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Archivos en la Categoría: Percepciones

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

¿“Que quieren, qué imaginan, tras cual sueño se lanzan todos estos que por costumbre callan y de repente irrumpen en tumulto?” Adolfo Gilly, Historias Clandestinas, México 2009.

Mucho ruido y pocas nueces. Tanto es el ruido mediático en torno a los presuntos avances que en materia económica y social colocan a Veracruz en los primeros lugares en el espectro nacional, que tiro por viaje la realidad desmiente lo propalado y se impone por sobre el optimismo que se pretende inocular en la población.

En el complejo imaginario colectivo, la percepción que de la realidad real da sustento a credibilidad, confianza y seguridad a la población,  no se ve correspondida con una imagen virtual que, en el proceso comunicacional orquestado desde palacio, satisfaga ya a unas mayorías que con talante crítico cuestionando su entorno son más selectivas en el creer o no creer.

Duda e incertidumbre dominan el escenario en un Veracruz estancado en lo económico y con marcado deterioro del tejido social.

La desconfianza en los servidores públicos toca ya a la puerta de credibilidad y confianza en las instituciones en demerito de gobernanza y gobernabilidad. La respuesta a un pretendido encauzamiento del descontento y hartazgo por los caminos de lo que la ley dispone, en amplios sectores de la población es irse por la libre.

Los instrumentos de control social con que cuenta el Estado en sus tres órdenes de gobierno, están rebasados;  el corporativismo sindical y político antaño eficaz, ya no responde a las nuevas condiciones de una correlación de fuerzas políticas que, fuera de cauce, se manifiestan ajenas a partidos, organismos y asociaciones tradicionales,  reivindicando atención y resistencia al actual estado de cosas que priva en la entidad.

No es circunstancial el que un cada vez mayor número de estudiosos, desde la academia,  con datos duros, contemplen a un Veracruz postrado en una  crisis que desde el gobierno estatal no se ve ni se escucha pero que sí, mediáticamente le pondera a salvo de los altibajos de un país que, como México, transita sin rumbo claro en el pantanoso escenario del expansionismo neoliberal y reacomodo geopolítico y geoestratégico de los centros de poder global.

 La realidad veracruzana se exhibe a flor de piel. Pobreza, desigualdad, exclusión, desempleo, discriminación, corrupción, violencia e inseguridad,  lejos de atemperarse se agudizan en un escenario en el que la administración pública dice avanzar en su combate. La imagen mediática de un Veracruz próspero y pujante a cargo de la prensa oficialista,   se desdibuja; hueca palabrería se desvanece ante la confirmación de mentira y simulación así como de  ausencia de visión de pasado, presente y futuro en la conducción política de la entidad.

Veracruz marcha al garete. Sólo la acción intuitiva del pueblo trabajador le mantiene a flote. Creatividad, empeño, esfuerzo productivo y paciencia infinita, a contracorriente hombres y mujeres comunes escribiendo su propia historia salvan a la entidad del desastre ante la indiferencia de un gobierno que le ha fallado a los veracruzanos.

Lo hemos señalado. El privilegiar en la agenda política el tema de la sucesión en el poder ejecutivo del gobierno estatal por sobre la búsqueda de respuestas al crítico estado de cosas que aquejan a Veracruz, es reflejo de la necesidad sentida de un cambio real en la conducción del gobierno de la entidad. Deseo inconsciente de que los tiempos se acorten y el cambio de estafeta ofrezca expectativas reales de crecimiento económico, movilidad social y mejoría en los estándares de bienestar para todos.

Paradójicamente,  la mayor incidencia de tal reflejo se da entre los primeros círculos del poder político -del que se hacen eco los medios de comunicación-, sin parar mientes en que siendo corresponsables del desbarajuste que en todos los órdenes de la vida económica y social del “estado próspero”,  proyectan  éste al futuro con el anhelo sucesorio anticipado.

Por la libre, dice la ciudadanía, actuando en consecuencia. Marchas, plantones, protesta colectiva y organización para participar en la búsqueda de respuestas al margen de la intermediación de partidos políticos e instrumentos de control social, son síntomas de la crisis que acusa Veracruz. Y van en crescendo en todo el territorio estatal, sin que se atienda a la enfermedad, antes al contrario, se le pone más leña al fuego descalificando, criminalizando y reprimiendo la movilización social, agudizando esta y profundizando la crisis que ya tocando  fondo,  no parece ser motivo de preocupación alguna entre gobernantes y gobernados. Cada quien en lo suyo hasta que la cuña apriete parejo.- Xalapa, Ver., marzo 12 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

“Haiga sido como haiga sido”, de motu propio o por “recomendación” externa, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa en el conflicto de intereses entre prensa y gobierno, para la opinión pública capituló, dando por su lado a los medios de comunicación sobre la actuación tanto de su Procurador de justicia como de su vocera y Coordinadora de Comunicación Social.

Pese a que los texto servidores oficialistas de siempre afirman que el gobernante con el “manotazo”  aplicando los tan necesarios como urgentes cambios en el primer círculo del gabinete, así como advirtiendo que “… son tiempos de entrega , no de  mezquindades, y que en este gobierno no hay espacio para la división, que no caben los personalismos e intereses ajenos a los de los veracruzanos, ni proyectos personales y tampoco ineficiencias en los resultados”, el gobernador sale fortalecido de la crisis que derramara el vaso en materia de seguridad, lo que a mi juicio se percibe es todo lo contrario.

En lo que va del sexenio del Sr. Dr. Duarte de Ochoa, con la misma cantaleta se han celebrado los cambios, enroques y “manotazos”, sin que nada cambiara en la conducción de la administración pública veracruzana. Todo lo contrario, las cosas han transitado de malo a peor. En esta ocasión, no hay elementos que permitan estimar que sea diferente.

El gobernador acusa  los índices más  bajos de aceptación en amplios sectores de la población y lo menos que se dice y no precisamente en voz baja,  es que sus empleados a más de ineficientes, únicamente cumplen con lo que de arriba se les ordena, dando pésimos resultados en el desempeño de su gestión.

De ahí que no es de extrañarse que para la opinión pública todo cambio o ajuste en el gabinete duartista es para seguir igual, o peor. Una  nueva dosis de gatopardismo de un gobierno fallido que considera a los veracruzanos como menores de edad.

Lo que de entrada se confirma es que con el cambio de estafetas lo mismo en la Procuraduría que en Desarrollo Social que en Comunicación Social, la iglesia sigue en manos de Lutero; corrupción e ineficacia seguirá siendo la constante  en el pequeño mundo de Don Javier. ¿O acaso se cuenta con elementos de juicio que aseguren lo contrario?

En tanto no se dé un cambio a profundidad en las estrategias fallidas de gobierno y este se ponga al servicio de las mayorías con honestidad, transparencia, eficiencia y eficacia, hombres y mujeres lo mismo surgidas del fidelismo que de reducido círculo de amigos de Don. Javier Duarte, por muy talentosos que estos sean son irrelevantes si de mejorar se trata. Estos y estas seguirán la misma tónica de mezquindad, atención a intereses  personales o de grupo a los que se refiere el gobernador  con su presunto “manotazo”. Para unos estas conductas son resultado de la condición humana, para mi gusto es fruto indeseable de un caldo social de cultivo en el que la descomposición política y la ausencia de participación democrática y responsable de una endeble ciudadanía, auspician y hacen permisible el fenómeno.

En artículo anterior consideraba que es de suma gravedad el que con la débil respuesta del gobernador al conflicto de intereses entre gobierno y medios de comunicación, lo que es de esperarse es no otra cosa que el reacomodo con fines electorales de las escasas piezas con las que cuenta el gobernante,  para así asegurar que su sucesor le cubra las espaldas. Priorizándose en la agenda del Sr. Dr. Duarte el tema de la sucesión por sobre la atención a los graves problemas económicos y sociales que aquejan a la entidad. Y ni que decir de la problemática financiera que tiene postrada de rodillas a la administración pública veracruzana.

Cambiar para seguir igual, o peor, por donde se le quiera ver. Salvo la mejor opinión de aquellos empresarios de medios de comunicación que, dándose por satisfechos con “el manotazo”, hoy ven en el  cuestionado ex alcalde tuxpeño, ex titular de desarrollo social y hoy flamante Coordinador de Comunicación Social al enderezador de entuertos, que les brinde la oportunidad tanto de resarcirse de sus pérdidas como de reconciliarse con las políticas públicas emanadas del régimen duartista.

Para las mayorías ofendidas, no queda más que apechugar o construirse como ciudadanía responsable,  para intentar paliar la tormenta de  fracaso anunciado de una administración pública que, en candoroso gatopardismo, ni les ve ni escucha.-

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J. Enrique Olivera Arce

El horno no está para bollos. Ante la prevalencia de opacidad y simulación la especulación y el rumor se imponen. Descomponiendo aún más un escenario político que, en Veracruz,  entre barruntos de inseguridad pública y conflicto de intereses entre medios de comunicación y gobierno estatal inciden en el deterioro creciente del tejido social.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa anunció la renuncia del procurador y el nombramiento como encargado del despacho en favor de la persona que considera idónea para la tarea en esa por ahora cuestionada dependencia.

La oficialización de tal designación fue precedida por filtraciones, rumores y especulación en las que se incluye la hasta este momento presunción de otro cambio en la secretaría de desarrollo social y la remoción de  la Coordinadora de Comunicación Social, dejando muy mal parado al mandatario ante la opinión pública, en la medida en que se le regatea un acto de gobierno resultado de su decisión personal, atribuyéndose el ajuste en su gabinete lo mismo a una instrucción no escrita del gobierno federal que a una recomendación expresa del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán.

Una u otra versión hablan de una enorme debilidad del Sr. Dr. Duarte, arrinconado y atado de manos para decidir por sí mismo lo que mejor conviene a su gobierno y a Veracruz, ante la andanada de críticas de que ha sido objeto por parte de amplios sectores del gremio periodístico, nacional y local, como consecuencia del artero crimen que cobrara la vida de un conocido comunicador del sur de la entidad, el décimo de la fúnebre lista de periodistas ultimados en lo que va de su administración.

Lo menos que se dice es que no cuidando los tiempos, por falta de oficio político se apresuró a sacar de la jugada tanto al procurador como a la vocera del gobierno estatal, dando la razón a sus detractores sobre el mal desempeño de sus colaboradores en el manejo del trágico caso.

La amplitud del rumor sobre los presuntos cambios, que desde el sábado pasado corriera como pólvora, se vio fortalecida tanto por lo publicado por la revista Proceso sobre seguridad y justicia en Veracruz, como por la decisión del Gobernador de asumirse como su propio vocero, en la conferencia de prensa del lunes.

Ante esta situación, tanto el cambio ya anunciado como los que se espera ocurran en los próximos días, ha dado lugar lo mismo  a cuestionamientos a priori de los funcionarios que resulten beneficiados con la decisión de la primera autoridad del estado que a ilusorias expectativas respecto a la sucesión del ahora gobernador de la entidad.

Lo grave, a mi juicio, es que se especule que con los nuevos nombramientos se acomodan las fichas para la consolidación del proyecto transexenal de Fidel Herrera Beltrán, ninguneando la autoridad del Sr. Dr. Duarte de Ochoa a la par que dejando fuera de la futura sucesión a los dos senadores que, desde las trincheras del PRI,  vienen aspirando a la gubernatura de Veracruz.

Y lo considero grave en tanto clase política y medios de comunicación hacen suyo rumor y especulación, consolidando no el pretendido proyecto político del ex gobernador que por ahora no pasa de ser ingenua leyenda urbana ante la tendencia centralizadora del gobierno federal, sino el orden de prioridades en la agenda de nuestra aldeana vida política jarocha, privilegiándose afanes electoreros tempraneros en los que ya se da por sentado que el gobierno estatal seguirá en manos del PRI.

Pasando a segundo plano el interés superior de Veracruz en los esfuerzos por abatir desigualdad, pobreza y exclusión, así como el encausamiento de la entidad por los caminos del crecimiento económico y bienestar de la gente.

Si de por sí resulta complejo el que en dos años y medio el Sr. Dr. Duarte de Ochoa reponga el tiempo perdido enmendando limitaciones, deficiencias, desatinos y políticas públicas equívocas o anti populares, el no tener control sobre las legítimas aunque madrugadoras aspiraciones de sus más cercanos colaboradores, anuncia un desastre como escenario para lo que resta de su mandato. Veracruz no se lo merece.

Como arriba lo señalo, la dañina especulación y el rumor respecto al quehacer de la administración pública, nace de la opacidad y la desinformación. Más cuando en este fenómeno social  alcanza a los medios de comunicación, asumiéndose estos como portavoces del rumor popular en un escenario negativo de confrontación entre prensa, autoridad y madrugadores aspirantes.

Lo que me motiva a insistir en que más que cambios de funcionarios o ajustes en el primer círculo del gobernante, que en primera y última instancia dan la impresión de cambiar para seguir igual o peor, lo que con carácter de urgente se requiere resolver es el tema de la estrategia de Comunicación Social de la administración a cargo del Sr. Dr. Duarte de Ochoa;  transparentando el quehacer gubernamental de frente a la ciudadanía y alejándose del triunfalismo sin sustento.

La actual estrategia no ha funcionado a lo largo de más de tres años, antes al contrario, lo que se ha ganado como resultado es la pérdida creciente de credibilidad, confianza no sólo en los servidores públicos,  sino aún más grave, en las instituciones. Por ahí debería empezarse si lo que se busca es fortalecer la base social que da sustento a certidumbre y gobernabilidad.- Xalapa, Ver., Febrero 19 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

¿Vale la pena tanto desgaste pretendiendo cambiar las cosas a periodicazos?, me pregunta un buen amigo que sigue mis maquinazos. Quizá sí, quizás no, es mi respuesta, todo depende de la intencionalidad y orientación  social y política ó  interés comercial del medio informativo de que se trate.  Existen medios para los que la denuncia reiterada es buen negocio y otros en los que no siendo redituable económicamente,  es el “gancho” para ganar audiencia, prestigio o simplemente para enmascarar subliminalmente propaganda política que si deja dinero a los empresarios de la comunicación de masas.

Con el relativo bajo costo y facilidad que da la Internet, también se da el caso de medios independientes que en la WEB, o bien satisfacen la necesidad de expresar su desacuerdo con el estado de cosas prevaleciente o  simplemente,  ejerciendo  el derecho a la libertad de expresión aspiran a ser escuchados sin mayor pretensión que la de participar en el diálogo de sordos entre las esferas del poder y la ciudadanía.

Nadie da paso sin huarache, diría mi abuela. Es por ello que pretender que la información que se difunde se apegue a la verdad y a la objetividad, no pasa de ser lugar común sin anclaje con la realidad real. Cada cabeza es un mundo, cada quien tiene su propia verdad, sus propios intereses y apetitos, y cada quien ve y procesa lo que subjetivamente percibe al través de la ventana a la que le es dado o permisible asomarse.

De lo que si estoy convencido es de que a periodicazos ni a las moscas. La denuncia periodística es un arma de dos filos, o crea enemigos gratuitos a quien la ejerce, o gana amigos entre aquellos colegas que cobran y cobran bien desmintiendo o minimizando los hechos denunciados. Para efectos prácticos, beneficia más que perjudicar al o los denunciados que, al amparo de la impunidad satisfacen su ego al ver su nombre en letra impresa. Dante Delgado, en los inicios de su carrera, decía que no importaba si la prensa le trataba bien o mal, lo importante era que se destacara su presencia en la vida pública veracruzana.

El estado de cosas en el país y en nuestra aldea, ejemplifica con creces tanto la intención como la inutilidad de la denuncia periodística. Salvo muy contadas excepciones si de cambiar o mejorar las cosas se trata, es mayor el desgaste que los resultados,  A nuestra clase política le resbala la crítica y está muy lejos de aceptar que la autocrítica ante el señalamiento preciso, es el camino para ser no ya mejores personas pero sí, cuando menos desempeñarse en el servicio público de manera más honesta, eficiente y eficaz.

Cuantas veces no se ha insistido en que la actual etapa de la administración pública veracruzana transita por el camino equivocado. Se denuncia de manera reiterada ineficiencia, corrupción y ausencia de visión política y administrativa, así como un absurdo negarse a la aceptación de una realidad agobiante para los gobernados y para el propio gobierno, asumiéndose una actitud acrítica y triunfalista que termina por ser objeto de rechazo por la población. El resultado está a la vista, tanto va el cántaro al agua que es mayor la apatía e indiferencia en las audiencias  frente a hechos periodísticamente denunciados, que la intención de la administración por corregir sus propios entuertos.

Como todo lo que se da en exceso, termina por ser contraproducente; la denuncia reiterada termina en la basura a la par que exacerba  impunidad y valemadrismo en la llamada clase gobernante. Ni contribuye en la población a elevar los niveles de conciencia e interpretación de la realidad real, ni muchos menos a generar participación, consenso y unidad para una acción concertada encaminada a transformar el statu quo prevaleciente. Antes al contrario, funciona como catarsis social frente a la impotencia y el hartazgo, propiciando desahogos emocionales estériles como es dado observar en las redes sociales en las que, para solaz y esparcimiento de los participantes, prolifera el chiste político de mal gusto o imágenes degradantes.

Pero bueno, en estos caminos transitamos, unas veces a pie y otras andando. Así se da la actividad periodística, aquí y en China. El desgaste es indudable y los resultados estarían por verse en una sociedad con tan poca ciudadanía y en una tan frágil democracia representativa. Para algunos el desgaste es inversión redituable, para otros, masoquismo consciente. De todo hay en la Torre de Babel, lo cierto a no dudarlo es que, cuando menos en Veracruz, lo que se cuente y diga en letra impresa con el afán de denunciar, en eso queda, salvo los penosos y lamentables casos en los que el mensajero termina por ser  victimado.-

Hojas que se lleva el viento

Indignación e impotencia en Veracruz. Con el deceso del periodista Gregorio Jiménez, víctima de la violencia criminal, se ha desatado una ola de indignación en la entidad que se pone de manifiesto de manera exacerbada en las redes sociales; destacándose el sentimiento de impotencia ante la falta de respuesta eficaz y oportuna del gobierno estatal en materia de prevención del delito.  Ante la serie de contradicciones y cortinas de humo en que en relación a este suceso incurriera el gobierno estatal, queda exhibido el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa como falto de sensibilidad política e incapaz para asegurar el libre ejercicio del periodismo en la entidad.-Xalapa, Ver., febrero 12 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

En su breve mensaje de año nuevo, divulgado en un video por la presidencia de la república, Peña Nieto convocó al pueblo de México a que “juntos hagamos historia en el 2014”. Recalcando  que es hora de creer. Críptico mensaje del representante oficial de la clase dominante a las clases subordinadas, que para hombres y mujeres comunes no dice ni motiva a nada, salvo aceptarlo como un llamado de dientes para afuera a una conciliatoria tregua entre un pueblo y su gobierno con historias divergentes.

Con o sin el presidente Peña, con o sin la autonombrada clase política, la historia la hacen los pueblos en la cotidianeidad del día a día, sin sujetarse a plazos o fechas específicas. Si para quien ejerce el poder por mandato ciudadano el 2014 tiene algún significado en la profundización de políticas públicas neoliberales autoritariamente impuestas, no necesariamente hay coincidencia en intencionalidad y relevancia para el común de los mexicanos como para juntos, construir una historia que para estos es ajena.

Sobre la misma pista, el poder dominante marcha en sentido contrario al camino que a sí mismo con mayor o menor conciencia el pueblo llano transita como propio. Construyéndose en esa dualidad historias encontradas que coincidiendo en tiempo y espacio, una y otra se oponen, tanto en propósitos como en objetivos. La historia oficial que del devenir de México conocemos, da cuenta de tal carencia de coincidencia y unidad de propósitos e intencionalidad entre las clases dominantes y las subordinadas.

Para el Sr. Peña y los poderes fácticos, el 2013 fue un año de grandes transformaciones, un año en el que “México se atrevió a despegar”. Para hombres y mujeres comunes, en su gran mayoría fue un acumulado nefasto de deterioro económico y social que se hizo acompañar por el rechazo de senadores y diputados a una voluntad ciudadana que no se quiso ver ni escuchar.

Nada en común que permita sin más marchar juntos a lobos y corderos. Y sin embargo, el Sr. Peña nos dice que es hora de creer. ¿Creer en que? Es lo que habría que preguntarse. Si la voz presidencial nos dice que es hora de creer, reconoce por tanto que el pueblo no ha creído ni el poder público se ha hecho acreedor a credibilidad y confianza. ¿Por qué ahora sí tenemos que creer? ¿Qué ha cambiado? ¿Cuáles son esas grandes transformaciones que nos orillaran como pueblo a despegar?

Meras abstracciones que suenan más a mentira que a hechos tangibles y creíbles. A la mentira y simulación estamos acostumbrados, tanto que ya no creemos en huecos discursos de ocasión.

¿Porqué un puñado de reformas neoliberales contrarias al interés de la nación habrían de ser motivo para atrevernos a creer en lo que, por principio, del poder público desconfiamos? Cuando el mismo Sr. Peña días antes rechazando la consulta ciudadana afirmara, mintiendo, que “El diálogo, el acuerdo y la civilidad política de la democracia mexicana permitieron construir los consensos y mayorías necesarias para aprobar reformas que permitirán al país un mayor desarrollo social y crecimiento económico…”

¿Acaso estamos convencidos de la certeza de tan cínica y descarada afirmación? Honestamente estimo que no.

Como mensaje de año nuevo se vale. Todos con tal pretexto renovamos votos, deseos y propósitos, a sabiendas de que no estamos ni preparados ni dispuestos para su cabal materialización. Nos engañamos solos en tan propicia ocasión. Lo que no se vale es que la primera autoridad del país intente engañar con falsas expectativas a un pueblo que ya no cree ni en Santa Claus ni en los Reyes Magos. La realidad le desmiente y los incrédulos le abuchean, acelerando la descomposición de un sistema político obsoleto y decadente que tiene al país de rodillas. Negándose la posibilidad de juntos, pueblo y gobierno construir una historia común en el 2014.

El Sr. Peña Nieto sabe de esto último. Cumple pidiendo lo imposible;  si a su llamado no obtiene respuesta, el autoritarismo y unilateralidad es el camino. La responsabilidad entonces recaerá en quienes se nieguen a creer, que tras advertencia no hay engaño.- Cd. Caucel, Yucatán, 2 de enero de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Bueno, no estábamos tan equivocados cuando de manera recurrente a lo largo de más de dos años,  insistiéramos en ponerle atención a lo que se percibía como una profunda crisis del sistema político y régimen de partidos políticos en México.

Forma es fondo. Substituidas las formas por cinismo y desvergüenza, el sistema político exhibe obsolescencia y pérdida de legitimidad; democracia y Estado de derecha dejaron de ser referentes  para la permanencia del pacto social que con pinzas sostiene unidad republicana.

Sistema político tocando fondo

Sistema político tocando fondo

Lo que ha venido aconteciendo en  las últimas semanas en la vida política del país, no deja lugar a dudas. Sin excepción de color de camisetas, todos y cada uno de los partidos políticos que conforman el espectro han mostrado el cobre, renunciando de facto al papel que la sociedad les tiene asignado como representación de las diversas fuerzas político-electorales, así como a su función como correa trasmisora del necesario diálogo y concertación entre gobierno y población. De paso, constituidos en partidocracia,  respondiendo a intereses personales y de grupo, vienen vulnerando  legitimidad y libre juego democrático en los Congresos federal y de los estados, en perjuicio de la democracia representativa.

A tal grado, que la representación ciudadana ha dejado de ser tal, actuando  senadores, diputados federales y locales como extensión de sus respectivos partidos de espaldas y en contra de los intereses de sus electores.

Unos porque se asumen mayoría, otros porque a sabiendas de que son minoría en los cuerpos legislativos privilegian intercambio de favores y arreglos en lo oscurito, recurriendo a un vulgar chantaje vendiendo caro su voto para asegurar supervivencia.

La aprobación al vapor en ambas cámaras de las reformas propuestas por el presidente Peña, es ejemplo de ello. Más allá del contenido y trascendencia de lo que se nos oferta como panacea para dar el salto adelante y salir del subdesarrollo, las formas asumidas en el proceso legislativo descalifican la presunta bondad de lo aprobado.

Y aún hay más. La aprobación en automático, por instrucciones superiores y en tiempo record de la reforma energética por los 17 Congresos locales controlados por la mayoría priísta, no tiene nombre. Quienes levantaran el dedo para dar el sí ignorantes de lo que sin conocimiento previo, sin consulta y sin debate aprobaran, para la ciudadanía no teniendo madre ni siquiera tienen cabida en el grupo de privatizadores que con justeza calificara con malas palabras la senadora campechana  Sansores San Román.

Con este sistema político, con este régimen de partidos políticos, con estos senadores y estos diputados, el Estado-Nación queda en franca indefensión; soberanía e independencia por mandato constitucional no son ya principios que abonen al pacto social federal. 

El divorcio entre partidos políticos, representación ciudadana y electores se amplía, vulnerando al sistema político en su conjunto. Si este subsiste es por inercia lo que, a su vez, favorece a la crisis por el que este atraviesa. A menor resistencia ciudadana, mayor es el margen de maniobra de la partidocracia y, paradójicamente, menor la del sistema en su conjunto en perjuicio de gobernanza y gobernabilidad.

La ciudadanía lo observa, califica y saca conclusiones. Credibilidad en sus representantes, así como confianza en las instituciones republicanas  y reconocimiento de legitimidad en los tres órdenes de gobierno están a la baja. Lo más grave de esta crisis percibida, es que nadie hace nada por aceptarla y buscarle solución, mientras el descontento, hartazgo y protesta va en aumento. No pasa nada, para qué cambiar, se dice en los círculos políticos y en consecuencia con este mismo talante se actúa en la administración pública.

Se cambia para seguir igual mientras el país se hunde por ausencia de visión de Estado tanto en el horizonte de largo aliento como en la coyuntura para dar certidumbre y confianza respecto a destino cierto y ruta crítica para transitar y arribar al México que deseáramos para el futuro. Improvisación y palos de ciego es la constante, mientras delincuencia, corrupción e impunidad carcomen tejido social.

Sin certidumbre no hay seguridad. Nadie quiere dar el paso al vacío, perdiéndose unidad de propósitos y consensos para la acción. Dejando al azar el futuro de las nuevas generaciones. Con todo cinismo y simulación se aprueban leyes y políticas públicas cuyo objetivo difuso aterrizará si bien nos va en una realidad futura para cuya construcción se sustenta en un presente incierto.

La aprobación de la reforma energética se encuentra en esta tesitura. Reformada la Constitución, sin leyes secundarias claras, sin hoja de ruta  transexenal que proponga pasos firmes, supervisión, control y evaluación durante y ex post, se borda en el vacío;  dejando abierta la puerta para que improvisación y corrupción presionen para dar marcha atrás en el presunto propósito neoliberal de modernización basado en privatización de la cosa pública, desarrollo tecnológico, inversión privada, productividad y competitividad.

Ayer era otra cosa. Hoy la moda con Peña Nieto, mañana dios dirá, como suele ocurrir cada sexenio. En eso se sustenta  sistema político y régimen de partidos en un círculo vicioso en el que todos ganan, menos las mayorías empobrecidas de un país ejemplo internacional de subdesarrollo, aislamiento, desigualdad y miseria.

Privatización de recursos propiedad de la nación, flexibilidad del trabajo asalariado, destrucción del sistema educativo, precarización de la sanidad pública, eliminación del mercado de la micro y pequeña industria, en un marco de ineficiencia, ineficacia y corrupción  del caduco sistema político y régimen de partidos en plena obsolescencia, cuya crisis se refleja al día de hoy de manera evidente en la pseudo representación ciudadana en el poder legislativo tanto federal como el correspondiente en las entidades federativas. Nadie lo quiere ver así.

Y como prueba de tal cortedad de miras, el legislativo aprueba una reforma política en la que la revoltura de dulce, de chile y de manteca  no beneficia a nadie y menos al sistema político y, por ende, a la vida política y social en democracia de los mexicanos; confirmándose gatopardismo y simulación, cambiando para seguir igual, o peor que endenantes. 

Baste saber que propicia, auspicia y promueve la reelección de legisladores y alcaldes,  no obstante el rechazo a tal medida por parte de una ciudadanía indignada.

Hace falta un alto en el camino, reflexionar y actuar en consecuencia modificando rumbo y destino. La ultraderecha hoy alianza del PRI y del PAN, ni quieren, ni pueden hacerlo en el marco de sus contradicciones internas y compromisos con los poderes fácticos. Toca a las fuerzas progresistas sin etiquetas, explorar nuevos caminos empezando por toma de conciencia, organización y unidad en torno a un programa minimalista común para la acción. Dividida la izquierda y sin visión orgánica de largo plazo, no se hace camino, en ello habría que reflexionar más que llorar lo que para muchos en su ingenuidad  la aprobación de la reforma energética y cancelación de lo más trascendente de la Constitución del 17, es derrota.

Se cierra un ciclo para el país y para la izquierda social, la lucha por recuperar soberanía nacional apenas empieza. Villahermosa, Tab., diciembre 15 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Cartucheras al cañón, quepan o no quepan. Las reformas van, no hay marcha atrás, reitera el Sr. Peña. Así iniciaba el artículo que en septiembre 16 publicara bajo el título ¿Prosperidad por decreto?

En tanto que el 3 del mismo mes, bajo el título Donde quedó la democracia representativa, apuntaba:

“Peña Nieto gana al imponer sus reformas, perdiendo de entrada su oportunidad de trascender como el gran reformador, así como la partidocracia su viabilidad como opción política para impulsar por el sendero democrático las tareas del desarrollo. Inmersos en la simulación se están quedando solos,  y en ello reside hoy la fuerza de la protesta social.”

Agregando que:

“La percepción de una democracia representativa secuestrada por la partidocracia se objetiviza;  el descontento, hartazgo y rechazo disperso, toman forma coherente y organizada en el imaginario colectivo…”

Hoy día, 8 de diciembre, a unas horas de que vía fast track el Congreso de la Unión  en un inédito acuerdo bipartidista apruebe el dictamen de reformas constitucionales en materia energética, “Cartucheras  al cañón, quepan o no quepan”, el Sr. Peña confirma que no hay marcha atrás en sus afanes neoliberales por imponer reformas contrarias al sentir nacional.

Peña Nieto pierde su oportunidad de trascender como el gran reformador y la partidocracia su opción política de manipulación y control, a mi juicio afirmaba hace unas semanas.  Hoy los números duros no mienten, el Sr. Peña obtiene su más bajo nivel de aceptación a un año de distancia de su toma de posesión  y se califica a su desempeño como mediocre.

Así como también se confirma en amplios sectores de la población la percepción de una democracia representativa espuria, bajo el control cupular de una partidocracia que impone intereses particulares y de grupo al interés más caro del Estado-Nación; objetivándose en un evidente descontento, hartazgo y rechazo que se expresa en las calles con movilizaciones in crescendo, organizadas y con liderazgos evidentes de reclamo, rechazo y protesta social.

Las reformas van, sí. No obstante sólo queden en el papel, pero a partir de estas, México será otro, el de la rebeldía y desobediencia civil por sobre gobernanza y gobernabilidad, en un escenario confirmado de estancamiento económico e impunidad, impuesto por la lacra histórica de la cultura de la corrupción tolerada.

Un nuevo México en el que el intento por ahora fallido de restauración del presidencialismo autoritario, se hace acompañar por un clima de polarización que, trascendiendo los límites de un sistema político caduco y en crisis, apunta ya a la confrontación social entre una minoría de ricos y las mayorías empobrecidas.

Intereses y expectativas de quienes tienen todo y 60.6 millones de pobres (CEPAL), en un proceso constante de pauperización creciente y cancelación de futuro cierto, no pueden coexistir sin conflicto y estéril enfrentamiento.

Peña Nieto gana al imponer por decreto y sin consenso social sus pretendidas reformas estructurales. México pierde cambiando para seguir peor; permaneciendo intactas estructuras económicas, políticas y sociales históricamente causa y efecto de condiciones de subdesarrollo de las que no se puede salir.

La modernización pretendida, socialmente con pies de barro, no llegará lejos. Sin un abatimiento real de pobreza, desigualdad y corrupción, la dialéctica del subdesarrollo conduce a más de lo mismo. Y, reformas neoliberales impuestas por decreto, dormirán el sueño de los justos como letra muerta.

Baste señalar que en el pragmático bipartidismo en ciernes, PRI y PAN no fueron capaces de plasmar en su proyecto de reforma energética, la eliminación de la representación sindical en el Consejo de Administración en la paradigmática empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). Carlos Romero Deschamps o similares sanguijuelas, presentes y futuras, seguirán prohijando y alimentando  corrupción e impunidad hasta sepultar lo que es hoy propiedad de la Nación.

El Sr. Peña ha afirmado que 2014 será el año de la eficacia, habiéndose sentado las bases para el crecimiento económico y desarrollo con las reformas estructurales. Ojalá, para bien de México, así ocurriera. No obstante, se requerirá más de un sexenio para que estas aterricen y fructifiquen; en el inter, pudieran darse situaciones externas e internas no deseables que impidan que esa eficacia se refleje en avances medibles y cuantificables no simulados, que contribuyan a salir del actual bache. El tiempo lo dirá, por lo pronto, Enrique Peña Nieto tiene mucho que pensar para, en la coyuntura, no ser rebasado por la protesta social o bien, por el chantaje de la partidocracia en el cobro de facturas por sumarse a  lo que ya muchos califican como traición a la patria.- Xalapa, Ver., 08/12/2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “El hombre que no puede visualizar un caballo al galope sobre un tomate es un idiota”. André Bretón.

Surrealismo, es la nota: Comunicación social para unir a Veracruz con su gobierno, comunicación oficiosa para decirnos que Peña Nieto fracasó, el chingón en su torre de marfil es Don Javier.

Diputado Renato Tronco LXIII Legislatura

Diputado Renato Tronco LXIII Legislatura Veracruz

Ajeno a los intereses trascendentes de la nación que hoy,  de espaldas a la ciudadanía y bajo cubierto de un cerco policial debate la partidocracia  en el Congreso de la Unión,  en Veracruz ante la indiferencia de sus habitantes continúa el circense y anodino encuentro entre diputados locales y el gabinete del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, con motivo de la mal llamada glosa del Tercer Informe de gobierno.

Sin oposición responsable, en Veracruz se guarda silencio frente a la irracional obcecación del presidente Peña por cumplirle a los poderes fácticos, o el criminal secuestro de la voluntad popular por una partidocracia rampante. Si acaso, se escucha la voz de  los miles de profesores veracruzanos presionando al Congreso de la Unión en la capital de la República en rechazo a la reforma educativa, o  la voz aislada del priísta José Yunes Zorrilla, que llevando agua a su molino,  intenta convencer de la bondades  de la tan cuestionada y rechazada reforma energética que PRI y PAN aprobarán vía Fast Track  en un inédito cónclave bipartidista.

Como una expresión más del absurdo surrealismo que se ha apoderado de la administración pública veracruzana, los diputados cuestionan a los enanos dejando a salvo al dueño del circo y responsable de la conducción  de la inverosímil prospera marcha de la entidad. En este contexto, los veracruzanos no tienen ni voz ni voto en el seno del Congreso del Estado.

El “candigato” como opositor no es tal, apenas reflejo del minino de pies de trapo del cuento, opone y fortalece a lo que el renovado partido de las mayorías es y no es, razón más para ignorar lo que verdad o mentira es.

Sin transparencia de que asirse, más cómodo dejar hacer dejar pasar, rascarse cada quien con sus uñas, que cada quién hable como le va en la feria. Dispersión egoísta de percepciones no construye imaginario colectivo popular y en ello el cacaraqueado prospero logro de quien no gobernando,  en la opacidad dice gobernar.

Y en este clima de lo absurdo elevado a protocolario ejercicio de gobierno, se ventilan trapos sucios de una administración anterior en la que el actual mandatario fuera parte activa y seguramente,  cómplice del desorden administrativo y financiero, por decir lo menos, que inercialmente hoy tiene postrado a un Veracruz que, en la realidad real y virtual, distorsionada su imagen por el bombardeo mediático,  es y no es, aunque quisiera ser.

Tanto diputados como comparecientes, ignoran y se pasan por el arco del triunfo lo ya aprobado por el poder legislativo en materia de cuenta pública de los años precedentes. Lo que no fuera de su año no es de su daño. En Veracruz no pasa nada y si pasó, no me acuerdo, tal es el talante del libreto al que se ajusta la llamada glosa de un rosario de mentiras, simulación y más que evidente corrupción.

Deuda y obra pública que es y no es, de la mano en singular opacidad. Reservado su conocimiento para la posteridad, es lo único que se puede afirmar como verdad. Lo demás es especulación, rumor, mensaje cifrado, mala leche,  o frutos perversos de la imaginación del “pederasta” como peyorativamente desde el interior del domo protector, se etiqueta al siempre perdedor pero temido Yunes Linares.

Absurdo tras absurdo kafkiano, en la  efervescente  política jarocha, donde abunda más  el gas  que sólida substancia, no falta la línea que de palacio surge: Peña Nieto reprueba en su gestión, Duarte de Ochoa  es el único chingón.

Y en esa tónica, onerosos despliegues publicitarios en el orden nacional sobre los logros plasmados en el Tercer Informe del gobernador y,  en la aldea, columnas periodísticas levantando polvo y humo para desviar la atención de lo que pudo haber sido y no fue.

Así, puesto sobre la mesa el falso deslinde y abandono del proyecto transexenal Herrera-Borunda, la sucesión en el 2016 protagoniza sesudas interpretaciones de cara a la audiencia. La bola de cristal tiene la palabra. Los gallones senadores o los enanos del tapanco, en blanco y negro o a todo color, ocupan y preocupan en la aldea lo mismo a la clase política que a medios de comunicación y, ni que decir, de empresarios ramplones que cifran su futuro en una mediocridad alimentada desde el pesebre gubernamental.

Mundo de juguete”,  califica Eduardo de la Torre bajo su albiazul óptica panista. Literatura de ficción encuadrada en surrealismo trasnochado  salpicado de  simulación y triunfalismo sin sustento, “Las aventura de Alicia en el País de las Maravillas” hecha gobierno, piensa y dice en estéril monólogo quién esto escribe reflejada su imagen en el espejo- pantalla del computador. 

Como Eduardo de la Torre, como yo, otros, y otros, cada vez más, rumiando impotencia ante el absurdo. Suma de monólogos, expresión acumulada de percepción individual que no aterriza. No hay lugar para organicidad de memoria colectiva, comprensión, toma de conciencia  y voluntad para acciones trascendentes. Pérdida de tiempo, sin romper el cascarón que  a cada quien protege de los otros, tortilla española es utopía; caldo de cultivo que alimenta autoritarismo, opacidad  y simulación,  como oposición a participación y algo que no mucho,  de eso que se ha dado en llamar democracia representativa.

De ahí, la pura neta machacando en el imaginario colectivo, el actual gobierno no tiene parangón, reclama Doña Gina Domínguez, vocera de quien dice mandar en Veracruz, en abierto diálogo con el sombrerero a través del espejo , encontrando eco y consenso ¿en usted, yo, todos los demás? No, en un congreso  local -pastoreado por un corrupto cacique sindical magisterial-,  al que  literalmente se accede jineteando valioso corcel, paradigma del viejo y hoy renovado PRI.

Surrealismo, es la nota: Comunicación social para unir a Veracruz con su gobierno, comunicación oficiosa para decirnos que Peña Nieto fracasó, el chingón en su torre de marfil es Don Javier.

Ni pies ni cabeza, nada es verdad, nada es mentira. “No hay que creer todo lo que dicen  los medios”, Veracruz es y no es.

Hojas que se lleva el viento

¿Por qué en Querétaro si se pudo lograr contar con un hospital Infantil de Oncología  (HITO ) a la altura de los mejores del mundo, y en Veracruz  no se pudo, no se puede ni se podrá? Se preguntan médicos, enfermeras, técnicos y administrativos, que se desempeñan en el sector salud de la entidad. La respuesta es sencilla: Allá es Querétaro, aquí  es Veracruz. En esa pequeña entidad federativa el afán de progreso va de la mano con voluntad política, aquí, en la próspera y décima potencia económica de América Latina no hay ni lo uno ni lo otro, mucho menos visión para otear el futuro.

 -ooo-

 Guillermo Zúñiga Martínez, rector de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, al recibir el grado de Doctor Honoris Causa otorgado por los 160 centros educativos particulares que integran la Asociación de Escuelas Particulares del Estado de Veracruz, A.C., destacó que lo más importante de la educación es creer en la capacidad de aprender de las personas por sí mismas, creer en el autodidactismo crítico y significativo, fundamento doctrinario de la institución de educación superior a su cargo. El movimiento se demuestra andando y el destacado educador y político no pierde el paso,  haciendo honor a su causa con imaginación y férrea constancia. Nuestra felicitación sincera a Guillermo Zúñiga por tan merecido reconocimiento.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

A la luz de lo que hoy se vive en México y en la entidad veracruzana, 12 meses después de publicada  comparto con los lectores mi percepción de hace un año sobre una realidad nacional caracterizada por el hartazgo y desencanto ante una alternancia política fallida y que,  hoy día con la prisa de Enrique Peña Nieto por ganarle tiempo al tiempo se ve agudizada en sus contradicciones y conflictos, es otra más compleja, difícil y ríspida de la que gota a gota paso a paso, a golpes  y tropiezos la sociedad va tomando  conciencia.

“En tiempos de crisis los otros también son nosotros”

02/11/2012

En la tierra de los vivos, el más vivo propone disponiendo.  Reflexión personal.

Empantanada la vida política nacional en torno a lo que la partidocracia reinante mediáticamente estima conveniente para México, lo mismo en materia legislativa que en combate a la corrupción, a la pobreza, a la desigualdad y a la violencia criminal, Calderón Hinojosa tranquilamente se prepara para abandonar una presidencia obtenida por medios poco convencionales, por decir lo menos. Peña Nieto en la antesala, en espera de una tersa sucesión negociada en lo oscurito.

Por su parte, la enorme mayoría de los mexicanos, excluidos y empobrecidos, al margen de los diferendos políticos hace transcurrir su existencia rascándose cada quien con sus propias uñas. La otredad le es ajena y lo mismo se encomienda al más allá tratándole de encontrar sentido a la vida, que a la esperanza terrena de no perder el magro equipaje que le acompaña en busca de un mejor destino. Todos contra todos y contra todo, roto el diálogo, sin entenderse que lo que afecta a uno le afecta a todos y  a todo.

No aflojar el paso, el camino es de la unidad para alcanzar el vellocino de oro al otro lado del arco iris, mientras el país, a tumbos, amenaza con desquebrajarse dando la espalda a una crisis que, económica y financiera, ya arrastra consigo a lo que desde la antigüedad entendemos y aceptamos como democracia entre notables, perdiéndose principios y valores que hacen de la vida en común para unos y otros una carga llevadera.

Aunque se niegue, la crisis sentó sus reales tocando a la puerta del bolsillo. No hay crecimiento real; desempleo, pobreza y expectativas de progreso canceladas en lo individual y colectivo domina el imaginario popular. La política dejó de ser administrador de los conflictos, el suyo es más profundo; corrupción, simulación, descrédito e impunidad hacen de la representación popular una entelequia. La democracia representativa quedó en los textos de los clásicos para solaz de los filósofos.

En los albores de la ya denominada “Tercera Revolución Industrial”, el rumbo cierto para México en el escenario de la crisis sistémica que tiene de cabeza a la aldea global, está perdido. Los caminos se cierran, barruntos de autoritarismo y una nueva edición de la guerra de clases amenaza en el horizonte próximo.

Una mejor educación, incluyente y de excelencia es la salida, dicen unos, en tanto que otros cómodamente se acogen a la idea de un dios para salir del paso,  ignorando que en la tierra de los vivos, el más vivo propone disponiendo.

Un pueblo en la miseria no puede aspirar a una educación que gravita bajo los designios de una economía que se le niega, ni es escuchado por dioses omnipresentes y omnipotentes que dan a la minoría lo que a la mayoría le quitan.

Sin una economía boyante y una distribución equitativa que destine excedentes  a la cultura, a la educación, a las bellas artes, a la recreación y, a la política como medio y no fin en sí en la búsqueda del bien común, el aula no es solución, la resignación tampoco. Quiero pensar que está en el hogar, en la proximidad de la calle, en el ágora pública, en el diálogo fraterno, respetuoso, y el entender padres e hijos y los hijos de los hijos, que el nosotros solidario y no el yo individualista, como principio ético y moral de una sociedad de todos y para todos, es el bien de todos.

Revolución en las conciencias  y no falsos becerros de oro premiando el todos contra todos que hoy nos ofrecen el político, el sabio y el profeta, como modelo educativo que hace del hombre y del saber  pedestre y desechable mercancía.

“A cada quien según su necesidad, de cada cual según su capacidad”. Afirmara Marx, privilegiando la solidaridad entre diferentes en una utópica sociedad sin clases sustentada en la equidad. No es posible salir del atraso, la pobreza y desigualdad inducida en una sociedad que premia a los menos y excluye a los más de la riqueza producida. En esto último radica la semilla de la corrupción; su combate retórico es el fertilizante que le hace crecer  y multiplicarse día con día. Discurso e intereses creados, enriquecen el nauseabundo florecer de lo que dicen combatir. La Ley y el libro de texto van de la mano, políticos, jueces, legisladores y mentores, artífices son del hombre contra lo humano.

¿Hasta cuándo?

Hojas que se lleva el viento

 Por lo que la Dirección de Comunicación Social difunde y que la mayoría de los medios de comunicación reproducen como propaganda pagada con dinero público, la tónica del segundo informe de gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa estará enfocada no a convencer sino a pretender engañar. Ya no sólo con un falso triunfalismo fruto de incapacidad y carencia de visión de Estado. Ahora con el engaño y el insulto a la inteligencia de los gobernados. Como si tapar el sol con un dedo fuera varita mágica para ocultar la realidad, a la prensa se le encomienda el resto.

La prosperidad que se construye día con día gracias a la acción de una administración pública estatal y municipal eficaz, es el tema del momento; “buen fin” anticipado para los medios de comunicación que así lo tienen convenido. Una mano lava a la otra, sin lograr disimular sequía y carencia lo mismo de políticas públicas que de honestidad intelectual para, en tiempos de crisis, promover, auspiciar e impulsar crecimiento económico con justicia social a favor del bienestar de los veracruzanos todos. Xalapa, Ver., noviembre  1 de 2012.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “Las piedras falsas de los escaparates fuerzan sus transparencias para dar a los más pobres la ilusión de los tesoros de oriente y de las diademas de las vírgenes…”  Giovanni Papini

Dr. Javier Duarte de Ochoa

Dr. Javier Duarte de Ochoa

Para Veracruz el problema no es el triunfalismo sin sustento con el que el Sr. Dr. Duarte de Ochoa se ufana de su gestión, sino que el mismo se lo crea… Podría contagiarnos y eso sí sería grave.

“Veracruz está de pie y preparado para cualquier contingencia climática; Peña Nieto reconoce rapidez y control de daños en Veracruz; Ante la emergencia Veracruz actúo con rapidez y eficacia;  Veracruz, comprometido con el fomento laboral dentro de la ley; Veracruz seguirá siendo una economía fuerte y generadora de empleo; Veracruz con un sistema de salud más eficiente y preventivo; Veracruz uno de los estados con mayor transparencia fiscal; En Veracruz, se gobierna en democracia, sin distingo de ideologías”.

Este es el tenor del discurso del gobernador y de ello interesadamente se hace eco en  la prensa oficialista,  desinformando más que informando a una población ya de sí desconfiada y escéptica.

Simulación por delante, día tras día más de lo mismo. Y ya son casi tres años.

Desde los inicios de la actual administración pública estatal lo hemos comentado, más que convencer genera rechazo; más que trasmitir optimismo obtiene lo contrario; más que ofrecer una imagen positiva de la entidad y de su gobierno que motive orgullo  unidad y afán de progreso,  propicia  desánimo , pesar e incertidumbre, pero también pérdida de credibilidad y confianza en las instituciones.

Veracruz es el espacio donde nos ha tocado vivir y a su realidad nos enfrentamos cotidianamente, unos con mayor suerte u oportunidades y los más tan jodidos como siempre, más de ninguna manera es lo que idealizando el gobernador quiere ver. El estancamiento y atraso en todos los órdenes, no se corresponde con el machacón discurso triunfalista. Ni estamos a la vanguardia en el concierto nacional ni se hace nada para ir al parejo, cuando menos, del paso y avance de la mayoría de las entidades federativas vecinas y eso ya es decir mucho si atendemos a las condiciones de pobreza y deterioro del tejido social en Oaxaca o Chiapas.

Lo mismo en materia de prevención y protección civil ante contingencias climáticas que en salud pública, crecimiento económico o en eficiencia, eficacia y transparencia de la administración gubernamental, el denominador común es puro y simple triunfalismo  sin sustento. Lo que el gobernador afirma no tiene nada que ver con una terca realidad que tiro por viaje le desmiente. ¿Por qué insiste entonces?

¿Qué se propone con una estrategia de comunicación a todas luces ineficaz, sustentada en falacias? Sólo el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa lo sabe, a su vocera corresponde seguirle la corriente y a la prensa oficialista cobrar y cobrar bien por sus servicios.

No se puede seguir así. La emergencia nacional exige realismo, lo que sólo puede sustentarse en honestidad y humildad para reconocer si nuestras potencialidades pero también el enorme fardo de debilidades que arrastramos a cuestas frente a una realidad que nos rebasa. Ni Veracruz es lo que el gobernador idealmente contempla ni lo que los veracruzanos en nuestro fuero interno deseáramos  heredar a las nuevas generaciones. Y, sin embargo, todo pareciera estar dominado por el dejar hacer, dejar pasar… en tanto no afecte nuestros intereses y conveniencias personales o familiares y esto, es relativo, no falta el masoquismo que invita al disfrute ignominioso de la sumisión  y el castigo.

¿Por qué el gobernador se resiste a enfrentar con humildad la realidad que nos agobia? Interrogante sin respuesta como tampoco existe respuesta al por qué es  más cómodo callar y agachar la cabeza ante la simulación o, como dice el investigador de la UV, Rafael Arias Hernández, aceptar sin más que somos portadores del síndrome de la resignación que con la cruz y la espada, marcaran nuestra piel como sello indeleble los conquistadores venidos de ultramar.

Hojas que se lleva el viento

¿Descubrió el hilo negro el diputado local Flavino Ríos Alvarado, presidente de la Junta de Coordinación Política de la LXII Legislatura del estado al afirmar que tiene conocimiento de  que entre los manifestantes del magisterio veracruzano se mezclaron los intereses de la CNTE? De ninguna manera, en nuestra isla de la fantasía es algo inaudito que los mentores, tan disciplinados y bien portaditos bajo el control moral, político y administrativo de Juan Nicolás Callejas Arroyo, se contaminen de ideas exóticas y extra lógicas llegadas de lejanas tierras como Oaxaca y el D.F.

Ya propósito del movimiento magisterial, es de llamar la atención el que muchas voces clamen se aplique todo el peso de la ley a los educadores faltistas y nadie o casi nadie pide se aplique también la ley con todo rigor, a los corruptos que lo mismo en el gobierno o en el PRI que en las filas del SNTE, han sido ampliamente exhibidos por la prensa como beneficiarios de las corruptelas en el sector educativo. La corrupción se privilegia, la impunidad es la constante.- Xalapa, Ver., septiembre 29 de 2013

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