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Pulso crítico


J. Enrique Olivera Arce

Porque así lo determinó el TEPJF, Jesús Ortega, contra viento y marea, toma posesión como presidente nacional del PRD. Estrenándose con un llamado a la unidad de las izquierdas con vías al proceso electoral del 2009.

Tras calificar a las dirigencias de Convergencia y PT de mezquinas y egoístas, por rechazarle, se abroga desde ahora el papel de líder indiscutible de la izquierda, inexistente al interior de la estructura del PRD, sin parar mientes en que carece de autoridad moral y política para atraer a las auténticas y diversas corrientes de centro izquierda e izquierda del país, que no quieren nada con el desfondado perredismo; algunas no están dispuestas a abandonar el movimiento social que encabeza Andrés Manuel López Obrador, para caer en manos de “los chuchos”, en tanto que otras, se mantienen a la expectativa o bien, sin estridencias, suman fuerzas en los movimientos obreros, campesinos e indígenas en diversas regiones de México.

Por lo que toca a Convergencia y al PT, sus respectivos dirigentes nacionales ya ratificaron su absoluto rechazo a toda relación con Jesús Ortega y a una posible alianza electoral con el PRD; haciendo un llamado a mantener en alto las banderas de la oposición de izquierda en torno a la defensa de las causas populares y la soberanía nacional, así como su decisión de mantenerse al lado del político tabasqueño.

Así las cosas, el PRD perdida  su capacidad de convocatoria y de credibilidad, alejado del lopezobradorismo solo irá a la elección del 2009. Salvo que recurrieran a la mano extendida del PRI, optando por una alianza salvadora con el institucional que le permita seguir manteniendo prebendas y prerrogativas; Los mismos perredistas están conscientes de que su capital electoral nacional no va más allá del 12 o 14 por ciento de los votantes potenciales.

Esto en un escenario político nacional acotado por la crisis económica global que impacta en una clase media pauperizada y de manera señalada, en la economía familiar de los sectores más pobres de la sociedad, así como por el sensible derrumbe electoral de un panismo que no ha sabido gobernar sin el apoyo de sectores y personeros del PRI, abiertamente en estrecha colaboración con el gobierno calderonista.

Frente a ello, puede esperarse que en el 2009 y 2012, sea la alianza Convergencia-PT la que mayor resistencia le oponga al PRI, contando para ello con el respaldo de un movimiento social que identifica al tricolor con el PAN y que, recurriendo al sentido común y a la memoria histórica, no está de acuerdo con el regreso del priísmo a Los Pinos por considerarlo un retroceso para la vida democrática de México.

Bajo este presupuesto un tanto cuanto optimista respecto al derrumbe del PAN, de mantenerse la tendencia, resulta poco creíble que en Veracruz el gobernador Herrera Beltrán, más allá de un retórico seguidísmo en relación al ofrecimiento de Beatriz Paredes, contemple en serio una alianza electoral con las tribus de Arturo Hervis y Elías Moreno Brisuela, o por separado, con Convergencia y el PT para el 2009. Frente a un panismo que aceleradamente se acerca a la debacle, electoralmente al PRI, conducido de manera directa por el propio gobernante, no le es indispensable una alianza con la desfondada estructura del PRD, pues más que un socio aportador de votos, sería un lastre en la estrategia del gobernador. Si la tendencia se revertiera y apuntara a un fortalecimiento del PAN, soportado y financiado por el gobierno de Calderón Hinojosa, tampoco sería de gran auxilio para el PRI el contar con las mermadas y dispersas fuerzas perredistas veracruzanas, que no confían ni en sus propios líderes. Como tampoco se contempla como viable una alianza con la dupla Convergencia-PT, que diera lugar al fortalecimiento de Dante Delgado Rannauro ante la proximidad del 2010, en perjuicio del hasta ahora delfín del régimen.

No obstante, en algunos círculos políticos afines al fidelismo se especula que en su enfermizo intento por borrar el color azul del suelo veracruzano, Fidel Herrera Beltrán, valorando su flaca caballada, podría optar por el sacrificio; apoyando al líder nacional convergente para que llegado el momento, sea este quien se oponga al temido Miguel Ángel Yunes Linares. Faltaría ver si en la estrategia del Movimiento social que conduce López Obrador, ello fuera permisible. No hay que olvidar que para la izquierda movilizada y en esta se incluye a Convergencia y el PT, el PRI y el PAN son simplemente el PRIAN.

El 2010, tan lejos y a la vez tan cerca, podría dar sorpresas no esperadas por el priísmo fiel. Quizá ya el enemigo a vencer no sea Miguel Ángel Yunes, sino la indiferencia electoral de un pueblo sumido en la pobreza y la desesperanza.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

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