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Category Archives: Cambio climático

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Ahora que los expertos internacionales han confirmado que el cambio climático llegó para quedarse y que, al respecto el gobierno de Obama en EE. UU. advirtiera a la sociedad norteamericana de la necesidad de estar alerta en prevención a los efectos de este fenómeno, llegó la hora de que en nuestro país pongamos las barbas en remojo.

Hoy más que nunca se debe tomar en serio la necesidad no sólo de cuidar y preservar el medio ambiente, también de tomar medidas preventivas para hacer frente con relativa eficacia a eventos catastróficos derivados del cambio climático. No más indiferencia, simulación, demagogia y mentiras piadosas en torno a lo que constituye alto un riesgo para la sociedad. La naturaleza no espera como ya se pone de manifiesto en sus efectos en la salud.

Por lo que a nuestra aldea respecta, el riesgo que se corre es variado y de diversas magnitudes a lo largo y ancho de la entidad, como está probado con eventos meteorológicos que en la última década afectaran tanto infraestructura como integridad física y bienes materiales de familias veracruzanas. El saldo de inundaciones, deslaves, fuertes vientos, granizadas atípicas y elevación del nivel del mar está documentado, aunque no atendidas con la celeridad y eficacia deseable.

Burocráticamente el gobierno estatal nos habla de mapas de riesgo, protección civil y atención a damnificados a posteriori, sin embargo, desafortunadamente queda en el papel y poco, realmente poco, se hace en materia de prevención. Antes al contrario, atendiendo a intereses de índole económico productiva, se deja hacer, se deja pasar, se desatiende la magnitud del riesgo ante la indiferencia de una sociedad ya acostumbrada a actuar después y no antes de la catástrofe.

Son muchas las voces que se levantan advirtiendo de la necesidad de conciliarnos con el medio ambiente, frenando deforestación, evitando contaminación y cuidando el agua, plausible actitud que nos atañe a todos y que deberíamos atender, sin embargo, la mayoría de nuestros ambientalistas evita reconocer que el cambio climático por ahora es irreversible, exigiendo algo más que lamentarnos por no cuidar el entorno que como sociedad nos da cobijo.

Se requiere de un diagnóstico serio que se refleje en auténticos mapas de riesgo a disponibilidad pública como primer paso para reconocer y evaluar vulnerabilidades. Lo siguiente sería actuar en consecuencia tomando las medidas pertinentes para prevenir impactos negativos en la población. Toca entonces a las autoridades el hacerse cargo de este problema latente, pero también a la llamada sociedad civil el reconocer que no se pueden seguir manteniendo conductas contrarias a lo que el cambio climático exige.

Y en este marco, los recientes anuncios de cuantiosas inversiones en puertos e industria sin chimeneas deberían obligarnos a reflexionar sobre los pros y los contras de proyectos costeros que responden más a criterios de utilidad económica de unos cuantos que al interés general de una sociedad que directa o indirectamente, terminará como siempre pagando los platos rotos de la improvisación, desatención del entorno ambiental y posterior rescate vía recursos públicos de los bienes siniestrados.

Cultura de prevención.

En materia ambiental a lo hecho pecho, si los daños al entorno son cuantiosos y la mayor de las veces irreversibles, ante el cambio climático las prioridades ya son otras. Sin dejar de atender lo importante en materia ecológica, la prevención ante lo que viene y nos espera cobra carácter de urgente. De ahí la necesidad de concentrar esfuerzos en la construcción de una cultura de prevención que nos prepare para lo inevitable. No más tapar el pozo después del niño ahogado cuando de antemano se sabe del alto nivel de vulnerabilidad de la entidad veracruzana.

Hojas que se lleva el viento.

Ingenuidad e intereses económicos van de la mano en un Veracruz que no ve más allá de su ombligo, anteponiéndose al interés más general de la nación y de nuestra próspera entidad. Sólo así se explica el que se echen las campanas al vuelo por la reelección del dirigente nacional del PAN; expresando beneplácito porque ello significa que el “PAN rojo”, deje de tener preeminencia al interior del blanquiazul en Veracruz abriéndosele las puertas a Miguel Ángel Yunes Linares en su aspiración de gobernar a la entidad. Ignorándose o haciéndose de lado que Gustavo Madero Muñoz y su grupo en este momento representan lo más rancio y retrógrada de la ultraderecha panista, aliados de Peña Nieto y promotores de reformas antipopulares contrarias al interés nacional. Con Madero se inclinará la balanza legislativa a favor de las leyes secundarias en materia energética que más convienen a las petroleras trasnacionales, sumándose al mayoriteo del PRI. Así que cual es en realidad el “PAN rojo”. El PAN es el PAN, no hay otro.

-ooo-

Ya que toqué el tema de la industria sin chimeneas, cabe preguntarse ante el anuncio del Sr. Peña de que se pondrá toda la carne en el asador en infraestructura y promoción turística, con énfasis en el sur sureste del país, cabe preguntarse si Veracruz está preparado para hacerse cargo de la materialización de la propuesta presidencial en lo que a la entidad corresponde, habida cuenta de que los montos totales considerados en el plan nacional de infraestructura son la suma de aportaciones federales, estatales, municipales y privadas.

¿Está preparado el gobierno duartista, por ahora financiera y operativamente incapaz? ¿Los ayuntamientos veracruzanos de municipios con vocación turística, podrían hacerle frente a las responsabilidades inherentes encontrándose técnicamente en quiebra? ¿Nuestra iniciativa privada, sin iniciativa ni vocación emprendedora, está dispuesta a invertir compartiendo el riesgo? ¿Los veracruzanos estamos dispuestos a poner nuestro granito de arena para hacer de Veracruz un destino turístico atractivo, limpio, seguro y digno?

O seguiremos escuchando de grandes inversiones que nunca aterrizan mientras Cancún y la Riviera maya se fortalecen como los más importantes generadores de divisas del país. No olvidemos que para el Sr. Peña los más aptos van primero.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No es que Jorge Carlos Ramírez Marín, secretario de  Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano pretenda descubrir el hilo negro o el agua tibia,  cuando afirma que La planeación urbana es lo único que puede evitar riesgos para la población frente a fenómenos climatológicos extraordinarios. Lo que sucede es que tal verdad de Perogrullo no figura en las estrategias gubernamentales  de las que tanto se hace gala en materia de protección civil en México y ello, permite al distinguido político yucateco adornarse ante la ignorancia de sus pares.

No obstante, el secretario se queda corto en su aserto. La planeación urbana sólo tiene cabida en un país que cuente con un sistema  racional de planeación integral de la vida económica y social, del cual se carece en México.

Luego resulta que Ramírez Marín, responsable del desarrollo territorial y urbano, justifica su ineptitud en aquello de lo  que el país carece. Ahogado el niño, hablar de previsión sin un plan rector espacial y sectorialmente previsor, sí que resulta novedoso.

Como indudablemente también resulta novedoso el que el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, afirme ante propios y extraños que “Veracruz si sabe hacer bien las cosas”, poniendo como ejemplo el accionar de los programas de protección civil del gobierno a su cargo, ignorando la verdad de Perogrullo del Sr. Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano del gobierno federal.

Si a ello agregamos el hecho de que en el nivel paradójicamente más bajo de los tres órdenes de gobierno, los responsables de la administración pública ni por aquí les pasa que la planeación regional y urbana juega a favor de la previsión de desastres motivados por fenómenos naturales, el escenario de ausencia de estrategias válidas de protección civil está completo; Xalapa, y la mayoría, si no es que todos los municipios veracruzanos, son ejemplo vivo de ello, como les consta fehacientemente a sus pobladores.

Los factores de riesgo se acumulan. Han pasado ya varios años desde que estudiosos y expertos han advertido de la vulnerabilidad territorial y urbana de Veracruz frente al fenómeno del cambio climático y han sido ignorados. Hoy, ante los efectos de “Manuel” e “Ingrid”, los conocedores del paño vuelven a poner el dedo en el renglón, advirtiendo nuevamente del peligro latente,  con énfasis en el poblamiento en el extenso litoral veracruzano ante una ya confirmada elevación del nivel y calentamiento de los mares a consecuencia del deshielo en los polos.

A palabras sabias, oídos necios; la previsión ante un riesgo inminente, se detiene ante el valladar de los intereses creados, la corrupción e ineficiencia gubernamental, reduciéndose a declaraciones mediáticas como la vertida por el gobernador de Veracruz, que si sabe hacer bien las cosas.

Veracruz cuenta con organización, mapas de riesgo a nivel municipal y protocolos para operar, estando a la vanguardia frente a otras entidades federativas en el tema de la protección civil, afirma.  ¿Y?

¿Acaso se hace algo al respecto para hacer de tales instrumentos medidas eficaces frente al desastre anunciado?

¿No se siguen autorizando asentamientos humanos en el litoral, incluso afectando manglares, humedales y dunas alterando los ecosistemas costeros e incrementando factores de riesgo para la población?

¿Se está procediendo a la reubicación de poblaciones enteras asentadas en sitios de alto riesgo?

No hay que ir muy lejos para encontrar las respuestas. En la capital del estado, las colonias colgadas de los cerros o asentadas en cañadas  hablan por sí del como lo estampado en papel y difundido mediáticamente no libra a la población de lo que el gobierno dice prever.

Con o sin mapas de riesgo o detallados protocolos ajenos a una visión integral del problema y con mayor razón a planes específicos espacial y sectorialmente sustentados en diagnósticos puntuales,  los veracruzanos han estado y siguen estando a merced de los embates de la naturaleza.

Después del niño ahogado viene la reconstrucción. Se repondrá toda la infraestructura dañada, se afirma. ¿Y?

¿Acaso con ello los veracruzanos quedan a salvo ante eventos futuros? Distribuir despensas, colchonetas y cobijas no es la respuesta.

Si el secretario Ramírez Marín no está inventando el agua tibia, si pone el dedo en la llaga. El hacer bien las cosas empieza por condicionar asentamientos humanos y actividad productiva  a un plan racional de previsión a futuro.

Hojas que se lleva el viento

El senador José Francisco Yunes Zorrilla aprendió para bien la lección. Lo que no se hizo previamente a la aprobación de la reforma educativa, lo viene realizando en tierras veracruzanas explicando, consultando, escuchando y obteniendo consensos entre los diversos actores de la sociedad que se sienten afectados por  una reforma hacendaria a todas luces regresiva. Con razón o sin razón en su argumentación en defensa del bodrio peñista, cumple con el llamado de su partido a defender en la calle lo que la mayoría rechaza.

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J. Enrique Olivera Arce

Una embarcación en que viajaban unos 500 inmigrantes africanos se incendió y zozobró el jueves frente a las costas de la isla italiana de Lampedusa. Hasta el momento sólo 151 personas han sido rescatadas vivas, se han recuperado 104 cadáveres y el resto están desaparecidas, en uno de los peores desastres de la afluencia de inmigrantes a Europa. “Es una vergüenza. La palabra que me viene a la mente es vergüenza”, clamó el papa Francisco al ser informado, pidiendo esfuerzos para que no se repita esta tragedia, ocupando los titulares de la mayor parte de la prensa europea.

Para la londinense BBC la interrogante que pone a disposición de su audiencia: ¿Dónde empieza la tragedia que  termina con cientos de muertos en Lampedusa?, La respuesta es contundente.

“Según un reciente informe de Afrobarometro, una organización que estudia temas de desarrollo económico y social africano, la pobreza en el continente permanece inalterable, a pesar del crecimiento económico regional y las proyecciones oficiales que apuntan en sentido contrario.

Tras el análisis de datos de 34 naciones africanas entre 2011 y 2013, obtenidos de encuestas realizadas a ciudadanos comunes, la organización concluyó que pese a un crecimiento del Producto Interno Bruto que promedia el 4,8%, “no hay evidencia de la reducción sistemática de la pobreza. Eso puede quedar reflejado en el fenómeno de que cada año decenas de miles de personas tratan de salir en busca de empleo, atención médica, o condiciones mínimas de bienestar en territorio europeo”.

Lampedusa, isla cercana a Sicilia, fue justamente el lugar que en julio pasado, en su primer viaje fuera de Roma, el Sumo Pontífice alertó del drama de los migrantes indocumentados que intentan llegar a los países del primer mundo, deplorando lo que llamó globalización de la indiferencia.

El nombre de la isla fue inmortalizado por el italiano Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa, autor de la célebre novela política El gato pardo,  con la frase Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi” (Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie“)

Paradoja que en México tiene plena vigencia. Simulación y gatopardismo son la constante en un país en el que en medio de la espesa cortina de la corrupción e impunidad, desde los círculos del poder se combate a la pobreza profundizándola sin el mayor reparo.

El México de siempre se maquilla y, tras el optimista triunfalismo del aquí no pasa nada, sin el menor asomo de vergüenza el paso de “Manuel” e “Ingrid” por tierras nacionales se reduce a evento propicio para legitimar el mandato del presidente “peregrino” Enrique Peña.

El saldo trágico se politiza, las consecuencias del impacto hidrometeorológico se atribuyen a todo, nadie se salva en la distribución de responsabilidades. Los únicos ausentes  en el ruido mediático son la desigualdad y la pobreza, origen y destino de una tragedia que, como muchas otras, se ocultan tras la simulación y gatopardismo de los intereses creados y la indiferencia.

Cubierto mediáticamente el primer impacto, lo que sigue es la reconstrucción anunciada a bombo y platillo. Miles de millones de pesos dispuestos para tal efecto para que las cosas sigan igual y a otra cosa mariposa. ¿No acaso Veracruz es para nosotros el ejemplo más cercano?

El país sigue imperturbable su marcha, preocupado y ocupado lo mismo en las presuntas reformas estructurales que impulsa el gobierno del Sr. Peña que en la reforma política que mejor conviene a la partidocracia, mientras en la sierra guerrerense la pesadilla aún no concluye, como lo reporta el diario La Jornada en su edición del pasado viernes.

 “El deslave que sepultó a decenas de pobladores de La Pintada, en el municipio de Atoyac de Álvarez, en la Costa Grande, sigue imponente, casi intacto, un gigante de tierra roja que cubre decenas de casas y callejuelas de la comunidad cafetalera, donde reina la desolación, sólo interrumpida por el sonido del río que desciende con fuerza desde la parte alta de la sierra, casi en el corazón de Guerrero. Los 20 topos que desde el 22 de septiembre realizan labores de rescate parecen insuficientes para retirar el lodo traicionero que descendió con fuerza, como escupido por el cerro, el pasado 16 de septiembre, el cual no ha podido ser retirado, más que en unos cuantos sitios contados con los dedos de una mano. Los sobrevivientes calculan que aún hay unos 90 cadáveres bajo el lodo, pues era día de fiesta cuando quedaron sepultados”.

Y mientras aún escurren lágrimas de sangre en las famélicas comunidades afectadas, lo mismo en el medio rural que en los cinturones de miseria citadinos, el Presidente Peña ufano se vanagloria ante el mundo de que Acapulco está de pié, la infraestructura turística está intacta y los guerrerenses dispuestos a acoger a sus visitantes como siempre en el país de aquí no pasa nada.

Parafraseando al Sumo Pontífice, frente a la simulación, gatopardismo e indiferencia, la palabra que viene a la mente es vergüenza. Vergüenza sí ante el mundo de un país con más de 50 millones en condiciones de pobreza y pobreza extrema que como todos los condenados de la tierra, cual el perro más flaco, cargan con todas las pulgas.- Xalapa, Ver., octubre 6 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

El saldo trágico que nos deja el embate de la naturaleza que, en esta ocasión tomara a nuestro país entre dos fuegos, con “Manuel “en el Océano Pacífico e “Ingrid “en el Golfo de México, es una señal inequívoca más de lo que nos espera con un cambio climático que, pese a todo lo que se dice,  no sólo es resultado de la caótica y desenfrenada carrera de la sociedad humana en pos de la ganancia y acumulación de riqueza. Otros factores, el posicionamiento del planeta en el espacio sideral entre los más destacados, inciden en un fenómeno irreversible y casi imposible de prever en sus efectos y consecuencias.

No se puede dar marcha atrás en lo que no está en manos humanas resolver. Frente al cambio climático y el calentamiento global, sólo queda el prepararse en todo tiempo para mitigar sus efectos.

De ahí la importancia y tarea ineludible de la previsión. Entre mejor estemos preparados para afrontar lo que la naturaleza nos depara, menores serán los daños y tragedias como la que hoy se vive en México.

Insisto una vez más, las medidas reactivas frente al desastre, ex post y no antes, nunca han sido suficientes. Cuanto más en los tiempos que corren y los que a futuro se vislumbran.

Sin una cultura de previsión que compete por igual a los gobiernos que a las poblaciones, nunca dejaremos de estar expuestos a las pérdidas de vida y de haciendas. Así como tampoco los recursos disponibles para paliar los daños y reconstruir serán suficientes frente a la magnitud de los desastres.

Más vale prevenir que lamentar, nos dice la sabiduría popular y, sin embargo, hacemos caso omiso a tal conseja. Por comisión u omisión, siempre a la espera de lo peor, no hacemos nada por tomar providencias privilegiando la cultura del lamento, siempre a la zaga en la administración de daños y siempre culpando a otros de nuestra tragedia.

Es por ello que la protección civil, como se denomina a la acción de gobierno para preservar vidas y bienes materiales, debería entenderse como una tarea cotidiana y permanente de toda la sociedad, y no únicamente como obligación gubernamental.

Ejercicio social que debería sustentarse en información, participación, iniciativa y organización a todos los niveles. Lo mismo en los tres órdenes de gobierno que en el resto de la sociedad, tanto antes como durante y después de las contingencias a enfrentar. Esto no es nada nuevo, países como Japón lo tienen puesto en práctica y dan ejemplo al mundo de ello.

El que un pueblo adquiera tal cultura de la prevención no es resultado de la espontaneidad, ni respuesta individual a una necesidad vital. El promoverla, desarrollarla y consolidarla deviene de la acción de gobierno como autoridad normativa y ejecutiva. En México la cultura de la prevención del riesgo brilla por su ausencia, es un desastre anunciado  y en iguales términos, se encuentra en todos los niveles de gobierno.

Ante el desastre las acciones son reactivas, a posteriori e insuficientes por parte de la población civil y, lamentablemente, ejercicio de simulación ineficaz por parte de las autoridades, como es dable observarlo tras el impacto del fenómeno meteorológico en suelo nacional.

Lo cómodo es atribuirle al señor que está en los cielos el castigo divino. O bien, satanizar aquello que la naturaleza tiene e bien otorgarnos en mal momento. Lo más grave, es el que las autoridades se desentiendan de su tarea preventiva y sin más, afirmen que las muertes registradas son consecuencia del descuido de los propios fallecidos o irresponsabilidad por asentarse en sitios de alto riesgo.

Nadie en los tres órdenes de gobierno asume su responsabilidad. Si existen comunidades enteras asentadas en lugares de alto riesgo, ¿qué autoridad oportunamente lo evitó? Como bien lo señala el politólogo veracruzano Alfredo Bielma, corresponde a las autoridades municipales el delimitar los espacios habitables y autorizar permisos de construcción.

¿O no acaso se vierte verborrea oficial hablando de la existencia de mapas de riesgo y protocolos de prevención? ¿Dónde está ubicado el riesgo y a quién compete administrarlo?

Interrogantes sin respuesta, aunque cabe por sentido común sobreentender que corresponde a la corrupción y abulia oficial el determinar el qué y donde espacialmente,  existe riesgo en sus diferentes magnitudes.

Los usos y costumbre a valores entendidos mandatan la imprevisión. La vista gorda de las autoridades propicia la mayor o menor magnitud del desastre. La cultura de la prevención, impedida por intereses creados. O bien, por necesidades de la gente no atendidas con oportunidad.

Las señales son claras, no se puede ni deben ser  ignoradas. Prevenir más que lamentar es la tarea. Claro, si el miedo que el gobierno le tiene a la participación y organización ciudadana lo permite.

Hojas que se lleva el viento

Lo señalaba, la democratización de la vida sindical no tardaba en presentarse como reivindicación en la lucha que mantiene el movimiento magisterial. Por lo pronto, aquí en Veracruz ya está inscrita en el cuestionamiento del líder moral de la Secc. 32 del SNTE y su estirpe.

No es el sindicato el responsable de corrupción e impunidad, son los charros sindicales que se han enriquecido a costillas del proceso educativo y de los trabajadores de la educación  y son estos últimos a los que se les quieren cobrar los platos rotos.- Xalapa, Ver., septiembre 25 de 2023.

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J. Enrique Olivera Arce

Tanto en el gobierno federal como en  las cúpulas empresariales, algunas voces motivadas por el reciente viaje del Sr. Peña a China, festinan el que México registre costos de mano de obra 19.6 por ciento menores que en ese país asiático, al ser ello incentivo para la inversión e incremento de competividad.

De acuerdo al Bank of América Merrill Lynch, en 2003 los salarios en México eran 189 por ciento superiores a los que privaban en China, revertiéndose tal relación para el presente año, lo que en teoría para quienes festejan tal deterioro salarial en nuestro país, en efecto teóricamente ello favorece la competividad y posición comercial de nuestro país en el mercado mundial de capitales y bienes y servicios.

Sin embargo, a mi modesto entender, si bien tal disparidad favorece al sector exportador, es preocupante que no se observe con la misma óptica de optimismo la repercusión que los bajos salarios tienen para un mercado interno deprimido y, por ende, para el crecimiento económico, distribución del ingreso y calidad de vida y bienestar de la mayoría de la población.

A menor salario menor consumo, en una economía cuya mayor fuerza laboral gravita en torno a los sectores productivos no exportadores, en los que por cierto, PEMEX aparte, también descansa el sistema tributario nacional.

Lo que estaría por verse, es si con el régimen salarial de nuestro país, la pretendida competividad se hace acompañar de la democratización de los incrementos de productividad que, como señala Luis Videgaray, está contemplada en los objetivos de la estrategia económica del gobierno que preside el Sr. Peña. Puesto que ya es lugar común en México que el empleador hace como que paga y el empleado hace como que trabaja, al no existir correspondencia entre el trabajo realizado, el salario percibido y el costo al alza de los requerimientos mínimos de supervivencia de la fuerza laboral.

A esto habría que agregar que gracias al castigo fiscal al ingreso de los causantes cautivos y el estancamiento en la generación de empleos, más del 50 por ciento de la población ocupada se ubica ya en la economía informal, y sigue creciendo. Reduciendo el ingreso gasto de la administración pública en sus tres órdenes de gobierno y, por tanto, incrementándose el déficit presupuestal en detrimento de eficiencia y eficacia en la atención a la población.

Luego no debería verse con tanto optimismo el que el salario de los mexicanos sea inferior al de los trabajadores chinos que, análisis aparte, han mantenido altos índices de productividad a los que no se puede aspirar en nuestro país; sin considerar, además, que el mercado mundial no está para bollos; repercutiendo negativamente estancamiento, recesión y proteccionismo en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y Japón, en las exportaciones mexicanas.

Mismo China, segundo socio comercial de México, pese al potencial de mercado que representa, mantiene una relación comercial asimétrica en la que las exportaciones totales de nuestro país ascienden apenas a 449 millones de dólares frente a 56,936 millones por concepto de importaciones procedentes del país asiático.

De ahí que más que cifrar esperanzas en el incremento de competitividad por bajos salarios, la lógica indica que el énfasis se debería poner en el fortalecimiento del mercado interno, revalorando el peso específico de la micro, pequeña y mediana empresa y el trabajo de los mexicanos, reactivando la fábrica nacional con mayor ingreso y consumo y reduciendo la brecha de desigualdad entre los que tienen todo y los que menos tienen.

Hojas que se lleva el viento

 “Aunque usted no lo crea”, nos dice en su columna “Carrusel” Marco Aurelio González Gama, recién estrenado como socio de Crónica del Poder , citando de diversas fuentes las fortalezas de la economía de México. Considero que no tenemos por qué no creer. No existe duda al respecto si consideramos como válida la numeralia oficial.

No obstante, lo paradójico es que con tal fortaleza, una macroeconomía robusta, una política monetaria estable y una inflación moderadamente contenida por el banco de  México, la microeconomía reflejada en  el empleo, ingreso, gasto, consumo y contribución fiscal de la mayoría de la población exprese lo contrario. México no anda bien.

 Como todo lo contrario a lo que en el marco de la simulación y triunfalismo sin sustento de la administración pública veracruzana, debemos entender por impulso al desarrollo sustentable y prevención frente a los efectos del cambio climático. La sustentabilidad del desarrollo es utopía que se trae a colación con tintes demagógico-electorales y los planes para preservar a Veracruz de los efectos del cambio climático, una falacia que la realidad se encarga de exhibir.- Xalapa, Ver., abril 15 de 2013 

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J. Enrique Olivera Arce

Cuanto más corrompido es el Estado, más numerosas las leyes, decía, y sabía por qué lo decía, Tácito (Publius Cornelius Tacitus), historiador, senador, cónsul y gobernador del imperio romano.  José Blanco

La evidente derrota de Peña Nieto en Veracruz tiene muchas lecturas, tela de donde cortar sobra, sin embargo no puede hacerse de lado que el voto anti priísta ha estado y sigue siendo alimentado por el propio gobernador emanado de las filas del tricolor. Aunado a la parálisis gubernamental resultante de los cuantiosos adeudos heredados de la administración fidelista, como de manera reiterada se ha estado señalando a lo largo de más de 18 meses, el gastado discurso triunfalista con el que mediáticamente el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa adorna su precario paso por la titularidad del poder ejecutivo estatal, más que convencer lastima, ofende la inteligencia de los veracruzanos y genera rechazo más que aceptación, reflejándose ello en las urnas.

Carente de sustento, el triunfalismo de saliva, onerosamente soportado con propaganda política pagada (¿o fiada? Inserta cotidianamente en los medios de comunicación, choca lo mismo con la realidad que con la percepción ciudadana, deslegitimando el quehacer de la administración pública y poniendo en duda el manido slogan publicitario que afirma que “el PRI si sabe gobernar”. Los hechos, frente al palabrerío hueco, desmienten tiro por viaje al gobernador Duarte de Ochoa. Lo mismo trátese de seguridad pública, procuración e impartición de justicia, que de crecimiento económico, generación de empleos ó bienestar de la gran familia veracruzana.

No hay día que mediáticamente no se destaque el primerísimo lugar que ocupa la entidad en el camino del progreso y la prosperidad. Cuando simplemente se trata de tapar el sol con un dedo para tratar de ocultar lo que la realidad ofrece a la gran mayoría del sufrido pueblo gobernado por el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, que en más del cincuenta por ciento rasguña los umbrales de la pobreza, el abandono y la desesperanza.

El discurso triunfalista si desde el inicio de la actual administración como continuidad de la precedente, fuera desmentido por la realidad misma, a estas alturas, actúa en contrario de los propósitos de legitimación de una administración pública calificada por la ciudadanía como inepta, proclive a la corrupción y ajena a las necesidades reales y sentidas de la población.

Paradójicamente, cuando el gobierno estatal se declara satisfecho por encontrarse a la vanguardia en materia legislativa frente al cambio climático, la Secretaría de la Función Pública exhibe a Veracruz como un pésimo administrador de los recursos que por conducto del FONDEN, se destinan a paliar los efectos de fenómenos climatológicos que en los últimos años afectaran social y económicamente a miles de familias veracruzanas. Improvisación, simulación y corrupción frente al desastre y no previsión, racionalidad y honestidad, arrojan las estimaciones del gobierno federal respecto a la atención de regiones enteras afectadas.

Lo que apenas se calificara como tormenta tropical puso al desnudo el nivel de previsión, políticas públicas y eficacia operativa del gobierno estatal. “Ernesto” exhibió lo mismo la indefensión de Veracruz frente a fenómenos naturales como la ineficacia de una legislación a modo en materia de prevención frente al cambio climático. La ley no controla a la naturaleza ni esta respeta esfuerzos legislativos que buscan taparle el ojo al macho. Sin la acción consecuente de autoridades y población, la ley es letra muerta. Veracruz en materia de prevención, si que es un desastre, como lo señala la Secretaría de la Función Pública.

Y así como se señala tal contradicción, lo mismo se podría destacar otras de igual o mayor envergadura. Lo mismo en turismo, educación, salud, generación de empleo, seguridad pública, agricultura y ganadería, desarrollo urbano, comunicaciones y transporte, obra pública, que en gobernabilidad y transparencia, Veracruz a los ojos de sus habitantes es un desastre que no se corresponde con la tónica del discurso oficial preñado de triunfalismo y buenos deseos.

Las preferencias electorales expresadas el pasado primero de julio lo confirman. El voto en contra del PRI y de su candidato presidencial, fue voto de castigo. Nadie en su sano juicio calificaría con nota de excelencia a la administración que preside el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Se dice que el Sr. Peña llamará a cuentas al gobernador veracruzano. Lo deseable es que sean los propios veracruzanos los que juzguen, califiquen y exijan cuentas claras, en un esfuerzo por corregir y enderezar el rumbo de la administración pública que hoy padecemos. Los votos perdidos por el PRI son palo dado, lo que cuenta en adelante es saber si Duarte de Ochoa está dispuesto a corregir.

Tal para cual

Lo mismo podría decirse de la administración pública que a nivel municipal preside la alcaldesa Elizabeth Morales en la capital del estado. Mucha saliva, mucha paja verbal y excesivo y oneroso apoyo brindado por los medios de comunicación, pero el ruido no se hace acompañar de ls nueces esperadas, como no se puede esperar cosechar peras de frondoso olmo. Son más las voces que descalifican la labor de la Sra. y su cuerpo edilicio que las que le aplauden y queman incienso a su paso. Xalapa y sus cientos de colonias colgadas de los cerros, abandonadas a su suerte o asentadas en zonas de alto riesgo, es pálido reflejo de una realidad veracruzana que no va de la mano del discurso triunfalista.

Hojas que se lleva el viento

Estamos a escasas horas del que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la federación califique la elección presidencial. Tirios y troyanos en espera de una decisión sobre un tema que se percibe ya como cosa juzgada. El resultado previsto deberá poner a prueba lo mismo a Calderón Hinojosa que al Sr. Peña. Ya veremos si a una voz desde Los Pinos, parafraseando a Alfredo V. Bonfil, “este país se incendia o se apacigua”.

En el ínter, la acometida en contra de la exigua canasta básica de la mayoría de los mexicanos va que vuela a la confirmación de que un estómago vacío ni toca buen son ni mucho menos, lo baila al ritmo que le imponen.

En la prolífica inventiva de los mexicanos ya se acuñó la frase que dice que lo mismo hay escasez de huevos en el mercado que en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Ni hablar. Mérida, Yuc., agosto 28 de 2012

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J. Enrique Olivera Arce

Andanada de críticas vertidas en torno a las vacaciones que se tomara el Sr. Dr. Duarte de Ochoa impidiéndole estar presente en la entidad para enfrentar la amenaza anunciada de la tormenta tropical “Ernesto”, como si su presencia pudiera contrarrestar los efectos del meteoro en suelo veracruzano. Fuego amigo, inquietud social y escándalo mediático a modo, como ingredientes para preparar la puesta en escena de un escándalo mayor, el rumor del próximo abandono del juego del titular del poder ejecutivo estatal  y el nombramiento de un gobernador interino, cargo que bien pudiera recaer en el senador electo Héctor Yunes Landa, dicen sus panegiristas. Esto en respuesta  a las medidas adoptadas por el equipo de transición del aún candidato priísta a la presidencia de la república para fortalecer al joven Duarte de Ochoa que, como se sabe, no quedó bien parado tras los resultados que en Veracruz arrojara la elección federal.

Al priísmo estatal no le gustó que desde el CEN del PRI se enviara  un refuerzo  con la encomienda de auxiliar al gobernador en el rescate de orden y gobernabilidad, como es el caso de Enrique Ampudia, experimentado operador político de todas las confianzas del equipo de transición de Peña Nieto que, de facto, se asume por encima del Comité Directivo Estatal del tricolor, apuntalando a la administración duartista

Hasta aquí las implicaciones políticas de “Ernesto” y la ausencia del gobernador. Lo que debería ser motivo de verdadera preocupación para los veracruzanos es la falta evidente de previsión frente a la amenaza del cambio climático y la recurrencia de impactos ciclónicos en la entidad. Las medidas adoptadas hasta ahora y ampliamente difundidas por los medios de comunicación, están referidas a lo estrictamente coyuntural, ante, durante y después de ahogado el niño. Todo el énfasis se pone en el escenario político de atención oportuna y eficaz a las víctimas del desastre y, poco o nada se hace por tomar medidas eficaces para minimizar daños más que anunciados.

Se dice que Veracruz cuenta con un mapeo completo de zonas y localidades susceptibles de afectación; se mantiene una estrecha observación del comportamiento de los caudales de ríos y lagunas interiores; se advierte a la población de posibles amenazas ante la proximidad de un fenómeno natural no controlable ¿Y? 

Lo cierto es que tiro por viaje el daño es mayor que lo previsto; viento y lluvia se ceban sobre regiones y localidades consideradas de alto riesgo. Desborde de cuerpos de agua, derrumbes, vías de comunicación deteriorados por la fuerza de las aguas y comunidades enteras afectadas en viviendas, enseres domésticos, animales de crianza y sustento económico-productivo. Afortunadamente la pérdida de vidas es mínimo, más no así el estrés social resultante de la impotencia y pérdida de bienes materiales difícilmente reemplazables.

La inmediatez como respuesta gubernamental. El Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) siempre a la mano para auxiliar a supuestas  o reales víctimas del desastre. Recorrido obligado de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, cobijas, despensas y la presencia siempre responsable de las fuerzas armadas en apoyo a la población civil. Una vez tomada la foto evaluado los daños y declarada oficialmente la magnitud del siniestro, a esperar una nueva acometida. Hasta ahí las cosas.

Mapeo de zonas de alto riesgo y políticas públicas de prevención sirvieron para maldita la cosa. El auxilio a la población en el mejor de los casos tarda meses ¿o años? en aterrizar y, a los damnificados les vuelve a llover sobre mojado sin que se tomen medidas de fondo de respuesta a los efectos de los desastres naturales, hoy magnificados por un cambio climático que ya no está a discusión.

Que se sepa, ni reubicación de localidades, población, cultivos y ganado están a la orden del día. Antes al contrario, gracias a la corrupción se siguen tolerando asentamientos irregulares, fraccionamientos residenciales costeros, ganadería extensiva en zonas inundables y cultivos agrícolas año con años siniestrados. El FONDEN y el Seguro Agropecuario Catastrófico (SAC), cubre la mayor parte de los daños, dicen las autoridades sin que se establezca una auténtica política integral de prevención que apunte a la solución de esta problemática para el mediano y largo plazo.

Así las cosas, con la presencia del gobernador o sin ésta, el daño está hecho. “No es bombero”, como dijera el gobernador Alemán Velasco. Cómo políticamente se quiera interpretar el papel asumido por el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa  ante la presencia de “Ernesto”, lo que debería estar en la agenda de prioridades en materia de prevención brilla por su ausencia. El cambio climático ya tomó carta de naturalización a nivel global, ya está entre nosotros, su nefasta presencia es ignorada y eso sí debería ser motivo de verdadera preocupación. Lo demás es grilla y así deberíamos asumirlo.

Hojas que se lleva el viento

Mucho ruido y pocas nueces sobre el tema del organismo fiscalizador del Congreso local. Para nadie es un secreto que el Sr. Audirac es un pillo de siete suelas al que se le atribuyen múltiples irregularidades en el desempeño de su función. Unas de motu propio a través de las empresas contables de su propiedad y otras inducidas por intereses políticos concretos que le son impuestas. Sin embargo a mi juicio su posible reelección o substitución no es el problema de fondo del ORFIS. Corrupción, simulación, valores entendidos y dependencia del poder ejecutivo estatal son vicios de origen del organismo que van de la mano con otros de igual calibre de las Legislaturas en turno. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

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La Jornada Veracruz

Con la promesa de 350 fuentes de empleo y obra pública, directivos del proyecto minero Caballo Blanco de Goldgroup, a través de Candymin SA de CV, Minera Cardel SA de CV, quisieron convencer a los habitantes, técnicos e investigadores universitarios que la mina a cielo abierto representa una opción de desarrollo, mientras que pobladores, ambientalistas, investigadores, científicos y organizaciones no gubernamentales, a través de sus ponencias, dieron a conocer “mentiras”, omisiones y peligros que representa la minera, mientras que la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) anunció que el “gobierno del estado no evade su responsabilidad, pero aún no avala el proyecto”.

A las 9 horas inició el registro de los asistentes a la Consulta Pública. Afuera del salón social del ayuntamiento de Alto Lucero se encontraban repartidos en el parque y en los bajos de palacio municipal, miembros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), mientras el encargado de llevar la Consulta, Mateo Castillo Ceja, titular de la Unidad Coordinadora de Participación Social y Transparencia de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), anunció la presencia de 210 asistentes y 67 personas inscritas para participar con una ponencia.

Así dio inicio lo que fue denominado una consulta “mañosa”, en la que la empresa minera tendría doble participación, ya que por una parte en la exposición, los directivos tuvieron una hora y media para dar a conocer el proyecto, 24 empleados fueron los ponentes que lo defendieron, algunos de manera incondicional y otros tímidamente, con sus testimonios de falta de empleo en la zona y que, a decir de los empresarios, los migrantes han regresado y no tienen trabajo, problema que ellos remediarán por unos años.

Ciudad cotidiana

Alejandro Hernández / Pulso crítico

Mi ciudad, Xalapa,  para garantizar una buena calidad de vida a quienes la habitamos, depende de todos los ecosistemas que la rodean, tanto de la alta montaña al norte como del bosque de niebla al este, de las cuencas hidrológicas de la cañada de Actopan como del clima cálido que arrastra la brisa de la costa. De esto poca cuenta nos damos la mayoría de los que aquí vivimos; será por eso que a muy pocos les ha interesado la consulta ciudadana, convocada por la SEMARNAT, que se lleva a cabo desde el día 19 de enero de este año, para ver si se aprueba o no la explotación aurífera en la mina Caballo Blanco, en el vecino municipio de Actopan, Veracruz, y cuyo principal inversionista es el hombre más rico del mundo, Carlos Slim.

La apatía ecológica que la población xalapeña demuestra, debe obedecer a que muchos desconocen lo que una mina de las características de la que nos ocupa le puede hacer a la naturaleza. La minería a cielo abierto es una actividad industrial de alto impacto ambiental, social y cultural. Es también una actividad industrial insostenible por definición, en la medida en que la explotación del recurso supone su agotamiento. Es decir, en un principio se destruyen todos los ecosistemas circundantes, se contaminan sus aguas con cianuro o con mercurio —elementos indispensables para recuperar el oro—; luego, las comunidades aledañas a la mina se llenan de técnicos, gambusinos y obreros, mismos que establecen una sociedad de alto consumo de bienes y servicios que encarecen la economía local, además de atraer todo tipo de vicios, tales como el alcoholismo, la drogadicción, la prostitución, robos, etcétera; para que al final, una vez agotado el mineral, dejar la región totalmente devastada, contaminada en tierra, agua y aire, y con un nivel de vida para la población de muy baja calidad y pocas veces recuperable a los niveles que tenía antes de la mina.

La explotación del oro requiere, de manera intensiva, grandes cantidades de cianuro y/o cromo, sustancias altamente tóxicas que permiten recuperar el mineral del resto del material removido. Para desarrollar todo este proceso, se requiere que el yacimiento abarque grandes extensiones y que se encuentre cerca de la superficie, dando como resultado cráteres gigantescos, que pueden llegar a tener más de 150 hectáreas de extensión y más de 500 metros de profundidad. Las consecuencias son: La producción de grandes cantidades de desechos sólidos y líquidos, los impactos sobre las poblaciones aledañas, y la transformación completa del entorno junto a una severa modificación de la morfología del terreno; obviamente también desaparece la agricultura, la ganadería y la pesca. Hoy cientos de hectáreas de cultivos de caña de azúcar, papaya, naranja, limón, maíz y frijol dependen del riego que les proporciona el río Actopan, amén del turismo que visita los lugares por los que éste pasa, si la contaminación que produzca la mina alcanza los veneros que surten su cauce, el impacto será de proporciones catastróficas, tanto al medio ambiente como a la economía de la región.

Bernardita Bielsa, de la Asociación Ornitológica Cuenca Del Puelo, Lago Puelo, Chubut, sitio amenazado por la minería en Argentina, escribió esto: “El oro ha significado muchas cosas a lo largo de la historia del hombre. El afán por encontrar oro hizo colapsar civilizaciones enteras; esto es miles y miles de hombres, mujeres y niños muertos por enfermedades, enfrentamientos, desnutrición, hambre. La codicia del hombre no tiene límites, y los nuevos conquistadores han aprendido la lección, y saben utilizar del diccionario todas estas palabras: mentir, engatusar, engañar, embaucar, fingir, aparentar, disfrazar, falsificar, prometer. El provecho, las ganancias, los réditos, son siempre para ellos y sus empresas.” Lo cual se aplica perfectamente a los inversionistas que pretenden destruir, por un puñado de oro, ecosistemas valiosos para la vida.

Urge, tal como lo han estado pidiendo grupos ambientalistas, que la SEMARNAT realice una asamblea de información para que la gente conozca en voz de los paneles de expertos, los pros y los contras de la mina, para que así pueda decidir dar su voto a favor o en contra.Hoy la humanidad, por poseer oro y riquezas, es capaz de morirse de hambre, justamente como le ocurrió al legendario rey Midas. No esperemos a que eso ocurra cerca de nuestra ciudad, informémonos y participemos, nuestro futuro y el de la región —y no es lugar común esto que les digo— está en juego.

Crónica del Poder

Tala de árboles en Veracruz

La Asociación Civil “Justicia y Consciencia Ciudadana” interpuso una demanda de amparo y protección federal debido a la tala de árboles en la ciudad y puerto de Veracruz. José Filemón Robles Rodríguez, presidente de dicha asociación aseguró que lucharán hasta las últimas consecuencias para evitar que se sigan talando árboles en Díaz Mirón.

“El amparo entró el jueves 20 a medio día. La decisión de este amparo es protegernos con la autoridad federal, pues a la autoridad municipal desde mayo se le ha pedido que presenten los permisos correspondientes y además que nos dejaran ver el proyecto”, expresó el presidente de la asociación.

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