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Archivos en la Categoría: Pulso crítico

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Entre quienes ayer comían  de la mano de la señora que hasta mediados de la semana pasada  se desempeñara como Coordinadora de Comunicación Social en el gobierno de Veracruz, no faltan los ingratos. Muerto el rey viva el rey. Los asiduos lectores de las columnas políticas en medios impresos o en portales de la Internet, por su pluma los identificarán.

Otros, sin haber sido beneficiarios directos de las políticas equívocas de pago por servicios prestados, simplemente hacen leña del árbol caído, responsabilizando más de oídas que por conocimiento de causa, a la Sra. Gina Domínguez. Ingratos y no ingratos, pero también un buen número de afectados por su exclusión de la nómina gubernamental, se cuidan eso sí, de no mencionar que como empleada del gobernador o bien recibía órdenes o las interpretaba a su real entender, que para el caso es lo mismo en la medida en que contara con carta blanca para el ejercicio de su función.

El que ahora se autonombra “pavo Real”, es el bueno, el llamado a limar asperezas con los empresarios de la prensa y  a salvar con ello  la deteriorada imagen del gobernante. Alberto Silva, ex alcalde de Tuxpan, ex secretario de Desarrollo Social y hoy flamante Coordinador de Comunicación Social, merece no sólo el beneficio de la duda, sino que se hace acreedor al tendido de alfombra y quema de incienso de los aduladores que van tras la chuleta. Muerto el rey, viva el rey mientras el billete fácil fluya y las infanterías reporteriles no se le suban a las barbas a sus empleadores, como ya está ocurriendo.

Unos comen en bandeja de plata, otros, los más disfrutan de las migajas aún a costa de su integridad física, y así lo están entendiendo las infanterías del periodismo oficial u oficioso hoy al margen de un régimen salarial digno y de prestaciones sociales que hagan más llevadera tanto su tarea como el bienestar de la familia. La amenaza de despido no es impedimento para que se manifiesten en protesta.

Gina Domínguez deja el cargo para ocupar otro de menor valía. Cosa nada rara en la actual administración duartista, si suben o bajan lo que menos cuenta es dignidad. Para sus cercanos, la renuncia al cargo responde a fatiga y desencanto; el aceptar un nuevo encargo de escritorio, liberación oportuna de una carga ya insoportable para la salud física y mental de la señora.

Para sus críticos más amables, la oportunidad de servir más de cerca a su empleador,  hablándole al oído sobre espinosos temas, como una asesora más entre penumbras y entretelones.

Para el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, el relevo responde a su personal interpretación de una realidad y una actividad periodística profesional que no entiende; el ubicarle en otro puesto creado ad hoc, como es la secretaría técnica de la oficina del gobernador, salida lo menos traumática para quien le sirviera con relativa lealtad.

Sean cual fueren  las razones, la eficacia de su desempeño queda en duda; su presunto enriquecimiento a costa tanto del erario público como de su participación en lo oscurito en negocios poco claros, voz populi. Liberada de la carga no escapa al escarnio y la maledicencia; quedó señalada y marcada, por salud mental difícilmente podrá sin sobresaltos por las tardes compartir un café con quienes en el ejercicio periodístico fueran sus amigos y colegas.

El 19 de septiembre del año pasado, en el artículo de mi autoría publicado bajo el título “Vida útil y caducidad”, consideré: Gina Domínguez Colío alcanzó su más alto nivel de eficiencia y con ello su condición de obsolescencia. No porque dejara de ser inteligente, capaz o por perder la confianza de su empleador, como se rumora. Alcanzó su tiempo de vida útil como Coordinadora de Comunicación Social, simplemente porque así lo está determinando el mercado de medios de comunicación masiva en la entidad lo que obliga a su vez al gobierno del estado, consumidor del producto ofertado, a poner en práctica una nueva estrategia de consumo, orientada a obtener el mayor impacto comunicacional en la población con el menor costo político y financiero.

Si ella hubiera tenido clara esta situación, renuncia en la cúspide de su desempeño. No fue así como tampoco la nueva estrategia comunicacional cuajó, sin alcanzarse mayor impacto ni mucho menos el menor costo político, económico y financiero. Antes al contrario, socialmente se revertió en perjuicio de credibilidad e imagen de un gobernador confrontado con el periodismo.  Hoy Gina deja el cargo con la cola entre las piernas y a otra cosa mariposa. Ni hablar, el poder marea y así se escribe la historia en la política jarocha.

Hojas que se lleva el viento

Para Ripley.  En un santiamén el alcalde Américo Zúñiga exentó al cuerpo de bomberos de la capital veracruzana del pago de agua que le cobraban sus antecesores. Ojalá y tome la misma medida exentando del pago de saneamiento  a las decenas de colonias populares que carecen de drenaje.

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Ya trascendió. Ambición mata razón. Con los cambios en el gabinete duartista se hizo pública la contienda de perros y gatos que se traen en el seno del primer círculo de la administración pública veracruzana. Todos contra todos en el mismo costal, fuego amigo y patadas bajo la mesa es el escenario en el que el Sr. Dr. Duarte de Ochoa inútilmente clama por la concordia y unidad.

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Muchos se preguntan el por qué Alberto Silva se autonombró “Pavo Real”, al tomar posesión de su encargo como Coordinador de Comunicación Social, cuando cómodamente el mote de “Cisne” le quedaba a la medida. Ya salió el peine, se considera plumífero de ornato que distinguiéndose  por una amplia y colorida cola, ni perjudica ni beneficia en los floridos jardines de palacio.

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Este miércoles Carlos Luna Escudero presentó en sociedad al nuevo portal informativo “Sociedad 3.0″ que,  bajo la conducción de Jaime Ríos Otero y Alfredo Bielma Villanueva, pretende ser un medio de comunicación que interactúe con sus lectores en un esfuerzo por sumar su grano de arena en el rescate del periodismo veracruzano,  hoy en crisis. Desde estas líneas expresamos nuestros mejores deseos para el buen éxito de esta iniciativa, haciendo votos por que cumpla a cabalidad su propósito de dar espacio a los sin voz en una entidad federativa en la que hombres y mujeres de a pie ni se ven ni se escuchan.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El horno no está para bollos. Ante la prevalencia de opacidad y simulación la especulación y el rumor se imponen. Descomponiendo aún más un escenario político que, en Veracruz,  entre barruntos de inseguridad pública y conflicto de intereses entre medios de comunicación y gobierno estatal inciden en el deterioro creciente del tejido social.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa anunció la renuncia del procurador y el nombramiento como encargado del despacho en favor de la persona que considera idónea para la tarea en esa por ahora cuestionada dependencia.

La oficialización de tal designación fue precedida por filtraciones, rumores y especulación en las que se incluye la hasta este momento presunción de otro cambio en la secretaría de desarrollo social y la remoción de  la Coordinadora de Comunicación Social, dejando muy mal parado al mandatario ante la opinión pública, en la medida en que se le regatea un acto de gobierno resultado de su decisión personal, atribuyéndose el ajuste en su gabinete lo mismo a una instrucción no escrita del gobierno federal que a una recomendación expresa del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán.

Una u otra versión hablan de una enorme debilidad del Sr. Dr. Duarte, arrinconado y atado de manos para decidir por sí mismo lo que mejor conviene a su gobierno y a Veracruz, ante la andanada de críticas de que ha sido objeto por parte de amplios sectores del gremio periodístico, nacional y local, como consecuencia del artero crimen que cobrara la vida de un conocido comunicador del sur de la entidad, el décimo de la fúnebre lista de periodistas ultimados en lo que va de su administración.

Lo menos que se dice es que no cuidando los tiempos, por falta de oficio político se apresuró a sacar de la jugada tanto al procurador como a la vocera del gobierno estatal, dando la razón a sus detractores sobre el mal desempeño de sus colaboradores en el manejo del trágico caso.

La amplitud del rumor sobre los presuntos cambios, que desde el sábado pasado corriera como pólvora, se vio fortalecida tanto por lo publicado por la revista Proceso sobre seguridad y justicia en Veracruz, como por la decisión del Gobernador de asumirse como su propio vocero, en la conferencia de prensa del lunes.

Ante esta situación, tanto el cambio ya anunciado como los que se espera ocurran en los próximos días, ha dado lugar lo mismo  a cuestionamientos a priori de los funcionarios que resulten beneficiados con la decisión de la primera autoridad del estado que a ilusorias expectativas respecto a la sucesión del ahora gobernador de la entidad.

Lo grave, a mi juicio, es que se especule que con los nuevos nombramientos se acomodan las fichas para la consolidación del proyecto transexenal de Fidel Herrera Beltrán, ninguneando la autoridad del Sr. Dr. Duarte de Ochoa a la par que dejando fuera de la futura sucesión a los dos senadores que, desde las trincheras del PRI,  vienen aspirando a la gubernatura de Veracruz.

Y lo considero grave en tanto clase política y medios de comunicación hacen suyo rumor y especulación, consolidando no el pretendido proyecto político del ex gobernador que por ahora no pasa de ser ingenua leyenda urbana ante la tendencia centralizadora del gobierno federal, sino el orden de prioridades en la agenda de nuestra aldeana vida política jarocha, privilegiándose afanes electoreros tempraneros en los que ya se da por sentado que el gobierno estatal seguirá en manos del PRI.

Pasando a segundo plano el interés superior de Veracruz en los esfuerzos por abatir desigualdad, pobreza y exclusión, así como el encausamiento de la entidad por los caminos del crecimiento económico y bienestar de la gente.

Si de por sí resulta complejo el que en dos años y medio el Sr. Dr. Duarte de Ochoa reponga el tiempo perdido enmendando limitaciones, deficiencias, desatinos y políticas públicas equívocas o anti populares, el no tener control sobre las legítimas aunque madrugadoras aspiraciones de sus más cercanos colaboradores, anuncia un desastre como escenario para lo que resta de su mandato. Veracruz no se lo merece.

Como arriba lo señalo, la dañina especulación y el rumor respecto al quehacer de la administración pública, nace de la opacidad y la desinformación. Más cuando en este fenómeno social  alcanza a los medios de comunicación, asumiéndose estos como portavoces del rumor popular en un escenario negativo de confrontación entre prensa, autoridad y madrugadores aspirantes.

Lo que me motiva a insistir en que más que cambios de funcionarios o ajustes en el primer círculo del gobernante, que en primera y última instancia dan la impresión de cambiar para seguir igual o peor, lo que con carácter de urgente se requiere resolver es el tema de la estrategia de Comunicación Social de la administración a cargo del Sr. Dr. Duarte de Ochoa;  transparentando el quehacer gubernamental de frente a la ciudadanía y alejándose del triunfalismo sin sustento.

La actual estrategia no ha funcionado a lo largo de más de tres años, antes al contrario, lo que se ha ganado como resultado es la pérdida creciente de credibilidad, confianza no sólo en los servidores públicos,  sino aún más grave, en las instituciones. Por ahí debería empezarse si lo que se busca es fortalecer la base social que da sustento a certidumbre y gobernabilidad.- Xalapa, Ver., Febrero 19 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El que la hace la paga, reza la conseja popular. Al Sr. Dr. Duarte de Ochoa, por comisión u omisión le tocó disfrutar de las mieles del “pinche poder” del que se vanagloriaba Fidel Herrera Beltrán, hoy le toca pagar las consecuencias embarcado en una nave a la deriva que hace agua por doquier.

Quiérase aceptar o no, el gobernante veracruzano heredo a una administración pública en exceso endeudada y  carente de autoridad moral y política, fruto de los excesos de su antecesor en los que no puede negar -a gusto o a disgusto- que estuvo involucrado. Aceptó ser tapadera de mil y un entuertos que rondan los terrenos de lo política, legal  y socialmente incorrecto; le cayó de perlas ser escogido como delfín y sucesor con consigna de su padrino y mentor; apechugó de buen grado el hacerse cargo de una tarea para la cual no estaba preparado; se dejó imponer a un primer círculo de colaboradores venidos de la cuadra fidelista y, confundiendo gobernar con el dar brillo mediático  a su inmadura imagen, dio rienda suelta a un triunfalismo sin sustento que, muy a su pesar, es cotidianamente desmentido por una realidad que no quiere o no puede ver.

¡En Veracruz no pasa nada, salvo una constante consolidación de la prosperidad!,  es su percepción de una realidad que le desborda.

Hoy día seguramente ha de preguntarse a sí mismo como es que la realidad virtual que ha venido construyendo a lo largo de más de tres años con una equívoca estrategia de comunicación social, no le es suficiente ni propicia para acompañar al presidente Peña en su aventura reformista.

Lo mismo ha de estar preguntándose el Sr. Peña Nieto respecto a la imagen del  gobierno próspero que mediáticamente proyecta la administración a cargo del Sr. Duarte; viéndose obligado a propalar la decisión de la administración federal de dotar a Veracruz de costosas obras de infraestructura, para así medio paliar el vendaval que envuelve a un gobierno estatal disminuido, si no es que fallido ya cuando menos en los terrenos de las finanzas  públicas y vigencia de seguridad y justicia, que no reúne condiciones para aterrizar socialmente las ambiciosas reformas constitucionales presuntamente estructurales aprobadas por el Congreso de la Unión.

El evidente deterioro del tejido social, tanto en lo económico como en lo político y moral que  da cohesión y sustento a una sana, armónica y plural  convivencia entre diferentes, pone en relieve la fragilidad de un estado de derecho que en la entidad  ya a nadie satisface.

Ya lo dijo su padrino y mentor, “en política lo que se compra con dinero es barato”, esto, cuando el dinero sobra para sustentar gobernanza en la corrupción y el despilfarro. Hoy el gobernante veracruzano vive en carne propia aquello de  que no hay bien más caro que el que no se tiene. Con las arcas públicas vacías, ayuno de visión de Estado y con las reticencias de la sociedad veracruzana a seguir manteniendo a una administración pública mediocre e ineficaz, corrupción y despilfarro no son ya garantía para una tersa gobernabilidad. Antes al contrario, quienes se enriquecieron a la sombra del “pinche poder” fidelista, hoy frente a una sequía que se prolonga, le mueven el tapete al gobernante en turno exhibiendo  el derrumbe del teatro de la prosperidad. La sociedad en su conjunto, se encarga del resto. ¡Que se vayan todos!, es el sentir consensuado de una mayoría.

¡Es un complot! Que seguramente orquesta Miguel Ángel Yunes Linares y sus vástagos en contra del Sr. Gobernador, insinúan los defensores de oficio, amanuenses oficialistas que hacen lo imposible por tapar el sol con un dedo. Mentes avisas llevan agua a su molino pretendiendo descarrilar al gobierno próspero, politizando el crimen perpetrado en contra del reportero Gregorio Jiménez de la Cruz,  propala el partido en el gobierno, el que, por cierto, al Dr. Duarte flacos favores le dispensa.

Falsa presunción para mi gusto, el inflado poder y perversidad del “demonio azul” mediáticamente construido por la administración fidelista y por la actual, no da para tanto; la lúgubre lista que ya suma diez comunicadores victimados en los últimos tres años, rebasa tanto el ámbito de lo policiaco como del chisme aldeano y la leyenda urbana de las trapacerías y conspiraciones de la familia Yunes Linares construida y alimentada por sus detractores, para ubicarse en el pantano de políticas públicas fallidas.

Lo habíamos advertido: el triunfalismo sin sustento respaldado por una estrategia de comunicación social equívoca, no conduce a buen puerto, hoy a semejanza del emperador del cuento de Hans Christian Andersen y su traje nuevo tejido con hilos y pedrerías sin par, la obcecada realidad muestra a un gobernante desnudo ante su pueblo.

El Sr. Peña personalmente o por interpósita persona, conociendo como se teje el paño en Veracruz lo sabe; ojos y oídos de su gobierno en la entidad tentándole cotidianamente el agua a los camotes,  no ignoran que el rechazo y descontento viene fraguándose desde lo más profundo de una sociedad desatendida y frustrada,  que no ve futuro cargando a cuestas a una administración pública a la deriva. Para nuestro infortunio, toca a esta sociedad lastimada y ofendida pagar los platos rotos de lo que ya algunos califican como “la decena trágica veracruzana”.

Falta algo más de dos años para el término de su mandato, bueno sería por el bien de Veracruz que con talante autocrítico, el Sr. Dr. Duarte de Ochoa  hiciera un alto en el camino, reflexionara y reencausara el paso, aún hay tiempo antes de que sea demasiado tarde.

Hojas que se lleva el viento

El diario La Jornada Veracruz viene a oxigenar al periodismo en la entidad, consideré cuando este medio informativo viera sus primeras luces. Hoy el diario, atinadamente conducido por Tulio Moreno Alvarado lo confirma en su quehacer cotidiano, respondiéndole a la sociedad con profesionalismo y seriedad reflejando la vida de un Veracruz plural que,  en condiciones adversas, realiza su mejor esfuerzo para sobrevivir no dejándose arrastrar por las veleidades e ineficiencias de un gobierno estatal que no da una.

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Américo Zúñiga, novel  alcalde xalapeño,  debe poner sus barbas en remojo. Calladito y haciendo bien las cosas  se vería más bonito. Nadie se traga la versión de que en unas cuantas semanas dejó atrás el cochinero de su antecesora y ya encarrila a la ciudad que gobierna. Por cierto, ¿ya estará  enterado de que la capital veracruzana no cuenta con plano regulador? Sin éste instrumento es prácticamente imposible tanto ordenar la expansión anárquica de la mancha urbana como atender a las recomendaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para las ciudades emergentes.- Xalapa, Ver., febrero 16 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

¿Vale la pena tanto desgaste pretendiendo cambiar las cosas a periodicazos?, me pregunta un buen amigo que sigue mis maquinazos. Quizá sí, quizás no, es mi respuesta, todo depende de la intencionalidad y orientación  social y política ó  interés comercial del medio informativo de que se trate.  Existen medios para los que la denuncia reiterada es buen negocio y otros en los que no siendo redituable económicamente,  es el “gancho” para ganar audiencia, prestigio o simplemente para enmascarar subliminalmente propaganda política que si deja dinero a los empresarios de la comunicación de masas.

Con el relativo bajo costo y facilidad que da la Internet, también se da el caso de medios independientes que en la WEB, o bien satisfacen la necesidad de expresar su desacuerdo con el estado de cosas prevaleciente o  simplemente,  ejerciendo  el derecho a la libertad de expresión aspiran a ser escuchados sin mayor pretensión que la de participar en el diálogo de sordos entre las esferas del poder y la ciudadanía.

Nadie da paso sin huarache, diría mi abuela. Es por ello que pretender que la información que se difunde se apegue a la verdad y a la objetividad, no pasa de ser lugar común sin anclaje con la realidad real. Cada cabeza es un mundo, cada quien tiene su propia verdad, sus propios intereses y apetitos, y cada quien ve y procesa lo que subjetivamente percibe al través de la ventana a la que le es dado o permisible asomarse.

De lo que si estoy convencido es de que a periodicazos ni a las moscas. La denuncia periodística es un arma de dos filos, o crea enemigos gratuitos a quien la ejerce, o gana amigos entre aquellos colegas que cobran y cobran bien desmintiendo o minimizando los hechos denunciados. Para efectos prácticos, beneficia más que perjudicar al o los denunciados que, al amparo de la impunidad satisfacen su ego al ver su nombre en letra impresa. Dante Delgado, en los inicios de su carrera, decía que no importaba si la prensa le trataba bien o mal, lo importante era que se destacara su presencia en la vida pública veracruzana.

El estado de cosas en el país y en nuestra aldea, ejemplifica con creces tanto la intención como la inutilidad de la denuncia periodística. Salvo muy contadas excepciones si de cambiar o mejorar las cosas se trata, es mayor el desgaste que los resultados,  A nuestra clase política le resbala la crítica y está muy lejos de aceptar que la autocrítica ante el señalamiento preciso, es el camino para ser no ya mejores personas pero sí, cuando menos desempeñarse en el servicio público de manera más honesta, eficiente y eficaz.

Cuantas veces no se ha insistido en que la actual etapa de la administración pública veracruzana transita por el camino equivocado. Se denuncia de manera reiterada ineficiencia, corrupción y ausencia de visión política y administrativa, así como un absurdo negarse a la aceptación de una realidad agobiante para los gobernados y para el propio gobierno, asumiéndose una actitud acrítica y triunfalista que termina por ser objeto de rechazo por la población. El resultado está a la vista, tanto va el cántaro al agua que es mayor la apatía e indiferencia en las audiencias  frente a hechos periodísticamente denunciados, que la intención de la administración por corregir sus propios entuertos.

Como todo lo que se da en exceso, termina por ser contraproducente; la denuncia reiterada termina en la basura a la par que exacerba  impunidad y valemadrismo en la llamada clase gobernante. Ni contribuye en la población a elevar los niveles de conciencia e interpretación de la realidad real, ni muchos menos a generar participación, consenso y unidad para una acción concertada encaminada a transformar el statu quo prevaleciente. Antes al contrario, funciona como catarsis social frente a la impotencia y el hartazgo, propiciando desahogos emocionales estériles como es dado observar en las redes sociales en las que, para solaz y esparcimiento de los participantes, prolifera el chiste político de mal gusto o imágenes degradantes.

Pero bueno, en estos caminos transitamos, unas veces a pie y otras andando. Así se da la actividad periodística, aquí y en China. El desgaste es indudable y los resultados estarían por verse en una sociedad con tan poca ciudadanía y en una tan frágil democracia representativa. Para algunos el desgaste es inversión redituable, para otros, masoquismo consciente. De todo hay en la Torre de Babel, lo cierto a no dudarlo es que, cuando menos en Veracruz, lo que se cuente y diga en letra impresa con el afán de denunciar, en eso queda, salvo los penosos y lamentables casos en los que el mensajero termina por ser  victimado.-

Hojas que se lleva el viento

Indignación e impotencia en Veracruz. Con el deceso del periodista Gregorio Jiménez, víctima de la violencia criminal, se ha desatado una ola de indignación en la entidad que se pone de manifiesto de manera exacerbada en las redes sociales; destacándose el sentimiento de impotencia ante la falta de respuesta eficaz y oportuna del gobierno estatal en materia de prevención del delito.  Ante la serie de contradicciones y cortinas de humo en que en relación a este suceso incurriera el gobierno estatal, queda exhibido el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa como falto de sensibilidad política e incapaz para asegurar el libre ejercicio del periodismo en la entidad.-Xalapa, Ver., febrero 12 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dada la situación que está viviendo la sociedad mexicana, considero de mal gusto hablar de la soga en casa del ahorcado. La sola mención de la palabra “cadáver” crispa los nervios de más de uno, quizá por ello los excluidos del PRD en la aldea, autodenominados “amarillos”  para diferenciarse de sus correligionarios “rojos” uncidos al gobierno estatal, se niegan a reconocer  públicamente que el partido del sol azteca tiempo ha es fiambre insepulto, en Veracruz cuando menos.

Si así lo hicieran, en congruencia lejos de desgastarse inútilmente en una ramplona pelea que no lucha, al interior de su instituto político, tendrían por principio de cuentas que reconocer que la fuerza electoral de la izquierda ya no está en los partidos que,  en la geometría política nacional  se asumen como exponentes, representación y voz autorizada  de los intereses de una ciudadanía opositora en desacuerdo con las políticas públicas que vulneran soberanía, democracia y bienestar de la gente.

Si su corta visión les permitiera ver más allá de lo electoral y de los beneficios personales, prebendas y canonjías  que acarrea el ejercicio de la política y el servicio público, actuarían en consecuencia identificando quienes son en la realidad los electores que materializan en las urnas sus apetitos de acceso al poder formal. Y sin embargo, no parece tengan claro que la fuerza electoral real de la izquierda electoral no radica ni en las dirigencias espurias ni en una raquítica militancia que ha sido desplazada por los movimientos sociales contestatarios que, al margen de siglas y color de camisetas partidistas, optan por la autodefensa de sus más caros intereses, lo mismo de inclusión y participación solidaria y democrática en las tareas del desarrollo nacional que en aquellos asuntos que les afectan trastocando su vida cotidiana en el seno de las comunidades que les son propias.

Defensa popular a la que los partidos autodenominados de izquierda son ajenos, como bien se constata con  las diversas movilizaciones sociales que pugnan por hacerse cuando menos escuchar por las autoridades de los tres órdenes de gobierno.

A estos movimientos sociales lo electoral les vale un cuerno. Pero sus integrantes ejercen su derecho a votar a sabiendas de que la democracia representativa es un mito, en tanto esta esté secuestrada por la partidocracia y que el gobierno en sus diversas esferas de la administración pública está para servir a los poderes fácticos y no al mandato de la voluntad ciudadana recibido en las urnas. Pero también recurren por la libre en la defensa de sus legítimos intereses.

Lo mismo les vale un rábano la pugna entre amarillos y rojos al interior del PRD en la entidad o la tribal que se da a nivel nacional, que para el caso es lo mismo. Identificado como partido palero, coparticipe en el diseño y aprobación de políticas públicas antipopulares y contrarias al interés nacional, más que como un aliado de valía al que otorgarle un voto de confianza, se le ve como un obstáculo más a enfrentar en el accidentado camino de la lucha social.

Los perredistas honestos y bien intencionados, que los hay, no quieren o no pueden ver que con la reforma política peñista, o sin esta, los dueños de las canicas son quienes por la buena o a la mala, imponen sus reglas y que, en éstas, la izquierda partidista es un mal necesario al que hay que acotar, usar y desechar cuando así convenga en oposición a la izquierda social y sus pretensiones de inclusión y participación en un juego al que no está invitada. Que, por tanto, como un bien utilitario al servicio de los poderes fáctico y formal, hay que cultivar y conservar compartiéndole clientelarmente algunas de las migajas que ofrece el servicio público a la servidumbre leal y bien portada.

Falta de visión y de ubicación política, que a esta militancia bien intencionada  le lleva a confiar y actuar en consecuencia en una confrontación electoral que no ofrece futuro y, de ahí, el que se preocupen y ocupen en dirimir diferencias internas que les restan presencia y peso en el escenario electoral; paseando de cuerpo presente  a un corrompido difunto que habiendo cumplido su ciclo en el escenario político nacional, exige ya, con urgencia, cristiana sepultura.

Tanta es su miopía que marginados de la lucha social trascendente, día con día alimentan odios y rencores al interior del partido, absurdamente a sabiendas de que en tanto la militancia no renuncie a la estructura tribal y se sacuda a “los chuchos”, todo queda en inútiles amentos.

Por cuanto a las dirigencias espurias del sol azteca, hace ya un buen tiempo que espaldas de la militancia se olvidaron del cadáver, utilizando el petate del muerto para mantener vigente la posición de dependiente utilitario  y el disfrute de prerrogativas, prebendas y canonjías que en vida le fueran concedidas al difunto.

Para la izquierda electoral no hay dilemas. Cumplió en su momento con el papel asignado por el Estado mexicano al sacar del closet a la izquierda histórica en la clandestinidad, extirpándole los dientes. Cumplido su ciclo y auto marginada de la lucha social de las mayorías empobrecidas y lastimadas, sólo le queda un camino, el de sepulturero de su propio despojo.

Hoy la sociedad es otra en un México que paradójicamente, se transforma para seguir igual en su estructura desigual y excluyente. Los tiempos presentes son para la izquierda social que, expresándose en un cada vez mayor número de movilizaciones de la más diversa índole, reclaman para sí el espacio  que venían ocupando los “partidos tradicionales de izquierda electoral”.  Y esto, pese a mi simpatía explicita para con Andrés Manuel López Obrador y su persistente llamado al cambio verdadero, va también para el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), aspirante aún a partido político, en tanto no represente a la auténtica izquierda social y haga suyas, sin eufemismo, medias tintas y al margen del juego electoral,  las demandas de las mayorías hoy movilizadas;  en un programa mínimo para la acción, que incluya, unifique y de sentido con visión de largo plazo a las buenas intenciones que hoy animan a las fuerzas contestatarias de este país que se oponen al modelo neoliberal expoliador.

Hojas que se lleva el viento

No nos engañemos, la autodefensa no sólo se expresa en el ámbito de la seguridad pública, ni la mejor expresión de este fenómeno se da en terrenos michoacanos. Es una realidad nacional que cotidianamente se expresa en todos los órdenes de la vida social; los mexicanos vivimos día a día auto defendiéndonos de abusos, agravios e injusticias que derivan de un estado de derecho imperfecto, vulnerado y copado por la corrupción,  impunidad, intereses fácticos, pobreza y desigualdad e ineficiencias de un gobierno fallido. Y en este escenario, quien tiene más saliva come más pinole.- Xalapa, Ver., febrero 9 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Las dificultades no están en la economía, sino en las políticas generadas que exigen que los gobiernos sangren al paciente para sanarlo. William Black

 Estimado lector, Eduardo de la Torre Jaramillo con su respuesta puntual nos apagó la luz. Si lo que nuestro buen amigo pretendía era  iluminarnos el camino de la comprensión respecto a la política del conocimiento y los saberes que esta reclama en un contexto determinado, neta que no lo logra, dejándonos, a mi juicio, más confundidos que endenantes.

Sin embargo, muy muy en el fondo de alguna manera ubica o intenta ubicar el tema en otro, de mayor amplitud, como es el de la llamada “Sociedad del Conocimiento en el marco de la globalización”.  Asunto por demás discutido a nivel internacional en el seno de la academia,  desde que el sociólogo Peter F. Drucker pronosticara que con la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) en la aldea global, se sentaban las bases para un poderoso impulso al ascenso de la sociedad a un estadio superior que dejaba atrás a la revolución industrial y sus conflictos de clase.

En el 2002 se celebró el Primer Congreso ONLINE del Observatorio para la CiberSociedad, en el que se diera un controvertido debate sobre el futuro de las TIC´s y su carácter de vehículo herramental para acceder a la que se denominara sociedad del conocimiento o sociedad de la información; por cierto, apenas si se tocó el papel de la ciencia y de la técnica en los diversos estadios del desenvolvimiento de la humanidad.

Las ponencias presentadas y las conclusiones generales a las que se arribara en dicho congreso, están disponibles en la WEB para su consulta:

http://www.cibersociedad.net/congreso/comus.htm

Siendo invitado como observador ponente, presenté un trabajo bajo el título “El hombre común y la academia”, en el que ya entonces, apoyándome en la lectura de Armand y Michéle Mattelard, estimaba que conocimiento, política del conocimiento y sociedad del conocimiento, deberían contextualizarse dentro del marco del modelo neoliberal que contempla a lo global y lo local, globalizadores y globalizados, clases dominantes y clases subordinadas; intentando  entender el rol que asumen hombres y mujeres comunes frente a la “idola” de la academia, así como el papel de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la actual etapa de la sociedad global, ya etiquetada como “postmoderna”.

Ideología neoliberal

Atendiendo a mis artículos sobre el tema a discusión, Eduardo cita a Daniell Bell quien en 1960 escribiera “el fin de las ideologías”, faltándole para mi gusto hacer referencia a Francis Fukuyama, autor de “El fin de historia y el último hombre”, publicado en 1992, en el que sustenta la tesis de que la historia como lucha de ideologías ha terminado cediéndole el paso a una democracia liberal tras el fin de la guerra fría.

 Ambos autores con treinta años de diferencia coinciden en rescatan el pragmatismo liberal norteamericano, elevándolo a la categoría de pensamiento único, como paradigma de una nueva etapa del capitalismo ahora unipolar con los Estados Unidos de Norteamérica como centro del poder global. La realidad de la historia reciente les desmiente; la globalidad unipolar tras el derrumbe de la Unión Soviética resultó ser un mito y el pragmatismo norteamericano devino en una fase más acabada, actualizada, salvaje y depredadora del capitalismo, la del neoliberalismo.  

Las ideas no mueren. La ideología, entendida esta como “el conjunto sistemático de representaciones, valores y creencias, que refleja la forma en que los miembros de una formación social viven sus condiciones de existencia y las justifican o rechazan”, no llega a su fin  por decreto, como podría pensarse siguiendo el hilo de la argumentación de Eduardo en su afán de dejar huérfano al quehacer político de toda influencia ajena al pragmatismo neoliberal y a los saberes alternativos que se le oponen.

En el mundillo de la academia, autores como Jacques Adda, Elmar Atvater, o Richard B. Du Boff, entre otros pensadores, niegan lo sustentado tanto por Daniell Bell como por Francis Fukuyama, coincidiendo en afirmar que ni las ideologías están muertas ni el fin de la historia de la modernidad llega con la caída del bloque soviético, para dar paso a la “neomodernidad” con la sociedad del conocimiento y el pensamiento único como paradigma; atinadamente señalan que el capitalismo en su nueva fase y con otras modalidades “…pretende evitar, disgregar y, por último, eliminar las fronteras políticas, económicas y sociales que traban la acumulación a escala mundial del capital, caracterizándose por la progresiva unificación de los mercados mundiales de bienes, servicios y capitales, y por una integración mundial de la producción”.

En suma, la globalización de la vida económica, política y social del planeta para estos autores, responde a propósitos y objetivos del capitalismo como sistema global  sustentado en una ideología que le es propia.

Y en este contexto, el neoliberalismo como producto sistémico, se sustentaría en la creencia o postura doctrinal (ideología) de que los gobiernos son incapaces de intervenir en el mercado de modo eficiente por lo que:

1)    El gobierno no debe intervenir, sino aproximarse en la medida de lo posible a la idea de “Estado mínimo”.

2)    El mercado no sólo es sustituto del Estado, sino la alternativa preferente, por que actúa mejor.

3)    La asignación y la utilización de los recursos ha de sustentarse en los precios de mercado, que deberán ser lo más parecidos posible a los internacionales.

4)    Los objetivos de política nacional, los problemas económicos internos y las fronteras nacionales no deben actuar como obstáculos. 

A partir de esta presunción se propone imponer a nivel global el modelo de crecimiento y desarrollo afín a sus propósitos, valiéndose de políticas del conocimiento, públicas y privadas, e instrumentalmente,  de las tecnologías de la información y la comunicación que, política y culturalmente, le faciliten la tarea de someter a Estados-nación e individuos, orillándoles a concebir el mundo y la vida de manera uniforme bajo la óptica capitalista.

Si esto no es un tema ideológico, ¿entonces qué es? Pregunto a nuestro amigo De la Torre, quien se  queda con la idea de que nuestros problemas colectivos no son problemas de ideología, geometría política, voluntad política, de falta de decisión o de inmoralidad; sino que siendo de orden técnico son fracasos cognoscitivos o que tienen su origen en una organización deficiente del conocimiento.

En la aldea

Mi buen amigo se cuida de ubicar su respuesta puntual a quien esto escribe,  en un país y en una entidad federativa determinada, México y Veracruz. Para el caso es lo mismo, lo global y lo local dialécticamente se interactúan, retroalimentan y responden a denominadores comunes; la única diferencia es que como en todo proceso socio histórico, unos llegan primero y otros después. En nuestro país el salto y adecuación al modelo neoliberal se atoró en la transición, ideológica y pragmáticamente el viejo régimen surgido de la Revolución Mexicana  no acaba de morir y el nuevo no acaba de nacer. De ahí la necesidad de las reformas presuntamente estructurales de la administración peñista.

En Veracruz el problema por su inmediatez nos parecería aún de mayor envergadura, percibiéndose que el peso de la inercia y raigambre histórica es mayor que los propósitos y objetivos del modelo neoliberal, reflejándose en una clase política parasitaria, acomodaticia, corrupta  y miope,  que erráticamente actúa por instinto, mal entendida disciplina partidista e interés personal, y no por conocimiento y conciencia del rumbo que poderes formales y fácticos imprimen a la vida económica y social de la nación y, por ende, de la entidad. La excepción, cuando existe honestidad intelectual,  hace la regla.

El sólo observar que se privilegia el tema de la sucesión en el gobierno estatal por sobre la problemática marcha económica y social de Veracruz, nos da la medida y en esto coincido con Eduardo,  improvisación, soberbia  e impúdica ausencia de llenadera, substituyen al proceso cognoscitivo de la realidad.

Para de la Torre esto no parece estar claro, por eso se inclina a favor de la eficiencia y eficacia operacional,  tanto de la seudo representación democrático popular como de la administración pública, pidiéndole peras al olmo y aspirando a una clase política integrada por ilustrados súper héroes que, multidimensional y multisectorialmente se apropien del conocimiento universal y actúen en consecuencia, para así cumplir a cabalidad con sus encargos de gobernanza y gobernabilidad en la aldea.

Sueño guajiro; aún en la utópica sociedad del conocimiento. Como reza la conseja popular: “Pa los toros del jaral, los caballos de allá mismo”. Veracruz tiene la clase política que se merece.

El tema da para más. Por hoy para mi es suficiente, cierro este maquinazo citando a Carlos Tello, ex secretario de Programación y Presupuesto: “Al imponer su forma de pensar, ver, analizar y actuar políticamente, los neoliberales buscaron –y así lo declararon a los cuatro vientos- no sólo acelerar el crecimiento económico de los países sino, también, mejorar las condiciones generales de existencia de su población. Evaluado por los resultados, no se logró ninguna de las dos cosas”.

 Agradezco a mi buen amigo Eduardo de la Torre Jaramillo el que se ocupara de mis maquinazos.- Xalapa, Ver., 4 de febrero del 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Para el dirigente nacional del PRI es un hecho irrefutable  que para el 2015 su partido se lleve carro completo en los 21 distritos electorales de Veracruz. Vistas las cosas sobre la condición que guardan los partidos opositores en la entidad, no anda tan equivocado el Sr. Camacho, no por las políticas públicas del gobierno federal y el desempeño de la actual administración pública estatal, o la designación de Elizabeth Morales como dirigente estatal como se quiere interpretar, sino por la carencia de una oposición sólida que en materia electoral pudiera impedirlo.

 Es  público y notorio que lo mismo el PAN que el PRD como opositores mayoritarios no viven su mejor momento. Pérdida de identidad, de rumbo y pugna facciosa a su interior, así como su cada vez mayor alejamiento de las necesidades reales y sentidas de la población, les imposibilitan el poder transitar en sentido contrario a las expectativas de triunfo a que hiciera referencia el ex gobernador de Edomex.

Aún en el caso de que tuviera tiempo la oposición para recomponerse, el peso específico de su pérdida de confianza y credibilidad ante un electorado mejor informado y participativo, le imposibilitaría el poder hacer un papel decoroso en la próxima contienda electoral.

Así las cosas, a mi juicio tenemos PRI para rato.

Esto si nos atenemos a las reglas del juego tradicionales, que circunscriben el comportamiento de la ciudadanía en las urnas  a un reflejo del quehacer de las diversas fuerzas político electorales en contienda. Otros factores que marginalmente pudieran entorpecer el libre tránsito del PRI en sus afanes hegemónicos, no se contemplan en el escenario triunfalista que hoy pone de relieve el Sr. Camacho.

Entre ellos, el cada vez mayor hartazgo ciudadano con respecto ya no sólo a la partidocracia y lo que políticamente esta representa para nuestra incipiente y vulnerable democracia representativa. La frustración y hartazgo ciudadano también está referenciado al comportamiento errático del Estado mexicano ante los grandes y complejos problemas nacionales que afectan, en primer término, a los sectores más débiles e indefensos de la sociedad, como es el caso de la inseguridad, corrupción, impunidad, disminución de derechos individuales y sociales, desempleo y pérdida del poder adquisitivo del salario. Frustración y hartazgo cuyo origen no se identifica con el Estado como tal sino que es atribuible al gobierno, a la administración pública en sus tres estamentos de autoridad y a la pésima imagen de los actores políticos que les encabezan.

Para la mayoría el Estado es una abstracción poco entendible. Lo concreto, cuestionable, sujeto a valoración y al alcance de todos, es el gobierno que, a su vez, se nutre del sistema prevaleciente de partidos políticos. Luego a estos, indistintamente del color de la camiseta, se le atribuyen culpas y responsabilidades.

Hoy gobierna el PRI tanto a nivel federal como en la mayoría de los estados y municipios del país. Lo que pase o deje de pasar en los meses que faltan para los comicios federales del 2015, se atribuirá a este partido y es aquí en donde el triunfalismo priísta podría topar con pared,  enfrentando un nada despreciable voto de castigo ó, en el mejor de los casos, al fantasma del abstencionismo que no mella en lo legal pero que si priva de legitimidad.

Escenario que, en el caso concreto de Veracruz es más que previsible y viable, si nos atenemos al estado de cosas  que guarda una administración pública estatal disminuida, así como evidente corrupción impune en el ámbito de de los gobiernos municipales.

Luego a mi juicio,  el triunfalismo del Sr. Camacho habría que entenderse como un gesto de cortesía para con el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, más que convicción objetiva. Porque si de algo debe estar conciente el dirigente nacional del PRI, es de un escenario adverso para su partido en el que la inseguridad ciudadana busca a quien pasarle la factura.- Xalapa, Ver., 28 de enero de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Amigo lector, ¿no está de acuerdo con mi maquinazo? ¿Considera que con una clase política culta le iría mejor a México? Cuestión de enfoques mi estimado. Lo que habría que definir es que debemos entender  por “política del conocimiento”, concepto al que hace referencia Eduardo de la Torre Jaramillo, no sin antes considerar qué debemos entender por conocimiento en la política para entender el porqué para el autor de “François Hollande/Edgar Morin: diálogo sobre la política “, es asignatura pendiente en el bagaje cultural de la mayoría de nuestros políticos; empezando por preguntarnos: ¿que conocimiento?, ¿conocimiento para qué? Y ¿para que sociedad y al servicio de quien estaría éste?

Sin una respuesta racional a estas interrogantes, a mi juicio estaríamos hablando de una abstracción, habida cuenta de la amplitud y complejidad que en sí misma encierra la palabra “conocimiento”.

Política del conocimiento no significa lo mismo que conocimiento de la política entendida esta bien como dominio de la teoría que como praxis resultado de la experiencia.

Atendiendo al texto de Eduardo de la Torre, el conocimiento de la política debería estar subordinado a una política concreta, la del conocimiento; en un lugar y en un tiempo determinado, así como en el marco ideológico en el que anida,  para saber de que se trata esta última. Lo cual el autor no especifica.

Es por ello que en el maquinazo al que usted refiere su desacuerdo, hago hincapié en la necesidad de contextualizar la idea del déficit de conocimientos en nuestra clase política refiriéndome a un marco concreto, el del modelo neoliberal que desde el exterior se nos ha impuesto, referido al México de hoy y no al México de cualquier tiempo.

Ya que para mi gusto no es lo mismo conocer de la política como instrumento en la búsqueda del bien común para todos los mortales, que como herramienta de la que se vale la minoría plutocrática para poner a su servicio el bien común, caso del neoliberalismo como expresión del capitalismo salvaje que hoy por hoy prevalece a escala global.

Como le digo estimado lector, es cuestión de enfoques.

“Política del conocimiento”

Quiero decirle aprovechando el viaje, sin temor a equivocarme, que en dicho marco hoy día en México y la mayoría de las naciones del orbe, no existe una política del conocimiento ajena a propósitos y objetivos neoliberales; es por ello que, desde temprana edad el conocimiento válido al que se tiene acceso es aquel que se trasmite lo mismo a través de modelos educativos y  libros de texto amañados, que con los medios electrónicos e impresos y las nuevas herramientas de la comunicación y la información; conocimiento enfocado a condicionar y someter al individuo a la ideología dominante, al pensamiento único que modela la concepción del mundo y de la vida en pueblos y naciones, en los términos e interés de la clase dominante por el cabal cumplimiento de la estrategia sistémica de incremento sostenido de la rentabilidad del capital,  por sobre la legítima aspiración de las mayorías a la libertad y el bienestar para todos.

Luego el conocimiento implícito valedero para nuestra llamada clase política, es aquel que conciente o inconcientemente en términos de congruencia y pragmatismo, le condiciona, limita y somete a la política del conocimiento dominante.

Si esto es así, entonces no podemos pedirle peras al olmo pretendiendo que los políticos, con preparación, eficiencia y eficacia, se incorporen al mundo de la modernidad atendiendo al conocimiento de la política, en el contexto de una política de conocimiento que no sea aquella neoliberal oficialmente adoptada por el Estado mexicano, orientada a servir al capitalismo salvaje.

En primera y última instancia, habría que considerar si nuestros políticos, ilustrados o no, le son funcionales al sistema. Por lo que se vive en México indudablemente desde el presidente Peña para abajo, sin distingo partidista, si que lo son reduciendo frente a los avatares del mercado al Estado mexicano y eso,  mi estimado  lector, es lo que cuenta para los propósitos neoliberales

Cabe entonces preguntarse:

¿Es al conocimiento impuesto por la ideología neoliberal al que debemos remitirnos al hablar de la “política del conocimiento” ó el conocimiento de la política en México?

¿O a otro conocimiento ajeno a la ideología dominante que norme conductas y quehaceres de la llamada clase política?

Ahí se lo dejo de tarea mi estimado, invitándole a leer “La revolución de los ricos”, libro de Carlos Tello y Jorge Ibarra, UNAM, 2013.

Otros saberes alternativos

Aclaro que indudablemente existen otros saberes en la política -la no formal y ajena a lo electoral-, que hace verano para nuestra fortuna en cada vez más amplios sectores de la población, lo mismo en el ámbito intelectual que en el común de hombres y mujeres que los oponen al neoliberalismo en su vida cotidiana; resistiendo y generando otra política u otras políticas alternativas del conocimiento retomando el hilo conductor de nuestra identidad, experiencia histórica y afanes libertarios.

Ejemplo de esto último es la experiencia de 20 años del EZLN, con otros paradigmas, otros valores, otras conductas, otra forma de vida, que enriquece teoría y praxis en el conocimiento de la política a nivel internacional. Gobernar obedeciendo, es conocimiento político trascendente que no cabe en los paradigmas de la cultura política neoliberal. Es otra cosa y así lo están entendiendo un cada vez mayor número de movimientos sociales que ya marchan sobre los mismos pasos que el zapatismo.

 Luego si hay de saberes a saberes políticos, cuando hablamos de política del conocimiento o del conocimiento político, lo menos que se debe hacer es contextualizar estos conceptos en el marco de la ideología, paradigmas y valores que en lo personal más nos satisfagan. De lo contrario, insisto, hablar en abstracto de la carencia del conocimiento en la mayoría de nuestros políticos para insertarse y desempeñarse con acierto en una moderna política del conocimiento, es simple juego de palabras, cortina de humo para distraer de asuntos de mayor envergadura y relevancia para el país.

Este es mi pienso estimado lector. Esperemos que Eduardo de la Torre Jaramillo, desde su óptica panista y con la autoridad que como estudioso de la ciencia política le da el conocer del paño, a  usted y a un servidor nos ofrezca mayor luz sobre el tema.- Cd. Caucel, Yucatán, enero 22 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Por elemental sentido común, para los no priístas debería valernos un cuerno lo que en la estructura y organización interna del PRI les compete a sus militantes. Si se conducen con espíritu democrático, o todo lo contrario plegándose a la imposición por dedazo de sus dirigentes y cuadros partidistas, es asunto de ellos en tanto no afecten como está de moda decir, a terceros sin vela en el entierro.

Ya bastante tenemos con soportar que como primera minoría el partido del presidente Peña nos lleve al baile sin invitación previa y formal, como era costumbre entre familias de bien en la sociedad decimonónica.

Lo que si es de nuestra incumbencia en tratándose de la vida interna del PRI, específicamente en Veracruz, es que el gobernador sin atender a razones, imponga como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI ni más ni menos, que a una persona no grata para la sociedad xalapeña. Insisto, a los no priístas nos debe valer gorro más no por ello, deberíamos aceptar sin más que la primera autoridad de la entidad se burle de los habitantes de la capital veracruzana,  premiando a quien durante los últimos tres años agravió con corrupción, soberbia e insolencia a los xalapeños.

Tiempo ha que los xalapeños y quizá la mayoría de los ciudadanos de la próspera ínsula duartista, decidimos no aceptar seguir siendo tratados como menores de edad, minusválidos mentales a los que impunemente se les puede jugar el dedo en la boca. Luego si con su pretensión el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa persiste en subestimar a sus gobernados, que con su pan se lo coma. En su momento, ya veremos si priístas o no priístas en las urnas otorgarán su voto a un partido en mala hora presidido por Elizabeth Morales García y su cohorte de arribistas.

Lo más lastimoso es que con la decisión del gobernante veracruzano, ignorando el pensar y sentir de la sociedad xalapeña, quién saldrá raspado es Américo Zúñiga Martínez, recien desempacado como alcalde de Xalapa, pues si se le está concediendo el beneficio de la duda es con la esperanza de que más temprano que tarde exhiba corruptelas y trastupijes de su antecesora, avocándose a enderezar entuertos heredados rescatando confianza, credibilidad y buena marcha de la ciudad capital.

Así sea de dientes para afuera, el agachar la cabeza y acatar el dar por saldado el déficit de buen gobierno que hereda, sumándose a la cargada a favor de Elizabeth para que esta se haga cargo de la conducción del PRI en Veracruz, de antemano se descalifica rechazando el beneficio que le otorgan sus coterráneos.

Su disciplinada actitud e inmerecidos elogios sobredimensionando el desempeño del gobernador, confirma el manojo de valores entendidos que desde aciagos tiempos de Fidel Herrera Beltrán, se construyeran para cederle a Elizabeth el paso a la alcaldía y él, confiado quedar en lista de espera para el siguiente período. Mal antecedente para quien se propone transformar a la ciudad que gobierna y que nos guste o no, sea de nuestra incumbencia o no lo que el PRI haga o deje de hacer, será la capital veracruzana la que pague nuevamente los platos rotos.

Calladito se hubiera visto más bonito. Pero como ya apuntáramos en maquinazo anterior, obligado está a intentar ser ducho alambrista para equilibrar afanes a favor de la ciudadanía y compromisos adquiridos con antelación ante el que se dice gobierna en Veracruz. Lo declarado en los medios, es su primer traspié en el alambre y aún le falta un largo trecho por recorrer.

Vistas así las cosas, el daño colateral a terceros afectados está a la vista. Luego aunque el sentido común recomiende lo contrario, si hay razón para ocuparnos y preocuparnos por lo que acontece al interior del nunca renovado viejo PRI. Ya veremos si en próximas elecciones pasamos la factura o le seguimos apostando al más de lo mismo.

Hojas que se lleva el viento.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa perdió la oportunidad de conocer de primera mano el primer informe de resultados de Rolando Zapata Bello, gobernador de Yucatán quien contando con la presencia de la secretaria de turismo, representante personal del presidente Peña, así como de secretarios de estado, gobernadores, el Jefe de gobierno del D.F., legisladores y la plana mayor nacional del PRI, este domingo en el Centro de Convenciones Siglo XXI de la capital yucateca, dio cuenta de los logros alcanzados en los últimos quince meses por los tres órdenes de gobierno en esa entidad federativa. Seguridad pública, paz social, educación, investigación tecnológica, empleo, turismo, atención al campo, a los trabajadores del mar y a la micro y pequeña empresa, así como vialidad, infraestructura comunitaria, deportiva, cultural y de recreación familiar en el marco de finanzas públicas estables, fue lo destacado. Sin falsos triunfalismos, con  humildad, reconociendo los límites de la realidad de lo posible, Rolando Zapata convocó a la construcción de un nuevo pacto social de los yucatecos sustentado en la unidad, esfuerzo compartido y visión de futuro, dejando entrever el por qué Yucatán avanza con rumbo cierto, sin tropiezos de importancia, por el camino que sus habitantes reconocen como propio.

Lástima, al gobernador veracruzano le hubiera servido de mucho enterarse que la prosperidad se construye paso a paso, librando obstáculos en una realidad adversa y con hechos concretos que se reflejen en el bienestar de la gente..- Cd. Caucel, Yucatán, enero 19 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Con el arribo de Américo Zúñiga Martínez a la presidencia municipal se inicia una nueva etapa para la vida social y económica de la capital veracruzana. El tiradero queda y la desconfianza en la autoridad también. No obstante, en el ánimo de sus habitantes no faltan destellos de esperanza confiándose en que el cambio de estafeta ofrece expectativas de cambio y de progreso.

Cualquier cosa es mejor que lo que le deparó a Xalapa la pésima administración a cargo de Elizabeth Morales es el sentir generalizado, esperándose que con Américo las cosas sean diferentes.

Esto, sin faltar una corriente de escepticismo en cuanto al desempeño y alcances de una administración que no por nueva deja de llevar a cuestas la carga negativa de la extracción priísta del alcalde en turno. De antemano se tiene por sabido que por muy buenas intenciones estas se ven limitadas por la formación partidista y el sometimiento a la autoridad y caprichos del que se dice manda en Veracruz.

Si corrupción, ineficacia y carencia de voluntad política para atender demandas crecientes, reales y sentidas de la población fue la constante a lo largo de los últimos tres años, no puede ignorarse que el PRI nunca llamó al orden a la alcaldesa y que el pésimo desempeño de ésta fue consentido y tolerado por el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, quien renglón aparte, tampoco ha dado muestras de apego y compromiso para con los xalapeños.

Dice la conseja popular que quien sirve a dos amos, con uno queda mal. De ahí que para salir avante, el alcalde tendrá que desenvolver todas sus dotes de alambrista para guardar un sano equilibrio entre sus compromisos partidistas de campaña y servirles a cabalidad a los contribuyentes que le pagan y esperan beneficios tangibles para el municipio…  ¿Podrá?

Luego es lógico el que la opinión pública se divida entre los que confían en el joven ex funcionario fidelista y los que dudan de la oferta de buen gobierno del joven Zúñiga. Sin faltar aquellos a los que ni les va ni les viene la crisis de identidad y atraso en que se debate nuestra ciudad y lo que, al respecto haga o deje de hacer la administración municipal.

Nadie es monedita de oro. Américo no tiene porqué ser la excepción. De su y desempeño eficaz depende el ganar aceptación por una mayoría ahora dolida y al borde del hartazgo. Y en ello deberíamos estar concientes para con talante crítico pero propositivo,  sumar y no dividir y restar, concediéndole el beneficio de la duda.

El alcalde recién desempacado viene ofreciendo las perlas de la virgen en su afán por rescatar confianza y credibilidad en beneficio de la autoridad que el representa, luego a el corresponde ponerle límite al beneficio que se le otorga en el plazo que considere prudente, así como en base a su desempeño al frente de la comuna,  en manos de la población está el refrendar o dar por terminado el maridaje.

Tiempo al tiempo sin bajar la guardia  y todos saldremos ganando. Xalapa merece y exige la contribución solidaria de sus habitantes, no todo viene de la administración municipal; la participación consecuente y responsable de la población  es condición para salir del bache. En ello va implícita la tarea de construir ciudadanía y a ello debemos avocarnos para nunca más votar a ciegas deslumbrados por los espejitos y abalorios que con recursos públicos obsequian candidatos a cambio del sufragio. Que la nefasta experiencia que toleramos dejando hacer y deshacer a Elizabeth Morales nos sirva de lección.

Hojas que se lleva el viento

Cancelada la Reforma Agraria surgida del movimiento armado y desmantelado el campo mexicano por los gobiernos neoliberales, ahora el Sr. Peña Nieto reitera a bombo y platillo el anuncio de un renovado y modernizador impulso a una reforma agraria sui generis sustentada en políticas públicas que nos remiten al porfiriato, privilegiando concentración de la tierra, productividad y competividad, sin el menor asomo de conocimiento de la realidad del agro mexicano y de la historia nacional. No debe extrañarnos entonces que ya se escuche el cabalgar de un Emiliano Zapata que vuelve por sus fueros en las tierras del sur de la patria.

-ooo-

Cada seis meses quien esto escribe cambia de aires, pasando una corta temporada en Yucatán y en cada ocasión Mérida su capital,  me recibe con enjundiosas mejorías que le permiten conservar su status como la ciudad más progresista del sur-sureste de México. En este mes de enero la ciudad blanca considerada internacionalmente como “De la paz”, celebra el 472 Aniversario de su fundación con nuevas obras de infraestructura urbana a la que Dulce María Sauri Riancho, ex gobernadora de la entidad, califica como “Los regalos para Mérida”. Y no es para menos, gobierno del estado, Ayuntamiento e iniciativa privada, en un año calendario  han proyectado y realizado diversas obras e inversiones de gran envergadura que, en mucho,  superan  los logros y anuncios fantasiosos de tres años de gobierno estatal y municipal en la capital veracruzana. Así se las gastan los yucatecos en un clima de colaboración, complementariedad, coordinación y eficacia de los tres órdenes de gobierno.- Cd. Caucel, Yucatán, enero 8 de 2014.

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