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Tag Archives: Héctor Yunes landa

Pulso crítico 

J. Enrique Olivera Arce

Indudablemente el Sr. Héctor Yunes Landa, senador de la república,  está en pleno derecho a aspirar a la candidatura de su partido para la elección de gobernador de Veracruz. Aunque cuestionado su madrugador proselitismo a expensas de su encargo, y más si para ello destina recursos públicos, cuando menos sin remilgos  ha hecho pública su aspiración. 

Lo que a mi juicio no se vale, es su conmovedora condena al infausto crimen de Ayotzinapa, colgándose con fines electoreros de un suceso que ha merecido no sólo indignación generalizada del pueblo de México, también el calificativo de crimen de Estado o, incluso, el de crimen de lesa humanidad en el concierto internacional. 

Y peor aún, el que exprese su beneplácito porque “… el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, haya ordenado al gabinete de seguridad acelerar los trabajos para dar con los responsables de este inhumano episodio y se les aplique todo el peso de la ley.”, cuando es del dominio público que la respuesta presidencial al condenable crimen en contra de jóvenes normalistas, ha sido no solamente tardía, también solapadora de las autoridades locales y, en general, expresión hipócrita de un régimen político nacional corrupto, por decir lo menos, que en su obsolescencia no oculta su miedo a ser rebasado por la movilización social. 

No se puede y muchos menos se debe, ser juez y parte. Para quienes tienen memoria,  la descomposición social que hoy acusa Guerrero son polvos de aquellos lodos, la “guerra sucia” de aniquilamiento de la oposición emprendida por el PRI-gobierno en esa entidad federativa”.  

Si lo que pretende es ganar adeptos, inclinando la opinión pública veracruzana a su favor, ensalzando el quehacer presidencial en este y en otros casos poco afortunados del Sr. Peña Nieto, estimo el tiro habrá de salirle por la culata. Nadie en sus cabales espera justicia pronta, expedita y transparente en relación al episodio de Ayotzinapa, cuando todo indica que el crimen quedará impune y, de encontrarse culpables, estos serán chivos expiatorios y seguramente, vinculados a la delincuencia organizada,  para así lavar la imagen política,  hoy manchada, de los tres órdenes de gobierno en el estado de Guerrero. 

Más cuando al paso de los días, el crimen perpetrado en la ciudad de Iguala ya es objeto de jaloneos partidistas, pretendiéndose capitalizarle con fines electorales.  

Así las cosas, el Sr. senador más que convencer con su indignación, desgarre de vestiduras e identificación con el Sr. Peña exigiendo justicia, lo que logra es rechazo a su persona y al partido que representa. Empero, es de justicia reconocer que en Veracruz es el único priísta de renombre que ha salido en defensa del presidente de México en relación al crimen de Ayotzinapa; a diferencia de otros encumbrados que están a la espera de que se asienten las aguas. De algo le habrá de servir en sus afanes por gobernar a la entidad, aunque es de dudarse, ya que lo que a nivel nacional e internacional se juzga como crimen de Estado, anida en la percepción popular como tal y eso, en el circo electoral pesa y pesa mucho, percepción es política.  Tiempo al tiempo. 

Hojas que se lleva el viento 

Y vuelve la burra al trigo… Una vez más la ingenuidad política en unos y el interés poco claro de otros, pone sobre la mesa de las especulaciones la posibilidad de una alianza en Veracruz entre el PAN y el PRD con vías al proceso electoral en marcha y los que siguen, pretendiendo ignorar que con alianza o sin esta, con candidatos propios o independientes,  llevan las de perder frente al dueño de las canicas que ya tiene presuntamente definido el resultado de los comicios venideros. Así como también pretenden ignorar que en un juego limpio, el adversario a vencer no es el partido tricolor y sus marionetas, sino el ampliamente conocido “candigato” que en la mayoría de una población dominada por la indignación y el hartazgo, no se quiere saber nada de los profesionales de la política y los partidos que representan. 

-ooo-

Pian pianito, La estadística de las visitas a la bitácora que en  wordpress.com se archivan los maquinazos de quien esto escribe, rebasó  ya el nada despreciable número de 154,000, por lo que desde estas líneas expreso mi agradecimiento a los internautas que me siguen.  

Cd. Caucel, Yucatán., octubre 15 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Leí con interés el artículo del talentoso senador Héctor Yunes Landa, en el que bajo el título: “Educación de calidad: llave de la democracia moderna” nos ilustra con lugares comunes ya bastante manoseados pero a mi juicio, vigentes en el marco del debate sobre las reformas presuntamente estructurales en boga.

El bienestar de la población, el desarrollo de un pueblo, un país con mejor calidad de vida y una democracia fortalecida puede darse en la medida que exista un sistema educativo capaz de preparar a los ciudadanos con calidad técnica y humana para ejercer plenamente sus derechos y cumplir a cabalidad sus obligaciones”.

Sin lugar a dudas no puede uno estar en desacuerdo con el Sr. Senador, aunque con sus asegunes existe un amplio consenso respecto a que con una mejor educación en México, otro gallo nos cantara.

Yunes Landa, en su intención de refrescarnos la memoria en torno a lo que no debe obviarse en cuanto a propósitos y objetivos más generales del proceso educativo, también aporta su granito de arena en la defensa de la tan cuestionada reforma educativa y sus consecuencias inmediatas, diciéndonos:

Hoy, con satisfacción vemos que el Presidente Peña Nieto está coordinando los esfuerzos para acceder a una educación pública competitiva, universal, integral y de alta calidad”.

La intención del legislador veracruzano es plausible y legítima. Está en su papel como senador priísta, en la naturaleza de su partido y en congruencia con el propósito de convencer en la calle sobre la bondad de las panaceas que con sus reformas ofrece el presidente Peña a la ciudadanía.

No obstante, a mi juicio el senador se queda corto en su intención y más que convencer da lugar a cuestionamientos que ponen en duda lo por el aseverado. No es facil aceptar que la educación pública como está, o como se pretende mejorarla con reformas presuntamente estructurales, sea la “llave” o varita mágica para lograr mayor bienestar para la población y acceder a una “democracia moderna”.

Para poder estar de acuerdo con el senador, este tendría que aclarar que debemos entender en México por educación integral y de calidad y para que sociedad es que está orientada esta y, por lo consiguiente la reforma educativa del Sr. Peña.

Y, por lo consiguiente también, que debe entenderse por “democracia moderna” y en que medida la reforma educativa incide en el fortalecimiento de esta abstracción. Sin la obligada explicación del concepto, para mi gusto se incurre en una falacia más en torno al paquete de presuntas reformas estructurales del presidente Peña.

Si como afirma Yunes Landa, la educación constituyera por sí misma la ”llave” para alcanzar el bienestar pleno de la sociedad, en el hemisferio occidental Europa sería el paradigma. En los tiempos que corren, vemos que no es así, pese al alto nivel de escolaridad  y “calidad” educativa alcanzado éste no basta para afrontar una crisis sistémica que acabó con la llamada “sociedad del bienestar” en las deterioradas democracias modernas del viejo continente.

Tampoco pasa desapercibido el que en los Estados Unidos de Norteamérica, la calidad, competividad  y excelencia en la educación que para este país funciona, está orientada a la guerra y dominación, con el propósito inequívoco de mantener hegemonía y no para elevar bienestar social y fortaleza de la “democracia moderna”.

A mi modo de ver y hasta donde alcanzo a entender como ciudadano de a pie, la educación de los pueblos no transita sola y por camino propio. Se da en contextos culturales específicos  y diferenciados avanzando en un entramado vertical y horizontal multidimensional; interactuando dentro de un proceso permanente de retroalimentación con otras manifestaciones super estructurales de la sociedad que a su vez, dependen de la estructura económica y social endógena y exógena del país o región de que se trate.

Tengo entendido que al igual que la política y el marco jurídico normativo, es resultante y se deriva de la base económica que le da sustento; de las relaciones sociales concomitantes y, por lo consiguiente, de propósitos y objetivos particulares y los que competen sistémicamente a toda la aldea global en su conjunto.

Luego, sin cambios de fondo en la estructura económica y relaciones sociales que apunten efectivamente a un mayor bienestar de la población mediante una equitativa distribución y redistribución de la riqueza generada por la sociedad, el proceso educativo como herramienta de transformación y cambio, resulta insolvente, aún en el marco de los requerimientos fluctuantes del mercado en la etapa neoliberal actual del capitalismo como sistema global dominante.

Un ligero recuento de las condiciones económicas por las que atraviesa el país y las que manifiesta una población empobrecida y sin expectativas de progreso, dan una idea de hasta donde resulta un tanto cuanto utópico asignar a la educación en el mandato del Sr. Peña, el carácter de llave o más bien,  panacea.

A lo sumo, estimo, se pretendería ajustarle a objetivos y propósitos en los que hoy se asigna al fruto del proceso educativo el carácter de mercancía, o mano de obra capacitada, dúctil y barata. Atendiendo más a la productividad y competividad que demanda el mercado, que a la formación integral del individuo.

En la medida en que es ampliamente aceptado que sin empleo y con salarios bajos y congelados el bienestar es nugatorio, la educación como accesorio sigue la suerte del principal. Dependiente de y no como “llave” maestra para transformar una realidad real que deviene de enfrentar al hombre contra lo humano.

Luego entonces el fortalecimiento de nuestra balbucéante democracia, por su parte, no podría ir más allá de los propósitos y objetivos del proyecto neoliberal de desarrollo adoptado por nuestro país. Así que el asignar a la educación el carácter de “llave” para acceder a la “democracia moderna”, no pasa de ser simple eufemismo con el que se disfrazan relaciones sociales injustas que acompañan a un modelo económico tan depredador como injusto.

Otra cosa sería si el proceso educativo estuviera encaminado a dar sustento cultural a los mexicanos para la toma de conciencia de las mayorías sobre libertad, participación, democracia y progreso humano; si esto fuera así,  estaríamos hablando no de simples reformas presuntamente estructurales, sino de un acto conciente de transformación de la sociedad por la vía revolucionaria.

Esto último, seguramente no entra en los planes del Sr. Peña. Mucho menos en los del senador, su partido en particular o en general la cúpula de la partidocracia en el llamado pacto por México, conformes con lo que desde la presidencia de la República se cocina bajo los auspicios del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, paladines del sistema global prevaleciente.

No obstante, se aplaude el esfuerzo del senador Yunes Landa, cuando en Veracruz su partido está más interesado en quien sucederá al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa en la gubernatura, que en convencer de las bondades de una a mi juicio ilusoria panacea.

Hojas que se lleva el viento

Con la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión transformada literalmente en bunker, bajo protección policíaca y sitiada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de Educación (CNTE) y diversos movimientos sociales, el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, hizo entrega formal a los presidentes de las mesas directivas del Senado y Cámara de diputados del Primer Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto. ¡Qué bonito país! dividido, polarizado, empobrecido y sin rumbo.- Xalapa, Ver., Septiembre 1 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Cada partido, sobre todos los de mayor representatividad, cree aplicar métodos democráticos que sus adversarios observan contaminados porque son distintos a los propios. Y, en cualquier caso, ninguno resulta plenamente satisfactorio. “Nuestra democracia”: Rafael Loret de Mola

 Con el PAN “ni a la esquina”, parafraseando lo dicho por el ex secretario de gobernación y hoy espurio aspirante a senador, Manuel Bartlett, en relación al PRI, aclaramos. No comulgamos con el panismo y mucho menos con sus expresiones de ultraderecha pero, tampoco con la partidocracia en su totalidad que, secuestradora de nuestra incipiente democracia, hoy en nombre de ésta se rasga las vestiduras en un todos contra todos.

Ante los diversos métodos antidemocráticos adoptados por cada partido político para la selección de candidatos a cargos de elección popular, cada uno de éstos descalifica a sus adversarios, asumiéndose como blancas palomas cuando todos, sin excepción, con el mayor cinismo de espaldas a sus militancias, incurren en los mismos vicios.

¿O es acaso que el método adoptado por el PRI tiene mayor contenido democrático que el del PAN, el PRD o la morralla? No hay que ir muy lejos, la ciudadanía, lastimada y empobrecida tiene la respuesta. De todos los partidos políticos en México no se hace uno, como ninguno nos merece ya respeto y credibilidad.

Lo hemos reiterado en estas líneas. En el imaginario popular se percibe que el régimen político en México está en crisis y, por ende, el sistema electoral y de partidos políticos en que se sustenta nuestra deformada democracia representativa. Ni los partidos ni quienes emanan de los procesos electorales, representan a cabalidad la voluntad ciudadana, antes al contrario, se sirven de esta para medrar en pro de sus egoístas intereses personales y de grupo, haciendo de la democracia representativa un mito colosal.

En este marco, cuando un partido político o sus personeros hablan de atentados contra la democracia en referencia a métodos, procedimientos y resultados, en la selección interna de candidatos adoptados por los oponentes, no tenemos otra cosa que la materialización de aquella conseja que dice: “el burro hablando de orejas”.

¿O no suena así cuando el precandidato del PRI a la presidencia se desgarra las vestiduras por la intervención de Calderón Hinojosa en el proceso electoral, olvidando el negro historial de su partido?

¿O en nuestra próspera aldea cuando el aspirante a senador Héctor Yunes Landa, vocifera en contra de un proceso “antidemocrático” en la elección del abanderado, (hoy abanderada) panista a la presidencia? ¿Olvidó que es fruto político del “dedazo”?

El burro hablando de orejas. ¿O alguien se atreve a desmentir lo aquí expresado? Todos son iguales.

Si para el ex alcalde xalapeño, ex secretario de gobierno y ex procurador de justicia en Veracruz, hoy preseleccionado del PRI para contender por una diputación federal, Reynaldo Escobar Pérez, “el presidente de la República no le merece ningún respeto”, para el común de los mexicanos el IFE, los partidos políticos y la clase política en general, tiempo ha que dejaron de ser referentes de representatividad y democracia.

El sonido del hasta hoy silencio en el imaginario popular, es prueba fehaciente de ello. Ya llegará el momento del rescate de la democracia en México. Entonces el pueblo hará sentir su voz.

 

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En Veracruz, tierra política y socialmente fértil para el rumor, el infundio o la maledicencia, cobra fuerza el trascendido que da ya como un hecho el inminente relevo del presidente del CDE del PRI. El argumento que se maneja no tiene referencia alguna al desempeño bueno, malo o pésimo de Héctor Yunes Landa al frente del organismo. Lo que el priísmo veracruzano esgrime es un simple y pedestre seguidismo, que tiene que ver con la incompatibilidad entre la relación de amistad de Héctor con el senador Manlio Fabio Beltrones, y la anticipada postura adoptada por el gobernador Javier Duarte a favor de la candidatura de Enrique Peña Nieto.

Cuando la más elemental y civilizada lógica política en un país que pugna por fortalecer su incipiente democracia, debería dar paso a un debate sobre presente y futuro de México, confrontando lo que a los priístas ofertan los aspirantes de su partido a la presidencia de la República, en nuestra aldea de jícama y horchata lo determinante es acuerpar la decisión personal del “guía moral” y primer priísta de Veracruz, de sumarse a la cargada a favor del delfín de Televisa y Carlos Salinas.

Desentendiéndose de los grandes temas nacionales, e incluso de la preocupación toral de “quien manda en Veracruz” con su involucramiento en la guerra de Calderón contra la delincuencia, el cómo preservar beneficios personales y prebendas a costa del erario público, es prioridad para el priísmo estatal. La decisión está tomada, Peña Nieto será presidente y en el es que hay que cifrar las esperanzas del salpique.

Nada extraño en Veracruz. La vida política guarda tal nivel de deterioro que no hay diferencia partidista entre los antidemocráticos cochineros del PRD, el conservadurismo del PAN o la ambición del poder por el poder mismo de un corrupto y autoritario burocratismo en el PRI. Haciéndole nugatoria a la ciudadanía el optar por opciones válidas por las que inclinarse en las urnas en el momento de emitir el voto.

Para los toros del jaral los caballos de allá mesmo, reza el refrán aplicable a la vida interna del PRI y, desafortunadamente, a la mayoría de los mexicanos y, específicamente a los veracruzanos. El conformismo y abulia nos hace aceptar todo, así vaya en contra de los más caros intereses de la nación del estado o de nuestras familias, cuando de decidir políticamente nuestro destino se trata. Tenemos los partidos políticos y sus personeros que merecemos, a ellos toca decir con cual de la más fea bailamos.

Sólo así se explica que dejemos hacer, dejemos pasar, conformándonos con lo que bien a bien decidan quienes debiendo estar obligados con sus representados, hacen y deshacen de espaldas a las mayorías silenciosas.

El gobernador decide por así convenir a sus personales intereses sumarse a Enrique Peña Nieto y, por ello, Veracruz entero con sus más de cinco millones de votantes, está obligado “moralmente”, a incorporarse a la comparsa, empezando por la militancia priísta, por así considerarse políticamente correcto. Vaya democracia.

En lo personal -y seguramente a más de tres- me importa un bledo Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones y, con mayor razón el gris hablantín Héctor Yunes Landa, que para el caso es lo mismo. En el PRI salvo contadas y honrosas excepciones, todos están cortados por la misma tijera, tiempo ha que perdieron la capacidad de pensar en el México que heredaremos a las nuevas generaciones. No obstante, ante la proximidad del relevo en la primera magistratura del país, la pedestre actitud que asume el priísmo veracruzano obliga a reflexionar sobre el futuro deseable, preguntándome si no es tiempo ya de olvidarnos de “los mejores hombres y mujeres” que oferta la partidocracia y asumirnos como ciudadanos libres y exentos del síndrome de Estocolmo.

Si aceptamos que sin maíz no hay país, sin participación organizada y consciente no hay Nación.

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José Enrique Olivera Arce

Si observamos lo que son hoy los partidos políticos en México resulta más que razonable la reticencia a confiarles nuestro voto en la elección del 2012. El resultado de la elección de gobernador en el estado de México, con un abstencionismo de seis millones de votantes potenciales, habla por sí mismo al mismo tiempo que echa por tierra el optimismo y presunta seguridad del PRI, respecto a su posible triunfo con Enrique Peña Nieto como candidato a la presidencia de la República.

Con todo, el aún gobernador no pudo vencer el rechazo de la mayoría de los votantes en su entidad, luego cabe preguntarse: ¿podrá vencer a nivel nacional la falta de confianza del electorado en los partidos políticos?

La interrogante queda en el aire, más sin embargo es más que obligado el pensar en un escenario para la elección del 2012, en el que el abstencionismo pudiera ser la mejor opción para una ciudadanía desencantada y escéptica.

Al día de hoy podría darse por sentado que el PRI retornará con relativa facilidad a Los Pinos, sin necesidad de imprimir un cambio sustancial a su rostro autoritario ni renunciar a sus prácticas antidemocráticas. Pero no puede hacerse de lado que con su triunfo en la elección presidencial pierde tanto la democracia representativa en México como la propia ciudadanía, frustrada e impotente para modificar la terca realidad.

Por otra parte, no se olvida que el PRI avaló el “haiga sido como haiga sido” del fraude electoral del 2006, facilitando la toma de posesión del que hoy a la luz de la confrontación del 2012,  llama  presidente espurio. Oportunismo y ausencia de congruencia como instrumentos electorales, tienen un costo político que el tricolor en su momento tendrá que saldar.

De ahí que me parezca inconsecuente la estrategia que el gobierno de Veracruz y su instrumento político satélite, el PRI en la entidad, con fines estrictamente electorales arremeta en contra del gobierno calderonista en el tema, por demás controvertido, del subejercicio de recursos del FONDEN;  como si “el gobierno federal” fuera únicamente el Poder Ejecutivo a cargo de Felipe calderón Hinojosa y no los tres Poderes Constitucionales, en los que por cierto el Legislativo, constituido por mayoría priísta, seguramente tiene mucho que decir al respecto.

El priísmo veracruzano se asume como juez y rehúye el de considerarse parte, en tanto ello conviene a sus intereses electorales. Llamándome la atención que el presidente del CDE del tricolor, en su artículo semanal, afirme en referencia al FONDEN: “Si el PAN quiere conservar la Presidencia para continuar con lo que hasta ahora ha sido un desastre de administración, definitivamente esta manipulación aviesa no es la mejor manera de hacerlo, y con ella sólo se evidencia más la certeza de que ya tienen a la vista su derrota. Lo peor, si puede haber algo peor en esto, es que veracruzanos, por el solo hecho de su militancia panista, hagan a un lado su origen y reserven su lealtad y solidaridad para su Partido, negándoselas a sus propios paisanos. Son los mismos a los que veremos el próximo año pidiéndonos el voto para sus candidatos”.

¿Por qué ahora tanta belicosidad? ¿Qué acaso los recursos del FONDEN que se reclaman no corresponden al ejercicio fiscal del 2010? Año en el que precisamente Héctor Yunes Landa fungía como diputado local, sin que conste en el desempeño de su representación popular reclamo alguno al gobierno federal, tanto por la lentitud como por el atraso de las ministraciones autorizadas en beneficio de los afectados por el huracán Karl y la tormenta tropical Matthew. Oportunismo y ausencia de congruencia como constante priísta, que se le revierte al dirigente estatal del PRI, que en su momento reservó su lealtad y solidaridad para con el gobernador en turno, negándosela a sus propios paisanos.

Yunes Landa, habla anticipadamente de la derrota del PAN en el 2012, atribuyéndola de antemano al desastre de la administración de Calderón. Seguramente nadie medianamente informado estaría en desacuerdo con esta percepción de un  pésimo desempeño y resultados de la gestión de Felipe Calderón, y más explícitamente de la derecha en el gobierno, pero el ex diputado local subestima la inteligencia de la mayoría de los mexicanos, si piensa que el único factor para inclinar la intención del voto a favor del PRI es el desempeño de la administración federal, hoy en manos del panismo; ignorando en su discurso el peso específico de la descomposición de la vida política del país, atribuible sí a la partidocracia en la que el tricolor de la mano con el PAN hacen cabeza como expresión de la derecha en México.

Deterioro político que arrastra a la economía, lo mismo que al bienestar y seguridad de los mexicanos. No hay partido político que se salve, todos son iguales y su crisis se refleja en su incapacidad para convencer al electorado. En 2012 todos sin excepción nos pedirán refrendemos nuestra confianza en ellos, concurriendo a las urnas y votando a favor de lo que cada uno nos oferte. Demasiado tarde, la confianza está perdida y no hay oferta partidista válida tendiente a recomponer el desastre recuperando el rumbo perdido.

De ahí que para cada instituto político, la estrategia toral gire en torno al llamado “voto duro”, que justifica la existencia misma de los partidos políticos en México. En esta minoría beligerante descansa el triunfo o la derrota electoral. El resto de los votantes potenciales les tiene sin cuidado, voten o no voten, puesto que el abstencionismo les es irrelevante.

En Veracruz el chillido, el reclamo, los dimes y diretes entre diversos actores, justificados o no, en torno al FONDEN, no tiene más objetivo que exacerbar visceralmente a este voto duro priísta o panista en la entidad, calentándolo para el 2012. Cortina de humo también por parte del PRI, tras la que se oculta el temor a la verdad; nadie desea y con mayor razón el gobernador, que antes de la elección presidencial se llegase a saber que el verdadero responsable de la desatención a los afectados por los fenómenos meteorológicos del 2010, es la administración pública estatal en manos del PRI, tanto la inmediata anterior por un presunto desvío de recursos a favor de las campañas políticas del 2010, como la actual por su silencio cómplice. 

Verdad que tarde o temprano tendrá que aflorar. Luego no se puede ser más papista que el papa, cuando se tiene la cola sucia.

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Héctor Yunes Landa

Xalapa, Ver. 11/03/2011.- El ex diputado local Héctor Yunes Landa será quien releve al actual presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Ranulfo Márquez Hernández. Se prevé que la ceremonia de toma de protesta se lleve a cabo el domingo 13 de marzo en la capital del estado.

Ranulfo Márquez Hernández, quien tomó protesta el pasado 9 de agosto del 2010, dejará el cargo este domingo cuando el ex aspirante a la gubernatura del estado, Héctor Yunes Landa, asuma el cargo de nuevo dirigente estatal del PRI. Pulso critico.com

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J. Enrique Olivera Arce

Heróico  Colegio Militar. “Por el Honor de México”

Como una expresión más de los intentos del Maestro Fidel Herrera Beltrán por desmentir mediáticamente rumores y especulaciones que hablan de una relación nada buena entre el gobierno de Veracruz y el federal que preside Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, así como con nuestras fuerzas armadas, en días pasados el gobernador dio las órdenes conducentes a la Legislatura local para que en el Congreso se honrara al Ejercito Nacional.

Discursos, cantinflesco y preñado de un triunfalismo que ya no engaña a nadie, del Maestro Herrera Beltrán, e ignominioso, por el evidente exceso de “obediencia” y falso patriotismo el del presidente de la Mesa Directiva de la Legislatura, diputado Héctor Yunes Landa, no lograron borrar del imaginario popular la intencionalidad electorera del falso homenaje. La interpretación que oficialmente se diera a la  felicitación de Calderón Hinojosa al gobernador electo y la ceremonia que tuviera lugar en el Congreso, van de la mano, a contracorriente de la actitud de constante reclamo a los actos de gobierno del titular del Ejecutivo Federal con relación a Veracruz.

Las letras de oro en los muros del Congreso local, seguramente no son suficientes para borrar de la memoria del titular del Poder Ejecutivo Federal y de nuestras fuerzas armadas, la frase lapidaria de Reynaldo Escobar Pérez, secretario de gobierno, al calor de la justa electoral: “En Veracruz el presidente de la República no nos merece el menor respeto”.

Frase nada más alejada del compromiso de un Ejército, garante de las Instituciones de la República, que en México ha dado muestras sobradas de lealtad y patriotismo.

Si el homenaje al Ejército Nacional fuera sincera convicción y patriótico reconocimiento a su desempeño en los momentos más álgidos de la Historia Nacional, y no burda simulación del gobernador y de una sumisa diputación, más que huecos discursos, hechos concretos hablarían por sí mismos. Y no es así, baste un ejemplo:

La Fortaleza de San Carlos, en Perote, erigida por el gobierno virreinal en la segunda mitad del Siglo XVIII y cuna del Heróico Colegio Militar del México independiente en 1823, más que monumento histórico y Santuario de la Patria, tras ser liberada por el gobierno de Fidel Herrera Beltrán de su carácter de centro penitenciario, a la fecha es una ruina en abandono cuyos muros hacen la vez de mingitorio.

Así honra el gobierno de Veracruz a la institución castrense más prestigiada, honorable e históricamente cubierta de gloria de nuestro país, y a los Generales, Jefes y Oficiales egresados de sus aulas.

Qué más podríamos esperar del régimen de la simulación que en la misma región de Perote, con un triunfalismo de opereta tras la amenaza de una pandemia, hizo héroe, honrándole con una estatua, a un inocente párvulo de una comunidad paupérrima, cuyo único mérito fue haber salvado la vida, gracias al “parasetamol” que ni siquiera fue recetado por los médicos de la fidelidad.

La mala relación entre los gobiernos estatal y federal subsiste y el tiempo para  remediarlo se agotó. Cuando menos eso está inscrito en el imaginario popular y no en un muro ni con letras de bronce pulidas hasta parecer de oro. Reflejándose en lo que se dice sobre las auditorias que la federación practica a cientos de obras inconclusas, de mala calidad y costos inflados, cuyos avances físicos y financieros no se corresponden con las partidas de recursos federales etiquetados y radicados en la Sefiplan.

De ahí el temor a que la casa presidencial incline la balanza a favor de que el TRIFE proceda a nulificar la elección de gobernador, dando al traste con el proyecto transexenal del Maestro Fidel Herrera Beltrán. El falso triunfalismo se derrumba, la simulación se exhibe con impúdico bombardeo mediático y, en esa tesitura, que mejor que rendir un no menos merecido homenaje al sostén de las instituciones nacionales; tardío mea culpa por los agravios sufridos por Calderón Hinojosa a manos del régimen veracruzano de la fidelidad, así como tarde el reconocimiento de Herrera Beltrán y su pequeña mafia mediática de que “haiga sido como haiga sido”, nos guste o no nos guste, en el México aún presidencialista de nuestros días, el presidente es el presidente.

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J. Enrique Olivera Arce

En un país de leyes, porque si algo nos sobra son leyes, en las que éstas no constituyen ningún impedimento para que florezca por doquier la corrupción y la impunidad, no es extraño que el Maestro Fidel Herrera Beltrán considere infundada y frívola la solicitud de juicio político que en su contra promueve la bancada panista del Senado.

El argumento central en que se apoya el gobernante veracruzano para considerar como improcedente a la iniciativa panista, es el carácter ilícito del espionaje a que dieran lugar las ampliamente difundidas grabaciones de sus conversaciones privadas, asegurando  que la presenta alguien que violó el artículo 134 del Código Federal de Procedimientos Penales, que tipifica como delito las intervenciones telefónicas.

En el mismo tenor el diputado y  ex aspirante a la candidatura del PRI a la gubernatura de Veracruz, Héctor Yunes Landa, brinda a nombre de la diputación local su respaldo y apoyo irrestricto al Maestro Fidel Herrera Beltrán, expresando: “El Senador Madero, sabe de antemano que su propósito no prosperará, ya que no se puede sustentar apego ni defensa de la legalidad a través de un acto evidentemente ilícito, como lo es la intervención de conversaciones privadas, su edición, y manipulación con fines de persecución política”

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

Por encima de la ley se simula pretender hacer valer la ley por parte de ambos servidores públicos. Es parte de un juego que el aún gobernador conoce a la perfección, como el mismo lo afirmara ante los medios.

El asunto de las grabaciones de marras, se hace pasar a segundo plano. El autoritarismo y arbitrariedad de un servidor público, titular del Poder Ejecutivo Estatal, no violenta la soberanía popular en tanto el espionaje está penado por la ley. Así, el carácter ilícito del origen de los audios se privilegia frente al presunto irresponsable manejo del patrimonio de los veracruzanos depositado en la administración pública estatal. La intervención del gobernador en un proceso electoral del cual debería ser garante de limpieza, equidad, transparencia y credibilidad, es pecata minuta frente a la acción de “mentes criminales” que, violentando la intimidad del mandatario, graban y divulgan sus conversaciones.

Paradójico, pero así es como de manera frívola, cínica se actúa, violentándose el estado de derecho se exige impunidad en nombre del propio estado de derecho.

En ello se fundamenta la estrategia de defensa legal seguida por el gobernante, los diputados locales y, para confirmar la regla, algunos medios de comunicación afines que le legitiman ante la opinión pública, o el mismo IEV en boca de su consejera presidente; dejándose de lado como algo meramente anecdótico, el tema sustantivo del audio escándalo que, en las actuales circunstancias que se viven en la entidad, tiene o debería tener,  preeminencia político electoral por sobre cualquier salida legaloide a dirimir en su oportunidad ante los  tribunales.

Pretender tapar el sol con un dedo, desviar la atención de lo políticamente sustantivo a un asunto de barandilla de ministerio público, cuando la opinión pública ya juzgó y condenó políticamente lo presuntamente expresado por el mandatario en conversaciones telefónicas, eso no sólo resulta frívolo e inconsecuente, constituye un insulto a la inteligencia de los veracruzanos y una afrenta a la vida democrática que con tanto esfuerzo se pretende construir.

De Fidel Herrera Beltrán no es de asombrarse, lo frívolo y cínico como político innato, lo lleva en su naturaleza. Lo verdaderamente vergonzoso es que su defensor oficioso sea Héctor Yunes Landa, quien ahora manifiesta graves síntomas de amnesia.

El legislador y presidente de la Mesa Directiva del Congreso Local, olvidó en provecho propio que apenas hace unos cuantos meses denunció el carácter antidemocrático de la vida interna de su partido político, la intervención del gobernador en la preselección y elección del candidato a la gubernatura, y el uso arbitrario del poder en apoyo a Javier Duarte de Ochoa. Denunció públicamente, en su pretensión de ser el elegido, lo que hoy defiende con tanto ardor en nombre del estado de derecho, involucrando a todos los diputados locales entre los que se cuentan algunos de sus más acres críticos que le condenaran por insubordinarse a la voluntad de Fidel Herrera Beltrán. ¡Vaya incongruencia! Esto no es frivolidad, para los ciudadanos informados tiene otro nombre.

Flaco favor por cierto, le hace Héctor Yunes Linares al Sr. Javier Duarte de Ochoa, víctima involuntaria de los arranques y proclividad de su padrino y mecenas a ofender a los miembros de su gabinete. ¿O ya se olvidó aquello del “tontín, “el borrachito” ó “el coco”. Don Héctor alza la voz en contra de un ilícito espionaje pero se guarda muy bien de no desmentir lo que presuntamente expresó telefónicamente Herrera Beltrán, quien colocara ante la opinión pública al hoy candidato del PRI a la gubernatura de Veracruz en calidad de “retepen…”, servil, y complice de malos manejos del erario público. Ya lo pagará Don Héctor Yunes Landa, caso de que el delfín triunfe en las urnas.

Lo explícito de la defensa legal, no exime de lo que implícitamente representa en términos político electorales el tenor de las grabaciones difundidas. Prospere o no la solicitud de juicio político en contra del Maestro Herrera Beltrán, para bien o para mal quizá ello pudiera reflejarse en las urnas el próximo domingo 4 de julio. Lo demás es lo de menos, en un país en el que las leyes de dictan para violarlas y los mexicanos estamos prestos para aplaudirlo, porque ya estando acostumbrados, carecemos de capacidad de discernimiento e indignación.

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J. Enrique Olivera Arce

¡Que bonito es Veracruz! ¡Y falta lo mejor!

Lo que tenía que pasar, pasó. Héctor Yunes Landa se juega su última carta en rebeldía ante el Tribunal Federal Electoral. ¿Y ahora qué? Se preguntan sus miles de seguidores en territorio veracruzano, tras considerar que hasta aquí llega la aventura del diputado local con licencia en su pretensión de ser el abanderado del PRI en la justa electoral por la gubernatura.

La moneda está en el aire y son pocos los que aún confían en que Yunes Landa pudiera por un golpe de suerte alcanzar ansiada pre candidatura, tras la advertencia del legislador de que no renunciará a su partido, dejando a sus leales en libertad de optar por el camino que mejor convenga a sus intereses políticos. ¿Cuáles intereses? ¿Sumarse a la cargada en apoyo de Duarte de Ochoa, virtual candidato? ¿Sumarse a los seguidores del neopanista Miguel Ángel Yunes Linares? ¿Incorporarse a las filas de la alianza de nunca jamás, compartiendo nuevas esperanzas en un proyecto que parece haber nacido para perder con un Dante Delgado Rannauro que no da color?

Vaya dilema para un ejército de más de 100 mil priístas que aseguran por la  vida de su madre que sus firmas, ahora desechadas por la Comisión de Asuntos Internos del PRI estatal, son auténticas.  Si bien hoy se sienten colgados de la brocha, confundidos y lastimados, lo que les mantiene con la frente en alto es saber que actuaron de buena fe, que no se les puede tachar de traidores y que le apostaron a un hombre íntegro, valiente, que no claudicó ante la incomprensión de correligionarios y amigos, ni las amenazas ni mucho menos con los intentos de soborno bajo el agua. Como el “implanchable”, le califico destacado analista político.

La carne es débil. Algunos, los más viejos quizá, seguirán siendo leales a la camiseta, por convicción, por inercia o por comodidad. Sin embargo, nadie sabe ni nadie está en capacidad de prever cuantos de ese ejército de desencantados formado en “Alianza Generacional”, negarán su voto al candidato oficialista. Mal cálculo de la cúpula priísta en la entidad en su afán de ungir al delfín, cerrándole la puerta en sus narices a Yunes Landa porque así lo decidió “quien manda en Veracruz”.

No hay fijón, dicen los fieles de la ola roja; La aventura de Héctor así como empezó, terminó, sin que su actitud en rebeldía mellara la fuerza y unidad del partido. “Las firmas auténticas recabadas por “Alianza Generacional”, son mínimas y quienes las suscribieran no tienen ningún peso”. Dando por cerrado el expediente. ¿Será esto cierto? O la borrachera de un sobredimensionado inicio de pre campaña, derroche de recursos públicos incluido, de un Javier Duarte de Ochoa que ufano acepta cabalgar a nancas en el “caballo del hacendado”, nubla la visión de quienes minimizando y desdeñando el peso electoral de “Alianza Generacional”, olvidan que en el 2004 el Maestro Fidel Herrera Beltrán obtuvo del TRIFE la victoria con una diferencia de apenas 26 mil votos sobre su más cercano oponente.

Y mientras esto sucede en los patios del PRI, en los que por cierto se rumora la pronta salida de Jorge Carballo, presidente del CDE, ante los apremios de una presunta investigación de su persona por parte de la PGR, el malestar crece entre los xalapeños ante una andanada más de los desclasados desnudos de Cesar del Angel, que exigen y esperan pronta respuesta del gobierno del estado a su propuesta de hurgar en el pasado y aplicar el peso de la ley al virtual candidato del PAN a la gubernatura. Turbio inicio del proceso electoral, ahora amenizado con la ingrata música de viento del Registro Nacional de Electores, que investiga la existencia en el padrón de cuando menos 50 mil “turistas” dispuestos a vender su voto al mejor postor.

¡Que bonito es Veracruz! ¡Y falta lo mejor!

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J. Enrique Olivera Arce

Posible fractura del PRI en Veracruz

Como se había anticipado, el órgano de Procesos Internos del Comité estatal del PRI ayer jueves a la media noche le negó el registro a Héctor Yunes Landa como precandidato a la gubernatura de Veracruz. “Luego del cotejo de la Comisión de las 105 mil 317 firmas de un millón 99 mil afiliados del Estado, presentadas por Yunes Landa, se determinó que sólo 20 mil ciudadanos son militantes priistas, el resto más de 70 mil, no lo eran”. Esta decisión, y la aprobación del registro de Javier Duarte de Ochoa, dejan a un solo precandidato a la gubernatura.

Como reguero de pólvora corrió la noticia por todo Veracruz, a la que se agregaran comentarios en pro y en contra de la decisión del Comité Directivo Estatal del PRI. Los seguidores de Yunes Landa coinciden en señalar que se cumplió lo que ya todos esperaban pues la principal trampa en contra del legislador local con licencia es que el cotejo de las firmas de apoyo recabadas tuvo lugar con un padrón de militantes y simpatizantes inexistente. “No existe padrón alguno contra el cual cotejar”, afirman.

La mañana de hoy Héctor Yunes Landa fijará públicamente su postura, previéndose que impugnará ante el Tribunal Electoral Federal la decisión de la Comisión de Procesos Internos de su partido.

Javier Duarte de Ochoa, iniciará campaña en Nopaltepec, congregación en la que naciera Fidel Herrera Beltrán, a la que el ahora virtual “candidato único” llamó “cuna de la fidelidad”.

Con el rechazo al registro de Yunes Landa, la división al interior del priísmo veracruzano se da como un hecho. Sin embargo el ex coordinador de la Junta de Coordinación Política del Congreso Local advirtió previamente a sus seguidores que quedarían en libertad de tomar el camino que mejor conviniera a sus intereses políticos.

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