡o más!

En suma, Ebrard tiene razón. Al igual que “…en Cancún se asiste a la pérdida de un tiempo que no es nuestro, perteneciendo a las nuevas generaciones”, en Veracruz transitamos por la misma ruta del subdesarrollo impuesto, sin atrevernos a reconocerlo. Frente a los retos de las tareas del desarrollo sustentable, vinculadas a la nueva realidad del cambio climático en la totalidad del planeta, las barbaridades en que incurre en sus declaraciones  el recién designado secretario de desarrollo económico y portuario, lo dicen todo.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Siendo mayoría los que están convencidos de que el TRIFE ratificará a Don Javier Duarte como gobernador electo, incluso los propios panistas que ahora, quemando su última carta, arremeten contra la Sala Regional del tribunal Electoral, insinuando que las ministros han sido “maiceadas” por el gobernador, daremos pues como un hecho que en mes y medio estrenaremos gobernador constitucional en la figura del joven cordobés. Y si esto es así, lo más lógico es esperar que, por un lado, el Sr. Duarte conozca al estado como a la palma de su mano y, por el otro,  expresarse con verdad, siendo objetivo en sus juicios respecto  a la realidad a la que habrá de enfrentarse.

Pero ya empezamos mal y aún no inicia su administración. El síntoma del triunfalismo sin sustento, se contagia y se hereda, cuidado. Quien gobernará a Veracruz a partir del primero de diciembre, el pasado día siete de los corrientes, en Turrialba, Costa Rica, incurrió en falta reflejando desconocimiento de la realidad; dejándose llevar por la emoción propia de participar en un evento internacional al que concurriera como invitado especial de la dirigente nacional de su partido.

No me refiero a si atendió o no a la amplísima recomendación que de Berta Hernández y Leticia Perlasca, le hiciera Doña Beatriz Paredes, como dos posibles candidatas con cualidades e idoneo perfil para  hacerse cargo, respectivamente,  de las secretarias de la SEDARPA y la SEV, puesto que ello sería dar crédito a especulaciones y rumores que ya circulan en nuestra ciudad capital.

Sustento mi opinión en lo expresado por el Sr. Duarte, respecto a dos temas que guardan relación entre sí y que sin duda tienen relevancia especial para Veracruz.

“El desarrollo sustentable debe ser la base del progreso y será uno de los ejes de mi gobierno, porque el respeto al entorno asegurará una mejor vida para los veracruzanos”;

“El primero de diciembre será puesto en marcha un programa especial de apoyo a los productores de la tierra, sobre todo a los cañeros, porque Veracruz garantiza el abasto nacional de azúcar”.

Expresiones que suenan bien mediáticamente en nuestro medio, pero no en el marco de un foro internacional sobre producción agropecuaria  al que concurrieran expertos en la materia y que sin duda tienen información sobre la realidad que vive México y,  específicamente,  Veracruz.

El desarrollo sustentable, en su más amplia acepción, no es compatible con las reglas del juego que impone el sistema económico y social dominante. Antes que la salvación del planeta que habremos de heredar a las nuevas generaciones, está la acumulación de riqueza de una minoría por sobre el interés de la mayoría de la raza humana. Esto es algo que no está a discusión. Es ya del dominio público.

México, y en nuestro caso, Veracruz,  no escapa a tal realidad. Vivimos inmersos en el mismo esquema depredador y de explotación inmisericorde tanto de recursos naturales como del trabajo de millones de trabajadores urbanos y rurales, .que domina al mundo.

Atendiendo a lo anterior, es bien sabido que para que exista desarrollo sustentable, primero debe tenerse muy en claro lo que significa desarrollo y sus implicaciones. Como reducción de desigualdad, pobreza, exclusión, así como incremento de ingresos, educación, soporte tecnológico, salud, cultura y recreación, entre otras condicionantes no menos importantes. Sin una vida digna con bienestar para todos, el desarrollo tal cual se argumenta oficialmente, es una falacia. El adjetivarlo con el término de moda, no modifica tal estado de cosas.

Luego aspirar a un proceso de desarrollo sustentable en el campo mexicano o veracruzano en lo particular, no sólo es inviable, sino en nuestros días, utopía inalcanzable. Como corolario, igual de utópico es el respeto al entorno, cuando pobreza, corrupción oficial, e intereses económicos de una minoría rampante, propician depredación y deterioro permanente del medio ambiente y biodiversidad.

Veracruz no escapa a esta realidad. Ejemplos de ello a lo largo y ancho de la entidad, sobran para sostener tal afirmación.

Por cuanto al tema del azúcar, Veracruz no garantiza el abasto nacional del endulzante, como lo afirmara el Sr. Javier Duarte.

Con una planta industrial obsoleta, descapitalizada, y los bajos rendimientos del cultivo de caña de azúcar, gramínea empobrecedora del suelo, en extensas áreas de zonas de abastecimiento con más de dos centurias de explotación sin rotación de cultivos, el país entero padece escasez de este endulzante, debiéndose importar un cada vez mayor volumen de este producto a menor costo. El gobierno tiene que subsidiar a la actividad, más por razones sociales y políticas, que por incrementar productividad, rentabilidad económica o competitividad, en un mercado globalizado en el que México no impone las reglas ni Veracruz está en condiciones de modificarlas.

Démonos de santos que aún podemos contar con producción azucarera en la entidad. El Sr. Duarte, en su calidad de secretario de finanzas, debe saber cuantas veces y a que costo, el gobierno estatal se ha visto en la necesidad de inyectar oxígeno con recursos públicos tanto a la planta industrial como a los abastecedores de materia prima, para darle un poco de respiro a la actividad. Los ganones de siempre, todo mundo lo sabe, no son los cultivadores de caña o los jornaleros, cortadores inmisericordiamente explotados, son los propietarios de los ingenios, los líderes agrarios y obreros, acaparadores, y los fabricantes y distribuidores de maquinaria y agroquímicos.

Adicionalmente, lo estamos viviendo, el cambio climático ya da que pensar a los productores en la conveniencia o no de seguir explotando la caña de azúcar en las zonas tradicionales que, año con año, ofrecen un mayor grado de vulnerabilidad frente a fenómenos meteorológicos cada vez más atípicos.

Cambiar de localización ingenios y áreas de abastecimiento, como para asegurar que Veracruz garantice realmente el abasto nacional de azúcar en condiciones de volumen y precio, que eviten el tener que importar el endulzante, además del costo económico y  un auténtico caos social, implicaría ampliar y modificar la frontera agrícola, deforestando y dando al traste con la idea de la sustentabilidad en el campo que pasa por la mente del Sr. Duarte.

Lo anterior lo comenta un lego en la materia. Sería positivo que los expertos dieran su opinión sobre el particular, si es que los invitan porque hasta ahora, han sido ignorados  partiéndose de la idea de que los que saben del paño, son los burócratas, líderes y caciques sindicales, que en Veracruz sólo conocen de cómo jalar votos para su partido.

Sea un lego como quien esto escribe, o los expertos en la materia, quienes argumentemos sobre la viabilidad o inviabilidad del desarrollo sustentable en la entidad, o la contribución de Veracruz  al abasto nacional de azúcar, opiniones más, opiniones menos, es algo irrelevante, en el marco de la propaganda oficial. Otra, muy distinta, el que el próximo gobernador de Veracruz se exhiba ante la comunidad internacional como alguien que no conoce la realidad del estado que pretende gobernar.

El moderno concepto de aldea global ya no deja mentir sin que ello traiga consecuencias. Debiéndose recordar que la lengua larga acompañada de ideas cortas, puede hacer fracasar a toda una administración. Mi humilde sugerencia, para el  Sr. gobernador  electo, es que modere su discurso, que no ofrezca ni prometa nada que no pueda o no esté dispuesto a cumplir. Debiéndose esforzar por mantener congruencia con su personal circunstancia. Si el TRIFE le favorece, como lo espera ya una importante mayoría -por las razones que sean-, lo deseable es su deslinde del triunfalismo sin sustento y la retórica grandilocuencia mediática,  que a todo contribuye menos a la conducción de un buen gobierno como el que esperamos los veracruzanos.

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