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Monthly Archives: noviembre 2007

 Opinión para Newsver

J. Enrique Olivera Arce

Desde los inicios de la actual administración pública estatal, entre murmullos palaciegos y chismes mediáticos,  se ha ido construyendo la percepción de que un buen número de funcionarios de primero y segundo nivel en el gabinete del Poder Ejecutivo no son aptos para el desempeño de la función que se les tiene encomendada. Desde que a finales del 2004 se diera a conocer la integración del equipo de trabajo del gobernador Herrera Beltrán, empezaron los cuestionamientos y los “borregos” respecto a cambios inminentes.

 

Se ha hablado de pago de facturas por servicios prestados en campaña, de alianzas con las cabezas visibles de diversos grupos al interior del PRI estatal que declinaran a favor de la candidatura del hoy gobernante, e incluso de un interés especial por acunar a jóvenes inexpertos que podrían en el futuro destacar con brillo propio. En todos los casos, el denominador común en la descalificación ha venido siendo tanto el que la mayoría de los funcionarios de primero y segundo nivel no reúnen el perfil que demanda la tarea, como su incapacidad para interpretar las políticas trazadas por el titular del ejecutivo y desempeñarse al mismo ritmo e intensidad de trabajo del gobernador. La insistencia mediática en forzar a Fidel Herrera Beltrán a realizar cambios, sigue manifestándose de manera insistente.

 

Lo curioso del caso, una verdadera contradicción, es que quienes alimentan la percepción de que el gobernador no cuenta con un equipo de trabajo a la altura de las necesidades y expectativas  de Veracruz y del propio titular del ejecutivo, son los primeros en exaltar las enormes virtudes, eficiencia y eficacia, de la administración pública estatal. Atribuyéndole al gobernador el contar con una varita mágica que todo puede, que todo resuelve y que coloca, a quien la esgrime, como el mejor gobernador a lo largo de la historia de la entidad.

 

Hoy tras el cumplimiento de la primera mitad del gobierno del maestro  Fidel Herrera Beltrán, las mismas voces que exaltaran la magnificencia de los resultados de la gestión, expresados de palabra y por escrito en el Tercer Informe de Gobierno, insisten en la necesidad de la reestructuración del gabinete con el arribo de sangre fresca, bajo el pretexto de la necesaria consolidación de la gran obra del gobernante.

 

En este escenario, vale preguntarse cómo, con funcionarios de primero y segundo nivel de tan bajo perfil y rendimiento, ha sido posible para la administración pública estatal,  alcanzar tan notables resultados. O los rumorólogos y los chismosos están equivocados en sus apreciaciones, o efectivamente, Fidel Herrera Beltrán cuenta con una varita mágica que satisface a plenitud las expectativas de los aplaudidores.

 

A mi juicio, ni lo uno ni lo otro. Tal paradoja no se refleja en la realidad. Ni se cuenta con un gabinete tan mediocre, ni hay tal varita mágica en manos de un genio. Se hace lo que se puede, conjugando lo deseable con lo posible, en el marco de disponibilidades presupuestales escasas, pero también con las limitaciones propias de un escenario nacional en el que se percibe la carencia de rumbo, la obsolescencia del sistema político, y la insistencia en la inserción tardía del país en los procesos globalizadores de una economía mundial  en permanente crisis y reacomodo.

 

Si no se percibe claridad en el rumbo de la Nación, no puede hablarse de claridad de rumbo en la entidad veracruzana. La coyuntura domina y los lugares comunes se imponen. No hay cabida para la visión de largo plazo; ni tampoco son momentos para jugar a la democracia, como en su momento trascendiera que expresara el gobernador ante un grupo de fieles servidores.

 

La administración pública veracruzana, ha sido exitosa en la contingencia. Se ha sabido con oportunidad capear el temporal y en ello, ni duda cabe, debe reconocérsele a la inteligencia y experiencia política de quien lleva el timón de la nave, pero también a la mayoría de los funcionarios de primero y segundo nivel, e indudablemente a quienes aterrizan con su trabajo cotidiano las disposiciones emanadas del ejecutivo, que han entendido la jugada actuando en consecuencia. El perfil de cada uno ha resultado idóneo para la tarea.

 

Otra cosa sería si se pretendiera modificar estructuralmente  la vida económica y social de Veracruz, actuando en el terreno de los históricos rezagos en materia de desigualdad, pobreza y exclusión. Ni el escenario político nacional es propicio para ello, ni la dinámica neoliberal de una economía estancada da pie para ello. Se hace lo que se puede, se recurre a lo disponible y se evita lo que hoy parece imposible de resolver,  existiendo un cierto nivel de consenso de que se hace bien. No se pueden pedir peras al olmo.

 

Bajo este punto de vista, bueno sería que más que descalificar sin razones válidas al equipo y exaltar sin medida al técnico, se coadyuvara a los esfuerzos de ambos, con menos rumores, menos chismes, más honestidad intelectual, más objetividad y más trabajo. 

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Mal inicio. José Yunes Zorrilla, presidente del CDE del PRI en Veracruz, incurriendo en los mismos errores de su antecesor y, peor aún, defraudando a quienes esperan otra cosa de un ya experimentado joven político, economista brillante, y con una amplia cultura general que le abre las puertas en diversos escenarios de la vida política y social de Veracruz, se muestra como un oportunista y demagogo.

Dejándose llevar por la política mediática que tantos dividendos en lo personal le ha dejado a Alfredo Gándara, artífice de la comunicación social en el estado, pero que mucho daño le ha hecho a Veracruz, el ex aspirante a Senador, en el marco del “Primer Taller Parlamentario Ambiental” organizado por su partido y celebrado en Villahermosa, Tabasco, no tuvo empacho en declarar a los medios que: “Los gobiernos priístas están trabajando con toda responsabilidad para cuidar el medio ambiente y se preparan para enfrentar con éxito los embates por el cambio climático, Veracruz y el gobernador Fidel Herrera encabezan esta acción…” Agregando, “que los gobiernos del partido tricolor asumen con responsabilidad el papel que les toca en la lucha contra el cambio climático y los peligros que acechan al medio ambiente…” Como prueba de su afirmación, hizo referencia al Plan Veracruzano de Desarrollo, donde a decir del ex candidato a senador, se da un diagnóstico completo y realista y donde se fijan las políticas a seguir en materia ambiental en Veracruz.

Declaraciones que si bien, en la forma, puede ser del agrado del gobernador y el coro mediático de siempre, carecen, en el fondo, de sustento y de visión de futuro; exhibiendo la pobre cultura política de un importante sector de la clase política veracruzana; así como el afán desmedido por hacer de Fidel Herrera Beltrán el paladín de todas las batallas. Ni en Veracruz ni en ninguna otra entidad federativa, se trabaja con toda responsabilidad en el cuidado del medio ambiente. Con mucho mayor razón, de ninguna manera se puede afirmar que los gobiernos priístas, o los que encabezan el PAN o el PRD en el país, se preparan para enfrentar con éxito los embates de la naturaleza por el fenómeno del cambio climático. El discurso político no se hace acompañar por hechos concretos en tal sentido.

Enfrentar lo que el ser humano ha propiciado, y luchar contra un fenómeno hasta ahora irreversible, son dos cosas distintas. Yunes Zorrilla confunde protección coyuntural del medio ambiente con medidas estratégicas para enfrentar el fenómeno del calentamiento global y el cambio climático. Lo paradigmático, es que no se avanza ni en uno ni en otro sentido. Tabasco y su más de un millón de damnificados, es un ejemplo de negligencia y abandono por parte de los gobiernos priístas. Veracruz no se queda atrás.

Enfrentar los efectos del cambio climático requiere algo más que declaraciones y afán por proyectar allende nuestras fronteras la imagen del titular del ejecutivo. Empieza por tomar conciencia a todos los niveles de la gravedad del problema y generar entre la población una amplia cultura de prevención, que se soporte en procesos participativos de planificación estratégica de mediano y largo plazo, como la que ya han recomendado diversos expertos en el tema. México, y por lo consiguiente Veracruz, se mantienen ajenos a ello. De hecho, se le ha dado la espalda.

Resulta absurdo y fuera de lugar, por tanto, afirmar que el remedo de Plan Estatal de Desarrollo de la entidad cuenta ya con un diagnóstico completo, veraz y realista, donde se fijan las políticas a seguir en materia ambiental, cuando aún no se toma plena conciencia de la diferencia entre cuidar, preservar e incrementar la calidad de vida de la población en su relación con el medio ambiente, y las medidas a adoptar para, en el mediano y largo plazo, mitigar en la medida de lo posible los efectos de un fenómeno que habiéndonos tomado por sorpresa, a escala planetaria no podemos evitar.

¿Se están tomando medidas para actuar en consecuencia, en previsión a lo que viene? Que la respuesta la den los propios expertos y los veracruzanos, tamaulipecos, tabasqueños, chiapanecos, campechanos y yucatecos, de las regiones costeras del Golfo de México que, bajo los efectos del cambio climático, están ya sufriendo los embates de un fenómeno que ni fue previsto con oportunidad ni se le ha dado la importancia debida, más allá de medidas asistencialistas de prevención coyuntural de afectaciones y atención a damnificados, como las que año con año, desastre tras desastre, con el auxilio y tejemanejes del FONDEN vienen teniendo lugar en todo el país bajo la conducción de los tres órdenes de gobierno. ¿No acaso seguimos las mismas prácticas de irracionalidad, que se dice combatir, emulando a los países altamente industrializados con programas de crecimiento económico que lejos de mitigar incrementan los riesgos?

No se escucha a los científicos y expertos que han puesto sobre aviso a la humanidad, mucho menos a la población damnificada. Y, en la coyuntura, la urgencia de acciones inmediatistas impulsadas por el afán de acumular riquezas sobre explotando recursos naturales y humanos, e incrementar el poder temporal de unos cuantos, se privilegian sobre lo importante, la supervivencia. Veracruz no escapa a esta realidad. En este escenario habría que ubicar la ligereza de las afirmaciones del dirigente estatal del PRI.

Mal inicio el de José Yunes Zorrilla. Dando la impresión de que, irresponsablemente, simplemente se suma a la consigna de atacar los puntos flacos de PEMEX y su incidencia en el deterioro del medio ambiente, en nombre de una política de chantaje que pretende hacer de la paraestatal origen de un problema de deterioro que nos ha rebasado. Pero también de inducción psicológica que impactando en el imaginario popular, justifique la incapacidad gubernamental, en los tres órdenes de gobierno, para atender integralmente a un cada vez mayor número de afectaciones derivadas de fenómenos naturales recurrentes; a los que se suma la ausencia de visión estratégica y acciones jerarquizadas consecuentes de prevención.

Las declaraciones de Yunes Zorrilla, se dieron en una entidad federativa que hoy vive el mayor desastre de su historia, gracias a que los gobiernos priístas cancelaron de un plumazo a la Secretaría de Recursos Hidráulicos y a la Comisión del Río Grijalva, a la par que dejaron a Tabasco abandonado a su suerte, a merced de un sistema hidrológico no controlado y de una clase política negligente y corrupta. La realidad se ha encargado de mostrar que no se puede ir en contra de la naturaleza. Mucho menos combatir sus embates con discursos y desplantes partidistas.

1. El momento histórico que vivimos

1°. México ha vivido y está viviendo un proceso de ocupación integral, a la vez abierto y silencioso, que muchas organizaciones políticas y grupos de la sociedad civil –entre ellas Paz con Democracia— han estado denunciando desde hace décadas, estructurado mediante reformas a la Constitución y a través de disposiciones de hecho. Estas políticas y transformaciones aplicadas sin un examen público informado –legalizadas o fuera de la ley –, impuestas por los gobernantes, al profundizar y extender la ocupación, han refuncionalizado nuestra nación al proyecto “globalizador” y hegemónico del “imperialismo colectivo” que hoy domina una inmensa región del mundo, encabezado por Estados Unidos de América.

 

Pablo González Casanova, Víctor Flores Olea, Miguel Concha Malo, Miguel Álvarez, Luis Hernández Navarro, Alicia Castellanos Guerrero, Gilberto López y Rivas, Héctor de la Cueva, Ana Esther Ceceña, Magdalena Gómez, Higinio Muñoz, Samuel Ruiz García, José Antonio Almazán, Dolores González, Pablo Romo Cedano, Gonzalo Ituarte Verduzco, Juan Bañuelos, Juan Brom, Oscar González, Guillermo Briseño, Guillermo Almeyra, Alfredo López Austin, Carlos Fazio , Rafael Reygadas, María Fernanda Campa Uranga, Manuela Alvarez y Santiago Alvarez.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Los contrastes no se dejaron esperar. Durante el diálogo que con motivo de su Tercer Informe de Gobierno, sostuviera el gobernador Herrera Beltrán con los diputados integrantes de la XLI Legislatura local, estos fueron más que manifiestos. Partidizada la representación popular,  al triunfalismo priísta que insiste en dividir a los veracruzanos, separándolos entre fieles e infieles, se opuso la estupidez de un panismo retrógrada y la incongruencia perredista que no hace acompañar al discurso con hechos concretos y palpables, que le distingan como una oposición política responsable.

 

Como era de esperarse, las intervenciones del mandatario veracruzano no aportaron nada nuevo. A lo largo de su gestión y en especial en el tercer año de su mandato, se ha dicho todo. La efectiva labor propagandística de su gobierno se ha encargado de dar a conocer con oportunidad todos y cada uno de los logros alcanzados por la administración pública veracruzana, que no son pocos por cierto y que sin duda hablan por sí solos de los avances que registra la entidad en diversos rubros de la vida económica y social de la entidad. Lo único novedoso, fue el formato adoptado y el optimismo desbordado de un priísmo que sin mayor esfuerzo tiene hoy el sartén por el mango en la XLI Legislatura.

 

Y digo que sin mayor esfuerzo, porque a la luz de los hechos, el PRI recupera la hegemonía política sin necesidad de mover un dedo en la tarea que se echara a cuestas de reconstruir o reinventar democráticamente al partido. Para tener la mayoría absoluta en el Congreso local, ha bastado el singular esfuerzo por trascender de Fidel Herrera Beltrán, cuyo despliegue de inteligencia, colmillo político, disciplina y capacidad impresionante de trabajo, ha puesto en evidencia a una oposición miope y corrupta.

 

Señalo también el optimismo desbordado del priísmo veracruzano. Porque este se hace acompañar de soberbia y prepotencia. Para la mayoría de los círculos cercanos al poder, la oposición al partido tricolor  no existe en Veracruz. Confundiendo la estupidez de un Alejandro Vázquez Cuevas o el pragmatismo y oportunismo pedestre de un Arturo Herviz, con el pluralismo político de una sociedad en la que amplios sectores de la población,  ni comulgan con el priísmo ni cuentan con un liderazgo auténtico a través del cual expresar su sentir.

 

Espectáculo teñido de rojo y de simulación histriónica, en el que sólo se hablara de triunfos, sin destacar las derrotas. Veracruz late con fuerza al calor del titular del poder ejecutivo y los logros de tres años de gestión, calificándose con diez a sólo una cara de la moneda. Si bien los avances son significativos, no han sido suficientes para hacer retroceder ancestrales rezagos en la calidad de vida de la mayoría de los veracruzanos. La pobreza y la desigualdad siguen campeando por sus fueros. La otra cara de la moneda, ignorada en el evento, oculta de los reflectores mediáticos, sin nadie que se atreva a calificarla, sigue determinando en la vida presente y futura de la entidad. Sólo la voz solitaria de Margarita Guillaumín Romero, vilipendiada y descalificada por una galería de porros, puso el dedo en la yaga.   Centrando su discurso de posicionamiento partidista en lo que más duele y lastima a los veracruzanos. Sus palabras se perdieron en el vacío. El discurso no tuvo eco; la incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace en el PRD, restan la mínima autoridad política necesaria para hacer prevalecer la idea de que la pobreza, la desigualdad, la inseguridad, la corrupción, la impunidad, y la deshonestidad intelectual,  también laten con fuerza en Veracruz.

Opinión para Newsver

J. Enrique Olivera Arce

Del halago desmedido al Presidente en turno se pasa a la diatriba severa al individuo cuyo mayor título para la nueva circunstancia es el de “ex”.

Beatriz Paredes

 

Hace tres años, la mayoría de los medios calificaba a la Legislatura saliente como pésima. En diversas publicaciones se destacaba la pobre actuación de los diputados salientes, acusándoles de tapadera propiciatoria para el endeudamiento extraordinario y de último momento de la administración alemanista.

Quienes mamaron de la ubre del alemanismo quemaron incienso ante la imagen de la pareja en la cúspide del poder estatal, hasta el último momento. Con el ascenso de Fidel Herrera Beltrán a la titularidad del poder ejecutivo, bruscamente la tónica cambió. El malo fue sepultado a periodicazo limpio, acusado de negligente y ladrón. El bueno y su consorte elevados a la calidad de semidioses.

Hoy, el fenómeno mediático vuelve a repetirse. La  LX Legislatura  se hace acreedora de la etiqueta de nefasta. Incluso, un locutor irreverente y lambiscón, no ha tenido empacho en afirmar que sus integrantes “le dijeron no a Veracruz”. Agregando que con ello la entidad acusa un atraso legislativo de tres años. Y dentro de tres años, aún si  la LXI Legislatura que inicia actividades se muestra generosa con los medios, la historia volverá a repetirse. El rey ha muerto, viva el rey.

Lo mismo podría decirse de la actitud asumida por una mayoría de comunicadores, respecto a los alcaldes que en enero próximo concluyen su periodo constitucional. Los que regresan a sus actividades privadas, desde ya son objeto de todo tipo de calificativos negativos. Los que en suerte se reenganchan en el sector público estatal, como es el caso de Iván Hillman, están o estarán siendo objeto de no pocos halagos, merecidos o  inmerecidos. Lo que en Yucatán se conoce como “cultivo”, se practica con creces en Veracruz.

Valiendo la pena destacar que los peores calificativos se aplican a ex diputados y próximos ex alcaldes de los partidos opositores. El sólo hecho de no militar en las filas de la fidelidad, los hace acreedores a los peores epítetos. Su imperdonable delito  es el no haberse sometido al color en turno.

Hoy, a tres años de distancia, el gobernador y su señora esposa, son el centro protagónico del torbellino mediático. Nunca en la historia de Veracruz se había contado con un gobernante inteligente, visionario y cercano a la gente. Su muy personal estilo de gobernar es ejemplo a seguir por quienes saben decir sí a Veracruz. La entidad acusa una verdadera transformación económica y social, que abre la puerta de todo tipo de oportunidades a los que menos tienen, permitiéndoles el acceso a una vida digna, decorosa y sin sobresaltos. Para la pléyade de aspirantes a gobernar a Veracruz, el reto es lograr estar a la altura del que hoy, indebidamente, se dice manda en la entidad.

Si la ley no escrita a que históricamente atienden la mayoría de los medios impresos y radiofónicos –la TV se cuece aparte-, es la de halagar de manera desmedida a quien temporalmente ostenta el poder, sepultando en vida a los “ex” que navegan en el terreno incierto del desempleo sin posibilidades de defensa, cabe preguntarse, entonces, si prevalecerá el mismo tratamiento mediático para los integrantes de la LXI Legislatura, y los alcaldes que tomarán posesión de su encargo en enero próximo, al término de su gestión.

Por lo consiguiente, también procede la pregunta: ¿Cuál será el tratamiento que revisteros, comentaristas y columnistas le darán a Fidel Herrera Beltrán cuando concluya su mandato constitucional?

No hay que ser muy inteligentes para conocer la respuesta. Diputados y alcaldes salientes deberán acogerse a la condena mediática y sufrir las consecuencias en su vida profesional y familiar. En el caso de Fidel Herrera Beltrán, con su larga y fructífera experiencia política, seguramente sabe bien que nadie escapa de la telaraña que día a día, hasta el último día, con halagos y genuflexiones tejen  los enanos. Como sabe bien del vuelco de la tortilla, al término de todo mandato, por lo que anímicamente estará más que preparado para enfrentar  con entereza los vituperios de sus críticos, cuando llegue el momento de entregar la estafeta a su sucesor.

Los diputados que recién se estrenan, sobre todo los jóvenes fieles que arriban al Congreso no precisamente por méritos propios, tendrán que aprender a no perderse entre la miel del halago fácil e interesado, y de lo que significa el caer de la gracia de los medios, llegado el momento de marchar a casa.

 

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

Una vez más el PRI y el PAN en una perversa alianza dejan a su suerte al campo mexicano. La esperada indefensión frente a la apertura del sector agropecuario dispuesta en el TLCAN para enero próximo, debe darse ya como un hecho ante la negativa de las bancadas de ambos partidos en la Cámara de Diputados, a la autorización de partidas presupuestales específicas para el 2008, que estarían destinadas a para salvaguardar desde el gobierno federal a los campesinos mexicanos ante el inminente embate que representa la apertura a la libre exportación e importación de granos básicos.

El mayoriteo legislativo, de espaldas al campesinado nacional, descartó la propuesta del PRD, Convergencia y PT, sumándose a la indiferencia con la que, en los tres órdenes de gobierno del país, se contempla la traición salinista al campo mexicano. Dándose un paso más en contra de la soberanía alimentaria del Estado mexicano.

 Ante el hecho consumado, los productores de granos básicos, carne, leche y azúcar, en su mayoría, pequeños y medianos, tendrán que enfrentar solos   los efectos de la apertura arancelaria, compitiendo en absoluta desventaja con productores primarios y poderosos consorcios trasnacionales de la industria agroalimentaria, altamente subsidiados por los gobiernos norteamericano y canadiense.

Con lo anterior, queda demostrado que todo el escándalo mediático en torno al ex presidente Vicente Fox, incluido el show del derribo de la estatua en Boca del Río, no ha sido otra cosa que una cortina de humo más con la que el PRIAN pretende ocultar su traición a México. Preocupados y ocupados en las minucias del más que evidente saqueo de las arcas públicas por parte de la pareja de taimados seudo rancheros, los mexicanos nos mantenemos ajenos a lo sustantivo: la constante traición al país por una clase política insensible y corrupta, entregada a los intereses del gran capital.

No faltarán voces que afirmen lo contrario. Autoridades federales, estatales y municipales, así como la mayoría de la representación popular, sacará a relucir las ventajas de los programas asistencialistas, paliativos con los que dicen blindar al campo mexicano. A los que se les atribuye el fortalecimiento de capacidad productiva, competitividad y acceso a los mercados internacionales del sector agropecuario. Patrañas demagógicas con las que se dice simultáneamente se combate a la pobreza. Pasando por alto que nuestros productores agrícolas y pecuarios ni piden limosna ni pueden depender permanentemente de políticas emergentes que, en la coyuntura,  si contribuyen a la distorsión de procesos electorales.

Los productores agropecuarios nacionales exigen trato justo dentro del marco de un tratado en el que compiten economías nacionales asimétricas, en beneficio de la más fuerte. Tal exigencia ha sido ignorada por las bancadas del PRI y el PAN en el Congreso de la Unión.

Y por si eso fuera poco, como consecuencia del mismo instrumento, al interior del país se hará competir  criminalmente a economías regionales, también asimétricas, en las que las unidades productivas con mayor capacidad, nivel de integración, conexión con los circuitos comerciales internacionales y beneficiarias de una mayor concentración de infraestructura y respaldo gubernamental, eliminarán a aquellas que, como las de subsistencia, constituyen mayoría en el campo mexicano. No estando exento lo anterior de una probable inducción gubernamental al incremento de la migración, la proletarización de la mano de obra campesina y la reconversión de amplias áreas de cultivo substituyendo producción de alimentos por materia prima para la industria bioenergética,  para restarle presión a lo que a partir del primero de enero del 2008 constituirá el problema más álgido de la Nación.

En este contexto, la representación popular electa que integrará la CLI Legislatura veracruzana, por cierto la más gris de que se tenga memoria, ajena al problema, como se constatara en las campañas proselitistas, se sumará al clima de indiferencia, demagogia y traición que priva en la atención al agro veracruzano. El emblemático armadillo de Rinconada será su pendón.

pulsocritico@gmail.com

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