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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Elecciones en VeracruzEn el justo medio del cochinero electoral en Veracruz, parece que hay consenso en la percepción.. El responsable del fracaso de la política jarocha, desfonde de los partidos políticos y pérdida de credibilidad en el proceso electoral en marcha, así como el torpedeo tanto al llamado pacto por México como la cruzada del Sr. peña contra el hambre, es uno solo.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa sólo es una víctima propicia más en el juego; Miguel Ángel Yunes Linares un pésimo actor al que la prensa infló y sus adversarios sobreestimaron y, no podía faltar el respetable que, desde los tendidos, ve desfilar farsa y actores cual mirón de palo.

Si, aunque de manera tardía, lo que a sotto voce se murmuraba en todos los círculos políticos terminó por imponerse, dándose el consenso. El único responsable del total desbarajuste en la prospera entidad es, ni más ni menos, que el megalómano Dr. por la Universidad Veracruzana y ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán.

Se le pasó la mano tejiendo fino y moviendo la cuna, valiéndose de la lealtad de su ahijado y discípulo así como de la servidumbre de sus fieles allegados incrustados tanto en la administración pública estatal como en lo que resta de los partidos políticos. Pero todo tiene un límite, en casa del jabonero el que no cae resbala.

El pensar que con Fidel tenían todas consigo, ensoberbeció a noveles y chuchas cuereras del priísmo jarocho, soberbia, prepotencia y desconocimiento  de la nueva realidad que vive el país les llevó a derrapar.

El dinero no lo es todo, más que Fidel asegurara que en política todo lo que se compra con dinero es barato. También se requiere inteligencia para guardar las formas, tacto y respeto para con el adversario y un desarrollado olfato político para percibir que en el gobierno que inicia Peña Nieto, lo obligado era ocultar la basura bajo alfombra.

Fidel se confió y con el sus beneficiarios, incluyendo al Sr. Dr. Duarte de Ochoa Todo y todos estaban comprados, salvo la botarga que ellos mismos crearan. Miguel Ángel Yunes Linares levantó la cobija destapando la cloaca y el cuetón les trono bajo los pies, exhibiendo corrupción, sí, pero también una ingenuidad política que les llevara a creer a pie juntillas que por sobre los intereses y propósitos del nuevo presidente de la república, en el virreinato simulación e impunidad  seguiría siendo la constante.

Fidel, ignorado por el Sr. Peña, lanzó la piedra para hacerse valer, escondiendo burdamente la mano. Hoy está exhibido.

Si la investigación de la La Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) cristaliza porque así convenga al presidente, Salvador Manzur, ahora ex secretario de finanzas del gobierno de Veracruz, se lleva entre las patas al ex gobernador y, de paso, a su compadre, el todavía gobernador.

Si no es así, baste la condena pública. No podía taparse el sol con un dedo, el derrape resultó fenomenal, el proyecto transexenal de la Fidelidad está tronado.

De telenovela y sin derechos exclusivos para el duopolio televisivo. Lo grave es que, como siempre, el respetable desde los tendidos es quien paga los platos rotos. Veracruz en el ojo del huracán saldrá perdiendo. Por lo pronto, si alguien confiaba en la elección de julio próximo con un dejo de esperanza, el proceso para la vida democrática de los veracruzanos está perdido y, con el, un tiempo precioso.

De todos los partidos políticos en la contienda, de todos los candidatos a diputados locales y alcaldes, no se hace uno. En medio de los bacinicazos se votará, si acaso por los menos peores, si es que los hay.

Recomponer el escenario, tiempo perdido, ya lo afirmamos en maquinazo anterior, el mal está hecho y con el los resultados de una elección espuria, así insista en lo contrario el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, clamando en el desierto por un clima de limpieza, transparencia, legalidad, confianza y  unidad,  simple espejismo ante sus ojos para una ciudadanía lastimada que se da por burlada y ofendida.

¿Y el hambre de millones de veracruzanos? Ahí queda. La enfermedad del PRI es genética, está en su naturaleza. El huevo estará más caro que los votos  pero con Veracruz adelante, lo que sobran son aquellos huevos tan azules de la fábula.

Hojas que se lleva el viento

No todo está perdido. Álef / Libera el Conocimiento, revista digital de divulgación de la ciencia, la tecnología y el arte cumple su primer año. Desde estas líneas nuestro reconocimiento a sus hacedores, Sandra Isabel Jiménez Mateos y Marco Antonio Aguirre Rodríguez que con su plausible y denodado esfuerzo muestran a propios y extraños que por encima de eso que llaman política jarocha,  está el el compromiso de los veracruzanos con su historia y su destino.- Cd. Caucel, Yuc., mayo 8 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Todo partido político surge de la sociedad y a esta se debe. Cuando deja de cumplir con su razón de ser, corresponde por tanto a la sociedad el darles sepultura y a otra cosa mariposa. Reflexión personal

En diversas ocasiones he mencionado que a mi juicio el régimen político en México acusa  una profunda crisis que se refleja en un sistema de partidos que, además de obsoletos en su concepción, han dejado de cumplir con su función social y política como intermediarios y como coadyuvantes en la administración de conflictos. La ausencia de ideología  como sustento de visión de futuro, así como un pragmatismo a ultranza, les hizo perder  brújula y rumbo.

Huérfanos de sustento ideológico, su adecuación al modelo neoliberal de desarrollo adoptado por el Estado mexicano no se dio como era de esperarse; dejando de cumplir con su rol de banda transmisora entre el gobierno y la sociedad a la que se deben.

Ayuno de credibilidad y si identificado como una partidocracia parasitaria, el sistema de partidos para la ciudadanía es hoy más un estorbo que vía para el diálogo y concertación entre gobierno y sociedad.

En octubre del 2011, bajo el título México. El sistema político nacional toca fondo , ya apuntaba: “Los partidos políticos han perdido credibilidad y confianza; la ciudadanía les considera más un oneroso lastre que instituciones republicanas forjadoras de democracia y auténtica representatividad popular frente a los poderes instituidos. Sus personeros, a todos los niveles, son ajenos a los intereses de la Nación, manifestándose con desvergüenza y cinismo extremo, anteponiendo el interés personal o de grupo  al bien común.

Se perdieron las formas y, con ello, también el contenido ideológico y programático que alimenta y enriquece el ejercicio de la política. El régimen político vigente en México y consagrado en nuestra Carta Magna, se agotó. Lo que hoy es común denominador en la llamada clase política es la mediocridad y desfachatez, que se hace acompañar de impune corrupción y ostentación de riqueza mal habida.”

Hoy día, a la luz de lo que se ha dado en llamar “Caso Veracruz”, el tiempo me ha dado la razón. El régimen político y con este, el sistema de partidos, ha dejado de responder a su razón primigenia de ser. Más que servir a la sociedad se sirve de esta, deviniendo en lo que ya en términos más peyorativos que sociológicos se le conoce como partidocracia;.privilegiándose un pedestre oportunismo pragmático por sobre la política y el bien común. El abismo entre la llamada clase política y su contraparte, la sociedad civil, se profundiza tocando fondo.

La prueba más contundente de lo anterior es el llamado “Pacto por México”. Presunta conjunción de las fuerzas políticas de este país en torno a un presidente que no confía en sus gobernados. De espaldas a una mayoría ignorada no obstante ser la que determina la conformación y equilibrio de las fuerzas políticas reales, la cúpula del régimen político dialoga, negocia, aprieta, cede e impone por cuenta de y a nombre de los más caros intereses de la Nación ahora interpretados por el Sr. Peña Nieto.

Frágil instrumento de una democracia simulada que ya el llamado “Caso Veracruz”, ha puesto a prueba. Lo que menos importa es lo que la sociedad veracruzana piense al respecto tras haber sido exhibida como objeto de cambio y manipulación electoral. Lo relevante del desaseo electoral jarocho es que ha dado pie para que las dirigencias nacionales partidistas valiéndose del chantaje, de espaldas a sus bases negocien la continuidad del pacto atendiendo cada uno a sus coyunturales intereses.

Lo que está puesto sobre la mesa de negociación con el “caso Veracruz”, no es el hambre de millones de mexicanos que presuntamente se pretende mitigar. De eso ni una sola palabra en los dimes, diretes y carretonadas de estiércol entre el PAN, PRI y PRD. El uso de programas sociales y recursos públicos con fines electorales es el pretexto para el chantaje, lo sustantivo es asegurar espacios, prerrogativas y privilegios para las cúpulas signantes.

Tan es así que para el presidente Peña, de hecho el “Caso Veracruz” está cerrado y el pacto continúa sin mayores tropiezos. Ya Cesar Camacho avaló el proceso interno de selección de candidatos del PRI y sus comparsas, Verde Ecologista y Panal. En Veracruz no pasa nada, el tricolor ganará la elección y los presuntos “ladrones de elecciones” quedarán impunes.

El hilo suele reventarse por lo más delgado. Para el caso de los partidos políticos Veracruz exhibió ser el eslabón más débil de un régimen político en crisis; la sociedad lo percibe; con o sin partidos políticos la vida sigue sin cambio alguno que merezca celebrarse. El 7 de julio próximo lo expresará en las urnas.  Ni un voto al PRI, ni un voto al PAN es la consigna que va de boca en boca frente al estercolero en que se debate la política en la entidad.- Cd. Caucel, Yuc., abril 28 de 2013

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J. Enrique Olivera Arce

Habiéndose puesto de moda por la presidencia de la república el combate frontal a la pobreza en su expresión más aguda, como es el hambre y sus negativas secuelas, sobre todo en la población infantil, la administración pública en sus tres órdenes de gobierno hace como que hace sin que su accionar apunte a las raíces mismas del problema.

El asistencialismo como eje sustantivo de la guerra contra el hambre, con todo y que está demostrada su ineficacia y fracaso, fruto de la inercia pero también de la ausencia de visión de futuro e integralidad, sigue demostrando lo inútil de destinar esfuerzos y recursos en políticas públicas que nacen muertas.

Y peor aún, ante la ineficiencia e ineficacia, se opta por la simulación y el triunfalismo sin sustento, como es el caso de Veracruz.

A más de dos años de iniciado el programa “Adelante”, cuyo propósito explícito fuera abatir la pobreza en un 50 % de la población objetivo, ha quedado en simplemente propósito de legitimación de un gobernante impuesto, con el objetivo de incidir en un cuadro estadístico que coloca a la entidad entre las que cuentan con los municipios  más pobres con altos índices de pobreza extrema.

Los resultados, por más que se festinen, son tan pobres o más que la pobreza que se pretende abatir. Se podrá incidir mínimamente en las estadísticas pero en la realidad, tras generarse falsas expectativas, indica que la pobreza crece en lugar de disminuir. El asistencialismo y la simulación reafirman el carácter de objeto y no sujeto de crecimiento y desarrollo a la población objetivo.

Ni se incrementa la inversión productiva y el empleo remunerado en la economía formal, ni mucho menos mejora el nivel sustentable de ingresos reales y alimentación en las comunidades y municipios inicialmente señalados como objetivos del programa.

Es por ello que llama la atención que ahora, con el Sr. peña como presidente, el DIF hable de un nuevo programa que substituye al anterior, sin que se cuente con una evaluación de acciones y resultados alcanzados a lo largo de casi tres años. Salvo el poner como ejemplo mediático al municipio de Mixtla de Altamirano. ¿Qué se logro? ¿Qué no funcionó? Es lo de menos, lo importante es estar a tono con la moda.

“Adiós a la pobreza”, nuevo programa con la misma estrategia, sobre los mismos municipios que la estadística señala como los de mayores índices de pobreza extrema.

Y llama la atención porque días antes de divulgarse con tono triunfalista el inicio del nuevo programa de combate a la pobreza, el DIF en el estado aseveró que no tiene ni idea de cuantos niños veracruzanos encontrándose en condición de pobreza extrema, padecen hambre y desnutrición.

Indicando lo anterior que se carece de un diagnóstico puntual sobre el cual operar, sustentando un plan integral que de razón de propósitos, estrategia, objetivos, metas y mecanismos de evaluación y control de resultados.

Más de lo mismo, con parafernalia mediática diferente. Sólo que ahora en tiempos electorales, desnudando los propósitos implícitos de un programa asistencialista que, incidiendo entre los más pobres, asegure el voto de la miseria a favor del partido del Gobernador.

Digno de un panorama kafkiano, la percepción que se tiene es que son más los recursos públicos que se invierten en la parafernalia mediático propagandística que en un efectivo combate a la pobreza y abatimiento del hambre. Recursos humanos, materiales, financieros, respaldados por campañas publicitarias en prensa y TV, sirven de cortina de humo para ocultar ineficiencia, ineficacia y, porque no decirlo, corrupción e impunidad.

Toda una estrategia de simulación en pro de ganarse la buena voluntad del presidente Peña, sumándose a la campaña nacional contra el hambre, mientras la pobreza crece en Veracruz, se incrementa desigualdad y disminuye calidad de vida entre la población más vulnerable.

Ya habrá quien, entre los estudiosos de los problemas torales de la entidad, de cuenta pormenorizada, con pelos y señales, de cuanto se ha invertido y cuales son los resultados en los municipios más emblemáticos de la pobreza y pobreza extrema en la entidad. Por ahora, queda la percepción, que no por subjetiva deja de tener impacto político y social para un gobierno cuyo estandarte es la simulación.

Hojas que se lleva el viento

¿Con qué autoridad legal, política y moral el llamado “Pacto por México” atenderá y dará solución a las demandas del magisterio contestatario? Con la autoridad de facto que le da ser engendro presidencial. Así de simple.

-ooo-

La estrategia electoral a cargo de Fidel Herrera para la elección de diputados locales y alcaldes ahora de 4 años, parece estar haciendo agua. Arrinconada en la cúpula de la oficina del  secretario particular del Sr. Duarte de Ochoa y del CDE del PRI, es víctima del fuego amigo.

Dos senadores de la República que ven amenazado su futuro y el control del Congreso ahora en manos de los alemanistas con quien mece la cuna desde una diputación federal, torpedean bajo el agua los arreglos copulares cuyo propósito es dar continuidad al proyecto transexenal del  fidelismo.

Al parecer Fidel perdió terreno y, con él, su ahijado y discípulo, dando lugar a un todos contra todos al interior del tricolor, obligando al gobernador a tratar de hacerse fuerte en sus municipios consentidos: Tuxpan, Córdoba y Boca del Río, en los que deposita su confianza con vías a su sucesión. Aunque quienes se dicen conocedores del paño, pese a los arreglos en lo oscurito del secretario de gobierno, ya dan por perdida la plaza de Córdoba para el PRI. Xalapa, Ver., abril 10 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

A manera de introducción:

Comentando con mi vecina sobre la detención de Elba Esther Gordillo, le pregunte:  ¿Cree usted que el gobierno del presidente Peña ahora si va en serio contra todos los corruptos?

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Elba Esther Gordillo; días de gloria

La respuesta fue inmediata: “Al gobierno le pasa lo que al que buscando el burro perdido, andaba  trepado en él.  La percepción de una mayoría silenciosa coincide con la de mi vecina.

Tras la tormenta, la calma en torno al “affaire Elbista”. Más sin embargo, a mi juicio, las turbulentas aguas bajo la superficie se mueven amenazadoras, anunciando un ·sunami” en el entorno de la vida política nacional. La polarización entre los no alineados y los que agachan la cabeza dándose por bien servidos con el “Elbazo” para no ser identificados como non gratos por el régimen peñista, va más allá de los comederos del SNTE, la SEP y de la recién decretada reforma educativa.

El mensaje aparentemente va para todos en un escenario en el que la corrupción y la impunidad tolerada, es generalizada. Tan nociva resulta ser para la vida de la Nación una Elba Esther Gordillo,  como lo es la democracia simulada tanto en la vida interna de sindicatos como de partidos políticos y, por ende en la totalidad del régimen político mexicano.

La cauda de opiniones de lo más diverso que siguiera al anuncio de la detención de “la maestra” como presunta responsable de una media docena de delitos, entre los que destaca el lavado de dinero  e involucramiento en la delincuencia organizada, agitó a la sociedad en su conjunto. Opiniones que fluctuaran entre serios y sesudos análisis sobre el origen y prospectiva del insólito acontecimiento, como aquellas pedestres que rayan en la majadería, alimentaron  al chismorreo y especulación soterrada en una ciudadanía que carece de instrumentos propios para expresar abiertamente su hartazgo.

Lo relevante es que un asunto de la mayor trascendencia política para la sociedad mexicana, termina en las páginas de la nota roja de los medios informativos.

Pero lo que a mi toca, el golpe de mano fue oportuno, eficaz y necesario en un esfuerzo por sanear la vida política y social de la Nación. Aunque no me pasa desapercibido que bien puede ser una medida oportuna para acallar disidencias en previsión a lo que se viene con la propuesta de reformas energética y fiscal.

Por cuanto a lo más destacable de la jornada fue tanto el desgarre de vestiduras como la cura en salud entre los más connotados personajes de la llamada clase política, cuyas opiniones recogidas por los medios de comunicación, aplaudiendo acríticamente el manotazo peñista sobre la mesa, coincidieran unánimemente en gritar: ¡Al ladrón, al ladrón…!

Cual blancas palomas, los notables entrevistados pusieron en la picota a la indiciada, condenándole a priori por hechos que, aunque del dominio público, jurídicamente aún no han sido sancionados por el Poder Judicial de la Federación. Todo mundo es inocente, en tanto no se demuestre lo contrario, salvo Elba Esther Gordillo, ya señalada,  juzgada y condenada por los simuladores de siempre. Aunque, claro está, aún no por los más conspicuos seguidores y socios de la “Maestra” que, o guardaron silencio ó de dientes para afuera manifestaron tibiamente su apoyo a la lidereza en desgracia. El miedo paralizante a la mano dura presidencial, colocó a todos en los terrenos de lo políticamente correcto.

Eso sí, en nombre del imperio de la ley y la justicia, condenan a la lidereza vitalicia por sus excesos, malos oficios, corrupción evidente y hasta de su ligereza moral en su vida personal, pero bien se cuidó la clase política, del presidente Peña para abajo, en refrendar apoyo y alianza con el magisterio representado por el SNTE. Como si la estructura sindical, presuntos “asociados” y beneficiados de la corrupción incrustados en el sistema educativo, distribuidos estratégicamente a lo largo y ancho del país, no tuviera vela en el asunto. Olvidándose de que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata, puesto que todos los mentores de este país por comisión u omisión son cómplices de aquella a la que designaran su líder vitalicio, en uno de los más grandes crímenes perpetrados en contra de la democracia sindical, la educación y la vida política de México.

Pero no sólo eso. También en sus aspavientos ignoraron que igual, por comisión u omisión, desde la presidencia de la República, Congreso de la Unión, gobernadores, alcaldes y funcionarios de medio pelo, se toleró el libertinaje y presuntos delitos en que incurriera la que en múltiples ocasiones les tendiera la mano para el logro de sus intereses, prebendas y canonjías personales o de grupo.

La clase política haciéndose justicia -¿o venganza?- por propia mano, curándose en salud ante el pueblo al que dicen proteger y gobernar.

¡Al ladrón, al ladrón…! Gritaron un buen de ladrones amenazados por la mano justiciera, cuando públicamente son señalados, casi sin excepción, de prevaricadores.

Es de destacarse también el comentario descontextualizado de aquellos que comparan linealmente al “Elbazo” con el “Quinazo” o la renuncia forzada  del líder magisterial Carlos Jongitud Barrios, sin parar mientes en que las circunstancias presentes son muy diferentes a las que prevalecían en los tiempos de Carlos Salinas. Hoy el Estado mexicano se encuentra en franco deterioro, el estado de derecho es cuestionado y la sociedad ha avanzado en su proceso de maduración democrática. Ya no es tan fácil como en los tiempos de partido hegemónico y PRI gobierno, dorarle la píldora a una población más perspicaz, informada y participativa. Nos guste o no, la detención de Elba Esther Gordillo se percibe como una burda maniobra autoritaria del Sr. Peña en su afán por legitimarse, y eso tiene su costo: O barre parejo la casa aplicando la ley sin distingos, o el manotazo sobre la mesa aplicado al SNTE que no únicamente a Elba Esther, se le revierte.

Pocos aún recuerdan que la represión autoritaria y focalizada del PRI-gobierno en contra del movimiento de los médicos, huelga ferrocarrilera, del movimiento revolucionario del magisterio , de la tendencia democrática de los electricistas, de los telefonistas por la independencia sindical, y de los militantes de izquierda en la clandestinidad, entre otros movimientos contestatarios a lo largo de la llamada “guerra sucia” orquestada desde Washington, abrieron el paso a los trágicos sucesos del 68 y a la transformación cualitativa de la sociedad que, entre otras cosas, echó al PRI de los Pinos en el 2000.

Un poco de memoria histórica hace falta aún para ubicar en su exacta dimensión el porqué recién iniciada la tercera alternancia, a escaso un día de promulgada la cuestionada “reforma educativa” y dos días antes de  presentar el Plan Energético 2013-2017 que va contra PEMEX y la CFE, el presidente Peña se “faja los pantalones” poniendo tras las rejas a la nefasta “guerrera” que preconizó su propio epitafio. En política no hay coincidencias, atrás de un acto presuntamente justiciero que por más positivo que sea, a ojos vistas no contribuye a la democratización sindical, hay más. ¿Qué sigue? Imaginémosle, el PRI-gobierno una vez más viene por todo.

Con o sin Elba Esther Gordillo, la vida sigue. Más de lo mismo, el SNTE seguirá siendo alfil del poder presidencial y operador político al servicio del PRI, cuando menos por ahora en Veracruz.

Hojas que se lleva el viento

Si fuéramos una país, seríamos una de las 20 economías más importantes del mundo”: Javier Duarte de Ochoa. Pero da la casualidad que no lo somos y sí, una de las más destacadas entidades federativas por sus índices de desigualdad y pobreza relativa, en un país en el que el magro crecimiento económico no es suficiente para salpicar a las mayorías. Cosas de las estadísticas que dan cuenta del estado económico que guarda la Nación, que en algo se parecen a las encuestas, cada quién las acomoda e interpreta a su modo y conveniencia.

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En la muestra escatológica electoral jarocha del 2013, se da un fenómeno muy raro: El gobierno estatal y el PRI quieren las diputaciones y la ciudadanía las alcaldías. ¿Por qué será?  .-Xalapa, Ver., marzo 3 de 2013.

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En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

El mundo está patas arriba,  bombardeado lo mismo por meteoritos venidos del cosmos que por una red de corrupción, egoísmo e irracionalidad  de una sociedad que ha perdido rumbo y destino. Como dice Melitón Morales, Director propietario de la revista “Análisis Político”, “Todo está descomponido, en el  árbol que daba moras ahora se cosechan guayabas,  hasta el lenguaje con el que nos comunicamos va de mal en peor”.

Basta una mirada a las múltiples ventanas de la  Torre de Babel que cobija a los medios de comunicación para perder toda perspectiva de futuro. En la cotidianidad  de la noticia no hay nada alentador que en cualquier rincón del planeta llame a confirmar que la raza humana en su animal evolución, alcanzara ya la madurez que le exige su prestado inquilinato en la tierra.

Todos contra todos y contra todo, en un absurdo individualismo en el que la competencia es norma de conducta a asumir por todos, y la acumulación de riqueza religión impuesta por quienes entre más tienen más quieren.

Pesimista panorama en el que hasta el faro de luz que iluminara el camino espiritual de millones de seres humanos, se apaga entre corrupción e impunidad. La renuncia y sus motivos del Papa Benedicto XVI,  a su papel de pastor del rebaño humano e intérprete de la verdad divina, da la medida de la pérdida de principios y valores éticos y morales sustento de humana y solidaria convivencia de la especie animal, autocalificada como superior. Pero también confirma que la medida de todas las cosas es la condición humana que fiel a sus orígenes, frente  a una realidad abrumadora que no comprendiéndola, atribuye el alfa y el omega a unos dioses que hoy pareciendo negársele, dan pie al sálvese quien pueda.

La supervivencia del yo frente a la tragedia de los otros en un cíclico retorno a la adoración del “Becerro de oro”; Dios terrenal que todo lo puede, esperanza viva de una felicidad que se recrea en la ambición egoísta lo mismo de quien nada tiene que de aquel que lo tiene todo. El fin justifica los medios, la felicidad ilusoria al costo que sea, por sobre lo que sea. El ser, domeñado por el tener como expresión material del querer y el poder ser,  habla de la derrota espiritual de la raza humana. Víctima y victimario de su propio destino.

Frente a la incertidumbre, nada es creíble, nadie cree más allá de su fortaleza individual para sobrevivir en un mundo que es arrastrado al desastre. El nosotros solidario no existe o no sabe encontrar el camino para expresarse. Iglesias, Estados-Nación, gobiernos, partidos políticos, perdidos en esa vorágine de egoísmo, corrupción e impunidad, no son más paradigma de unidad y de cohesión social. La ley de la selva pareciera ser presente y futuro.

Todo está mal. Las piezas del rompecabezas no encajan en su sitio, sin que nadie pueda señalar a ciencia cierta donde la humanidad perdió el camino. Las manecillas del reloj de la dialéctica del desarrollo caminan en sentido contrario. El hambre de miles de millones anuncia el retorno a los primeros tiempos. Nada es más caro que lo que no se tiene, de un bocado depende el vivir o morir, obtenerlo a cualquier costo es el precio a pagar en un mundo en el que el hombre contra lo humano se vuelca en contra del planeta que transitoriamente nos cobija. ¿Será este el principio del fin de la civilización que anunciaran las profecías? ¿O acaso el anuncio de un nuevo amanecer?

Xalapa, Ver., 27 de febrero de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La economía de México, reflejada en la medición del  Producto Interno Bruto, registró un crecimiento de 3.9% en 2012, nivel igual al del año anterior y menor al reportado en 2010, que fue de 5.3%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).  Por su parte, la Secretaría de Economía, con base en el comportamiento de los flujos de inversión extranjera, habla de estancamiento. En este marco, no es nada sorprendente que la tasa de desocupación esté por arriba del 5 % de la población económicamente activa y que casi 29 millones de mexicanos se ubiquen en la economía informal.

Atendiendo a al informe del INEGI, es de destacarse que el magro crecimiento registrado por el PIB en el 2012 se sustentó en el desempeño de las actividades primarias -con énfasis en la extracción petrolera-, frente a  un raquítico 3.6 %  del sector manufacturero. Lo cual da razón del porqué no se avanza en el abatimiento de la desigualdad, pobreza y desempleo, justificando de alguna manera la preocupación del Secretario de Hacienda, Luís Videgaray, respaldada ahora por el PRI, por acelerar la puesta en marcha de reformas legislativas llamadas estructurales, bajo la miope óptica de una sociedad y su gobierno, reacios a cambiar de modelo de comportamiento y desarrollo.

Legislación y desarrollo

Independientemente de que partido político esté al frente del gobierno, los últimos treinta años en la vida nacional dan amplia cuenta de la inutilidad de la legislación como motor del desarrollo, si esta está sometida al egoísmo de los poderes fácticos.

El neoliberalismo impuesto a México por el llamado Consenso de Washington, como modelo económico y social apuntalado por políticas públicas regresivas, condujo al país al estancamiento en todos los órdenes. Hoy, con el gobierno del Sr. peña, no tiene porque ser diferente. Es el modelo extralógico impuesto el que alimenta al proyecto peñanietista y no la voluntad racional de cambio de rumbo que exige una gran mayoría de de mexicanos castigados con desigualdad y pobreza.

Las leyes, por más progresistas que pudieran ser, y así lo confirma la historia de México, por sí mismas no generan estabilidad, fortalecen la fábrica nacional, o generan empleo, ni dan de comer. Es la voluntad permanente de cambio de pueblo y gobierno la que, respondiendo a su circunstancia, impulsa crecimiento económico y desarrollo. Sin esta, las reformas estructurales que propone el Sr. Peña, frente a una realidad ignorada,  no siendo panacea quedarán en el papel, operando en contra del interés vital de las mayorías.

Economía y política

Lo que obliga a preguntarse si en los tiempos que corren es la política la que impulsa a la economía, o es esta última la que determina el quehacer político. No se observa congruencia entre política y economía. No se siente una complementariedad y retroalimentación entre ambos quehaceres, pareciendo a mi juicio que marchan por caminos paralelos sin punto de encuentro.

El pacto signado entre las cúpulas partidistas y el gobierno federal, es insuficiente. Queda enmarcado en el juego de intereses político partidistas ajenos a la sociedad en su conjunto. Sin la participación conciente, comprometida y consecuente de todos los sectores de la población, lo pactado está muy lejos de tener viabilidad.

No se puede seguir por el mismo camino, sin un punto de encuentro entre economía y política; entre crecimiento económico y desarrollo, entre lo que nos une y lo que nos divide, entre lo que dice la estadística y el bienestar deseable de la población. Con reformas legislativas o sin estas, sin la concurrencia puntual de pueblo y gobierno en torno a propósitos y objetivos comunes que responda a necesidades reales y sentidas de la sociedad, valga la manida frase, nos enfrentamos a un desastre anunciado.

Engañosa propaganda

En este escenario, llama a risa que en Veracruz se destaque a bombo y platillo que estadísticamente la entidad registre un crecimiento económico superior al nacional, ocupando el sitio de “tercera economía estatal”, cuando viajando en el mismo tren, es parte consustancial del estancamiento y pérdida de vigor del país en su conjunto. Lo que declara el gobernador de Veracruz como marco para el inicio de un proceso electoral, no se corresponde con lo que las mismas estadísticas señalan en torno a una creciente pobreza y desigualdad en la entidad. La numeralia triunfalista no lo es todo, por encima de esta pesa una realidad que nos dice que pueblo y gobierno en Veracruz marchan también por caminos diferentes, sin un punto de encuentro entre política y economía que responda a los requerimientos presentes.

Hojas que se lleva el viento

Merecido aplauso de la ciudadanía se lleva el presidente Peña al poner un hasta aquí a Elba Esther Gordillo. Un acto de congruencia más que de justicia le honra. Ojala y esta medida burda y autoritaria pero necesaria, sea el inicio de una auténtica cruzada contra la corrupción en todos los sectores y niveles de la vida pública nacional. No sólo es un reclamo generalizado, también condición sine qua non para sanear a un país cuyo atraso descansa en la simulación, la corrupción en todas sus expresiones, así como en el saqueo sin límite protegido por la impunidad.

-ooo-

A propósito de la detención de Elba Esther Gordillo, en “Tabasco hoy” Leobardo Pérez Marín escribe: “Peña Nieto no montó ningún escándalo mediático, sabía dónde estaba la debilidad de ‘la maestra’ y le cayeron en la jugada; por lo tanto si las autoridades locales saben dónde están las huellas que han dejado líderes sindicales, ex gobernadores y sus funcionarios, es necesario que actúen, de lo contrario, si no pueden con el paquete, es tiempo que le pasen la papa caliente a la Secretaría de Hacienda, así como a la Procuraduría General de la República”. Atinada opinión, si el combate a la corrupción en el sector educativo va en serio, o todos coludos o todos rabones, los gobernadores en turno no pueden ni deben aplaudir al presidente y al mismo tiempo, ocultar bajo la alfombra  la basura acumulada durante decenios de contubernio entre el SNTE y la administración pública estatal. Veracruz no es la excepción, ya veremos si el Dr. Duarte de Ochoa es capaz de enfrentarse a su partido y a las mafias incrustadas en la SEV, acabando de una vez por todas con las múltiples anomalías y oscuros enjuagues en el entorno educativo.

-ooo-

“La condonación el Congreso permite que los gobiernos locales se queden con algo que no es suyo”, expresó la politóloga Denise Dresser, en referencia al amparo que fue presentado por 19 contribuyentes el 12 de febrero y que este lunes fue admitido por el Juez Onceavo de Distrito en la Ciudad de México,  en contra del Artículo 9 de la Ley de Ingresos de la Federación 2013 que en su último párrafo exime a estados y municipios del cumplimiento de sus obligaciones tributarias en el pago del ISR que descuentan a sus empleados. La investigadora del Departamento de Estudios Políticos del CIDE, María Amparo Casar, precisó que ganen o pierdan no se sabrá nada hasta dentro de año y medio, pero esta acción “tiene un valor pedagógico”. Ojala y así sea pues ya viene siendo la hora de que los ciudadanos entendamos que la democracia representativa se construye desde abajo, participando y exigiendo honestidad y transparencia en la administración pública, así como la oportuna y puntual rendición de cuentas por parte de los servidores públicos.- Xalapa, Ver., a 27 de febrero de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Se afirma que más que criticar hay que construir. Quien esto escribe, disiente de tal afirmación en tanto esta se da de manera descontextualizada. Hay lugares y tiempos para reír y tiempos para llorar, como hay lugar y momento para construir y otros, aciagos, en los que hay que derribar muros, dejando en pie lo que nos es útil para en tiempos y espacios concretos, levantar piedra sobre piedra nuevas edificaciones que respondan a necesidades reales y sentidas de la sociedad,. Valorar y destacar lo que está bien y señalar lo que está mal, es el papel de la crítica y no necesariamente la que ejercen los medios informativos.

Hoy vivimos en un mundo en el que la pérdida de principios y valores éticos y morales toca fondo. El único camino viable para salir de esta crisis de una civilización que ha perdido rumbo y destino trascendente, es la voz crítica de los pueblos, víctimas y victimarios de su ensombrecida y apabullante realidad.

Frente a todo lo positivo en todos los órdenes de la estancia de la especie humana en este sufrido planeta, no puede ignorarse la presencia de la mala hierba, hay que señalarla como un  mal que habiendo echado profundas raíces, debe ser erradicado para asegurar la supervivencia de lo que generosamente se nos ha dado. Acallar la crítica, ignorar las voces de alerta, es contribuir a que la cizaña prospere en el trigal, hasta matarlo.

Ya vendrán tiempos mejores y, aún así, se tendrá que reconocer que nada es perfecto pero todo es perfectible. Quienes claman transformación y cambio para avanzar, tendrán su lugar. Malo sería un silencioso conformismo que diera lugar al estancamiento y retroceso. Peor aún, el que en las altas esferas del poder, por interés y conveniencia, la voz crítica ni se vea ni se oiga, como afirmara un ex presidente de México.

Lo paradójico es que quienes elevan la voz en contra del pensamiento crítico, a su vez ejercen su derecho a disentir, condenando críticas a su juicio destructivas. Contradicción con la que se confirma que la crítica es en principio una invitación al diálogo entre diferentes.

Y a propósito de paradojas, tal cual en esta tesitura se encuentra el Partido Revolucionario Institucional, que ni es revolucionario ni tampoco es ya garante válido de las instituciones republicanas. En la reunión convocada para actualizar su estructura y  estatutos, por un lado pugna por definir su orientación ideológica, inclinándose por ser el partido de centro izquierda que reclama México y, por el otro, confirma su estatus de derecha en el escenario de la vida política, económica y social, optando por generalizar la aplicación generalizada del Impuesto al Valor Agregado a los alimentos y medicinas, castigando al consumo y atentando contra la economía familiar de un pueblo que mayoritariamente carece de lo mínimo indispensable para vivir en una sana y deseable  medianía.

Contradicción que se hace acompañar con otra que cierra el círculo perverso de un partido político que diciéndose renovado, aspira a recuperar el carácter hegemónico de antaño. Como expresión de “centro izquierda” en la correlación de fuerzas político-electorales, acuerda dejar en libertad a sus legisladores para votar la reforma energética del presidente Peña, “…capaz de crear un entorno de competencia en los procesos económicos de “refinación, petroquímica y transporte de hidrocarburos”, declaró su dirigente nacional. Es decir, votar a favor de la privatización de lo poco que queda como propiedad de la nación en la explotación del petróleo y sus derivados.

Ni de izquierda ni de centro izquierda. Simplemente se coloca en la derecha del espectro político, desbancando al partido de la reacción, hoy venido a menos tras una pésima alternancia.

Pero no sólo eso. Ante la incapacidad real de pugnar por una reforma fiscal integral y equitativa, opta por generalizar la aplicación del IVA para hacerse de recursos fiscales frescos, a la par que mata a la gallina de los huevos de oro, privándose de los ingresos contemplados en un régimen fiscal que tiene a PEMEX contra la pared. El entorno de competencia entre particulares a que se refieren, daría lugar a un nuevo régimen fiscal para la industria petrolera que, ni por asomo, compensaría la contribución que esta aporta actualmente a las arcas públicas. El partido tricolor de “centro izquierda” pragmáticamente sirviendo al interés privado, doméstico y externo, en contra de los más caros intereses de la nación propone conducir al país a una situación de quiebra técnica, vaya contrasentido.

No se puede ignorar que el IVA generalizado a los alimentos y medicinas, no compensa la pérdida de ingresos fiscales resultado del desempleo y la informalidad. Ni mucho menos que históricamente el gobierno vive de una economía petrolizada en la que PEMEX aporta al fisco entre el 50 y el 55 % de sus ingresos. Y aún así, en este nocivo entorno, el gobierno federal se da el lujo de devolver el 21% de impuestos a los más destacados contribuyentes privados.

Lejos de proponer el fortalecimiento del mercado interno, estimulando empleo y formalidad económico-fiscal, así como el incremento del salario de quienes gozan del privilegio de tener trabajo remunerado, se inclinan a favor de írsele al cuello a un consumo ya de sí deteriorado y a la baja con el IVA generalizado, frenando a su vez al aparato productivo.

Si esto es ser un partido de centro izquierda, que con el PAN lo compartan. En las urnas el pueblo de México se encargará de ponerles en su lugar, antes de que propongan incendiar la pradera.

Hojas que se lleva el viento

El ruido mediático sube de tono en torno al proceso electoral en puerta. Si percepción es política, la que se anida entre la población es que el PRI tiene miedo de que la oposición le recete la misma medicina del 2012. Tanto, que habiendo incurrido el gobernante veracruzano en el error de asumirse de facto como “garante” de la limpieza en el proceso electoral, substituyendo en sus funciones al Instituto Electoral Veracruzano, hoy tiene que meter las manos ensuciando desde sus inicios a la contienda en puerta oponiéndose oficiosamente a la “mezcla del agua y el aceite”. Tal percepción no la borran ya ni los más enjundiosos boletines de prensa cuya publicación en los medios paga la Sra. Gina Domínguez, vocera de la administración duartista. Como cereza del pastel, la acampada en el centro histórico de Xalapa de los rufianes del llamado movimiento de “los 400 pueblos”, ya se percibe como una aviesa maniobra gubernamental en contra de las manifestaciones de protesta callejera anunciadas por el PRD y el PAN exigiendo “fuera manos” del gobernador en el proceso electoral. “Con toda oportunidad Cesar del Ángel acudió al llamado de Fidel Herrera”, se dice.

Y mientras el rumor crece alimentando a la percepción ciudadana, el teatral cochinero del PRD en Veracruz presenta al público nuevos capítulos que recrean su desgarriate interno y su incapacidad para sustentar una propuesta electoral creíble y aceptable. Xalapa, Ver., 20 de febrero de 2013.

 

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En una sociedad plural, aquejada por síntomas de exclusión, pobreza y desigualdad, es muy difícil, si no es que imposible, el obtener consensos en torno a problemas comunes, propuestas o percepciones individuales o colectivas que configuran un imaginario popular diverso, confuso y contradictorio. Se necesita algo más que simples llamados a la unidad para en base a denominadores comunes motivar, encauzar y concretar el consenso. Siempre habrá algo, un imponderable, que divida y polarice. De ahí que resulte absurdo el pretender imponer unanimidad de pensamiento lo mismo por decreto que por la vía del ablandamiento mediático, sin atender a aquello que más que unirnos nos divide.

En tanto el abatir pobreza y exclusión constituya un reto para los propósitos gubernamentales, como señala el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, y no resultado de acciones concretas encaminadas no a modificar estadísticas sino a reducir la brecha de la desigualdad, el consenso en torno a la acción de gobierno resulta utópico. Quizá esa sea la razón por la que en vísperas del informe del segundo año al frente del poder ejecutivo estatal, para el gobernador resulte un verdadero reto, no su loable propósito de abatir la pobreza en un 50% a lo largo de su mandato como lo ofreciera a los veracruzanos, sino el convencer de que se avanza en el logro de los objetivos y metas propuestos en el llamado Plan de Desarrollo de Veracruz.

De ahí, pienso yo, el que en su desesperación por lograr lo imposible, juzgue como nocivo fantasma a la opinión de quienes pensando diferente, perciben con mayor nitidez lo negativo que todo lo que de positivo tiene la labor de la administración pública estatal en estos dos últimos años, que sin duda lo tiene pero que no se percibe con la profundidad y claridad deseada. Es más sencillo aceptar que el gobierno estatal cuenta con arcas públicas quebradas, habida cuenta del abultado endeudamiento público que el propio gobernante y el Congreso local han admitido,  que reconocer una inversión pública estatal, en el año que corre, del orden de los 40 mil millones de pesos aplicada a la atención de la educación, la salud, infraestructura y combate a la pobreza.

Cada quien ve y habla sobre lo que observa en su entorno y así lo registra atendiendo a su ubicación social y económica. Para unos tiene mayor relevancia una carretera en buen estado, un puente o, entre otras cosas, un nuevo hospital, que un piso de cemento en el humilde jacal de una familia campesina que habita en alguno de los municipios con mayor índice de desarrollo relativo. Para esta familia y sus vecinos, lo relevante es asegurar su alimento a lo largo del año y no la carretera o el piso de cemento.

Estadísticamente cuenta el número de viviendas con piso de cemento, agua potable, drenaje y electrificación como indicadores de bienestar y avance contra la pobreza y la exclusión, pero eso queda en el papel. En la vida cotidiana de miles de familias, el contar con un empleo remunerado, techo y una comida caliente al día, la percepción de su pobreza es diferente y no olvidemos, percepción es política con toda la connotación que ello implica.  Todo es según el color del cristal con que se mira, diría el clásico.

Luego no cabe la impaciencia y el malestar del gobernante frente a la crítica. Mucho menos y en ello he insistido, el tratar de convencer con anuncios espectaculares de un triunfalismo sin sustento. La modestia, el reconocer con humildad que frente a lo deseable lo posible es el camino, convencería más acercándonos al necesario consenso para, en un esfuerzo común, solidariamente empujar parejo para tratar de sacar al buey de la barranca.

Por lo que toca a quien esto escribe, no veo en mis opiniones ningún ensabanado fantasma. La única vez que tuve la oportunidad de hablar con el Dr., siendo éste gobernador electo, fui claro: sería un crítico de su gobierno si a mi juicio ello era procedente. No podía ignorar que fue impuesto por el peor gobernador que ha tenido Veracruz. Y he ejercido la crítica con toda libertad, sin cortapisas, sin maiceo ni reclamos por parte de la administración pública estatal, dando la cara y poniendo un insistente énfasis en las políticas públicas erróneas de comunicación social, lado flaco del régimen actual.

No se puede convencer con dinero mal empleado de lo que la realidad objetivamente niega. Veracruz va a la zaga y no a la vanguardia en crecimiento económico, generación de empleos remunerativos, respeto al medio ambiente, bienestar social, expectativas de progreso a futuro de las nuevas generaciones, así como en transparencia en el manejo del erario público, esta es la percepción dominante a lo largo y ancho de la entidad. Mediáticamente, con recursos públicos no sujetos al escrutinio de la sociedad, se nos dice lo contrario.

 Lejos de convencer con discurso tras discurso de los que se hace eco la prensa adornándolos profusamente con la imagen del gobernante, genera duda y rechazo  alentando en la audiencia-objetivo incredulidad, rumores y chascarrillos de mal gusto, alejándonos del tan necesario como urgente consenso en torno a la necesidad de la unidad de pueblo y gobierno, frente a una crisis que ya está presente en  México sin que Veracruz sea la excepción.

. Estando por concluir el primer tercio de la gestión del gobernador Duarte de Ochoa, es hora de corregir. No más engaño mediático y simulación, por el bien de todos.

Hojas que se lleva el viento

Parece un absurdo, pero no lo es en tanto que sólo se reduce a un juego que ocupa únicamente a la llamada clase política y medios de comunicación. Me refiero al lúdico proceso preelectoral que desembocará con la selección de candidatos a las alcaldías de 4 años y a las diputaciones locales. Todos especulan, todos anticipan, todos apuestan, mientras al grueso de la población ni le va ni le viene quien o quienes habrán de contender por los diversos partidos políticos, nacionales y bodrios locales, al fin que para el caso es lo mismo, mirones de palo sin opción de participación para decir esta boca es mía.

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 J. Enrique Olivera Arce

Marcha anti-Peña Nieto y Televisa en México


La costosa parafernalia electoral a cargo del contribuyente, parece no impactar ya más en una ciudadanía hastiada a la que se le sigue tratando por la clase política como menor de edad. La tortilla dio vuelta y es ahora la participación social la que por todos los medios a su alcance está definiendo el destino último de la elección presidencial. Desde el repudio abierto de los jóvenes al más de lo mismo, hasta el soterrado murmullo de una sociedad que despierta a la oportunidad de recuperar para sí el camino de la democracia, la voz del ciudadano se deja escuchar opacando o silenciando el ruido mediático del mitin y sus acarreos, los grandes espectaculares, el spot en radio y televisión o el bombardeo de una prensa comprometida con las altas esferas del poder.

 Mientras la clase política entre cortinas de humo se desvive por convencernos de que tenemos opción de escoger la mejor oferta de un amplio espectro de posibilidades concentrado en cuatro contendientes, para las mayorías se percibe queda claro ya que las dos únicas opciones en el proceso electoral en curso son el yo me comprometo desde la presidencia a transformar a México y, el entre todos nosotros podemos construir el cambio verdadero. El yo, individualista, autoritario y mesiánico que habla de construir desde arriba con la fuerza del poder y del dinero y el nosotros, solidario con un alto grado de participación  social como alternativas opuestas.

  No hay en el panorama electoral una tercera vía, o se mantiene el rumbo por el agotado camino del modelo neoliberal o se exploran nuevas posibilidades de conducción política y económica que saquen a México de la postración, el retroceso, el empobrecimiento, la corrupción y la violencia rampante. La polarización domina el escenario, la parafernalia electoral pierde terreno y medios de comunicación, así como partidos políticos y casas encuestadoras exhiben su carencia de eficacia y credibilidad.

 México cualitativamente ya es otro. La llamada clase política no lo vislumbra ni lo entiende así. Hoy fueron marchas ciudadanas de repudio a un candidato y medios de comunicación en las principales ciudades del país, el primero de julio se verá que puede más, si la mercadotecnia y el slogan insulso en una parafernalia electoral que cobija el interés último de la partidocracia ó la participación masiva y consecuente de un pueblo dispuesto a recuperar con su voto razonado el camino de la democracia.

 Hojas que se lleva el viento

 Y en tanto el debate se calienta en la calle alimentando y alentando la participación ciudadana en las redes sociales, en el café en el aula, en el trabajo en la tertulia familiar,  la voz de las prósperas barbaridades un día nos dice que el turismo es el eje del bienestar de los veracruzanos para afirmar al día siguiente que es la educación, los jóvenes, la mujer, los líderes sindicales, la industrialización y el empleo ó la fortaleza de las actividades agropecuarias y pesqueras. Son tantos ejes de los que los medios informativos se hacen eco, como la ocasión, el propósito electoral de coyuntura,  y el humor de quien gobierna demanda. Tantos ejes que de todos no se hace uno en una entidad federativa en la que conforme transcurre el tiempo, se hace más evidente el divorcio entre una abúlica e ineficiente administración pública en busca de meteoritos y los gobernados, contribuyendo ello a proporcionar elementos para juzgar y calificar el discurso de los candidatos.

 ******

 Los focos rojos prenden en el PRI alertando sobre el fracaso de la estrategia político electoral en la entidad, sin que se haga nada al respecto. Si se previera que el adversario a vencer lo mismo en la justa presidencial que en la contienda por las senadurías y relevo en la Cámara baja del Congreso de la Unión, era el PAN y sus candidatos, el diagnóstico estuvo errado. El panismo sólo muestra las patadas de ahogado de Calderón Hinojosa en los últimos meses de su mandato y la cada vez más débil posición de una Josefina Vázquez Mota en caída libre, en Veracruz el grado de descomposición y división blanquiazul propiciada y auspiciada por el ex gobernador Herrera Beltrán cobra su cuota de desencanto, mientras el adversario real a vencer se consolida en tierras veracruzanas. El lopezobradorismo con “Morena” a la cabeza marca el paso en el Movimiento Progresista ganando espacios que el panismo pierde y que el PRI desestima confiando en una estructura electoral que ya hace agua. Se gastó saliva dinero y pólvora en infiernitos golpeando fantasmas y, a  41 días de la elección no hay visión de conjunto, voluntad y flexibilidad suficiente para corregir la estrategia. Y aún hay más en la purpúrea ínsula de aquí no pasa nada que en estas líneas no corresponde comentar.- Xalapa, Ver., mayo 19 de 2012.

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J. Enrique Olivera Arce

Nadie tiene derecho a secuestrar nuestro optimismo y  esperanza: Antonio Nemi Dib

En nuestra anterior entrega señalamos que “A López Obrador ya se le prendieron las pilas. El adversario a vencer no es la candidata del PAN impulsada por calderón Hinojosa. El rival es Peña Nieto y los partidos que le postulan. Así que no tarda en mostrar nuevas estrategias, más contundentes y radicales, para ir tras la cabeza del “merengue” mexiquense.”

Más pronto que tarde el candidato de las llamadas izquierdas está mostrando estar dispuesto a radicalizar su postura, ajustando su discurso a las nuevas condiciones de justa presidencial. Sabe que dejó atrás a Josefina pese a lo que digan las encuestas, y enfila baterías contra un candidato tricolor que afirma y firma sostener su compromiso de mantener las cosas como están.

En reunión con integrantes del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas advirtió que no está a favor de las reformas estructurales agendadas por el PRIAN por ser contrarias al interés del pueblo de México; en conferencia de prensa llamó a los dueños de los medios electrónicos de comunicación, principalmente de Televisa y TV Azteca, a “quitarse de una vez la máscara”. “¡Fuera máscaras! Se dicen imparciales y a la vez defienden un proyecto, el de Peña Nieto” y,  el viernes, remató su discurso proselitista en Chalco expresando: “Ya nos permitió la lluvia hacer nuestra asamblea. Si se hubiera tratado de un acto del PRI, ese señoritingo ni se hubiera bajado del helicóptero en el que anda”, refiriéndose a un Peña Nieto para el que los gastos de campaña no tienen límite.

Josefina Vázquez Mota, bajo la batuta de Calderón, pasa a segundo plano para Andrés Manuel. La nueva tónica es incidir entre el segmento de indecisos, expresando lo que éstos quieren escuchar. Sus varios millones de seguidores, ya convencidos de que el tabasqueño es la opción, se encargarán de multiplicar el mensaje, tomando un nuevo curso de acción la campaña presidencial.

Fuera máscaras. La palabra  fuerte, cruda y contundente de un hombre leyenda que les habla en el idioma que las mayorías conocen; el mismo que día con día les dice de que tamaño es su miseria y desesperanza volverá a escucharse hasta el último rincón de México.

Era de esperarse, cada vez es mayor el número de ciudadanos convencidos de que las reglas del juego establecidas por la partidocracia no dan lugar a que, por la vía amorosa modosita y conciliadora del discurso de López Obrador, le permitan a éste acercarse a un merecido triunfo en las urnas. Para el mexicano de a pié, el IFE se hace de la vista gorda frente a las constantes violaciones a la legalidad del proceso electoral por parte del candidato del PRI, en tanto que los gobernadores priístas con descarada parcialidad no escatiman recursos públicos para arropar a su abanderado presidencial, como quedara evidenciado en Veracruz y Yucatán.

López Obrador no conoce el México profundo de oídas ni de lo que de este dicen los libros y los sesudos análisis de los expertos. Lo recorre a lo largo y ancho, municipio por municipio, pueblo por pueblo, observando, escuchando lo que la gente tiene que decir. Tampoco es un iluso proponiendo utopías o pretendiendo engañar a un pueblo que ya no se deja engañar firmando compromisos aún antes de saberse ganador de la contienda; sabe lo que quiere y como lo quiere, así como lo que el pueblo exige y está dispuesto a lograr por los cauces de la paz, la solidaridad y la concordia. Ni más ni menos.

Sin embargo, el liderazgo indiscutible de Andrés Manuel no substituye a la voluntad ciudadana, el político tabasqueño la interpreta y procesa actuando en consecuencia sabedor de que sin el voto mayoritario no alcanza para el triunfo. La tarea no es de un solo hombre, es de todos para transformar a México, reitera en cada asamblea.

En este marco, Andrés Manuel podrá tener la mejor voluntad política en su afán de transformar a México pero no puede ir más allá de lo que la gente entiende y desea. Siendo la mejor opción en la búsqueda de la presidencia de la república, proponiendo un nuevo modelo de Nación coherente y congruente con los cambios que la realidad nacional exige, sin una participación ciudadana que le respalde no verá cristalizados sus propósitos.

Lo que López Obrador tenía que decir a los hombres de empresa, a la clase media acomodada y a la no tanto pero proclive a la pauperización, a hombres y mujeres de a pie ya está dicho. Es la hora en que la mayoría empobrecida, los sin empleo, los jóvenes sin futuro, las mujeres trabajadoras, o nuestros hermanos indígenas excluidos de siempre, les toca el turno de levantar su voz fortaleciendo la organización para la defensa del voto. No se puede hacer de lado que la elección se gana en las urnas, pero el paso previo está en la calle. Sin organización calle por calle, colonia por colonia, pueblo por pueblo, no es posible recuperar la esperanza secuestrada. Toca al pueblo de México decir la última palabra.

Fuera máscaras, no hay medias tintas, se está o no se está con Andrés Manuel López Obrador. Mérida, Yuc., Abril 15 de 2012

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