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Apunte para gobernantes.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 

 

“Este debate histórico nos hace ver en los escenarios políticos la lucha que por un lado agrupa y cohesiona a las derechas y, por otro, divide y pulveriza a las izquierdas…”

Eduardo Pérez Roque

 

Aunque todo parece indicar que gracias a la conjunción cochinero-medios,  el PRD se ha derrotado a sí mismo, polarizándose al grado de una ya virtual ruptura entre las dos corrientes encontradas y con ello fortaleciendo a los sectores más reaccionarios de la derecha, que le apuestan a una muerte súbita del sol azteca y al desarme de la defensa de la soberanía energética de la nación, la moneda aún está en el aire. La situación prevaleciente no parece ser tan simple como la esperada por la reacción. Por encima de las contradicciones internas del PRD y de la incapacidad de la actual cúpula dirigente para conducir de manera racional el control de daños, la unidad de propósitos de una amplia y plural  base social hasta hoy no se ha perdido. El objetivo inmediato de defensa a ultranza de la soberanía energética flota en el aire. La concentración en el zócalo capitalino de la semana pasada y la programada para hoy martes, es la medida.

 

No se puede descalificar a toda la izquierda de este país por los groseros y antidemocráticos excesos de las tribus perredistas, registrados en el proceso interno de elección el pasado 16 de los corrientes. No es lógico pensar que se tire por la borda la fuerza acumulada a lo largo de medio siglo. La negativa experiencia de lo que pretendiera ser una elección democrática, es una más y de ninguna manera la última y definitiva, de una lucha por hacer de la vía institucional el camino políticamente correcto para acceder al poder. Insistimos. No hay bien más caro que el que no se tiene y hoy por hoy, el único instrumento con que cuenta la izquierda para incursionar con relativo éxito, en la búsqueda del poder por la vía electoral constitucional y hacer frente a los embates de una derecha retrógrada y entreguista, es el PRD.

 

Si la cúpula perredista no lo ve así, cegada por sus espurios intereses coyunturales,  y optara por profundizar la fractura evidente, arrastrando al partido a su desaparición como tal, la lógica más elemental orillaría a pensar que estos dirigentes serían desconocidos por una base movilizada que no está dispuesta a dar su brazo a torcer; la que recuperaría para sí la hoy maltrecha estructura sustentada en las cuotas de poder de las tribus. Si esto fuera así, tras la autoflagelación y la descalificación generalizada de que hoy es objeto el partido negro amarillo, este saldría fortalecido abriéndose la posibilidad de su rescate y reconstrucción desde abajo.

 

Para ello la militancia debería entender que en la normalidad democrática los procesos electorales no deberían ser mero trámite para el reparto de cuotas de poder ni sus resultados constituyen un fin en sí mismo. Un partido moderno de izquierda, dispuesto a servir a la sociedad y no a servirse de esta, debería comprender que el acceso al poder en la democracia representativa en que se sustenta la vida política del país, es históricamente una oportunidad  en la búsqueda de cambios profundos para lograr una sociedad más participativa y más justa y no objetivo per se. Por la casa se empieza, generando una cultura política al interior del partido, acorde con los nuevos tiempos, a la altura de los retos presentes,  y al ritmo que la sociedad demanda.

 

Bajo esta óptica, la lógica también indica que la participación activa, democrática, tolerante, solidaria e incluyente de las bases perredistas en el rescate de su instrumento político electoral, arrastraría a su favor a otras importantes expresiones de izquierda y de centro izquierda, sumando y multiplicando fuerzas y no dividiendo lo que con tanto esfuerzo e incluso pérdida de vidas humanas ha costado. Lo que propiciaría un significativo avance en los intentos por democratizar el sistema de partidos en su conjunto, enriqueciendo la vida política de la Nación.

 

Los principales medios de comunicación, haciéndole el juego a una derecha que no reconoce partido,  no lo ven así. Le apuestan a la desbandada y disolución del PRD y su salida definitiva de la vida política del país. Sin embargo, la orquestada campaña de descalificación y condena parece estar operando en contrario. Está resultando un elemento más de cohesión para la base militante que honestamente confía en su instrumento político institucional. La profusamente difundida carta de Cuauhtemoc Cárdenas y los lloriqueos de plañideras contratadas para anunciar la muerte anticipada del PRD, recomendando la nulificación de la elección como paso previo para su desaparición, sólo parecen hacer mella en aquellos que desde la derecha pretenden decidir sobre la vida interna del partido  y el futuro de la izquierda. Nadie parece estar tomando en cuenta que las bases también cuentan con opciones válidas para salir del embrollo,  y que la izquierda en su conjunto no es sólo el PRD

 

Querámoslo o no. Nos guste o no nos guste, lo que el futuro depare para el partido del sol azteca también pone en juego el destino de una legítima, plural, patriótica, y no siempre comprometida izquierda mexicana, que ya tomó partido a favor de la defensa de la soberanía energética.

 

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

 

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