Skip navigation

Tag Archives: Ayotzinapa

Pulso crítico
J. Enrique Olivera Arce

“Antenoche fui a tu casa y me ladraron los perros/ Quise agarrar una piedra, y se me embarraron los dedos”. Bomba yucateca

La sensación de pequeñez e impotencia en los quehaceres políticos, lleva al sectarismo y al encasillamiento de capilla. Si a esto le sumamos el miedo ante lo incierto de una situación dada, que no se entiende, que no quiere entenderse, o que rebasa capacidad para afrontarla con relativa serenidad y buen juicio, a mi modesto entender ello deviene en paranoia política y esto es lo que se percibe en un régimen político agotado como el mexicano.

Paranoia política que induce a un autoritarismo defensivo e irracional, privilegiándose actitudes de intolerancia frente a fantasmagóricas imágenes que amenazan poner en riesgo seguridad y confianza.

El percibir un complot con el fin avieso de desestabilizar el país y oponerse con oscuras amenazas al proyecto de nación neoliberal que el gobierno adopta e impone pretendiendo con ello alcanzar estadios superiores de modernidad, crecimiento económico y bienestar general, sólo porque no se entiende o no se quiere aceptar que la sociedad está harta de partidocracia, corrupción, impunidad e inseguridad, no puedo sino encuadrarle en dicho padecimiento, que suele devenir en una indeseable violencia de Estado.

Lo hemos afirmado en estos modestos maquinazos. El Sr. Peña Nieto rebasado por acontecimientos por el nunca imaginados, e incapaz de generar aceptación y confianza en sus presuntas reformas estructurales como para que estas tersamente aterricen, expresa impotencia asumiendo actitudes paranoicas de intolerancia y ausencia de visión de Estado.

No encontrando más salida para administrar conflicto y crisis, que amenazar con el uso de la fuerza en defensa de su cuestionado y rechazado manojo de políticas públicas antipopulares, el control de daños por la cloaca destapada en Iguala, Gro., se le revierte y agudiza.

“El Estado soy yo” y hay de aquel o aquellos que se oponen a mi proyecto, es el mensaje, sin parar mientes en que en una sociedad plural aquejada por desigualdad y pobreza, no cabe ni es deseable el pensamiento único. El proyecto de nación impulsado por su gobierno, ni es el único ni necesariamente es el mejor. Imponerlo, bajo la premisa de que ha sido aprobado democráticamente por las diversas fuerzas políticas, cuando la opinión generalizada cuestiona a la democracia simulada, no es el mejor camino.

Empero, sin medir las consecuencias, a su voz, se suelta el desgarre de vestiduras y descalificaciones tratando de acallar ya no sólo la protesta social, sino todas las voces discordantes reflejadas en una prensa nacional e internacional que habiéndole ayer aplaudido y enseñoreado, hoy lo exhibe en la alfombra del escarnio.

Mala señal, como ya se encargaron voces calificadas de interpretar la paranoia presidencial. El más leve desliz de intolerancia y represión por parte del régimen político vigente, puede desencadenar situaciones lamentables al interior de un horno que no está para bollos.

Si de noche te ladran los perros, no intentes agarrar una piedra porque te embarras los dedos, dice una conseja popular yucateca, y en ella debería pensar el partido tricolor que, a su viejo estilo interpretando y haciendo suya la nada velada amenaza presidencial, exhibe a bote pronto intolerancia e incomprensión de la crisis, rompiendo lanzas contra “los enemigos de México” que, ocultos en el tapanco y con el pretexto de los normalistas y varios cientos más de desaparecidos y sembrados en fosas clandestinas, arman un “complot” para desestabilizar al gobierno y al país entero.

Tratar de combatir visiones fantasmales en la oscuridad de la noche con sectarismo trasnochado, podría costarle muy caro al PRI a y todo el país. La crisis es del régimen político en su conjunto, atañe a toda la clase política sin distingo partidista, así como a todos los mexicanos y así deberían entenderlo como bien lo interpreta el secretario de la Defensa Nacional, al afirmar que el problema no es del gobierno, sino que es un problema de Estado, que atañe a todos y con todos y entre todos debe buscársele solución.

Ubicar crisis, conflicto y movilización social en el terreno electoral, y en este estrecho contexto pretender minimizar los daños descalificando al adversario, es no entender génesis y desenvolvimiento histórico del descontento y el hartazgo social que hoy le explota entre los dedos al Sr. Peña, al PRI, y al régimen político en su totalidad.

Antes que embarrarse los dedos, bien harían los beligerantes priístas que hoy se desgarran las vestiduras blandiendo los palos, en ver, escuchar y sentir en carne propia el por qué una sociedad lastimada y dolida, cuyo único camino viable de protesta y resistencia es la manifestación de su descontento, toma la calle.

Sin comprenderlo con objetividad, el control de daños basado en descalificaciones y amenazas, habrá de revertírseles.

Confundir a tirios con troyanos, dejándose llevar por la imagen mediática de provocación y violencia que el mismo PRI construye y alienta, haciendo de lado que es el régimen político caduco el que está exhibiendo el alcance de su propio concepto de violencia con la barbarie que hoy todo México condena, solo expresa miedo a verse en el espejo.

Temor al reflejo de su propia pequeñez e impotencia, frente a un pueblo que está diciendo basta. Miedo a toparse de frente con el México bronco que anda en busca de histórica revancha. De ahí la histeria y paranoia frente a un conflicto anunciado que les tomara por sorpresa.

Lo hemos comentado, a mi juicio todos los partidos políticos comparten la misma tesitura. Todos, sin excepción, viendo moros con tranchete en el patio del vecino, se resisten a aceptar que son origen y consecuencia de lo que ellos mismos han construido. Hoy no pueden echar mano de la democracia como camino para administrar por la vía institucional crisis, conflicto y control de daños. La democracia simulada y secuestrada por la partidocracia, no responde en la coyuntura a sus propósitos, de ahí su miedo y de ahí su violenta reacción y su ocultar la cabeza en la arena frente a un fenómeno social y político que pone en duda su supervivencia.

Hojas que se lleva el viento

La Revolución Mexicana no está muerta. Toma un respiro para seguir adelante impulsada por la resistencia de un pueblo que reconstruye el hilo de la memoria histórica.

-ooo-

Es de llamar la atención el que medios informativos no oficialistas, pongan énfasis en lo accesorio y callen ante lo sustantivo, exhibiendo la aldeana ocurrencia del secretario de gobierno de Veracruz, Erick Lagos, de armar un circo con acarreados en el Congreso local para ser aplaudido con motivo de su comparecencia en la glosa del IV Informe del Sr. Dr. Duarte de Ochoa, y se pase por alto lo que el boletín oficial destaca como eje central de la participación de este mediocre funcionario menor en tribuna: “Gobernabilidad, paz social y estado de derecho durante estos cuatro años de administración”. ¡Vaya desfachatez! Y que insulto a la inteligencia de los veracruzanos.- Xalapa, Ver., noviembre 23 de 2014.
pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
http://pulsocritico.wodpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dicen por ahí que no hay peor ciego que el que no quiere ver. También se dice que ojos que no ven, corazón que no siente. Sabias consejas populares que le quedan como anillo al dedo al inefable partido tricolor que, ahora con la nueva cara que le imprimen generaciones recién llegadas, ni quiere ver ni quiere sentir lo que a su alrededor pasa en un México cuya crisis actual deviene, sin lugar a dudas, del Ancian Regime bajo la conducción hegemónica del PRI.

Sólo así se explica el que en una manifestación más de simulación y descaro, el presidente nacional del PRI afirme que en México “no existe distanciamiento entre partidos políticos y sociedad civil”. Ignorando o pretendiendo ignorar el Sr. Cesar Camacho Quiroz, el divorcio entre las llamadas clase política y sociedad civil más que evidente en la actual crisis que vive el Estado mexicano.

Vulnerado el estado de derecho, deteriorado el tejido social, comprometido el territorio nacional y políticamente viviéndose en una democracia representativa simulada, de la que devienen instituciones republicanas carentes de credibilidad y confianza, México vive un presente ominoso en el que la realidad ya no se puede tapar con un dedo.

Pero el Sr. Camacho no es el único, ni único el partido político que ni ve ni escucha. Salvo contadas y muy respetables excepciones, tapándose con la misma cobija políticos y partidos padecen de ceguera crónica conscientemente inducida; no quieren ver ni sentir que se les mueve el piso. Es por ello que antes que reconocer una crisis de Estado que requiere de cirugía mayor, tratan de vender la idea de que lo que se vive son baches locales de eficiencia y eficacia en materia de administración de seguridad y justicia, ante los embates de una delincuencia organizada desbordada de manera focalizada a lo más en dos o tres entidades federativas.

De esta ceguera se hace eco no poca prensa, y en primer término el duopolio televisivo, poniendo el énfasis en la arista policiaca de un fenómeno social que pone al desnudo la colusión entre servidores públicos y delincuencia que la sociedad no debe tolerar; castigo exigen para los autores intelectuales y materiales del crimen de Iguala, restringiendo su exigencia al ámbito penal y. de paso, a la descalificación política del cadáver insepulto conocido como PRD. Hasta ahí.

Los verdaderos culpables, impunes fraguan el guión de una telenovela para el consumo popular en la que de antemano, sin mediar juicio legal alguno, en la picota el ex servidor público y la esposa están mediáticamente condenados. Sacrificándose lo sustantivo en pro de lo accesorio para manipular y desviar la atención entre el respetable.

Sólo que nuestra llamada clase política no contaba con la astucia perspicaz en los tendidos. Los que si ven, si escuchan y sienten en carne propia la gravedad del desaguisado, alzan la voz y señalan lo que su intuición y los hechos les dictan: el culpable es el Estado.

Luego la afirmación del Sr. Camacho Quiroz, lejos de abonar en favor del PRI y del régimen político vigente, se le revierte ante una población indignada que expresa su hartazgo en la calle; el costo de esta ceguera a modo, quizá no se refleje en las urnas en la justa electoral del 2015, pesa más la inercia de hábitos y costumbres, pero la llamada sociedad civil haciendo camino al andar en su momento cobrará factura.

Por lo pronto, “que se vayan todos” es consigna y reivindicación popular que como la humedad, va penetrando hasta el último rincón en el imaginario colectivo. El régimen político está quebrado, sobrepasa su fecha de caducidad y sólo la ceguera impide a la llamada clase política observar que su supervivencia está en juego; o, posiblemente, siendo consciente de ello el Sr. Camacho trata de prolongar la agonía, pretendiendo convencer que los ciegos son otros, los que no quieren ver ni sentir que el México del Siglo XXI nace con Peña Nieto y el retorno de un PRI que nunca se ha ido.

Hojas que se lleva el viento

Dejemos a las buenas conciencias el disfrutar en paz de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Bien merecido lo tienen al dejar hacer dejar pasar en torno a la sede de una justa deportiva que naciendo contrahecha bajo las instancias de Fidel Herrera, no pudo enderezar sus ramas bajo la conducción del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Cómo afirmara la hijastra del Sr. Peña, se está para disfrutar no para hablar de Ayotzinapa; las buenas conciencias así lo entienden y ejercerán su derecho a la recreación y el jolgorio. Y que bueno, con su participación y la torta bajo el brazo, no quedará en entredicho calidez y buen nombre de los veracruzanos.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Si partimos de la idea –parafraseando al escritor Rafael Junquera Maldonado- de que el mañana también es pasado, no podemos dejar de considerar que el proceso electoral 2014-2015 que desembocará en la reposición de la Cámara baja del Congreso de la Unión, debería ubicarse en el contexto de la crisis de Estado que tocara fondo con el crimen de Iguala.

Nada será igual que endenantes. El peso de la carga histórica de lo que ya se tipifica como un crimen de Estado, definirá mañana la circunstancia en la que los mexicanos votarán a favor o en contra del más de lo mismo que habrá de ofertar la partidocracia.

Si como afirma la ideóloga del CDE del PRI en Veracruz, Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo, todo está sujeto a la ley de probabilidades, lo más probable es que pese a los arquetipos de la química tradicional, el modelo matemático se apegue más a lo improbable que a lo deseable en el universo de opciones político electorales de un régimen caido en desgracia.

Hoy no hay nada para nadie, nos dice la Dra. Zaida Alicia. Y tiene razón, partidos y candidatos no están en el ánimo de un pueblo que lo mismo exige que se vayan todos que la renuncia del primer priísta de México.

Mañana es más que improbable que se ignore y olvide lo que en el pasado reciente se define como parte aguas en la vida institucional del Estado mexicano. Pasado, presente y futuro en unidad dialéctica conformarán la circunstancia en la que la correlación de fuerzas, ahora manifestándose en la calle, definirá rumbo y destino de la democracia representativa en México.

Más de lo mismo o cambio verdadero, es la disyuntiva.

A la violencia institucional, de la mano va la respuesta popular con un ascenso en la toma de conciencia de la necesidad de cambio. Lo que a la luz de la percepción pareciera lo mismo un vaso medio vacío que un vaso medio lleno, la terca realidad lo exhibe como un recipiente que derrama al peso de una gota. Un hoy, que ya es pasado, mostrando la cantidad acumulada de agravio e indignación transformándose en calidad, en el imaginario colectivo da un paso hacia delante en la construcción de ciudadanía y vida en democracia que habrá de reflejarse, mañana, en las urnas.

¿Podrá mañana el modelo matemático, arquetipo de una democracia simulada, dar viabilidad al conjunto de probabilidades que hoy la incipiente ciudadanía cuestiona y condena, exigiendo que se vayan todos?

La carga de un ignominioso pasado o el masoquismo de siempre dirán la última palabra, reduciéndose el abanico de opciones electorales a un simple votar o no votar.

Si mañana es pasado, y se da como válida la ley de probabilidades en el quehacer político electoral, ésta no podrá ni deberá ignorar entre sus variables sustantivas que el peso específico de una ignominiosa afrenta a los Sentimientos de la Nación, podría contar más que la alquimia electorera de un viejo régimen que no termina de morir.

Hojas que se lleva el viento

El valemadrismo frente a la crisis del régimen político nacional, se refleja en el rubicundo rostro del Sr. Dr. Duarte de Ochoa. ¿Será por eso que se comenta que no hay diferencia entre el ex gobernador de Guerrero y el que dicen manda en Veracruz?.- Xalapa, Ver., noviembre 9 de 2014.

pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce 

Los días corren, sumando. Autoritarismo, desinformación y cortinas de humo a modo encaminadas a desviar la atención del respetable, están muy lejos de frenar la ola de indignación y protesta que invade la apacible paz social del país de aquí no pasa nada.  

La crisis política en México tiende a profundizarse. Desde el epicentro de la República los tres poderes de la Unión no le encuentran la punta al mecate. Un hasta ahora frustrado esfuerzo por encauzar el control de daños por la vía institucional, se diluye entre desgarre de vestiduras, dimes y diretes de una clase política que tardíamente intenta tomar conciencia de que el daño les concierne, y no precisamente en el ámbito electoral. 

No hay distingo partidista ni de encumbrados personajes, la ola del ¡Que se vayan todos”, a todos afecta por igual. De ahí la paranoia y el todos contra todos en el reparto de culpas. 

El presidente Peña, rebasado el primer círculo de sus colaboradores, toma el toro por los cuernos y se hace cargo de la conducción de la administración del conflicto y control de daños, así sea únicamente en los terrenos de lo mediático. 

Hace un llamando a todas las fuerzas políticas a cerrar filas en torno lo mismo a las instituciones republicanas que a un combate frontal de corrupción e impunidad. Después del niño ahogado, un nuevo pacto en previsión a “otro Ayotzinapa” que ponga en riesgo ya no a un régimen político cuya crisis parece irreversible, sino a la supervivencia del Estado mexicano como tal.  

Y en esas estamos, con la salvedad de que la correlación de las fuerzas políticas convocadas, ya no tiene como referentes a  gobernadores, partidos políticos y agrupaciones formales de la llamada sociedad civil vinculadas a la simulada democracia representativa. El México de hoy ya es otro, muy diferente al de 2013. La resistencia   social entró en escena, llamando por su lado a parar. 

La correlación de fuerzas políticas parece haber mudado a la calle. Frente a una clase política rebasada, a la defensiva, confundida e incapaz de discernir lo que en política representa el “efecto mariposa”, las fuerzas políticas reales se manifiestan en  protesta y reclamo, manifestaciones, marchas y bloqueos de una movilización social que tomando  conciencia de su fuerza, se pronuncia por resistir a los embates de un régimen político que siéndole  adverso le ofende y le lastima. 

La falsa representación popular institucional pagando el precio de su soberbia, desnuda queda frente a una resistencia ciudadana que no sabe, ni desea saber, de pactos cupulares que prolonguen en el tiempo su estatus de secuestrado por la corrupta y voraz partidocracia cuya crisis toca fondo en medio de otra crisis, la de una economía que no despega en la medida de lo deseable, ni tiene para cuando bajo el modelo neoliberal de desarrollo adoptado; incrementándose desigualdad, pobreza, exclusión y, de paso, violencia en todas sus manifestaciones. 

El llamado presidencial borda así en el vació. El equilibrio está roto. Las fuerzas políticas formales marchan en solitario, divorciadas de la fuerza real que toma la calle. 

 Son ya más quienes expresan indignación y hartazgo que quienes están a favor de mantener el nocivo clima de corrupción e impunidad. Es a los primeros a los que convendría escuchar para actuar en consecuencia convenciendo con hechos del imperio de la ley, sin distingos ni privilegios. Pretender pactar con los corruptos, no es el mejor camino para abatir impunidad y la gente lo sabe, exigiendo ¡Que se vayan todos”; mostrando en donde es que se ubica la fuerza social y política real y por donde es que hay que caminar para restañar heridas en un esfuerzo auténtico por controlar los daños.  

Y en este escenario se viven en México los prolegómenos del proceso electoral 2014-2015, destacando las carencias de visión de Estado e incapacidad de la llamada clase política para ubicarse en los tendidos. Como respuesta al control de daños propuesto por el presidente Peña, sin el menor asomo de humildad los partidos políticos anteponen su interés mafioso anticipando rotundo triunfo para sus candidatos en las urnas. Esto sin parar mientes en que de seguir las cosas como van, lo electoral pasa a ser lo que menos importe a una población adulta en su mayoría montada en la indignación, protesta y resistencia. 

El México del 2015 ya no será igual al de 2012. Ni dudarlo.

La respuesta a la actual crisis que vive México no está en las urnas. Elegir a los mismos para que todo quede igual, o peor, no es opción. El pacto social está roto, vulnerado el estado de derecho, y esto no se resuelve bajo la mecánica tradicional de la política electoral.  

El daño infringido al Estado es mayor y así debería considerarse. El control de daños requiere de cirugía también de mayor calado; debiendo contemplar la regeneración del Estado desde abajo, con la participación consecuente y responsable de las fuerzas políticas legítimas. El futuro de México está de por medio, no puede ni debe sustentarse en decisiones de barandilla que señalan culpables, pero que no resuelven el problema de fondo en un país en el que la corrupción y la impunidad lo es todo. 

Hojas que se lleva el viento 

El camino está despejado. Con la decisión de la SCJN de no avalar la consulta ciudadana sobre la reforma energética, “el andamiaje esta lísto” para acoger la inversión privada en la explotación de los recursos energéticos que algún día fueran patrimonio nacional.

-ooo-

¿Y Veracruz? Muy bien gracias, todos contentos aprestándonos para asistir a una justa deportiva que en esencia nos es ajena, pero que nos da la oportunidad de valorar la importancia del circo cuando el pan escasea.  Cd. Caucel, Yucatán., Noviembre 5 de 2014.

 pulsocritico@gmail.com

http://www.pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Todo parece indicar que para la crisis sistémica global y las concurrentes que una a una aquejan a la mayoría de los países del orbe, no hay respuesta. Habiendo trascendido el marco de la especulación teórica y posicionamientos de la academia, así como la capacidad de maniobra de la llamada clase política, trátese de jefes de Estado representación parlamentaria o partidos políticos rebasados por una necia realidad que no cede, la única explicación y barruntos de salida se ubica ya en la percepción de masas.

Hombres y mujeres comunes, superando a filósofos, sociólogos, economistas, politólogos, gobernantes y fauna de acompañamiento, viviendo en carne propia efectos y consecuencias de la crisis neoliberal del capitalismo de nuestros días, intuitivamente y más allá de un primario sentido común, ubican el origen del pandémico descalabro sistémico y ofrecen alternativas de salida que, si bien, no son acordes con propósitos y objetivos cupulares, si apuntan al salvataje de una humanidad amenazada por el mayor de los holocaustos hasta ahora conocidos.

No es la política, tampoco la economía o la reconstrucción democrática del tejido social por sí mismas en el ámbito de su respectiva competencia, en donde la percepción de masas encuentra la solución a la crisis. Pragmáticamente, intuye que la respuesta a la problemática actual debe ser integral, multidimensional y horizontalmente incluyente al margen de intencionalidad, propósitos, objetivos y acciones concretas del uno por ciento de la población mundial, sustento del capitalismo salvaje en su actual etapa neoliberal de despojo y genocidio.

Lo que a mi juicio, es reflejo de un nuevo ascenso de masas en la permanente lucha anti capitalista y anti imperialista, tomándose consciencia de que el sistema dominante no sólo ya no da más a favor del noventa y nueve por ciento de la población mundial, sino que opera en contra de la propia vida del planeta y sus habitantes.

Esta realidad que subjetivamente anida en la percepción de masas a escala mundial, se expresa cada vez en mayor medida en una clara consciencia de que ésta es reflejo de una realidad real, objetivizando la necesidad de cambio y transformación, actuando en consecuencia.

No hay lugar del mundo en el que no estén resurgiendo movimientos sociales anti capitalistas que desmienten tanto al fantasma del fin de las ideologías y de la lucha de clases, como el mito del eterno destino manifiesto del sistema dominante.

Incipiente aún, dispersa, sin organización y acción unitaria en torno a un programa mínimo de las clases subordinadas que aglutine y oriente la acción de masas, estas, sin embargo se mueven, pesan y empiezan a determinar rumbo y destino de la sociedad deseable para el futuro inmediato.

El reformismo envolvente y adormecedor de conciencias, va quedando atrás. Una vanguardia consciente de la humanidad se encamina a nuevas acciones revolucionarias que cambien la faz del planeta. La vieja disyuntiva entre pacifismo y violencia revolucionaria retorna al escenario mundial.

Contrario a los paradigmas de Marx y la mayoría de los grandes pensadores socialistas de finales del siglo XIX y de principios del XX, los gérmenes de una nueva concepción de revolución mundial, no se expresan en el movimiento obrero más adelantado, como podría ser el de la vieja Europa. La vanguardia en nuestros días se deja ver entre los pobres más pobres de la tierra, los pueblos originarios excluídos de siempre, entre una clase media empobrecida y en una juventud insatisfecha y rebelde sin expectativas de empleo y de futuro; No teniendo nada que perder, imprimen rumbo y voluntad de triunfo en esta nueva etapa de ascenso de masas, frente a una clase dominante a la defensiva y sin respuestas a una crisis que se prolonga en tiempo y consecuencias.

Si consideramos como plenamente vigentes las teorías de la Revolución Permanente y del Desarrollo Desigual y Combinado de la Historia de Trotsky, los sectores más rezagados y vulnerables del orbe, haciendo suyos conocimiento acumulado y guiados por la memoria colectiva de la humanidad en su conjunto, son hoy el motor de la historia al que se enfrenta el reacomodo y redistribución del mundo de las grandes potencias dominantes y el capitalismo en su actual etapa neoliberal.

Creo que es en este contexto que habría que ubicar la actual crisis del régimen político en México. Incapaz de dar respuesta a los grandes retos de un país sin rumbo, a la defensiva se pliega y se revuelve sin encontrarle la punta al mecate de una madeja que cual bola de nieve resbala y rueda ladera abajo.

Puede más la inercia del subdesarrollo que las reformas presuntamente estructurales de un modelo de desarrollo neoliberal que la gente rechaza y lo expresa de viva voz.

Ya no es solamente percepción subjetiva lo que flota en el ambiente. Los mexicanos constatan y viven en carne propia la realidad real de la incapacidad de un Estado en crisis, cuyo régimen político caduco, corrupto e inoperante, es superado por colectivos que cobrando conciencia de su realidad están diciendo ¡Basta!; sumándose a la ola ascendente de una nueva etapa de la lucha permanente de las masas del mundo por su liberación y mejores condiciones de existencia.

Lo que hoy parece fuera de lugar y superado por la historia, bien podría ser el ruido del permanente correr de las aguas de un torrente en busca de cauce. La resistencia se abre paso. Cd. Caucel, Yucatán., octubre 29 de 2014.
pulsocritico@gmail.com
http://www.pulsocritico.com
http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“El país arde, y nosotros discutimos de quién son las mangueras”. Xosé Manuel Beiras

Círculos políticos y prensa de acompañamiento en Veracruz, entretenidos en el sempiterno juego de intereses electorales encontrados, parecen sentirse cómodos manteniéndose al margen de la peor crisis política de los últimos treinta años en México.

Tanto a nivel partidario como al interior de la administración pública estatal y municipal, la prioridad está puesta en el proceso electoral en marcha así como en dimes y diretes en torno a la viabilidad de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, siendo este evento deportivo parte del herramental utilizado para descalificar lo mismo a los de casa que al adversario u adversarios de enfrente.

Salvo contadas voces con intención de llevar agua a su molino más que por genuina preocupación, el malhadado crimen que ha puesto en jaque al gobierno de la república y al régimen político del Estado mexicano, exhibiendo la profundidad de su crisis terminal, la mayoría de la llamada clase política y la prensa oficialista de la entidad, no parece escuchen, sientan, se preocupen u ocupen por los pasos que retumban en el tapanco.

Si la violencia criminal de la delincuencia organizada no existe en Veracruz y los delitos de baja estofa se combaten con “robocops”, no hay purrum en el cotarro. Todo está bajo control y la airada voz de una sociedad lastimada, sólo es de llamar la atención cuando incurre en “vandalismo”; la protesta ciudadana y en especial la de los jóvenes estudiantes, es legal y tolerada si es pacífica, modosita, bien portada y no incurre en el exceso de afectar intereses de terceros ó pedir la cabeza de Peña Nieto.

La prioridad es dilucidar el quien, el cómo y el cuando habrán de postularse fulano o perengano como candidato a la sucesión del que dicen manda en Veracruz. En torno a ello, afecto y desafecto, tinta y lodo por delante, transcurre la bucólica vida política de la entidad, mientras la nave se hunde con la lumbre llegándole a los aparejos.

Nadie en estos círculos, rojos, azules, amarillos, verdes o tornasoles cercanos a un poder que le apuesta a no poder, alcanza a percibir que por los antecedentes documentados, o bien por la obviedad de una realidad presente, Veracruz podría encontrarse en igual o peor tesitura que Guerrero o Michoacán. Prever y con oportunidad limpiar la mugre bajo la alfombra, no está en el ánimo ni en las prioridades en un próspero granero que tiempo ha viene transitando en los márgenes de un estado de derecho deteriorado y cuestionado.

Las airadas voces de alerta ni se ven ni se escuchan. Ni Guerrero ni el país entero son Veracruz, que éstos con su pan se coman una crisis que no es de la incumbencia de los veracruzanos.

Hasta que el hilo reviente por lo más delgado… Y cuidado, que ya se está tensando más de lo que la paz social recomienda; lo que el torrente de desigualdad, exclusión y pobreza arrastra bajo sus aguas podría dar la sorpresa.

Hoy son los jóvenes estudiantes quienes alzan la voz, maña quien sabe…

Y en este escenario, es de llamar la atención el que voces calificadas rompan el esquema, haciéndose eco de la paranoia que invade al primer prísta del país. El respeto al mandato constitucional y el que nos merecen las instituciones republicanas, tiene límite. Cuidemos de su integridad y reflexionemos civilizadamente sobre su futuro, antes que ir contra ellas, dicen desde el mismo seno de las instituciones cuestionadas.

No se paran mientes en que el hartazgo, indignación y protesta, bien puede no ser justificado ni legal a la luz de los intereses de un régimen corrupto, pero sí legítimo en el ámbito del derecho natural de un pueblo a cuestionarse sobre la forma de gobierno que el mismo se ha dado. Al fin y al cabo ¿quién lanzó la primera piedra, infringiendo la ley?

La violencia sea cual fuere su origen, motivación o expresión palpable de conductas antisociales, no es deseable, pero no puede descalificarse a priori sin tener los pelos de la burra en la mano. Frente al monopolio de la fuerza del Estado, ejercido a tras mano, en lo oscurito y con aviesos propósitos, ó la violencia criminal de la delincuencia organizada o desorganizada que daña todo lo que toca, no puede dejar de justificarse la violencia de los ofendidos, hoy indefensos ante la ausencia de un estado de derecho que por ellos vea.

Hoy son ellos, juventud vulnerable y victimada, mañana bien podríamos ser nosotros, todos por parejo.

No nos engañemos. No se puede ni debe estar cómodamente al margen de una crisis social y política que, arrastrando a toda la sociedad, no tiene respuesta valedera por el camino de las urnas. La política electoral y con mayor razón la politiquería que vela por el reparto del botín, no es hoy prioridad. No es una elección lo que está en juego como tampoco el buen nombre de las instituciones republicanas, es algo más, de mayor relevancia y trascendencia, el pacto social que da cohesión al Estado mexicano.

Reflexionemos. México vive la hora de su definición. O se está por la continuidad del más de lo mismo, sujetos a un régimen político corrupto y caduco, o se compromete por la reconstrucción democrática del Estado por los amplios caminos de la participación consecuente y responsable de todos.

Lo otro, la grilla palaciega, es lastre que bien puede tirarse por la borda.

Hojas que se lleva el viento

La seguridad pública es el mayor legado en 4 años de mi gobierno, afirma ufano el Sr. Doctor Javier Duarte de Ochoa. ¿Hay razón o argumento de peso para dudarlo y desmentirle?

-ooo-

De nueva cuenta las imágenes de mujeres, viejas y no tan viejas mostrando sus descarnadas miserias en la vía pública, dan la vuelta al mundo. Nadie frena tan ignominioso espectáculo; la autoridad coludida con el movimiento lumpen autodenominado “Cuatrocientos pueblos” es parte del show. Auspiciando, financiando, manipulando y utilizando el bailoteo de féminas en cueros -protagonistas y víctimas per se del clima moral de domina la vida política de la entidad-, desde las esferas del poder se construye cortina tras cortina de humo para encubrir sin resultado práctico su propia desnudez política y moral.- Cd. Caucel, Yuc.a 26 de octubre de 2014.

pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico 

J. Enrique Olivera Arce

Indudablemente el Sr. Héctor Yunes Landa, senador de la república,  está en pleno derecho a aspirar a la candidatura de su partido para la elección de gobernador de Veracruz. Aunque cuestionado su madrugador proselitismo a expensas de su encargo, y más si para ello destina recursos públicos, cuando menos sin remilgos  ha hecho pública su aspiración. 

Lo que a mi juicio no se vale, es su conmovedora condena al infausto crimen de Ayotzinapa, colgándose con fines electoreros de un suceso que ha merecido no sólo indignación generalizada del pueblo de México, también el calificativo de crimen de Estado o, incluso, el de crimen de lesa humanidad en el concierto internacional. 

Y peor aún, el que exprese su beneplácito porque “… el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, haya ordenado al gabinete de seguridad acelerar los trabajos para dar con los responsables de este inhumano episodio y se les aplique todo el peso de la ley.”, cuando es del dominio público que la respuesta presidencial al condenable crimen en contra de jóvenes normalistas, ha sido no solamente tardía, también solapadora de las autoridades locales y, en general, expresión hipócrita de un régimen político nacional corrupto, por decir lo menos, que en su obsolescencia no oculta su miedo a ser rebasado por la movilización social. 

No se puede y muchos menos se debe, ser juez y parte. Para quienes tienen memoria,  la descomposición social que hoy acusa Guerrero son polvos de aquellos lodos, la “guerra sucia” de aniquilamiento de la oposición emprendida por el PRI-gobierno en esa entidad federativa”.  

Si lo que pretende es ganar adeptos, inclinando la opinión pública veracruzana a su favor, ensalzando el quehacer presidencial en este y en otros casos poco afortunados del Sr. Peña Nieto, estimo el tiro habrá de salirle por la culata. Nadie en sus cabales espera justicia pronta, expedita y transparente en relación al episodio de Ayotzinapa, cuando todo indica que el crimen quedará impune y, de encontrarse culpables, estos serán chivos expiatorios y seguramente, vinculados a la delincuencia organizada,  para así lavar la imagen política,  hoy manchada, de los tres órdenes de gobierno en el estado de Guerrero. 

Más cuando al paso de los días, el crimen perpetrado en la ciudad de Iguala ya es objeto de jaloneos partidistas, pretendiéndose capitalizarle con fines electorales.  

Así las cosas, el Sr. senador más que convencer con su indignación, desgarre de vestiduras e identificación con el Sr. Peña exigiendo justicia, lo que logra es rechazo a su persona y al partido que representa. Empero, es de justicia reconocer que en Veracruz es el único priísta de renombre que ha salido en defensa del presidente de México en relación al crimen de Ayotzinapa; a diferencia de otros encumbrados que están a la espera de que se asienten las aguas. De algo le habrá de servir en sus afanes por gobernar a la entidad, aunque es de dudarse, ya que lo que a nivel nacional e internacional se juzga como crimen de Estado, anida en la percepción popular como tal y eso, en el circo electoral pesa y pesa mucho, percepción es política.  Tiempo al tiempo. 

Hojas que se lleva el viento 

Y vuelve la burra al trigo… Una vez más la ingenuidad política en unos y el interés poco claro de otros, pone sobre la mesa de las especulaciones la posibilidad de una alianza en Veracruz entre el PAN y el PRD con vías al proceso electoral en marcha y los que siguen, pretendiendo ignorar que con alianza o sin esta, con candidatos propios o independientes,  llevan las de perder frente al dueño de las canicas que ya tiene presuntamente definido el resultado de los comicios venideros. Así como también pretenden ignorar que en un juego limpio, el adversario a vencer no es el partido tricolor y sus marionetas, sino el ampliamente conocido “candigato” que en la mayoría de una población dominada por la indignación y el hartazgo, no se quiere saber nada de los profesionales de la política y los partidos que representan. 

-ooo-

Pian pianito, La estadística de las visitas a la bitácora que en  wordpress.com se archivan los maquinazos de quien esto escribe, rebasó  ya el nada despreciable número de 154,000, por lo que desde estas líneas expreso mi agradecimiento a los internautas que me siguen.  

Cd. Caucel, Yucatán., octubre 15 de 2014.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“El gobierno ya no puede ignorar la contradicción que existe entre el país pujante, moderno y en movimiento que se presenta al mundo, y el endeble Estado de Derecho que padece México de manera cotidiana”, CIDAC

Finalizando el mes próximo pasado escribí sobre la contradicción de un presidente de México que pretendiendo ganarse un lugar como estadista en el concierto internacional, en lo interno da palos de ciego mientras el país se le escurre entre los dedos.

De acuerdo a los últimos acontecimientos ampliamente difundidos por la prensa nacional e internacional, algo hay de eso, confirmando una percepción que gana consenso: el fracaso de Peña Nieto y sus reformas.

Señalaba que “Incongruencia tras incongruencia, el México cotidiano de millones de mexicanos no se corresponde con el México que el Sr. Peña Nieto pretende conducir a lo que el, los poderes fácticos, y sus círculos cercanos conciben como modernidad…”

La realidad lo confirma en el abigarrado mosaico nacional. La criminal masacre de normalistas en Iguala, Gro., y la ola de inconformidad y protesta que tal suceso provocara a lo largo y ancho del país, habla por sí de la existencia de dos Méxicos, el que el Sr Peña nos quiere vender con sus reformas presuntamente estructurales y el real que arrastra históricamente el peso de un subdesarrollo estructural no superado que se intenta suprimir por decreto y con una buena dosis de autoritarismo ciego.

Si. El México que llegando tarde a un neoliberalismo trasnochado se ofrece al mundo como paradigma de transformación, cambio y apertura a la modernidad, y el México bronco y profundo que, en medio de exclusión, desigualdad y la pobreza, exhibe las llagas abiertas de un subdesarrollo agravado por una constante de corrupción e impunidad que le corroe hasta los huesos.

Dos Méxicos que siendo contrarios entre sí, se entrelazan, alimentan y retroalimentan conformando como unidad indisoluble la realidad real de un país que no aprende de la historia.

El dos de octubre del 68 y el 26 de septiembre de 2014, marcan de manera indeleble el peso específico de una carga histórica de autoritarismo y violencia de Estado, en un México que secuestrado por los más oscuros intereses de un régimen político que se niega a sí mismo como instrumento de cambio y transformación, se regodea auspiciando inmovilidad y retroceso.

La contradicción se agudiza. El régimen político caduco ya no le es funcional al Estado mexicano; el subsistema de partidos políticos ya no da más ni ofrece muestras de renovarse. Entre el descrédito público, grosero pragmatismo y representación simulada, los partidos políticos nacionales y locales no cumplen ya con la función que la sociedad les asigna.

A los afanes “modernizadores” del presidente de México que exigen limpieza étnica y social para avanzar en la consolidación del modelo neoliberal de crecimiento que propone, la realidad real, la del México profundo, se le opone mostrando el puño cerrado de un pueblo que retomando memoria histórica, se organiza, moviliza y no cede en la defensa de soberanía nacional, territorio y derechos individuales y sociales conquistados a lo largo del tiempo.

Y en este proceso e agudización de contradicciones y crisis recurrentes de la vida económica, social y política, aún falta mucho por hacer para enderezar la nave, lo mismo trátese de imponer el modelo neoliberal en todas las regiones y sectores del país, que para frenar y dar para atrás a éste propósito. Los dos Méxicos, empantanados y confrontados, de seguir así las cosas habrán de vivir las páginas más ominosas de la historia moderna del país.

El PRI gobierno en su penuria moral no cejará en su intento de imponer el pensamiento único y la resistencia y protesta social irá en crescendo. Lo que hoy lamentamos calificándolo como crimen de Estado, es apenas la punta del iceberg de un Estado-Nación que en su deterioro y pérdida de rumbo cierto, todo cambia para seguir igual.

El vacío de poder y con ello la pérdida de control político y gobernanza, se hace presente en diversas regiones del país. El mismo Sr. Peña lo califica como un fenómeno grave que hay que detener, llamando a los gobernadores a cerrar filas en el fortalecimiento de las instituciones republicanas. No me lo dejen sólo, es el grito de auxilio del aprendiz de brujo, mientras el deterioro del tejido institucional y social avanza y se cuela como la humedad a todos los rincones del país.

Lo más grave es que como resultado de la agudización de las contradicciones, se derive hacia el camino de estériles luchas intestinas. Esperamos que no sea así, nadie desea en México una balcanización al estilo de Europa oriental. ¿O sí?… La interrogante queda en el aire.

Hojas que se lleva el viento

Y mientras el país decide si va al baile a invitación de las muchachas, en Veracruz su gobernador montado en la cresta del arco iris, se preocupa y ocupa del como librarse de los que “escupen para arriba”, sin la más mínima consciencia de que él es el problema.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

http://pulsocritico.wordpress.com

 

Luis Hernández Navarro / La Jornada

 Angel Aguirre Rivero y el gobierno federal se vistieron de gloria. A las 12 horas del 12 de diciembre estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa organizaron un bloqueo en la salida de la autopista de Chilpancingo a Acapulco. Pedían una audiencia con el gobernador. La policía lo rompió a balazos. El saldo provisional es de dos muchachos muertos, Gabriel Echeverría de Jesús, de 20 años, y Jorge Alexis Herrera, de 21, varios heridos graves, otros más desaparecidos y, al menos, 50 detenidos.

Los jóvenes estudiantes campesinos de Ayotzinapa exigían la solución a un pliego petitorio que presentan cada año. Sus demandas son relativamente sencillas de resolver. Piden que los 35 pesos diarios por muchacho que se asignan cada día para que realicen las tres comidas, se incrementen. Demandan que se reparen los baños, los dormitorios y las instalaciones de la escuela, que tienen ocho años sin mantenimiento. Solicitan que la matrícula anual de 140 alumnos de nuevo ingreso aumente a 170. Exigen que el promedio mínimo aprobatorio para los alumnos que recién entran sea de siete. Requieren becas para los egresados.

Por pedir una entrevista con el mandatario Ángel Aguirre Rivero para solucionar estas demandas los balacearon, golpearon, persiguieron, asesinaron, hirieron, detuvieron y torturaron. El gobernador Ángel Aguirre y el gobierno federal pueden sentirse orgullosos.

El requisito más importante para ingresar a Ayotzinapa es la falta de recursos económicos. Cada año, se organiza una selección en que participan tanto las autoridades educativas como los estudiantes. Ellos vigilan que los alumnos de nuevo ingreso sean hijos de campesinos pobres y que sepan trabajar el campo. Cada muchacho que entra a la escuela tiene el consentimiento de la sociedad alumnos.

En Guerrero hay nueve escuelas normales públicas. Ayotzinapa es la única rural. Fue fundada hace 83 años. Allí comenzaron sus estudios de normalismo Lucio Cabañas, Genaro Vázquez y Othón Salazar. La matrícula escolar es de cerca de 500 alumnos, todos de extracción humilde. Son hijos de campesinos pobres de la Montaña, Sierra y Costa Chica de Guerrero, y de comunidades rurales de Chiapas, Puebla, Morelos, Veracruz y Sonora.

El rezago educativo en la entidad es enorme. Según el Censo de Población de 2010, de los 3.4 millones pobladores que tiene Guerrero, 680 mil no están alfabetizados y 1.3 millones no concluyeron la primaria o la secundaria. Es tan grave el problema que el noveno considerando de la Ley Educativa de la entidad reconoce: estamos rezagados en alfabetización, en educación prescolar, en primaria y en secundaria.

Las normas rurales son una de las pocas vías de movilidad social al alcance de los jóvenes en el mundo campesino. En ellas se tiene acceso a educación, hospedaje, alimentación y, posteriormente, con suerte, trabajo calificado. Los niveles de escolaridad y de vida existentes en estas escuelas son muy precarios. La contradicción entre escasez de medios materiales y pujanza juvenil y espíritu de superación provoca que dentro de estas instituciones prosperen las actitudes y posiciones políticas radicales. Las expectativas de ascenso social no son solamente un hecho individual, sino que involucran a las familias de los estudiantes y con frecuencia, a sus poblados de origen. El destino que tengan los muchachos con sus estudios afecta la vida de sus comunidades. Lo que sucede con sus escuelas no es un hecho ajeno a ellas.

Las normales rurales son una herencia de la escuela rural mexicana y del cardenismo. De las 36 instalaciones que funcionaron en el país hoy sólo sobreviven 16. Muchas de ellas fueron cerradas a raíz del movimiento estudiantil de 1968. Otras, como resultado de la huelga general que protagonizaron entre julio y agosto de 1969.

Los estudiantes están organizados en la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México. Sus objetivos originales pueden resumirse en: proporcionar una educación democrática; participar en la vida económica de las escuelas, sobre todo en el manejo correcto de los dineros destinados a la alimentación; mejorar la salud, vestuario y alimentación; respetar, conservar y usar adecuadamente los edificios, talleres, equipos de dormitorio, comedor y bienes destinados por el gobierno federal para uso de los alumnos; respetar el funcionamiento de las sociedades de alumnos, y, la selección del personal, especialmente de los catedráticos.

Gobernadores, autoridades educativas de todos los niveles y dirigentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se han propuesto acabar con las normales rurales. Especialmente, Elba Esther Gordillo las detesta. El 5 de agosto de 2010, al participar en el seminario La nueva sociedad: una nueva educación y una nueva política, sentenció: “Hemos planteado muchas veces a las autoridades –dijo– que si se cierran algunas de las normales rurales va haber mucho alboroto de los jóvenes. No se olviden que las normales rurales han sido semilleros de guerrilleros, pero si no hacemos esto van a seguir con lo mismo”.

Formalmente, durante dos sexenios Guerrero ha estado gobernado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que declara defender la educación pública. Sin embargo, su mandatario hasta 2011, Zeferino Torreblanca, quiso reducir la matrícula escolar de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y acabar con la alumnocracia y el desorden, que, según él, privan en la institución escolar. Se negó a dar empleo a alumnos egresados de esa institución porque –dijo– son vándalos.

El gobernador actual, Ángel Aguirre, visitó la escuela en septiembre de este año, se tomó la foto y se comprometió a resolver las demandas estudiantiles. Allí dijo que el recurso para la dieta, que es utilizado para la elaboración de los alimentos diarios, hoy se los incrementamos a 50 pesos porque no era posible que comieran con 10 pesos al día. Pero no cumplió sus promesas y los jóvenes comenzaron a movilizarse nuevamente a comienzos de noviembre.

Cansados de que no se les hiciera caso, los normalistas tomaron la carretera, como han hecho tantos otros grupos sociales a los que el gobierno no escucha. Como respuesta fueron baleados. Esa es la democracia guerrerense, así es la democracia mexicana.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 497 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: