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Tag Archives: Simulación

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Ace

Sin pena ni gloria, entre opacidad e indiferencia el Gobernador de Veracruz rindió su IV Informe de Gobierno.

Encubierto por la euforia oficial y rechifla a Peña Nieto en los tendidos durante la inauguración de los  Juegos Centroamericanos y del Caribe, la inquietud social por el crimen de Iguala, el empantanamiento del diálogo SEP-politécnicos, la irrupción de policías en la UNAM, la inocua participación de México en la cumbre del G20 en Australia, la amenaza presidencial de recurrir a la represión como recurso de Estado,  y las últimas paladas a la tumba del PRD vertidas por su líder moral, el mensaje a los veracruzanos del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa con motivo de su IV Informe de Gobierno pasó desapercibido.

¿Así lo planeo el gobernante, o la realidad le tomó con los dedos tras la puerta?

En días anteriores ya un columnista había advertido que con informe o sin éste, la opinión sobre el anodino desempeño del gobernante veracruzano no sufriría cambio alguno. Y así está sucediendo, nadie quiere saber ya de más mensajes triunfalistas, textos amañados, cifras maquilladas y promesas de lo que debiendo ser no será. Con o sin el ominoso escenario de un país en crisis, con cortinas de humo o sin éstas, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa y su gestión al frente de la administración pública estatal, ya está etiquetado en el imaginario colectivo como el peor gobernador que Veracruz ha padecido en los últimos tiempos, superando a su antecesor, padrino  y hacedor.

La realidad que vive la entidad veracruzana de ello se ha encargado. El oneroso dispendio de recursos públicos en la proyección mediática de la imagen del gobernante, y el ya clásico aquí no pasa nada reflejado en su mensaje a la ciudadanía, no ha sido suficiente para borrar lo que ya anida en la opinión pública veracruzana desde endenantes,  como imagen de un gobierno fallido.

Antes al contrario, entre más se hace gala de triunfalismo sin sustento, mayor es la indignación y rechazo a la palabra oficial.  No es pues de extrañarse que el mensaje y el mamotreto entregado al Congreso local, no alcancen ni siquiera para cubrir las apariencias.

La glosa del IV Informe que tendrá lugar en los próximos días, será pretexto para una nueva andanada mediática onerosa y a  modo, con los mismos resultados. Dimes y diretes de diputados rojos, azules y tornasoles magnificados por la prensa oficialista no cambiarán cosa juzgada.  

A falta de pan con sustancia, el circo deportivo y el deterioro creciente del clima nacional  seguirán ocupando el primer plano en el interés de una población harta de simulación de un gobernador que, rodeado de su séquito de saqueadores, prósperamente navega  en la cresta del arco iris.

Lo grave es que se inicia un período de más de lo mismo o de algo peor  a soportar a lo largo de los 24 meses que restan para el cambio de estafeta. Y este relevo, de seguir las cosas como van, no augura nada positivo para la entidad.

Hojas que se lleva el viento

Como estaba previsto, con Juegos Centroamericanos o sin estos, la capital veracruzana, ignorada y ninguneada no mejora en lo más mínimo. Xalapa, patito feo de los gobiernos priístas seguirá padeciendo atraso económico, desempleo, pobreza extrema, pésima imagen urbana y el caos vial de todos los días. Menos mal que al alcalde Américo Zúñiga ya se le prendió el foco y pugna por recomponer el tejido social nadando de a muertito, bajo el cobijo de su inversión con recursos públicos en proyección mediática de imagen.

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Ya hay suficientes señales de que a nuestra aldeana clase política se le ha hecho grumos el engrudo frente a lo que viene con la elección federal del 2015. Habiéndose cooptado a la oposición, sin esta todo se reduce a fuego amigo al interior del PRI. La conducción programática y operativa a cargo de dos damas de dudosa reputación  en el tricolor local y el anteponer la sucesión del Sr. Dr. Duarte de Ochoa a los buenos propósitos por lograr en el 2015, ha dado al traste con la brújula. Nada extraordinario en una entidad federativa en el que la mediocridad y afán de saqueo sin límite, es la constante de quienes dicen gobernar.

Y a propósito de tal afán, ya es público y sabido del incremento de enriquecimiento más que explicable de los que tuvieran vela en el entierro con motivo de la inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Está en la naturaleza del nuevo PRI el no dar paso sin huarache. Para eso están y para eso los ponen donde hay.

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Mal augurio el  que con base en la sospechosa actuación de provocadores infiltrados en la protesta social se pretenda el que los justos paguen pecados ajenos. Más sospechoso resulta el que identificados los vándalos,  la autoridad deje hacer, deje pasar de la mano de medios de comunicación que agarrando parejo juzgan y condenan por igual al justo que al pecador. Cuidado, esta consabida estrategia del viejo régimen para administrar conflictos no es nada recomendable en un horno que hoy por hoy no está para bollos.

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Censura y autocensura en el ámbito de los medios de comunicación, pretendiendo acallar la voz de un pueblo ofendido, no es el mejor camino si lo que se busca es tapar el sol con un dedo. Más temprano que tarde la realidad se impone y tanto el que censura coartando la libertad de expresión como el que se hace cómplice  guardando conveniente silencio en resguardo a su participación en el pastel, pesos más pesos menos terminan por ser exhibidos.  El pueblo perdona pero no olvida.-

Xalapa, Ver., noviembre 19 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dicen por ahí que no hay peor ciego que el que no quiere ver. También se dice que ojos que no ven, corazón que no siente. Sabias consejas populares que le quedan como anillo al dedo al inefable partido tricolor que, ahora con la nueva cara que le imprimen generaciones recién llegadas, ni quiere ver ni quiere sentir lo que a su alrededor pasa en un México cuya crisis actual deviene, sin lugar a dudas, del Ancian Regime bajo la conducción hegemónica del PRI.

Sólo así se explica el que en una manifestación más de simulación y descaro, el presidente nacional del PRI afirme que en México “no existe distanciamiento entre partidos políticos y sociedad civil”. Ignorando o pretendiendo ignorar el Sr. Cesar Camacho Quiroz, el divorcio entre las llamadas clase política y sociedad civil más que evidente en la actual crisis que vive el Estado mexicano.

Vulnerado el estado de derecho, deteriorado el tejido social, comprometido el territorio nacional y políticamente viviéndose en una democracia representativa simulada, de la que devienen instituciones republicanas carentes de credibilidad y confianza, México vive un presente ominoso en el que la realidad ya no se puede tapar con un dedo.

Pero el Sr. Camacho no es el único, ni único el partido político que ni ve ni escucha. Salvo contadas y muy respetables excepciones, tapándose con la misma cobija políticos y partidos padecen de ceguera crónica conscientemente inducida; no quieren ver ni sentir que se les mueve el piso. Es por ello que antes que reconocer una crisis de Estado que requiere de cirugía mayor, tratan de vender la idea de que lo que se vive son baches locales de eficiencia y eficacia en materia de administración de seguridad y justicia, ante los embates de una delincuencia organizada desbordada de manera focalizada a lo más en dos o tres entidades federativas.

De esta ceguera se hace eco no poca prensa, y en primer término el duopolio televisivo, poniendo el énfasis en la arista policiaca de un fenómeno social que pone al desnudo la colusión entre servidores públicos y delincuencia que la sociedad no debe tolerar; castigo exigen para los autores intelectuales y materiales del crimen de Iguala, restringiendo su exigencia al ámbito penal y. de paso, a la descalificación política del cadáver insepulto conocido como PRD. Hasta ahí.

Los verdaderos culpables, impunes fraguan el guión de una telenovela para el consumo popular en la que de antemano, sin mediar juicio legal alguno, en la picota el ex servidor público y la esposa están mediáticamente condenados. Sacrificándose lo sustantivo en pro de lo accesorio para manipular y desviar la atención entre el respetable.

Sólo que nuestra llamada clase política no contaba con la astucia perspicaz en los tendidos. Los que si ven, si escuchan y sienten en carne propia la gravedad del desaguisado, alzan la voz y señalan lo que su intuición y los hechos les dictan: el culpable es el Estado.

Luego la afirmación del Sr. Camacho Quiroz, lejos de abonar en favor del PRI y del régimen político vigente, se le revierte ante una población indignada que expresa su hartazgo en la calle; el costo de esta ceguera a modo, quizá no se refleje en las urnas en la justa electoral del 2015, pesa más la inercia de hábitos y costumbres, pero la llamada sociedad civil haciendo camino al andar en su momento cobrará factura.

Por lo pronto, “que se vayan todos” es consigna y reivindicación popular que como la humedad, va penetrando hasta el último rincón en el imaginario colectivo. El régimen político está quebrado, sobrepasa su fecha de caducidad y sólo la ceguera impide a la llamada clase política observar que su supervivencia está en juego; o, posiblemente, siendo consciente de ello el Sr. Camacho trata de prolongar la agonía, pretendiendo convencer que los ciegos son otros, los que no quieren ver ni sentir que el México del Siglo XXI nace con Peña Nieto y el retorno de un PRI que nunca se ha ido.

Hojas que se lleva el viento

Dejemos a las buenas conciencias el disfrutar en paz de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Bien merecido lo tienen al dejar hacer dejar pasar en torno a la sede de una justa deportiva que naciendo contrahecha bajo las instancias de Fidel Herrera, no pudo enderezar sus ramas bajo la conducción del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Cómo afirmara la hijastra del Sr. Peña, se está para disfrutar no para hablar de Ayotzinapa; las buenas conciencias así lo entienden y ejercerán su derecho a la recreación y el jolgorio. Y que bueno, con su participación y la torta bajo el brazo, no quedará en entredicho calidez y buen nombre de los veracruzanos.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

De principiante el gambito con el que el PRI quiere sorprender a los votantes. Convocar a una consulta popular para respaldar el cumplimiento de una oferta de campaña del Sr. Peña es el pretexto explícito. Lo implícito no sólo es una maniobra más para desviar la atención del respetable de asuntos de mayor trascendencia, también una manera de trivializar la opción ciudadana a ser consultada en temas por demás relevantes para la nación.

Como ya anticiparon diversos analistas y comentaristas, la respuesta a la consulta de marras es más que obvia. Si de reducir el número de parásitos en el Congreso de la Unión se trata, para la mayoría del pueblo de México lo deseable es que se fueran todos y a otra cosa mariposa.

Pero como para el PRI los votantes somos minusválidos mentales, la consulta va, independientemente del obvio resultado. Lo relevante es distraer, manipular y acallar a una opinión pública que hoy le es adversa.

Si de reducir el número de legisladores plurinominales para aminorar costos y elevar la calidad de la representación popular en el Congreso se tratara, no habría necesidad de consulta alguna, bastaría con votar la iniciativa en ambas cámaras y, por mayoriteo simple reducir la parasitocracia a los niveles deseables que mejor convengan al tricolor.

¿No acaso en los últimos 20 meses así lo hicieran aprobando la legislación que da soporte a los afanes reformistas y autoritarios del Sr. Peña, sin necesidad de consultar y atender a la voluntad popular?

Para esta interrogante el imaginario popular también tiene respuesta obvia. Ciudadanía y voluntad popular vale madre –perdón por el exabrupto- para una partidocracia que teniendo secuestrada a la sui géneris democracia representativa que prevalece en México, se pliega a consignas de los poderes fácticos y afanes neoliberales del presidente en turno.

Simulación y engaño, es la estrategia del PRI con vías a los procesos electorales venideros. El tiro le saldrá por la culata. Son más los agravios y agraviados que las bondades de un ejercicio de democracia directa simulada. Sin necesidad de consulta alguna, en el imaginario popular recurriendo a la memoria percibe la intención perversa de la partidocracia.

Y esto va también para la consulta popular que promueve el PRD con la sibilina idea de echar abajo la reforma energética aprobada. El llamado “pacto por México” eliminó la escasa credibilidad y autoridad moral del partido del sol azteca para pronunciarse en nombre de los ciudadanos.

Morena, con perdón de los intelectuales que proponen la unificación de las izquierdas en la promoción de la consulta ciudadana revolviendo agua con aceite, congruentemente rechaza sumarse a la farsa de la falsa izquierda. Tiene su propio camino, sus particulares propósitos y, si es coherente en sus intenciones, entiende que más allá de una consulta partidista, lo relevante es movilizar a la población en contra de la legislación energética aprobada, uniéndose y haciendo suya la resistencia que ya se vislumbra en diversos sectores de la población..

De ahí que resulte patético si no es que ridículo, el que los textoservidores de siempre quemen incienso a los pies de la ex alcaldesa de Xalapa y hoy presidente del CDE del tricolor en la entidad veracruzana, atribuyéndole la paternidad de la presunta consulta popular en el tema de la reducción en el número de plurinominales. La señora es demasiado poca cosa como para diseñar tal cortina de humo. Y si efectivamente, la iniciativa fuera de su autoría, que pobre entonces una dirigencia nacional que se deja embaucar embarcándose en una iniciativa que nace muerta. Pero la consulta va, así lo ha decidido Peña Nieto, todo sea para revertir la tendencia electoral de una ciudadanía engañada y lastimada que no confía en su presidente.

Y por el mismo camino transita la iniciativa panista de consulta popular sobre el minisalario. Todo sea para trivializar un esfuerzo serio por enriquecer la vida democrática de este país, como lo es la iniciativa de Morena, Movimiento Social antes que partido político.

Hojas que se lleva el viento

Si en la vida política nacional ética y moral tuvieren algún significado, podría afirmarse que el PRI en el fondo de la crisis del sistema de partidos en México se ostenta ante la ciudadanía con doble cara, doble moral al condenar hasta la saciedad a los fiesteros del PAN y simultáneamente exonera a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre “príncipe de la basura”, acusado como presunto responsable de operar una red de prostitución con recursos públicos del tricolor del Distrito Federal. Pero no hay moral, no hay ética, no hay principios en un partido que nació para engañar y manipular.-

Cd. Caucel, Yucatán, agosto 24 de 2014

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Manteniendo secuestrada a una incipiente y balbuceante democracia representativa, la partidocracia pretende imponer un pensamiento único en una sociedad plural. En los tiempos que corren tal pretensión está topando con pared.

Entre más insiste en su pretensión más rechazo obtiene; sin parar mientes en que el régimen político en México sustentado en remedos de partidos políticos está agotado y que este agotamiento no sólo es resultado de la pérdida o abandono de identidad ideológica y programática, ahora substituida por un pragmatismo pedestre y ramplón teñido de simulación, corrupción, impunidad y gatopardismo, que a todos les iguala sin distingo de siglas o color de camiseta, también en lo sustantivo por el hecho evidente de que los partidos políticos no representan los intereses de una sociedad que en constante evolución, más crítica y participativa, les rebasa y desborda.

Habiéndose colocado como casta privilegiada por sobre la llamada sociedad civil, secuestrando la voluntad popular en el ejercicio de aquellos principios básicos que dan sustento a la democracia representativa que el pueblo de México se ha dado como régimen de gobierno, carecen de legitimidad ante una ciudadanía que les considera más un problemático estorbo que aliado institucional en la búsqueda de rumbo y destino cierto para el país.

Sin legitimidad no hay confianza ni credibilidad y de ahí el rechazo generalizado a esta burocracia parasitaria y corrupta hoy asumida como partidocracia, en tanto en esta se sustenta el ejercicio del poder formal en México.

Para la partidocracia su caducidad reside en la camisa de fuerza que le impone una legislación político-electoral caduca que ya no se corresponde con expectativas de manipulación y control frente a la creciente participación democrática de la sociedad actual. Y con esta cortedad de miras, dicen ajustar las reglas del juego, sin que estas modifiquen en lo sustantivo privilegios y funciones que a sí misma se asigna como instrumento fáctico al servicio del Estado. Reafirmándose la brecha entre lo que asume como representatividad democrática y las necesidades concretas de una sociedad concreta que le descalifica.

Y en este escenario, pareciere que la simulación se generaliza. Bajo el criterio de que lo importante no es ser, sino parecer, gobierno y partidos políticos hacen como que gobiernan y la ciudadanía hace como que pasivamente acepta lo que desde la cúpula del poder se le impone. Desde lo alto se cocina el despojo y traición a México y los de abajo disfrutan el mundial de futbol dejando hacer dejando pasar, intuitivamente conscientes de que deporte y recreación no tienen la culpa. La culpabilidad en el hundir al país está en otro lado.

La resistencia pasiva tiene límites.

No obstante, en México ya se dan visos de resistencia activa que hacen pensar a quien esto escribe que el agotamiento del régimen político se refleja ya en un agotamiento social de magnitudes impredecibles, en el que el simple cambio de reglas político-electorales en un juego que los dueños de las canicas controlan, no es suficiente para asegurar gobernanza y gobernabilidad.

Luego no es de extrañarse el clima de desconfianza y rechazo generado por todo lo que de espaldas a la ciudadanía los partidos políticos cocinan, implícita o explícitamente, en las diversas instancias y esferas de los tres órdenes de gobierno. Rechazo que acota ya los límites de una resistencia pasiva que sería ingenuo pensar que es eterna.

Y es en este marco referencial que a mi juicio e interpretación personal, se inscriben las reformas presuntamente estructurales que impulsa el titular del ejecutivo federal avaladas por el Congreso de la Unión y Congresos locales, secundadas acríticamente por gobiernos y clase política en la mayor parte del territorio nacional, y evidentemente cuestionadas por la percepción colectiva de una realidad terca y contundente que evidencia estancamiento económico y creciente deterioro del tejido social

Construyéndose en el imaginario popular la idea de que con las reformas de marras, gobierno y partidos políticos conspiran contra el interés más general de la sociedad. Individualizándose responsabilidades y destacando con nombre y apellido a sus presuntos incitadores; sin clara conciencia de que el tema es sistémico y no consecuencia de la voluntariedad de un Enrique Peña Nieto, Luís Videgaray Caso o de los priístas Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón en complicidad con los dirigentes nacionales del PAN y el PRD que, en primera y última instancia, son simples peones al servicio de partidocracia y poderes fácticos.

Sea esta interpretación u otra, lo cierto es que si cada cabeza es un mundo, la pretensión de imponer en México un pensamiento único acorde con el hacer y deshacer de gobierno y partidos políticos, llamando el PRIAN a cerrar filas acríticamente en torno al presidente de la república y las reformas presuntamente estructurales aprobadas por el poder legislativo, no pasará de ser una llamada a misa más. Unidad y consenso nacional requieren para su construcción del libre tránsito por caminos diferentes.

Hojas que se lleva el viento

Como estaba previsto, PAN y PRI se pronunciaron en el Senado por el despojo de la propiedad rural a favor de las empresas privadas, domésticas y externas en áreas susceptibles de explotación petrolera y de gas, configurándose un avance más en la traición a México por parte del PRIAN.

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¿”Redes sociales embusteras”, como afirma el periodista Quirino Moreno Quiza en su leída columna? Lo justo y necesario con sus asegunes es afirmar lo contrario, el instrumento o medio de comunicación no miente; si en este se expresan ideas, opiniones o conceptos alejados de una verdad siempre relativa, ello es atribuible al emisor e intencionalidad del mensaje y queda al buen juicio del receptor o lector el filtrar la información que recibe. En la apropiación social y uso de las redes en la Internet ni todo es negro ni todo es blanco, lo que cuenta y debe destacarse es que habiéndosele históricamente negado a hombres y mujeres de a pie el emitir y difundir su propio mensaje obligados a depender de intermediarios, con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) -con las limitantes que vinieran al caso habida cuenta de que las redes sociales no escapan a la lucha de clases ni a pasiones propias de la condición humana-, la expresión de las ideas y el acceso a la información se liberan democratizándose. Y, como en todo proceso social, este fenómeno de irrupción que hace de cada individuo emisor-receptor, transita gradualmente por un camino de aprendizaje y de acierto y error que con el tiempo se irá depurando. Saludo con afecto a Quirino.

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J. Enrique Olivera Arce

Bajo el sugestivo título “Economistas pinchan la burbuja de Duarte “, el periodista Williams Cortez publica en El Liberal del Sur, (edición del 20/05/2014), un artículo que no teniendo desperdicio hace referencia a la vida económica de Veracruz, vista esta bajo la lupa de dos destacados investigadores de la Universidad Veracruzana (UV), Rafael Arias Hernández e Hilario Barcelata Chávez, quienes a su vez fundamentan sus análisis en información difundida por el INEGI.

“La economía veracruzana se estancó y va para atrás. Cada trimestre la propuesta de campaña de 2010, “Veracruz para adelante” es un contradicción.
Una deuda pública que llegaría a los 90 mil millones de pesos, nula obra pública estatal, incapacidad tecnológica para transformar sus recursos naturales, una industria sustentada en micro y pequeñas empresas poco competitivas, 4 millones de pobres y un decrecimiento de 1.5%, colocan a la economía de Veracruz entre las cinco peores del país”
, se afirma en el artículo en comento.

Nada nuevo bajo el sol salvo traerlo a tiempo presente. “La burbuja de Duarte” desde los inicios del mandato del gobernador veracruzano fue “pinchada” por una terca realidad que se le ha venido oponiendo de manera obvia y contundente a un proyecto fallido de gobierno  y a una estrategia mediática de comunicación social triunfalista y sin sustento.

Sin embargo, dada la situación crítica por la que atraviesa la economía nacional y la ausencia de políticas públicas para corregir y enderezar el rumbo, el análisis serio y bien documentado de Arias y Barcelata, a los que agregaría otro economista de valía, Alejandro Soto Domínguez, cobra plena vigencia en tanto que guarda congruencia con diagnósticos y pronósticos tanto del INEGI como de la Secretaría de Hacienda y el Banco de México en torno al comportamiento económico del país en los últimos trimestres.

Si le va mal a México, obvio que a Veracruz no le puede ir mejor. Y esto queda demostrado con números duros que toman los investigadores para afirmar sin tapujos que la economía veracruzana está colapsada. Afirmación que, en efecto, echa por tierra el cotidiano triunfalismo con el que desde la administración pública se ofende a la inteligencia de los veracruzanos con un iluso juego de abalorios.

El 4 de abril próximo pasado, refiriéndome a esta situación escribía:

“Ahora que los economistas veracruzanos pretenden formar un bloque que les permita involucrarse y pesar en la búsqueda de soluciones a la aguda problemática que tiene postrada a la entidad, vale preguntarles qué respuesta viable podrían aportar para que, de una vez por todas, el gobierno del estado reconozca la profundidad de una crisis en la que la combinación de insolvencia gubernamental y deterioro creciente de la demanda agregada, impide crecimiento económico, generación de nuevos empleos y combate efectivo a desigualdad y pobreza”.

Así como el 27 del mismo mes en relación al mismo tema, afirmara que Ocultar el sol con un dedo, en Veracruz  ya no reditúa.

Los economistas mencionados si bien no tienen una receta ni cuentan con la suficiente influencia para convencer al Sr. Dr. Duarte de Ochoa de lo equívoca de su estrategia de gobierno y de la necesidad de corregir, si, cumpliendo con su papel en el seno de nuestra máxima casa de estudios, desde la academia y por extensión en diversos medios de comunicación, ponen al desnudo  una realidad ya inocultable, señalando con claridad en donde estamos parados y que nos espera de seguir adelante por caminos equívocos.

El oropel de una falsa prosperidad es solo eso. Económicamente le va mal a Veracruz y a los veracruzanos y esto, necesariamente se refleja en la vida social y política de una entidad federativa que vive de y para los procesos electorales.

En su artículo del pasado lunes, Hilario Barcelata ubica con precisión a Veracruz en el contexto de la crisis económica del país, afirmando que:

“La economía veracruzana se encuentra colapsada. Durante el cuarto trimestre de 2013 el Producto Interno Bruto Estatal (PIBE) cayó un -1.5% comparado con el mismo período del año anterior, situación precedida por un pobre desempeño en los trimestres anteriores, durante los cuales el crecimiento nunca pudo superar siquiera el 1%.”.

Atribuyendo esta situación a la resultante de:

“… un modelo de desarrollo económico estatal que está en crisis, el cual se basa en un patrón productivo obsoleto, ineficiente y con escasa competitividad”.

Y “…un gobierno estatal y gobiernos municipales ineficientes, incompetentes y corruptos que han sido incapaces de crear una estrategia capaz de propiciar las grandes transformaciones que requiere la economía estatal”.

Más claro ni el agua y a buen entendedor pocas palabras. Los economistas, desde la UV, cumplen con su cometido, falta ver si encuentran eco en quien está obligado por el bien de Veracruz a escuchar y actuar en consecuencia.

Hojas que se lleva el viento

El PRI en Veracruz ya no siente lo duro sino lo tupido. Ante la andanada de críticas, fuego amigo y patadas bajo la mesa, la dirigente estatal del tricolor por conducto de la Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo, ideóloga del Comité Directivo Estatal, manda mensajes encriptados que no se sabe si van dirigidos a la militancia priísta o a un cada vez mayor número de críticos “radicales”. Por el bien de México debemos cerrar filas en torno al presidente, nos dice la destacada académica, “… y quien no lo haga o se limite a la crítica destructiva desde la comodidad del asiento de un café,–pues se le respetará su holgura y apatía–, pero no encajarán en esta etapa de reconstitución nacional y tendrán que observar cómo operan, quienes en verdad desean ser útiles y tengan el propósito sincero de coadyuvar al bienestar de los mexicanos, heredando un mejor país”.

Sea como sea, el mensaje cae en tierra infértil, la crítica va y seguramente no parará estando de por medio tanto la implementación de reformas contrarias al sentir de las mayorías como en lo local el madrugador proceso  electoral,  poniendo en riesgo el esperado triunfo del nuevo PRI en los próximos comicios federales y locales.- Xalapa, Ver., 28/05/2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Ahora que los expertos internacionales han confirmado que el cambio climático llegó para quedarse y que, al respecto el gobierno de Obama en EE. UU. advirtiera a la sociedad norteamericana de la necesidad de estar alerta en prevención a los efectos de este fenómeno, llegó la hora de que en nuestro país pongamos las barbas en remojo.

Hoy más que nunca se debe tomar en serio la necesidad no sólo de cuidar y preservar el medio ambiente, también de tomar medidas preventivas para hacer frente con relativa eficacia a eventos catastróficos derivados del cambio climático. No más indiferencia, simulación, demagogia y mentiras piadosas en torno a lo que constituye alto un riesgo para la sociedad. La naturaleza no espera como ya se pone de manifiesto en sus efectos en la salud.

Por lo que a nuestra aldea respecta, el riesgo que se corre es variado y de diversas magnitudes a lo largo y ancho de la entidad, como está probado con eventos meteorológicos que en la última década afectaran tanto infraestructura como integridad física y bienes materiales de familias veracruzanas. El saldo de inundaciones, deslaves, fuertes vientos, granizadas atípicas y elevación del nivel del mar está documentado, aunque no atendidas con la celeridad y eficacia deseable.

Burocráticamente el gobierno estatal nos habla de mapas de riesgo, protección civil y atención a damnificados a posteriori, sin embargo, desafortunadamente queda en el papel y poco, realmente poco, se hace en materia de prevención. Antes al contrario, atendiendo a intereses de índole económico productiva, se deja hacer, se deja pasar, se desatiende la magnitud del riesgo ante la indiferencia de una sociedad ya acostumbrada a actuar después y no antes de la catástrofe.

Son muchas las voces que se levantan advirtiendo de la necesidad de conciliarnos con el medio ambiente, frenando deforestación, evitando contaminación y cuidando el agua, plausible actitud que nos atañe a todos y que deberíamos atender, sin embargo, la mayoría de nuestros ambientalistas evita reconocer que el cambio climático por ahora es irreversible, exigiendo algo más que lamentarnos por no cuidar el entorno que como sociedad nos da cobijo.

Se requiere de un diagnóstico serio que se refleje en auténticos mapas de riesgo a disponibilidad pública como primer paso para reconocer y evaluar vulnerabilidades. Lo siguiente sería actuar en consecuencia tomando las medidas pertinentes para prevenir impactos negativos en la población. Toca entonces a las autoridades el hacerse cargo de este problema latente, pero también a la llamada sociedad civil el reconocer que no se pueden seguir manteniendo conductas contrarias a lo que el cambio climático exige.

Y en este marco, los recientes anuncios de cuantiosas inversiones en puertos e industria sin chimeneas deberían obligarnos a reflexionar sobre los pros y los contras de proyectos costeros que responden más a criterios de utilidad económica de unos cuantos que al interés general de una sociedad que directa o indirectamente, terminará como siempre pagando los platos rotos de la improvisación, desatención del entorno ambiental y posterior rescate vía recursos públicos de los bienes siniestrados.

Cultura de prevención.

En materia ambiental a lo hecho pecho, si los daños al entorno son cuantiosos y la mayor de las veces irreversibles, ante el cambio climático las prioridades ya son otras. Sin dejar de atender lo importante en materia ecológica, la prevención ante lo que viene y nos espera cobra carácter de urgente. De ahí la necesidad de concentrar esfuerzos en la construcción de una cultura de prevención que nos prepare para lo inevitable. No más tapar el pozo después del niño ahogado cuando de antemano se sabe del alto nivel de vulnerabilidad de la entidad veracruzana.

Hojas que se lleva el viento.

Ingenuidad e intereses económicos van de la mano en un Veracruz que no ve más allá de su ombligo, anteponiéndose al interés más general de la nación y de nuestra próspera entidad. Sólo así se explica el que se echen las campanas al vuelo por la reelección del dirigente nacional del PAN; expresando beneplácito porque ello significa que el “PAN rojo”, deje de tener preeminencia al interior del blanquiazul en Veracruz abriéndosele las puertas a Miguel Ángel Yunes Linares en su aspiración de gobernar a la entidad. Ignorándose o haciéndose de lado que Gustavo Madero Muñoz y su grupo en este momento representan lo más rancio y retrógrada de la ultraderecha panista, aliados de Peña Nieto y promotores de reformas antipopulares contrarias al interés nacional. Con Madero se inclinará la balanza legislativa a favor de las leyes secundarias en materia energética que más convienen a las petroleras trasnacionales, sumándose al mayoriteo del PRI. Así que cual es en realidad el “PAN rojo”. El PAN es el PAN, no hay otro.

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Ya que toqué el tema de la industria sin chimeneas, cabe preguntarse ante el anuncio del Sr. Peña de que se pondrá toda la carne en el asador en infraestructura y promoción turística, con énfasis en el sur sureste del país, cabe preguntarse si Veracruz está preparado para hacerse cargo de la materialización de la propuesta presidencial en lo que a la entidad corresponde, habida cuenta de que los montos totales considerados en el plan nacional de infraestructura son la suma de aportaciones federales, estatales, municipales y privadas.

¿Está preparado el gobierno duartista, por ahora financiera y operativamente incapaz? ¿Los ayuntamientos veracruzanos de municipios con vocación turística, podrían hacerle frente a las responsabilidades inherentes encontrándose técnicamente en quiebra? ¿Nuestra iniciativa privada, sin iniciativa ni vocación emprendedora, está dispuesta a invertir compartiendo el riesgo? ¿Los veracruzanos estamos dispuestos a poner nuestro granito de arena para hacer de Veracruz un destino turístico atractivo, limpio, seguro y digno?

O seguiremos escuchando de grandes inversiones que nunca aterrizan mientras Cancún y la Riviera maya se fortalecen como los más importantes generadores de divisas del país. No olvidemos que para el Sr. Peña los más aptos van primero.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Hechos reales, opacidad oficial, desinformación, rumor, especulación y leyenda urbana, conforman coctel perverso que a más de construir difusa percepción ciudadana sobre el clima de inseguridad que se vive en gran parte del país, genera un estado real de temor, miedo y ansiedad en las personas, lo que psicológicamente bloquea en el imaginario colectivo el tomar conciencia de que existe otro tipo de inseguridad e incertidumbre de mayores consecuencias para la ya ahora mayoría de una población azotada por la pobreza : el no saber si se comerá mañana.

Pasando a segundo plano el hecho de que el ingreso diario no es suficiente para cubrir todos los gastos familiares del día, y privilegiándose la idea de que el solo salir a la calle puede ser razón suficiente para ser una víctima más de una criminalidad presuntamente desbordada.

Fenómeno al que no son ajenos diversos medios de comunicación impresa o electrónica, o las ahora muy de moda redes sociales en la Internet, que sobredimensionando hechos y rumores capitalizan morbo e ignorancia; contribuyendo a desviar la atención sobre lo que sí es un verdadero problema estructural para México, pobreza y desigualdad que se abaten sobre algo más del 50 por ciento de la población total de este país.

El subsistir con salarios de hambre, Odisea.

Un rápido vistazo a las estadísticas oficiales y, sobre todo, a lo que las amas de casa expresan, anuncia a voz en cuello que el costo de la canasta básica está muy por arriba de las disponibilidades monetarias familiares; estas son ya insuficientes para afrontar la situación que se vive en eso que los especialistas llaman microeconomía.

En el caso de quienes están empleados, percibiendo en su gran mayoría entre uno y un máximo de 5 salarios mínimos por día, cuando el sólo subsistir ya es verdadera Odisea el sostener una familia toma cariz de tragedia.

Sumados los gastos imprescindibles en vivienda, transporte, energía eléctrica, agua entubada, educación, vestido, calzado, salud y alimentación –en este orden de prioridades- , para la mayoría de las familias mexicanas la relación ingreso-gasto mensual es deficitaria, debiendo recurrir al crédito, la mayor de las veces leonino, que a la larga no resuelve el problema y si resulta impagable.

Ahorro familiar.

En estas condiciones, la posibilidad de destinar parte del ingreso al ahorro familiar es algo menos que imposible. El apretarse hoy el cinturón para darse la oportunidad de acceder a un futuro con mejores condiciones de vida, es ya sueño guajiro entre los pobres y entre una clase media paulatinamente empobrecida.

Es por ello que me resulta del todo inapropiado que el Sr. Senador José Francisco Yunes Zorrilla hable de que en el poder legislativo se trabaje en la protección del ahorro de las familias.

¿Cuál ahorro?

Me pregunto y pregunto a mis estimados lectores, cuando la lógica más elemental nos indica que más que ahorro lo que tenemos en lo individual y colectivo es un proceso permanente de deterioro de la capacidad real de compra de los consumidores, descapitalización y pérdida de expectativas de progreso, que pone a los trabajadores con un pie en inaceptables condiciones de pobreza. Ya no digamos aquellos mexicanos que desempleados han perdido toda esperanza de salir de la condición de pobreza extrema.

El Sr. Senador podría argumentar que en el caso de los trabajadores formales, estos cuentan con el ahorro para el retiro y para vivienda que suma aportaciones del propio trabajador, el patrón y el gobierno, permitiéndose separar un pequeño excedente para capitalizarlo en una Caja de ahorro popular para atender imprevistos.

Nadie creería semejante especie, cuando está visto que el modelo neoliberal expoliador que el Sr. Peña insiste en profundizar con sus reformas presuntamente estructurales, en términos reales mantiene el esquema de salarios de hambre congelados y además, no tiene contemplado el acceso a una vivienda y una vejez digna para la mayoría de quienes entregan su vida trabajando para un patrón.

Y ni qué decir de las personas de la tercera edad, pobres y desempleados a los que los legisladores les conceden como apoyo gubernamental en el programa “70 y más”, 30 pesos diarios pagaderos cada tres meses para irla pasando.

Luego hablar de ahorro familiar en casa del ahorcado, resulta una soberana grosería. Más cuando la voz proviene de alguien que nunca ha sabido de lo que es estirar el salario para sostener a una familia.

Más seguro lo comido, ya mañana algún dios dirá. En ello radica la principal amenaza a la seguridad del individuo. Inseguridad ante un mañana incierto y el estar negado hoy a tener un empleo remunerativo y sostener dignamente a una familia ya no es rumor, especulación o leyenda urbana, la terca realidad se impone en un presente en el que la vida no vale nada para millones de mexicanos.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Mucho se ha hablado en los últimos días sobre “los cambios” en el gabinete del gobernador Duarte de Ochoa, existiendo amplio consenso en que estos son expresión viva del gatopardismo que anima a los actos de gobierno ya no sólo en Veracruz, sino en el país entero;  en los que la simulación o interés implícito o explícito ocultando lo que compete o afecta a  ciudadanía y democracia, sólo modifica el tenor del discurso.

Sin embargo, poco o nada abonamos a favor de lo que deberíamos entender o esperar  de todo cambio impreso en la estructura orgánica de la administración pública veracruzana. Confundiéndose la necesidad de cambio en el contexto más amplio de la vida política y económica de la sociedad, con el cambio de actitud o de rumbo en el ejercicio del poder público que esperaríamos como sociedad de un gobierno por ahora fallido a los ojos de la ciudadanía.

Esto sin parar mientes en que si bien sociedad civil y gobierno se interactúan y retroalimentan, no necesariamente responden a los mismos propósitos y objetivos ni marchan al mismo ritmo. Como tampoco les afecta en igual medida el estado de cosas que configura el reino de las necesidades reales y sentidas y las respuestas y mecanismos para satisfacerlas.

En tal sentido, no se ve un punto de encuentro que permita aseverar que unidos, los veracruzanos transitamos por el mismo camino en la búsqueda de crecimiento y desarrollo.

En este orden de ideas cabe preguntarse entonces cuales son las expectativas de cambio de la sociedad civil, en que rubros y en qué orden de prioridades, así como cuáles serían los caminos más idóneos que se espera conduzcan a la búsqueda de respuestas eficaces al abanico de necesidades que ésta demanda para alcanzar estadios superiores de convivencia y bienestar.

Y, en este marco, delimitar lo que en justicia es tarea de la sociedad civil y cuál es la que corresponde al poder público en sus tres órdenes de gobierno. Para, a partir de esto, concretar lo que la sociedad espera de su gobierno, así como identificar y encuadrar lo que siendo tareas comunes, exigen la conjunción de propósitos, objetivos y tareas de todos,  en su respectivo ámbito competencia.

Si no se tiene clara esta situación, a mi juicio estaríamos recreando el clima de paternalismo de Estado del viejo régimen, esperando –dejando hacer, dejando pasar- que sea el gobierno el responsable único de proveer respuesta eficaz a todas nuestras necesidades como sociedad. Evadiendo lo que a cada quien corresponde aportar en la construcción de un país más amable y llevadero.

Si lo que se persigue es la utopía de una sociedad justa y solidaria que por sí misma construya y fortalezca lo que se ha dado en llamar “Estado del bienestar”,  lo que encontraríamos con tal talante de dejadez sería reafirmar el carácter ineficaz por sus resultados y autoritario por sus actos, de un régimen político que hoy día parece no dar más.

México ha cambiado, se dice con razón y, por ende, también Veracruz que va en el mismo barco. Habría que clarificar en qué, cómo y hacia donde apunta este cambio, para tomar conciencia de en donde estamos parados y que es lo que en dicho proceso, para bien o para mal, se ha quedado rezagado, y entonces pensar y actuar en consecuencia con visión de futuro. Si esto no se tiene claro, a mi modesto entender sociedad civil y gobierno van de la mano sin rumbo y a la deriva, compartiendo e intercambiando reclamos, lamentos e indiferencia.

Bajo esta óptica es que considero debe contemplarse el “gatopardismo” del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

¿Qué cambia para seguir igual? Lo mismo para las expectativas de la sociedad en su conjunto que para una administración pública que, en stricto censu, está obligada a desempeñarse bajo el mandato de la ciudadanía con honestidad, eficiencia, eficacia y transparencia, dando resultados palpables a sus mandantes como coadyuvante en las tareas del crecimiento y desarrollo.

De otra manera, tejeremos burdo o fino en torno a la idea de cambio como mera abstracción, frente a una realidad real que nos ofrece estancamiento económico, deterioro del tejido social y nulo avance en el bienestar de los veracruzanos. Realidad que exige algo más que elaborada retórica.

Hojas que se lleva el viento

Gobierno omiso. Hubo necesidad de un movimiento social de autodefensa en Michoacán para que el gobierno federal “descubriera”, en un mar de corrupción, cuantiosas operaciones presuntamente ilícitas en el puerto Lázaro Cárdenas en esa entidad federativa. Miles de toneladas de minerales y decenas de maquinaria pesada se ocultaban bajo la alfombra ante la mirada complaciente de las autoridades.

-ooo-

El ya identificado como “falso debate” en torno a la centralización del cobro y administración del impuesto predial por parte del gobierno estatal, ha levantado ámpula en la sociedad. Más allá de la especulación, ignorancia o chisme palaciego, lo que vale y vale mucho, es lo que la ciudadanía percibe. Lo primero que se pensó es que el gobierno duartista ante la falta de dinero para afrontar el costo de los Juegos Centroamericanos, se ve obligado a irse sobre los recursos de los Ayuntamientos. Los veracruzanos no olvidan el affaire de la bursatilización y sus nefastos resultados.  La burra no era arisca…

-ooo-

En Xalapa no hay obra pública porque aún no hay plan municipal de desarrollo, diría muy molesto el alcalde Américo Zúñiga ante la tempranera crítica. Y tampoco hay con qué, dicen los xalapeños. El Ayuntamiento de la capital veracruzana cuenta con más deudas que disponibilidades, y no es la excepción en el ámbito municipal de la entidad. Así que no nos queda más que aguantar y esperar a que los genios de la planeación, si es que los hay,  hagan de la crisis oportunidad para salir del bache.

-ooo-

Y ya montados en las expectativas electorales del 2015 y 2016, pasamos por alto que lo que está en juego, de no entender y atender cuál debe ser la prioridad número uno de Veracruz, es su viabilidad económica y social.  El no avanzar en la concreción de logros tan importantes como urgentes de crecimiento económico, creación de empleos y aminorar los efectos de la miseria, desigualdad y marginación, así como en el combate a la corrupción, impunidad y dispendio de los recursos disponibles, la entidad no tiene futuro. De ahí la pregunta obligada: ¿El futuro de Veracruz depende de la política electoral o de la reactivación económica?.- Xalapa, Ver., marzo 5 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En su breve mensaje de año nuevo, divulgado en un video por la presidencia de la república, Peña Nieto convocó al pueblo de México a que “juntos hagamos historia en el 2014”. Recalcando  que es hora de creer. Críptico mensaje del representante oficial de la clase dominante a las clases subordinadas, que para hombres y mujeres comunes no dice ni motiva a nada, salvo aceptarlo como un llamado de dientes para afuera a una conciliatoria tregua entre un pueblo y su gobierno con historias divergentes.

Con o sin el presidente Peña, con o sin la autonombrada clase política, la historia la hacen los pueblos en la cotidianeidad del día a día, sin sujetarse a plazos o fechas específicas. Si para quien ejerce el poder por mandato ciudadano el 2014 tiene algún significado en la profundización de políticas públicas neoliberales autoritariamente impuestas, no necesariamente hay coincidencia en intencionalidad y relevancia para el común de los mexicanos como para juntos, construir una historia que para estos es ajena.

Sobre la misma pista, el poder dominante marcha en sentido contrario al camino que a sí mismo con mayor o menor conciencia el pueblo llano transita como propio. Construyéndose en esa dualidad historias encontradas que coincidiendo en tiempo y espacio, una y otra se oponen, tanto en propósitos como en objetivos. La historia oficial que del devenir de México conocemos, da cuenta de tal carencia de coincidencia y unidad de propósitos e intencionalidad entre las clases dominantes y las subordinadas.

Para el Sr. Peña y los poderes fácticos, el 2013 fue un año de grandes transformaciones, un año en el que “México se atrevió a despegar”. Para hombres y mujeres comunes, en su gran mayoría fue un acumulado nefasto de deterioro económico y social que se hizo acompañar por el rechazo de senadores y diputados a una voluntad ciudadana que no se quiso ver ni escuchar.

Nada en común que permita sin más marchar juntos a lobos y corderos. Y sin embargo, el Sr. Peña nos dice que es hora de creer. ¿Creer en que? Es lo que habría que preguntarse. Si la voz presidencial nos dice que es hora de creer, reconoce por tanto que el pueblo no ha creído ni el poder público se ha hecho acreedor a credibilidad y confianza. ¿Por qué ahora sí tenemos que creer? ¿Qué ha cambiado? ¿Cuáles son esas grandes transformaciones que nos orillaran como pueblo a despegar?

Meras abstracciones que suenan más a mentira que a hechos tangibles y creíbles. A la mentira y simulación estamos acostumbrados, tanto que ya no creemos en huecos discursos de ocasión.

¿Porqué un puñado de reformas neoliberales contrarias al interés de la nación habrían de ser motivo para atrevernos a creer en lo que, por principio, del poder público desconfiamos? Cuando el mismo Sr. Peña días antes rechazando la consulta ciudadana afirmara, mintiendo, que “El diálogo, el acuerdo y la civilidad política de la democracia mexicana permitieron construir los consensos y mayorías necesarias para aprobar reformas que permitirán al país un mayor desarrollo social y crecimiento económico…”

¿Acaso estamos convencidos de la certeza de tan cínica y descarada afirmación? Honestamente estimo que no.

Como mensaje de año nuevo se vale. Todos con tal pretexto renovamos votos, deseos y propósitos, a sabiendas de que no estamos ni preparados ni dispuestos para su cabal materialización. Nos engañamos solos en tan propicia ocasión. Lo que no se vale es que la primera autoridad del país intente engañar con falsas expectativas a un pueblo que ya no cree ni en Santa Claus ni en los Reyes Magos. La realidad le desmiente y los incrédulos le abuchean, acelerando la descomposición de un sistema político obsoleto y decadente que tiene al país de rodillas. Negándose la posibilidad de juntos, pueblo y gobierno construir una historia común en el 2014.

El Sr. Peña Nieto sabe de esto último. Cumple pidiendo lo imposible;  si a su llamado no obtiene respuesta, el autoritarismo y unilateralidad es el camino. La responsabilidad entonces recaerá en quienes se nieguen a creer, que tras advertencia no hay engaño.- Cd. Caucel, Yucatán, 2 de enero de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La gente protesta muy bien contra algo, pero lucha mucho mejor por algo. Alberto Garzón, economista español.

Entre excelentes, buenos, regulares y malos augurios para el futuro inmediato del país, cierra el 2013 cediendo el paso a un 2014 que para Peña Nieto será el de la consolidación de las grandes transformaciones. Y, para no quedarse atrás, para el gobernador de Veracruz con la reforma energética la entidad registrará el mayor crecimiento de su historia.

En el caso del Sr. Peña se justifica, que caray, tiene que salir a defender los frutos arrancados por la fuerza a la historia nacional. No así en tratándose del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, quien repite como loro huasteco lo que no entiende pero escucha de la voz que de las alturas baja.

Lo cierto es que con reforma o sin reforma, el futuro inmediato no sólo es incierto, todo apunta a estancamiento y retroceso en lo económico, así como a un deterioro creciente de la vida política de la Nación, tejido social y calidad de vida de los mexicanos.

Nada indica que para el 2014 las llamadas reformas estructurales y, en específico la energética, rindan frutos acelerando crecimiento económico, generación de empleos de calidad, o productividad y competividad en el quehacer productivo como afirma Peña Nieto y sí, indicadores sobran respecto a dos variables que a mi juicio en el marco de la crisis del sistema político y régimen de partidos políticos, se complementan y retroalimentan: ineficacia gubernamental y desigualdad con pobreza extrema.

Que se vayan todos, empieza a escucharse como en el 2000 se escuchara de viva voz en Argentina ante ineficacia y corrupción oficial, mientras la pobreza avanza sin freno, la protesta popular invade la calle y el autoritarismo enseña los dientes.

Por cuanto a Veracruz, la anunciada prosperidad sólo existe en la mente de un gobernador que ni el menor intento hace por conectarse con la realidad. Anuncio tras anuncio triunfalista y el 2013 se le escurre entre las manos, como habrá de escurrírsele el 2014 y así, hasta la conclusión de su mandato, cuente o no con la bendición papal que, para el caso, sale sobrando.

Buenos propósitos y optimistas deseos con motivo del año que comienza, parecen no tener cabida en la realidad que se vive hoy día. Optimismo no falta en los hogares –el consumismo lo delata-, de lo que se carece en lo colectivo es de esperanza para un país amenazado por un infausto futuro dominado por un clima de negros nubarrones de incertidumbre, pérdida de expectativas de progreso y de valores trascendentes que, a su vez, enmarca hartazgo social que se acumula.

Para las mayorías empobrecidas, nada que celebrar

Peña Nieto y partidocracia, celebrando pírricos triunfos navideños, confiados apuestan al camino andado sin visos de atender a lo que viene. Para Duarte de Ochoa el festejo es permanente, arribó a su mandato con la prosperidad bajo el brazo. Nada le inquieta, nada le quita el sueño, en Veracruz no pasa nada y si pasa, será para bien,  con la prometedora panacea de una reforma energética que ni perjudica ni beneficia a una entidad federativa en que todo ya está hecho; consolidar las grandes realizaciones de su régimen es su propósito para el año que comienza.

Para las mayorías empobrecidas, nada que celebrar. Ni fiestas decembrinas ni festejos de año nuevo, sobrevivir es propósito, objetivo y meta cotidiana. Si alguna vez lo comido era lo seguro, para el 2014, Dios dirá.

Se fue el 2013 con su pesada carga de traiciones. La historia habrá de registrarle como el año en que un puñado de notables cancelara la joya de la corona, inscrita con letras de sangre en la Constitución del 17. Entregada la cereza del pastel, con ello culmina también la época de la simulada democracia representativa. “El Estado soy yo”, dicta Peña Nieto y el país acata.

El que manda, manda, decía Napoleón Bonaparte, y si se equivoca vuelve a mandar. Regla de oro del autoritarismo, propósito restaurador del viejo régimen de espaldas a la voluntad y aspiración democrática de los gobernados.

Dejar hacer, dejar pasar, masoquista síndrome del mexicano, como contrapartida.

Con estas viejas fórmulas pendiendo cual “Espada de Damocles” sobre el México inerte e indefenso, arriba el 2014. Bienvenido sea y que cada quién se agarre donde pueda que con el cambio climático, todo es posible,  hasta perder lo que nunca se tuvo: libertad como conciencia de la necesidad.- Cd. Caucel, Yucatán, diciembre 25 de 2013.

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