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Archivos en la Categoría: Cultura

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En toda reunión familiar o entre amigos, nunca se deja de tocar el tema de la corrupción y su inseparable compañera, una evidente impunidad. Lo mismo se hace referencia al gobierno en general, a un partido político o bien, a un servidor público en lo específico. Todo mundo opina, ilustra la platica con ejemplos, la mayoría por todos conocidos y, a continuación viene todo un rosario de lamentaciones, concluyéndose que no se puede hacer nada para frenar tal fenómeno antisocial, “la corrupción somos todos” y, con ello se da por concluido el tema para pasar a hablar de futbol o de la estrellita de moda de la tele su vida privada y sus escándalos públicos.  

Nada que indique una acción propositiva que mueva y conmueva, todo queda en el terreno de la crítica estéril. Nada que abone a tomar conciencia de la necesidad de participar responsablemente, coadyuvando en el combate a la corrupción y su negativa secuela de enriquecimiento más que explicable e ilícito de tal o cual servidor público o particular involucrado. Las cosas son como son y es la condición humana la culpable. Hasta ahí llega el deshoje de la margarita. 

El proceso electoral en marcha, da para eso y más entre la gran familia veracruzana. Trátese de aspirantes a diputados o alcaldes, o de quien o quienes desde la cúpula del poder, mueven la cuna para que los momios cuadren y se de sin sobresaltos el relevo en la Legislatura local o en las autoridades edilicias. 

Nadi habla de virtudes, capacidades y buenos propósitos. La cola es demasiado larga como para que cualquier candidato corra el riesgo de que se la pisen. Nadie se salva del escarnio público y los medios informativos poniendo más leña al fuego, se encargan de darle sabor al caldo con estudiadas denuncias que no conducen a nada, salvo para restarle presión a la inconformidad y el hartazgo social.  

Ah, pero eso, sí, a toro pasado todo mundo se encarga de justificar la caída en desgracia de tal o cual fulano o fulana, atribuyéndole causas y razones que a lo largo de su desempeño público nadie tocó, salvo en los terrenos del rumor y la especulación. Muerto el rey viva el rey… el que sale se constituye en enemigo público en tanto no vuelva a ser premiado y,  el que entra, si sabe aceitar bien la maquinaria, “corregirá entuertos y limpiará la casa”.  “Si da, es amigo”, o todo lo contrario. 

Nadie objeta, todo se acepta sin chistar para, a soto voce, escudriñar vida y milagros del favorecido, desatando nueva andanada de rumores y maledicencias. Y así es y será todos los días en la tertulia jarocha. 

Los recientes cambios en el gabinete duartista se inscriben en este nefasto escenario, mientras la simulación, la corrupción y su correlativa dosis de impunidad permanecen intocados. “La culpa es de todos por no exigir”, se concluye en la tertulia y vuelta a lo mismo, cerrándose el círculo.  

Igual fenómeno se da en torno a la alcaldesa de la capital veracruzana. Teniéndose los pelos en la mano se le señala corrupción e ineficiencia y todo queda en simple rumor. Nadie se atreve a intentar siquiera el recurrir a la vía legal para ponerle en su lugar. Mucho menos la prensa, que para silenciar la crítica ciudadana recibe parte de los más de cuarenta millones que Elizabeth Morales destina anualmente para proyectar su imagen y pretendidos logros que a nadie satisfacen. 

Ciudadanía veracruzana sin ciudadanos. En este escenario, de manera acrítica e irresponsable se premia o se castiga en las urnas a los candidatos impuestos desde la cúpula del poder. 

El proceso electoral en curso no escapa a esta situación. El escrutinio público a que se somete a los aspirantes a un cargo de elección popular, se reduce a una simple especulación en torno a si es bien o mal visto por el gobernador, atendiendo a si supo o no brillar entre el montón a ojos e intereses del gobernante. La ciudadanía no participa en la selección de candidatos, nos los imponen, luego el desquite por su condición de mirón de palo en una democracia simulada, transita por el torcido camino del rumor y la maledicencia. Nadie exige sus derechos, nadie está dispuesto a cumplir con su deber cívico.  

Es más cómodo pontificar a salvo en la tertulia,  especulando en torno a si los candidatos han sido palomeados por el gobernante en turno o por su antecesor, de quien se dice que ya armó todo el tinglado colocando a sus alfiles en lugares clave para asegurar  la sucesión al Dr. Javier Duarte, una que responda a los intereses de la púrpura “fidelidad”. 

“El gobernador ya abdicó en beneficio de Fidel”, se dice, corriendo de boca en boca el rumor.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, se ufana de que la entidad se cuenta con   “una sociedad con una gran estatura cívica, con una cultura democrática de primer nivel”. Desconozco cuales sean los parámetros de medición para arribar a tal conclusión pero, la verdad a mi juicio es que el señor está muy lejos de percibir nuestra realidad o bien, adula al pueblo con no muy claros propósitos. La muy baja estatura moral de la clase política veracruzana se hace acompañar de ciudadanos siempre dispuestos a dejar hacer dejar pasar, enanos que, en el estira y afloja de la vida cotidiana, se abstienen de crecer participando en su propia formación ciudadana. Quizá esto explique el por qué la clase política vea en el pueblo a una muchedumbre de menores de edad a los que hay que hablarles y tratarles como tales. 

No es que así sea nuestra condición de seres humanos. Nada nos impide crecer, salvo la carencia de una mejor y más amplia educación que lleve implícito el alimento vital de la cultura. Lo que no nos proporcionará ninguna reforma oficial por más que se le llame “estructural”. La educación se mama, decía mi abuela. Empieza en casa y se fortalece en la escuela, en el trabajo y con la participación consecuente en la comunidad. Así pensaban nuestros ancestros, hoy eso se ha olvidado.  

Cada quien para su santo, rascándose con sus propias uñas, dando la espalda a la sociedad que le cobija. No basta la suma aritmética de individualidades, la calidad de ciudadano se adquiere y se construye participando colectivamente en la también construcción del bien común. 

¿Cómo y cuando crecer para alcanzar tal calidad de ciudadanos? No hay recetas, depende de cada uno de nosotros. Pero de lo que si estoy seguro es que en el camino de la participación conciente y consecuente, con aciertos y errores, en un proceso colectivo permanente de aproximaciones sucesivas en la búsqueda de una auténtica democracia, encontraremos la mejor escuela para lograrlo. Respetuosamente propongo dejemos de ser los enanos de siempre y atrevámonos a ser ciudadanos.   

Hojas que se lleva el viento

Por razones ajenas a nuestra la voluntad, el semanario en línea  “Pulso crítico” nuevamente aparece en la Internet como “sitio suspendido”. Desde estas líneas pedimos disculpas a nuestra estimable audiencia. Xalapa, Ver., a 13 de marzo de 2013.

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En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

El mundo está patas arriba,  bombardeado lo mismo por meteoritos venidos del cosmos que por una red de corrupción, egoísmo e irracionalidad  de una sociedad que ha perdido rumbo y destino. Como dice Melitón Morales, Director propietario de la revista “Análisis Político”, “Todo está descomponido, en el  árbol que daba moras ahora se cosechan guayabas,  hasta el lenguaje con el que nos comunicamos va de mal en peor”.

Basta una mirada a las múltiples ventanas de la  Torre de Babel que cobija a los medios de comunicación para perder toda perspectiva de futuro. En la cotidianidad  de la noticia no hay nada alentador que en cualquier rincón del planeta llame a confirmar que la raza humana en su animal evolución, alcanzara ya la madurez que le exige su prestado inquilinato en la tierra.

Todos contra todos y contra todo, en un absurdo individualismo en el que la competencia es norma de conducta a asumir por todos, y la acumulación de riqueza religión impuesta por quienes entre más tienen más quieren.

Pesimista panorama en el que hasta el faro de luz que iluminara el camino espiritual de millones de seres humanos, se apaga entre corrupción e impunidad. La renuncia y sus motivos del Papa Benedicto XVI,  a su papel de pastor del rebaño humano e intérprete de la verdad divina, da la medida de la pérdida de principios y valores éticos y morales sustento de humana y solidaria convivencia de la especie animal, autocalificada como superior. Pero también confirma que la medida de todas las cosas es la condición humana que fiel a sus orígenes, frente  a una realidad abrumadora que no comprendiéndola, atribuye el alfa y el omega a unos dioses que hoy pareciendo negársele, dan pie al sálvese quien pueda.

La supervivencia del yo frente a la tragedia de los otros en un cíclico retorno a la adoración del “Becerro de oro”; Dios terrenal que todo lo puede, esperanza viva de una felicidad que se recrea en la ambición egoísta lo mismo de quien nada tiene que de aquel que lo tiene todo. El fin justifica los medios, la felicidad ilusoria al costo que sea, por sobre lo que sea. El ser, domeñado por el tener como expresión material del querer y el poder ser,  habla de la derrota espiritual de la raza humana. Víctima y victimario de su propio destino.

Frente a la incertidumbre, nada es creíble, nadie cree más allá de su fortaleza individual para sobrevivir en un mundo que es arrastrado al desastre. El nosotros solidario no existe o no sabe encontrar el camino para expresarse. Iglesias, Estados-Nación, gobiernos, partidos políticos, perdidos en esa vorágine de egoísmo, corrupción e impunidad, no son más paradigma de unidad y de cohesión social. La ley de la selva pareciera ser presente y futuro.

Todo está mal. Las piezas del rompecabezas no encajan en su sitio, sin que nadie pueda señalar a ciencia cierta donde la humanidad perdió el camino. Las manecillas del reloj de la dialéctica del desarrollo caminan en sentido contrario. El hambre de miles de millones anuncia el retorno a los primeros tiempos. Nada es más caro que lo que no se tiene, de un bocado depende el vivir o morir, obtenerlo a cualquier costo es el precio a pagar en un mundo en el que el hombre contra lo humano se vuelca en contra del planeta que transitoriamente nos cobija. ¿Será este el principio del fin de la civilización que anunciaran las profecías? ¿O acaso el anuncio de un nuevo amanecer?

Xalapa, Ver., 27 de febrero de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El Banco Mundial (BM) alertó hoy de que la recuperación económica mundial sigue siendo “frágil e incierta” , fundamentalmente por la crisis en la zona euro y los problemas fiscales y de la deuda en EU, e instó a los países emergentes a concentrarse en mejorar su potencial, dio a conocer hoy El Universal en relación al informe “Perspectivas Económicas Globales”, que publica cada semestre el organismo financiero internacional.

El BM estimó que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial creció un 2,3 % en 2012, dos décimas menos de lo que había pronosticado en junio pasado. Además, si en junio el organismo anticipó que la economía mundial crecería un 3 % en 2013, en este último informe rebaja esa previsión al 2,4 %.

Los principales riesgos que enfrenta hoy la economía globalizada, a juicio del Banco Mundial, son la paralización de los avances para resolver la crisis en la zona euro, los problemas fiscales y de la deuda de Estados Unidos y la posibilidad de un recorte abrupto de las inversiones en China.

Panorama nada halagador que involucrando a la totalidad de la economía mundial, en México aparentemente se soslaya. Preocupados más por los vaivenes de la política, que giran en torno a la nueva versión de alternancia partidista en la conducción del país,  lo que promete dice o deja de decir el presidente Peña, así como en los prolegómenos de las elecciones locales en diversas entidades, que por una economía que acusa deterioro, estancamiento y alto grado de informalidad, la crisis global pareciera sernos ajena.

Y sin embargo, ahí está, de cuerpo presente, blandiendo la espada de Damocles sobre un México incapaz de imprimir reformas estructurales más allá de lo que mediáticamente representa el generar leyes que ni perjudican ni benefician a nadie en un estado de derecho poco fiable.

México requiere de cambios profundos que den congruencia al binomio macroeconomía y microeconomía. No se puede hablar de fortaleza macroeconómica cuando se carece de bases sólidas que en lo micro condenan a una gran mayoría de la población a salarios bajos no remunerativos, al desempleo, pobreza y una creciente desigualdad que no se resuelve ni con parches legislativos ni mucho menos con discursos triunfalistas sin sustento sobre un México cansado de vanas promesas.

El descontento crece, la protesta se criminaliza y la amenaza de estallidos sociales es ya tema que no se puede ignorar y que, sin embargo, la respuesta gubernamental pretende atajar con la creación de nuevas comisiones o reciclaje de las ya existentes, sin más objetivo que el diálogo entre sordos. Nada que contribuya con eficacia al abatimiento de los obstáculos estructurales que se oponen a crecimiento económico con justicia social.

Si el hecho de que lo que se consume en México apenas el 45 %  proviene de la fábrica nacional no es motivo de alarma, mucho menos para el gobierno en turno es piedra en el zapato el deterioro del salario, la reducción del consumo familiar y la informalidad en una economía que poco aporta al sostenimiento de las finanzas públicas. Sin el régimen fiscal a que se somete a Pemex, el Estado mexicano estaría en quiebra y, por ende, en condiciones de “Estado fallido” frente a una crisis global que no encuentra el camino para salir airosa.

¡Y la ignoramos! Privilegiando política (o politiquería) por sobre las prioridades económicas que la crisis global exige. Perdiéndose un tiempo precioso impulsando políticas públicas que no tienen más objeto que legitimar figura e imagen de un presidente de la República débil frente a una ciudadanía que, mayoritariamente en sentido lato, le diera la espalda en las urnas.

El PRI si sabe salpicar, es la esperanza, mientras la crisis globalizada restringe margen de maniobra a un presidente que cifrando su optimismo en que todo lo puede, no entiende aún que el que mucho abarca poco aprieta. Y si lo entiende, hace como que la virgen le habla. Superado por la realidad, el Sr. Peña ofrece lo que no puede cumplir mientras el país se le escurre entre las manos.

Si esto se da a nivel nacional, ni que decir de nuestra bucólica aldea en donde todo es prosperidad, no pasa nada, todo está bajo control, quien se dice manda en Veracruz moldea a su sano juicio una realidad que no quiere o no puede comprender. La crisis global no existe ni por tanto nos afecta. Finanzas públicas sanas, endeudamiento tolerable y más saliva que hechos concretos medibles, cuantificables y socialmente aceptables es el pan mediático de todos los días. Mientras el desempleo crece, la informalidad tiñe el territorio estatal y la iniciativa privada, por cierto sin iniciativa y sin invertir un clavo en tareas productivas, comparte esperanzas con la clase política sobre el maná que fluirá desde la cúspide del poder peñanietista.

Hojas que se lleva el viento.

Como un balde de agua fría sobre las espaldas fue recibido por el gobierno a cargo del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa el anuncio del Sr. Luís Videgaray, Secretario de Hacienda, en el sentido de que el Sr. Peña no tiene contemplado el rescate de la deuda estatal y municipal. Las arcas públicas en Veracruz seguirán padeciendo sequía extrema en espera de un nuevo invento que resulte menos oneroso financiera, política y socialmente que la dichosa bursatilización. Por lo pronto, la cortina de humo: acción persecutoria contra  ediles mañosos, firme pero no tanto la reventadera del hilo más delgado que ponga a más de tres en la cárcel.

-ooo-

Y mire con lo que nos sale un diputadillo del montón: ”Hasta 20 años de cárcel para aquellos ciudadanos que se manifiesten afectando vías de comunicación e intereses de terceros”.

¿Cuántos años le gustan, estimado lect@r, para los servidores públicos que prometen y no cumplen provocando la ira de los ciudadanos?

-ooo-

Basta pararse sobre un papel para marearse cuando se tiene una piscacha de poder. Sólo así se explica que la Sra. Elizabeth Morales salga a manifestar su intención de competir por una diputación local. Loca de contento por efectos del mareo no ve, no escucha, que es objeto de repudio generalizado en la capital veracruzana.

-ooo-

Atribuirse talento quien ayuno de ideas juzga al perredismo veracruzano y a sus más conspicuos personeros, haciendo gala de epítetos pedestres entremezclados en un lenguaje de verdulería, es una forma más de considerar a los veracruzanos como faltos de inteligencia. Ni es sano ni contribuye en forma alguna al reconocimiento del periodismo crítico pomposamente etiquetado como “círculo rojo”.

Cd. Caucel, Yuc., a 15 de enero de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En política lo que al vapor se hace en el aire perece. Rayuela

Durante su intervención en el congreso magisterial celebrado en Playa del Carmen, Q. Roo, Elba Esther Gordillo retó al “que anda por Europa”. Hoy, puntualmente recibe la respuesta con la iniciativa de reforma al Artículo Tercero Constitucional, lanzada por el presidente Peña como primer logro del “Pacto por México”. El mandatario expresó que se trata de una propuesta consensuada con los partidos que suscribieron el pacto hace una semana, con la cual se pretende iniciar una reforma que hace tiempo demanda el país.

Con ello Peña Nieto da un paso trascendente en su afán de legitimación. Independientemente de la relevancia que en materia educativa se pretende alcanzar en el marco sistémico neoliberal en boga, es una verdad incontrovertible que políticamente el Frankenstein creado en su momento por el PRI, tiene el rechazo de todo el pueblo de México: Elba Esther Gordillo, paradigma de corrupción y corporativismo clientelar no puede ni debe seguir manteniendo el control de la educación básica.

Como  razón de Estado, la rectoría de la educación no puede estar más en manos de una camarilla corrupta que atenta contra los intereses presentes y futuros de las nuevas generaciones. El consenso es unánime y de ello se vale el presidente Peña para pretender legitimar a su vez, con un primer logro, al improvisado pacto signado con los principales exponentes de la partidocracia nacional.

Desafortunadamente, esto último desvirtúa el objetivo último de proporcionar educación de calidad al pueblo de México. Más que una medida modernizadora de los procesos educativos para elevar la calidad del recurso humano en el mercado laboral, la iniciativa de reforma constitucional en el marco del Pacto por México da a la medida el carácter de política política, con el claro propósito de eliminar a un adversario que si bien en su momento fuera útil al PRI, hoy ya le es un evidente estorbo.

No es circunstancial que más que ponerse el énfasis en la bondad de una propuesta de reforma para elevar la calidad de la educación en México, mediáticamente las baterías estén enfocadas a destacar que las horas para Elba Esther Gordillo al frente del sindicato más poderoso del país están contadas. La medida es de política política y no de una política educativa de Estado, y así se refleja tanto en el orquestado clima informativo como en el propio discurso del Sr. Peña, insistiendo en destacar que la iniciativa fuera consensuada entre todas las fuerzas políticas dentro del pacto recién signado.

Luego entonces si el asunto es político, habría que esperar la respuesta política que a su vez tanto la Sra. Gordillo y el SNTE, sin duda ya preparan para contrarrestar la andanada en su contra. Así como también la postura que los mentores en lo individual habrán de asumir ante una iniciativa que, en muchos casos, afecta la maraña de intereses creados que les ata al sindicato magisterial. Esto, habida cuenta de que la iniciativa de reforma constitucional se pacta con la partidocracia sin previo consenso en el seno del magisterio nacional y al margen del contubernio de la burocracia cupular  del SNTE con no pocos gobernadores.

Tampoco se puede ignorar que con la iniciativa de reforma se le da calor a la oposición a la Sra. Gordillo en el seno del sindicalismo magisterial. Opositores agrupados en la Coordinadora Nacional que por cierto se han manifestado en contra de la asunción de Enrique Peña Nieto a la primera magistratura del gobierno de México.

El cascabel al gato está puesto. ¿Cuáles serán las reacciones políticas a reflejarse en el Congreso de la Unión? ¿Hasta donde el pacto signado entre el presidente Peña y la partidocracia, será suficiente para imponerle al país una reforma constitucional de tal magnitud? Son las interrogantes que flotan en el aire, a sabiendas de que Elba Esther Gordillo no es una perita en dulce que así como así se deje eliminar del panorama político nacional.

Otra interrogante: ¿La iniciativa presidencial de reforma constitucional y la amenaza implícita y explícita a los dominios de  Elba Esther Gordillo es políticamente oportuna, cuando están por ventilarse las reformas a las políticas de Estado, fiscal y energética?

El tiempo dará respuesta puntual. Lo que a mi juicio se puede adelantar es que si bien la conseja popular nos dice que al que madruga Dios lo ayuda, en política no por mucho madrugar se amanece más temprano. El costo político del paso acelerado de un mandatario ávido de legitimarse cuando el horno no está para bollos, podría resultar demasiado oneroso para el país. La prisa e improvisación sin el respaldo social no genera consenso, divide y no suma cuando México requiere de unidad.

Hojas que se lleva el viento

Con el nuevo PRI en la presidencia de la República, México es para los mexiquenses. Interesante inicio de alternancia y construcción de modernidad democrática.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Empantanada la vida política nacional en torno a lo que la partidocracia reinante mediáticamente estima conveniente para México, lo mismo en materia legislativa que en combate a la corrupción, a la pobreza, a la desigualdad y a la violencia criminal, Calderón Hinojosa tranquilamente se prepara para abandonar una presidencia obtenida por medios poco convencionales, por decir lo menos. Peña Nieto en la antesala, en espera de una tersa sucesión negociada en lo oscurito.

Por su parte, la enorme mayoría de los mexicanos, excluidos y empobrecidos, al margen de los diferendos políticos hace transcurrir su existencia rascándose cada quien con sus propias uñas. La otredad le es ajena y lo mismo se encomienda al más allá tratándole de encontrar sentido a la vida, que a la esperanza terrena de no perder el magro equipaje que le acompaña en busca de un mejor destino. Todos contra todos y contra todo, roto el diálogo, sin entenderse que lo que afecta a uno le afecta a todos y  a todo.

No aflojar el paso, el camino es de la unidad para alcanzar el vellocino de oro al otro lado del arco iris, mientras el país, a tumbos, amenaza con desquebrajarse dando la espalda a una crisis que, económica y financiera, ya arrastra consigo a lo que desde la antigüedad entendemos y aceptamos como democracia entre notables, perdiéndose principios y valores que hacen de la vida en común para unos y otros una carga llevadera.

Aunque se niegue, la crisis sentó sus reales tocando a la puerta del bolsillo. No hay crecimiento real; desempleo, pobreza y expectativas de progreso canceladas en lo individual y colectivo domina el imaginario popular. La política dejó de ser administrador de los conflictos, el suyo es más profundo; corrupción, simulación, descrédito e impunidad hacen de la representación popular una entelequia. La democracia representativa quedó en los textos de los clásicos para solaz de los filósofos.

En los albores de la ya denominada “Tercera Revolución Industrial”, el rumbo cierto para México en el escenario de la crisis sistémica que tiene de cabeza a la aldea global, está perdido. Los caminos se cierran, barruntos de autoritarismo y una nueva edición de la guerra de clases amenaza en el horizonte próximo.

Una mejor educación, incluyente y de excelencia es la salida, dicen unos, en tanto que otros cómodamente se acogen a la idea de un dios para salir del paso ignorando que en la tierra de los vivos, el más vivo propone disponiendo.

Un pueblo en la miseria no puede aspirar a una educación que gravita bajo los designios de una economía que se le niega, ni es escuchado por dioses omnipresentes y omnipotentes que dan a la minoría lo que a la mayoría le quitan. Sin una economía boyante y una distribución equitativa que destine excedentes  a la cultura, a la educación, a las bellas artes, a la recreación y, a la política como medio y no fin en sí en la búsqueda del bien común, el aula no es solución, la resignación tampoco. Quiero pensar que está en el hogar, en la proximidad de la calle, en el ágora pública, en el diálogo fraterno, respetuoso, y el entender padres e hijos y los hijos de los hijos, que el nosotros solidario y no el yo individualista, como principio ético y moral de una sociedad de todos y para todos, es el bien de todos.

Revolución en las conciencias  y no falsos becerros de oro premiando el todos contra todos que hoy nos ofrecen el político, el sabio y el profeta, como modelo educativo que hace del hombre y del saber  pedestre y desechable mercancía.

“A cada quien según su necesidad, de cada cual según su capacidad”. Afirmara Marx, privilegiando la solidaridad entre diferentes en una utópica sociedad sin clases sustentada en la equidad. No es posible salir del atraso, la pobreza y desigualdad inducida en una sociedad que premia a los menos y excluye a los más de la riqueza producida. En esto último radica la semilla de la corrupción; su combate retórico es el fertilizante que le hace crecer  y multiplicarse día con día. Discurso e intereses creados, enriquecen el nauseabundo florecer de lo que dicen combatir. La Ley y el libro de texto van de la mano, políticos, jueces, legisladores y mentores, artífices son del hombre contra lo humano.

¿Hasta cuando?

Hojas que se lleva el viento

 

Por lo que la Dirección de Comunicación Social difunde y que la mayoría de los medios de comunicación reproducen como propaganda pagada con dinero público, la tónica del segundo informe de gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa estará enfocada no a convencer sino a pretender engañar. Ya no sólo con un falso triunfalismo fruto de incapacidad, y carencia de visión de Estado. Ahora con el engaño y el insulto a la inteligencia de los gobernados. Como si tapar el sol con un dedo fuera varita mágica para ocultar la realidad, a la prensa se le encomienda el resto. La prosperidad que se construye día con día gracias a la acción de una administración pública estatal y municipal eficaz, es el tema del momento; “buen fin” anticipado para los medios de comunicación que así lo tienen convenido. Una mano lava a la otra, sin lograr disimular sequía y carencia lo mismo de políticas públicas que de honestidad intelectual para, en tiempos de crisis, promover, auspiciar e impulsar crecimiento económico con justicia social a favor del bienestar de los veracruzanos todos.

Xalapa, como toda ciudad, aunada a sus debilidades tiene fortalezas a destacar ante propios y extraños. La nueva revista “La Araucaria”, bajo la dirección de Mario Ulises Pereyra, pretende rescatar la imagen de una población tranquila, orgullosa de su historia de sus hombres y mujeres, ofreciéndonos en sus páginas el recuerdo nostálgico de sus parques, callejones y anecdóticos episodios de la vida cotidiana de sus habitantes, en un intento por retomar memoria histórica como punto de partida para un despertar del marasmo que hoy nos invade y nos achica. Desde estas líneas le deseamos éxito, externándole nuestros buenos deseos para que la aventura no transite por los caminos trillados del embute, el desmesurado elogio acrítico y la simulación que ahoga a la vida pública de Veracruz.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Las redes sociales ni por asomo son una panacea en materia de comunicación de masas. Son simplemente, por un lado, instrumento reflejo de la realidad percibida de quienes acceden a éstas y, por otro, expresión virtual del libre juego de intereses económicos y políticos de todo tipo que valiéndose de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, (TIC´s) inciden con información o desinformación, medias verdades, medias mentiras o, de plano, mentiras que contribuyen al mantenimiento sistémico del control de las clases dominantes sobre las subordinadas.

Queda a criterio de cada quién aceptar, rechazar o ponderar los mensajes que en las redes se generan, ignorándolos, enriqueciéndolos o reproduciéndolos para conocimiento de otros.

Lo único que les diferencian de los medios impresos o televisivos es su socialización; todo mundo con acceso a Internet puede ser lo mismo emisor que receptor del mensaje, interactuando en un proceso de multiplicación  geométrica de la información tan amplio como relevante para un grupo en específico o para la sociedad en su conjunto, pueda ser el mensaje emitido y el interés por difundirlo.

Así que no procede sobrevalorar el papel de las redes en los procesos políticos y, mucho menos satanizarles, antes de entender su dinámica como herramental al servicio de la sociedad. Lo mismo podría decirse de los mensajes emitidos, si no los ponemos en contexto y entendemos que si hoy destacan libertinaje y procacidad en mucho del contenido de los textos ampliamente difundidos en las redes sociales, no es otra cosa que parte de un proceso de apertura de libre expresión por siglos reprimido. Parte de un proceso liberador que nos permite distanciarnos del propósito sustantivo de los medios de comunicación impresos o electrónicos tradicionales al servicio de los círculos de poder de las clases dominantes, cuya función social es de inducción y control de la opinión pública bajo el supuesto de que hablan en nombre de ésta.

No es circunstancial, entonces, que sea a través de las redes sociales en donde sea concretado por la sociedad el derecho a la libre expresión y, de ahí, el interés de gobiernos, partidos políticos y poderes fácticos por controlar, reglamentar o satanizar un herramental que consideran pernicioso para sus fines.

Llegará el día en que contenido y lenguaje tomen por sí mismos sus mejores cauces, elevando y enriqueciendo el nivel de la información y la comunicación, atendiendo a un legítimo interés por democratizarle en el mejor sentido de la palabra. En tanto ese día no llegue, hoy por hoy a mi juicio es el mejor instrumento del que se vale la población para informarse a sí misma. Luego no cabe escandalizarse y mucho menos condenar a priori lo que en última instancia es reflejo del nivel cultural de masas que nos ha sido impuesto.

Antes que el desgarre de vestiduras, medios impresos, televisivos, periodistas, educadores y políticos, tendrán que preguntarse que tipo y de que calidad son los contenidos de los mensajes que unilateralmente emiten, como para que estos sean rechazados por una población receptora que desconfiando de los medios tradicionales, desafiándolos opta por caminos alternativos de información y comunicación por ahora ya en manos del  “nosotros”.

Es el “nosotros” socializante y democratizador que se expresa en las redes sociales ó el “ellos” con su talante unilateral, impositivo, autoritario y enajenador, como de manera destacada lo han puesto sobre la mesa los jóvenes universitarios en México y su movimiento #yosoy132.

En este marco de referencia fruto de mi reflexión personal, me llama la atención que no pocos personajes de la prensa y la política se escandalicen porque a través de las redes sociales se pretenda por algunos “perniciosamente” imbuidos por un odio malsano, “dividir a México”. Sin parar mientes en que lo que observamos en la Internet es simple reflejo de una realidad ya inaceptable de un México dividido en mil pedazos.

Dividido en lo económico, en lo social, en lo educativo y cultural, en lo político, es hoy un vitral digno del mejor artífice renacentista hecho añicos. Nada nos une, la política como expresión democrática de la búsqueda del bien común y, por tanto, elemento aglutinador en pensamiento y acción para hacer de la suma plural de las partes el todo nacional, no sólo ha fracasado en el intento, es el principal y sustantivo elemento de ruptura que ha hecho de la obra de arte un sin fin de tepalcates dispersos que en nada nos enorgullecen.

En la realidad virtual del ciberespacio ó en la realidad concreta pie a tierra, hombres y mujeres de carne y hueso lo perciben y lo viven como propio. No es ocioso el que el aún candidato del PRI a la presidencia de la república, sabedor de su precariedad social, salga a decir, entre otras barbaridades muy propias de su también precariedad cultural y política, que: “Lo que menos podemos permitir es que se haga de la democracia una forma que divida y genere enconos entre la sociedad; por el contrario, debemos reconocer que en la competencia es válido que la gente tenga preferencias, pero también debe existir la civilidad para saber reconocer la preferencia mayoritaria”.

Afirmación de Peña Nieto en la que reconoce la diversidad que divide, entre otras de preferencias en lo electoral pero, a su vez, miente, promoviendo más del encono que condena y no la deseable unidad nacional que desea como aceptación a su aun presunto mandato. Llegaría a la presidencia de México como candidato de la primera minoría triunfante en los comicios y no como el electo por la preferencia mayoritaria. Somos los mismos mexicanos por acción u omisión y no la democracia, abstracción utópica de un voluntarioso deseo, los que dividimos y polarizamos, en un escenario de encono que enfrenta  inconformidad y protesta por  un estado de cosas dado, a simulación, continuidad e imposición de quienes se resisten al cambio.

Es el viejo régimen que ni termina de morirse ni da paso a una vida nueva que imprima renovados cauces a la vida nacional, quien divide, genera odios y propicia el encono, impidiendo el recoger los tepalcates hoy dispersos en todo el territorio nacional. Más no, por favor, el contenido y lenguaje procaz que se expresa en libertad en las redes sociales. Mérida, Yuc., agosto 26 de 2012

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PROSA APRISA

Por: Arturo Reyes Isidoro

Corrupción sindical y política en México

En Francia, el pasado 15 de mayo, Franҫois Hollande fue investido como el primer presidente socialista francés en 17 años, en lugar de Nicolas Sarkozy, y tres días después ocurrió algo que por lo menos hasta hoy es impensable que pueda llegar a suceder en México: confirmó una promesa electoral, la de reducir el sueldo de todos los ministros y el del jefe del Estado, o sea el de él mismo, en 30 por ciento, pero también la de reducir personal y consejeros de los gabinetes ministeriales. Para el efecto de la reducción de sueldos, anunció que presentaría de inmediato un decreto/Ley de aplicación inmediata ante la Asamblea Nacional con carácter retroactivo.

Pero no paró ahí. También decretó que los ministros que se presenten en las próximas elecciones legislativas, del 10 y el 17 de junio próximo, deberán elegir entre el ministerio y el escaño de diputados, y si son derrotados deberán abandonar el gobierno, o sea, nada de chapulineo como en nuestro país y en nuestro estado, donde alguien pide una licencia para ir a buscar una diputación o una alcaldía y si pierde se regresa a seguir mamando del presupuesto sin el menor rubor por haber sido objeto del rechazo ciudadano.

Hollande fue investido presidente ese día a media mañana, pero antes, ansioso por no perder su imagen de “señor normal” que le allegó votantes cansados de su ostentoso predecesor, Sarkozy, pidió que la ceremonia fuera de bajo perfil, por lo que invitó a apenas tres docenas de invitados personales, que se sumaron a unos 350 funcionarios, pero ni sus hijos ni los de su pareja Valerie Trierweiler acudieron a la investidura.

En marzo pasado, de los días 17 al 24, la joven Malia Obama, hija del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, visitó nuestro país para vacacionar en Oaxaca junto con un grupo de 12 amigas de colegio. Lo sorprendente es que la hija del hombre más poderoso del mundo se hospedó en la posada “Parador Monte Carmelo”, un sitio nada del otro mundo como lo puede testimoniar cualquiera que haya visitado la hermosa ciudad, donde la habitación doble cuesta 950 pesos la noche y ni alberca tiene.

La joven Obama anduvo prácticamente de “mochilera” y en su visita a los municipios conurbados, todos sus recorridos los hizo por tierra en camionetas como una turista cualquiera, cuya renta está al alcance de cualquier turista medio mexicano. Sus alimentos los tomó en restaurantes comunes, entre ellos el “Terranova”, ubicado a un costado del zócalo, donde Malia consumió, por ejemplo, una baguete de 70 pesos y una malteada de 20, según fueron testimoniando periodistas que estuvieron al tanto de su visita.

Los registros en el hotel dan cuenta que nunca contó con alguna zona restringida o exclusiva. El único privilegio que gozó fue que el Gobierno de Oaxaca le hizo algunos descuentos para que accediera a diferentes espacios como la zona arqueológica de Monte Albán, aunque, si se recuerda, en uno de esos días tembló en Oaxaca, por lo que en cambio se llevó un pequeño susto.

Pero todo lo anterior con personajes de primer mundo, no obstante tratarse, uno, del nuevo presidente francés y, otra, la hija del presidente norteamericano, ambos de países entre los cinco más poderosos del mundo por sus economías, pero que, sin embargo, se conducen con una vida moderada, acaso el jefe galo hasta con austeridad, ninguno con lujos u ostentación, en casos dignos de admiración y reconocimiento.

Todo lo anterior lo he querido destacar porque, tristemente y en contraste en nuestro país, el diario Reforma publicó el sábado 19 de mayo una galería con 21 fotografías de Paulina, la hija del dirigente nacional del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, Carlos Romero Deschamps, que la muestran dándose un vida de lujo y ostentación y viajando por todo el mundo como cualquier hija de un jeque árabe, en una clara demostración del saqueo que se hace de los recursos públicos del país, de una empresa paraestatal en crisis financiera –tiene un patrimonio negativo por 193 mil 920 millones de pesos–, sin que los responsables de su quebranto sufran castigo alguno por los actos de corrupción que escandalizan y lastiman a todos menos a las autoridades, sean panistas o priistas, que incluso permiten la impunidad.

Oficialmente, Romero Deschamps, quien además es candidato plurinominal al Senado de la República por el PRI, gana 24 mil 633 pesos mensuales, incluyendo prestaciones, equivalente a lo que gana un motorista, sin embargo, tiene para que su hija viaje por todo el mundo en aviones comerciales y privados, pasee en yates, coma en restaurantes exclusivos y beba vinos Vega Sicilia de más de 10 mil pesos cada botella.

La información y las fotos son de escándalo. La hija del corrupto dirigente presume bolsas Hermés de miles de dólares que, además, como una ofensa para las amas de casa mexicanas, considera sus “bolsas del Superama”; o un Bolso Birkin de la casa francesa Hermés, en piel de becerro con herraje dorados cuyo precio aproximado es de 12 mil dólares; o un bolso Louis Vuitton Lockit PM Suhali edición limitada en el 2007 cuyo precio de lanzamiento fue de 51 mil 500 pesos. Además, viaja siempre con sus tres mascotas, los bulldogs ingleses Keiko, Boli y Morgancita, que descansan en los salones VIP de Louis Vuitton y que duermen a sus anchas en los más caros hoteles de Europa, algo que llevó a que una amiga suya llena de envidia le escribiera a su sitio en Facebook que “como me gustaría ser perro”.

Lo preocupante y decepcionante es que al ser consultado sobre el caso, el candidato presidencial del PRI, posible próximo presidente de México, Enrique Peña Nieto –las encuestas todas lo mantienen en primer lugar, unas con más del doble de puntos que su más cercano perseguidor, otras con apenas 8 puntos de ventaja, pero invariablemente en punta–, en lugar de anunciar que si llega al poder va a acabar con la corrupción y con los privilegios de líderes corruptos como su compañero de partido, Romero Deschamps, se limitó a responder que a éste lo respetan los integrantes de su sindicato. “Es un dirigente que ha trabajado y que tiene el respeto de su gremio”, dijo en Colima el mismo día de la publicación.

Sí estuviéramos en los años 50, 60 acaso 70 del siglo pasado, se diría que las manifestaciones de los jóvenes que se están dando en el país todos los días son obra del comunismo, del marxismo, del socialismo, de la hoz y el martillo, inspiración de Lenin, de Marx, de Mao, del Che Guevara, de la URSS, pero, ¡ay!, nada de eso existe ya, pero en cambio a nadie se le ocurriría pensar que no son más que una muestra del hartazgo, del cansancio y del descontento, del rechazo y del repudio a tanta corrupción, a tanta impunidad, a tanto latrocinio, a tanta complicidad de los gobiernos.

La desesperanza ya no aguanta más. Después del PRI, los mexicanos, los adolescentes del 2000 y ya jóvenes en el 2006 confiaron en el PAN. Resultó peor. Ahora, todo parece indicar que regresa el PRI y que la corrupción va a continuar mientras los corruptos dirigentes tengan “el respeto de su gremio”.- Xalapa, Ver., 23/05/2012

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La diferencia quizá radique en que la corrupción oficial se exhibe con desverguenza en el aparador público, en tanto que la privada se oculta tras la cortina de la hipocresía y la simulación.

En el marco del ya tortuoso camino que desembocará en la elección federal de julio próximo, mientras los partidos políticos rasgándose las vestiduras se pierden en una inacabable espiral de acusaciones y reclamos mutuos, México se hunde; la incertidumbre crece, la violencia desborda y la pobreza toca a la puerta de las clases medias. La respuesta a una crisis palpable es la indiferencia sustentada en el flagelo histórico de la corrupción.

Los últimos acontecimientos en el penal de Apodaca, Nuevo León, hablan por sí mismos del nivel de deterioro de la sociedad mexicana. Más allá de la culpabilidad personal o gubernamental de la masacre que ahí tuviera lugar, lo que sale a flote como verdad insoslayable es el dominio de la corrupción en todos los ámbitos de la vida nacional.

Sin combatirle, empezando por vencer a la deshonestidad intelectual que nos niega la posibilidad de valorar causa y efecto, la guerra contra todo aquello que se opone a crecimiento económico, desarrollo y bienestar para todos, de antemano está perdida y, peor aún, se pone en condiciones de alto riesgo a la gobernabilidad republicana justificando hasta sus últimas consecuencias la tesis del Estado fallido.

En este pesimista escenario, la guerra contra la violencia delincuencial que necia y reiteradamente pone en primer plano Calderón Hinojosa, nació muerta. Como ya lo dejara entrever el general secretario, sus resultados conducen a un doble poder en el que extensas regiones del país están controladas por la delincuencia.

Podrán argumentarse cualquier tipo de justificaciones respecto a los lamentables hechos ocurridos en Apodaca, la cruda verdad es que apenas constituye un pálido reflejo de la realidad nacional. Por sobre cualquier otra consideración, el denominador común que corroe hasta el tuétano a la sociedad mexicana es la corrupción imperante. Sin la presencia de esta no se daría tal estado de cosas.

No es posible ya seguir por este equívoco camino. La amenaza del desastre está a la vista de todos. La corrupción anida desde los niveles más humildes de los hogares mexicanos hasta los más encumbrados de la vida política y empresarial del país, sin que se haga nada al respecto. De ahí que el flagelo de la corrupción se haga acompañar lo mismo de de la simulación y la impunidad que de la indiferencia ciudadana.

“La corrupción somos todos”, aseveró el ex presidente José López Portillo, e independientemente del sentido e intencionalidad justificatoria de su apreciación, tenía razón. Por comisión u omisión lo mismo peca el que mata la vaca que el que le agarra la pata. Comisión y omisión se interactúan y retroalimentan, así como se retroalimentan causa y efecto en una sociedad enferma que se niega a reconocer lo avanzado de la enfermedad.

Nadie está a salvo. Todos incurrimos en menor o mayor medida tanto en auspiciar corrupción e impunidad, como en tolerarla, sin tomar conciencia de que si su enquistamiento en la clase política y el servicio público es consecuencia histórica de un dejar hacer, dejar pasar desde los remotos tiempos del México colonial, es porque aceptándola todos nos beneficiamos de ella en múltiples sentidos. Cómodo es ver la paja en el ojo ajeno, lo intolerable es aceptar la presencia de la viga en el propio.

La diferencia quizá radique en que la corrupción oficial se exhibe con desverguenza en el aparador público, en tanto que la privada se oculta tras la cortina de la hipocresía y la simulación.

Ninguna guerra se gana con tanques y cañones sin el sustento de una base social que respalde la acción emprendida. Combatir la delincuencia sin la aceptación tácita por parte de la sociedad de que el enemigo principal está en nuestras propias filas, augura la más estruendosa de las derrotas. En tanto la sociedad en su conjunto no tome conciencia del como las causas últimas de la proliferación de la violencia criminal se retroalimentan con las diversas manifestaciones de corrupción pública y privada y se actúe en consecuencia, las batallas que se libran para abatir lo mismo inseguridad que pobreza y desigualdad, de antemano están perdidas, aunque Calderón Hinojosa afirme lo contrario.

Acusaciones, reclamos, dimes y diretes entre la clase política, es el anuncio anticipado de la derrota. Del doble poder a la ingobernabilidad sólo hay un paso, la elección de julio en la que se disputará el poder formal no es la solución para un Estado fallido si no va acompañada de un compromiso a fondo de sanear a la Nación.-

Xalapa, Ver., 29 de febrero de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “No puede haber dos gallos en el mismo corral”, comentan algunos amigos en referencia al Maestro Guillermo Zúñiga Martínez y su vástago, Américo, cuando se analizan las posibilidades de éste último, hoy diputado local, de contender por la alcaldía de Xalapa en el 2013.

Para el tejemaneje político veracruzano, tal argumento podría ser válido. En tanto al distinguido político y educador se le identifique como personaje en activo del PRI, con aspiraciones a más tanto al interior de su partido como en la administración pública estatal, el joven Américo será considerado como simple prolongación del padre, condicionado y sujeto a la buena o mala estrella política de su progenitor, sin brillo propio para enfrentarse con éxito a Reynaldo Escobar Pérez ó a Ricardo Ahued, quienes ya trabajan en  pro de la construcción de sus respectivos proyectos para repetir en la alcaldía de la capital del estado.

Suena lógico y sin duda Guillermo Zúñiga debe estar considerándolo así, cuando ya da señales de su desmarque. Su último libro: “Una voz libre”, recientemente presentado en Perote, es buena señal en tal sentido. Dando la impresión que con ello el ex presidente del CDE del PRI al hacer pública su autobiografía política, cierra el ciclo de su vida activa al interior de su partido. Los artículos de su autoría publicados en los últimos meses, enfocados a las tareas que la Universidad Autónoma Popular bajo su conducción, viene realizando exitosamente a lo largo y ancho de Veracruz e incluso proyectándose a entidades vecinas, podrían confirmar tal propósito.

No obstante, el hecho de que el ex secretario de educación “politice” tanto la labor de la institución de educación superior a su cargo como su gestión al frente de esta, genera dudas al respecto. Tener un pie en la vida activa del PRI y otro en la Universidad Autónoma Popular de Veracruz, pone en duda el deslinde arriba señalado.

Si bien es cierto que gracias al apoyo que le brinda el gobernador el proyecto educativo personal de Guillermo Zúñiga Martínez avanza y se consolida con éxito, el insistir de manera reiterada en inscribirle dentro del marco de la política educativa de la actual administración en época electoral, pone en entredicho al objetivo buscado por la Universidad y al carácter y propósito explícito eminentemente pedagógico de su inspirador e impulsor.

La Universidad Autónoma Popular de Veracruz, una vez oficializada con el visto bueno del Congreso local, se entiende que es patrimonio de todos los veracruzanos, sin distingo partidista y no un proyecto afín a los intereses coyunturales del PRI. Su éxito o fracaso para el mediano y largo plazo, depende en primer término de la convicción y participación ciudadana en un instrumento de educación superior que la población hace suyo, como el mismo Zúñiga Martínez lo reitera. “Partidizar” su presencia en un Veracruz políticamente plural demerita su carácter autónomo y popular ante la sociedad a la que sirve. 

Nadie desea que la UPAV termine por ser “flor de un día”, al calor de la coyuntura política. Nació y se fortalece para incidir en la transformación estructural de la educación superior en Veracruz. Vale la pena reflexionar sobre ello.

El sólo hecho de que se vincule a la labor que atinadamente lleva adelante el padre en pro de la educación popular con la aspiración político partidista de su vástago, da que pensar en el contexto de la sub cultura que anima a la política jarocha. Generando celos y prejuicios en demérito tanto del esfuerzo educativo de la UPAV como de su propio impulsor, pagando los platos rotos el joven diputado local en sus aspiraciones por alcanzar la alcaldía de la capital veracruzana.

Salvo la mejor opinión del maestro Zúñiga Martínez, para bien sería prudente que efectivamente “Una voz libre”, libro de su autoría, fuera el anuncio del cierre de un ciclo en la vida política veracruzana y el anuncio de una nueva etapa, esta ya enmarcada en la labor trascendente de un ameritado educador que dedicará sus últimos años de vida a sembrar la semilla del progreso en el campo fértil de la gran familia veracruzana.

Orizaba, Ver.- Febrero 21 de 2012

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México, D.F., enero 11 de 2012.- El secretario de Educación, Alonso Lujambio, se mantiene hospitalizado en el Instituto Nacional de Nutrición, debido que presentó una recaída. El principal problema que aqueja el servidor público es insuficiencia renal. En la dependencia se ha especulado en el sentido de que en las siguientes horas se podría anunciar el relevo del exaspirante a la Presidencia de la República. El Economista

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