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Monthly Archives: noviembre 2008

Se ubicó en 6.18% anual, impulsada por aumentos a gasolinas, electricidad y gas: Ídem. En los primeros 15 días de ese mes el alza de precios fue de 0.94%, la tasa más alta desde 99.


Víctor Cardoso


La inflación anual alcanzó 6.18 por ciento en la primera quincena de noviembre, impulsada particularmente por los aumentos en las gasolinas, tarifas eléctricas y gas doméstico, informó el Banco de México (BdeM). El alza de precios hasta la primera mitad de noviembre fue más del doble de la meta de 3 por ciento fijada a comienzos del año.


El banco central dio a conocer que en los primeros 15 días de este mes el aumento en el índice nacional de precios al consumidor se ubicó en 0.94 por ciento, la tasa más alta para un periodo similar desde 1999.


Nota completa en La Jornada. 25/11/08

Medvedev desembarca en América Latina

El presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, inició este lunes una gira de cuatro días por Latinoamérica que le llevará a Brasil, Venezuela y Cuba. Medvedev realiza esta visita después de asistir este fin de semana a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) celebrada en Perú, y al tiempo que Caracas y Moscú se preparan para las maniobras navales conjuntas que llevarán a cabo en aguas del Mar Caribe.


Precisamente, se conoció que la escuadra rusa llega este martes en la madrugada al Puerto de la Guaira. Las operaciones empiezan este miércoles en puerto y el 1 de diciembre en alta mar. Algunos analistas interpretan estos ejercicios militares como un claro desafío a Estados Unidos, pese a que el gobierno ruso se ha apresurado a negarlo y a aclarar que la visita de Medvedev tiene como objetivo estrechar las relaciones comerciales y de cooperación con los países de la región.


Lea: Rusia regresa «para quedarse»

La visita de Medvedev se produce sólo días después de que el primer ministro chino Hu Jintao también realizara una gira por varios países de América Latina para estrechar relaciones comerciales y asistir también a la cumbre de la APEC.


¿Cuál es el interés ruso en A. Latina?

Relaciones comerciales

Según cifras oficiales, el volumen de intercambio comercial entre Rusia y Latinoamérica se ha incrementado alrededor de un 30% anual en los últimos años y se espera que en 2008 alcance los US$15.000 millones.


La semana pasada el canciller ruso, Segei Lavrov, canciller ruso señaló que el objetivo de su país en América Latina es «potenciar las exportaciones de tecnología punta y la colaboración en el campo de la energía, la producción y transporte de gas y petróleo, el sector de la maquinaria de construcción, la industria metalúrgica y el transporte; la utilización pacífica de la energía nuclear y la exploración espacial».


Pese a todo, el corresponsal de asuntos diplomáticos de la BBC, Jonathan Marcus, considera que el momento en que se produce el viaje de Medvedev es significativo, por tratarse del periodo de transición entre las presidencias de George W. Bush y Barack Obama. Según Marcus, con esta visita el presidente ruso quiere demostrar a EE.UU. que su país todavía tiene ambiciones diplomáticas globales, y que si Washington cree que puede operar cerca de las fronteras rusas, Moscú puede seguir sus propias políticas en una región considerada desde hace tiempo por los estadounidenses como su patio trasero.


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Socios en el BRIC

En la agenda de la visita de Medvedev a Brasil uno de los asuntos principales será el de la cooperación nuclear, con el intercambio de tecnología y conocimientos en éste área como objetivo, en un momento en que Brasil busca asegurar la independencia energética de su pujante economía. Fuentes del gobierno brasileño también dijeron que durante la visita también se trataría la posible adquisición de material de defensa ruso. Rusia ha venido trabajando recientemente junto a Brasil en el llamado grupo Bric (Brasil, Rusia, India, China), integrado por las economías emergentes más importantes del planeta.Las dos naciones esperan que para el año 2010 sus intercambios comerciales asciendan a US$10.000 millones.


Mientras, en Venezuela el presidente ruso podría firmar un acuerdo bilateral por el que Moscú ayudaría a Caracas a construir una planta nuclear en el estado de Zulia, al oste del país.Ambos países mantienen una estrecha colaboración en el campo energético, con los negocios entre la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y las rusas Lukoil y Gazprom, en lo que muchos consideran podría convertirse en la mayor alianza petrolera del mundo. Además, según resalta Jonathan Marcus, Rusia es un importante proveedor de armas a Venezuela, con compras que rondan los US$4.000 millones.


Lea: Putin/Chávez: contacto nuclear

Mensaje para Obama

En Cuba, Medvedev buscará estrechar los vínculos económicos. Rusia es el décimo socio comercial de Cuba, con un intercambio comercial que el pasado año ascendió a US$363 millones, cifra que podría aumentar debido a que gran parte de la industria cubana es de origen soviético, así como la mayoría del parque automotriz.Además, hace unos días Moscú concedió a Cuba un crédito estatal de US$335 millones para la adquisición de mercancías y servicios rusos, pese a las indefiniciones que existen sobre el pago de la deuda contraída por la isla con la desaparecida Unión Soviética, y que según algunas fuentes podría llegar a los US$20.000 millones.


Pese a todo, nuestro corresponsal asegura que el objetivo primordial de la visita de Medvedev a La Habana será enviar un mensaje a la próxima administración estadounidense, cuando se especula con la posibilidad de que Barack Obama varíe significativamente su política hacia la isla.


Rusia fue uno de los 185 países que en al Asamblea General de Naciones Unidas votó a favor del levantamiento del embargo estadounidense contra Cuba. Hace unos días, el canciller Lavrov dijo esperar que el presidente electo de EE.UU. reconsidere la relación su país con Cuba.


Lea: Rusia pide fin al embargo cubano

Interés renovado

Según el corresponsal de BBC Mundo en Venezuela, Carlos Chirinos, la desaparición de la Unión Soviética alejó a Moscú de Latinoamérica y le quitó la influencia de la que gozaba desde los años 60 con el triunfo de la Revolución Cubana, pero en los últimos años de la presidencia de Vladimir Putin (el ahora primer ministro), Rusia empezó a interesarse nuevamente por estas latitudes.Lo que antes era puro cálculo geopolítico hoy está aderezado con intereses comerciales, señala Chirinos.


A todos sirve la nueva estrategia afirma nuestro corresponsal: Rusia amplía su influencia diplomática y simultáneamente genera nuevos negocios, mientras los países latinoamericanos establecen alianzas que ayudan a reducir el peso de la política estadounidense en el continente. Sin duda una muestra del renovado interés mutuo entre Rusia y América Latina son las numerosos visitas que presidentes y ministros latinoamericanos han realizado en los últimos meses a Moscú y los recientes viajes de funcionarios del gobierno ruso a la región.


BBC América Latina. 25/11/08

Joseph Stiglitz

23/11/08

Cuando el presidente George W. Bush asumió el cargo, el grueso de los descontentos con unas elecciones robadas se consolaron con esta idea: dado nuestro sistema de controles y equilibrios políticos, ¿cuánto dañó puede hacer? Ahora lo sabemos: mucho más de lo que podían imaginar los peores pesimistas. Desde la guerra de Irak hasta el colapso de los mercados crediticios, las pérdidas financieras apenas resultan concebibles. Y detrás esas pérdidas, aún hay que contar las oportunidades perdidas, todavía mayores.


Tomados de consuno los dineros despilfarrados en la guerra, los dineros despilfarrados en un esquema inmobiliario piramidal que empobreció a los más y enriqueció a unos pocos y los dineros que se esfumaron con la recesión, el hiato entre lo que podríamos haber producido y lo que realmente produjimos fácilmente rebasará el billón y medio de dólares. Piensen lo que habría podido hacerse con esa suma para proporcionar asistencia sanitaria a quienes carecen de seguro médico, para mejorar nuestro sistema educativo, para desarrollar tecnologías verdes… La lista es infinita.


Y el verdadero coste de las oportunidades perdidas es todavía mayor. Piensen en la guerra. Están, para empezar, los fondos directamente asignados a ella por el gobierno (unos 12 mil millones de dólares mensuales, y eso aceptando las estimaciones confundentes de la administración Bush). Pero es que son mucho mayores todavía, como ha documentado en su libro La guerra de los tres billones de dólares Linda Bilmes, de la Kennedy School, los costes indirectos: las remuneraciones que han dejado de ganar los heridos o los muertos o la actividad económica desplazada (de, pongamos por caso, gastar en hospitales norteamericanos a gastar en empresas nepalesas de seguridad). Esos factores sociales y macroeconómicos podrían llegar a montar más de 2 billones de dólares en el cómputo total de los costes de la guerra.


Pero hay un haz de luz en esos negros nubarrones. Si logramos zafarnos de la pesadumbre, si conseguimos pensar más cuidadosa y menos ideológicamente sobre la manera de robustecer nuestra economía y hacer de la nuestra una sociedad mejor, tal vez podamos adelantar algo en el planteamiento y solución de los enconados problemas que venimos arrastrando.


El déficit de valores.- Uno de los puntos fuertes de Norteamérica es su diversidad, y siempre ha habido una diversidad de puntos de vista incluso respecto de nuestros principios fundamentales (la presunción de inocencia, el mandato de habeas corpus, el imperio de la ley). Pero –o eso creíamos, al menos— quienes discrepaban de esos principios constituían una pequeña franja marginal, fácilmente ignorable. Ahora hemos aprendido que esa franja no es tan minúscula y que, entre sus miembros, se cuentan el actual presidente y los dirigentes de su partido. Y esa división en los valores no podía haber llegado en peor momento. Percatarse de que podríamos tener menos en común de lo que pensábamos puede dificultar la resolución de problemas que tenemos que encarar juntos.


El déficit climático.- Con ayuda de cómplices como ExxonMobil, Bush trató de persuadir a los norteamericanos de que el calentamiento global era una ficción. No lo es, y hasta la administración ha terminado por admitirlo. Pero no hicimos nada durante ocho años, y los EEUU contaminan más que nunca; un retraso que pagaremos carísimo.


El déficit de igualdad.- En el pasado, aun si los que estaban abajo recibían pocos, si alguno, de los beneficios de la expansión económica, la vida se percibía como un sorteo equitativa. Las historias de quienes se hacían a sí mismos eran parte de las señas de identidad norteamericanas. Pero la vieja promesa de Horatio Alger suena hoy falsa. La movilidad ascendente se ha hecho cada vez más difícil. Las crecientes divisiones de ingreso y de riqueza han sido reforzadas por una legislación fiscal que premia a los afortunados en la azarienta lotería de la globalización. Destruida aquella percepción, será todavía más difícil encontrar una causa común.


El déficit de responsabilidad.- Los reyezuelos del mundo financiero estadounidense justificaban sus astronómicas remuneraciones apelando a su pretendido ingenio para generar grandes beneficios, supuestamente derramados sobre el país entero. Ahora, los reyes andan desnudos. No supieron gestionar el riesgo; antes bien, sus acciones exacerbaron el riesgo. El capital no fue correctamente asignado; se malgastaron centenares de miles de millones, un nivel de ineficiencia mucho mayor que el que la gente se ha acostumbrado a atribuir al Estado. Sin embargo, los reyezuelos se largaron con centenares de millones de dólares de los contribuyentes, de los trabajadores, y el conjunto de la economía tuvo que pagar la cuenta.


El déficit comercial.- En el curso de la pasada década, el país ha venido tomando préstamos a gran escala en el extranjero: sólo en 2007, unos 739 mil millones de dólares. No es difícil descubrir por qué: con un gobierno incurriendo en enormes deudas y unos hogares norteamericanos sin apenas capacidad de ahorro, no había otro sitio donde pedir. Los EEUU han estado viviendo de dinero y de tiempo prestados, y ha llegado la hora del vencimiento. Acostumbrábamos a dar lecciones de buena política económica a los demás. Ahora los demás se parten de risa a nuestras espaldas, y de cuando en cuando, hasta nos dan lecciones.  Hemos tenido que ir a mendigar a los fondos soberanos de riqueza (la riqueza excedente que otros gobiernos han acumulado y que pueden invertir fuera de sus fronteras). Retrocedemos ante la idea de que nuestro gobierno se haga con un banco, pero parecemos aceptar de grado la idea de que los gobiernos extranjeros puedan convertirse en accionistas de referencia de algunos de nuestros bancos más emblemáticos, instituciones cruciales para nuestra economía. (Tan cruciales, en efecto, que hemos dado un cheque en blanco a nuestro Tesoro para rescatarlas.)


El déficit fiscal.- Gracias, en parte, a un gasto militar desapoderado, en sólo ocho años nuestra deuda nacional se ha incrementado en dos tercios, pasando de 5,7 billones a más de 9,5 billones de dólares. Pero, por espectaculares que resulten, esos números subestiman por mucho las verdaderas dimensiones del problema. Aún tienen que presentarse a cobro muchas facturas de la Guerra de Irak, incluidas las que incorporan los costes de asistencia a los veteranos heridos, y esas facturas podrían representar unos 600 mil millones de dólares. El déficit federal de este año probablemente añadirá otro medio billón a la deuda nacional. Y todo eso, sin contar con los dineros desembolsados por la Seguridad Social y por Medicare para asistir a los baby boomers.


El déficit de inversión.- Las cuentas del Estado son distintas de las cuentas del sector privado. Una empresa que tome dinero prestado para realizar una buena inversión verá su balance contable mejorado, y sus ejecutivos serán aplaudidos. Pero en el sector público no hay balance contable, y por lo mismo, demasiada gente se centra miopemente en el déficit. En realidad, las inversiones públicas sabias proporcionan retornos mucho más elevados que la tasa de interés que el Estado paga por su deuda; a largo plazo, las inversiones ayudan a reducir los déficits. Recortar esas inversiones es proceder al modo del ahorrador de salvado y desperdiciador de harina, como pudo verse con los diques de Nueva Orleáns y con los puentes de Mineápolis.


***


Más allá de la simple incompetencia, hay dos posible hipótesis para explicar por qué los republicanos prestaron tan poca atención a la creciente debacle presupuestaria. La primera es, sencillamente, que confiaron en la teoría económica del lado de la oferta, en la creencia de que, de uno u otro modo, la economía crecería tanto con unos impuestos bajos, que los déficits serían efímeros. Esa idea se ha revelado como lo que es, una ilusión fantasiosa.


La segunda hipótesis es que, permitiendo un déficit cada vez más hinchado, Bush y sus aliados esperaban forzar una reducción del tamaño del Estado. Lo cierto es que la situación fiscal ha llegado a cobrar unas proporciones tan alarmantes, que muchos demócratas responsables están comenzando ahora a hacerles el juego a los republicanos empecinados en “asfixiar a la bestia pública”, y llaman a un drástico recorte del gasto público. Pero, preocupados como están los demócratas por parecer demasiado tibios en materia de seguridad –y por lo mismo, resueltos a considerar sacrosanto el presupuesto militar—, resulta harto difícil recortar gastos sin cercenar las inversiones más importantes para resolver la crisis.


La tarea más perentoria del nuevo presidente será restaurar el vigor de la economía. Dado el volumen de nuestra deuda nacional, es particularmente importante cumplir esa tarea de manera que se maximicen los resultados de cada dólar gastado, al tiempo que se ataca al menos uno de los déficits capitales. Los recortes fiscales funcionan –si funcionan— incrementando el consumo, pero el problema de Norteamérica es que padece un atracón de consumo; prolongar el atracón no hará sino posponer la solución de los problemas más profundos. A medida que los ingresos se desploman, los estados y los municipios tendrán que hacer frente a restricciones presupuestarias, y a menos que se haga algo, se verán obligados a recortar el gasto, lo que no hará sino ahondar en el declive. A nivel federal, necesitamos gastar más, no menos. Hay que reconfigurar la economía para adaptarse a las nuevas realidades (incluido el calentamiento global). Necesitaremos más trenes de alta velocidad y plantas energéticas más eficientes. Esos gastos estimulan la economía, al tiempo que sientan las bases para un crecimiento sostenible a largo plazo.


Sólo hay dos formas de financiar esas inversiones: aumentar los impuestos o recortar otros gastos. Los norteamericanos de ingresos altos pueden perfectamente permitirse pagar más impuestos, y muchos países europeos han triunfado, no a pesar de tener una fiscalidad elevada, sino precisamente por tenerla: es lo que les ha permitido invertir y competir en un mundo globalizado.


Huelga decir que habrá resistencia al aumento de impuestos, de manera que el foco de atención se moverá hacia los recortes. Pero nuestros gastos sociales son ya tan esqueléticos, que hay poco que ahorrar. En realidad, descollamos entre las naciones industrializadas avanzadas por lo inadecuado de nuestras protecciones sociales. Los problemas, por ejemplo, del sistema de asistencia sanitaria en los EEUU saltan a la vista: resolverlos no es sólo cuestión de mayor justicia social, sino también de mayor eficiencia económica. (Unos trabajadores más sanos son unos trabajadores más productivos.) Y eso deja sólo un área económica importante disponible para recortar gastos: la defensa. Nuestros gastos representan la mitad de los gastos militares mundiales, con un 42% de los dólares del contribuyente que se destinan, directa o indirectamente, a defensa. Incluso los gastos militares no bélicos se han disparado. Con tanto dinero gastado en armamento inútil contra enemigos que no existen hay mucho margen para incrementar la seguridad, al tiempo que se recortan los gastos en defensa.


La buena nueva en todo este horizonte de malas noticias económicas es que nos estamos viendo obligados a morigerar nuestro consumo material. Si lo hacemos de forma adecuada, eso ayudará a mitigar el calentamiento global, y acaso contribuirá también a despertar la consciencia de que un mayor nivel de vida también es más ocio, no sólo más bienes materiales.


Las leyes de la naturaleza y las leyes económicas son implacables, y no perdonan. Podemos abusar de nuestro medio ambiente, pero sólo por un tiempo. Podemos gastar por encima de nuestros medios, pero sólo por un tiempo. Podemos gorronear a cuenta de nuestras inversiones pasadas, pero sólo por un tiempo. Ni siquiera el país más rico del mundo puede ignorar las leyes de la naturaleza y las leyes económicas, si no es en daño propio.


Joseph Stiglitz es profesor en la Universidad de Columbia, ganador del Premio Nobel de Economía en 2001 y coautor de The Three Trillion dollar War.


Tomado de:  www.sinpermiso.info

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La cada vez más compleja y al mismo tiempo tan impredecible vida política del país, en la que se entreteje lo obsoleto de usos y costumbres presuntamente superadas, y un remedo de modernidad neoliberal que propone políticas públicas que no conducen a nada que apunte a un México mejor, está inmersa en el marco de un champurrado ideológico carente de racionalidad, congruencia y apego a la realidad imperante, -como la llamada «economía social de mercado»-, hace prácticamente imposible para hombres y mujeres comunes el encontrarle sentido práctico a la identificación y compromiso para con cualquiera de las expresiones que conforman el sistema de partidos políticos.

Todos son iguales, es la percepción que se percibe. No hay modo de diferenciar a uno de otro; carentes de representatividad, su eficacia electoral se mide por su mayor o menor cercanía con los intereses del poder real, la oligarquía dominante.

Lo que se debería entender por partido político, está tan alejado de la vida política de México que «democracia», «participación ciudadana», «ética política», entre otros conceptos que deberían ser sustento doctrinario, resultan ser ya no mera utopía, sino simple ilusión. No son valores generalmente aceptados en un sistema de partidos políticos controlados por el autoritarismo, la corrupción, la impunidad y el cacicazgo. El modelo adoptado de franquicia comercial, no los contempla en su catálogo.

La descomposición tribal al interior del PRD, es ejemplo de ello. La franquicia, en bancarrota técnica, se aferra a un cascarón de estructura, sostenida aún gracias al  reparto mafioso de prerrogativas, prebendas y cargos de elección entre las cúpulas integradas por políticos profesionales, encargados de hacerla comercialmente viable entre las clases populares. La militancia de base queda reducida, más que a clientela, a simples mirones de palo con función de comparsa promocional. Observemos como principios y valores se reducen a una simple pugna por gerencias, subgerencias y representaciones regionales.

Pero no es el único. Para el PAN, a diferencia del PRD, negocio de barriada, la franquicia es de empresarios para empresarios. Por naturaleza lo mismo oferta contratos petroleros que  el ahorro para el retiro de los trabajadores ó las pantuflas de la abuela. En tanto que  el PRI, un día amanece como social demócrata y al día siguiente se declara socialista, sin comprometer su gatopardismo «revolucionario e institucional». Su actividad comercial es apta para todo público y para toda ocasión, mientras salpique. Lo que le facilita las alianzas más disímbolas para no ver reducidas sus prebendas y prerrogativas. Observémoslo en una Beatriz Paredes, experta en alquimia electoral que lo mismo acepta a las huestes de la profesora Elba Esther Gordillo, a la corruptela sindical de PEMEX o a las tribus perredistas controladas por los chuchos. Cada voto cuenta en la caja registradora del negocio, el cinismo y la simulación es su bandera.

Atrás del triunvirato que controla la partidocracia nacional, se asoma tímidamente la chiquillada, ávida de reflectores, escasa en capital político y recursos económicos, para la que, en el usufructo de su incipiente emprendimiento, lo único que cuenta es el registro y el dinero público con el que este se hace acompañar. Su peso específico en el conjunto  no le permite otra cosa. En este contexto sobresale la actitud suicida de Convergencia y el PT, que se saliéndose del libreto, pretenden jugar el juego de los mayores.

En este abigarrado escenario, más tianguis pueblerino que sistema de partidos, no es extraño entonces que en Veracruz, sin mediar consulta, consenso ni protesta a la vista pero si malestar bajo las aguas de la militancia histórica, el gobernador Herrera Beltrán impone en la  dirigencia estatal del PRI  a uno de sus más cercanos colaboradores; sin contar este con cualidades y méritos partidistas más allá de su docilidad y proclividad a la simulación y la mapachería. Jorge Carvallo Delfín, queda así al frente del CDE del tricolor, en preparación no a  la elección del 2009, planchada por anticipado, sino al choque de trenes esperado en el 2010. El «experto» en lucrar políticamente con la pobreza de los más desprotegidos, anuncia desde ya una «feroz batalla legal» para poner un alto a los panistas,  y evitar el uso clientelar de los programas asistenciales federales; el impoluto y demagogo comal no se muerde la lengua.

José Yunes Zorrilla habiendo cumplido estatutariamente con su periodo, deja la presidencia estatal tras un meritorio trabajo de reconstrucción de la estructura del partido, y se va, frustrado y molesto, con la consigna de no hacer olas, desgastar y reducir su imagen, para no hacerle sombra al delfín Duarte de Ochoa.  Si lo que pretendió en su desempeño fue reagrupar, sumar fuerzas y buscar la unidad de lo más representativo del priísmo veracruzano, sus logros quedan en entredicho, porque así lo dispone quien administra la franquicia.

Cada partido político, a su manera, contribuye así al deterioro de la vida política nacional, mientras el país se nos escurre entre las manos.

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¿Usted entiende a López Obrador y sus seguidores en el PRD? Yo ya tampoco. Por más que la realidad insistentemente les señala que ya no hay otro camino que el romper con lo que queda de su partido, estos insisten en quedarse para intentar recuperar la estructura desde dentro. Entendemos la terquedad por mantener vivo al Movimiento Nacional de resistencia pacífica, con la que millones de mexicanos estamos de acuerdo, sumándonos cada quién desde su personal trinchera con un granito de arena, pero de ahí a estar de acuerdo en desgastarse pretendiendo nadar de a muertito entre la mierda, hay una enorme diferencia. El objetivo superior es rescatar a México, no a un partido político decadente y moribundo.

De persistir tal insistencia en sanear a lo que ya no tiene remedio, lo que se va a lograr es frustración y desbandada en las filas del Movimiento Nacional de Resistencia Pacífica. ¿Eso es lo que queremos?

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Ciudad de México.- Un grupo de 60 diputados federales del PRD decidió retirar su apoyo económico al ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, por no estar de acuerdo con la forma de hacer política del tabasqueño.

amlo-octubreEl diputado Antonio Ortega, integrante de la corriente de Nueva Izquierda, indicó que durante más de año y medio hicieron aportaciones voluntarias al líder del Movimiento en Defensa del Petróleo.

Precisó que unos daban siete mil pesos, otros 15 mil, e incluso había quien aportaba 20 mil pesos, pero hace algunos días tomaron la decisión de no seguir financiando el movimiento de López Obrador.

El legislador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) agregó que retirarán sus aportaciones porque «pensamos que debería estar en concordancia con nuestro perfil y visión de cómo hacer política, y como ello no ocurre lo mejor es no sacrificar nuestros ingresos».

Adelantó que no se sumarán al llamado de su correligionario Alejandro Sánchez Camacho, de la corriente Izquierda Unida, quien planteó que cada uno aportara 20 mil pesos al movimiento que encabeza el político tabasqueño.

Asimismo, advirtió que si Alejando Encinas y López Obrador no se suman al apoyo a la nueva dirigencia del PRD terminaran arrinconados y abandonados.

Nota completa en: Milenio. 20/11/2008

Alma E. Muñoz

Los partidos Convergencia y del Trabajo (PT) reiteraron su rechazo a una alianza electoral con el de la Revolución Democrática (PRD) en 2009.

dantefapEs un acuerdo de dos, no de tres”, afirmó el senador Dante Delgado, y no estamos esperando “el pleito en la casa de enfrente -en referencia al sol azteca- para determinar el rumbo que tomaremos”, definió por su parte Luís Maldonado.

Con el PRD de Nueva Izquierda (NI), aseguró el secretario general de Convergencia, Pedro Jiménez León, no hay acuerdo. Ir con ellos podría restarnos votos. “NI ha trabajado en estrecho colaboracionismo con el gobierno federal para seguir manteniendo al país en situación de crisis, y la pregunta es: ¿qué les distingue de PRI y PAN si votan todo en el mismo sentido? ¿Esa es la oposición? Tuvieron oportunidad de demostrar que eran distintos en los debates sobre las reformas electoral y energética, y en la aprobación del presupuesto, y no lo hicieron”.

Las posturas de PT y Convergencia fueron ratificadas ayer durante la instalación formal de las mesas de trabajo para la elaboración de contenidos sobre las candidaturas comunes para diputados federales que impulsarán ambos partidos en los 300 distritos electorales, así como de los comicios locales concurrentes que habrá en 2009, además de la plataforma política que exige la norma electoral.

Alberto Anaya, dirigente del PT, señaló que es un acuerdo definitivo, sólido y ratificado por las dirigencias de ambos partidos, en respuesta al nuevo marco jurídico, que incluye tener aspirantes que participen en una etapa de precampaña para, en marzo próximo, elegir a los candidatos que participarán en la contienda del 5 de julio de 2009.

La Jornada. 20/11/08

Roberto González Amador

En el mismo periodo, las Afore, en su mayoría subsidiarias de grupos financieros, obtuvieron utilidades por 16 mil 181 millones de pesos, de acuerdo con información oficial.

ahorroEn seis meses, contados de mayo a octubre pasados, el valor de los ahorros de 39 millones de trabajadores que cotizan en las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) disminuyó en 45 mil millones de pesos, una pérdida que se concentró en mayor medida entre los afiliados más jóvenes y que está relacionada con la caída en las bolsas de valores, donde está depositada una parte de los recursos.


A la par de la caída en el valor de las inversiones, el rendimiento que las Afore pagaron a los trabajadores por administrar sus recursos tuvo en el último mes una variación negativa en términos reales, es decir, descontado el ajuste por la inflación, estableció información de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Entre septiembre y octubre los fondos de ahorro de los 39 millones de trabajadores que mantienen cuentas en las diferentes Sociedades de inversión especializadas en fondos para el retiro (Siefores) operadas por las Afore, mostraron una reducción de casi 30 mil millones de peso,s y su rendimiento real fue negativo debido en gran medida al ajuste en los precios en las bolsas de valores del mundo y, hasta ahora, son los trabajadores jóvenes quienes más han perdido.

Así, desde mayo y hasta octubre de este año los fondos de ahorro de los trabajadores del sector privado, que son quienes cotizan en las Afore, han perdido 45 mil millones de pesos, según los datos oficiales.

Nota completa en: La Jornada. 20/11/08

Roberto González Amador e Israel Rodríguez

Millones de usuarios de tarjetas bancarias de crédito comenzaron a resentir en el último mes un incremento en el costo y saldo de sus deudas, aun cuando el plástico haya permanecido guardado en lo más profundo del cajón.

costo-anual

Mientras la autoridad se limita a hacer “exhortos” para evitar abusos en la aplicación de los réditos sobre préstamos al consumo, los bancos privados que operan en el país han llevado el costo del crédito en tarjeta hasta 113.40 por ciento anual, en un momento en que el nivel de ingreso de las familias está presionado por el repunte en el precio de alimentos y gasolina, y la disminución en la oferta de empleo.

Los 13 bancos que concentran 90 por ciento del mercado en tarjetas de crédito cobraron en promedio, durante octubre pasado, una tasa de interés –incluido el sobreprecio por comisiones- de 69.49 por ciento anual, un nivel superior en 17 puntos porcentuales a la de 52.30 por ciento anual, reportada para el mismo mes de 2007, de acuerdo con información oficial.

Nota completa: La Jornada 20/11/08

Astillero

encinas-prdAlejandro Encinas no se atrevió a dar ayer el paso hacia delante que permitiría dejar atrás la historia del perredismo de siempre.

Prefirió quedarse en los arreglos de conveniencia, en el tianguis de los intereses grupales, en las maniobras que en el discurso plantean “rechazos” y en los hechos significan convalidación de lo presuntamente repudiado. El político que pudo haber nucleado la creciente animadversión a las prácticas de oportunismo y mercantilismo de las cúpulas del sol azteca y encabezado un auténtico movimiento de renovación (no el ente negociado que se anunció también ayer) optó por hacer un discurso sobre la podredumbre extrema a que se ha llegado en un partido a cuya elite prostituida y manipulada aceptó convalidar mediante un sesgo convenido que a cambio de aceptar en la práctica a Jesús Ortega como presidente le permitirá conservar la secretaría general del comité nacional perredista mediante interpósita persona (Hortensia Aragón) y promover una opción desdibujada, sabidamente infructuosa e indefendible, de presunta renovación “desde dentro”.

Encinas entrampado en las necesidades logísticas y electorales, en los presuntos diseños posdatados de ruptura, en las tácticas que sacrifican principios en aras de lo que “la realidad impone”. Él, y sus compañeros de elite negociadora, obsesionados con la defensa de los envenenados triunfos electorales del partido-franquicia, necesitados de los recursos y prerrogativas purificados por el interés de la causa, haigan llegado como haigan llegado, convencidos de que se tiene un compromiso indeclinable con los magnos estadistas que a las gubernaturas estatales han llevado (Sabines, el contrainsurgente; Zeferino, el panista nada encubierto; Godoy, el caporal de La Familia; Agúndez, el depredador de Baja California Sur, por dar algunos ejemplos) y que, por tanto, en medio del pantano y su hedor, hay que aguantar lo que sea, en aras de lo que supuestamente llegará pero quién sabe. ¡Ni modo de dejarles a los Chuchos toda la carga de la pudrición!

El arreglo político al que se dio curso ayer desdeña y daña las expectativas de un movimiento social que luego de resistir el fraude electoral y enfrentar las pretensiones de privatización del petróleo ha insistido a grito abierto en la necesidad de deslindarse de los Chuchos colaboracionistas y de crear una nueva figura de participación política y electoral que, a sabiendas de los impedimentos legales para la fundación de nuevos partidos antes de 2013, permita con imaginación y frescura dar cauce a esa fuerza social. Según algunos estrategas de oportunidad, el aceptar hoy a Jesús Ortega permitirá ganar tiempo y recursos para hacer labor de zapa que en los primeros meses del entrante año electoral detonará con una ruptura en términos definidos por el encinismo renovador que entonces acabará desembocando, con una nómina agrandada de perredistas decepcionados, en el frente electoral que bajo el registro de los partidos del Trabajo y Convergencia será la verdadera opción de esa corriente social de izquierda coordinada por López Obrador. Aun cuando esa fuera la intención semioculta, Encinas ha perdido la oportunidad de colocarse de manera natural y clara al frente de un proceso de confrontación directa con esa realidad perredista maloliente y socialmente dañina. A fin de cuentas, Encinas está convalidando a Ortega como presidente del PRD y aceptando los términos de un juego tramposo en el que los propios líderes Chuchos felicitan a su presunto adversario por comportarse de la misma manera civilizada, moderna y conciliadora que a ellos les ha funcionado tan bien. Rechazar un cargo para que un intermediario lo asuma no es deslindar ni combatir sino, en la práctica, apoyar; es decir, un artificio retórico provisional que trata de encubrir cesiones y debilidades.

La Jornada. 19/11/08

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