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Daily Archives: septiembre 5th, 2007

Pulso crítico

 

J, Enrique Olivera Arce

 

Lo que para Calderón Hinojosa se reducía a un mero trámite administrativo en el Congreso de la Unión, para el país ha resultado ser un bodrio sin pies ni cabeza, rechazado tanto por las distintas fuerzas políticas como por el sector empresarial. Lejos de acercarse al logro de una cuando menos miscelánea fiscal consensuada, la iniciativa de Reforma tributaria del calderonismo encuentra cada vez más rechazo en todos los ámbitos de la vida productiva, especialmente por aquellos sectores económicos que, como los empresarios, actuaran como sostén propiciador del cuestionado triunfo electoral del candidato de la derecha.

Quienes veían a López Obrador como un peligro para México, hoy son los primeros en alzar la voz en contra de las medidas fiscales propuestas por el régimen del panista del empleo; argumentando que el remedo de reforma fiscal frena la inversión, limita competitividad e imposibilita el  sostenimiento y ampliación de la planta laboral.

Pese a la simulación y evasión fiscal amparadas en un sistema tributario proteccionista e inequitativo, es más que sabido que nuestra burguesía nacional –ramplera y cuentachiles como en su momento la calificara el presidente López Mateos–, siempre se ha manifestado reacia a su contribución al desarrollo del país vía pago justo de la carga impositiva a que la ley le obliga. Resultando hoy paradójico que estando a favor de un neoliberalismo que pugna por la reducción del Estado, al mismo tiempo exige que sea este el que se haga cargo de la mayor parte del costo de las tareas del desarrollo.

Y por si esto fuera poco, ahora es la Cámara Americana de Comercio que representa a las empresas estadounidenses en nuestro país, por voz de su director general, la que se suma a la gritería criticando, a manera de chantaje, la iniciativa de reforma fiscal del gobierno mexicano, que considera el cobro de la contribución empresarial a tasa única (CETU) del 19 %, cuando “para no perder el atractivo de la inversión la tasa máxima debería ser del 12 por ciento”.

Entre la espada y la pared, el gobierno ni va para adelante ni recula en la medida de lo deseable por sus principales críticos, la iniciativa privada. Tanto la Secretaría de Hacienda como el  Congreso de la Unión están empantanados. Ni unos ni otros encuentran el justo medio que concilie los distintos intereses en juego para alcanzar el anhelado consenso. Gobierno, partidos políticos y empresarios nacionales y extranjeros, en lo oscurito, discuten un tema toral para la Nación sin alcanzar acuerdo alguno.

Y a eso, para tener el cuadro completo, agreguémosle el beneplácito del PRI y del PRD para con la propuesta calderonista de incrementar el impuesto a la gasolina y los efectos colaterales de esta medida.

Así, el interés de clase de quienes tienen todo y quieren más, hace sentir su peso específico; pretendiendo salvaguardar sus pingues ganancias a costa de los recursos de la Nación y de la mayoría de los causantes cautivos del ISR, que como siempre, terminan siendo quienes pagan los platos rotos.

En el inter, el pueblo llano, hombres y mujeres de a pie, ajeno al debate y al bombardeo mediático con el que se pretende legitimar el argumento de unos y otros, simplemente espera. Al fin y al cabo sabe que, como siempre, terminará llevando sobre sus espaldas el peso de una carga tributaria injusta y contraria al interés nacional. Verdad de Perogrullo que no puede ocultar ni la demagogia gubernamental ni la simulación partidista. En una sociedad profundamente desigual y a cargo de una clase política sometida a oscuros intereses, no se puede esperar otra cosa que no sea el sacrificio de los más en beneficio de los menos.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 

A escasas 40 horas de que el huracán Dean  impactara la costa veracruzana y ya velándose en Tlacolulan el cuerpo del campesino que en vida llevara el nombre de Salvador Velasco Mendoza, solícita la dirigencia estatal de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, ajena a los efectos del meteoro en el sector agropecuario, organizaba en la colonia 6 de enero  un foro proselitista en apoyo a David Velasco Chedraui, candidato de la alianza fidelidad a la alcaldía de Xalapa.

 

Confirmando con hechos concretos el tenor de nuestra colaboración anterior en la que expresáramos nuestra percepción de una absoluta indiferencia frente a lo que al campo depara el TLCAN. “ocupados en el proceso electoral y preocupados por sus posibles resultados, políticos, servidores públicos de todos los niveles, ni sudan ni se acongojan frente a la traición y la suerte que con esta le depara al campesinado veracruzano, ubicándose en la misma tesitura todos aquellos que se dicen líderes agrarios; los mismos que en la arrebatinga de las parcelas de poder están recibiendo ni más ni menos que lo que se merecen: limosna política.”

 

Insensible frente al dolor de aquellos que en el pasado fueran sus hermanos de clase, ajena a las miles de hectáreas de cultivos siniestrados, de los que depende la maltrecha economía agraria veracruzana, e indiferentes ante lo que el propio gobernador calificara de un desastre de gran magnitud, el inexistente liderazgo que encabeza Bertha Hernández Rodríguez enseñaba una vez más el cobre. Cuidando más de alcanzar la ansiada limosna política que por cuidar, cuando menos las formas, frente a un evento de la naturaleza cuyos daños colaterales en el sector agropecuario habrán de sentirse con toda crudeza a lo largo de varios meses.

 

La Liga de Comunidades Agrarias, atendiendo a su historia, estaba más que obligada a actuar en consecuencia frente al embate de la naturaleza. Antes, durante y después del paso del meteoro por tierras veracruzanas, su presencia en las comunidades rurales debió haberse sentido. Como en todo momento debería haberse sentido frente a las amenazas confirmadas de las consecuencias del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). No ha sido así y el campesinado sabrá en su momento cobrarse el desaire.

 

Más no sólo es la Liga la que deberá cargar con este estigma. También el candidato de la Alianza Fidelidad, pagará en las urnas el costo de su  carencia de sensibilidad social y desparpajo político; más que lucirse en mítines y foros, como aspirante a la alcaldía de Xalapa debió asumirse solidario con los sectores más pobres y desprotegidos del municipio. Palpando de primera mano  las medidas previas de protección civil tomadas por las autoridades responsables, y los efectos  del temporal en una ciudad infraestructuralmente rezagada, casi en franca indefensión frente a fenómenos meteorológicos, para así normar su criterio frente a obligaciones futuras, caso de ser elegido como alcalde.  David Velasco Chedraui no actuó así y deberá enfrentar el costo de su ligereza.

 

Desprendiéndose como colofón de lo anterior lo que ya de antemano es sabido: cualquier manifestación  –sea cual fuere su origen partidista– de una falsa solidaridad expresada en medidas asistencialistas de auxilio a la población damnificada, frente a la magnitud del impacto en la economía campesina y de la población urbana más desprotegida, de un  huracán que, parafraseando al señor Calderón Hinojosa, gracias a Dios apenas toco tierras veracruzanas con grado dos de intensidad,  no podrá calificarse más allá de una oportunista manifestación demagógica con fines estrictamente electoreros.

pulsocritico@gmail.com

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