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Tag Archives: Política electoral

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Mientras se vive bajo los síntomas de depresión económica y una administración pública estatal fallida, no es del todo entendible el por qué tanta insistencia mediática en adelantar las manecillas del reloj electoral en Veracruz, emborronando cuartilla tras cuartilla con especulación rumor y falsas expectativas en torno a la sucesión del Sr. Dr. Duarte de Ochoa, cuando en el presente la sociedad veracruzana tiene otras preocupaciones de mayor envergadura y trascendencia que deberían reflejarse en el quehacer periodístico.

Salvo de que se trate de una cortina de humo más, para desviar la atención de lo que cotidianamente la realidad económica, social y política ofrece a la población, el insistir e insistir en lo que habrá de acontecer en el 2016, a más de absurdo resulta chocante; el colocar el futuro político de Veracruz en la bola de cristal de adivinos trashumantes, trastocando tiempos y circunstancias para la mayoría de los veracruzanos termina por no perjudicar ni beneficiar, sino todo lo contrario.

El pueblo quiere empleo, pan, seguridad, confianza y certidumbre, lo que el circo político no ofrece ni muchos menos da. Antes al contrario, lo quita y con descaro, enseñoreándose la casta político-burocrática en su burbuja cupular hace gala de intereses de toda laya en los que corrupción, saqueo e impunidad operan en contra de las mayorías.

¿Por qué entonces los veracruzanos habrían de ocuparse y preocuparse en lo que habrá de suceder en un futuro, ahora relativamente lejano, con el acomodo y reacomodo en un tablero de ajedrez electorero que ni le es propio ni por lo consiguiente le beneficia en lo más mínimo?

Las preocupaciones del pueblo son otras muy distintas a las de la voraz partidocracia; se expresan en el agobio cotidiano de un presente en el que sobrevivir es ya ganancia. Resbalándole lo mismo las mentiras que para cada ocasión y día tras día le receta el gobernador, que todo el bombardeo mediático sobre una sucesión gubernamental que se instala en el idílico mundo de una realidad virtual sin más sustento que las ocurrencias de un mentiroso contumaz.

El futuro es pasado y presente.

Y en medio de la farándula mediática, la bola de cristal de los agoreros se niega a dar luz sobre el destino incierto de una entidad federativa que a la cola del ferrocarril federado, en la que los veracruzanos, sin ruido y aspavientos, construyen sobre desigualdad, desempleo, pobreza, exclusión, mentira, corrupción, saqueo y grosera impunidad aquella circunstancia que, en su momento y no hoy, inclinará el fiel de la balanza y la que atendiéndose a la correlación de fuerzas políticas en una sociedad lastimada, dolida y sin expectativas de progreso, determinará quién será el llamado a gobernar a Veracruz.

Circunstancia que llegado el momento bien pudiera no ser necesariamente favorable a la soberbia partidocrática identificada como el mal mayor para Veracruz. Quedando los hoy anticipadamente nominados, en sus aspiraciones colgados de la brocha. Nada está escrito en el quehacer político, mucho menos en el futuro de una historia que el pueblo a contracorriente construye día con día.

La conseja popular señala con acierto que del plato a la boca suele caerse la sopa. No sería nada extraño que para el 2016 la partidocracia enfrentara a una oposición no institucional de hombres y mujeres comunes, cuyo descontento y hartazgo acumulados, en defensa propia le diera la espalda a un proceso electoral que no ofrece nada que no sea más de lo mismo. El tiempo, al tiempo lo dirá.

Hojas que se lleva el viento

Los xalapeños de preguntan en base a qué ordenamiento legal están obligado a pagar por un servicio de vigilancia nocturna que de manera ineficiente e ineficaz prestan empresas privadas. Más a sabiendas de que en materia de seguridad pública el alcalde se desentiende lavándose las manos bajo el argumento de que la tarea es ahora responsabilidad del gobierno del estado. Alguien debe dar respuesta a esta una inquietud más en materia de orden y buen gobierno.

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Igual se preguntan si existe base legal para demandar al Ayuntamiento de nuestra ciudad capital por negligencia en el mantenimiento y conservación de calles, avenidas y banquetas -cuando dado el caso, estas existen- ya que los accidentes, daños y perjuicios en personas y vehículos se han venido incrementando a consecuencia del mal estado de la infraestructura urbana tanto en el centro histórico como en la periferia.

Pregunta que se hace extensiva en tratándose de perjuicios derivados de negligencia en el control de tianguis, mercados sobre ruedas y centros de esparcimiento que operando al margen de la reglamentación oficial, atentan contra la seguridad, salud y tranquilidad vecinal.

Por cierto, ¿quién controla en Xalapa la prestación del servicio de grúas concesionado a empresas privadas que incurriendo en un verdadero atraco a los automovilistas, complican más que resolver el problema de vialidad en las vías rápidas?

¿Alguien tiene la respuesta?

Los tiempos se le acortan al alcalde xalapeño y el malestar ciudadano crece. Por algo será.

Por lo pronto, el lumpen político agrupado en el movimiento “400 pueblos”, clava una estaca más en lo que pomposamente se conoce como imagen urbana de Xalapa.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Difícil si no es que imposible tratar de rasguñar el futuro incierto cuando nos aferramos a ser lo que éramos hace apenas un instante… Reflexión personal

Cuando la vida cotidiana gira en torno al cardiólogo, al gastroenterólogo, al odontólogo, al oftalmólogo, al urólogo, al gerontólogo, al terapeuta y su correlato de análisis clínicos, dietas especiales y demás obligaciones que nos impone el peso de la edad, es la hora de hacer un alto en el camino y reflexionar sobre lo que a nuestro escaso juicio justificara nuestra presencia en el mundo de los vivos.

La hora del balance entre lo que somos y lo que hubiéramos querido ser, lo que recibimos, lo que dimos y lo que no dimos de nosotros mismos a nuestros semejantes, aceptando con talante autocrítico que en nuestra precaria existencia es más lo que esperamos que lo que logramos al paso del tiempo.

Con el México que nos viera nacer, algo hay de eso. A doscientos años de declararnos independientes de unos voraces colonizadores que nunca se fueron de la vida nacional, observamos que la salud del país siendo deficitaria, se deteriora aún más día con día, debiendo recurrir a especialistas que, a cual más, diagnostican minusvalía, sin ofrecer otra cosa que recetas extra lógicas, sin dar oportunidad al paciente de enfrentarse por sí mismo a una agobiante realidad.

Es la hora de hacer un alto en el camino. Retomar la sabiduría de un Morelos, la insistencia indomable de un Zapata por defender lo que es de todos, la audacia de un Francisco Villa, la visión de futuro de los Constituyentes del 57 y 17, o el espíritu nacionalista de Lázaro Cárdenas y, a la luz de su experiencia vivida reflexionar sobre lo que un rico pasado histórico devino en mediocridad, corrupción, desigualdad, pobreza y remedo de vida en democracia.

Postrado de rodillas frente a los poderes fácticos, el México de hoy requiere de sus hijos para con ambicioso talante crítico y autocrítico, formular un balance entre lo que esperábamos como país independiente, soberano y próspero y lo que hoy al paso del tiempo con pesar contemplamos frente al espejo. Ya no para prolongar lo decrépito de una sociedad que en el tiempo perdiera lo mismo rumbo que principios y valores, sino para ofrecer un México mejor para las nuevas generaciones.

Si la senectud en el hombre es el anuncio ineluctable de lo que pudo haber sido y no fue, en un país potencialmente beneficiado para tenerlo todo, es oportunidad para un renacer rico en experiencia acumulada, en nuevos bríos para desprenderse de lo que sobra en las alforjas y afrontar el presente con visión de un futuro digno de la raza humana.

Para mi generación ya es algo tarde para ello, se va cerrando el ciclo. Perdimos tiempo y energía. El balance es negativo; siendo mayor el déficit que el logro transformador que haría de nuestros sueños libertarios realidad. La vida se agota y magra herencia dejamos; es más lo que las nuevas generaciones reclaman para sí y las venideras que lo que queda de aquella imagen de país a la que muchos aspiráramos en nuestros años mozos.

Es ahora la oportunidad para las generaciones que precedemos de demostrar de qué están hechas para retomar memoria histórica y pugnar por hacer realidad el sueño de ese gran patriota -entre otros de igual talla universal-, el cura Morelos y Pavón, siervo de la entonces joven Nación.

Es su hora, México reclama de su juventud la reconstrucción nacional, sabiéndose de antemano que sabrán en la reflexión sobre su pasado, presente y expectativas de futuro, encontrar el hilo conductor de la historia en el quehacer cotidiano de hombres y mujeres comunes, en la vitalidad de un pueblo que en sus orígenes e identidad encuentra voluntad y fuerza para que cual Ave Fénix en un permanente renacer, flaqueza y renuncia no sean nunca las últimas palabras en lo perenne del sueño libertario.

Hojas que se lleva el viento

Si la clase política abandonando ideología como guía para una acción consecuente ha optado por un grosero pragmatismo, la sociedad civil desconfiando del futuro le juega las contras con la misma moneda, atendiendo a los tiempos políticos con singular intuición; habiendo aprendido a vivir en la coyuntura ni suda ni se acongoja ante el fenómeno que en Veracruz viven los que viven de la poliquería electoral, el de “los adelantados”. Todo a su tiempo, de ahí que resulte harto ocioso el que los senadores veracruzanos descuiden su compromiso con la entidad federativa que representan para darse baños de pueblo, ofertar lo que no está en sus manos dar y cacaraquear las reformas del Sr. Peña como panaceas para alcanzar una tan incierta como volátil prosperidad. Todo a su tiempo cuando lo que sobra es tiempo y la llamada sociedad civil se lo toma en serio, ignorando propósitos, objetivos y falsas promesas de precampañas tempraneras; viviendo su día a día con relativo éxito y dentro de las posibilidades que su realidad ofrece, a sabiendas de que un gobierno partidocrático corrupto y simulador no es garantía de futuro. Si la clase política, no ve, no escucha, el pueblo llano pie a tierra vive con intensidad su presente velando armas para lo que el mañana depare.- Xalapa, Ver., abril de 2014

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J. Enrique Olivera Arce

Justificado estupor entre periodistas con funciones de voceros oficiosos del gobierno estatal, el que pese a los varios intentos por sabotear la posible alianza electoral entre el PRD y el PAN con vías a la elección en Veracruz de diputados y alcaldes, la alianza contra viento y marea va.

¿Cómo es posible una alianza entre institutos tan disímbolos? Se preguntan con la intención de satanizar lo que ya parece ser un hecho, como un último intento por convencer a perredistas y panistas de base de lo absurdo y obsceno que resulta en política el mezclar el agua con aceite. Y tendrían razón si en el seno de los partidos políticos en México existiera, por un lado, un mínimo de ética política y, por otro, un arraigado  apego ideológico y programático a propósitos y objetivos superiores encaminados al bien común.

Más no es así. El pragmatismo se impone por sobre ideologías; el interés inmediatista domina el escenario de la vida política nacional, a la par que los intereses de la partidocracia son ajenos al bien común de las mayorías a las que dicen representar. La ausencia de ética política, del presidente de la República para abajo,  no da cabida a diferendos ideológicos, dominando pura y simplemente el pragmatismo como norma de conducta y guía para la acción.

Independientemente de lo que pretendan obtener el PRD y PAN en el intercambio de favores y abalorios con el Sr. Peña Nieto a través de su participación en el llamado “pacto por México”, para la cúpula de las principales fuerzas opositoras es vital mostrar el músculo en la contienda electoral. De su fuerza expuesta en las urnas va de por medio no sólo su supervivencia, también el estar en condiciones de vender más caro su amor. Nada que ver con ideologías de izquierda o de derecha cuando de hecho la partidocracia en su conjunto se inclina a favor de mantener el statu quo sistémico. ¿O no acaso de facto y en términos prácticos el PRD no es la izquierda de la derecha?

Bajo este supuesto, pragmáticamente lo que procede es capitalizar la aviada de un sentimiento anti priísta fortalecido a lo largo de los últimos años en el seno de la sociedad mexicana. Derrotar al PRI es el objetivo, tanto para establecer contrapesos en el juego de equilibrios políticos como para incrementar presencia y acceso a la toma de decisiones en la mesa de negociaciones.

En este contexto, tanto para el PRD como para el PAN, está claro que solos no lo lograrían al enfrentarse a una maquinaria electoral respaldada por el presidente de la república y los gobernadores priístas. De ahí que la mejor opción en el escenario inmediato es ir juntos tras el voto ciudadano. Y aquí es donde se inscribe el proyecto aliancista para Veracruz bendecido por la instancia cupular partidista opositora.

Todo lo que se diga o deje de decirse al respecto por parte de los amanuenses oficialistas, no es otra cosa que un mecanismo de autodefensa del gobierno estatal y el PRI, auspiciado y orquestado desde la presidencia de la República. El Sr. Peña está obligado al carro completo para su partido porque al igual que las fuerzas opositoras, requiere de fuerza y contundencia en la mesa de negociaciones para sacar adelante su ambicioso proyecto de gobierno. La moral se deja para el árbol que da moras, la ética política se subordina a los intereses personales y de grupo, y la ideología se guarda entre cuatro paredes en los claustros universitarios. Mostrar quien tiene el poder y como se ejerce en lo inmediato, es propósito, objetivo, forma y fondo del quehacer político en la circunstancia actual del país. Todo lo demás, simple patraña para consumo de una mayoría desinformada a la que se pretende manipular enfrentando mediáticamente  a los buenos y a los malos de la película.

En Veracruz para bien o para mal la alianza va. ¿Qué posibilidades de triunfo se vislumbran para los candidatos de la coalición PRD-PAN?, está por verse. Todo depende del acierto en la selección de los abanderados designados, sin echar en saco roto la posibilidad de que a estas alturas no esté ya negociado en lo oscurito el cochupo entre las dirigencias estatales de los partidos por coaligarse y el gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Lo que si se podría asegurar es que pese a la división interna en los partidos opositores que se ha venido cocinando desde tiempo atrás por conocidos operadores oficiosos, para el tricolor la elección de diputados y alcaldes de cuatro años no será juego de niños. Son demasiados los agravios sufridos a manos de gobiernos priístas, que los veracruzanos en las urnas podrían aplicar la misma receta que en julio del 2012. Y aunque en primera y última instancia todos los partidos no guardan diferencias de fondo entre sí, nada con el PRI aunque se venda el alma al yunque o al  demonio.

Hojas que se lleva el viento

La cruzada nacional contra el hambre que simbólicamente iniciará mañana lunes en territorio zapatista del estado de Chiapas, contempla un mayor énfasis en políticas públicas de asistencia social y caridad privada que de antemano están enfocadas mediáticamente a taparle el ojo al macho. La pobreza y el hambre se combaten con empleo; salarios dignos; infraestructura productiva; asistencia técnica eficaz; organización de y para la producción; capacitación; precios de garantía; capital semilla, crédito e insumos suficientes, baratos y oportunos a los productores de bajos ingresos. Pero sobre todo, con el respeto y reconocimiento a los que menos tienen como sujetos de desarrollo y no como objeto inerme al que hay que cambiarle el rostro.

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La balanza presidencial parece estarse ya inclinando a favor de la entidad federativa que hasta hace unos meses comandara Ivonne Ortega, actual secretaria general. del CEN del PRI. Con una inversión federal inicial del orden de 50 millones de pesos, se trabaja ya en lo que será el mega Parque Metropolitano Lineal de la Ciudad de Mérida. En una superficie de 80 hectáreas el nuevo “pulmón de la ciudad de la paz” en su primera etapa contará con 20 mil árboles, una ciclo pista y andadores de 12 y 28 kilómetros respectivamente. El gobierno estatal priísta y el municipal de extracción panista, se despojan de la camiseta partidista y convienen jalar parejo a favor del entendimiento y el trabajo en equipo en  beneficio de los meridanos. ¿Y Xalapa? Sin comentarios, lo prioritario es la politiquería electorera.- Cd. Caucel, Yucatán, enero 20 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

¿Se está o no se está con el “Pacto por México”, es la pregunta que se le hace a la bancada del PRI en el Senado, tras el anuncio de Emilio Gamboa Patrón de que se pedirá la destitución del senador panista que ocupa la presidencia de la Mesa Directiva de ese cuerpo colegiado. Lo que mal empieza mal acaba.

Pero ese es otro cantar que dará mucho de que hablar.  Mi comentario de hoy versa sobre  la nada extraordinaria efervescencia en los círculos políticos en torno a la sucesión en el gobierno de la capital veracruzana.

Llama la atención que entre dimes y diretes, a estas alturas bacinica en ristre surjan acusaciones de actos anticipados de campaña, cuando ni siquiera se ha procedido por parte de los partidos políticos a la “consulta”  previa a la designación de candidatos a la alcaldía. Nada nuevo bajo el sol, la efervescencia político-electoral es el pan de todos los días de la clase política veracruzana, anteponiendo intereses personales y de grupo a los intereses más caros de la entidad y, en particular, de un municipio postrado que no encuentra su camino para salir del atraso.

Así, en tanto que los “adelantados” que aspiran a suceder a Elizabeth Morales, con nada que legalmente se los impida alzan la mano para decir públicamente yo quiero, en paralelo, con mayor autenticidad, la llamada sociedad civil viene poniendo sobre la mesa la discusión y debate en torno a los problemas más ingentes de Xalapa. Organizaciones no gubernamentales, con talante crítico y propositivo, expresan un legítimo interés por aprovechar la oportunidad del relevo para participar activamente en el diseño y conducción del rescate del municipio, independientemente de quien resulte beneficiado en julio próximo por el voto ciudadano. Esto al margen de colores partidistas, antes al contrario, tocando madera y poniendo en tela de juicio, que una vez más recaiga el gobierno municipal en manos de un político profesional.

Los políticos profesionales oyen pero no escuchan el clamor popular, lo mismo proveniente de los sectores más afortunados que los más desprotegidos y vulnerables. Ajenos a criterios técnicos de valía y a propuestas concretas de atención a necesidades reales y sentidas de la población, su interés es meramente clientelar, electorero y futurista.

Basta observar a los políticos “adelantados”, haciendo como que la virgen les habla, a lo suyo, recurriendo a lo que saben hacer: guerra sucia para descalificar a cuanto adversario de peligro contemplen se les pone enfrente. Absteniéndose de participar con seriedad en el debate ciudadano, convencidos de que la última palabra la tiene el que dicen manda en Veracruz y a ello está orientado el madrugador protagonismo; a la vez que propalan que la elección se gana con dinero no con ideas, propuestas y cercanía con los que pretenden gobernar. “No más un político profesional al frente de la administración municipal”, es lo que se escucha.

Caminos opuestos en un recorrido paralelo que desemboca en diálogos entre sordos y confrontaciones estériles. Ni la clase política escucha y entiende, ni la llamada sociedad civil logra hacerse escuchar y hacer entender a su contraparte que para abatir desigualdad, pobreza y falta de oportunidades, la ciudad capital y su entorno regional requieren de cirugía mayor para su desenvolvimiento y no más placebos cosméticos.

Recién el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, en una más de sus ocurrencias, declaró que su gobierno trabaja por generar más y mejores oportunidades para los veracruzanos. Posiblemente si, pero para los habitantes de la conurbación Veracruz-Boca del Río, o Tuxpan, joyas de su corona virreinal, porque para los xalapeños, las declaraciones del gobernador quedan en eso, simple verborrea que en nada beneficia a la otrora ciudad de las flores, por más esfuerzos mediáticos que se apliquen para mostrar el maquillaje urbano tras el que se oculta ineficiencia desinterés, y abandono.

 No mejora la calidad de vida para los habitantes de la capital del estado, no se observan medidas gubernamentales serias, de fondo y con visión de futuro para atender la demanda ciudadana. En la coyuntura Xalapa no destaca por la promoción del crecimiento económico y el empleo, camino para abatir desigualdad, pobreza y atraso.

De dientes parea afuera se hace ruido en torno al potencial turístico de la capital, como dinamizador de la economía municipal y regional, destacándose sus  fortalezas pero ignorándose debilidades que se ocultan bajo la alfombra. El maquillaje urbano que niega el interés del gobierno estatal por la dignificación de la capital veracruzana, es flor de un día. Son mayores las demandas de infraestructura urbana e industrial, empleo, salarios decentes, vialidad expedita, orden y seguridad, que todo lo que de positivo pueda tener el reconstruir algunas calles o el rescate de espacios públicos que, por cierto, bajo la óptica de la industria sin chimeneas no tienen el menor impacto.

Madrugar participando

Lo positivo del madrugar es que crece tanto la participación y organización ciudadana pugnando por construir unidad de propósitos, así como por encausar la voluntad colectiva para tratar de salir de un  marasmo que ya acusa décadas de inmovilismo y abandono.

En torno a fortalezas y debilidades gira el debate ciudadano, cada vez más participativo, consciente y sustentado, mientras en los círculos políticos se tunden unos y otros en busca del ansiado botín de cuatro años. Si México ya es otro, Xalapa no se queda atrás, está en el mismo paquete en cuanto a cuestionamientos críticos y fundados del quehacer gubernamental y de la clase política en que este se sustenta. El voto de castigo en la pasada contienda presidencial es apenas la cúspide visible de un iceberg de múltiples vértices y aristas.

Tras el silencio y el rumor soterrado, aparente indiferencia y desinterés ciudadano, la legítima preocupación y deseo de participar, anida en cada vez mayor número de xalapeños que buscan organizarse para hacer valer su voz en el momento propicio. Los adelantados en la misma tesitura que autoridades y partidos políticos, ni lo ven ni lo escuchan, a tambor batiente dan por sentado que tienen a Xalapa en un puño.

No sería nada extraordinario que en julio próximo quede en evidencia que ni la parafernalia dispendiosa de las campañas políticas, el gran dedo elector, el clientelismo tradicional en las colonias más humildes colgadas de los cerros y barrancas, o la compra del voto, fueron suficientes para contrarrestar conciencia y voluntad de cambio de una población organizada. En ello debería pensar el racimo de “adelantados” que avivan cotidianamente el mal endémico de la política electoral.

Hojas que se lleva el viento

El presidente Peña ya dio a conocer su largo listado de buenos deseos que presentara a los reyes magos. Toca ahora al Congreso decir con qué ojos mi querido tuerto, y al gabinete informar del cómo materializarlos en escasos seis años. Por lo pronto como anticipo navideño el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) ya apuntó que prometer no empobrece…

-ooo-

No más mentiras sobre el creciente endeudamiento de la administración pública veracruzana, pide el gobernador Duarte de Ochoa. Lo bailado nadie nos lo quita reza la propaganda oficial. Así que a otra cosa mariposa que el que nada debe nada teme.

 

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J. Enrique Olivera Arce

A diferencia de Cartens, el actual Secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, diría que lo que se viene con la crisis económico financiera de nuestros vecinos del norte, no es ningún catarrito, tras conocer el informe del FMI en el que se advierte que  una desaceleración prolongada en el crecimiento de Estados Unidos sería una carga sustancial para la economía de México. Advertencia que hace propia la Canacintra señalando a su vez que México es capaz de enfrentar la crisis financiera, pero no para enfrentar una desaceleración o recesión en EU.

Escenario en el que no puede dejar de jugar el hecho de que en esta ocasión, a diferencia del pasado reciente, la crisis económico financiera global se hace acompañar por una espiral de efervescencia social, que confronta a los gobiernos con su población, sin que se encuentre más salida que el autoritarismo antidemocrático y la represión.

Así las cosas, ante la gravedad de una crisis estructural que afecta ya al mundo entero, cabe entonces poner las barbas en remojo, puesto que siendo los Estados Unidos nuestro principal socio comercial y dada nuestra dependencia económica y política con el país más poderoso del mundo, su fragilidad en la coyuntura arrastrará consigo necesariamente a México, sin contar con el blindaje suficiente para amortiguar el golpe.

Agotado el modelo económico que nos ha sido impuesto, las recetas neoliberales ya no dan más. O se cambia de rumbo a nivel nacional o nos lleva al baile la tía de las muchachas.

Ello implicaría tomar el ejemplo de otras economías que en el ámbito internacional están optando por políticas públicas proteccionistas, fortaleciendo su mercado interno, restringiendo importaciones no indispensables  y consumiendo prioritariamente bienes y servicios locales.

Si lo anterior es motivo de preocupación nacional, con mayor razón debería ser tema de primer orden para una economía en franco deterioro como la veracruzana. Misma que en el renglón productivo acusa un alto grado de dependencia tanto de las exportaciones al país del norte como de las remesas que nos llegan del exterior. Sin perder de vista que en lo social, el abandono del campo y los cinturones urbanos de miseria cobran factura. Acusamos  niveles de pobreza que mantienen deprimido el mercado interno, en un marco de inestabilidad y restricción de finanzas públicas. O lo que es lo mismo, como entidad federativa carecemos de “blindaje”, estando a merced del tsunami recesivo anunciado.

Si ya la prosperidad en Veracruz es utopía, de seguir por el mismo camino, dependiendo de inversión externa y de reducidos nichos de mercado en los países consumidores de América del Norte y Europa, la amenaza de mayores índices de desempleo, pobreza y desigualdad no es simple expresión de catastrofismo a la que haya que ignorar.

En nuestra pueblerina aldea, vamos en el cabús, a la zaga de otras entidades federativas mejor equipadas para afrontar la nueva etapa de la crisis global. El colmo para la economía veracruzana es que se tenga que depender del exterior  para satisfacer el abasto de productos básicos, incluida el agua, favoreciendo a las grandes cadenas comerciales al extremo de felicitarnos por privilegiar productividad y competitividad de la inversión externa, ignorando al productor local por ineficiente.

Naturalmente el explorar nuevos caminos no figura en la agenda de nuestra llamada “clase política”. Lo que está a debate no es la economía ni mucho menos los efectos sociales de una muy posible recesión mundial. Al fin veracruzanos, la prioridad es la política electoral, privilegiando dimes y diretes, ajustes de cuentas, acomodos y reacomodos, con vías a la elección del 2012. Tan es así, que las deterioradas finanzas públicas estatales arrastrando cuantioso endeudamiento, parecen no ser de su incumbencia. Lo hecho, hecho y a otra cosa mariposa, como si éstas no fueran palanca del crecimiento económico y desarrollo de la entidad, o bien impedimento para avanzar.

Es problema de Javier Duarte y de nadie más, al fin es el que manda, dirían nuestros políticos, desentendiéndose de la bronca a la cual contribuyen.

Los partidos políticos nacionales en su expresión estatal, presuntas correas de trasmisión y amortiguamiento entre gobierno y sociedad civil, juegan cada uno para su santo; la elección del 2012, está por encima de cualquier otra consideración, así sea el futuro de Veracruz. Nada que pudiera afectar la suma o resta de sus nomios, es de su interés, mucho menos desviar su atención a problemas económicos y sociales que por incapaces no está en sus manos resolver. En la jerarquización de prioridades primero está definir presuntas candidaturas para contender por senadurías o diputaciones federales para de ahí, concentrarse en la pugna nacional por la presidencia de la República. La recesión económica y sus muy previsibles efectos pueden esperar.

Quien ya no espera son los veracruzanos de a pie, quienes cotidianamente consultando su bolsillo, restringen no por gusto su consumo a la par que sus condiciones de vida, observando como la espada de Damocles pende sobre sus cabezas. El pobre, por pobre, ya no aguanta más tras estarse acostumbrando a no comer, en tanto que los varios millones que sobreviven en la medianía, pierden expectativas y esperanzas en un futuro incierto que ya es hoy.

La amenaza es real. Estamos indefensos, aceptémoslo.

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J. Enrique Olivera Arce

En el ya prolongado escenario de polarización social y política que desde el 2006 divide a los mexicanos, es el PRI el que viene capitalizando el clima de descontento e inseguridad que genera el (des) gobierno de Calderón Hinojosa; percibiéndose en el imaginario popular, para bien o para mal, como algo inevitable, el retorno del tricolor a Los Pinos. Sin que en paralelo se perciba el menor interés de la izquierda por evitar lo que a todas luces sería un retroceso en el anhelado deseo de democratización del país. Antes al contrario, entre más se empecina en frenar a la derecha, más se fortalece esta al amparo del duopolio político que ya se identifica como el PRIAN, personalizado en la alianza de facto de Felipe Calderón y Ernesto Zedillo.


Objetivamente, esto último es más que una simple percepción. La izquierda y su constante de todos contra todos, trabaja cotidianamente apuntando en todas direcciones contra el pésimo gobierno del “espurio” y su quebrantado partido político; haciéndole el trabajo sucio al PRI y a los poderes fácticos que operan al amparo de las franquicias políticas, sin más resultados aparentes que vestir al tricolor con impoluto ropaje de decencia, normalidad democrática y respeto a las instituciones republicanas, en tanto que se adopta como ropaje propio la vestimenta del desorden tribal, el cochinero antidemocrático y la ausencia de propósitos comunes por alcanzar el poder por la vía institucional.


Así, limpio de polvo y paja, el PRI avanza sin tropiezo, capitalizando a su favor el desconcierto e incertidumbre de una sociedad,  que ya no siente lo duro sino lo tupido de un franco estado de ingobernabilidad,  en lo político y social, y la ausencia de rumbo y visión de Estado frente a la crisis económica que ya pone de rodillas al país. Tan es así, que cualquiera diría que el partido tricolor no tiene pasado,  o que en la memoria histórica de los mexicanos el origen y falta de capacidad para afrontar los nefastos efectos de la crisis, no deviene como herencia de los pésimos gobiernos priístas de las tres última décadas, sino que es resultante de los dos últimos gobiernos panistas, cuando estos únicamente vienen siendo las cerezas de un pastel viciado de origen. Con la salvedad de que sirviendo a los mismos intereses, el priísmo supo guardar las apariencias, sin caer en la frivolidad a ultranza de un panismo incapaz,  incluso de gobernarse a sí mismo.


El diario norteamericano New York Times, desde lejos percibe que en   México el político más destacado, si no el único con mayor visión de conjunto, es Andrés Manuel López Obrador. ¿Y que con eso? La capacidad, carisma y visión del tabasqueño no ha sido suficiente para aglutinar y unificar a la izquierda, en torno a un camino cierto por el que transitar institucionalmente en la búsqueda del poder. Su voluntarismo y honestidad de miras, choca con los contrapuestos intereses de una izquierda históricamente dividida, dogmática, y a últimas fechas, cooptada por los intereses de aquellos a los que dice combatir.


Cierto, AMLO no está muerto políticamente como lo desean sus detractores y como cotidianamente a gritos  lo anuncia el publicista Ciro Gómez Leyva. Pero, ¿acaso él y sus varios millones de seguidores van a impedir que el PRI retorne a Los Pinos? La realidad política del país dice lo contrario; sin unidad de propósitos, organización, apego al tribalismo sectario,  y de espaldas a la institucionalidad de los procesos electorales, la resistencia pacífica del movimiento lopezobradorista termina en eso, simple resistencia que, atendiendo a la tesis de Reyes Heroles, apoya al PRI sin parar mientes que,  de paso,  apoya al PAN en el maridaje de la derecha con el tricolor.


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J. Enrique Olivera Arce


Cualquier cosa antes que perder la iniciativa y mucho menos truncar el proyecto que se ha venido construyendo para el 2010. Quizá eso explique el por qué se alista para la contienda electoral en marcha,  a una  caballada priísta tan flaca arropando al delfín del gobernador. De haberse puesto el interés en mejorar el listado de precandidatos, se correría el riesgo de que Javier Duarte de Ochoa dejara de ser el hombre del momento y, llegada la ocasión, fuera desbancado de la posición de coordinador de la diputación veracruzana en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.


Inteligente y previsora la decisión con vistas a la contienda por la gubernatura del estado en el 2010, aún a riesgo de ver disminuida en número más no en calidad a la fracción parlamentaria veracruzana del tricolor. Tan bien se hizo el cálculo,  que varios de los que hoy inician su correspondiente pre campaña están señalados para perder. Sin dejar de considerar que la resistencia que pudiera oponer el PAN en la entidad, como principal contrincante a vencer, no está contemplada como determinante para las aspiraciones del el ex titular de la secretaría de finanzas; esta fue previamente “ablandada” desde la cúpula del poder estatal en turno, allanándole el camino al joven político cordobés.


Así, salvo imponderables que suelen presentarse en el quehacer político electoral, todo está fríamente calculado para que  la coordinación de la fracción parlamentaria del PRI, sea la plataforma de lanzamiento para que en el 2010, Javier Duarte pueda concretar como candidato a la gubernatura de Veracruz el proyecto de Fidel Herrera Beltrán.  Si triunfa o no en las urnas, eso ya será otro cantar y seguramente ya no dependerá exclusivamente de los buenos deseos del gobernador, por lo que deberá brillar con luz propia como legislador federal. Habida cuenta de que llegado el momento de la elección del sucesor de Fidel, la circunstancia política tanto en el ámbito nacional como en la entidad veracruzana, podría darse bajo una correlación distinta de las diversas fuerzas políticas, pues no puede echarse en saco roto que tanto Miguel Ángel Yunes Linares como Dante Delgado Rannauro, ya trabajan con el mismo objetivo de Duarte de Ochoa.


Aceptando sin conceder que como insisten los panageristas  del maestro Fidel Herrera Beltrán, a este ya debemos considerarle como el mejor gobernador en la historia de Veracruz, cabe entonces preguntarse que esperamos de un político novel como Duarte de Ochoa; ¿Estará a la altura de los requerimientos postraumáticos de los efectos de la crisis ya considerada “tormenta perfecta” a nivel planetario?, ¿desbancando a su padrino del histórico lugar alcanzado?


Esto sin atender a  que al interior del priísmo veracruzano, otros destacados personajes ya se están considerando como opción válida para contender por el institucional en el 2010, como podría ser el caso de Héctor Yunes Landa, cuyo currículo no es nada despreciable. Pues no debemos desechar que en la política,  las fidelidades son pasajeras y circunstanciales; cada político profesional cuenta con proyecto de vida propio, estando cada quien en pleno derecho de construir su hoja de ruta, capitalizando en su provecho tiempos, oportunidades y circunstancias.


Todo lo anterior y no podemos hacerlo de lado, se da en el marco de un período temporal en el que la política estará condicionada por la recesión económica, las medidas gubernamentales tendientes a paliar la crisis, y las expectativas futuras de una población que en su mayoría procurará atender más a su supervivencia que a los intereses coyunturales de una clase política de la cual se siente ajena. A diferencia del pasado, el como los políticos enfrenten los efectos nocivos de la crisis, será determinante en la correlación de las fuerzas políticas que posibiliten el éxito del proyecto del maestro Fidel Herrera Beltrán y su delfín. La izquierda, a pesar de sus pesares, podría ser la sorpresa.


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En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce


Un científico trata de entender la realidad y resolver las contradicciones. Un político trata de esconder las realidades para no tener que enfrentarse a las contradicciones.

René Drucker Colín


En mi colaboración para la revista “Análisis Político, del 15 de enero comenté que existían indicios más que suficientes para percibir que 2008 sería un año negro para México y para el mundo. Tal percepción se ha ido materializando, al grado de que 11 meses después la violencia en el país ha llegado a niveles inimaginables, en tanto que en las principales economías de occidente oficialmente se ha declarado la recesión; anticipándose un 2009 catastrófico que impactará en el mundo entero.


Veracruz no escapa al ominoso panorama. De ahí que sea plausible el esfuerzo del gobernador Herrera Beltrán por trasmitir optimismo, al mismo tiempo que anuncia medidas tendientes a minimizar los efectos de la crisis global, pretendiendo tranquilizar a la sociedad. A sus propios colaboradores, les ha pedido no sumarse al “catastrofismo” y redoblar esfuerzos por sacar adelante los programas de gobierno bajo su responsabilidad. Sin embargo, a mi juicio todo ello es insuficiente cuando la realidad rebasa la capacidad de previsión y de instrumentación de medidas anticrisis aún en los países mejor equipados. La crisis es sistémica y abarca todo afectando a todos por un periodo que los más optimistas calculan no será menor a tres años.


Por otra parte,  no puede pasarse por alto que estamos en los prolegómenos de un año electoral, por lo que el exceso de optimismo que trasmite el gobernante se podría interpretar más como “blindaje político”, que como un mensaje destinado a convencer de que en Veracruz se toman medidas preventivas que nos permitan salir más o menos bien librados de la crisis.


En este contexto se entiende el que hasta ahora secretario de Finanzas, Javier Duarte de Ochoa, insista de manera reiterada en considerar como panacea el que las finanzas públicas de la administración veracruzana  se mantengan en un sano equilibrio y a tono con las políticas anticíclicas del gobierno federal; aunque objetivamente la realidad le desmiente, dando la impresión de que no sabe, no lee, no estudia, o no le interesa valorar la profundidad de una crisis que ya está presente en la entidad. La verdad es que el joven aspirante a gobernador de Veracruz, como todo el gabinete, simplemente sigue el libreto marcado por el Maestro Fidel Herrera Beltrán.


Las finanzas públicas sanas son una cosa y otra, muy distinta, es el efecto que estas puedan tener en la economía real, tras más de dos décadas de políticas públicas neoliberales contrarias a un deseable  desarrollo económico y social equilibrado. Más cuando se insiste en colocar a la bursatilización de un impuesto, como eje del “blindaje” frente a la crisis, en el ámbito sectorial y regional de la economía veracruzana. Soslayándose el hecho de que las finanzas públicas y la economía estatal en manos privadas, marchan por caminos paralelos sin un punto de encuentro que recíprocamente les fortalezca. El incremento de disponibilidades presupuestales y reservas,  proviene de aportaciones federales y de cargas fiscales que la empresa privada no podrá soportar mucho tiempo, así como de una deuda que tendrán que pagar en un  futuro cercano las próximas administraciones estatales y municipales.


Insistimos. Veracruz no es una ínsula autárquica y  próspera; la entidad es parte y no el todo de un México con más de 40 millones en condiciones de pobreza extrema. Luego no se puede afirmar que a los veracruzanos les va bien cuando al resto de la Nación le va mal. Todos vamos en el mismo barco y este no encuentra ni rumbo ni puerto seguro, frente a una crisis económica planetaria que arrastra consigo a otras no menos graves, como la alimentaria, la de salud pública, la ambiental, la energética, la cultural, y la de confianza y credibilidad en un sistema que en su tránsito al futuro, se manifiesta en un presente catastrófico para todos.


Evadir la realidad, para trasmitir certidumbre y confianza, pretendiendo tapar el sol con un dedo incurriendo en un exceso de optimismo por parte de las autoridades, políticamente no funciona cuando el deterioro de la economía real se refleja en la vida cotidiana de la población. Antes al contrario, se revierte en contra del propio gobierno, generando irritación social y un instintivo rechazo a todo lo que de este provenga.


Finanzas públicas sanas, no garantizan votos, si el propósito de evadir la realidad es con fines electorales. La mayoría de la población, sujeta a salarios congelados, o en el desempleo, mide la profundidad de la crisis cotidianamente en su mesa y no en imágenes prefabricadas difundidas mediáticamente. Si Javier Duarte de Ochoa quiere ser gobernador, tiene que convencer con realismo, aunque se salga del libreto.


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