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Archivo de la etiqueta: Partidocracia

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No podía esperarse otra cosa. Sólo la ingenuidad, corta visión o arreglo simulado  de la cúpula perredista bajo el control de “los chuchos”, le permitió al PRD confiar en que en el llamado pacto por México o en el Congreso de la Unión, las dirigencias formales o de facto del PRI y PAN hicieran honor a su palabra.

La reforma energética fue aprobada,  promulgada y entra en vigor a partir de este sábado, en tanto que el compromiso de sacar adelante la ley secundaria que normaría la consulta ciudadana, quedó en la congeladora del senado. Tengan su consulta, diría Gustavo Madero al perredismo, cuando afirmara que la consulta en los actuales términos plasmados en la Carta Magna, no aplica ni en la energética ni en el resto de las reformas ya aprobadas tanto en el Congreso de la Unión como en los correlativos de las entidades federativas.

Estaba más que visto. Cartucheras al cañón quepan o no quepan. El talante autoritario del presidente Peña anidado en lo más reaccionario de su partido, llegó para quedarse. El sólo pensar que no prosperarían las llamadas reformas estructurales por la oposición de la izquierda electoral, más que bordar en el vacío ante un hecho inminente rondaría en los terrenos de una supina estupidez política.

El subestimar la probada capacidad de maniobra del PRI-gobierno, sobrevalorar el peso social y político de las llamadas izquierdas representadas por un tribal PRD en decadencia, si no es que a estas alturas insepulto, o es ingenuidad política de la cúpula chuchista o juego perverso previamente pactado en lo oscurito con el dueño de las canicas.

El error, de motu propio o negociado, para el PRD fue el haber aceptado jugar en el llamado pacto por México, bajo las reglas impuestas por Peña Nieto y en franca oposición a la izquierda social bajo el liderazgo de López Obrador. A partir de ese momento, sacrificando lo más por lo menos, se propició y auspicio la división de la izquierda electoral, el divorcio con los movimientos sociales opositores al actual régimen, así como el freno a la inercia  del descontento y rechazo a una elección presidencial cuestionada de origen.

Sin estrategia de mediano y largo plazo, el PRD abandonó la resistencia opositora plegándose en la coyuntura a los acuerdos del pacto peñista. Participó activamente en el diseño y aprobación de las reformas laboral, educativa, de comunicaciones, financiera y hacendaria, pretendiendo frenar la energética a cambio de migajas pactadas en una reforma política que no beneficia a nadie y mucho menos a nuestra incipiente democracia.  Hoy es dado observar que no obtuvo nada a cambio, más que el desprecio de sus adversarios y el rechazo de amplios sectores de la izquierda electoral y social que sintiéndose traicionados, fijan ya fecha de caducidad al partido negro amarillo.

Las reformas van, porque así lo quiere Peña Nieto, incluida la energética, afirmáramos en artículo anterior. No procedía duda alguna al respecto. Sin objetivamente división de poderes en México no podría esperarse otra cosa de senadores y diputados sumisos, obedientes y alcahuetes. El PRD no lo entendió así o no quiso entenderlo, prestándose al juego de Peña Nieto; reduciendo a la izquierda electoral a su mínima expresión y abriendo la puerta a un nefasto bipartidismo sustentado en lo más reaccionario de la derecha, hoy representada sin distingo alguno por el PRI y, a la zaga, el PAN.

Con pacto o sin pacto, con representación en el legislativo o sin esta, el PRD ya no es nada. La historia que cotidianamente viven y escriben los pueblos ya le colocó en el basurero. Otras fuerzas, otra izquierda más conciente y consecuente, reclama ya para sí el espacio vacío aprestándose para una lucha que apenas empieza.

Las reformas ya constitucionales, son hechos consumados, verdad jurídica, dicen los que saben del paño. Movilizaciones y protestas callejeras no modifican en nada este hecho incuestionable. Pretender echarlas abajo por la vía de multitudinarios mítines callejeros, desgastante protesta social y ruido mediático, es tanto como mantenerse en la misma posición que condujera al PRD al fracaso y al ridículo, resistiendo para fortalecer al indeseable autoritarismo que deviene de la restauración del viejo régimen.

Frente a hechos consumados, legales pero no legítimos, cabe entonces el alto en el camino, la reflexión autocrítica y el reagrupamiento de la izquierda social en base a estrategias claras e incluyentes. Sin organización y militancia conciente en torno a un programa de clase que oriente y ordene para la acción consecuente, el camino de la protesta es estéril frente al autoritarismo gatopardista de una clase política insensible.

Leyes del embudo y de Herodes

“La reforma energética a la población le vale madre”, afirmara de manera contundente el dirigente nacional del PAN y a mi juicio tiene razón. Para la mayoría del pueblo de México el reformismo peñista ni le beneficia ni le perjudica en tanto no viva en carne propia sus efectos, luego se muestra indiferente en la forma percibida, atento y preocupado bajo la superficie alimenta hartazgo y descontento. Quebrado el espíritu nacionalista y de profundo sentido humanista de la reforma del 17 a la Carta Magna y con ello el pacto social que nos une,  leyes más, leyes menos, no hacen Estado de derecho.

Para la mayoría -que para la partidocracia se muestra indiferente y ajena a la trascendencia de las reformas-, bástele saber que las únicas leyes válidas y vigentes en nuestro bananero país, son la del embudo y la de Herodes. La vía electoral y concertacesiones en las Cámaras, rato ha que dejo de ser opción para el cambio verdadero y a eso se atiene.

Cuando de hecho en este país no existe ciudadanía conciente y responsable, como lo reconociera Gustavo Madero, la democracia a secas en México considerada por el Sr. Peña como madura, con el 66 % de los mexicanos en condiciones de pobreza, sin oportunidades y sin expectativas de futuro, no existe. Como no existe democracia representativa cuando senadores y diputados atienden a todo menos al interés de sus representados.

Para una izquierda responsable y con visión de largo aliento, en su laberinto reivindicar democracia construyendo ciudadanía participativa es la tarea pendiente para recuperar el camino extraviado. La lucha será ardua y prolongada y así se debería entenderse para no caer en pesimismo y desanimo.

No entenderlo así, privilegiando pragmatismo coyuntural electorero o protesta callejera sin sentido claro por sobre propósitos y objetivos de largo plazo, es a mi juicio volver a caer en el juego del dueño de canicas y reglas del juego que en el terreno legislativo empinara al PRD.- Mérida, Yuc., diciembre 21 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Cartucheras al cañón, quepan o no quepan. Las reformas van, no hay marcha atrás, reitera el Sr. Peña. Así iniciaba el artículo que en septiembre 16 publicara bajo el título ¿Prosperidad por decreto?

En tanto que el 3 del mismo mes, bajo el título Donde quedó la democracia representativa, apuntaba:

“Peña Nieto gana al imponer sus reformas, perdiendo de entrada su oportunidad de trascender como el gran reformador, así como la partidocracia su viabilidad como opción política para impulsar por el sendero democrático las tareas del desarrollo. Inmersos en la simulación se están quedando solos,  y en ello reside hoy la fuerza de la protesta social.”

Agregando que:

“La percepción de una democracia representativa secuestrada por la partidocracia se objetiviza;  el descontento, hartazgo y rechazo disperso, toman forma coherente y organizada en el imaginario colectivo…”

Hoy día, 8 de diciembre, a unas horas de que vía fast track el Congreso de la Unión  en un inédito acuerdo bipartidista apruebe el dictamen de reformas constitucionales en materia energética, “Cartucheras  al cañón, quepan o no quepan”, el Sr. Peña confirma que no hay marcha atrás en sus afanes neoliberales por imponer reformas contrarias al sentir nacional.

Peña Nieto pierde su oportunidad de trascender como el gran reformador y la partidocracia su opción política de manipulación y control, a mi juicio afirmaba hace unas semanas.  Hoy los números duros no mienten, el Sr. Peña obtiene su más bajo nivel de aceptación a un año de distancia de su toma de posesión  y se califica a su desempeño como mediocre.

Así como también se confirma en amplios sectores de la población la percepción de una democracia representativa espuria, bajo el control cupular de una partidocracia que impone intereses particulares y de grupo al interés más caro del Estado-Nación; objetivándose en un evidente descontento, hartazgo y rechazo que se expresa en las calles con movilizaciones in crescendo, organizadas y con liderazgos evidentes de reclamo, rechazo y protesta social.

Las reformas van, sí. No obstante sólo queden en el papel, pero a partir de estas, México será otro, el de la rebeldía y desobediencia civil por sobre gobernanza y gobernabilidad, en un escenario confirmado de estancamiento económico e impunidad, impuesto por la lacra histórica de la cultura de la corrupción tolerada.

Un nuevo México en el que el intento por ahora fallido de restauración del presidencialismo autoritario, se hace acompañar por un clima de polarización que, trascendiendo los límites de un sistema político caduco y en crisis, apunta ya a la confrontación social entre una minoría de ricos y las mayorías empobrecidas.

Intereses y expectativas de quienes tienen todo y 60.6 millones de pobres (CEPAL), en un proceso constante de pauperización creciente y cancelación de futuro cierto, no pueden coexistir sin conflicto y estéril enfrentamiento.

Peña Nieto gana al imponer por decreto y sin consenso social sus pretendidas reformas estructurales. México pierde cambiando para seguir peor; permaneciendo intactas estructuras económicas, políticas y sociales históricamente causa y efecto de condiciones de subdesarrollo de las que no se puede salir.

La modernización pretendida, socialmente con pies de barro, no llegará lejos. Sin un abatimiento real de pobreza, desigualdad y corrupción, la dialéctica del subdesarrollo conduce a más de lo mismo. Y, reformas neoliberales impuestas por decreto, dormirán el sueño de los justos como letra muerta.

Baste señalar que en el pragmático bipartidismo en ciernes, PRI y PAN no fueron capaces de plasmar en su proyecto de reforma energética, la eliminación de la representación sindical en el Consejo de Administración en la paradigmática empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). Carlos Romero Deschamps o similares sanguijuelas, presentes y futuras, seguirán prohijando y alimentando  corrupción e impunidad hasta sepultar lo que es hoy propiedad de la Nación.

El Sr. Peña ha afirmado que 2014 será el año de la eficacia, habiéndose sentado las bases para el crecimiento económico y desarrollo con las reformas estructurales. Ojalá, para bien de México, así ocurriera. No obstante, se requerirá más de un sexenio para que estas aterricen y fructifiquen; en el inter, pudieran darse situaciones externas e internas no deseables que impidan que esa eficacia se refleje en avances medibles y cuantificables no simulados, que contribuyan a salir del actual bache. El tiempo lo dirá, por lo pronto, Enrique Peña Nieto tiene mucho que pensar para, en la coyuntura, no ser rebasado por la protesta social o bien, por el chantaje de la partidocracia en el cobro de facturas por sumarse a  lo que ya muchos califican como traición a la patria.- Xalapa, Ver., 08/12/2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “El hombre que no puede visualizar un caballo al galope sobre un tomate es un idiota”. André Bretón.

Surrealismo, es la nota: Comunicación social para unir a Veracruz con su gobierno, comunicación oficiosa para decirnos que Peña Nieto fracasó, el chingón en su torre de marfil es Don Javier.

Diputado Renato Tronco LXIII Legislatura

Diputado Renato Tronco LXIII Legislatura Veracruz

Ajeno a los intereses trascendentes de la nación que hoy,  de espaldas a la ciudadanía y bajo cubierto de un cerco policial debate la partidocracia  en el Congreso de la Unión,  en Veracruz ante la indiferencia de sus habitantes continúa el circense y anodino encuentro entre diputados locales y el gabinete del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, con motivo de la mal llamada glosa del Tercer Informe de gobierno.

Sin oposición responsable, en Veracruz se guarda silencio frente a la irracional obcecación del presidente Peña por cumplirle a los poderes fácticos, o el criminal secuestro de la voluntad popular por una partidocracia rampante. Si acaso, se escucha la voz de  los miles de profesores veracruzanos presionando al Congreso de la Unión en la capital de la República en rechazo a la reforma educativa, o  la voz aislada del priísta José Yunes Zorrilla, que llevando agua a su molino,  intenta convencer de la bondades  de la tan cuestionada y rechazada reforma energética que PRI y PAN aprobarán vía Fast Track  en un inédito cónclave bipartidista.

Como una expresión más del absurdo surrealismo que se ha apoderado de la administración pública veracruzana, los diputados cuestionan a los enanos dejando a salvo al dueño del circo y responsable de la conducción  de la inverosímil prospera marcha de la entidad. En este contexto, los veracruzanos no tienen ni voz ni voto en el seno del Congreso del Estado.

El “candigato” como opositor no es tal, apenas reflejo del minino de pies de trapo del cuento, opone y fortalece a lo que el renovado partido de las mayorías es y no es, razón más para ignorar lo que verdad o mentira es.

Sin transparencia de que asirse, más cómodo dejar hacer dejar pasar, rascarse cada quien con sus uñas, que cada quién hable como le va en la feria. Dispersión egoísta de percepciones no construye imaginario colectivo popular y en ello el cacaraqueado prospero logro de quien no gobernando,  en la opacidad dice gobernar.

Y en este clima de lo absurdo elevado a protocolario ejercicio de gobierno, se ventilan trapos sucios de una administración anterior en la que el actual mandatario fuera parte activa y seguramente,  cómplice del desorden administrativo y financiero, por decir lo menos, que inercialmente hoy tiene postrado a un Veracruz que, en la realidad real y virtual, distorsionada su imagen por el bombardeo mediático,  es y no es, aunque quisiera ser.

Tanto diputados como comparecientes, ignoran y se pasan por el arco del triunfo lo ya aprobado por el poder legislativo en materia de cuenta pública de los años precedentes. Lo que no fuera de su año no es de su daño. En Veracruz no pasa nada y si pasó, no me acuerdo, tal es el talante del libreto al que se ajusta la llamada glosa de un rosario de mentiras, simulación y más que evidente corrupción.

Deuda y obra pública que es y no es, de la mano en singular opacidad. Reservado su conocimiento para la posteridad, es lo único que se puede afirmar como verdad. Lo demás es especulación, rumor, mensaje cifrado, mala leche,  o frutos perversos de la imaginación del “pederasta” como peyorativamente desde el interior del domo protector, se etiqueta al siempre perdedor pero temido Yunes Linares.

Absurdo tras absurdo kafkiano, en la  efervescente  política jarocha, donde abunda más  el gas  que sólida substancia, no falta la línea que de palacio surge: Peña Nieto reprueba en su gestión, Duarte de Ochoa  es el único chingón.

Y en esa tónica, onerosos despliegues publicitarios en el orden nacional sobre los logros plasmados en el Tercer Informe del gobernador y,  en la aldea, columnas periodísticas levantando polvo y humo para desviar la atención de lo que pudo haber sido y no fue.

Así, puesto sobre la mesa el falso deslinde y abandono del proyecto transexenal Herrera-Borunda, la sucesión en el 2016 protagoniza sesudas interpretaciones de cara a la audiencia. La bola de cristal tiene la palabra. Los gallones senadores o los enanos del tapanco, en blanco y negro o a todo color, ocupan y preocupan en la aldea lo mismo a la clase política que a medios de comunicación y, ni que decir, de empresarios ramplones que cifran su futuro en una mediocridad alimentada desde el pesebre gubernamental.

Mundo de juguete”,  califica Eduardo de la Torre bajo su albiazul óptica panista. Literatura de ficción encuadrada en surrealismo trasnochado  salpicado de  simulación y triunfalismo sin sustento, “Las aventura de Alicia en el País de las Maravillas” hecha gobierno, piensa y dice en estéril monólogo quién esto escribe reflejada su imagen en el espejo- pantalla del computador. 

Como Eduardo de la Torre, como yo, otros, y otros, cada vez más, rumiando impotencia ante el absurdo. Suma de monólogos, expresión acumulada de percepción individual que no aterriza. No hay lugar para organicidad de memoria colectiva, comprensión, toma de conciencia  y voluntad para acciones trascendentes. Pérdida de tiempo, sin romper el cascarón que  a cada quien protege de los otros, tortilla española es utopía; caldo de cultivo que alimenta autoritarismo, opacidad  y simulación,  como oposición a participación y algo que no mucho,  de eso que se ha dado en llamar democracia representativa.

De ahí, la pura neta machacando en el imaginario colectivo, el actual gobierno no tiene parangón, reclama Doña Gina Domínguez, vocera de quien dice mandar en Veracruz, en abierto diálogo con el sombrerero a través del espejo , encontrando eco y consenso ¿en usted, yo, todos los demás? No, en un congreso  local -pastoreado por un corrupto cacique sindical magisterial-,  al que  literalmente se accede jineteando valioso corcel, paradigma del viejo y hoy renovado PRI.

Surrealismo, es la nota: Comunicación social para unir a Veracruz con su gobierno, comunicación oficiosa para decirnos que Peña Nieto fracasó, el chingón en su torre de marfil es Don Javier.

Ni pies ni cabeza, nada es verdad, nada es mentira. “No hay que creer todo lo que dicen  los medios”, Veracruz es y no es.

Hojas que se lleva el viento

¿Por qué en Querétaro si se pudo lograr contar con un hospital Infantil de Oncología  (HITO ) a la altura de los mejores del mundo, y en Veracruz  no se pudo, no se puede ni se podrá? Se preguntan médicos, enfermeras, técnicos y administrativos, que se desempeñan en el sector salud de la entidad. La respuesta es sencilla: Allá es Querétaro, aquí  es Veracruz. En esa pequeña entidad federativa el afán de progreso va de la mano con voluntad política, aquí, en la próspera y décima potencia económica de América Latina no hay ni lo uno ni lo otro, mucho menos visión para otear el futuro.

 -ooo-

 Guillermo Zúñiga Martínez, rector de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, al recibir el grado de Doctor Honoris Causa otorgado por los 160 centros educativos particulares que integran la Asociación de Escuelas Particulares del Estado de Veracruz, A.C., destacó que lo más importante de la educación es creer en la capacidad de aprender de las personas por sí mismas, creer en el autodidactismo crítico y significativo, fundamento doctrinario de la institución de educación superior a su cargo. El movimiento se demuestra andando y el destacado educador y político no pierde el paso,  haciendo honor a su causa con imaginación y férrea constancia. Nuestra felicitación sincera a Guillermo Zúñiga por tan merecido reconocimiento.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

¿Es que acaso en México existen razones de peso para creer y confiar en la política y los políticos?

 Lo más probable es que no. En una mega encuesta en la que al respecto se preguntara a la población adulta de este país, la respuesta sería más que obvia. Política y políticos en México van de la mano, ni en esta ni en estos existen razones válidas para creer en ellos.

 La bien ganada falta de credibilidad es lo que alimenta incertidumbre y ausencia de participación responsable en temas relevantes de la vida nacional. El engaño, simulación y gatopardismo, con su buena dosis de deshonestidad y corrupción, impiden el que los llamados del más alto nivel a la unidad y suma de voluntades, sean en nuestro país cual llamadas a misa.  

El prejuicio va por delante, la duda se impone; en los tiempos que corren, el no creer más en ilusorios espejismos es la constante.

 Nadie está dispuesto, salvo por interés mezquino, a creer a pie juntillas y de primera intención que la política concurre al bien común y que, los políticos, sea cual fuere el color de la camiseta, se expresan con verdad en su monólogo mediático con el que ofertan espejitos y abalorios a la  ciudadanía.

 La duda domina, la especulación y el rumor  le alimenta. El importamadrismo de los más,  termina por hacer de la vida política nacional puñado de tepalcates sin pies ni cabeza.

 Luego entonces, ¿en que se sustentan partidos políticos y sus testaferros para, como dicen, convencer en la calle de la bondad de espuria mercancía profusamente ofertada?

No tienen asidero alguno. El único herramental a su alcance es descaro, cinismo y simulación. No hay de otra. Ni les interesa lo que hombres y mujeres de a pie, piensan y opinan, ni están dispuestos a acatar la voz de las mayorías.

 Es por ello que la ciudadanía confía más en su propio juicio que en toda la parafernalia de que se vale gobierno y partidocracia en su pretensión de convencer. Por sobre la engañosa argumentación de los políticos, se impone la percepción popular, que se alimenta y sustenta muchas de las veces en  frágil  memoria del día a día, pero al fin memoria que deja huella al paso de los tiempos.

 La experiencia cotidiana de cada quién, engarzada a la de los demás, forja así un imaginario popular que deviene en historia vivida, no escrita pero determinante para creer o no creer y también para resistir frente al engaño.

 ¿Por qué entonces hoy si creer?

 ¿Es que acaso en esta ocasión no nos volverán a dar atole con el dedo, al ofrecernos la zanahoria de una prosperidad que nunca llega?

 Son las interrogantes que flotando en la calle, animan a enfrentar con mediana lucidez lo que el ilusionista de Los Pinos nos quiere enjaretar.

La iniciativa del Sr. peña

 La iniciativa de reforma energética, al igual que la educativa, la laboral, o la que pretende erradicar corrupción e impunidad, gozan del mismo espíritu, cambiar para seguir igual, o peor, beneficiando a los menos a costillas de los más.

 ¿Quién o quienes son capaces de convencer de lo contrario?

 He ahí el fracaso anticipado del pretender convencer en la calle de lo que para la ciudadanía carece de veracidad y sustento.

 Ni la política ni los políticos para las mayorías tienen credibilidad y, en este marco, frente a una iniciativa de reforma energética que trae aparejada una singular panacea que resolverá para bien estancamiento y atraso en todos los órdenes,  no es posible esperar del pueblo de México aceptación, consenso y unidad.

 Luego, en un país plural, descalificar a quien frente a la duda piensa diferente, sólo cabe en los propios políticos que, incapaces de aceptar la realidad, se desgarran vestiduras y elevan sus gritos al cielo, condenando a la hoguera a los descreídos que dudando de la bondad del bodrio ofertado, no quieren saber más de espejitos y abalorios.

 Y en este escenario, el nuevo PRI, con sus renovados paradigmas “ideológicos” con la complicidad de peones de la pluma, simula el recurrir en la calle a hombres y mujeres de a pie,  para legitimar lo que por sentido común y patriotismo se rechaza.

 Conociendo de antemano la respuesta, se niegan así a someter a consulta popular la propuesta del alquimista de Los Pinos.

 Con que la mayoría calificada en el Congreso previo acuerdo en el pacto cupular por México la voten, es suficiente. En las Legislaturas locales, por lo consiguiente. Así lo tiene mandatado la democracia representativa que el pueblo ingenuamente se ha dado y hoy secuestrada por la rapaz partidocracia.

 ¿Dónde queda entonces el cacaraqueado convencer en la calle para legitimar lo que en principio carece de legitimidad democrática?

 Lo más seguro, en el anecdotario de la picaresca nacional, como una raya más al tigre, en el ya largo camino andado de la simulación y el gatopardismo de la política y los políticos en México.

 Y, sin embargo, la reforma energética va. Así lo dispone el Sr. Peña y así, en todos sus términos será. ¿O alguien con un palmo de inteligencia va a impedirlo?

 Con perdón de Andrés Manuel López Obrador, cabeza visible de un nuevo liderazgo nacionalista en México, así como de Cuauhtemoc Cárdenas, líder moral del PRD, que convocan a la movilización y consulta popular, y de Marcelo Ebrard que propone hacer efectivo el derecho ciudadano al plebiscito y referéndum, la decisión autoritaria está tomada por el presidente Peña y su partido. No hay argumento jurídico, técnico o de participación popular en contra que valga, por más fundamentados que estos sean.

 La minoría de este país decide y la mayoría acata, bajo esta fórmula autoritaria y antidemocrática, más que ilusorias panaceas, con petróleo o sin petróleo  tendremos más de lo mismo: dinosaurio, corrupción e impunidad para rato acompañando a estancamiento y atraso sin esperanza alguna de bienestar colectivo.

 ¿O alguien en este sufrido país duda de que así sea?

Hojas que se lleva el viento 

No sólo soy yo, ya somos muchos los que no vemos con buenos ojos los desaciertos del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa que confunde el gobernar para todos, con el hablar y hablar en nombre de todos, ignorando el carácter plural del pueblo que gobierna.  Ni todos los veracruzanos son priístas ni todos comparten la idea de que con el presidente Peña y sus llamadas reformas estructurales México saldrá adelante.

El Veracruz soy yo, de su discurso, más que convencer  lastima.

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 Se complica el esquema de simulación adoptado por el sector salud en Veracruz. La suspensión de prestación de servicios en la red hospitalaria por parte de la empresa privada Finamed, dejó descobijados a los hospitales. Médicos y pacientes informan que tanto  en el Centro de Especialidades Médicas (CEM) en la capital del estado, como en la mayoría de los nosocomios de la entidad se carece del equipamiento idóneo para la prestación de servicios.  Contrario a lo que declaran las autoridades, el sector salud en Veracruz está colapsado y no hay para cuando se recupere, afirman.- Xalapa, Ver., agosto 21 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Lo deseable y socialmente sano es que se le de vuelta a la hoja a todo lo concerniente a la elección del domingo 7 en Veracruz. El PRI obtuvo su triunfo pírrico e ilegítimo y así lo registra la ciudadanía. Para el Sr. Duarte de Ochoa,  a decir de sus panegiristas, pavimentó exitosamente el camino de su sucesión conservando aplastante mayoría en el Congreso; para el presidente nacional del tricolor ganó el nuevo PRI, en tanto que para Erick Lagos, dirigente estatal, el abstencionismo no fue tal y su partido gobernará a más del 70 por ciento de los veracruzanos.

Seguirle dando vueltas a la noria es tan inútil como innecesario, palo dado ni Dios lo quita y a otra cosa mariposa, que lo que sigue es ni más ni menos, no la imposición de rector de la Universidad Veracruzana, asunto ya cocinado en la tremenda corte, sino la sucesión del gobernador de Veracruz cuyo proceso ya está, para variar, en plena marcha.

Sin embargo vale la pena detenerse en el por qué del abstencionismo, que si fue tal y de tal magnitud en las 14 entidades federativas en las que se convocara a elecciones locales que se hizo sentir cimbrando a la partiocracia, no tanto por curiosidad sociológica sino por lo que el fenómeno representa para la vida política del país como señal de alerta sobre lo que le espera a la clase gobernante de no poner sus barbas en remojo.

A lo largo de los últimos días se ha especulado mucho al respecto. Mucha tinta ha corrido calificándolo desde manifestación antisocial de apatía, abulia ó limitada inteligencia de los electores, hasta una actitud política de rechazo de una sociedad dominada por el hartazgo. Ni blanco ni negro, como en la viña del señor, hay de todo y los medios tonos también están presentes.

Pero a quien estas líneas escribe, no deja de llamar la atención la corta memoria de políticos, analistas, comentaristas y, con mayor razón de texto servidores orgánicos. A un año de distancia,  parece haber quedado en el olvido que más de 16 millones de electores inclinaron la preferencia de su voto a favor de Andrés Manuel López Obrador, postulado a la presidencia de la República por el Movimiento Progresista.

Mexicanos que frente a un descarado agandalle de un PRI tutelado por los poderes fácticos internos y externos, sintiéndose victimados y frustrados percibieran a la elección presidencial como un fraude electoral más en la larga lista de agravios a la soberanía popular.

Frustración y encono que se queda en el subconsciente de quien se sintiéndose engañado y burlado, cerradas las puertas para expresarlo con relativo éxito, espera una mejor ocasión para  venganza, desquite y castigo. Que mejor que canalizar su frustración en abierto rechazo al juego electoral y sus reglas impuestas.

¿Cuántos mexicanos que le dieran la espalda a las urnas, son parte de esos 16 millones que dieran su voto a López Obrador en 2012?

No se sabe, pero si de algo estoy seguro, es que sin haber participado oficialmente en la elección, Morena jugó a su modo y bajo sus propias reglas, haciendo sentir el polvo de aquellos lodos de los comicios fallidos del 2012.

La memoria colectiva en el imaginario popular, suele imponerse por sobre la memoria corta de los burladores, resultando estos  burlados por las clases subordinadas, como está escrito en la historia de los pueblos. Con mayor razón en la historia no escrita, la que cotidianamente construyen con sus pequeñas vivencias  individuales, de grupo o de movimientos sociales las masas oprimidas.

Vivencias que no se olvidan, que marcan para siempre a los individuos y a los pueblos y que, en momentos álgidos de la sociedad, saltan a la palestra, como bien puede ser el asumir una actitud de rechazo a una elección con la que se confirma el carácter dominante de la clase gobernante.

El rechazo casi unánime a las llamadas reformas estructurales, surgidas de la cúpula del poder formal, es parte de de esta actitud asumida. Si el poder no escucha, no ve, no siente, la memoria colectiva invierte la tortilla haciéndose presente.

Ni López Obrador ni Morena son entidades muertas. El liderazgo del tabasqueño no está apagado como muchos consideran, el Movimiento de Regeneración Nacional está vivo y no dudo que en la memoria colectiva se aloja.

Bien se puede dar dos pasos atrás para avanzar uno con solidez. Seguramente Morena ya sin impedimento legal alguno vendrá por lo suyo en los próximos comicios. Ya veremos como pinta el abstencionismo que ahora cómodamente se ignora y niega. El tiempo lo dirá.- Cd. Caucel, Yuc., 17 de julio de 2013

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J. Enrique Olivera Arce

Entre otras muchas lecciones que deja la elección del domingo siete en Veracruz, destaca la proclividad a la división al interior de los partidos mayoritarios en la entidad. El PAN pudo haber ganado holgadamente de no ser por los pleitos internos que a lo largo de precampañas y campañas confrontaran a los seguidores de Miguel Ángel Yunes Linares con el panismo rojo cooptado por el gobierno estatal. Y ni que decir  de la alianza fallida con el PRD.

Por cuanto a este último instituto político, profundizó su fosa mortuoria ya de sí cavada por el canibalismo tribal,  permitiendo que fuerzas externas compraran dirigencias y cooptaran militancias. El capital político acumulado a lo largo de la campaña presidencial del 2012, lo tiraron por la borda.

Hasta donde se sabe, los pocos resultados que obtuviera en la elección de autoridades edilicias, fue un raquítico triunfo pírrico, ya que la militancia voto a favor de candidatos en su mayoría identificados como seguidores de Andrés s Manuel López Obrador o priístas resentidos, y no por el partido que les postulara.

Por su parte, el diputado federal Uriel Flores Aguayo, con su capital político nada despreciable, promovió y canalizó el voto duro histórico de su partido a favor de los candidatos de Movimiento Ciudadano.

Tanto en el PAN como al PRD, el común denominador fue la traición y el cambio de camisetas que trabajó en contra del posible triunfo de estos institutos en la contienda.

El PRI no estuvo a salvo de esta tesitura. Candidatos perdedores fueron víctimas tanto del fuego amigo como de concertaciones en lo oscurito por parte de la dirigencia estatal, siendo paradigmática la derrota en Córdoba y Boca del Río, en donde pusiera toda la carne en el asador el propio gobernador Duarte de Ochoa.

La guerra de lodo que protagonizara en el marco del pleito personal entre Fidel Herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes, le fue contraproducente al PRI. Tanto atacó por medios legales y extralegales al oriundo de Soledad  del Doblado y sus vástagos, que el tiro le salió por la culata. Diversos medios informativos contribuyeron con medias verdades y medias mentiras  a engrandecer la figura del choleño y su familia como enemigos de Veracruz, hasta colmar la paciencia del electorado.

Lo verdaderamente absurdo por parte del PRI fue dejar como presidente del CDE del partido en Veracruz al mismo que propiciara la derrota de Peña Nieto en la entidad. Lo cual generó inconformidades y actitudes de franco sabotaje al interior del partido.

Sin embargo, como ya estaba previsto, ganó la elección y eso es motivo suficiente para echar las campanas al vuelo y darse por bien servido. La legitimidad no figura en su diccionario. Está, según lo afirma Gamboa Patrón, para ganar elecciones y nada más.

En suma,  la clase política veracruzana, en sus diversas expresiones partidistas, bacinica en ristre, lodo a discreción, se traicionó a sí misma y, de paso, traicionó a los electores que, de buena fe, en esta confiaran.

La prensa local ha dado cuenta puntual de este desbarajuste coyuntural partidista y sus resultados en la elección. Por lo que toca a quien esto escribe,  lo acontecido al interior de cada partido contendiente, incluida la morralla satélite, la elección del día siete confirma la percepción de una crisis cuasi terminal del régimen político y su sistema de partidos. Todo el conjunto perdió la brújula ideológica y programática, así como la noción de lo que es un partido político de masas en el seno de la sociedad. Y esto va también en referencia al ámbito nacional en el que también se cuecen habas.

El abstencionismo que invirtiera la proporción deseada en toda democracia que se precie de tal, es apenas un pálido reflejo del divorcio entre partidos y ciudadanía, así como del rechazo de esta última al clima de grosero pragmatismo, corrupción, impunidad y limitada eficacia de régimen político caduco que, a su vez, propicia desconfianza y ausencia de credibilidad en las instituciones republicanas.

Reforma del Estado y participación ciudadana

Si la clase política contara con el mínimo de sensibilidad y visión de futuro, la elección en 14 entidades federativas y sus resultados, debe tomarla como señal de alerta para adecuarse a la nueva realidad del México de hoy y a las expectativas futuras Una reforma del Estado a fondo sobre la base de un nuevo pacto social  y un esfuerzo de transparencia, eficiencia y eficacia en la conducción del país, ya no solamente es necesaria sino urgente e imprescindible para reencauzar rumbo y marcha de una sociedad  dividida, polarizada  y confrontada.

Por cuanto a Veracruz, lo acontecido en 7 de julio se sale de toda consideración racional ya que fue el acabose, un pedestre retorno a lo que nunca se fue, teniendo como responsable a un gobernador que perdiendo el piso optó por dejar hacer, dejar pasar, bajo el supuesto de que, ganando su partido mayoría en el congreso, todo será miel sobre hojuelas en los tres años que le restan de mandato.

Las cosas ya no pueden seguir igual, o se da un vuelco en el proyecto de país, generando un cambio positivo a favor de la soberanía nacional y de los sectores más marginados de la sociedad, o parafraseando al extinto Alfredo Bonfil, este país se incendia, ó se apacigua por la vía del autoritarismo y la represión. Dando paso a la involución en el proceso de construcción de ciudadanía y democracia.

Nadie desea esto último. Corresponde a la clase política en su conjunto el cambiar por sí y para sí, abriéndose a los ciudadanos antes que el horno les reviente entre las manos. Y, a la ciudadanía, el hacerse ver y escuchar, canalizando descontento, frustración y rechazo a formas superiores de organización y participación conciente y responsable.

El abstencionismo electoral es un mecanismo de autodefensa frente al poder instituido, también de canalización de una energía reprimida que si bien es una señal válida del hartazgo social, no contribuye a derribar muros,  reconstruir y construir la sociedad que queremos. Instrumentemos el cambio desde abajo, elevando cultura política y democratizando la participación política, tendiendo aquellos puentes que hoy día la clase política no quiere, no puede o no sabe como,  para un respetuoso, eficaz y constructivo encuentro entre ciudadanía y poder público.

Alguien debe dar el primer paso. Si la clase política está imposibilitada por sus intereses poco claros, personales o de grupo, la llamada sociedad civil organizada debe tomar la iniciativa.

Hojas que se lleva el viento

En Veracruz el colapsado sector salud va de mal en peor. Tras suspender el contrato de equipamiento y prestación de servicios en los hospitales veracruzanos por leonino, ineficiente y fraudulento, el titular del ramo en el estado ahora va por más de lo mismo pero en mayor cantidad, como lo anunciara en días pasados;  reconociendo con ello que el sistema hospitalario a cargo de la administración pública estatal ni está a la vanguardia como afirmara el gobernador, ni cuenta con el equipamiento mínimo necesario para satisfacer la demanda creciente de una población al margen de la seguridad social. Hay dinero para comprar conciencias, no lo hay para hacer valer el derecho a la salud de los veracruzanos.

-ooo-

La elección del domingo 7 ya es historia, démosle vuelta a la hoja. Chueco o derecho los xalapeños tendremos un alcalde que no convence, pero eso es lo que hay y tendremos que bailar cuatro años más  con la más fea del fandango. Américo Zúñiga motivado por el triunfo pírrico e ilegítimo que alcanzara en las urnas, declaró olímpicamente que hará de Xalapa la mejor ciudad del sureste sin tener ni la menor idea del alcance de su aseveración, pero en fin, si ese es su utópico propósito ahora lo que corresponde es tomarle la palabra y exigirle que cumpla cuando menos para salir del bache en que Elizabeth Morales deja a nuestra ciudad capital.

Exigir implica participación responsable sin esperar a que la comuna se haga cargo. Desde ya hay que tomar la iniciativa poniendo a trabajar a los jefes de manzana, empezando por nuestra calle, el barrio, la colonia, sumando granitos de arena para hacer de Xalapa un lugar digno para vivir. No hay que dar pie a que la autoridad nos salga otra vez con que a Chuchita la bolsearon diciendo que la culpa es de todos diluyendo su responsabilidad.

Por cuanto al diputado electo por Xalapa Urbano, a  Don Ricardo Ahued le llegó la hora de demostrar que es más un ciudadano preocupado que un priísta ocupado. Ya veremos si en la próxima Legislatura local puede salir avante enfrentando inercia, corrupción, e ingerencia nociva del ejecutivo.

Xalapa, Ver., julio 14 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Con el ánimo y prisa de dejar atrás en el imaginario popular el aún inconcluso y cuestionado proceso electoral federal, gobierno y partidos políticos en Veracruz “afinaron” la iniciativa que turnada al Congreso local por el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa propone un nuevo Código Electoral

“La propuesta de ley se enriquece con el esfuerzo y talento de los legisladores del Congreso del estado, así como de diversos actores políticos y sociales de la entidad”, señaló el mandatario veracruzano tras reunirse con legisladores y dirigentes de PAN, PRI, PRD, PVEM, PT, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, Cardenista y Alternativa Veracruzana, haciendo un reconocimiento a la “aportación y riqueza de ideas de los protagonistas de los procesos electorales”, según reza el boletín oficial.

Considerando que por principio la iniciativa del gobernador fuera todo un bodrio siendo rechazada lo mismo por los partidos políticos que por diversos estudiosos y analistas en tanto atentaba contra la libertad de expresión y coartaba  derechos democráticos de la ciudadanía, se considera un avance el que previa modificación de 118 artículos y la supresión de 4, se lograra el consenso necesario para que un día después la Legislatura local aprobara en “Fast track” las reformas de marras. Hasta ahí lo positivo del encuentro del gobernante con las diversas expresiones políticas representadas en el Congreso.

 No obstante queda en el aire la idea de que si bien el consenso se diera entre la clase política veracruzana, facilitando el que sin mayor discusión se aprobara al vapor y por unanimidad el nuevo ordenamiento, el electorado como protagonista sustantivo cual mirón de palo no fue consultado.

Como ya es costumbre, la diputación local respondió a los intereses de sus respectivos partidos políticos y estos a conveniencia de sus dirigencias. Así, un instrumento de vital importancia en la construcción de ciudadanía y democracia en la entidad, queda inscrito en la  telaraña de intereses copulares de espaldas al electorado.

Lo que ya no es extraño es que los partidos de la llamada izquierda,  que a nivel nacional dicen secundar el Programa de Defensa de la Democracia y Dignidad propuesto por Andrés Manuel López Obrador, se presten de buen grado tanto a la cortina de humo auspiciada por el gobierno priísta de Veracruz como sin pudor alguno den su aval al ahora prácticamente nuevo Código Electoral veracruzano,  aprobado con el desconocimiento pleno de su contenido por una ciudadanía no consultada.

Aunque esto último responde a la lógica del maiceo tan común en la relación entre el gobierno estatal y los partidos políticos, en forma y contenido peca de una desvergonzada incongruencia que, ni tardo ni perezoso, el gobernador Duarte de Ochoa capitaliza en provecho propio y, de paso, pone en bandeja de plata al PRI la oportunidad de asumirse como un instituto político democrático de avanzada, cuando en todo el país  se le juzga por autoritario, antidemocrático y falaz.

Llegará el momento en que las reformas al Código electoral veracruzano operen en contra de los intereses de los partidos opositores. Entonces estos  habrán de desgarrarse las vestiduras y llamar al pueblo a clamar justicia electoral, arando en el desierto. Sin autoridad moral y política que esgrimir, el electorado les dará la espalda.

Palo dado ni Dios lo quita, las reformas al Código Electoral están aprobadas y no obstante carecer de legitimidad de inmediato serán promulgadas para su aplicación n el 2013. Ojala y más que fuere a posteriori, la clase política veracruzana se tome la molestia de difundir ampliamente el articulado aprobado para que, cuando menos, el electorado sepa a que atenerse en los próximos comicios locales.

Una raya antidemocrática más en el lomo de la partidocracia. Ni hablar.

Lo que queda aún en duda, es si el artificio de una unidad política comprada será suficiente para que el Sr. Dr. Duarte de Ochoa logre remontar en el corto plazo los efectos colaterales de su reciente derrota electoral, logrando darle rumbo certero a su cuestionada administración. Mérida, Yuc. Agosto 1 de 2012.

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J. Enrique Olivera Arce

“Si se quiere que las cosas sigan como están es preciso que todo cambie”: Giuseppe Tomasi di Lampedusa 

 El bombardeo mediático en las primeras escaramuzas de los presidenciables y aspirantes a ocupar un lugar en el Congreso de la  Unión,  a intensidad plena.

 Los medios de comunicación con todo para cumplir con su cometido, para eso les pagan. La vida cotidiana de la gente les tiene sin cuidado, la prioridad la tienen los candidatos en un proceso electoral que camina sobre el curso previsto, atosigar al electorado para vencerle por cansancio.

 No se puede ver de otra manera, día y noche se bombardea a una opinión pública a la que al parecer, por ahora, parece no importarle lo que hagan, piensen o digan partidos políticos y candidatos. La gente se prepara para el disfrute del asueto de Semana Santa, la política y todo lo que de ella se deriva en tiempos electorales ni le va ni le viene. Cómo estirar el dinero para simultáneamente cubrir los gastos del hogar y sacarle jugo a las vacaciones, es la preocupación que está presente en el ánimo de la población.

 Lo paradójico hasta donde es dable enterarse por lo que difunde la prensa, es que teniendo como objetivo el convencer a los indecisos, toda la carne en el asador está puesta en convencer a los ya convencidos. Eventos masivos, declaraciones y tenor del discurso se ven arropados por el voto duro partidista. La pasarela, los acarreos, el lonche, las porras y el aplauso fácil coronan el festejo electoral como si entusiasmo y cuantiosos recursos derramados, tuvieran efecto multiplicador en el ánimo de los llamados indecisos e incluso en aquellos para los que la mejor opción es el abstencionismo, el voto nulo ó el inútil a favor del independiente  “Juan de los palotes”.

 Si tal efecto multiplicador es el propósito buscado, este se revierte. Para unos, los que se consideran “pensantes”, la parafernalia electoral confirma corrupción, manipuleo y simulación. Para los más, el ruido mediático es eso, ruido sin ton ni son que no invita a participar en el jaleo, mucho menos al debate o la reflexión sobre el mensaje emitido por los ahora salvadores de la patria. Entre más bombardeo mediático mayor es la desconfianza y el rechazo que nos merece la partidocracia.

 Más cuando para el imaginario popular no escapa que el costo de la parafernalia electoral descansa sobre los hombros del contribuyente. “Si el dinero que hoy se tira a la basura se destinara a obras y servicios en beneficio de la colectividad, otra cosa sería”, se escucha. Nadie está de acuerdo en que se dilapiden recursos públicos para sostener campañas políticas anodinas en las que la imagen de los candidatos y el manido discurso “unicode”, preñado de lugares comunes, van por delante de propuestas y soluciones viables para un país que exige respuestas.

 No más pobreza, no mas hambre”, promete un Peña Nieto coreado por la cauda de grises candidatos a senadores y diputados. Más de lo mismo, lo mismo de siempre en un ejercicio que se repite trienio tras trienio, reciclándose promesas que jamás serán cumplidas. El gatopardismo como estrategia, principio y fin del círculo perverso de la política electoral. Ofrecer el cambio para seguir igual.

 El deber obliga, convencido o no por tal o cual candidato el electorado en su mayoría le cumplirá a nuestra incipiente y deformada democracia. “Tu voto vale” nos dice de manera reiterativa el slogan del IFE. Valga o no, la gente votará en julio próximo no por el candidato que mayores o menores recursos dilapida, tampoco por el mejor o el menos peor, sino para reafirmar la reivindicación largamente agitada y aún no materializada en el México de hoy y de siempre: democracia participativa y legítima representación popular.

 Reclamo vivo y latente en la memoria histórica, que no por pacífico y por los cauces legales, deja de ser auténtico como expresión del viejo anhelo de vivir con dignidad en libertad. Aunque partidos y candidatos la ignoren, la ciudadanía en las urnas la refrenda, una y otra vez, para recordarse a sí misma que la esperanza muere al último.

 Hojas que se lleva el viento

 Andrés Manuel López Obrador advierte que el destino de la elección presidencial se sustenta en el escandaloso dispendio sin control alguno de dinero por parte de sus adversarios. Llama a contrarrestar la avalancha con participación consecuente de la ciudadanía. Multiplicar participación y organización desde abajo pide a sus seguidores, mientras Peña Nieto le responde con más estruendo mediático en lo que será la campaña más dispendiosa e inútil de la historia de México.

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Muere Miguel de la Madrid Hurtado pero no el recuerdo de un hito histórico. Frente a la parálisis del gobierno tras el sismo del 85, la gente en la ciudad de México salió a la calle, sin distingo partidista se solidarizó con sus hermanos en desgracia y se organizó con eficiencia y eficacia para atender las tareas de rescate. El pueblo sabe responder cuando la ocasión lo amerita ¿por qué no ahora que la simulación y corrupción nos conducen al desastre?

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 Mala suerte de Josefina, cuando no se le vacían los estadios, las palabras se le hacen bolas en el discurso. Por el mareo no hay tos, cualquier candidato pierde el piso cuando se sube al ladrillo.

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 En la aldea el silencio simulado decretado por Javier Duarte en atención a la veda electoral para los servidores públicos, hace agua. La tentación le gana a la razón, el triunfalismo mediático sustituye a lo que debemos entender por buen gobierno. ¡Lleno total en puntos turísticos! ¡La verdad cae por su propio peso! ¡Pese a las campañas sucias el turismo ha llegado a Veracruz!: Javier Duarte de Ochoa en tiempos de veda.

 Si Veracruz cuenta o no con dos de las playas más sucias del país, es el tema de los dimes y diretes entre  el gobierno de la entidad y la Semarnat. Ya en el arranque del período vacacional de Semana Santa, con o sin “campaña sucia”” de por medio por parte de la autoridad federal, de ambas versiones aún siendo dudosas es más fácil creerle a la vertida por la Semarnat. No por nada pero lo cierto es que el gobierno de Veracruz tanto miente y tan seguido,  que ha perdido toda credibilidad. Por lo pronto nuevamente estamos a la espera de “2.5 millones” de turistas de jícama y horchata a los que les importa un rábano lo que se diga o deje de decir sobre la calidad del agua en las playas, lo importante es el remojón. Esperemos que a la secretaria estatal de turismo no se le despinte el bikini o le de sarpullido, tras la zambullida oficial ordenada por quien dicen manda en Veracruz. Mérida, Yuc., abril 4 de 2012 

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J. Enrique Olivera Arce

“Peña Nieto parece entender mejor que sus rivales en qué año vive. Y a qué mexicanos les está hablando”: Ciro Gómez Leyva

No hay dinero más caro que el que no se tiene, dice la conseja popular, lo cual podría aplicarse a la incipiente democracia en México, cuando se observa la pobreza de contenido del mensaje mercadológico de las ofertas de partidos y candidatos en la contienda por la presidencia de la República.

Unos más unos menos, lo que ofrecen al electorado nada tiene que ver con la realidad en la que se vive en un país dominado por la corrupción, pobreza y la desesperanza. El no contar con una democracia representativa auténtica y sustentada en la participación conciente y consecuente de la ciudadanía, resulta demasiado caro para un México que históricamente aplica grandes esfuerzos en su intento por salir del subdesarrollo.

A unos días de que inicien formalmente las campañas proselitistas, todo está listo para que el pueblo de México se vea bombardeado por spots televisivos, planas enteras en la prensa e intenso intercambio de lo mismo sesudos análisis de reconocidos politólogos, que trivialidades y lugares comunes. Todos partiendo de la premisa de que el mensaje a emitir va dirigido a un receptor inteligente, informado y pensante que, participando en el libre juego democrático, en su momento sabrá discernir si su voto está a favor de mercancía chatarra o a favor de una renovada esperanza sobre un futuro bonancible de progreso y bienestar para todos.

Lo cierto, salvo mejores opiniones, es que el México y los mexicanos electores potenciales al cual está enfocado el mensaje electoral a emitir, de acuerdo con lo aprobado por el IFE, no se corresponde con la realidad presente que la mayoría percibimos pero que políticamente no procesamos de manera consecuente.

Con índices de pobreza y pobreza extrema arriba del 40% de la población nacional, el subdesarrollo del país está  muy lejos del México ideal que nuestra clase política contempla, punto de partida éste para las campañas políticas de proselitismo que iniciarán el 30 del presente. Las promesas a ofertar habrán de referirse a un deseable futuro y no a un pasado y presente con atraso estructural no superado. Se reivindicará una ilusión y se guardará una vez más en el baúl del olvido reivindicaciones que en la memoria histórica nos remiten a una Revolución Mexicana interrumpida, desviada y traicionada en propósitos y objetivos de desarrollo con justicia social.

La modernidad como ilusorio escenario democrático de una sociedad del bienestar en un país que, históricamente, tiene como asignatura pendiente remontar el atraso y subdesarrollo que se pretendiera superar allá en los albores del siglo pasado por hombres y mujeres que ofrendaran su vida por un México mejor, más justo y más humano. Vana ilusión cuando en nombre de ese futurismo especulativo a que nos remiten partidos políticos y candidatos, se propone dar marcha atrás en lo que con sangre derramada fuera conquistado como irrenunciable, lo mismo en derechos individuales y sociales que en soberanía e independencia nacional.

Espejitos y abalorios artificiosamente envueltos en papel de seda, cuando es sabido que sin importar el ropaje, el mono, mono se queda.

Pareciera que me contradigo con lo ya expuesto en entregas anteriores sobre Andrés Manuel López Obrador, a quien considero guarda entereza, visión, esperanza y congruencia en sus propuestas. No es así. A mi juicio pese a considerarlo el mejor contendiente por la presidencia de la República, el político tabasqueño también parte de premisas falsas en el mensaje que emite a la ciudadanía; pecando de exceso de optimismo o ingenuidad, al estimar que el receptor de su propuesta electoral en su mayoría es un mexicano libre, informado, pensante, y dispuesto a sumarse al esfuerzo de transformación del país que propone, cuando la realidad indica lo contrario.

La libertad para manifestarse en las urnas, está subordinada a la necesidad creciente de un pueblo orillado a la pobreza y a la subcultura política de la simulación y el engaño. A mayor pobreza en el país, mayor es la posibilidad de que la presunta libertad se vulnere una vez más, sometiéndose la voluntad ciudadana a prácticas electoreras perversas como la compra del voto por partidos y candidatos. Prácticas que a su vez hacen nugatorio el propósito ideal de que la ciudadanía se exprese sufragando con información, conocimiento de causa y discernimiento sobre lo que más conviene al México real en el que en suerte nos toca vivir.

La sociedad mexicana está muy lejos del ideal democrático en que Andrés Manuel López Obrador sustenta su propuesta electoral. El  listado de candidatos de la Coalición de las llamadas izquierdas, tanto al Senado como a la Cámara baja, salvo contadas y respetables excepciones, son evidente reflejo del pantanoso y corrupto escenario antidemocrático nacional que precede a la campaña política formal del tabasqueño.

Ojala y no me equivoque en esto último ni se tome a mal interpretándose mis palabras como pedestre subestimación peyorativa de un pueblo que, pese a su condición de pobreza y pobreza extrema,  constantemente da muestra de fortaleza y amor a México. Pero no es posible ignorar una realidad que pesa y determina en todo proceso electoral, Cuantimás en el presente, en el que la corrupción, el dinero y no la libre voluntad del elector parece ser la constante en un régimen político agotado, en crisis terminal que ayuno de rumbo y visión de Estado, nos arrastra en su caída.

Ni el electorado en su gran mayoría es libre para expresar su voluntad en las urnas ni la política apunta a la construcción de una democracia representativa sustentada en la búsqueda del bien común. Ausencia de ciudadanía y perversidad política van de la mano. Sin participación en la toma de aquellas decisiones que le afectan y competen, el pueblo de México seguirá siendo rehén de la partidocracia rampante.

En política todo lo que se compra con dinero es barato, afirmaba cínicamente Fidel Herrera Beltrán, resumiendo una verdad insoslayable en la realidad del México de hoy. Lo que el electorado en respuesta al mensaje de partidos y candidatos debería expresar en las urnas es que la democracia no está en venta. Pero no puede hacerse de lado que la democracia simulada está al alcance del mejor postor. Y, desafortunadamente, todo parece indicar que  ésta última le resulta en extremo barata a un régimen político que ya no da más.

“Dinero mata carita”, paradigma de nuestro tiempo en el imaginario popular. El mensaje electorero a emitir, presuntamente parece apostarle a la imagen mediática de un México inexistente cuando la realidad indica que el partido y el candidato ganador será el que más dinero aplique a la compra de conciencias y voluntades de un inerme electorado que, a cambio, recibirá más de lo mismo: espejitos y abalorios como espejitos y abalorios nos ofertarán partidos y candidatos.

Hojas que se lleva el viento

Veracruz paradigma de capacidad de convocatoria en turismo gracias al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Ni la misa oficiada por el pontífice Benedicto XVI en Guanajuato, con 640 mil asistentes, pudo opacar la multitudinaria afluencia de visitantes a la Cumbre Tajín 2012, la mejor, más vistosa y más ilustrativa de las profundas raíces de los veracruzanos, desde que se instituyera este evento como el más importante de la entidad. Y viene lo mejor: Semana Santa, festividad a la que se espera confluyan en nuestras playas más de cuatro millones de paseantes, incluido el turismo tradicional de jícama y horchata que es atraído con despensas y paraguas tricolores.

Mérida, Yuc., a 25 de marzo de 2012

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José Enrique Olivera Arce.

La crisis del régimen político tocó fondo. El sistema de partidos en México, agotado ya no se corresponde con las nuevas realidades del país y del mundo.

Parece absurdo, y lo es, no hay duda. Conforme avanza el proceso electoral, acercándonos al inicio formal de las campañas de los aspirantes a la presidencia de la República, al Senado y a la Cámara de Diputados, todo indica que los principales promotores del abstencionismo son los propios partidos políticos. Salvo las cuestionadas propuestas de Andrés López Obrador, partidos y candidatos, enfrascados en interminables dimes y diretes y barruntos de guerra sucia, no aportan nada positivo a una libre y sana reflexión en torno a lo que más conviene a un país en crisis y si, a la confusión y el rechazo en una ciudadanía harta de manipulación mediática y desprecio a su inteligencia por parte de la clase política.

La confrontación esteril entre el PRI y el PAN, tomándose como centro el pésimo desempeño del gobierno que encabeza Calderón Hinojosa –“pesadilla” dijo Pedro Joaquín olvidándose de Salinas y Cedillo-, a la luz de los argumentos vertidos, no deja duda de que ni uno ni otro partido y sus candidatos, están dispuestos a someter a la consideración del electorado propuestas concretas que pie a tierra y enriqueciendo el debate ciudadano, fortalezcan la intencionalidad del sufragio como opción válida para avanzar en democracia.

Las autoproclamadas izquierdas

En este escenario, las autoproclamadas izquierdas se presentan ante la ciudadanía divididas y sin rumbo claro respecto a su intención de contender electoralmente como Dios manda, eso si es que Dios sabe como desatar el Nudo Gordiano de un proceso sucesorio que se debate entre crisis del régimen político, crisis económica y deterioro del tejido social.

Paradójicamente,  radicando su fuerza en la candidatura de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República, el PRD, -partido mayoritario en la coalición de las autollamadas de izquierda-, le niega su respaldo al controvertido político tabasqueño, como se pusiera de manifiesto el domingo último en la definición de precandidaturas a senadores y diputados plurinominales. Las tribus, en su mayoría controladas por “los chuchos”, se despacharon con la cuchara grande en atención a sus particulares intereses, cerrándole las puertas a las propuestas de Andrés Manuel y Marcelo Ebrard. Como remate a la deslealtad, el Consejo Estatal perredista en Chiapas desconoció la designación de la senadora María Elena Orantes López como precandidata a la gubernatura impulsada por la dirigencia nacional del Movimiento Progresista.

Confirmándose lo que ya se había apuntado por quien esto escribe (“Última oportunidad para Andrés Manuel” 01/02/2012): López Obrador, a mi juicio en términos prácticos el mejor candidato de la contienda presidencial, no cuenta con partido que le respalde. El PRD no pretende ir más allá que mantener registro, prerrogativas y prebendas. Lo que hace nugatorio a su vez el papel que pudieran jugar el PT y Movimiento ciudadano que, por cierto, también le apuestan a obtener la votación mínima necesaria para conservar su registro.

La posibilidad, amenaza latente, de que Morena después de la elección del 2012 se constituya en el partido político de las fuerzas progresistas del país, opera en contra de esta Asociación Civil y del propio Andrés Manuel. De ahí que el Movimiento de Reconstrucción Nacional y quien le encabeza, prácticamente van solos en la búsqueda de la presidencia. La partidocracia con PRI, PAN y PRD en tácita alianza de facto, no les dejará llegar.

Opciones inútiles, por ahora

Y mientras esto sucede en el seno de la partidocracia, la ciudadanía cada vez está más convencida de que por el camino de la elección de julio próximo no va a ningún lado.

El abstencionismo y la idea del voto en blanco, así como el por ahora inútil que representa el sufragar por un  candidato independiente como sería el ex panista Manuel Clouthier Carrillo se incrementa, reflejándose en las mismas encuestas que, como herramienta propagandista, auspician partidos, candidatos, y la propia presidencia de la República.

Otra opción, si es que se le puede llamar opción, es el voto útil a favor de Josefina  Vazquez Mota, abanderada del PAN; promovido por quienes simpatizando con López Obrador de antemano consideran que no llegará. En última instancia prefieren cargarse a la derecha antes que regalar su voto al candidato de un PRI cuyo caduco discurso opositor ya no convence a nadie. El resultado de la elección del 2000, está aún fresco en la memoria colectiva, operando como motivador del voto útil pese a los nefastos resultados de la llamada “alternancia” con la elección de Vicente Fox y su sucesor.

Y mientras el campo de los indecisos crece y no hay forma de convencerles sobre la mejor opción electoral ofertada por los partidos mayoritarios, la brecha entre partidocracia  y votantes potenciales se amplía, sin que se perciba camino alguno en el propósito de fortalecer la incipiente democracia en México.

La crisis del régimen político tocó fondo. El sistema de partidos en México, agotado ya no se corresponde con las nuevas realidades del país y del mundo,  negándose la posibilidad de una auténtica y legítima representación popular, luego para la ciudadanía secuestrada por la partidocracia ¿vale la pena votar en julio próximo para validar y legitimar el más de lo mismo?

Salvo que el voto de castigo sea de tal magnitud como para romper con el “síndrome de Estocolmo” que tiene atada de manos a una ciudadanía indiferente, nada bueno se percibe para la democracia en México, mientras la hambruna y la supresión de garantías frente a la violencia criminal,  ya se otean en el horizonte inmediato.

Hojas que se lleva el viento 

Crece el rumor de que el Sr. Doctor Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, ya está “planchado” por Calderón Hinojosa. El apoyo a Peña Nieto se considera de dientes para afuera, en tanto se crean las condiciones para que el PAN arrase en Veracruz. “La orquestada campaña en medios de comunicación presuntamente coordinada desde palacio, destacando el cochinero y división del blanquiazul, es cortina de humo para ocultar el objetivo negociado con Calderón”, dicen por ahí. Lo que si se puede confirmar con la orquestada campaña mediática, es que la percepción generalizada apunta a que el priísmo veracruzano tiembla ante el petate del muerto que agita Miguel Ángel Yunes Linares. La sola posibilidad de que Fernando Yunes Márquez llegue al Senado constituyéndose en aspirante natural a la sucesión de Duarte de Ochoa, congela hasta al más pintado del tricolor. El grupo compacto del duartismo ya encendió los focos rojos, Alberto Silva Ramos, alcalde de Tuxpan, peligra en su intención de llegar a gobernar a Veracruz.

En la aldea culminó el encuentro nacional municipalista sin más perspectivas para Veracruz que seguir “adelante” con el mismo rollo, la misma ineficacia en el intento de hacer del Municipio Libre paradigma de crecimiento económico, desarrollo regional y bienestar para la gente. Atraso, pobreza, desigualdad y asistencialismo como respuesta gubernamental, se hacen acompañar de ausencia de visión de futuro, mediocridad política y carencia de ciudadanía responsable. Para muestra basta un botón: Xalapa, capital del estado.

Razón esta última para considerar como digno de encomio el esfuerzo organizativo de la Asociación Civil “Otero Ciudadano” que, conjuntando a un grupo de personas y organizaciones no gubernamentales representativas de la sociedad xalapeña,  sin distingo ni interés partidista trabaja en pro del mejoramiento de nuestro municipio.- Xalapa, Ver., 7 de marzo de 2012.

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