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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Mal inicio. José Yunes Zorrilla, presidente del CDE del PRI en Veracruz, incurriendo en los mismos errores de su antecesor y, peor aún, defraudando a quienes esperan otra cosa de un ya experimentado joven político, economista brillante, y con una amplia cultura general que le abre las puertas en diversos escenarios de la vida política y social de Veracruz, se muestra como un oportunista y demagogo.

Dejándose llevar por la política mediática que tantos dividendos en lo personal le ha dejado a Alfredo Gándara, artífice de la comunicación social en el estado, pero que mucho daño le ha hecho a Veracruz, el ex aspirante a Senador, en el marco del «Primer Taller Parlamentario Ambiental» organizado por su partido y celebrado en Villahermosa, Tabasco, no tuvo empacho en declarar a los medios que: “Los gobiernos priístas están trabajando con toda responsabilidad para cuidar el medio ambiente y se preparan para enfrentar con éxito los embates por el cambio climático, Veracruz y el gobernador Fidel Herrera encabezan esta acción…” Agregando, «que los gobiernos del partido tricolor asumen con responsabilidad el papel que les toca en la lucha contra el cambio climático y los peligros que acechan al medio ambiente…” Como prueba de su afirmación, hizo referencia al Plan Veracruzano de Desarrollo, donde a decir del ex candidato a senador, se da un diagnóstico completo y realista y donde se fijan las políticas a seguir en materia ambiental en Veracruz.

Declaraciones que si bien, en la forma, puede ser del agrado del gobernador y el coro mediático de siempre, carecen, en el fondo, de sustento y de visión de futuro; exhibiendo la pobre cultura política de un importante sector de la clase política veracruzana; así como el afán desmedido por hacer de Fidel Herrera Beltrán el paladín de todas las batallas. Ni en Veracruz ni en ninguna otra entidad federativa, se trabaja con toda responsabilidad en el cuidado del medio ambiente. Con mucho mayor razón, de ninguna manera se puede afirmar que los gobiernos priístas, o los que encabezan el PAN o el PRD en el país, se preparan para enfrentar con éxito los embates de la naturaleza por el fenómeno del cambio climático. El discurso político no se hace acompañar por hechos concretos en tal sentido.

Enfrentar lo que el ser humano ha propiciado, y luchar contra un fenómeno hasta ahora irreversible, son dos cosas distintas. Yunes Zorrilla confunde protección coyuntural del medio ambiente con medidas estratégicas para enfrentar el fenómeno del calentamiento global y el cambio climático. Lo paradigmático, es que no se avanza ni en uno ni en otro sentido. Tabasco y su más de un millón de damnificados, es un ejemplo de negligencia y abandono por parte de los gobiernos priístas. Veracruz no se queda atrás.

Enfrentar los efectos del cambio climático requiere algo más que declaraciones y afán por proyectar allende nuestras fronteras la imagen del titular del ejecutivo. Empieza por tomar conciencia a todos los niveles de la gravedad del problema y generar entre la población una amplia cultura de prevención, que se soporte en procesos participativos de planificación estratégica de mediano y largo plazo, como la que ya han recomendado diversos expertos en el tema. México, y por lo consiguiente Veracruz, se mantienen ajenos a ello. De hecho, se le ha dado la espalda.

Resulta absurdo y fuera de lugar, por tanto, afirmar que el remedo de Plan Estatal de Desarrollo de la entidad cuenta ya con un diagnóstico completo, veraz y realista, donde se fijan las políticas a seguir en materia ambiental, cuando aún no se toma plena conciencia de la diferencia entre cuidar, preservar e incrementar la calidad de vida de la población en su relación con el medio ambiente, y las medidas a adoptar para, en el mediano y largo plazo, mitigar en la medida de lo posible los efectos de un fenómeno que habiéndonos tomado por sorpresa, a escala planetaria no podemos evitar.

¿Se están tomando medidas para actuar en consecuencia, en previsión a lo que viene? Que la respuesta la den los propios expertos y los veracruzanos, tamaulipecos, tabasqueños, chiapanecos, campechanos y yucatecos, de las regiones costeras del Golfo de México que, bajo los efectos del cambio climático, están ya sufriendo los embates de un fenómeno que ni fue previsto con oportunidad ni se le ha dado la importancia debida, más allá de medidas asistencialistas de prevención coyuntural de afectaciones y atención a damnificados, como las que año con año, desastre tras desastre, con el auxilio y tejemanejes del FONDEN vienen teniendo lugar en todo el país bajo la conducción de los tres órdenes de gobierno. ¿No acaso seguimos las mismas prácticas de irracionalidad, que se dice combatir, emulando a los países altamente industrializados con programas de crecimiento económico que lejos de mitigar incrementan los riesgos?

No se escucha a los científicos y expertos que han puesto sobre aviso a la humanidad, mucho menos a la población damnificada. Y, en la coyuntura, la urgencia de acciones inmediatistas impulsadas por el afán de acumular riquezas sobre explotando recursos naturales y humanos, e incrementar el poder temporal de unos cuantos, se privilegian sobre lo importante, la supervivencia. Veracruz no escapa a esta realidad. En este escenario habría que ubicar la ligereza de las afirmaciones del dirigente estatal del PRI.

Mal inicio el de José Yunes Zorrilla. Dando la impresión de que, irresponsablemente, simplemente se suma a la consigna de atacar los puntos flacos de PEMEX y su incidencia en el deterioro del medio ambiente, en nombre de una política de chantaje que pretende hacer de la paraestatal origen de un problema de deterioro que nos ha rebasado. Pero también de inducción psicológica que impactando en el imaginario popular, justifique la incapacidad gubernamental, en los tres órdenes de gobierno, para atender integralmente a un cada vez mayor número de afectaciones derivadas de fenómenos naturales recurrentes; a los que se suma la ausencia de visión estratégica y acciones jerarquizadas consecuentes de prevención.

Las declaraciones de Yunes Zorrilla, se dieron en una entidad federativa que hoy vive el mayor desastre de su historia, gracias a que los gobiernos priístas cancelaron de un plumazo a la Secretaría de Recursos Hidráulicos y a la Comisión del Río Grijalva, a la par que dejaron a Tabasco abandonado a su suerte, a merced de un sistema hidrológico no controlado y de una clase política negligente y corrupta. La realidad se ha encargado de mostrar que no se puede ir en contra de la naturaleza. Mucho menos combatir sus embates con discursos y desplantes partidistas.

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