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Monthly Archives: abril 2008

Apunte para: Our words in resistance

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El pasado viernes 26 en entrevista concedida a Ciro Gómez Leyva, Manlio Fabio Beltrones, Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, reconoció que en los 16 días de toma de los salones de pleno del Congreso de la Unión por parte de legisladores del Frente Amplio Progresista (FAP), no hubo vencedores ni vencidos. En ambas Cámaras se trabajó, cumpliendo las comisiones respectivas con sus tareas legislativas, y en ningún momento se interrumpió el diálogo y la negociación entre las diversas corrientes políticas que concurren a la máxima representación popular. “Con la desocupación de las tribunas ganaron las instituciones”, expresó el senador priísta, lográndose hacer prevalecer el diálogo respetuoso y constructivo entre pares. Con ello puso así, fin a las especulaciones mediáticas y al tremendismo televisivo con las que se pretendió confundir a la ciudadanía.

Ni hubo secuestro del Congreso, ni mucho menos una actitud golpista por parte de los legisladores del FAP. Como aseveraran la mayoría de los medios de comunicación y sus “texto servidores” y presentadores de noticias.

Sin embargo, vale la pena reflexionar hasta donde se perdió y se ganó. Ya no en cuanto a los encontrados posicionamientos partidistas en el seno de la crisis legislativa, en los que ha quedado claro que las reformas a las leyes secundarias propuestas por el Poder Ejecutivo Federal para un presunto fortalecimiento de PEMEX, por su relevancia y trascendencia merecen un mayor análisis y la innegable necesidad de un debate nacional sobre un tema que es de la competencia de todos los mexicanos.

Lo que a mi juicio queda como tema para la reflexión, es lo que la ciudadanía en general ganó o perdió frente al conflicto, en el marco de la construcción de la vida en democracia. Habida cuenta de que en los últimos cincuenta años nunca una iniciativa presidencial puesta a consideración del Congreso, despertara tanto interés, resistencia, participación y confrontación entre los ciudadanos.

El conflicto legislativo, y la toma de las tribunas queda para la historia como un hecho anecdótico. La iniciativa, organización, disciplina, orden, y el afán de participar en lo que a todos compete y afecta, mostrada por el movimiento social en defensa del petróleo bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, se inscriben como una experiencia colectiva más de las ya acumuladas en la larga lucha de la izquierda por un mundo mejor; inserta en la memoria histórica de un pueblo al que se le considera menor de edad e inercialmente desmemoriado.

A la par que se inscribe históricamente como un hecho de nuestro tiempo en la búsqueda de hacer prevalecer el espíritu de la vida en democracia, el que amplios sectores de la población, frente a los medios tradicionales de comunicación y sus mensajes verticales y unidireccionales, se apropiaran de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC´s); dándosele a la transmisión y recepción de mensajes socialmente útiles la horizontalidad recíproca e interactiva, coadyuvante a la toma de consciencia y organización de masas.

No siendo por tanto circunstancial que el “periodismo ciudadano”, mediante blogs en Internet y el uso racional de la telefonía celular, se impusiera por sobre la desinformación generada por los medios tradicionales. A manera de ejemplo, bastaría con echarle una ojeada al blog “Sendero del Peje”, ejemplo de los cientos que han inundado la blogosfera en pro de la defensa del petróleo, constituyéndose en instrumentos válidos para la discusión y un amplio debate. Sin los cuales no se explicaría la capacidad de convocatoria que ha permitido movilizar y concentrar, una y otra vez, a miles de ciudadanos en el zócalo de la capital de la República.

Esta experiencia comunicacional en nuestro país, soportada en las nuevas tecnologías, ampliamente aceptada y aplicada a escala internacional por los movimientos sociales en el mundo globalizado, para muchos podría carecer de relevancia. Sin embargo, constituye una conquista popular y antecedente para movilizaciones futuras. El periodismo ciudadano en México y una nueva manera de comunicación social, llegaron para quedarse.

Para la clase política, posiblemente nadie gana ni nadie pierde con el acuerdo de debate signado por los seis coordinadores parlamentarios. Para la izquierda social en su conjunto, tendría que hacerse un balance objetivo sobre lo que se gano y lo que pudo haberse perdido con la confrontación entre las fuerzas perredistas confrontadas.

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29 de abril de 2008

Así llaman los expertos al intento de modificar la Carta Magna a través de leyes secundarias, principalmente con cambios en los artículos cuarto y sexto de la Ley Reglamentaria del artículo 27 constitucional. En el primero, los privados podrán refinar bajo contrato y ser permisionarios para transportar, almacenar y distribuir petrolíferos y petroquímicos básicos; en ambos casos podrán construir, operar y ser propietarios de ductos, instalaciones y equipos. Pemex debe solicitar permiso para participar en este mercado y ya sabemos la respuesta. También se da plena libertad para que los privados se conecten directamente del pozo a las plantas de gas.

Con el artículo sexto y el 46 de la Ley Orgánica de Pemex se abre la puerta a la discrecionalidad y confidencialidad para que empresas extranjeras exploren y desarrollen integralmente yacimientos mediante contratos incentivados, internacionalmente conocidos como risk contracts, aplicables no sólo en aguas profundas, Chicontepec y campos abandonados, sino también en aguas someras y en tierra. Con lo anterior, las empresas mexicanas pasarían sin duda a ser subcontratistas o a desarrollar trabajos marginales, perdiéndose la oportunidad de reimpulsar una industria nacional de construcción y partes petroleras, como sucede en Brasil y Noruega.

La cacareada autonomía de gestión queda en entredicho al nombrar el Ejecutivo cuatro consejeros profesionales, con funciones extraordinarias, que trascenderán el sexenio en su cargo y preservarían los intereses de quien los designó. Hacienda retiene facultades para condicionar y vetar endeudamientos y la pretendida autonomía presupuestal se otorgaría, conforme a los artículos transitorios, hasta el onceavo año después de expedida la Ley Orgánica, siempre que Pemex cumpla con ciertos montos de venta de bonos y metas de balance financiero y, el colmo, aunque obtenga ingresos extraordinarios, no podrá nunca aplicar más de 15 mil millones de pesos a inversiones o mantenimiento.

Este año, el gobierno a través del Congreso le fijó a Pemex un superávit primario de 15 mil millones de dólares, es decir, un excedente de ingresos que no puede gastar y que se ocupa para cubrir el déficit gubernamental. Pemex requiere invertir en cinco años 17 mil millones de dólares para construir dos refinerías y dar mantenimiento a todas las instalaciones y ductos, es decir, 3 mil 400 millones de dólares anuales, 23% del superávit primario de 2008; esa es la importancia de los recursos congelados, que seguramente crecerán dadas las tendencias de los precios del petróleo, y los candados que el gobierno impone como metas de balance financiero.

Los mitos caen: el efecto popote, el tesoro escondido y el futuro promisorio se complementan ahora con que Pemex se fortalece y no se privatiza. Privatizar no sólo significa vender edificios o instalaciones, sino también compartir la renta petrolera y el mercado interno; y Pemex se debilita y “enaniza” al crearse prácticamente una industria petrolera integrada privada, que impedirá absorber tecnologías y prácticas modernas de administración y marginará la investigación y el desarrollo tecnológico. Pemex se convertiría en administrador de contratos y, paulatinamente, sin decirlo, la parte industrial morirá de inanición y obsolescencia y únicamente quedará el sumiso monoexportador de crudo.

Pretenden consumar el fraude constitucional. Los que tienen compromisos los defenderán, pero los que todavía vemos a Pemex como un factor de unidad, dignidad y orgullo defenderemos el usufructo de la renta petrolera para los mexicanos, cuya memoria histórica se hará presente en 2009, por no hablar de 2012.

Analista político (Ex Director de PEMEX)

Apunte para:

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Habiéndose llegado a un acuerdo satisfactorio para todas las partes en conflicto, el debate nacional va. Las tribunas camarales tomadas fueron desalojadas por los legisladores del Frente Amplio Progresista. Las aguas vuelven a su cauce en medio de una calma chicha.

Llamando la atención que tanto el Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Manlio Fabio Beltrones, como la mayoría de los gobernadores de la CONAGO, hayan asumido una actitud conciliadora. El primero aceptando en entrevista televisiva que no hubo “secuestro” del Poder Legislativo, ni la toma de las tribunas puede considerarse como una expresión golpista por parte de los legisladores del FAP; toda vez que los trabajos en ambas Cámaras continuaron con una relativa normalidad y, en ningún momento se interrumpió el diálogo respetuoso entre los 6 coordinadores parlamentarios. En tanto que los segundos se abstuvieran de incluir en la agenda de la reunión el tema energético, para evitar confrontaciones innecesarias.

Y afirmo que es de llamar la atención, porque Calderón Hinojosa y su partido, el PAN, lejos de asumir una actitud similar, ha insistido en poner más leña al fuego en un conflicto presuntamente superado. Destacando las afirmaciones del titular del ejecutivo, vertidas en la 16 Asamblea Nacional Ordinaria del blanquiazul, en las que asegura que “quienes se han empeñado en destruir la vida institucional del país han fracasado una y otra vez; fracasaron ahora, fracasarán nuevamente”. Por su parte, Germán Martínez, dirigente nacional del PAN, con el beneplácito de Juan Camilo Mouriño, señaló que los legisladores que abandonaron el Congreso “que tenían secuestrado”, salen de ahí derrotados, porque la reforma energética impulsada por el Ejecutivo “va y va muy bien”.

Frente a estas expresiones del panismo, que se suman al abyecto spot televisivo repudiado por toda la Nación, cabe preguntarse entonces quiénes son los violentos. ¿A que juega el PAN cuando es ya un hecho el que no existe consenso en torno a las iniciativas de reforma con las que se pretende abrir las puertas a la privatización de la principal palanca de impulso al desarrollo de México? ¿A quién ahora se le debe atribuir encono y cerrazón?

Calderón Hinojosa pretende ir por todo, pésele a quien le pese. Esa es la encomienda que le han dictado desde Washington y a cumplirla está dispuesto. Sin parar mientes en que con sus iniciativas no sólo se atenta contra la Constitución, la Soberanía Nacional, y las disponibilidades presupuestales del gobierno, también pone en riesgo el frágil equilibrio geopolítico que México guarda con nuestros vecinos del norte. De aprobarse las reformas en los términos, se abre el camino para que las poderosas trasnacionales energéticas de USA y sus prestanombres españoles, monopolicen en territorio nacional la administración de reservas y refinación de crudo, así como el sistema de ductos; lo que lleva implícito el que los Departamentos de Estado y de Defensa, bajo el pretexto de la salvaguarda de los intereses norteamericanos, tomen el control, como lo hacen en multitud de países hoy sometidos bajo la bota militar del imperio.

Se equivoca el PAN y Calderón Hinojosa, si consideran que las fuerzas progresistas de este país han fracasado y están derrotadas. La iniciativa de reformas no pasará.

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Apunte para Newsver

J. Enrique Olivera Arce

Ya le colmaron la paciencia a Calderón Hinojosa. Reaccionando –al estilo de Fox- ante la opinión pública internacional que considera que el sistema político de México está haciendo el ridículo, el michoacano, durante su gira en tierras estadounidenses, aclara que quien está haciendo el ridículo es el Frente Amplio Progresista y, más específicamente, el PRD por “haber incurrido en acciones como la toma del Congreso que abonado al conflicto interno que viven, sólo empobrece su propia imagen”.

A estas alturas, francamente y por lo que toca a México en su política doméstica, quien hace el ridículo es el propio Calderón Hinojosa. Con un Secretario de Gobernación cuestionado, pretendiendo impulsar por todos los medios y a contracorriente, un puñado de reformas legales de lo más controvertidas, prácticamente ha perdido la iniciativa en el Congreso de la Unión. Dejando esta en manos de una partidocracia que se abroga la representación popular, en contrario a lo que la Constitución General de la República establece.

Lo anterior no se puede ocultar, dentro y fuera de México. Más allá de una crisis institucional, que compete a un partido político en particular al que ya se da prácticamente por liquidado en el terreno electoral, lo que se percibe, insisto, es una crisis generalizada de la vida política nacional, que se expresa en el secuestro de la representación popular por un sistema de partidos políticos incapaz de conducir el proceso de democratización del país.

A ello debe agregarse la beligerancia identificada del duopolio televisivo y algunos medios de prensa escrita, que a su vez se abrogan no solamente el papel de árbitros, substituyendo a una inoperante Secretaría de Gobernación. También se erigen en jueces, calificando y condenando, en su propio provecho, la pésima actuación de los partidos políticos y sus personeros en la vida nacional. Amen de su abyecta participación en la difusión de despreciables mensajes en los que se personaliza a los legisladores del FAP, como émulos de Hitler, Mussolini, Pinochet ó Victoriano Huerta. Velada alusión al liderazgo del ex candidato presidencial López Obrador.

Se habla y se insiste en un secuestro del Poder Legislativo Federal. Cuando lo que está a la vista de todos es precisamente un secuestro de la voluntad popular, excluida de los procesos de consulta y toma de decisiones por las cúpulas de los partidos políticos, a su vez imbricados con poderosos intereses económicos, domésticos y externos.

Todo en el marco de un Estado-Nación que habiendo optado por el neoliberalismo como camino viable de desarrollo, hoy es víctima de sus propias contradicciones entrampado como está en el tema del necesario rescate de PEMEX. Y digo entrampado, porque el fortalecimiento de la paraestatal pasa necesariamente por dos vertientes sustantivas: el previo combate a la corrupción, dentro y fuera de su ámbito de competencia, y el fortalecimiento de las finanzas públicas, mediante una auténtica reforma fiscal progresiva que libere a la industria petrolera de la carga que hoy amenaza con ahogarle. Ni una ni otra vertiente se afronta con responsabilidad. El Estado mexicano está atado a intereses particulares y de grupo de todo tipo, que se oponen al cambio de rumbo.

Mientras el resto de América Latina avanza, elevándose el producto interno bruto y el nivel de vida de la población en la mayoría de los países, México se mantiene a la zaga, insistiéndose en avanzar en un callejón sin salida. Ofreciéndose como respuesta al estancamiento económico y retroceso social y político, un “tesorito” en las profundidades del océano. Agreguemos el hecho de que al celebrarse un aniversario más de la histórica defensa de Veracruz frente al invasor extranjero, simultáneamente Calderón Hinojosa refrenda en Estados Unidos de Norteamérica la voluntad de su gobierno, de validar y seguir impulsando un cuestionado TLCAN. Sometiendo a México a los intereses de la economía de nuestro vecino del norte. Patético y ridículo.

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Apunte para gobernantes.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Contribuyendo con su granito de arena a enrarecer más la ya de sí compleja y crítica situación que se vive en el Congreso de la Unión, gobernadores de ocho estados “productores” de petróleo acordaron presentar al Poder Legislativo de la Federación una propuesta de reformas legales, que permitan a los gobiernos estatales asociarse con la iniciativa privada para explorar, explotar y refinar crudo.

Extemporánea y totalmente fuera de contexto, la iniciativa de los gobernadores de Veracruz, Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Campeche, Tamaulipas, Hidalgo y Guanajuato, no sólo no aporta a las iniciativas de fortalecimiento de PEMEX puestas a consideración de la Cámara alta del Congreso de la Unión por Calderón Hinojosa y hoy motivo de un serio diferendo. También pretende incorporar reformas al Artículo 27 Constitucional, con la franca y explícita intención de privatizar una actividad estratégica del dominio exclusivo de la Nación, en demérito de la intención de fortalecer a la paraestatal.

Pero no es sólo eso. Dado que los gobiernos estatales no cuentan con capital, tecnología, recursos humanos y materiales, para realizar por cuenta propia lo que proponen, con su iniciativa pretenden abrir la puerta a la participación de empresas extranjeras. Lo que es particularmente grave, en las actuales condiciones de la crisis política que se vive en el Congreso de la Unión y el nivel de polarización y crispación social, que ha generado la presunta intención presidencial de privatizar áreas sensibles de la industria petrolera nacional.

En otras circunstancias podría interpretarse como un intento más de agandalle de los gobernadores en cuyos estados tienen asiento diversas actividades petroleras, exigiendo mayor participación –retribución le llaman ellos- de los excedentes petroleros. O incluso, indemnización por daños ambientales ocasionados por PEMEX en sus respectivos territorios. Y como tal sería tratado tanto por el Congreso de la Unión como por la Secretaría de Hacienda. En las condiciones actuales, el horno no está para bollos. Una iniciativa de tal naturaleza, proveniente de gobernadores priístas, salvo el de Chiapas que habiendo llegado al poder por el voto perredista es ahora abiertamente panista, equivale a ponerle más gasolina al fuego y, por tanto, inaceptable para el Senado.

Aunque también podría interpretarse como un intento más de Calderón Hinojosa por abrirle espacio a las trasnacionales, mediante una iniciativa surgida de las filas del tricolor y no de la derecha panista. No es circunstancial la reciente reunión del gobernador de Veracruz con representantes de las trasnacionales energéticas españolas.

Lo que resulta extraño es que el Frente Amplio Progresista, que de antemano conocía las intenciones de los gobernadores de las entidades citadas, las hayan dejado correr, sin decir esta boca es mía; ocupados como estaban en evitar el albazo legislativo. Por cuanto a los dirigentes del PRD, Convergencia y PT, en su expresión local, también de antemano se sabía que no ofrecerían objeción alguna, pues en torno al tema petrolero, en los ocho estados “productores”, por razones públicamente conocidas, están más que convencidos de que “calladitos se ven más bonitos”. Y ni que se diga de la burocracia sindical petrolera, que bajo cualquier reforma a la fuente laboral que se apruebe, llevan mano en la expoliación de la industria. Permaneciendo por tanto a la expectativa.

La iniciativa de los gobernadores, según lo acordado, será presentada a los legisladores federales en el transcurso de la presente semana. Esperemos a ver cual va a ser la reacción, incluyendo la del resto de los gobernadores de los estados que no se consideran “productores de hidrocarburos”.

Apunte para gobernantes.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Octavio Paz definió uno de los rasgos centrales de la identidad mexicana: la ambigüedad ante nuestra memoria individual y colectiva. En efecto, no tenemos una idea clara de lo que hemos sido, ni de lo que seremos.

Rafael Pérez Gay, escritor

Para completar el escenario de incertidumbre y crispación que generaran las iniciativas de reforma, en las que Calderón Hinojosa propone modernizar a PEMEX, expresiones de la vieja guardia del PRI cuestionan el liderazgo asumido por Manlio Fabio Beltrones en la conducción de la crisis.

Varios grupos de ex gobernadores, ex legisladores y ex dirigentes nacionales del tricolor, e incluso tres gobernadores en funciones, no teniendo nada que perder pero tampoco nada que ganar, salvo quedar en paz con su conciencia, no sólo se oponen a los intentos por privatizar la renta petrolera, expresando su preocupación en desplegados y entrevistas, también tienen acercamientos con Andrés Manuel López Obrador y ganan adeptos al interior del partido tricolor.

Aunado a ello, las declaraciones del presidente Álvaro Uribe, de Colombia, etiquetando a los cinco mexicanos que se encontraban en el campamento de las FARC en territorio ecuatoriano durante el ataque del ejército colombiano, el pasado 1 de marzo, como “guerrilleros”, “terroristas”, “narcotraficantes”, y “secuestradores”, agitando el avispero hasta ahora tranquilo en la UNAM. A lo que se suma la cínica presencia de Aznar en tierras mexicanas y la violencia verbal de las vacas sagradas de los medios de comunicación, que lo mismo arremeten contra éstos jóvenes estudiantes, que califican de “golpe de estado” a la estrategia de resistencia de los legisladores del Frente Amplio Progresista.

“cuando se siembra odio, división o cizaña, se recoge también encono y división” afirma Calderón, al mismo tiempo que reedita la guerra sucia panista, confrontando y azuzando a “los violentos del PRD” en spots televisivos, con igual o mayor dosis de violencia que la que condena.

Y mientras esto sucede, la población está en ascuas. Frente a los dimes y diretes de la clase política y el catastrofismo sospechoso de los medios de comunicación, la mayoría no sólo se mantiene al margen, también alimenta su escepticismo respecto al papel que le corresponde jugar a los legisladores, presuntamente sus representantes en la farsa de una democracia representativa y su yuxtapuesto estado de derecho que le soporta. Pocos son los que lo expresan públicamente, por miedo o por considerar que el mal no tiene remedio, pero en corto, lo mismo en el hogar que en el centro de trabajo o la escuela, la mayoría dice estar convencida de que los políticos mienten y que diputados y senadores le tienen secuestrada la voz al pueblo.

Así, la crisis de los partidos políticos se hace acompañar por una crisis generalizada de credibilidad, cuestionándose al sistema político en su conjunto. Mereciéndole a la ciudadanía poca consideración para con los tres órdenes de gobierno.

Para algunos historiadores, politólogos, y analistas, México es un país de desmemoriados. Sepultamos en el olvido lo mismo las trapacerías del viejo régimen priísta que el reciente saqueo del panismo en el poder. No guardamos registro del amasiato del PRI y el PAN en la imposición del modelo neoliberal y sus consecuencias presentes. Ni queda en nuestra memoria la entrega a una iniciativa privada rapaz, de Telmex, Ferrocarriles Nacionales, el sistema bancario nacional, el sistema de pensiones, los recursos costeros, la generación de energía eléctrica; o el desmantelamiento de CONASUPO, de la petroquímica secundaria y producción de fertilizantes a cargo del Estado, de PEMEX, y de las políticas públicas de apoyo al campo. Suma de agravios a los que no son ajenos Fox, los hermanitos Bribiesca, Martita, Mouriño, en los que la sociedad ha sido víctima del turbio juego de intereses partidistas estrechamente vinculados a intereses privados.

No obstante, muchos somos los convencidos de que existe un hilo conductor, presente en la memoria colectiva, que instintivamente concita a la duda y a la defensiva, frente a la arremetida presente de la derecha que orilla al Estado mexicano a subordinarse a intereses privados extranjeros. La falta de credibilidad y la opacidad con la que la clase política concibe el ejercicio de la democracia representativa; negándose a la interacción y respeto entre mandantes y mandatarios; acotando y excluyendo la participación ciudadana en temas que son de la incumbencia de todos, disponiendo a su arbitrio del destino de la Nación, genera dudas y una natural suspicacia, que partidos políticos y gobernantes pretenden ignorar.

En el marco de este imaginario colectivo, ¿qué confianza nos puede despertar el cúmulo de argucias con la que se coloca a la ciudadanía en la categoría de menores de edad? ¿Que credibilidad pueden inspirar las prisas con las que Manlio Fabio Beltrones y Santiago Creel, acotan en tiempo, forma, contenido y participantes, al necesario debate nacional sobre el futuro de PEMEX, cuando en ello va implícito el futuro de las presentes y venideras generaciones de mexicanos? La espontánea respuesta a estas interrogantes, gira necesariamente en torno a un sospechoso contubernio entre el PRI, el PAN y una identificada fracción del PRD, para imponer la versión calderonista de una entrega a modo al capital extranjero de la renta petrolera.

Un período de 50 ó 120 días, en términos históricos es irrelevante. Lo mismo podría ser un año, como el plazo dado para el debate de las iniciativas de Reforma del Estado. A lo largo de varias décadas PEMEX ha sido objeto de saqueo y desmantelamiento y aún así su rentabilidad destaca a nivel mundial. El pueblo de México ha esperado a lo largo de centurias justicia social y económica, y aún así, no pierde la esperanza en mejorar sus condiciones de vida. ¿Esto va a modificarse si la pretendida modernización de la paraestatal se da este año o el que viene? Lo determinante es el resultado ulterior del debate, expresado en la aprobación de reformas pragmáticamente útiles en el corto plazo, y estratégicamente apuntalando con una visión de futuro el dominio exclusivo del Estado mexicano sobre los recursos energéticos de la Nación.

La prisa abona a la desconfianza, a la crispación, y a una innecesaria polarización. ¿Por qué no devolverle la voz al pueblo, rescatando credibilidad y razón de ser de la democracia representativa?

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Arnaldo Córdoba:¿Derecha progresista, izquierda retrógrada?

El oscurantismo es, entre otras cosas, el engaño sistemático en la interpretación de lo que piensan o proponen los contrarios y se presenta como lo opuesto de lo que ellos son o sugieren. Hoy la moda es, de nuevo, exhibir a la izquierda mexicana como retrógrada y a la derecha como la más progresista, la que quiere el bien del país y su desarrollo, como dice Juan Camilo Mouriño.

Hace dos semanas, Enrique Krauze publicó un artículo en el que desliza la siguiente tesis: los conservadores del siglo XIX mexicano eran proteccionistas; los liberales estaban por la libertad de comercio y la apertura al extranjero; luego los revolucionarios se hicieron proteccionistas y, hoy, la izquierda, de nuevo, se presenta como proteccionista. Recuerdo que, en los años cincuenta y sesenta, nuestros grandes historiadores llegaron a sugerir que, muchas veces, los conservadores tenían propuestas más avanzadas que los liberales en materia de desarrollo económico.

Sin afirmarlo, pero sugiriéndolo, Krauze siente que su derecha “liberal” es heredera de los liberales mexicanos del siglo XIX. No nos ha dicho qué piensa del voto particular de Ponciano Arriaga en el Constituyente de 1856-1857, sobre la cuestión de la tierra, que hizo que don Jesús Reyes Heroles (el grande) bautizara aquel movimiento de ideas como liberalismo social.

Krauze y Mouriño se ostentan como progresistas. Pero, ¿en qué consiste su progresismo? Piensan como los ideólogos del porfirismo: puesto que en México no hay suficiente capital, hay que traerlo de afuera. Los retrógrados revolucionarios mexicanos pensaban lo mismo, sólo que eso, según ellos, se debía hacer bajo reglas que evitaran se pusiera en peligro la soberanía de la nación. Para Krauze y Mouriño, como para sus congéneres del pasado, hay que traerlo y ya, sin restricciones estúpidas que lo puedan asustar, porque, entonces, volaría el pájaro.

Nunca hablan de las reglas y condiciones que se deben plantear a la iniciativa privada para que explote nuestras riquezas nacionales ni, mucho menos, se refieren a exigencias puramente técnicas que es indispensable pensar con cordura y con sentido común. Adrián Lajous nos entregó, hace dos sábados, un excelente ensayo sobre el petróleo en el que, sin adoptar posición ideológica ninguna, sólo nos ilustra sobre el hecho, técnicamente fundado, de que explorar, por ahora, en aguas muy profundas requiere de medios que no existen y, luego, iniciar su explotación, igualmente sin esos medios, sería una locura. Adrián se pregunta qué empresa privada (nacional o extranjera) se echaría el compromiso de llevar a cabo esas tareas haciéndose cargo de los riesgos que ello comporta.

Para nuestros derechistas mexicanos, López Obrador y la izquierda mexicana son retrógrados sólo porque defienden los principios constitucionales en los que se inscribe el deber de defender la soberanía de la nación, pero nos dicen que no quieren reformar la Constitución (sólo quieren anularla mediante leyes secundarias que violan su letra y su espíritu). Es típico de la derecha reaccionaria y pro imperialista nunca hablar de soberanía nacional. Ese no es su tema. Su tema es más bien el entreguismo sin barreras de los bienes comunes de los mexicanos a la iniciativa privada y, si ésta es extranjera y, en especial, española y franquista, cándidamente nos preguntan, “pero, ¿eso qué tiene de malo?” Una cuestión que tampoco la izquierda ha sido muy apta para rebatir.

Para esos derechistas no tiene ningún significado el que casi toda la banca privada esté en manos de extranjeros, ni les inquieta mínimamente el volumen de sus ganancias colosales con las que nos están sangrando. El grupo City Corp tiene en Banamex su única sucursal productiva en el mundo y los españoles ganan más con su banca aquí que en España. No les importa que todas las ramas importantes de nuestra economía estén en manos de compañías extranjeras. Hace tiempo nos pusieron de ejemplo a Corea del Sur. Ahora el gran ejemplo es Brasil. Deberían referirse a lo que esos países hicieron y hacen para preservar su independencia.

Es de reiterarse que la izquierda no está pidiendo, nunca lo ha pedido, que se expropie a ningún privado, aunque a algunos de ellos, como las grandes compañías de telecomunicaciones, se les podría hacer eso con la mano en la cintura si se respetaran y se aplicaran los principios constitucionales que, entre otras cosas, prohíben los monopolios. Pero, además, ¿cuándo, los derechistas nos han tratado con seriedad el problema de la pobreza? Como lo postulaban sus antecesores porfirianos, eso ya se verá después. Con el resultado de que ya no hay en su ideario una propiedad responsable de su función social, como lo marcan nuestra Carta Magna, su legislación civil y lo sostuvieron, muy firmemente, los principios de doctrina del PAN de 1939.

Frente a esta derecha depredadora, franquista y pro yanqui, sólo la izquierda se opone. Ella está haciendo conciencia en el pueblo empobrecido para que luche por su nación y contra los ladrones que la están saqueando. Habría que imaginar un México de hoy sin esa izquierda y sin su líder, tan sólo con el PAN y con el PRI en el poder. Eso es lo que éstos sueñan. Para la derecha, su máxima es el saqueo indiscriminado de todo el que se deje; para la izquierda, se trata de defender del saqueo lo que es nuestro, de enfrentar a sus enemigos (porque son eso) y poner en claro que aquí hay una fuerza que está empeñada en impedirlo.

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Apunte para revista Análisis Político

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

A un día de cumplirse ya un mes en el estira y afloja de la fallidas elecciones simultáneas de dirigentes nacionales, estatales, municipales y consejeros del PRD, celebradas el 16 de marzo, es de considerarse ya como un hecho irreversible la fractura del partido del sol azteca. Ninguna de las dos fuerzas mayoritarias que polarizaran la contienda interna, han dado su brazo a torcer. Y lo que parecía algo lejano pero siempre posible, como el que los partidarios de “los chuchos” rompieran con López Obrador, ya es un hecho de facto consumado, como es del dominio público.

Para reputados analistas, la fractura constituye la antesala de la muerte del partido. No importando quienes sean los ganadores de la pugna electoral interna, el proyecto partidario más importante de la izquierda mexicana está liquidado precisamente cuando México atraviesa por uno de sus momentos más definitorios de modelo y rumbo del país a que aspiramos. No así para la militancia que, como ya lo señaláramos en su oportunidad, en su gran mayoría tiene una visión diferente. Frente al vaso medio vacío, hombres y mujeres, honestos y ajenos a la arrebatinga por el poder y los privilegios que para la estructura formal acarrea el manejo de las prerrogativas que la sociedad asigna al partido, ven en la actual crisis un vaso medio lleno cuyo contenido hay que limpiar y fortalecer.

Un destacado militante perredista veracruzano comentaba: “A lo largo de 19 años, el partido ha generado frutos sanos y frutos podridos. La actual crisis nos da la oportunidad de sacudir el árbol, dejando que caiga la fruta que no sirve a la izquierda”. Y parece que tal proceso se está dando en los hechos, frente a la actitud que unos y otros, dirigentes y militancia, asumen frente a los intentos privatizadores de la derecha. Aceptable o no por amplios sectores de la sociedad, la estrategia trazada por el Comité Nacional de Defensa del Petróleo, de oposición pacífica pero firme a la entrega a la iniciativa privada -en especial a empresas extranjeras-, del dominio exclusivo del Estado mexicano sobre los recursos energéticos de la Nación, resulta catalizador a modo al interior del PRD para su reconstrucción y permanencia. La sacudida del árbol define quien es quien y quien sirve a la izquierda y quien no.

Sacudida que se hace extensiva -y por ello relevante para la izquierda institucional mexicana- a los otros institutos políticos que con el PRD conforman el Frente Amplio Progresista. La depuración de facto a su interior, precede a la legal. El tema de la reforma energética y más específicamente en torno a las iniciativas calderonistas llamadas a fortalecer a PEMEX, por sí sólo está orillando a la definición ideológica y política, tanto de quienes están a favor, como de quienes están en contra de ceder el control de la Paraestatal al capital privado, bajo el pretexto de fortalecerla.

No importa si con la sacudida del árbol se pierde en número, en tanto esta sea propicia para elevar cualitativamente los niveles de cultura política, civilidad, participación democrática, unidad, disciplina partidaria y toma de conciencia de la militancia del PRD, Convergencia y Partido del Trabajo frente a los problemas torales de la Nación, como parecen indicar hechos aún no suficientemente claros y explicitados pero sí implícitos en el movimiento nacional en defensa del petróleo.

De cómo se de salida a la actual crisis y de cómo actúe el PRD frente a la sociedad, consideramos será la pauta para que en su momento, no ahora, sea la propia militancia la que determine la supervivencia de su partido o le toque ser la sepulturera, y no elementos externos que ya anuncian las exequias.

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Apunte para Newsver

J. Enrique Olivera Arce

Como en aquellas películas de episodios que pasaban en el Teatro Herrera en Xalapa, fracasada la primera etapa del affaire mejor conocido como reforma energética, al no lograr un primer consenso en el Congreso de la Unión en torno a una iniciativa legal que nunca se hizo explícita, se pasó al segundo episodio: una especie de debate acotado y excluyente, tomando como punto de partida un remedo de diagnóstico dado a conocer por la presidencia de la República y la dirección general de Pemex. Mismo que fue rechazado por “catastrofista”, incompleto y sensiblemente sesgado a favor de las necesarias y urgentes alianzas estratégicas con la iniciativa privada para poder acceder al “tesorito”. Fracasado este segundo paso se dio un breve impasse en el que se giró en torno al “di tu primero”, coronado por las declaraciones de Calderón Hinojosa en Chiapas, quien evadiera dar respuesta a la prensa, rehusándose a  hablar sobre la reforma energética con un lacónico “No tengo idea, no sé”, cuando se le preguntó si su partido presentará la iniciativa de reforma legal entre este martes y miércoles.

Hoy, mediando tres meses de dimes y diretes, amagos y amenazas, acompañados de un gran escándalo mediático, un día después de lo declarado por el titular del poder ejecutivo federal, éste turna al Senado de la República la ansiada iniciativa, jurando y perjurando en cadena nacional que no contempla ninguna intención privatizadora. Dándose entrada al tercer episodio de la trama, al dejarse el balón en manos y pies de un Congreso de la Unión acotado por un respetable integrado por hombres y mujeres, dispuesto a hacerse escuchar en defensa del petróleo. ¿Cómo concluirá este tercer episodio? ¿Se aprobará la iniciativa en el actual periodo ordinario de sesiones del Congreso? ¿Se cumplirá con la promesa de no privatizar? ¿Pesará en el ánimo de los legisladores la opinión del respetable? ¿Serán apaleadas las adelitas? ¿Se impondrán los buenos sobre los malos? Estas y otras interrogantes tendrán respuesta en el próximo episodio. No falte y asista con su buena dotación de pistaches mexicanos.

Y mientras se proyectaba la película, a lo largo de los dos primeros meses para la mayoría de los medios el PRD había perdido la significancia político electoral lograda en la elección presidencial del 2006. Si en ésta el partido del sol azteca se elevó a la categoría de segunda fuerza política del país, a lo largo de un año se afirmaba había echado por la borda el capital político acumulado gracias al liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, retornando a su mediocre 17 por ciento de aceptación electoral.

La influencia de los medios de comunicación en la vida cotidiana de millones de mexicanos, pesó en tal sentido. Implícita y explícitamente se llegó a considerar en amplios círculos de la población, que también podría darse por muerta presencia y liderazgo del tabasqueño en la vida política nacional.

Pero bastó el que en medio de la guerra por los energéticos, en el PRD se diera una elección fallida, ampliamente cuestionada, y hoy impugnada ante el TRIFE por el grupo de “los chuchos”, a la que incluso se llegó a calificar como cochinero por los propios contendientes, para que a lo largo de los últimos 22 días los mismos medios confirmaran que el PRD no estaba muerto, andaba de parranda. El presente y futuro del partido del sol azteca reapareció con renovada fuerza en la escena nacional. No sólo ha tenido presencia destacada, también ha sido tema relevante para miles de ciudadanos, que días antes minimizaran al partido de las tribus, acusándole de ensuciar las aguas con su pataleo de moribundo.

Nunca tantos se preocuparon por tan pocos. Paradójico.

Y ni que decir de Andrés Manuel López Obrador, sepultado en vida para muchos, hoy ocupa el papel estelar en la agenda política, pone en el centro de la preocupación nacional el tema energético y el futuro de Pemex, y su liderazgo en sectores importantes de la sociedad es inobjetable. Tanto que el sistema de partidos, el gobierno federal, los gobernadores, senadores, diputados, las iglesias, nuestros ramplones empresarios domésticos y las poderosas trasnacionales, ven en el movimiento social que encabeza, al verdadero “peligro para México”.

Tanto que Calderón Hinojosa, navegando contra corriente en su barquito de papel, al costo que sea y “aiga como aiga sido”, toma la decisión más importante de su gris desempeño, al poner a consideración del Congreso de la Unión su propia versión del modelo de país a que aspiramos los mexicanos.

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Apunte para gobernantes.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Desde la capital económica de las trasnacionales españolas que en el renglón energético operan en Veracruz, el gobernador, Mtro. Fidel Herrera Beltrán, fijó su posición en el debate en torno a las reformas que Calderón Hinojosa pusiera a disposición del Senado de la República el pasado martes. Seguramente, tras un acucioso análisis de las propuestas calderonistas, declaró el miércoles a su staff de comunicación social estar de acuerdo con estas, avalándolas.

Así, al pronunciarse a favor de las “alianzas inteligentes” que para Veracruz han resultado exitosas en materia de generación de energía eléctrica y de empleos, la entidad, habida cuenta de que más del 90 por ciento de la población comulga con la administración fidelista y la estrategia de impulso al desarrollo que esta impulsa, está a favor de las modificaciones a las ley reglamentaria del Artículo 27 Constitucional y demás leyes secundarias que, para el efecto, contemplan las iniciativas del gobierno panista.

De tal forma que en el debate nacional auspiciado por el Sr. Calderón Hinojosa y en vías de ser instrumentado por el Senado, Veracruz está a favor de la participación de capital extranjero en la explotación petrolera, en los términos ya acotados por el gobernador Herrera Beltrán en su oportunidad. Así debe quedar asentado y de ello debe tomar nota el ocho por ciento de la población veracruzana que con excepción del panismo y de aquellos que simplemente les vale madre, pretende marchar contra corriente.

En artículo anterior nos preguntamos: ¿Con quién bailará Veracruz? Para que no quepa la menor duda, el gobernador le apuesta al crecimiento económico, al abatimiento de la pobreza, el desempleo, la desigualdad, el analfabetismo y el precarismo en la atención a la salud, así como a la elevación de la calidad de vida de las presentes y futuras generaciones de veracruzanos, por la vía de las alianzas inteligentes con los dueños del capital y tecnología de punta, así sean estos extranjeros. Siempre a condición de que no se modifique lo dispuesto en la Carta Magna de la Nación.

El siguiente paso, ya solicitado con anterioridad por el Mtro. Herrera Beltrán, es que se reconozca el derecho de los veracruzanos a opinar y ser escuchados, para que el pronunciamiento surgido del conocimiento de nuestro potencial, fortaleza y debilidades, así como del aporte que la entidad hace a la Nación en materia energética, se inserte y califique tanto al interior del Partido Revolucionario Institucional como en el escenario más amplio del debate nacional. Lo que sin duda no sólo es de esperarse, sino que será atendido con amplio beneplácito, dada la autoridad moral y política que a pulso se ha ganado el mejor gobernador que ha tenido Veracruz.

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