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Tag Archives: Tomás Ruiz

Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

 El gran ausente en el primer círculo de la coordinación de campaña de Enrique Peña Nieto, es ni más ni menos que Fidel Herrera Beltrán, ex aspirante a la candidatura presidencial de su partido y hoy relegado. Por algo será, pero de que tal ausencia influirá en la integración final de la lista de candidatos a Senadores y Diputados Federales en Veracruz, ni duda cabe. La cúpula del tricolor y su abanderado no quieren saber nada de la “fidelidad” y su nefasta herencia. Pero ese no es nuestro rollo, que se hagan bolas los priístas.

Lo que si es de la competencia de todos los veracruzanos es la promesa incumplida de Tomás Ruiz, Secretario de Finanzas del gobierno duartista. Pasó navidad, pasó año nuevo, pasó el día de reyes, y es la hora en que no se cumple al cien por ciento con la promesa de pago a constructores y prestadores de servicios. De lo único que se da razón, en los términos declarados por el titular de finanzas, es lo relativo al logro de la reestructuración de la deuda bancaria contraída por la administración anterior.

Léase bien, reestructuración con nuevas condiciones de pago en plazo de capital y obligaciones anuales por servicio de la deuda, más no reducción de la misma. Luego el multimillonario adeudo subsiste, garantizado con las aportaciones federales que le corresponden a Veracruz.

Lo que en pocas palabras, significa que la sequía en las arcas de la administración pública estatal va para largo. Haciendo nugatorios los buenos deseos que para el 2012 formulara el gobernador. La sociedad veracruzana tendrá que seguir rascándose con sus propias uñas, sin aspirar a políticas públicas de alto impacto en apoyo a la producción y al fortalecimiento de la infraestructura.

Salvo, claro está, aquello que con fines estrictamente electorales, impacte mediáticamente en la población, como las medidas asistencialistas de presunto combate a la pobreza, vía programa “Adelante”. Asistencialismo que no resuelve gran cosa pero que contribuye a paliar exigencias y demandas en un año electoral.

Por cierto, nuevamente ha trascendido que se persiste en la práctica de exigir un “diezmo” adicional del 30 por ciento tanto a los acreedores por el pronto pago de lo que se les adeuda, como a los beneficiarios de programas de apoyo a la producción. Esto con el fin de contar con un colchón para lo que se ofrezca a lo largo del proceso electoral y, peor aún, para el bolsillo personal de algunos funcionarios de primero y segundo nivel de la administración estatal. Las finanzas públicas transitan por la calle de la amargura; la corrupción llegó para quedarse. Caray, lo que trae a colación nuevamente a Fidel Herrera Beltrán y su reducida cohorte de pasadores de charola, hoy ninguneados por la cúpula nacional priísta que encabeza Enrique Peña Nieto. Así se dan las cosas.

Y si que así se dan. Puesto que el ninguneo implica modificaciones sustanciales en el ajedrez político veracruzano. Personajes de triste memoria como Erick Lagos, Jorge Carballo y Reynaldo Escobar, de alfiles pasarán a simples peones, gracias a su estrecho nexo con el hombre fuerte de Nopaltepec. La corrupción, tarde o temprano, también  devora a sus artífices.

Lo que muchos se preguntan es si el Sr. Doctor en Economía, Javier Duarte de Ochoa, se verá afectado al no ser tomado en cuenta Veracruz en la integración del primer círculo de la coordinación de campaña del virtual candidato del PRI a la presidencia de la República, y lo que venga después si el mexiquense llega a Los Pinos.

Fidel ordenaba, Duarte de Ochoa cumplía en su carácter de secretario de planeación y finanzas. Entre otras cosas, a este último servidor público se le atribuye la maniobra bursatilizadora con la que se pretendiera tapar un agujero para terminar abriendo otro mayor. Todo depende de si ante Peña Nieto tiene éxito su orquestada campaña en contra del gobierno federal a cargo de Felipe Calderón. Cosas de la política que hombres y mujeres vinculados a la grilla cortesana o al periodismo oficialista, perciben pero se lo callan.

Quien seguramente no guardará silencio tras su sonado fracaso al frente del Comité Directivo Estatal del PRI, es Héctor Yunes Landa, quien tomando como trampolín el cargo ganado por su abyecta sumisión, trabajó para su santo. Hoy desde su tribuna personal, “Alianza Generacional”, en su carácter ya de aspirante formal al Senado, volverá a su vieja táctica de ofrecer enderezar entuertos, así sea pateando el pesebre. Está en su naturaleza.

Y mientras los dimes y diretes en torno a lo electoral calientan el ambiente en el cotarro doméstico, Europa se derrumba, amenazando llevarse entre las patas no sólo a quien se deje,  también a quien no quiere ver  que el horno no está para prósperos bollos con jalea. Xalapa, Ver.-

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Sefiplan inicia el programa “Reconocimiento de adeudos” en donde se espera saldar todas las deudas pendientes del gobierno estatal con constructores,  proveedores y prestadores de servicios. Ver video en  Gobernantes.com . Siendo tantos y por tanto dinero los que exigen pago de adeudos de hasta más de un año de antigüedad, que bien valdría la pena transparentar dicho reconocimiento con auditorias físico financieras, contrato en mano, para determinar si realmente procede el pago por obra o servicio prestado pues es tal el desorden y tiradero que hereda Duarte de Ochoa, que muchos de los adeudos pudieran ser más fantasmas que las empresas constructoras de de Rafa “Negro Cruz”, Javier Herrera Borunda, Moisés Herrera Beltrán u otros prestanombres más. ¡Chivo brincado, chivo pagado! Pulsocritico.com

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J. Enrique Olivera Arce

A la par que se pierden las formas, exhibiendo el fondo, la vergüenza  pasa a segundo plano cediéndole el paso al cinismo. Aquellos políticos que diciéndose ser respetuosos de la ley, exigiendo de sus adversarios apego al estado de derecho, lejos de guardar las formas violentan la norma que defienden, exhiben desverguenza y se asumen como cínicos. Javier Duarte de Ochoa incurre en ello, al pasarse por lo más pando lo que el Código Electoral de Veracruz establece como paso obligado en el tránsito de candidato a gobernador electo.

El Sr. Duarte no es gobernador electo. El Tribunal Electoral de Veracruz no ha calificado aún la elección de gobernador y, por lo consiguiente, tampoco ha emitido fallo alguno sobre el particular. No obstante, el delfín del Maestro Fidel Herrera Beltrán a los cuatro vientos y por todos los medios a su disposición y alcance, se proclama anticipadamente como triunfador de un proceso electoral que no culmina del todo. Tomándose la libertad de nombrar a otro delfín, este de la Sra. Elba Esther Gordillo, quien en su carácter de coordinador del equipo de transición, le representará en los trabajos de entrega y recepción del Poder Ejecutivo de la administración pública veracruzana, habiendo trascendido que Tomás Ruíz ocupara el cargo de secretario de planeación y finanzas. ¿Pago de factura?

Pero no sólo violenta lo dispuesto legalmente en materia electoral desentendiéndose de las formas. Con su actitud triunfalista falta al respeto a quienes como adversarios enfrentara en la contienda, provocándolos, y lo más relevante, desprecia la inteligencia de tres millones de veracruzanos que sufragaran el pasado domingo 4 de los corrientes.

Con todo y lo que se diga en contrario en amplios círculos del priísmo, la mayoría de los sufragantes  no votó a favor del joven delfín. Esto debería ser suficiente para que el Sr. Duarte guardara compostura y discreción, esperando a que el Tribunal Electoral le declarara gobernador electo, respetando con ello los plazos que la legislación establece. Pero no, al presunto triunfador se le queman las habas, se adelanta como adelantara su campaña electoral y, con todo cinismo, se asume como el gobernador electo por la voluntad de la mayoría. Se engaña a sí mismo y pretende que la ciudadanía se de por engañada y satisfecha.

Para muestra basta un botón. Si antes de ser calificado por el Tribunal ya miente a los veracruzanos, que podemos esperar del Sr. Duarte cuando por mandato constitucional asuma el gobierno de Veracruz, si no pasa otra cosa. Guardar las formas es lo mínimo que deberían recomendarle sus estrategas post electorales.

Lo paradójico es que es y no es lo que pretende. Su subordinación a quien lo eligiera como candidato es más que evidente. Su estratega de comunicación social, una señora por cierto muy cuestionada y que le fuera impuesta, no ha tenido el cuidado de negociar con la prensa el como evitar que se exhiba en los medios el alto grado de dependencia del Sr. Duarte con respecto a su mentor. La imagen mediática del delfín se pone a la par de la de Fidel Herrera Beltrán, el mismo color escarlata y el mismo discurso triunfalista, sin el menor asomo de un obligado deslinde. Temas tan desgastados como la inversión, el empleo y el acercamiento de Veracruz al primer mundo, a los que tanto recurriera en su discurso triunfalista el aún titular del Poder Ejecutivo estatal, no deberían figurar en la agenda mediática de quien ávido de legitimación, insiste en cobijarse tras la sombra de su hacedor.

El proyecto transexenal de la Fidelidad por Veracruz, quedó en eso, simple proyecto de pensamiento único al que se le opusiera con contundencia el pluralismo político de la gran familia veracruzana. Insistir en revivirlo y prolongarlo, es ocioso. El Sr. Duarte debería asimilarlo y ofrecer a los veracruzanos rostro e ideas renovadas, antes que incurrir en soberbia y triunfalismo anticipado.

Javier Duarte de Ochoa no es gobernador electo, pero aunque lo fuera, el hartazgo de casi seis años de políticas escarlatas antipopulares, exige humildad, discreción, diálogo y gobierno para todos sin distingo partidista. Piénselo Sr. Duarte, la legitimidad se gana respetándose a sí mismo y a los demás. Hay se lo dejo de tarea.

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