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Tag Archives: OEA

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


En tanto que en México nos encontramos en la víspera de una elección que muchos consideran ya como fallida, en un acto que podría considerarse como suicida el gobierno de facto de Honduras declaró unilateralmente que ese país deja a la Organización de Estados Americanos (OEA). Pudo más la soberbia y ceguera de una oligarquía criolla, sumisa históricamente a las poderosas trasnacionales norteamericanas agroalimentarias y del ferrocarril,  que el interés vital de esa pequeña nación centroamericana.


El diario La Jornada reporta que horas antes,  molesto por preguntas de la prensa local, que sugerían que en Honduras no hubo golpe,  el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza respondió: “Yo no sé cómo llaman ustedes cuando un grupo de militares, mandado por militares, en un operativo militar, saca a un presidente de su casa, lo sube a un avión militar y lo saca a otro país. Eso es un golpe militar”.


Con la medida adoptada por los golpistas, Honduras queda prácticamente aislada. Privada del suministro de petróleo subsidiado que le venía proporcionando Venezuela, con una economía que depende en un 70 % de remesas de migrantes y exportaciones al mercado norteamericano -opciones hoy a la baja-, queda a merced de lo que el gobierno de Barack Obama  determine como lo más conveniente en términos de política exterior del gobierno de USA.


Así, el anacrónico golpe de Estado, calificado por el gobierno espurio de Roberto Micheletti cómo legal, en base a la manera por demás irregular de interpretación de la legislación hondureña, pero ilegítimo desde el punto de vista de la comunidad internacional, frente a un pueblo polarizado que confronta a una clase media acomodada con la mayoría popular  tiene casi nulas posibilidades de salir avante. Anunciándose una derrota para la ultraderecha latinoamericana  que, alentada por los sucesos en Honduras, aún guarda la esperanza de que con la salida de José Manuel Zelaya se frena el avance de la izquierda bajo el impulso de Hugo Chávez al amparo del ALBA.


La Vicecanciller “interina”, Martha Alvarado, quien diera lectura al documento en el que se diera a conocer en cadena nacional de radio y televisión la decisión del gobierno espurio de abandonar la OEA, el día anterior habría declarado que “…no le importaba el aislamiento de Honduras, si eso equivalía a haber dado un alto a la embestida de Chávez”.


Para el politólogo centroamericano Agustín Haroldo Locón Solórzano, el centro del huracán se ha puesto, por parte de la derecha hondureña e internacional, en la encuesta popular que el gobernante Manuel Zelaya estaba por realizar el día 28. “Concebida como una encuesta porque la Constitución hondureña no contempla el referéndum como mecanismo de consulta nacional en atención de los principales problemas del país. Pero los demás órganos del Estado fallaron en contra del procedimiento presidencial, que en todo caso, no contradecía el orden constitucional porque era una simple encuesta según lo argumenta el presidente Zelaya, pero amenazaba con realizar una consulta a la sociedad hondureña y la misma se ve con temor por quienes poseen intereses vinculantes con el capital estadounidense. La encuesta popular que se proponía para agregar una cuarta urna en las elecciones generales de noviembre, fue considerada como una amenaza a la Constitución por parte de los poderes establecidos en Honduras. Una encuesta que sugería a la población si aprobaba la posibilidad de formar una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la Constitución. La reforma constitucional no significa un peligro para la oligarquía hondureña, ni para la derecha concentrada en las capas medias urbanas, ni para la compañía bananera, el peligro radica en que al reformar la ley constitutiva hondureña se agregue en el nuevo estatuto constitucional la consulta popular como una ampliación de la democracia hacia la participación ciudadana en asuntos de interés nacional”.


Si esto es así, se podría considerar al golpe de estado como de carácter preventivo. La oligarquía hondureña, y en ello coinciden las del conjunto de América Latina, no ven con buenos ojos al avance democrático que se viene observando en países como Ecuador, Bolivia o El Salvador. Sólo que al parecer en el “experimento” anacrónico en Honduras el tiro les ha salido por la culata.


Faltaría conocer para completar el cuadro, hasta donde el Congreso norteamericano y el Departamento de Estado, que vela por los intereses de las trasnacionales en el exterior, estarían de acuerdo en que Barack Obama se mantenga en su dicho de no respaldar las pretensiones de la oligarquía hondureña.

pulsocritico@gmail.com

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La Corte Suprema de Justicia de Honduras rechazó el pedido hecho por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, de permitir el retorno al poder del depuesto presidente Manuel Zelaya.


Insulza llegó hoy a Tegucigalpa, en un avión de la Fuerza Aérea brasileña, para reunirse con con ese poder público y otros actores hondureños con el objetivo de intentar reinstaurar el gobierno de Zelaya.


El ultimátum

La visita de la OEA se produce a un día de que se cumpla el ultimátum fijado por el organismo para que el gobierno interino restituya en el cargo al depuesto presidente Zelaya. Si esto no se cumple, Honduras sería expulsado de la OEA, algo que no había ocurrido en los últimos 40 años.


A medida que pasan las horas la presión internacional sigue creciendo.


La Organización de Naciones Unidas, la OEA, la Unión Europea, el departamento de Estado de Estados Unidos y varios países de distintas partes del mundo han condenado el golpe de Estado del pasado domingo.


Y desde Venezuela el presidente Hugo Chávez anunció que interrumpió el suministro de petróleo a Honduras en condiciones preferenciales como parte del acuerdo Petrocaribe.


Mientras eso ocurría a nivel de las altas esferas políticas, en las calles de Tegucigalpa miles de personas se manifestaron a favor y en contra del depuesto presidente.

Nota completa en: BBC Mundo

La Crónica de Hoy 22/04/09


“Queremos una democracia libre, independiente, que dé al pueblo de Cuba la oportunidad de tener las mismas oportunidades que sus hermanos y hermanas y primos que viven en nuestro país”, dijo Clinton recordando que tenía una cuñada “que vino de Cuba”.


La secretaria de Estado Hillary Clinton dijo el miércoles que estaba dispuesta a dialogar con Cuba solamente si el gobierno de Raúl Castro incluía los temas de derechos humanos y prisioneros políticos, como lo había ofrecido, pero insinuó que puede ser difícil llegar a ese punto debido a que el ex presidente Fidel Castro ha refutado la oferta de su hermano.


“Creo que deberíamos ver todo esto como el inicio de un debate”, declaró. “Se trata de un régimen que termina, que terminará en algún momento, y necesitamos estar listos” para el diálogo.


Clinton habló ampliamente sobre Cuba y las acciones del presidente Barack Obama en una audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, convocada para referirse a las “prioridades” del presidente en política exterior.


Indicó que Obama al eliminar las restricciones a los viajes y a las remesas a Cuba originó “una respuesta” inicial de Raúl Castro de dialogar sobre todos los temas, pero luego salió Fidel Castro “para contradecirlo afirmando que ‘mi hermano no quiso decir que hablaríamos de prisioneros políticos y derechos humanos'”


Dijo que Obama no podría levantar unilateralmente el embargo comercial vigente desde hace medio siglo debido a que era una ley que para ser modificada requeriría de otra ley del Congreso.


“Si el Congreso decidiera que eso es lo mejor para Estados Unidos, obviamente la administración tendrá que acatarla”, afirmó.


Ileana Ros-Lehtinen se quejó por el hecho de que en la reciente Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago se aceptaran las gestiones de “muchos gobernantes represivos” para iniciar el retorno de Cuba al sistema interamericano, una tarea que empezará el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, a fines de mayo en la reunión de cancilleres de Honduras.


“El secretario general apoya esta propuesta ignorando que el régimen cubano viola la Carta Democrática Interamericana y la Convención Americana de Derechos Humanos”, dijo Ros-Lehtinen, republicana de la Florida.


Agregó que las gestiones de los presidentes de Venezuela, Nicaragua y “sus seguidores renegados” para el retorno cubano terminaron con opacar “la agenda de libertad” de la cumbre, ya que desviaron la atención de las “propias agresiones” de esos gestionadores contra las instituciones democráticas y libertades en sus países.

Guillermo Almeyra*

La negativa de los integrantes de la ALBA a firmar la resolución final de la conferencia de la OEA, que ha sido redactada ya desde hace ocho meses atrás, ha modificado profundamente ese cónclave de la organización que una vez fue el “Ministerio de Colonias” de Estados Unidos y que hoy se resiste a obedecer a Washington.

Previamente a la Conferencia Cumbre de Trinidad y Tobago de la Organización de Estados Americanos (OEA), reunida el 17 de abril, se realizó la Cumbre de la ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que reúne actualmente a Bolivia y Venezuela en Sudamérica, Nicaragua y Honduras, en Centroamérica y Cuba y Dominica, en el Caribe, con Ecuador como observador.


Las resoluciones de esta organización son sumamente importantes y prepararon el desarrollo de la posterior conferencia de la OEA, que contó con la participación del presidente Barack Obama encabezando la delegación de Estados Unidos.


Puede observarse, en la declaración de Cumaná, no sólo la decisión de poner fin al bloqueo a Cuba sino también de exigir la descolonización y la independencia de Puerto Rico. Además, al antiimperialismo, se agrega una clara definición anticapitalista y la exigencia de un cambio en la producción, la distribución de mercancías y los consumos para salvar los recursos ambientales y asegurar la equidad social (o sea, un régimen social no regido por las ganancias del capital). Asimismo la ALBA defiende el carácter público de todos los servicios fundamentales y la soberanías nacionales, que están depositadas no en los gobiernos sino en los pueblos, y plantea medidas concretas de unificación regional, las más importante de las cuales son la creación de una moneda de referencia (el Sucre) y la unificación de las reservas en divisas. Este es un  trascendental paso adelante hacia una alternativa anticapitalista a la crisis y un resultado positivo de la crisis misma. En efecto, ésta obliga a avanzar socialmente a los países dependientes que deben cargar con el peso de un desastre provocado por el capitalismo y por el imperialismo.


Ninguno de los países del ALBA está industrializado o tiene una importante clase obrera y sólo dos de ellos (Venezuela y Bolivia) cuentan con grandes riquezas naturales de modo tal que la subsistencia misma del proyecto sólo es posible extendiéndolo hacia los países más industrializados (Brasil, Argentina, México), que tienen gobiernos que buscan negociar con el imperialismo (en vez de crear un nuevo sistema social) pero donde existen fuertes movimientos sociales y un potente sentimiento antiimperialista (que dichos gobiernos no pueden ignorar en el momento de tomar posiciones). La ALBA, por lo tanto, hará  esfuerzos políticos hacia esos gobiernos pero será, de hecho  e incluso a pesar de las debilidades de muchos de los dirigentes nacionales que la integran, un factor de politización alternativo para los pueblos, con independencia de sus gobiernos actuales (Lula, Fernández de Kirchner, Calderón), que vacilan frente a Washington o que lo sirven de rodillas, como el mexicano.


La negativa de los integrantes de la ALBA a firmar la resolución final de la conferencia de la OEA, que ha sido redactada ya desde hace ocho meses atrás, ha modificado profundamente ese cónclave de la organización que una vez fue el “Ministerio de Colonias” de Estados Unidos y que hoy se resiste a obedecer a Washington.


La radicalización política y social en América Latina en lo que va de este siglo, la misma presencia de la movilización en Estados Unidos desde el gran movimiento y paro de los inmigrantes que fue determinante para el triunfo de Obama, se han visto impulsados por la  crisis del capitalismo que, además de dejar claro el carácter criminal y antisocial del sistema, debilitó fuertemente a las transnacionales y  la hegemonía de Estados Unidos y puso a este país a la merced de que Rusia, China y Japón sigan comprando sus bonos en vez de cambiar de moneda de referencia.


Obama tuvo que ir a Trinidad y Tobago no como patrón sino como un miembro más, minoritario, de una asamblea que le impondrá el fin del bloqueo a Cuba y hasta podría imponerle al reingreso de Cuba a la OEA, que así se modificaría fundamentalmente y se debilitaría mucho frente a la ALBA. Puesto que la crisis mundial continuará profundizándose en los próximos años (ya que las medidas del gobierno de Washington o de la Unión Europea) sólo sirven para salvar a los responsables de la misma, reproduciendo sus condiciones de base y  agravándola, la relación de fuerzas sociales será aún más desfavorable que la que se expresó en Trinidad y Tobago y dará márgenes para la lucha de liberación social de nuestros pueblos.


Los países que tienen gobiernos aliados de Washington (México, Colombia, Perú) no estarán inmunes a este proceso. Los actuales Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y la dolarización de la economía, como en Ecuador, tienen sus días contados (sobre todo si el dólar se derrumbase, en el caso de que Washington siga imprimiendo billetes sin valor y de que otros países los rechacen). Los posibles retornos de la derecha al gobierno, en Chile, o su afirmación en Perú ante la falta de una alternativa o la crisis de los gobiernos débiles (como el argentino) no cambiarán el panorama general. América Latina rompe lazos de dependencia, el imperialismo está más débil y desprestigiado que  nunca, la vieja OEA servil está muerta aunque aún no enterrada y muerto está el bloqueo a Cuba.

Tomado de: SINPERMISO.

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