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Apunte para Newsver

J. Enrique Olivera Arce

En el período vacacional de semana santa no todo fue miel sobre hojuelas ni existen elementos  creíbles para justificar declaraciones totalmente fuera de foco, que ponen a Veracruz como el quinto destino en importancia de la industria nacional sin chimeneas.

 

 No se puede negar que fue importante el flujo de connacionales y extranjeros que optaran por el descanso y recreación en tierras veracruzanas, y a ello debemos atenernos para reconocer el potencial que ofrece la actividad turística en el crecimiento y desarrollo de la entidad;  pero también justo es reconocerlo, estamos muy lejos aún de ser una potencia como las autoridades pretenden hacernos creer. El incipiente desarrollo en los principales destinos veracruzanos, habla por sí mismo de de insuficiencias en infraestructura hotelera; una pésima red de carreteras y caminos vecinales de acceso; baja calidad en la prestación de servicios, y ni que decir de la ausencia de una estrategia promocional a la altura de lo que pretendemos ofrecer. No lo decimos nosotros pese a haberlo constatado personalmente. Paseantes de nuestra misma ciudad lo afirman a su regreso de diversos destinos turísticos de la entidad.

 

Reconocer estas deficiencias sería el primer paso si realmente queremos hacer de la actividad turística una importante palanca del desarrollo. No asumir una actitud auto crítica y si posturas triunfalistas, que la realidad  se encarga de desmentir, conduce al conformismo,  a la inactividad y a la pérdida de perspectivas sobre nuestro potencial. Y lo que es peor, a la pérdida de credibilidad en las instituciones como ya viene sucediendo en los renglones industrial y agropecuario. Si ya está todo hecho no hay necesidad de preocuparse para actuar en consecuencia. De ahí la tendencia a no sólo dejar, sino incluso promover, que sean empresas extranjeras las que se hagan cargo de lo que no queremos o no podemos hacer por falta de imaginación. La simulación substituye visión y voluntad.

 

Pero no toda la culpa es del gobierno. La administración pública estatal  pretende hacer lo que puede dentro de la esfera de sus atribuciones y responsabilidades. Si el atraso en el renglón turístico, industrial y agropecuario es manifiesto, la mayor responsabilidad recae en una iniciativa privada que carece de iniciativa para afrontar los retos. Por ello resulta peregrina la idea de alguien que afirmara por ahí que es necesario que  la IP participe en Pemex, promoviendo alianzas inteligentes. U otra que sin sustento objetivo alguno señala que Veracruz debe hacerse cargo de la explotación petrolera en pozos marginales propiedad de la Nación, cuando no se tiene capacidad e inteligencia para aprovechar lo propio.

 

Simular lo que no somos es la constante en perjuicio de lo que si somos y de lo que nuestras propias potencialidades ofrecen. La industria sin chimeneas ofrece mucho en tierras veracruzanas pero también exige mucho de los veracruzanos. Si por algún momento alguien se imaginó al Tajín convertido en las pirámides de Egipto, o a 3 y medio millones de turistas aglomerados en los escasamente 36 mil cuartos de hotel con que cuenta la entidad, no fueron sueños guajiros, fue la fértil imaginación jarocha nacida de la simulación política a que ya se nos tiene acostumbrados.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

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