Skip navigation

Category Archives: Politica en Mexico

Pulso crítico

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

De principiante el gambito con el que el PRI quiere sorprender a los votantes. Convocar a una consulta popular para respaldar el cumplimiento de una oferta de campaña del Sr. Peña es el pretexto explícito. Lo implícito no sólo es una maniobra más para desviar la atención del respetable de asuntos de mayor trascendencia, también una manera de trivializar la opción ciudadana a ser consultada en temas por demás relevantes para la nación.

Como ya anticiparon diversos analistas y comentaristas, la respuesta a la consulta de marras es más que obvia. Si de reducir el número de parásitos en el Congreso de la Unión se trata, para la mayoría del pueblo de México lo deseable es que se fueran todos y a otra cosa mariposa.

Pero como para el PRI los votantes somos minusválidos mentales, la consulta va, independientemente del obvio resultado. Lo relevante es distraer, manipular y acallar a una opinión pública que hoy le es adversa.

Si de reducir el número de legisladores plurinominales para aminorar costos y elevar la calidad de la representación popular en el Congreso se tratara, no habría necesidad de consulta alguna, bastaría con votar la iniciativa en ambas cámaras y, por mayoriteo simple reducir la parasitocracia a los niveles deseables que mejor convengan al tricolor.

¿No acaso en los últimos 20 meses así lo hicieran aprobando la legislación que da soporte a los afanes reformistas y autoritarios del Sr. Peña, sin necesidad de consultar y atender a la voluntad popular?

Para esta interrogante el imaginario popular también tiene respuesta obvia. Ciudadanía y voluntad popular vale madre –perdón por el exabrupto- para una partidocracia que teniendo secuestrada a la sui géneris democracia representativa que prevalece en México, se pliega a consignas de los poderes fácticos y afanes neoliberales del presidente en turno.

Simulación y engaño, es la estrategia del PRI con vías a los procesos electorales venideros. El tiro le saldrá por la culata. Son más los agravios y agraviados que las bondades de un ejercicio de democracia directa simulada. Sin necesidad de consulta alguna, en el imaginario popular recurriendo a la memoria percibe la intención perversa de la partidocracia.

Y esto va también para la consulta popular que promueve el PRD con la sibilina idea de echar abajo la reforma energética aprobada. El llamado “pacto por México” eliminó la escasa credibilidad y autoridad moral del partido del sol azteca para pronunciarse en nombre de los ciudadanos.

Morena, con perdón de los intelectuales que proponen la unificación de las izquierdas en la promoción de la consulta ciudadana revolviendo agua con aceite, congruentemente rechaza sumarse a la farsa de la falsa izquierda. Tiene su propio camino, sus particulares propósitos y, si es coherente en sus intenciones, entiende que más allá de una consulta partidista, lo relevante es movilizar a la población en contra de la legislación energética aprobada, uniéndose y haciendo suya la resistencia que ya se vislumbra en diversos sectores de la población..

De ahí que resulte patético si no es que ridículo, el que los textoservidores de siempre quemen incienso a los pies de la ex alcaldesa de Xalapa y hoy presidente del CDE del tricolor en la entidad veracruzana, atribuyéndole la paternidad de la presunta consulta popular en el tema de la reducción en el número de plurinominales. La señora es demasiado poca cosa como para diseñar tal cortina de humo. Y si efectivamente, la iniciativa fuera de su autoría, que pobre entonces una dirigencia nacional que se deja embaucar embarcándose en una iniciativa que nace muerta. Pero la consulta va, así lo ha decidido Peña Nieto, todo sea para revertir la tendencia electoral de una ciudadanía engañada y lastimada que no confía en su presidente.

Y por el mismo camino transita la iniciativa panista de consulta popular sobre el minisalario. Todo sea para trivializar un esfuerzo serio por enriquecer la vida democrática de este país, como lo es la iniciativa de Morena, Movimiento Social antes que partido político.

Hojas que se lleva el viento

Si en la vida política nacional ética y moral tuvieren algún significado, podría afirmarse que el PRI en el fondo de la crisis del sistema de partidos en México se ostenta ante la ciudadanía con doble cara, doble moral al condenar hasta la saciedad a los fiesteros del PAN y simultáneamente exonera a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre “príncipe de la basura”, acusado como presunto responsable de operar una red de prostitución con recursos públicos del tricolor del Distrito Federal. Pero no hay moral, no hay ética, no hay principios en un partido que nació para engañar y manipular.-

Cd. Caucel, Yucatán, agosto 24 de 2014

pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
http://pulsocritico.wordpress.com

 

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“El primer emperador romano, Octavio Augusto, consiguió sus inmensos y abusivos poderes porque la República se los otorgó de buen grado. ¿Y por qué hizo semejante barbaridad la República romana, por qué se suicidó? Cuncta fessa, explicó Tácito: “Todo el mundo está cansado”. Sí, estaban cansados de la inseguridad política y social y no creían en las instituciones. Así perdió Roma sus derechos y libertades durante siglos. A veces los pueblos se suicidan”. Rosa Montero / El pais

Casi el paraíso para un México en el que la palabra presidencial es sagrada. Hasta el dirigente nacional del PRI, Cesar Camacho, se aventó la puntada de afirmar que gracias a las reformas de aquí en adelante el PRI ganará las elecciones. Ruido mediático con el que se pretende afirmar la supremacía del PRI y descalifica a los opositores a la panacea sexenal fraguada desde los centros del poder neoliberal global

“las principales fuerzas políticas y el gobierno de la República firmamos el Pacto por México, para impulsar juntos una amplia agenda de reformas. Gracias a este acuerdo nacional fue posible concertar en tan sólo 20 meses las reformas transformadoras que México necesitaba. Se trata de un gran logro de la democracia mexicana; son reformas estructurales que permitirán liberar al país de las ataduras que le han impedido desarrollarse a mayor velocidad”, ha afirmado Enrique Peña Nieto

Y al amparo de la optimista y aventurada declaración presidencial se soltó la cargada, las reformas que se presume son estructurales, para gobierno y partidocracia son la llave maestra de la puerta del desarrollo y prosperidad y mágica solución para enderezar entuertos pasados y presentes..

No será fácil ni los resultados llegarán de inmediato, afirma el Sr. Peña, pretendiendo sumar el esfuerzo unitario de todos para lograr que las reformas, hoy en el papel, se materialicen tras ser aprobadas sin consulta y sin consenso nacional por el grupo de notables que, desde la partidocracia, mantienen secuestrada a la democracia representativa en este país de larga data de autoritarismo y sumisión.

No será fácil. En ello lleva razón el presidente. La resistencia a la instrumentación y logro de propósitos y objetivos contemplados implícita y explícitamente en el rosario de leyes con las que se traiciona a México, silenciosa, sin aspavientos más allá de las clásicas movilizaciones manipuladas por la llamada izquierda para desinflar indignación y protesta, la resistencia popular en todos los rincones del país se encargará de que así sea, hasta donde el cuerpo aguante.

Más no sólo eso, al interior de la administración pública en los tres órdenes de gobierno, así como en el seno mismo del poder real y partidocracia, las contradicciones del sistema se harán sentir ocupándose la corrupción e intereses creados de generar su propia resistencia a la modificación de un estado de cosas del que hoy son beneficiarios.

La promesa de no privatizar la riqueza nacional, machaconamente expresada y difundida por el régimen peñista, abre la puerta a la resistencia popular. Peña Nieto y la partidocracia mintieron y manipularon la información, privatizando lo que por principio es de todos los mexicanos. La respuesta de un pueblo engañado y lastimado más temprano que tarde se dejará sentir en amplias capas de la población.

Afirmar que con las mentadas reformas se incrementa la calidad de la democracia, si que no tiene nombre.

Quien miente una vez, seguirá mintiendo. No hay nada que pueda impedir que no se crea más en la falsa panacea. Ni crecimiento económico con desarrollo, ni empleo y reparto con justicia y equidad social de la riqueza producida como camino al bienestar para todos, se toma ya como premisa válida de lo que desde Los Pinos se pretende vender como nueva época de vacas gordas para un México que se niega a crecer.

El pueblo de México calla, pero no es tonto. La prisa por entregar el país al capital trasnacional delata las intenciones perversas del gobierno neoliberal y así lo percibe la gente. La ofensa a la inteligencia está a flor de piel, retroalimentándose con un clima de desigualdad y pobreza que lejos de amainar anuncia con negros nubarrones la próxima tormenta.

No es circunstancial que los pobres entre los pobres de este país, los pueblos originarios, “condenados de la tierra” que no tienen nada que perder, conocedores de la secuela del despojo y consecuencias por tenerlo siempre por vivido, sean los primeros en velar armas preparándose para lo que viene. Tierra, agua y territorio se defienden.

No será fácil, Peña Nieto lo percibe en la burbuja de su mundo, ajeno a lo que se cocina en el mundo que le es desconocido. Para este último, el del pueblo en su vida cotidiana, Peña no tiene respuesta que le justifique.

Tan es así, que bajo su mandato paradójicamente se oferta con las reformas mal llamadas estructurales prosperidad y bienestar para todos a la par que se niega el incremento al salario, vía para estimular producción, productividad, capacidad real de compra, fortalecimiento del mercado interno y acceso a mejores condiciones de vida de la población. Eh ahí la gran paradoja de la borrachera reformista.

Bienestar y prosperidad sí, pero no para todos, la acumulación y concentración de la riqueza para los menos y desigualdad, pobreza y exclusión para los más, es el mensaje.

Hojas que se lleva el viento

La partidocracia puso en marcha una gran campaña mediática que a nivel nacional ofrece al pueblo de México el sacrificio de algunos panistas de renombre, a quienes se acusa de faltas a la moral republicana. Un distractor más al servicio de las reformas aprobadas, con el que se manipula a los sectores más atrasados de la población para desviar la atención de la opinión pública, alejándole de lo verdaderamente relevante y trascendente para México, la traición de diputados y senadores en el Congreso de la Unión bajo consigna y pago de por medio del presidente de México.

La campaña tiene su costo. ¿Cuál es la diferencia entre el rey de la basura cobijado por el PRI y los alegres panistas infractores? La moral sólo queda en el anecdotario como la mata que da moras. No hay diferencia y salvo contadas y respetables excepciones, la ética es ajena a la parasitaria clase política que gobierna.

Carencia de principios morales en la vida política de México es la constante. La corrupción iguala a todos; el pueblo lo percibe y lo sabe, ya llegarán los tiempos de cobrar factura en los comicios. Claro, si la sociedad decide no más suicidarse.- Cd. Caucel, Yucatán, 17/08/2014.

pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

  1. Enrique Olivera Arce

«No llores como mujer por lo que no supiste defender como hombre». Sultana Aixa, madre de Boabdil “El Chico”

Tras advertencia no hay engaño; la culpa no la tiene el indio sino quienes lo hicimos compadre. El Congreso de la Unión culminó el proceso de aprobación de las leyes secundarias en materia energética y el Sr. Peña, satisfecho se da por bien servido, anunciando que viene la etapa de instrumentación y consolidación de lo aprobado. Los mexicanos no tenemos cara para reclamar cuando como ciudadanos no supimos defender lo que es de todos.

La traición de diputados y senadores, legislando de espaldas a un pueblo inconsulto, triunfo pírrico de la reacción. El triunfo real y verdadero deberíamos atribuirlo al masoquismo indiferente, a la abulia y desinterés de un colectivo carente de ciudadanía. Peña Nieto lo advirtió en tiempo y forma, las reformas van y en estas se confía para el arribo del país al crecimiento económico, bienestar y prosperidad para todos; los mexicanos no supimos evaluar el riesgo y actuar en consecuencia.

No hoy con el niño ahogado, sino en su momento, al ungir al aprendiz de brujo como presidente, otorgándole confiadamente nuestro aval en las urnas.

Indiferentes consecuentemente atrapados por distractores mediáticos, dejamos hacer, dejamos pasar sin valorar consecuencias futuras.

Hoy ni llorar es bueno, ya será el tiempo y la circunstancia que define el reacomodo de las fuerzas políticas y económicas en la aldea global, lo que a un pueblo conforme y conformista le depara el futuro bajo el falso resplandor de la panacea que nos deslumbra.

Lo que sigue, instrumentar y consolidar al unísono la cascada reformista. Tarea nada fácil y no libre de obstáculos. Sin la participación consciente y consecuente de un pueblo sin ciudadanos, que en el terreno de los hechos de soporte a lo que por ley está escrito, en un país de leyes carente de Estado de Derecho que se reconozca y respete como tal por todos y a plenitud, el reto, lo mismo para la administración pública que para las poderosas empresas presuntamente lo mismo beneficiarias que creadoras de empleo y riqueza, cuesta arriba y contra la corriente, es evitar el efecto bumerang de lo aprobado.

Lo asentado en el papel no necesariamente habrá de reflejarse en la transformación y cambio hacia adelante de una realidad que nos agobia. Mal consejero al fin, el estómago vacío podría pesar más que indiferencia popular o mala fe de la reacción. El dejar hacer dejar pasar frente a la traición, bien podría trocarse en resistencia. El valiente vive mientras el cobarde quiere, reza la conseja. Esperemos que así sea.

El país sigue su marcha sin que se tome conciencia de que México ya es otro. En los anales de la historia quedará marcado el antes y después de la traición; en la vida cotidiana de millones el cambio para bien o para mal se reflejará en el transcurrir de una realidad que terca no duda en cobrar factura.

Más temprano que tarde, el pacto por México definirá en las urnas de que cuero salen más correas.

Ya nada será igual, tengámoslo por seguro. Independencia y soberanía nacional y con ello raíces, identidad e historia común, uncidas al reacomodo de las fuerzas y e intereses globales de un mundo multipolar en el que los menos, ávidos de hegemonía determinarán nuestro destino.

Política y economía, y por ende relaciones sociales entre los mexicanos se regirán por otras reglas, por otros cánones, respondiendo a un mandato que nos es ajeno. Ilusos aquellos que creen que la historia se repite, transitar por el camino andado y tropezar con la misma piedra, no pasa de ser fábula. Nadie se baña dos veces en el mismo río, hoy el torrente es otro, es el México que dejando de ser nuestro se diluye entre montañas y desiertos en busca de un destino, hoy ya dispuesto a entregarse a manos extranjeras.

Hojas que se lleva el viento.

Asumiéndose vocero de 8 millones de veracruzanos, sin consulta previa y a bote pronto, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa afirmó ante Peña Nieto que Veracruz está con las reformas estructurales en los términos aprobados por el Congreso de la Unión. Lástima Margarito, Peña ni lo peló preocupado y ocupado como estaba en el diseño y promoción de más circo al pueblo, Ahora en la modalidad de automovilismo de alto rendimiento (Fórmula Uno) en México.

-ooo-

Y mientras el país entero se prepara para hacer frente al despeñadero aprobado por diputados y senadores del PRI, PAN, PVEM y Panal, en Veracruz nos tronamos los dedos especulando sobre la presunta renuncia de un funcionario no tan menor del gabinete duartista.

-ooo-

Óigalo bien estimado lector. No hay lugar a confusiones, ni un voto más a favor de los traidores. PRI, PAN, PVEM, Panal, e incluso el PRD no merecen ser beneficiados en las urnas.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pidiéndole a Dios en días de guardar… y que les dan de palos.

Las adecuaciones a la Ley General de Educación de Veracruz son cuestiones de “semántica” y la apoyan los 19 sindicatos de trabajadores del magisterio en el estado, afirmó el presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Nicolás Callejas Arroyo (La Jornada Veracruz 16/04/14).

Con ello justificó el ignominioso acto de sumisión del poder legislativo al ejecutivo y de este último al presidencialismo en retorno.

Si partimos de la idea de que lo que el término semántica significa, la justificación de marras es más que simbólica, expresando el nivel de desvergüenza que hoy alcanza una pseudo representación popular ajena a lo que semánticamente deberíamos entender por democracia representativa. Sin embargo, da pie también a preguntarse si el sainete legislativo contribuye por sí mismo al objetivo de una educación de calidad en Veracruz o, significativamente apunta en sentido contrario contribuyendo al clima de hartazgo de una sociedad que ya no ve lo duro sino lo tupido.

Para quien esto escribe, ni diputado ni pedagogo, simple observador y comentarista de lo que percibe en el entorno, cabe pensar que la farsa “semántica” tiene otra lectura que va más allá de lo anecdótico,  la referida a la situación que vive México con el cuestionado e ilegítimo arribo de Peña Nieto a la presidencia de la república y, por lo consiguiente, sus reformas a bote pronto y en cascada que por desconocimiento de la historia nacional o mala fe, el Sr. Peña califica como estructurales; marco de referencia para medianamente entender la actitud servil del Congreso de Veracruz.

Para nadie es  ya un secreto que una de las condicionantes a que se enfrenta  el presidente para llevar adelante su proyecto neoliberal de despojo del capital social de los mexicanos, es, por un lado, el peso inercial de una sociedad que le  ha retirado al poder público su confianza y credibilidad, así como el comportamiento errático de una economía que no crece haciendo nugatorias las hasta ahora en el papel bondades de las susodichas reformas y, por el otro, la resistencia de gobiernos, clase política y poderes fácticos locales a las modificaciones a un statu quo afín a sus aldeanos intereses. Estas condicionantes, entre otras que sesudos analistas podrían agregar,  se combinan y retroalimentan entre sí en la mayor parte del territorio nacional, restándole capacidad de maniobra al gobierno federal.

De ahí la necesidad del Sr. Peña de priorizar el reconstruir el carácter centralista del régimen de gobierno, acotando tanto el poder como el  quehacer político, económico y social que la llamada transición democrática pusiera en manos de los gobernadores.  

Rescatar el presidencialismo otrora hegemónico como razón de Estado y el autoritarismo como medio para lograrlo, es  propósito y estrategia; aterrizar reformas y profundizar en el modelo neoliberal al costo social que sea,  el objetivo.

Para el cuestionado presidente, a mi juicio parece ser que no hay otro camino viable frente a una realidad nacional política y social que se le resiste y que objetivamente, se ve reflejada en el estancamiento económico, crisis del régimen político  y malestar de la gente.

Tarea nada fácil. En las condiciones actuales del país tanto el presidente de la república como los gobernadores se necesitan entre sí para asegurar gobernanza y gobernabilidad. Más cuando ambos órdenes de gobierno se enfrentan hoy día a la amenaza de una ola delincuencial  que a ratos les rebasa. El problema en sí es que ni uno ni otros parecen estar dispuestos a ceder en sus diferencias, generando lo mismo simulación que confusión entre órdenes de gobierno y entre poderes constitucionales, en detrimento del  mínimo de unidad nacional requerido para salir del bache.

Podría decirse que el Sr. Peña tiene razón al reclamar el fortalecimiento de un centralismo autoritario, ya que los gobiernos estatales no han estado a la altura de sus responsabilidades, antes al contrario, a lo largo de más de doce años de libertinaje han auspiciado el recrudecimiento de la corrupción, desvío de recursos, endeudamiento injustificado, pésima administración y hartazgo de la población en la mayoría si no es que en todas las entidades federativas.

Los gobiernos locales, por su parte, podrían argumentar a su favor temas de soberanía, independencia y autonomía estatal, enmarcados en el pacto federal, pero sin tener cara para negar la presunción probada del presidente de la república, como es el caso Veracruz.

Y en eso estamos, los tres órdenes de gobierno estiran la soga, tirando cada quién para su santo llevando agua a su molino respectivo, sin que los cambios legales aprobados y promulgados  logren poner pie a tierra. Lo grave es que esta situación se da al margen de una ciudadanía que pareciera no tener vela en el entierro.

Consecuencia de este estira y afloja entre federación y entidades federativas -al que la población, insisto, asiste como mirón de palo-, es un evidente retroceso en la vida política del país, pagando los platos rotos nuestra incipiente y balbucéante democracia; trayéndose hoy a colación el eterno debate nunca superado en los hechos entre federalismo y centralismo como forma de gobierno en México. Retroceso de facto que cuestiona y vulnera tanto el pacto social en que se sustenta el Estado-nación como el necesario equilibrio entre centro y periferia del poder formal en el quehacer económico y control político.

A mi modesto entender, es en este escenario que habría que ubicar la farsa legislativa que en Veracruz deja mal parado a un gobernador que se ha colocado entre la espada y la pared; obligado de dientes para afuera a someterse al mandato autoritario del centro,  deberá a su vez enfrentar localmente a una movilización magisterial exacerbada por la interpretación “semántica” de la mayoría de los diputados de lo que conviene a Veracruz en materia educativa.

Como corolario, ante la opinión pública el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa no queda bien con Peña Nieto ni con la gran familia veracruzana. Su carencia de oficio político le exhibe como incapaz de entender a que juega el presidente de México y que esperan de él los veracruzanos, al precipitarse vulnerando de facto la división de poderes y autonomía estatal no está ni con dios ni con el diablo como se pudo observar el pasado lunes en el puerto jarocho.

Hojas que se lleva el viento

“Enemigo de la familia veracruzana” es la nueva etiqueta que se le cuelga al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Una más al darle la espalda al pueblo que dice gobernar cediendo ante la demanda del pulpo camionero de incrementar el pasaje en el servicio de transporte público urbano y suburbano.

Lo señalamos en artículo anterior, en la relación ingreso-gasto de los trabajadores el primero ya no alcanza para atender lo segundo. El equilibrio está roto, la capacidad real de acceso de las mayorías a la llamada canasta básica, es deficitaria. El ingreso familiar es insuficiente para satisfacer todas las necesidades básicas y en este marco el gasto mensual por transporte tiene un peso significativo.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La terca realidad no nos desmiente. La crisis de un  régimen presuntamente democrático sustentado en un racimo de partidos que conforman lo que ya se etiquetó como partidocracia, tiempo ha que tocó fondo, exhibiendo públicamente sus miserias ante una ciudadanía que ya no se da por sorprendida.

La pugna facciosa al interior del PRI está al desnudo, el ignominioso ejemplo del príncipe de la basura en el D.F.,  es apenas la punta del iceberg de lo que a nivel nacional se vive en la estructura del tricolor; Veracruz no es la excepción como ha quedado ampliamente demostrado con la imposición -contra la opinión generalizada de la militancia- de Elizabeth Morales al frente del Comité Directivo Estatal.

Éste ejemplo no es privativo del PRI, en todo el sistema partidista se da, ningún instituto político con registro vigente se salva de la descomposición moral y política, corrupción, tráfico de influencias y simulación que hoy exhibe el PRI, con la diferencia de éste último que bien se ha venido guardando de exhibir sus trapitos al sol presumiendo de unidad al interior de sus filas, hasta ahora.

Lo cual no obsta para que conste ante la opinión pública que la descomposición del partido gobernante responde a un proceso permanente de corrupción, impunidad y gatopardismo. Ejemplos de ello sobran lo mismo entre dirigencias que entre presidentes de la república, gobernadores y legisladores.

Quien esto escribe se sumó oportunamente a la percepción de la profundidad de la crisis del régimen caduco que hoy la realidad pone al descubierto:

Septiembre 7 de 2010.- ¿Partidos políticos en crisis?

“Corrupción, impunidad, enriquecimiento más que explicable, demagogia y más de lo mismo, es la respuesta de los partidos políticos al cumplimiento del deber cívico y obligación ciudadana frente a las urnas. La voluntad popular  es desechada pasada la elección y el mandato ciudadano toma la forma de cheque en blanco, a disponibilidad arbitraria de los elegidos que habrán de actuar atendiendo a los intereses del partido político que les postulara.”

Octubre 25 de 2011.- México. El sistema político nacional toca fondo

“Los partidos políticos dejaron de ser funcionales a la par que el estado de derecho es letra muerta en México. El imperio de la ley no aplica para el sistema político vigente; prevaleciendo la “ley del embudo” que se maneja sin excepción al libre albedrío en todas las instancias partidistas…”

Enero 15 de 2013.- ¿Qué fuerzas políticas moverán a México?

“Aparentemente todo cambia con el PRI nuevamente en el gobierno de la república, la verdad es que todo sigue igual en un régimen de partidos políticos parchado que, en su carácter de partidocracia de hecho, se asume como  rector de la vida nacional. Ni vencedores ni vencidos, todos son iguales, todos se tapan con la misma sábana.”

Abril 4 de 2013.- Peña Nieto y la crisis partidaria

“La crisis partidista no es solo de credibilidad. Puede observarse, sin temor a equivocarse, que también es orgánica y de racionalidad instrumental. Tres lustros de inmovilidad en los procesos de alternancia y transición democrática, desarmaron fines y razón de ser del sistema de partidos en México…”

Abril 29 de 2013.- El ocaso de los partidos políticos en México

“Ayuno de credibilidad y si identificado como una partidocracia parasitaria, el sistema de partidos para la ciudadanía es hoy más un estorbo que vía para el diálogo y concertación entre gobierno y sociedad…”

No estábamos del todo equivocados.

Hay muertos que no hacen ruido…

El tricolor a lo largo de su historia supo más o menos guardar la basura bajo la alfombra, cuidando las formas exigidas por su carácter hegemónico apareciendo en público como  un partido monolítico, sin fisuras ni rupturas. En eventos previos a la elección presidencial de 1988, quedó demostrado  lo contrario, la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas lo puso al descubierto auspicio desbandada y pérdida del control clientelar, iniciando una debacle de la que el PRI aún no se repone.

Hoy día, en un México diferente con una sociedad plural mejor informada y con mayores condiciones para la participación ciudadana, está demostrado que el PRI ni es monolítico ni es ya referente hegemónico de la vida política nacional, sobreviviendo de la simulación y la corrupción político- electoral.

Para el pueblo todos son iguales

Si en su momento por su carácter tribal el PRD mostrara ser el eslabón más débil entre los tres partidos mayoritarios de la cadena de un régimen caduco, exhibiendo división, guerra fraticida, encono y vulgar telaraña de intereses particulares y de grupo, en el presente con el ilegítimo mandato de Enrique Peña Nieto, el llamado pacto por México y la aprobación de presuntas reformas estructurales, tanto el PAN como el PRI ponen de manifiesto que no hay diferencia entre unos y otros, contribuyendo los tres a la profunda descomposición política del régimen que deviene en crisis y que, por su peso específico en la conducción de los destinos del país, arrastra consigo a toda la sociedad.

No teniendo cara para pretender seguir secuestrando a la democracia representativa y voluntad popular, los tres partidos mayoritarios divididos y polarizados a su interior, se desgarran las vestiduras ofreciendo el compromiso de cambiar para bien. Vano esfuerzo mediático, si como el Ave Fénix aspiran a renacer de entre las cenizas, su naturaleza lo impide. Así como nacieron entre corrupción y simulación democrática, así los mexicanos esperan pasen a mejor vida cediendo el espacio a una auténtica representación de la voluntad ciudadana.

Hojas que se lleva el viento

“El influyente diario The Washington Post se refirió a la drástica caída en los niveles de aceptación del gobierno del priista Peña Nieto. La clase media en México, expuso el periódico de la capital estadounidense, ha visto cómo los impuestos se elevan, la gasolina es más cara y también las bebidas gaseosas, casi la mitad del país se mantiene en la pobreza y la confianza del consumidor va en picada, junto con otros indicadores que muestran que a los más pobres les está yendo peor que nunca con el actual Presidente. El mayor problema es el crecimiento débil de México. El año pasado, la economía del país creció a sólo 1.1 por ciento, muy por debajo de la meta de crecimiento del 5 por ciento que Peña Nieto estableció cuando se postuló para Presidente”  ( ADN sureste 15/04/2014).

Apreciación del Washington Post que anida desde endenantes en el imaginario colectivo de los mexicanos. Alguien no está haciendo bien la tarea y este podría ser el súper secretario de hacienda Luís Videragaray Caso, que la mayor parte del tiempo se la pasa en campaña nacional e internacional promoviendo las inciertas bondades de las reformas peñistas y descuidando el apuntalar un mercado interno en constante deterioro. Sin consumo efectivo de los mexicanos no hay condiciones para la inversión, nuevos empleos, ahorro y crecimiento y esto, el flamante economista mexiquense parece ignorarlo ocupado como está en justificar lo injustificable de la alquimia neoliberal del Sr. Peña.

 pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El optimismo es inaudito cuando de engañar o engañarse se trata. Llama la atención el que las autoridades hacendarias afirmen que con las reformas presuntamente estructurales que impulsa el Sr. Peña Nieto -con la complicidad de la partidocracia-, México será otro país.

¿Qué país? Nadie atina a decirnos que nuevo país debemos esperar, salvo insistir con la aplanadora mediática que se obtendrá crecimiento económico, productividad, competitividad y, por ende, mejores condiciones de vida de los mexicanos. Letanía que la realidad desmiente día con día. México no crece, antes al contrario, el estancamiento es evidente, académicos y analistas del sector privado pronostican que en el 2014 aún estamos lejos de alcanzar una meta de crecimiento superior al 3.9 %.

Más que optimista el oráculo habla de pesimismo frente a una terca realidad que en el mundo globalizado condiciona a México a jugar con las reglas y recetas que imponen los organismos financieros internacionales.

Por si esto fuera poco, un indicador más, el del ahorro y el crédito en México, señala que el dinamismo en estos rubros está a cargo de la informalidad. Más de 18 millones de usuarios confían más en operaciones no reguladas que en las instituciones bancarias. Los mexicanos ya no confían ni en su sombra y esto incide en el desempeño económico.

Así que pese a la engañifa que propalan las autoridades hacendarias, tenemos el México que conocemos y para un buen rato uno distinto al que soñamos. Más si se toma en cuenta que la corrupción e impunidad, como expresión sub cultural de los mexicanos, lejos de atemperarse cobra fuerza manifestándose a niveles de escándalo tanto en la esfera privada como en el sector público, en tanto que la desigualdad y pobreza, con carta de naturalización en el país desde siempre, se agudiza.

¿A qué le tiramos? ¿Qué país deseamos heredarle a las nuevas generaciones y con cual sueñan estas como expectativa de futuro?

Interrogantes que se quedan en el tintero. Nadie está de acuerdo con el actual, pero tampoco nadie puntualiza explícitamente cual es el deseable para actuar en consecuencia y, peor aún, no hay visos de un cambio real a la vista; conformándonos con el gatopardismo de siempre que hace de la simulación y engaño pan de todos los días, dejando hacer, dejando pasar cambiando para seguir igual.

En esta tesitura se contempla a las dichosas reformas que no aterrizando o forzadas a aterrizar contra lo que la opinión pública considera pertinente, destaca el hecho de que el propio impulsor de éstas, el Sr. Peña, espantado por los resultados de su ejercicio de aprendiz de brujo, hoy da marcha atrás en la reforma del sector de comunicaciones, proponiendo una ley secundaria que se contrapone con la reforma constitucional aprobada a jalones y estirones por el Congreso de la Unión en el 2013; dejando las cosas como estaban o peor, beneficiando al duopolio televisivo, como lo asienta el panista Javier Corral en un artículo publicado en el Universal que no tiene desperdicio.

Y por si fuera poco, en el colmo del cinismo, sin aún aprobarse por el Congreso de la Unión la legislación secundaria en materia energética, Peña Nieto ya subasta dos tercios de las reservas de petróleo y gas; potencial de hidrocarburos equivalente a la producción que ha tenido el país en los pasados 110 años según lo revelara PEMEX el pasado viernes. Obsequiando, con ello a las petroleras transnacionales interesadas en participar en el tianguis petrolero, el patrimonio nacional más valioso de la paraestatal como es el acervo acumulado de la prospección de las reservas de petróleo en el país.

Esto último, sin consulta previa ignorando al propietario de tal acervo, el pueblo de México que se asume una vez más como mirón de palo frente al despojo.

“Más vale malo por conocido que bueno por conocer” reza la conseja popular y, sin embargo, con una gran apatía nos dejamos arrastrar por lo desconocido acatando sin más, reformas neoliberales aprobadas al vapor que se imponen por sobre lo que nuestra historia y ubicación geopolítica y geoeconómica recomiendan como lo más conveniente para México en el mundo globalizado.

Aceptémoslo, con reformas o sin reformas, el México de mañana es el de siempre en tanto el pueblo de México no decida otra cosa… Y para eso falta un largo trecho por recorrer.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Entre quienes ayer comían  de la mano de la señora que hasta mediados de la semana pasada  se desempeñara como Coordinadora de Comunicación Social en el gobierno de Veracruz, no faltan los ingratos. Muerto el rey viva el rey. Los asiduos lectores de las columnas políticas en medios impresos o en portales de la Internet, por su pluma los identificarán.

Otros, sin haber sido beneficiarios directos de las políticas equívocas de pago por servicios prestados, simplemente hacen leña del árbol caído, responsabilizando más de oídas que por conocimiento de causa, a la Sra. Gina Domínguez. Ingratos y no ingratos, pero también un buen número de afectados por su exclusión de la nómina gubernamental, se cuidan eso sí, de no mencionar que como empleada del gobernador o bien recibía órdenes o las interpretaba a su real entender, que para el caso es lo mismo en la medida en que contara con carta blanca para el ejercicio de su función.

El que ahora se autonombra “pavo Real”, es el bueno, el llamado a limar asperezas con los empresarios de la prensa y  a salvar con ello  la deteriorada imagen del gobernante. Alberto Silva, ex alcalde de Tuxpan, ex secretario de Desarrollo Social y hoy flamante Coordinador de Comunicación Social, merece no sólo el beneficio de la duda, sino que se hace acreedor al tendido de alfombra y quema de incienso de los aduladores que van tras la chuleta. Muerto el rey, viva el rey mientras el billete fácil fluya y las infanterías reporteriles no se le suban a las barbas a sus empleadores, como ya está ocurriendo.

Unos comen en bandeja de plata, otros, los más disfrutan de las migajas aún a costa de su integridad física, y así lo están entendiendo las infanterías del periodismo oficial u oficioso hoy al margen de un régimen salarial digno y de prestaciones sociales que hagan más llevadera tanto su tarea como el bienestar de la familia. La amenaza de despido no es impedimento para que se manifiesten en protesta.

Gina Domínguez deja el cargo para ocupar otro de menor valía. Cosa nada rara en la actual administración duartista, si suben o bajan lo que menos cuenta es dignidad. Para sus cercanos, la renuncia al cargo responde a fatiga y desencanto; el aceptar un nuevo encargo de escritorio, liberación oportuna de una carga ya insoportable para la salud física y mental de la señora.

Para sus críticos más amables, la oportunidad de servir más de cerca a su empleador,  hablándole al oído sobre espinosos temas, como una asesora más entre penumbras y entretelones.

Para el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, el relevo responde a su personal interpretación de una realidad y una actividad periodística profesional que no entiende; el ubicarle en otro puesto creado ad hoc, como es la secretaría técnica de la oficina del gobernador, salida lo menos traumática para quien le sirviera con relativa lealtad.

Sean cual fueren  las razones, la eficacia de su desempeño queda en duda; su presunto enriquecimiento a costa tanto del erario público como de su participación en lo oscurito en negocios poco claros, voz populi. Liberada de la carga no escapa al escarnio y la maledicencia; quedó señalada y marcada, por salud mental difícilmente podrá sin sobresaltos por las tardes compartir un café con quienes en el ejercicio periodístico fueran sus amigos y colegas.

El 19 de septiembre del año pasado, en el artículo de mi autoría publicado bajo el título “Vida útil y caducidad”, consideré: Gina Domínguez Colío alcanzó su más alto nivel de eficiencia y con ello su condición de obsolescencia. No porque dejara de ser inteligente, capaz o por perder la confianza de su empleador, como se rumora. Alcanzó su tiempo de vida útil como Coordinadora de Comunicación Social, simplemente porque así lo está determinando el mercado de medios de comunicación masiva en la entidad lo que obliga a su vez al gobierno del estado, consumidor del producto ofertado, a poner en práctica una nueva estrategia de consumo, orientada a obtener el mayor impacto comunicacional en la población con el menor costo político y financiero.

Si ella hubiera tenido clara esta situación, renuncia en la cúspide de su desempeño. No fue así como tampoco la nueva estrategia comunicacional cuajó, sin alcanzarse mayor impacto ni mucho menos el menor costo político, económico y financiero. Antes al contrario, socialmente se revertió en perjuicio de credibilidad e imagen de un gobernador confrontado con el periodismo.  Hoy Gina deja el cargo con la cola entre las piernas y a otra cosa mariposa. Ni hablar, el poder marea y así se escribe la historia en la política jarocha.

Hojas que se lleva el viento

Para Ripley.  En un santiamén el alcalde Américo Zúñiga exentó al cuerpo de bomberos de la capital veracruzana del pago de agua que le cobraban sus antecesores. Ojalá y tome la misma medida exentando del pago de saneamiento  a las decenas de colonias populares que carecen de drenaje.

-ooo-

Ya trascendió. Ambición mata razón. Con los cambios en el gabinete duartista se hizo pública la contienda de perros y gatos que se traen en el seno del primer círculo de la administración pública veracruzana. Todos contra todos en el mismo costal, fuego amigo y patadas bajo la mesa es el escenario en el que el Sr. Dr. Duarte de Ochoa inútilmente clama por la concordia y unidad.

-ooo-

Muchos se preguntan el por qué Alberto Silva se autonombró “Pavo Real”, al tomar posesión de su encargo como Coordinador de Comunicación Social, cuando cómodamente el mote de “Cisne” le quedaba a la medida. Ya salió el peine, se considera plumífero de ornato que distinguiéndose  por una amplia y colorida cola, ni perjudica ni beneficia en los floridos jardines de palacio.

-ooo-

Este miércoles Carlos Luna Escudero presentó en sociedad al nuevo portal informativo “Sociedad 3.0″ que,  bajo la conducción de Jaime Ríos Otero y Alfredo Bielma Villanueva, pretende ser un medio de comunicación que interactúe con sus lectores en un esfuerzo por sumar su grano de arena en el rescate del periodismo veracruzano,  hoy en crisis. Desde estas líneas expresamos nuestros mejores deseos para el buen éxito de esta iniciativa, haciendo votos por que cumpla a cabalidad su propósito de dar espacio a los sin voz en una entidad federativa en la que hombres y mujeres de a pie ni se ven ni se escuchan.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dada la situación que está viviendo la sociedad mexicana, considero de mal gusto hablar de la soga en casa del ahorcado. La sola mención de la palabra “cadáver” crispa los nervios de más de uno, quizá por ello los excluidos del PRD en la aldea, autodenominados “amarillos”  para diferenciarse de sus correligionarios “rojos” uncidos al gobierno estatal, se niegan a reconocer  públicamente que el partido del sol azteca tiempo ha es fiambre insepulto, en Veracruz cuando menos.

Si así lo hicieran, en congruencia lejos de desgastarse inútilmente en una ramplona pelea que no lucha, al interior de su instituto político, tendrían por principio de cuentas que reconocer que la fuerza electoral de la izquierda ya no está en los partidos que,  en la geometría política nacional  se asumen como exponentes, representación y voz autorizada  de los intereses de una ciudadanía opositora en desacuerdo con las políticas públicas que vulneran soberanía, democracia y bienestar de la gente.

Si su corta visión les permitiera ver más allá de lo electoral y de los beneficios personales, prebendas y canonjías  que acarrea el ejercicio de la política y el servicio público, actuarían en consecuencia identificando quienes son en la realidad los electores que materializan en las urnas sus apetitos de acceso al poder formal. Y sin embargo, no parece tengan claro que la fuerza electoral real de la izquierda electoral no radica ni en las dirigencias espurias ni en una raquítica militancia que ha sido desplazada por los movimientos sociales contestatarios que, al margen de siglas y color de camisetas partidistas, optan por la autodefensa de sus más caros intereses, lo mismo de inclusión y participación solidaria y democrática en las tareas del desarrollo nacional que en aquellos asuntos que les afectan trastocando su vida cotidiana en el seno de las comunidades que les son propias.

Defensa popular a la que los partidos autodenominados de izquierda son ajenos, como bien se constata con  las diversas movilizaciones sociales que pugnan por hacerse cuando menos escuchar por las autoridades de los tres órdenes de gobierno.

A estos movimientos sociales lo electoral les vale un cuerno. Pero sus integrantes ejercen su derecho a votar a sabiendas de que la democracia representativa es un mito, en tanto esta esté secuestrada por la partidocracia y que el gobierno en sus diversas esferas de la administración pública está para servir a los poderes fácticos y no al mandato de la voluntad ciudadana recibido en las urnas. Pero también recurren por la libre en la defensa de sus legítimos intereses.

Lo mismo les vale un rábano la pugna entre amarillos y rojos al interior del PRD en la entidad o la tribal que se da a nivel nacional, que para el caso es lo mismo. Identificado como partido palero, coparticipe en el diseño y aprobación de políticas públicas antipopulares y contrarias al interés nacional, más que como un aliado de valía al que otorgarle un voto de confianza, se le ve como un obstáculo más a enfrentar en el accidentado camino de la lucha social.

Los perredistas honestos y bien intencionados, que los hay, no quieren o no pueden ver que con la reforma política peñista, o sin esta, los dueños de las canicas son quienes por la buena o a la mala, imponen sus reglas y que, en éstas, la izquierda partidista es un mal necesario al que hay que acotar, usar y desechar cuando así convenga en oposición a la izquierda social y sus pretensiones de inclusión y participación en un juego al que no está invitada. Que, por tanto, como un bien utilitario al servicio de los poderes fáctico y formal, hay que cultivar y conservar compartiéndole clientelarmente algunas de las migajas que ofrece el servicio público a la servidumbre leal y bien portada.

Falta de visión y de ubicación política, que a esta militancia bien intencionada  le lleva a confiar y actuar en consecuencia en una confrontación electoral que no ofrece futuro y, de ahí, el que se preocupen y ocupen en dirimir diferencias internas que les restan presencia y peso en el escenario electoral; paseando de cuerpo presente  a un corrompido difunto que habiendo cumplido su ciclo en el escenario político nacional, exige ya, con urgencia, cristiana sepultura.

Tanta es su miopía que marginados de la lucha social trascendente, día con día alimentan odios y rencores al interior del partido, absurdamente a sabiendas de que en tanto la militancia no renuncie a la estructura tribal y se sacuda a “los chuchos”, todo queda en inútiles amentos.

Por cuanto a las dirigencias espurias del sol azteca, hace ya un buen tiempo que espaldas de la militancia se olvidaron del cadáver, utilizando el petate del muerto para mantener vigente la posición de dependiente utilitario  y el disfrute de prerrogativas, prebendas y canonjías que en vida le fueran concedidas al difunto.

Para la izquierda electoral no hay dilemas. Cumplió en su momento con el papel asignado por el Estado mexicano al sacar del closet a la izquierda histórica en la clandestinidad, extirpándole los dientes. Cumplido su ciclo y auto marginada de la lucha social de las mayorías empobrecidas y lastimadas, sólo le queda un camino, el de sepulturero de su propio despojo.

Hoy la sociedad es otra en un México que paradójicamente, se transforma para seguir igual en su estructura desigual y excluyente. Los tiempos presentes son para la izquierda social que, expresándose en un cada vez mayor número de movilizaciones de la más diversa índole, reclaman para sí el espacio  que venían ocupando los “partidos tradicionales de izquierda electoral”.  Y esto, pese a mi simpatía explicita para con Andrés Manuel López Obrador y su persistente llamado al cambio verdadero, va también para el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), aspirante aún a partido político, en tanto no represente a la auténtica izquierda social y haga suyas, sin eufemismo, medias tintas y al margen del juego electoral,  las demandas de las mayorías hoy movilizadas;  en un programa mínimo para la acción, que incluya, unifique y de sentido con visión de largo plazo a las buenas intenciones que hoy animan a las fuerzas contestatarias de este país que se oponen al modelo neoliberal expoliador.

Hojas que se lleva el viento

No nos engañemos, la autodefensa no sólo se expresa en el ámbito de la seguridad pública, ni la mejor expresión de este fenómeno se da en terrenos michoacanos. Es una realidad nacional que cotidianamente se expresa en todos los órdenes de la vida social; los mexicanos vivimos día a día auto defendiéndonos de abusos, agravios e injusticias que derivan de un estado de derecho imperfecto, vulnerado y copado por la corrupción,  impunidad, intereses fácticos, pobreza y desigualdad e ineficiencias de un gobierno fallido. Y en este escenario, quien tiene más saliva come más pinole.- Xalapa, Ver., febrero 9 de 2014.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Las dificultades no están en la economía, sino en las políticas generadas que exigen que los gobiernos sangren al paciente para sanarlo. William Black

 Estimado lector, Eduardo de la Torre Jaramillo con su respuesta puntual nos apagó la luz. Si lo que nuestro buen amigo pretendía era  iluminarnos el camino de la comprensión respecto a la política del conocimiento y los saberes que esta reclama en un contexto determinado, neta que no lo logra, dejándonos, a mi juicio, más confundidos que endenantes.

Sin embargo, muy muy en el fondo de alguna manera ubica o intenta ubicar el tema en otro, de mayor amplitud, como es el de la llamada “Sociedad del Conocimiento en el marco de la globalización”.  Asunto por demás discutido a nivel internacional en el seno de la academia,  desde que el sociólogo Peter F. Drucker pronosticara que con la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) en la aldea global, se sentaban las bases para un poderoso impulso al ascenso de la sociedad a un estadio superior que dejaba atrás a la revolución industrial y sus conflictos de clase.

En el 2002 se celebró el Primer Congreso ONLINE del Observatorio para la CiberSociedad, en el que se diera un controvertido debate sobre el futuro de las TIC´s y su carácter de vehículo herramental para acceder a la que se denominara sociedad del conocimiento o sociedad de la información; por cierto, apenas si se tocó el papel de la ciencia y de la técnica en los diversos estadios del desenvolvimiento de la humanidad.

Las ponencias presentadas y las conclusiones generales a las que se arribara en dicho congreso, están disponibles en la WEB para su consulta:

http://www.cibersociedad.net/congreso/comus.htm

Siendo invitado como observador ponente, presenté un trabajo bajo el título “El hombre común y la academia”, en el que ya entonces, apoyándome en la lectura de Armand y Michéle Mattelard, estimaba que conocimiento, política del conocimiento y sociedad del conocimiento, deberían contextualizarse dentro del marco del modelo neoliberal que contempla a lo global y lo local, globalizadores y globalizados, clases dominantes y clases subordinadas; intentando  entender el rol que asumen hombres y mujeres comunes frente a la “idola” de la academia, así como el papel de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la actual etapa de la sociedad global, ya etiquetada como “postmoderna”.

Ideología neoliberal

Atendiendo a mis artículos sobre el tema a discusión, Eduardo cita a Daniell Bell quien en 1960 escribiera “el fin de las ideologías”, faltándole para mi gusto hacer referencia a Francis Fukuyama, autor de “El fin de historia y el último hombre”, publicado en 1992, en el que sustenta la tesis de que la historia como lucha de ideologías ha terminado cediéndole el paso a una democracia liberal tras el fin de la guerra fría.

 Ambos autores con treinta años de diferencia coinciden en rescatan el pragmatismo liberal norteamericano, elevándolo a la categoría de pensamiento único, como paradigma de una nueva etapa del capitalismo ahora unipolar con los Estados Unidos de Norteamérica como centro del poder global. La realidad de la historia reciente les desmiente; la globalidad unipolar tras el derrumbe de la Unión Soviética resultó ser un mito y el pragmatismo norteamericano devino en una fase más acabada, actualizada, salvaje y depredadora del capitalismo, la del neoliberalismo.  

Las ideas no mueren. La ideología, entendida esta como “el conjunto sistemático de representaciones, valores y creencias, que refleja la forma en que los miembros de una formación social viven sus condiciones de existencia y las justifican o rechazan”, no llega a su fin  por decreto, como podría pensarse siguiendo el hilo de la argumentación de Eduardo en su afán de dejar huérfano al quehacer político de toda influencia ajena al pragmatismo neoliberal y a los saberes alternativos que se le oponen.

En el mundillo de la academia, autores como Jacques Adda, Elmar Atvater, o Richard B. Du Boff, entre otros pensadores, niegan lo sustentado tanto por Daniell Bell como por Francis Fukuyama, coincidiendo en afirmar que ni las ideologías están muertas ni el fin de la historia de la modernidad llega con la caída del bloque soviético, para dar paso a la “neomodernidad” con la sociedad del conocimiento y el pensamiento único como paradigma; atinadamente señalan que el capitalismo en su nueva fase y con otras modalidades “…pretende evitar, disgregar y, por último, eliminar las fronteras políticas, económicas y sociales que traban la acumulación a escala mundial del capital, caracterizándose por la progresiva unificación de los mercados mundiales de bienes, servicios y capitales, y por una integración mundial de la producción”.

En suma, la globalización de la vida económica, política y social del planeta para estos autores, responde a propósitos y objetivos del capitalismo como sistema global  sustentado en una ideología que le es propia.

Y en este contexto, el neoliberalismo como producto sistémico, se sustentaría en la creencia o postura doctrinal (ideología) de que los gobiernos son incapaces de intervenir en el mercado de modo eficiente por lo que:

1)    El gobierno no debe intervenir, sino aproximarse en la medida de lo posible a la idea de “Estado mínimo”.

2)    El mercado no sólo es sustituto del Estado, sino la alternativa preferente, por que actúa mejor.

3)    La asignación y la utilización de los recursos ha de sustentarse en los precios de mercado, que deberán ser lo más parecidos posible a los internacionales.

4)    Los objetivos de política nacional, los problemas económicos internos y las fronteras nacionales no deben actuar como obstáculos. 

A partir de esta presunción se propone imponer a nivel global el modelo de crecimiento y desarrollo afín a sus propósitos, valiéndose de políticas del conocimiento, públicas y privadas, e instrumentalmente,  de las tecnologías de la información y la comunicación que, política y culturalmente, le faciliten la tarea de someter a Estados-nación e individuos, orillándoles a concebir el mundo y la vida de manera uniforme bajo la óptica capitalista.

Si esto no es un tema ideológico, ¿entonces qué es? Pregunto a nuestro amigo De la Torre, quien se  queda con la idea de que nuestros problemas colectivos no son problemas de ideología, geometría política, voluntad política, de falta de decisión o de inmoralidad; sino que siendo de orden técnico son fracasos cognoscitivos o que tienen su origen en una organización deficiente del conocimiento.

En la aldea

Mi buen amigo se cuida de ubicar su respuesta puntual a quien esto escribe,  en un país y en una entidad federativa determinada, México y Veracruz. Para el caso es lo mismo, lo global y lo local dialécticamente se interactúan, retroalimentan y responden a denominadores comunes; la única diferencia es que como en todo proceso socio histórico, unos llegan primero y otros después. En nuestro país el salto y adecuación al modelo neoliberal se atoró en la transición, ideológica y pragmáticamente el viejo régimen surgido de la Revolución Mexicana  no acaba de morir y el nuevo no acaba de nacer. De ahí la necesidad de las reformas presuntamente estructurales de la administración peñista.

En Veracruz el problema por su inmediatez nos parecería aún de mayor envergadura, percibiéndose que el peso de la inercia y raigambre histórica es mayor que los propósitos y objetivos del modelo neoliberal, reflejándose en una clase política parasitaria, acomodaticia, corrupta  y miope,  que erráticamente actúa por instinto, mal entendida disciplina partidista e interés personal, y no por conocimiento y conciencia del rumbo que poderes formales y fácticos imprimen a la vida económica y social de la nación y, por ende, de la entidad. La excepción, cuando existe honestidad intelectual,  hace la regla.

El sólo observar que se privilegia el tema de la sucesión en el gobierno estatal por sobre la problemática marcha económica y social de Veracruz, nos da la medida y en esto coincido con Eduardo,  improvisación, soberbia  e impúdica ausencia de llenadera, substituyen al proceso cognoscitivo de la realidad.

Para de la Torre esto no parece estar claro, por eso se inclina a favor de la eficiencia y eficacia operacional,  tanto de la seudo representación democrático popular como de la administración pública, pidiéndole peras al olmo y aspirando a una clase política integrada por ilustrados súper héroes que, multidimensional y multisectorialmente se apropien del conocimiento universal y actúen en consecuencia, para así cumplir a cabalidad con sus encargos de gobernanza y gobernabilidad en la aldea.

Sueño guajiro; aún en la utópica sociedad del conocimiento. Como reza la conseja popular: “Pa los toros del jaral, los caballos de allá mismo”. Veracruz tiene la clase política que se merece.

El tema da para más. Por hoy para mi es suficiente, cierro este maquinazo citando a Carlos Tello, ex secretario de Programación y Presupuesto: “Al imponer su forma de pensar, ver, analizar y actuar políticamente, los neoliberales buscaron –y así lo declararon a los cuatro vientos- no sólo acelerar el crecimiento económico de los países sino, también, mejorar las condiciones generales de existencia de su población. Evaluado por los resultados, no se logró ninguna de las dos cosas”.

 Agradezco a mi buen amigo Eduardo de la Torre Jaramillo el que se ocupara de mis maquinazos.- Xalapa, Ver., 4 de febrero del 2013.

 pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Siendo la constante el desencuentro entre información oficial y terca realidad, el optimismo que pretende inocular el presidente Peña en relación a sus panaceas reformistas, se pierde en el vacío. La sociedad mexicana, cansada, frustrada y con cada vez mayores muestras de hartazgo, hace caso omiso del mensaje presidencial, ateniéndose a lo que en su vida cotidiana percibe: un gobierno fallido, incapaz de dar respuestas congruentes y eficaces en el combate a la inseguridad, pobreza, desigualdad y pérdida de expectativas de progreso para las nuevas generaciones.

En su mensaje de año nuevo el Sr. Peña afirmó que el 2014 sería de eficacia y resultados gracias a las reformas ya aprobadas por el Congreso de la Unión. A su regreso del Foro de Davos, se obliga a declarar que los beneficios de las reformas estructurales se irán “cosechando” gradualmente y que la actual generación conocerá de las bondades de las medidas adoptadas por su gobierno. Diluyendo indefinidamente en el tiempo los beneficios que afirmara se verían materializados en el presente año.

La realidad se impone. Hubo necesidad de que el Fondo Monetario Internacional le señalara que los efectos de las reformas no se verían en México en el presente año y que en Davos se le corrigiera mencionándole que sin seguridad no hay avances,  para que modificara el discurso.

La población observa, valora y duda, encontrando en las contradicciones en que incurre la administración pública en los tres órdenes de gobierno, razones para resistir a la aventura reformista del presidente Peña.

La no correspondencia entre propósitos de gobierno y rezagos manifiestos en la administración pública para aterrizar las reformas, es evidente. El peso específico de la corrupción e inercia burocrática es mayor que lo deseable explícitamente expuesto en el discurso. Si la sociedad no estaba preparada para asimilar la andanada de reformas presuntamente estructurales, la administración pública en los tres órdenes de gobierno, tampoco; generándose un empantanamiento en la mayor parte del territorio nacional que difícilmente podrá ser superado en el presente año y que se refleja en desacuerdos al interior de la administración y, hacia el exterior, en confrontaciones con diversos sectores de la vida económica y social del país.

En tanto que el deterioro económico y del tejido social, van en crescendo; incrementándose pérdida de confianza y credibilidad en las autoridades y profundizando la brecha entre sociedad civil y la llamada clase política. No hay asideros que permitan confiar en que en el corto y mediano plazo reformas que no tocan en lo más mínimo rezagos estructurales históricos, puedan incidir en mejores condiciones de vida de la mayoría de la población.

Con y sin reformas, fenómenos como desigualdad y pobreza, marcan presente y futuro de un país que no logra encontrar caminos viables para abandonar los terrenos del subdesarrollo y dependencia del exterior. Antes al contrario, tales lastres se agudizan. Los límites entre un gobierno fallido y un Estado fallido se difuminan, pendiendo de un hilo. El estado de derecho como marco de convivencia ya no es suficiente para marcar la diferencia.

El acumulado de pobreza crece y la desigualdad le acompaña. Más del cincuenta por ciento de la población en condiciones de pobreza y más del 60 por ciento de la economía en la informalidad, no auguran nada bueno; con o sin reformas presuntamente estructurales el país va en picada. El deterioro del tejido social es evidente, a la pérdida de valores se agrega la pérdida de expectativas de progreso, haciendo del cumplimiento de la ley letra muerta.

Si el neoliberalismo pretende más sociedad y menos Estado anteponiendo individualismo a solidaridad colectiva, lo está logrando, cada vez es mayor el sentimiento de que frente a la ineficacia del Estado el camino idóneo es rascarse cada quién con sus propias uñas; sobrevivir es el reto, al costo que sea. El surgimiento y expansión de las autodefensas comunitarias frente a la delincuencia, es un grito de alerta. Lo que habría que preguntarse es si la búsqueda de justicia por propia mano es el mejor camino para México.

El régimen político, incapaz de dar respuesta a la demanda social, está en crisis y no se quiere reconocer. Negarse mediáticamente a la realidad que le supera y rebasa, contribuye al deterioro en todos los órdenes de la vida nacional. O se avanza en el sendero del cambio verdadero, dando cauce a la democratización y participación consecuente de la ciudadanía en la toma de decisiones en aquello que le compete, o las reformas peñistas, más que panaceas terminarán como toda medida autoritaria e injusta, en el basurero de la historia. No se quiere entender así y las consecuencias están a la vista. No es posible avanzar sin atender rezagos históricos, afirma el rector de la UNAM, enfatizando en los niveles de desigualdad y pobreza acumulados a lo largo de 500 años; palabras sabias evidenciando el desencuentro y divorcio entre una clase política sorda y ciega y un país que merece un mejor destino.

Hojas que se lleva el viento

Y a propósito de desencuentros, en Veracruz el gobierno fallido a cargo del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, rebasa los límites de la paciencia de una sociedad lastimada y dolida a la que no se le quiere ver ni escuchar.- Cd. Caucel, Yucatán, enero 27 de 2013.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 478 seguidores

%d personas les gusta esto: