Skip navigation

Category Archives: Politica en Mexico

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Sin pena ni gloria se celebró en tierras veracruzanas la XXIV Cumbre Iberoamericana. Con importantes ausencias, legaciones de 22 países bordaron en vano con buenos propósitos en torno a una realidad global que, como bien señala José Mújica, presidente de la República Oriental del Uruguay y el único que explícitamente se solidarizó con el pueblo de México, no se puede ocultar con  el paraguas.

Cumpliéndose con la parafernalia protocolaria propia de estas estériles reuniones, el presidente Peña como anfitrión, no pudo evitar que la preocupación en el seno de la Cumbre y en el exterior de los recintos destinados para el efecto, se concentrara implícitamente en la profunda crisis que se vive en México y la incapacidad nuestro gobierno para darle un cauce satisfactorio.

La temática, como suele suceder en Cumbres de igual naturaleza, giró en torno al crecimiento, innovación y desarrollo, así como  la cooperación económica y social para la construcción de sociedades más justas. Peña Nieto le definió como la oportunidad para potenciar la riqueza en los países concurrentes, desentendiéndose de la crisis globalizada que rondando los terrenos del estancamiento y recesión,  hace nugatorios los esfuerzos neoliberales por darle salida en el marco de las reglas impuestas por las grandes potencias.

Y en este orden de cosas, la mandataria brasileña de haber asistido es la única que podría aportar algo a nuestro país en la reactivación económica, ya que con excepción de Uruguay, tanto España como la mayoría  de países iberoamericanos con mandatarios y Jefes de Estado presentes en la Cumbre, se encuentran en igualdad de condiciones críticas que México. Sin embargo, Dilma Rousseff está más comprometida con la agenda de UNASUR que con América del Norte.

Independientemente de los logros que pudieran haberse alcanzado en conversaciones bilaterales entre los mandatarios asistentes, las conclusiones generales y acuerdos específicos dados a conocer al término del encuentro, no son nada alentadoras para el bloque iberoamericano como tal. Dando la impresión de que los acuerdos signados son más buenos propósitos y lugares comunes que compromisos viables.

Propósitos como poner empeño en promover la inclusión de los sectores más marginados y de construir sociedades igualitarias, al tiempo que trabajar en estrategias para garantizar una educación universal y de calidad,  en un clima de fortalecimiento de la Conferencia Iberoamericana para una cooperación horizontal que refleje la realidad de la región, son sólo palabras de dientes para afuera cuando la prioridad real es como salir airosos de la crisis globalizada en cada uno de los países participantes.

La Cumbre satisfizo el libreto preestablecido, cumpliendo, para el presidente de México como distractor a la par que oportunidad para recuperar autoridad en el ámbito internacional. Empero, la crisis en México sigue, profundizándose bajo una dinámica en la que los tres poderes de la Unión y los tres órdenes de gobierno, están atrapados frente a una auténtica rebelión de la sociedad movilizada,  a la que no satisface ni la temática del control de daños propuesta por el Sr. Peña Nieto ni la respuesta a bote pronto tanto de los órganos de procuración de justicia como del poder legislativo.

La interrogante que flota en el aire, es: ¿Qué sigue? Cuando 2014 concluye sin restañarse aún  las heridas abiertas.

Hojas que se lleva el viento.

Habida cuenta de que el gobierno de Veracruz no tocó baranda en la organización, desarrollo y clausura de la Cumbre Iberoamericana, al titular del poder ejecutivo estatal le tocó jugar el papel marginal de convidado de piedra y, por más esfuerzos que se le acreditan por estar cerca y tomarse la foto, tanto con el Sr. Peña Nieto como con los mandatarios asistentes, su presencia careció de relevancia alguna, pese a que su vocero y coordinador de comunicación social afirmara lo contrario en sus ya clásicos anuncios de ocasión.

Salvo, claro está, el que para el presidente de México sea relevante el clima de inconformidad social que se manifestara en diversos puntos de la entidad veracruzana durante la Cumbre, dándole marco a la inocultable crisis de gobernabilidad y de inseguridad que con carácter expansivo va cubriendo la casi totalidad del territorio nacional.

-ooo-

Concluidos tanto los Juegos Centroamericanos y del Caribe como la XXIV Cumbre Iberoamericana, Veracruz retorna a su permanente estado de letargo, disponiéndose sus habitantes a terminar el año en las mejores condiciones posibles; dándose espacio para albergar un poquitín de esperanza y optimismo y pasar las fiestas decembrinas sin sobresalto que altere tranquilidad en el seno de la familia y en el ya de antemano desfondado bolsillo.

Por cierto que las comparecencias de los integrantes del gabinete del jefe ejecutivo estatal que ya también quedaran atrás, aparte de prácticamente no interesar para nada a nadie, confirmaron tanto la vacuidad del IV Informe de Gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa como la mediocridad de  diputados locales y comparecientes de entre los cuales, destaca el secretario de turismo, que se aventó la desafortunada puntada de elevar al infinito tanto el número de visitantes como derrama económica a lo largo del IV año de gobierno en la actividad bajo su responsabilidad, mereciendo la rechifla de un respetable harto de engaño y simulación.-

Xalapa, Ver., diciembre 10 de 2014.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico-wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dicen por ahí que no hay peor ciego que el que no quiere ver. También se dice que ojos que no ven, corazón que no siente. Sabias consejas populares que le quedan como anillo al dedo al inefable partido tricolor que, ahora con la nueva cara que le imprimen generaciones recién llegadas, ni quiere ver ni quiere sentir lo que a su alrededor pasa en un México cuya crisis actual deviene, sin lugar a dudas, del Ancian Regime bajo la conducción hegemónica del PRI.

Sólo así se explica el que en una manifestación más de simulación y descaro, el presidente nacional del PRI afirme que en México “no existe distanciamiento entre partidos políticos y sociedad civil”. Ignorando o pretendiendo ignorar el Sr. Cesar Camacho Quiroz, el divorcio entre las llamadas clase política y sociedad civil más que evidente en la actual crisis que vive el Estado mexicano.

Vulnerado el estado de derecho, deteriorado el tejido social, comprometido el territorio nacional y políticamente viviéndose en una democracia representativa simulada, de la que devienen instituciones republicanas carentes de credibilidad y confianza, México vive un presente ominoso en el que la realidad ya no se puede tapar con un dedo.

Pero el Sr. Camacho no es el único, ni único el partido político que ni ve ni escucha. Salvo contadas y muy respetables excepciones, tapándose con la misma cobija políticos y partidos padecen de ceguera crónica conscientemente inducida; no quieren ver ni sentir que se les mueve el piso. Es por ello que antes que reconocer una crisis de Estado que requiere de cirugía mayor, tratan de vender la idea de que lo que se vive son baches locales de eficiencia y eficacia en materia de administración de seguridad y justicia, ante los embates de una delincuencia organizada desbordada de manera focalizada a lo más en dos o tres entidades federativas.

De esta ceguera se hace eco no poca prensa, y en primer término el duopolio televisivo, poniendo el énfasis en la arista policiaca de un fenómeno social que pone al desnudo la colusión entre servidores públicos y delincuencia que la sociedad no debe tolerar; castigo exigen para los autores intelectuales y materiales del crimen de Iguala, restringiendo su exigencia al ámbito penal y. de paso, a la descalificación política del cadáver insepulto conocido como PRD. Hasta ahí.

Los verdaderos culpables, impunes fraguan el guión de una telenovela para el consumo popular en la que de antemano, sin mediar juicio legal alguno, en la picota el ex servidor público y la esposa están mediáticamente condenados. Sacrificándose lo sustantivo en pro de lo accesorio para manipular y desviar la atención entre el respetable.

Sólo que nuestra llamada clase política no contaba con la astucia perspicaz en los tendidos. Los que si ven, si escuchan y sienten en carne propia la gravedad del desaguisado, alzan la voz y señalan lo que su intuición y los hechos les dictan: el culpable es el Estado.

Luego la afirmación del Sr. Camacho Quiroz, lejos de abonar en favor del PRI y del régimen político vigente, se le revierte ante una población indignada que expresa su hartazgo en la calle; el costo de esta ceguera a modo, quizá no se refleje en las urnas en la justa electoral del 2015, pesa más la inercia de hábitos y costumbres, pero la llamada sociedad civil haciendo camino al andar en su momento cobrará factura.

Por lo pronto, “que se vayan todos” es consigna y reivindicación popular que como la humedad, va penetrando hasta el último rincón en el imaginario colectivo. El régimen político está quebrado, sobrepasa su fecha de caducidad y sólo la ceguera impide a la llamada clase política observar que su supervivencia está en juego; o, posiblemente, siendo consciente de ello el Sr. Camacho trata de prolongar la agonía, pretendiendo convencer que los ciegos son otros, los que no quieren ver ni sentir que el México del Siglo XXI nace con Peña Nieto y el retorno de un PRI que nunca se ha ido.

Hojas que se lleva el viento

Dejemos a las buenas conciencias el disfrutar en paz de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Bien merecido lo tienen al dejar hacer dejar pasar en torno a la sede de una justa deportiva que naciendo contrahecha bajo las instancias de Fidel Herrera, no pudo enderezar sus ramas bajo la conducción del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Cómo afirmara la hijastra del Sr. Peña, se está para disfrutar no para hablar de Ayotzinapa; las buenas conciencias así lo entienden y ejercerán su derecho a la recreación y el jolgorio. Y que bueno, con su participación y la torta bajo el brazo, no quedará en entredicho calidez y buen nombre de los veracruzanos.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Si partimos de la idea –parafraseando al escritor Rafael Junquera Maldonado- de que el mañana también es pasado, no podemos dejar de considerar que el proceso electoral 2014-2015 que desembocará en la reposición de la Cámara baja del Congreso de la Unión, debería ubicarse en el contexto de la crisis de Estado que tocara fondo con el crimen de Iguala.

Nada será igual que endenantes. El peso de la carga histórica de lo que ya se tipifica como un crimen de Estado, definirá mañana la circunstancia en la que los mexicanos votarán a favor o en contra del más de lo mismo que habrá de ofertar la partidocracia.

Si como afirma la ideóloga del CDE del PRI en Veracruz, Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo, todo está sujeto a la ley de probabilidades, lo más probable es que pese a los arquetipos de la química tradicional, el modelo matemático se apegue más a lo improbable que a lo deseable en el universo de opciones político electorales de un régimen caido en desgracia.

Hoy no hay nada para nadie, nos dice la Dra. Zaida Alicia. Y tiene razón, partidos y candidatos no están en el ánimo de un pueblo que lo mismo exige que se vayan todos que la renuncia del primer priísta de México.

Mañana es más que improbable que se ignore y olvide lo que en el pasado reciente se define como parte aguas en la vida institucional del Estado mexicano. Pasado, presente y futuro en unidad dialéctica conformarán la circunstancia en la que la correlación de fuerzas, ahora manifestándose en la calle, definirá rumbo y destino de la democracia representativa en México.

Más de lo mismo o cambio verdadero, es la disyuntiva.

A la violencia institucional, de la mano va la respuesta popular con un ascenso en la toma de conciencia de la necesidad de cambio. Lo que a la luz de la percepción pareciera lo mismo un vaso medio vacío que un vaso medio lleno, la terca realidad lo exhibe como un recipiente que derrama al peso de una gota. Un hoy, que ya es pasado, mostrando la cantidad acumulada de agravio e indignación transformándose en calidad, en el imaginario colectivo da un paso hacia delante en la construcción de ciudadanía y vida en democracia que habrá de reflejarse, mañana, en las urnas.

¿Podrá mañana el modelo matemático, arquetipo de una democracia simulada, dar viabilidad al conjunto de probabilidades que hoy la incipiente ciudadanía cuestiona y condena, exigiendo que se vayan todos?

La carga de un ignominioso pasado o el masoquismo de siempre dirán la última palabra, reduciéndose el abanico de opciones electorales a un simple votar o no votar.

Si mañana es pasado, y se da como válida la ley de probabilidades en el quehacer político electoral, ésta no podrá ni deberá ignorar entre sus variables sustantivas que el peso específico de una ignominiosa afrenta a los Sentimientos de la Nación, podría contar más que la alquimia electorera de un viejo régimen que no termina de morir.

Hojas que se lleva el viento

El valemadrismo frente a la crisis del régimen político nacional, se refleja en el rubicundo rostro del Sr. Dr. Duarte de Ochoa. ¿Será por eso que se comenta que no hay diferencia entre el ex gobernador de Guerrero y el que dicen manda en Veracruz?.- Xalapa, Ver., noviembre 9 de 2014.

pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“El gobierno ya no puede ignorar la contradicción que existe entre el país pujante, moderno y en movimiento que se presenta al mundo, y el endeble Estado de Derecho que padece México de manera cotidiana”, CIDAC

Finalizando el mes próximo pasado escribí sobre la contradicción de un presidente de México que pretendiendo ganarse un lugar como estadista en el concierto internacional, en lo interno da palos de ciego mientras el país se le escurre entre los dedos.

De acuerdo a los últimos acontecimientos ampliamente difundidos por la prensa nacional e internacional, algo hay de eso, confirmando una percepción que gana consenso: el fracaso de Peña Nieto y sus reformas.

Señalaba que “Incongruencia tras incongruencia, el México cotidiano de millones de mexicanos no se corresponde con el México que el Sr. Peña Nieto pretende conducir a lo que el, los poderes fácticos, y sus círculos cercanos conciben como modernidad…”

La realidad lo confirma en el abigarrado mosaico nacional. La criminal masacre de normalistas en Iguala, Gro., y la ola de inconformidad y protesta que tal suceso provocara a lo largo y ancho del país, habla por sí de la existencia de dos Méxicos, el que el Sr Peña nos quiere vender con sus reformas presuntamente estructurales y el real que arrastra históricamente el peso de un subdesarrollo estructural no superado que se intenta suprimir por decreto y con una buena dosis de autoritarismo ciego.

Si. El México que llegando tarde a un neoliberalismo trasnochado se ofrece al mundo como paradigma de transformación, cambio y apertura a la modernidad, y el México bronco y profundo que, en medio de exclusión, desigualdad y la pobreza, exhibe las llagas abiertas de un subdesarrollo agravado por una constante de corrupción e impunidad que le corroe hasta los huesos.

Dos Méxicos que siendo contrarios entre sí, se entrelazan, alimentan y retroalimentan conformando como unidad indisoluble la realidad real de un país que no aprende de la historia.

El dos de octubre del 68 y el 26 de septiembre de 2014, marcan de manera indeleble el peso específico de una carga histórica de autoritarismo y violencia de Estado, en un México que secuestrado por los más oscuros intereses de un régimen político que se niega a sí mismo como instrumento de cambio y transformación, se regodea auspiciando inmovilidad y retroceso.

La contradicción se agudiza. El régimen político caduco ya no le es funcional al Estado mexicano; el subsistema de partidos políticos ya no da más ni ofrece muestras de renovarse. Entre el descrédito público, grosero pragmatismo y representación simulada, los partidos políticos nacionales y locales no cumplen ya con la función que la sociedad les asigna.

A los afanes “modernizadores” del presidente de México que exigen limpieza étnica y social para avanzar en la consolidación del modelo neoliberal de crecimiento que propone, la realidad real, la del México profundo, se le opone mostrando el puño cerrado de un pueblo que retomando memoria histórica, se organiza, moviliza y no cede en la defensa de soberanía nacional, territorio y derechos individuales y sociales conquistados a lo largo del tiempo.

Y en este proceso e agudización de contradicciones y crisis recurrentes de la vida económica, social y política, aún falta mucho por hacer para enderezar la nave, lo mismo trátese de imponer el modelo neoliberal en todas las regiones y sectores del país, que para frenar y dar para atrás a éste propósito. Los dos Méxicos, empantanados y confrontados, de seguir así las cosas habrán de vivir las páginas más ominosas de la historia moderna del país.

El PRI gobierno en su penuria moral no cejará en su intento de imponer el pensamiento único y la resistencia y protesta social irá en crescendo. Lo que hoy lamentamos calificándolo como crimen de Estado, es apenas la punta del iceberg de un Estado-Nación que en su deterioro y pérdida de rumbo cierto, todo cambia para seguir igual.

El vacío de poder y con ello la pérdida de control político y gobernanza, se hace presente en diversas regiones del país. El mismo Sr. Peña lo califica como un fenómeno grave que hay que detener, llamando a los gobernadores a cerrar filas en el fortalecimiento de las instituciones republicanas. No me lo dejen sólo, es el grito de auxilio del aprendiz de brujo, mientras el deterioro del tejido institucional y social avanza y se cuela como la humedad a todos los rincones del país.

Lo más grave es que como resultado de la agudización de las contradicciones, se derive hacia el camino de estériles luchas intestinas. Esperamos que no sea así, nadie desea en México una balcanización al estilo de Europa oriental. ¿O sí?… La interrogante queda en el aire.

Hojas que se lleva el viento

Y mientras el país decide si va al baile a invitación de las muchachas, en Veracruz su gobernador montado en la cresta del arco iris, se preocupa y ocupa del como librarse de los que “escupen para arriba”, sin la más mínima consciencia de que él es el problema.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

 

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce 

Sin autoridad moral, intelectual y política para hablar en nombre de la gran familia veracruzana, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa en su conferencia de prensa semanal dice: “Veracruz reconoce y agradece al presidente Peña por las reformas estructurales que han sentado las bases del México de transformaciones que por muchos años esperamos”. Sumándose así a la corriente minoritaria que aplaudiendo por anticipado presuntos resultados se inclina ante el poder presidencial.

Las reformas neoliberales que se presumen desde Los Pinos como estructurales, si bien han quedado plasmadas en el papel como muchas otras en un país con un estado de derecho cuestionado, ni se reconocen por todos y mucho menos se agradecen. Fueron aprobadas sin consulta previa a la ciudadanía por un grupo de notables que se abrogan la representación popular en una democracia representativa simulada.

Tampoco lo que en la legislación de marras se asienta, es del conocimiento general como para otorgar el pleno reconocimiento a algo cuyos resultados aún son promesas piadosas. Y, en cuanto a agradecer al Sr. Peña por impulsar y promulgar algo con lo que una gran mayoría no está de acuerdo, resulta a más de una barbaridad, por decir lo menos, un insulto más a la inteligencia de los mexicanos y, en el caso que nos ocupa, de los veracruzanos. Amen de que no debe ser motivo de agradecimiento popular lo que un servidor público hace –o deshace- en el ejercicio de una función que se le confiere como mandatario.

Sin embargo, ya deberíamos estar acostumbrados a que el gobernador Duarte de Ochoa hable en nombre de Veracruz cuando quiere destacar tanto su postura servil de sometimiento al poder central como para justificar, lo injustificable, de su pésimo desempeño como gobernante. Eslabón, uno más, de la cadena de iniquidad que ata a los mexicanos a la voluntad e intereses de una partidocracia utilitarista, corrupta y ramplona, el Sr. Dr. Duarte de Ochoa da por sentado que la parcela de poder que se le cede da para hablar en nombre de un Veracruz plural en el que, en su desigual status social y económico, por principio cada quién habla según le va en la feria; rechazando la mayoría tanto el pensamiento único como la imposición autoritaria que verticalmente se ejerce desde la cúpula formal de gobierno.

Bajo esta lógica, el gobernante también da por sentado que todos los veracruzanos son priístas y, por tanto, obligados a agachar la cabeza ante la presencia o palabra de un gobernante emanado del partido en el poder reconociendo y agradeciendo al presidente Peña por algo tan inmaterial como las  reformas aprobadas. No debe olvidarse que los resultados de las mismas están por verse en el mediano y largo plazo, siendo por ahora simples castillos en el aire.

Curándose en salud el gobernante veracruzano afirma que con las dichas reformas se sientan las bases para alcanzar las transformaciones que por muchos años esperamos. Curiosa afirmación, cuando en su desempeño cotidiano lo que menos le ha preocupado es sentar bases sólidas de transformación y cambio para un Veracruz que lejos de avanzar se estanca y retrocede.

Sentar las bases, frase hecha de vieja data priísta que se corresponde con la manida costumbre oficial de poner la primera piedra de una obra pública que jamás se materializa. Lugar común con el que se refleja el desconocimiento tanto del proyecto neoliberal del México con el que sueña el Sr. Peña, como del contenido y alcances de una cascada de reformas que sin ser “estructurales” cumplen con el propósito no explícito de dividir a México, para así vencer en las urnas, avanzando en allanar el camino para la entrega de la nación al capital trasnacional.

Veracruz no es Duarte de Ochoa ni el PRI. Tampoco es el PAN o la cauda de partidos políticos que minoritariamente como partidocracia gobiernan a México sirviendo a los poderes fácticos. Eso lo entendemos todos, menos aquellos que como el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, ocultan su pequeñez tras la grandeza de una entidad federativa que languidece víctima del saqueo, corrupción e impunidad.

Veracruz hablará con voz propia cuando sus hijos levanten la cabeza y estén dispuestos a rescatar lo que es suyo, voluntad y decisión para construir ciudadanía y una auténtica democracia representativa que no requiera de intermediarios espurios.-

Cd. Caucel, Yuc., septiembre 3 de 2014

 pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

De principiante el gambito con el que el PRI quiere sorprender a los votantes. Convocar a una consulta popular para respaldar el cumplimiento de una oferta de campaña del Sr. Peña es el pretexto explícito. Lo implícito no sólo es una maniobra más para desviar la atención del respetable de asuntos de mayor trascendencia, también una manera de trivializar la opción ciudadana a ser consultada en temas por demás relevantes para la nación.

Como ya anticiparon diversos analistas y comentaristas, la respuesta a la consulta de marras es más que obvia. Si de reducir el número de parásitos en el Congreso de la Unión se trata, para la mayoría del pueblo de México lo deseable es que se fueran todos y a otra cosa mariposa.

Pero como para el PRI los votantes somos minusválidos mentales, la consulta va, independientemente del obvio resultado. Lo relevante es distraer, manipular y acallar a una opinión pública que hoy le es adversa.

Si de reducir el número de legisladores plurinominales para aminorar costos y elevar la calidad de la representación popular en el Congreso se tratara, no habría necesidad de consulta alguna, bastaría con votar la iniciativa en ambas cámaras y, por mayoriteo simple reducir la parasitocracia a los niveles deseables que mejor convengan al tricolor.

¿No acaso en los últimos 20 meses así lo hicieran aprobando la legislación que da soporte a los afanes reformistas y autoritarios del Sr. Peña, sin necesidad de consultar y atender a la voluntad popular?

Para esta interrogante el imaginario popular también tiene respuesta obvia. Ciudadanía y voluntad popular vale madre –perdón por el exabrupto- para una partidocracia que teniendo secuestrada a la sui géneris democracia representativa que prevalece en México, se pliega a consignas de los poderes fácticos y afanes neoliberales del presidente en turno.

Simulación y engaño, es la estrategia del PRI con vías a los procesos electorales venideros. El tiro le saldrá por la culata. Son más los agravios y agraviados que las bondades de un ejercicio de democracia directa simulada. Sin necesidad de consulta alguna, en el imaginario popular recurriendo a la memoria percibe la intención perversa de la partidocracia.

Y esto va también para la consulta popular que promueve el PRD con la sibilina idea de echar abajo la reforma energética aprobada. El llamado “pacto por México” eliminó la escasa credibilidad y autoridad moral del partido del sol azteca para pronunciarse en nombre de los ciudadanos.

Morena, con perdón de los intelectuales que proponen la unificación de las izquierdas en la promoción de la consulta ciudadana revolviendo agua con aceite, congruentemente rechaza sumarse a la farsa de la falsa izquierda. Tiene su propio camino, sus particulares propósitos y, si es coherente en sus intenciones, entiende que más allá de una consulta partidista, lo relevante es movilizar a la población en contra de la legislación energética aprobada, uniéndose y haciendo suya la resistencia que ya se vislumbra en diversos sectores de la población..

De ahí que resulte patético si no es que ridículo, el que los textoservidores de siempre quemen incienso a los pies de la ex alcaldesa de Xalapa y hoy presidente del CDE del tricolor en la entidad veracruzana, atribuyéndole la paternidad de la presunta consulta popular en el tema de la reducción en el número de plurinominales. La señora es demasiado poca cosa como para diseñar tal cortina de humo. Y si efectivamente, la iniciativa fuera de su autoría, que pobre entonces una dirigencia nacional que se deja embaucar embarcándose en una iniciativa que nace muerta. Pero la consulta va, así lo ha decidido Peña Nieto, todo sea para revertir la tendencia electoral de una ciudadanía engañada y lastimada que no confía en su presidente.

Y por el mismo camino transita la iniciativa panista de consulta popular sobre el minisalario. Todo sea para trivializar un esfuerzo serio por enriquecer la vida democrática de este país, como lo es la iniciativa de Morena, Movimiento Social antes que partido político.

Hojas que se lleva el viento

Si en la vida política nacional ética y moral tuvieren algún significado, podría afirmarse que el PRI en el fondo de la crisis del sistema de partidos en México se ostenta ante la ciudadanía con doble cara, doble moral al condenar hasta la saciedad a los fiesteros del PAN y simultáneamente exonera a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre “príncipe de la basura”, acusado como presunto responsable de operar una red de prostitución con recursos públicos del tricolor del Distrito Federal. Pero no hay moral, no hay ética, no hay principios en un partido que nació para engañar y manipular.-

Cd. Caucel, Yucatán, agosto 24 de 2014

pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
http://pulsocritico.wordpress.com

 

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“El primer emperador romano, Octavio Augusto, consiguió sus inmensos y abusivos poderes porque la República se los otorgó de buen grado. ¿Y por qué hizo semejante barbaridad la República romana, por qué se suicidó? Cuncta fessa, explicó Tácito: “Todo el mundo está cansado”. Sí, estaban cansados de la inseguridad política y social y no creían en las instituciones. Así perdió Roma sus derechos y libertades durante siglos. A veces los pueblos se suicidan”. Rosa Montero / El pais

Casi el paraíso para un México en el que la palabra presidencial es sagrada. Hasta el dirigente nacional del PRI, Cesar Camacho, se aventó la puntada de afirmar que gracias a las reformas de aquí en adelante el PRI ganará las elecciones. Ruido mediático con el que se pretende afirmar la supremacía del PRI y descalifica a los opositores a la panacea sexenal fraguada desde los centros del poder neoliberal global

“las principales fuerzas políticas y el gobierno de la República firmamos el Pacto por México, para impulsar juntos una amplia agenda de reformas. Gracias a este acuerdo nacional fue posible concertar en tan sólo 20 meses las reformas transformadoras que México necesitaba. Se trata de un gran logro de la democracia mexicana; son reformas estructurales que permitirán liberar al país de las ataduras que le han impedido desarrollarse a mayor velocidad”, ha afirmado Enrique Peña Nieto

Y al amparo de la optimista y aventurada declaración presidencial se soltó la cargada, las reformas que se presume son estructurales, para gobierno y partidocracia son la llave maestra de la puerta del desarrollo y prosperidad y mágica solución para enderezar entuertos pasados y presentes..

No será fácil ni los resultados llegarán de inmediato, afirma el Sr. Peña, pretendiendo sumar el esfuerzo unitario de todos para lograr que las reformas, hoy en el papel, se materialicen tras ser aprobadas sin consulta y sin consenso nacional por el grupo de notables que, desde la partidocracia, mantienen secuestrada a la democracia representativa en este país de larga data de autoritarismo y sumisión.

No será fácil. En ello lleva razón el presidente. La resistencia a la instrumentación y logro de propósitos y objetivos contemplados implícita y explícitamente en el rosario de leyes con las que se traiciona a México, silenciosa, sin aspavientos más allá de las clásicas movilizaciones manipuladas por la llamada izquierda para desinflar indignación y protesta, la resistencia popular en todos los rincones del país se encargará de que así sea, hasta donde el cuerpo aguante.

Más no sólo eso, al interior de la administración pública en los tres órdenes de gobierno, así como en el seno mismo del poder real y partidocracia, las contradicciones del sistema se harán sentir ocupándose la corrupción e intereses creados de generar su propia resistencia a la modificación de un estado de cosas del que hoy son beneficiarios.

La promesa de no privatizar la riqueza nacional, machaconamente expresada y difundida por el régimen peñista, abre la puerta a la resistencia popular. Peña Nieto y la partidocracia mintieron y manipularon la información, privatizando lo que por principio es de todos los mexicanos. La respuesta de un pueblo engañado y lastimado más temprano que tarde se dejará sentir en amplias capas de la población.

Afirmar que con las mentadas reformas se incrementa la calidad de la democracia, si que no tiene nombre.

Quien miente una vez, seguirá mintiendo. No hay nada que pueda impedir que no se crea más en la falsa panacea. Ni crecimiento económico con desarrollo, ni empleo y reparto con justicia y equidad social de la riqueza producida como camino al bienestar para todos, se toma ya como premisa válida de lo que desde Los Pinos se pretende vender como nueva época de vacas gordas para un México que se niega a crecer.

El pueblo de México calla, pero no es tonto. La prisa por entregar el país al capital trasnacional delata las intenciones perversas del gobierno neoliberal y así lo percibe la gente. La ofensa a la inteligencia está a flor de piel, retroalimentándose con un clima de desigualdad y pobreza que lejos de amainar anuncia con negros nubarrones la próxima tormenta.

No es circunstancial que los pobres entre los pobres de este país, los pueblos originarios, “condenados de la tierra” que no tienen nada que perder, conocedores de la secuela del despojo y consecuencias por tenerlo siempre por vivido, sean los primeros en velar armas preparándose para lo que viene. Tierra, agua y territorio se defienden.

No será fácil, Peña Nieto lo percibe en la burbuja de su mundo, ajeno a lo que se cocina en el mundo que le es desconocido. Para este último, el del pueblo en su vida cotidiana, Peña no tiene respuesta que le justifique.

Tan es así, que bajo su mandato paradójicamente se oferta con las reformas mal llamadas estructurales prosperidad y bienestar para todos a la par que se niega el incremento al salario, vía para estimular producción, productividad, capacidad real de compra, fortalecimiento del mercado interno y acceso a mejores condiciones de vida de la población. Eh ahí la gran paradoja de la borrachera reformista.

Bienestar y prosperidad sí, pero no para todos, la acumulación y concentración de la riqueza para los menos y desigualdad, pobreza y exclusión para los más, es el mensaje.

Hojas que se lleva el viento

La partidocracia puso en marcha una gran campaña mediática que a nivel nacional ofrece al pueblo de México el sacrificio de algunos panistas de renombre, a quienes se acusa de faltas a la moral republicana. Un distractor más al servicio de las reformas aprobadas, con el que se manipula a los sectores más atrasados de la población para desviar la atención de la opinión pública, alejándole de lo verdaderamente relevante y trascendente para México, la traición de diputados y senadores en el Congreso de la Unión bajo consigna y pago de por medio del presidente de México.

La campaña tiene su costo. ¿Cuál es la diferencia entre el rey de la basura cobijado por el PRI y los alegres panistas infractores? La moral sólo queda en el anecdotario como la mata que da moras. No hay diferencia y salvo contadas y respetables excepciones, la ética es ajena a la parasitaria clase política que gobierna.

Carencia de principios morales en la vida política de México es la constante. La corrupción iguala a todos; el pueblo lo percibe y lo sabe, ya llegarán los tiempos de cobrar factura en los comicios. Claro, si la sociedad decide no más suicidarse.- Cd. Caucel, Yucatán, 17/08/2014.

pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

  1. Enrique Olivera Arce

«No llores como mujer por lo que no supiste defender como hombre». Sultana Aixa, madre de Boabdil “El Chico”

Tras advertencia no hay engaño; la culpa no la tiene el indio sino quienes lo hicimos compadre. El Congreso de la Unión culminó el proceso de aprobación de las leyes secundarias en materia energética y el Sr. Peña, satisfecho se da por bien servido, anunciando que viene la etapa de instrumentación y consolidación de lo aprobado. Los mexicanos no tenemos cara para reclamar cuando como ciudadanos no supimos defender lo que es de todos.

La traición de diputados y senadores, legislando de espaldas a un pueblo inconsulto, triunfo pírrico de la reacción. El triunfo real y verdadero deberíamos atribuirlo al masoquismo indiferente, a la abulia y desinterés de un colectivo carente de ciudadanía. Peña Nieto lo advirtió en tiempo y forma, las reformas van y en estas se confía para el arribo del país al crecimiento económico, bienestar y prosperidad para todos; los mexicanos no supimos evaluar el riesgo y actuar en consecuencia.

No hoy con el niño ahogado, sino en su momento, al ungir al aprendiz de brujo como presidente, otorgándole confiadamente nuestro aval en las urnas.

Indiferentes consecuentemente atrapados por distractores mediáticos, dejamos hacer, dejamos pasar sin valorar consecuencias futuras.

Hoy ni llorar es bueno, ya será el tiempo y la circunstancia que define el reacomodo de las fuerzas políticas y económicas en la aldea global, lo que a un pueblo conforme y conformista le depara el futuro bajo el falso resplandor de la panacea que nos deslumbra.

Lo que sigue, instrumentar y consolidar al unísono la cascada reformista. Tarea nada fácil y no libre de obstáculos. Sin la participación consciente y consecuente de un pueblo sin ciudadanos, que en el terreno de los hechos de soporte a lo que por ley está escrito, en un país de leyes carente de Estado de Derecho que se reconozca y respete como tal por todos y a plenitud, el reto, lo mismo para la administración pública que para las poderosas empresas presuntamente lo mismo beneficiarias que creadoras de empleo y riqueza, cuesta arriba y contra la corriente, es evitar el efecto bumerang de lo aprobado.

Lo asentado en el papel no necesariamente habrá de reflejarse en la transformación y cambio hacia adelante de una realidad que nos agobia. Mal consejero al fin, el estómago vacío podría pesar más que indiferencia popular o mala fe de la reacción. El dejar hacer dejar pasar frente a la traición, bien podría trocarse en resistencia. El valiente vive mientras el cobarde quiere, reza la conseja. Esperemos que así sea.

El país sigue su marcha sin que se tome conciencia de que México ya es otro. En los anales de la historia quedará marcado el antes y después de la traición; en la vida cotidiana de millones el cambio para bien o para mal se reflejará en el transcurrir de una realidad que terca no duda en cobrar factura.

Más temprano que tarde, el pacto por México definirá en las urnas de que cuero salen más correas.

Ya nada será igual, tengámoslo por seguro. Independencia y soberanía nacional y con ello raíces, identidad e historia común, uncidas al reacomodo de las fuerzas y e intereses globales de un mundo multipolar en el que los menos, ávidos de hegemonía determinarán nuestro destino.

Política y economía, y por ende relaciones sociales entre los mexicanos se regirán por otras reglas, por otros cánones, respondiendo a un mandato que nos es ajeno. Ilusos aquellos que creen que la historia se repite, transitar por el camino andado y tropezar con la misma piedra, no pasa de ser fábula. Nadie se baña dos veces en el mismo río, hoy el torrente es otro, es el México que dejando de ser nuestro se diluye entre montañas y desiertos en busca de un destino, hoy ya dispuesto a entregarse a manos extranjeras.

Hojas que se lleva el viento.

Asumiéndose vocero de 8 millones de veracruzanos, sin consulta previa y a bote pronto, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa afirmó ante Peña Nieto que Veracruz está con las reformas estructurales en los términos aprobados por el Congreso de la Unión. Lástima Margarito, Peña ni lo peló preocupado y ocupado como estaba en el diseño y promoción de más circo al pueblo, Ahora en la modalidad de automovilismo de alto rendimiento (Fórmula Uno) en México.

-ooo-

Y mientras el país entero se prepara para hacer frente al despeñadero aprobado por diputados y senadores del PRI, PAN, PVEM y Panal, en Veracruz nos tronamos los dedos especulando sobre la presunta renuncia de un funcionario no tan menor del gabinete duartista.

-ooo-

Óigalo bien estimado lector. No hay lugar a confusiones, ni un voto más a favor de los traidores. PRI, PAN, PVEM, Panal, e incluso el PRD no merecen ser beneficiados en las urnas.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pidiéndole a Dios en días de guardar… y que les dan de palos.

Las adecuaciones a la Ley General de Educación de Veracruz son cuestiones de “semántica” y la apoyan los 19 sindicatos de trabajadores del magisterio en el estado, afirmó el presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Nicolás Callejas Arroyo (La Jornada Veracruz 16/04/14).

Con ello justificó el ignominioso acto de sumisión del poder legislativo al ejecutivo y de este último al presidencialismo en retorno.

Si partimos de la idea de que lo que el término semántica significa, la justificación de marras es más que simbólica, expresando el nivel de desvergüenza que hoy alcanza una pseudo representación popular ajena a lo que semánticamente deberíamos entender por democracia representativa. Sin embargo, da pie también a preguntarse si el sainete legislativo contribuye por sí mismo al objetivo de una educación de calidad en Veracruz o, significativamente apunta en sentido contrario contribuyendo al clima de hartazgo de una sociedad que ya no ve lo duro sino lo tupido.

Para quien esto escribe, ni diputado ni pedagogo, simple observador y comentarista de lo que percibe en el entorno, cabe pensar que la farsa “semántica” tiene otra lectura que va más allá de lo anecdótico,  la referida a la situación que vive México con el cuestionado e ilegítimo arribo de Peña Nieto a la presidencia de la república y, por lo consiguiente, sus reformas a bote pronto y en cascada que por desconocimiento de la historia nacional o mala fe, el Sr. Peña califica como estructurales; marco de referencia para medianamente entender la actitud servil del Congreso de Veracruz.

Para nadie es  ya un secreto que una de las condicionantes a que se enfrenta  el presidente para llevar adelante su proyecto neoliberal de despojo del capital social de los mexicanos, es, por un lado, el peso inercial de una sociedad que le  ha retirado al poder público su confianza y credibilidad, así como el comportamiento errático de una economía que no crece haciendo nugatorias las hasta ahora en el papel bondades de las susodichas reformas y, por el otro, la resistencia de gobiernos, clase política y poderes fácticos locales a las modificaciones a un statu quo afín a sus aldeanos intereses. Estas condicionantes, entre otras que sesudos analistas podrían agregar,  se combinan y retroalimentan entre sí en la mayor parte del territorio nacional, restándole capacidad de maniobra al gobierno federal.

De ahí la necesidad del Sr. Peña de priorizar el reconstruir el carácter centralista del régimen de gobierno, acotando tanto el poder como el  quehacer político, económico y social que la llamada transición democrática pusiera en manos de los gobernadores.  

Rescatar el presidencialismo otrora hegemónico como razón de Estado y el autoritarismo como medio para lograrlo, es  propósito y estrategia; aterrizar reformas y profundizar en el modelo neoliberal al costo social que sea,  el objetivo.

Para el cuestionado presidente, a mi juicio parece ser que no hay otro camino viable frente a una realidad nacional política y social que se le resiste y que objetivamente, se ve reflejada en el estancamiento económico, crisis del régimen político  y malestar de la gente.

Tarea nada fácil. En las condiciones actuales del país tanto el presidente de la república como los gobernadores se necesitan entre sí para asegurar gobernanza y gobernabilidad. Más cuando ambos órdenes de gobierno se enfrentan hoy día a la amenaza de una ola delincuencial  que a ratos les rebasa. El problema en sí es que ni uno ni otros parecen estar dispuestos a ceder en sus diferencias, generando lo mismo simulación que confusión entre órdenes de gobierno y entre poderes constitucionales, en detrimento del  mínimo de unidad nacional requerido para salir del bache.

Podría decirse que el Sr. Peña tiene razón al reclamar el fortalecimiento de un centralismo autoritario, ya que los gobiernos estatales no han estado a la altura de sus responsabilidades, antes al contrario, a lo largo de más de doce años de libertinaje han auspiciado el recrudecimiento de la corrupción, desvío de recursos, endeudamiento injustificado, pésima administración y hartazgo de la población en la mayoría si no es que en todas las entidades federativas.

Los gobiernos locales, por su parte, podrían argumentar a su favor temas de soberanía, independencia y autonomía estatal, enmarcados en el pacto federal, pero sin tener cara para negar la presunción probada del presidente de la república, como es el caso Veracruz.

Y en eso estamos, los tres órdenes de gobierno estiran la soga, tirando cada quién para su santo llevando agua a su molino respectivo, sin que los cambios legales aprobados y promulgados  logren poner pie a tierra. Lo grave es que esta situación se da al margen de una ciudadanía que pareciera no tener vela en el entierro.

Consecuencia de este estira y afloja entre federación y entidades federativas -al que la población, insisto, asiste como mirón de palo-, es un evidente retroceso en la vida política del país, pagando los platos rotos nuestra incipiente y balbucéante democracia; trayéndose hoy a colación el eterno debate nunca superado en los hechos entre federalismo y centralismo como forma de gobierno en México. Retroceso de facto que cuestiona y vulnera tanto el pacto social en que se sustenta el Estado-nación como el necesario equilibrio entre centro y periferia del poder formal en el quehacer económico y control político.

A mi modesto entender, es en este escenario que habría que ubicar la farsa legislativa que en Veracruz deja mal parado a un gobernador que se ha colocado entre la espada y la pared; obligado de dientes para afuera a someterse al mandato autoritario del centro,  deberá a su vez enfrentar localmente a una movilización magisterial exacerbada por la interpretación “semántica” de la mayoría de los diputados de lo que conviene a Veracruz en materia educativa.

Como corolario, ante la opinión pública el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa no queda bien con Peña Nieto ni con la gran familia veracruzana. Su carencia de oficio político le exhibe como incapaz de entender a que juega el presidente de México y que esperan de él los veracruzanos, al precipitarse vulnerando de facto la división de poderes y autonomía estatal no está ni con dios ni con el diablo como se pudo observar el pasado lunes en el puerto jarocho.

Hojas que se lleva el viento

“Enemigo de la familia veracruzana” es la nueva etiqueta que se le cuelga al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Una más al darle la espalda al pueblo que dice gobernar cediendo ante la demanda del pulpo camionero de incrementar el pasaje en el servicio de transporte público urbano y suburbano.

Lo señalamos en artículo anterior, en la relación ingreso-gasto de los trabajadores el primero ya no alcanza para atender lo segundo. El equilibrio está roto, la capacidad real de acceso de las mayorías a la llamada canasta básica, es deficitaria. El ingreso familiar es insuficiente para satisfacer todas las necesidades básicas y en este marco el gasto mensual por transporte tiene un peso significativo.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La terca realidad no nos desmiente. La crisis de un  régimen presuntamente democrático sustentado en un racimo de partidos que conforman lo que ya se etiquetó como partidocracia, tiempo ha que tocó fondo, exhibiendo públicamente sus miserias ante una ciudadanía que ya no se da por sorprendida.

La pugna facciosa al interior del PRI está al desnudo, el ignominioso ejemplo del príncipe de la basura en el D.F.,  es apenas la punta del iceberg de lo que a nivel nacional se vive en la estructura del tricolor; Veracruz no es la excepción como ha quedado ampliamente demostrado con la imposición -contra la opinión generalizada de la militancia- de Elizabeth Morales al frente del Comité Directivo Estatal.

Éste ejemplo no es privativo del PRI, en todo el sistema partidista se da, ningún instituto político con registro vigente se salva de la descomposición moral y política, corrupción, tráfico de influencias y simulación que hoy exhibe el PRI, con la diferencia de éste último que bien se ha venido guardando de exhibir sus trapitos al sol presumiendo de unidad al interior de sus filas, hasta ahora.

Lo cual no obsta para que conste ante la opinión pública que la descomposición del partido gobernante responde a un proceso permanente de corrupción, impunidad y gatopardismo. Ejemplos de ello sobran lo mismo entre dirigencias que entre presidentes de la república, gobernadores y legisladores.

Quien esto escribe se sumó oportunamente a la percepción de la profundidad de la crisis del régimen caduco que hoy la realidad pone al descubierto:

Septiembre 7 de 2010.- ¿Partidos políticos en crisis?

“Corrupción, impunidad, enriquecimiento más que explicable, demagogia y más de lo mismo, es la respuesta de los partidos políticos al cumplimiento del deber cívico y obligación ciudadana frente a las urnas. La voluntad popular  es desechada pasada la elección y el mandato ciudadano toma la forma de cheque en blanco, a disponibilidad arbitraria de los elegidos que habrán de actuar atendiendo a los intereses del partido político que les postulara.”

Octubre 25 de 2011.- México. El sistema político nacional toca fondo

“Los partidos políticos dejaron de ser funcionales a la par que el estado de derecho es letra muerta en México. El imperio de la ley no aplica para el sistema político vigente; prevaleciendo la “ley del embudo” que se maneja sin excepción al libre albedrío en todas las instancias partidistas…”

Enero 15 de 2013.- ¿Qué fuerzas políticas moverán a México?

“Aparentemente todo cambia con el PRI nuevamente en el gobierno de la república, la verdad es que todo sigue igual en un régimen de partidos políticos parchado que, en su carácter de partidocracia de hecho, se asume como  rector de la vida nacional. Ni vencedores ni vencidos, todos son iguales, todos se tapan con la misma sábana.”

Abril 4 de 2013.- Peña Nieto y la crisis partidaria

“La crisis partidista no es solo de credibilidad. Puede observarse, sin temor a equivocarse, que también es orgánica y de racionalidad instrumental. Tres lustros de inmovilidad en los procesos de alternancia y transición democrática, desarmaron fines y razón de ser del sistema de partidos en México…”

Abril 29 de 2013.- El ocaso de los partidos políticos en México

“Ayuno de credibilidad y si identificado como una partidocracia parasitaria, el sistema de partidos para la ciudadanía es hoy más un estorbo que vía para el diálogo y concertación entre gobierno y sociedad…”

No estábamos del todo equivocados.

Hay muertos que no hacen ruido…

El tricolor a lo largo de su historia supo más o menos guardar la basura bajo la alfombra, cuidando las formas exigidas por su carácter hegemónico apareciendo en público como  un partido monolítico, sin fisuras ni rupturas. En eventos previos a la elección presidencial de 1988, quedó demostrado  lo contrario, la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas lo puso al descubierto auspicio desbandada y pérdida del control clientelar, iniciando una debacle de la que el PRI aún no se repone.

Hoy día, en un México diferente con una sociedad plural mejor informada y con mayores condiciones para la participación ciudadana, está demostrado que el PRI ni es monolítico ni es ya referente hegemónico de la vida política nacional, sobreviviendo de la simulación y la corrupción político- electoral.

Para el pueblo todos son iguales

Si en su momento por su carácter tribal el PRD mostrara ser el eslabón más débil entre los tres partidos mayoritarios de la cadena de un régimen caduco, exhibiendo división, guerra fraticida, encono y vulgar telaraña de intereses particulares y de grupo, en el presente con el ilegítimo mandato de Enrique Peña Nieto, el llamado pacto por México y la aprobación de presuntas reformas estructurales, tanto el PAN como el PRI ponen de manifiesto que no hay diferencia entre unos y otros, contribuyendo los tres a la profunda descomposición política del régimen que deviene en crisis y que, por su peso específico en la conducción de los destinos del país, arrastra consigo a toda la sociedad.

No teniendo cara para pretender seguir secuestrando a la democracia representativa y voluntad popular, los tres partidos mayoritarios divididos y polarizados a su interior, se desgarran las vestiduras ofreciendo el compromiso de cambiar para bien. Vano esfuerzo mediático, si como el Ave Fénix aspiran a renacer de entre las cenizas, su naturaleza lo impide. Así como nacieron entre corrupción y simulación democrática, así los mexicanos esperan pasen a mejor vida cediendo el espacio a una auténtica representación de la voluntad ciudadana.

Hojas que se lleva el viento

“El influyente diario The Washington Post se refirió a la drástica caída en los niveles de aceptación del gobierno del priista Peña Nieto. La clase media en México, expuso el periódico de la capital estadounidense, ha visto cómo los impuestos se elevan, la gasolina es más cara y también las bebidas gaseosas, casi la mitad del país se mantiene en la pobreza y la confianza del consumidor va en picada, junto con otros indicadores que muestran que a los más pobres les está yendo peor que nunca con el actual Presidente. El mayor problema es el crecimiento débil de México. El año pasado, la economía del país creció a sólo 1.1 por ciento, muy por debajo de la meta de crecimiento del 5 por ciento que Peña Nieto estableció cuando se postuló para Presidente”  ( ADN sureste 15/04/2014).

Apreciación del Washington Post que anida desde endenantes en el imaginario colectivo de los mexicanos. Alguien no está haciendo bien la tarea y este podría ser el súper secretario de hacienda Luís Videragaray Caso, que la mayor parte del tiempo se la pasa en campaña nacional e internacional promoviendo las inciertas bondades de las reformas peñistas y descuidando el apuntalar un mercado interno en constante deterioro. Sin consumo efectivo de los mexicanos no hay condiciones para la inversión, nuevos empleos, ahorro y crecimiento y esto, el flamante economista mexiquense parece ignorarlo ocupado como está en justificar lo injustificable de la alquimia neoliberal del Sr. Peña.

 pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 504 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: