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Monthly Archives: marzo 2009

Londres.- México está tomando un papel más activo para que la voz de América Latina sea escuchada en todo el mundo, señaló el presidente Felipe Calderón ante la reina Isabel II de Inglaterra, y agregó que el país “ha retomado su liderazgo natural en la región y está llevando su representación a los foros multilaterales”.

Milenio.com 31/03/09

En México el olvido es una fuerza nacional que nos hace posible regresar felizmente al pasado, como si hubiésemos cambiado. La gran fuerza emergente gracias al olvido es el PRI, que en nueve años logró que se olvidaran 70 años de régimen autoritario.


El olvido ha servido para restaurar el clientelismo priísta como política revolucionaria contra el neoliberalismo. Practicar la corrupción para combatir la corrupción, extorsionar y sobornar para la causa suprema de alcanzar el poder presidencial.


Gracias al olvido el fin justifica los medios y se puede hacer todo lo que hacía el PRI para decir que se combate a la derecha. El olvido es necesario para ser reaccionarios diciendo que somos revolucionarios.


Se olvida por interés, por conveniencia, por recomposición, por creer en otra cosa, por oportunismo, por engañarnos a nosotros mismos, por necesidad de cambiar, por sobrevivencia, por concluir y también por empezar.


Olvidar nos ayuda a justificar lo perdido, lo que no podemos cargar por nuestras debilidades, lo que queremos construir sin cimientos o crecer sin raíces. El olvido justifica la falta de historia y hace radicales desde el gobierno a quienes nunca lucharon por ganarlo.


La historia es la gran enemiga del olvido, por eso hay quienes combaten la memoria y los hechos del pasado para inventarse un presente crítico y luminoso. El olvido es el cemento de los advenedizos, los que nunca arriesgaron nada ni lucharon por nada y quieren destruir lo que jamás construyeron.


Los autoritarios de hoy, gracias a su inexistencia histórica, proponen acabar con lo que no controlan y dirigen desde lo que nunca han sido.


La memoria genera caos, desestructura a los sectarios, desenmascara a los agentes, revela a los enemigos del cambio. La memoria histórica, como antídoto del olvido, dibuja trayectorias políticas personales, desnuda a los provocadores y reventadores, a los que liquidan las fuerzas, porque éstas no se someten a sus designios.


La memoria sirve para descubrir alianzas añejas, coyunturales y actuales, donde los aliados se califican y se salpican unos a otros con la misma ética, aunque aparezcan en distintos teatros.


El olvido inmediato sirve para acusar falta de estatura y demandar decoro, mientras se instruye el fraude. La falta de memoria sirve para aquellos que, luego de construir el ejido, pidieron destruirlo por no ser viable.


Gracias al olvido hay los que exigen abandonar el barco, cuando nunca se han subido, y avientan anclas como salvavidas.


Gracias al olvido se puede cambiar de ruta y los que eran en todo caso compañeros de viaje, ahora son los que deciden los objetivos y el rumbo.


Los que ahora dirigen, no desde la tribuna, sino desde el púlpito; los que ofrecen la catástrofe como escalera se sustentan gracias a la fuerza del olvido y luego de ganar batallas se avergüenzan de sus soldados.


El olvido es una forma de ignorancia adquirida, a veces por omisión, otras por comisión.


El olvido sirve para inventarnos y decir que fuimos o somos distintos a los actuales. Olvidando el pasado se puede hoy, gracias al poder, construir estatuas de arena y creer a los que nos combatieron (porque desde nuestras filas ahora nos arengan) irnos al precipicio.


La política sin memoria, como diría Marx, es tragedia y es comedia, porque se repite. En México, gracias al olvido, el pasado se imita y, como en escenilla de gala, actores y público se sueñan en un hecho histórico haciendo teatro. La política sin memoria es historicidio, esfuerzo inútil, motivo de burla.


Gracias al olvido se presenta como inédito lo ya existente. Gracias al olvido se construyen ídolos a modo para cada ocasión. Gracias al olvido no hay que preguntar, porque toda respuesta puede destruir las estatuas de sal y las éticas más relumbrantes. No hay que olvidar que el olvido tiene su devoción y fantasía del poder, ya sea para que permanezca eterno, para que regrese o para que caiga, según sea desde abajo o desde arriba que se mire.


El olvido es la ideología del fariseo, del oportunista, del agorero, del quinta columna. Hay cosas inusitadas que hace el olvido: convierte al demagogo en puro y sincero.


Hay dos tipos de políticos: el que hace política con su ego, resentimiento y olvido y el que la hace con la memoria, la propuesta y el interés de todos. No se puede construir una nueva sociedad sólo con proyectos organizativos que van destruyendo y olvidando los anteriores, sin memoria ni propuesta para construir el futuro.


Hoy, gracias al olvido, al mismo tiempo que regresa el PRI paternal, bondadoso, represor, que es centro y derecha al mismo tiempo, patriarcal, idiosincrático, tricolor, único, inmortal, absoluto, generacional, raíz y cultura nacional, homenaje, fábrica de verdades, a la izquierda electoral se la lleva el carajo por haber querido ser como el PRI y haber terminado como su caricatura.


Por eso son necesarias las memorias del olvido, para no hacer de lo nuevo la repetición de lo que hicimos.


http://marcorascon.org

La Jornada 31/03/09

Enrique Calderón Alzati

En un documento magistral publicado en La Jornada en días pasados, Jorge Carrillo Olea hizo un diagnóstico objetivo y medular del estado de la nación, señalando los graves problemas que padecemos y la incapacidad absoluta del gobierno para convocar a la sociedad para hacerles frente y superarlos. Su diagnóstico de ingobernabilidad es contundente y nos hace ver la necesidad de tomar acciones enérgicas para cambiar el rumbo y la dirección del país.


Ante esta visión preocupante, compartida por un número creciente de ciudadanos que estamos conscientes de la tragedia que toca a nuestras puertas, resalta el hecho de que el gobierno de caricatura que hoy padecemos no es otra cosa, desafortunadamente, que el producto de la descomposición misma, que el artículo de Flores Olea describe y que un factor central del fenómeno, es sin la menor duda la lamentable educación (por llamarle de algún modo) que hoy poseen los hombres y mujeres que en su conjunto conforman la sociedad mexicana, desde luego no me refiero a la sola educación que los niños y jóvenes reciben en las escuelas, esto es sólo una parte; me refiero a lo que esos niños y jóvenes ven en su entorno, en las noticias, en lo que escuchan en sus hogares y en los sitios públicos, en televisión, en radio y ahora en Internet.


Estos niños y jóvenes que en poco tiempo se hacen hombres y mujeres adultos, son capaces de repetir lo que han visto y oído, convirtiéndose en maestros de la doble moral, del decir de un modo y actuar de otro, de la asociación para el engaño, conscientes ya de los enormes beneficios que ello implica, sabiendo que el crimen organizado, el narcotráfico, la impunidad, la corrupción, el manejo de influencias y apariencias, constituyen las herramientas del éxito, mientras que la búsqueda del conocimiento, el desarrollo de las capacidades intelectuales y el ejercicio honesto de las profesiones y de las actividades productivas a nada conllevan. Ciertamente que en este proceso educativo los gobernantes, los congresistas, los jueces y ministros de la Suprema Corte actuales y del pasado reciente, son o han sido maestros ejemplares; sin embargo, existen también otros factores a considerar.


Desde luego el sistema educativo formal, supuestamente coordinado por la Secretaría de Educación Pública a escala nacional, tiene también su parte en el desastre, en su incapacidad estructural, por ejemplo, de evitar que el sindicato de maestros sea el primer ejemplo práctico de los dobles valores, que los estudiantes pueden observar desde una edad temprana, que quienes hablan de mejorar la educación, en realidad se dedican a negociar prebendas.


La falta de visión, capacidad y compromiso de quienes dirigen hoy la educación federal, para alinear los procesos educativos a los requerimientos y desafíos que enfrenta el país, constituyen un lastre insalvable; los problemas educativos del país no van a resolverse dando becas, que sólo alientan la cultura de la dependencia, del clientelismo político y la sujeción desde una edad temprana, sino ofreciendo servicios educativos adecuados, que nos permitan ser competitivos en los mercados mundiales de trabajo, pero también conscientes de nuestras responsabilidades para con la comunidad y la nación.


En años recientes el gobierno no sólo ha permitido, sino que ha propiciado el crecimiento de todo un sistema paralelo de enseñanza de carácter religioso, contrario a nuestras leyes, que hoy le permite a los sectores más oscuros y corruptos de la jerarquía católica, pensar y planear en la recuperación de sus privilegios y prebendas, negándose a aceptar el retroceso que la imposición de tales ideas trajo al país. El renacimiento de una sociedad de castas, dirigida por grupos de poder surgidos de escuelas confesionales no es una posibilidad futura, es la realidad que hemos venido viviendo y que pasivamente hemos aceptado, a diferencia de lo hecho por mexicanos de otras épocas, quienes fueron capaces de entender la necesidad de frenar el asalto a la nación que se estaba consumando.


Resulta así lamentable que la izquierda del país, supuestamente comprometida con el bienestar de la nación y los intereses de las mayorías, no cuente con un proyecto educativo que permita pensar en la formación de un modelo distinto de nación, a partir de la preparación de niños y niñas de todos los grupos sociales, para hacerlos capaces, sí, de aceptar los desafíos de la globalización y del desarrollo tecnológico, pero también convencidos y dispuestos a rescatar a la República del estado actual de sojuzgamiento y caos. La batalla por México no se va a ganar en las calles repitiendo consignas, ni cerrando avenidas, sino en las aulas de escuelas y universidades.


Y no se va a ganar entre otras cosas, porque cuando esos que promueven y proponen el cambio llegan a puestos de representación popular, no hacen otra cosa que reproducir lo único que conocen: más corrupción, más de lo mismo. En ello, poco se distingue el Niño Verde -chamaqueado en su tráfico de influencias- de los diputados perredistas dispuestos a aprobar las reformas a las leyes de radio y televisión que favorecían a los monopolios que controlan esa industria.


Sé que mi propuesta puede parecer ilusoria, porque implica tiempo, mientras el país se sigue deteriorando, pero ¿acaso tenemos otras posibilidades? Ojalá las tuviéramos. Hoy recuerdo una anécdota que se cuenta del general Cárdenas, cuando al visitar en una ocasión el Bosque de Chapultepec, se quedó maravillado de los ahuehuetes y la sensación de grandeza que infundían y preguntó cuánto tiempo tardaban esos hermosos árboles en crecer. Dos mil años, fue la respuesta que recibió, entonces no tenemos tiempo que perder, hay que empezar a sembrarlos desde ahora, respondió con energía.


Tomado de: La Jornada 28/03/09

Es la hora de que los movimientos populares se fortalezcan, adopten estrategias novedosas y alianzas amplias y flexibles, de hacer pedagogía política con los tangibles efectos de la crisis en círculos de estudio de base. En ellos es muy útil discutir los problemas cotidianos y relacionarlos con todo el entramado de la dominación capitalista y de la crisis para elaborar planes de trasformación social.


Es la hora de la solidaridad planetaria urgente y en ninguna parte del mundo como en América Latina y el Caribe existe una experiencia política acumulada para proponerse proyectos antineoliberales y anticapitalistas a escala local, nacional e internacional. Del Bravo a la Patagonia, además de un conjunto único de gobiernos populares y progresistas, existen fuerzas fogueadas ya en la lucha de trabajadores, indígenas, campesinos, mujeres, estudiantes, pequeños empresarios, profesionistas y desempleados, que podrían dar un memorable ejemplo a sus hermanos de otras latitudes de unidad y organización desde abajo en la lucha por la liberación, la democracia radical y el socialismo. Mañana será tarde.


Nota completa en: La Jornada 26/03/09


Raúl Zibechi: Los movimientos en la transición hegemónica


En un reciente artículo Immanuel Wallerstein vuelve sobre uno de sus temas favoritos: la crisis actual y su relación con la transición hegemónica y sistémica que estaríamos atravesando (La Jornada, 15 de febrero de 2009). Como suele suceder, sus argumentos son sólidos y convincentes y dan pie para reflexionar sobre el papel de los movimientos en un periodo de agudas convulsiones.


El argumento central es que la crisis es algo así como un tornado que nos obliga a refugiarnos en algún lugar seguro. Sostiene que cuando pase la tormenta llegará el momento decisivo, ya que la devastación nos forzará a tomar decisiones con consecuencias de larga duración: La pregunta fundamental es cómo vamos a reconstruir. Esa será la batalla política real, dice el sociólogo. Se trata del tipo de sociedad a crear sobre las ruinas de la actual.


Son los movimientos de los de abajo los que pueden crear un mundo nuevo, o sea diferente al actual, por una sencilla razón: son los portadores del mundo nuevo, aun en pequeña escala, por medio de iniciativas más o menos integrales, con diversos grados de profundidad, permanencia y extensión. Un mundo nuevo es un tapiz tejido de relaciones sociales no capitalistas. Por lo tanto, no es comparable con lo que ya conocemos. Es otra cosa: en construcción-deconstrucción permanente, en resistencia frente al capital y al Estado, por lo tanto frágil, inestable, inacabado, imperfecto.


Los mundos nuevos que laten en el interior de los pueblos organizados en movimientos no son sitios de llegada, sino apenas escalas espacio-temporales en un proceso de luchas y resistencias interminables, que a su vez impulsan y sostienen esas luchas y esas resistencias. No es fácil definirlos, ni es el caso hacerlo, pero cuando estamos allí, cuando los vivimos y compartirmos, no hay duda de qué se trata.


Artículo completo en: La Jornada 27/03/09

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


Gane o pierda en el intento por hacer de Tuxpan sede de la proyectada nueva refinería, el Maestro Fidel Herrera Beltrán en 25 minutos de exposición sobre la fortaleza de su propuesta, se echará a la bolsa a la mayoría de los veracruzanos en edad de votar.

Si el gobierno federal se inclina por la construcción de la refinería en territorio veracruzano, ello constituirá un triunfo inobjetable para el gobernador. Si la decisión apuntara a favor de otra entidad federativa, fuere cual fuere, para la ciudadanía quedará claro que Fidel puso su mejor esfuerzo para bien de Veracruz y que el panismo en el poder se sacó el as de la manga con intenciones abiertamente electorales.


Así, lo que para muchos, incluida Beatriz paredes y Manlio Fabio Beltrones, el foro convocado por Calderón no va más allá de una pérdida de tiempo, show mediático como pretexto para lavarse las manos en cuanto a la decisión final, para el maestro Herrera Beltrán constituye oportunidad estratégica para salir por la puerta grande al término de su mandato, así como plataforma de lanzamiento en sus aspiraciones a contender por la presidencia de la República. Bien jugado, no cabe duda.


En cuanto a su propuesta en sí, de acuerdo a lo divulgado por algunos medios, pugnando no por una, sino por tres refinerías, incluyendo una de diesel,  indudablemente que será objeto de polémica, así como de rechazo por parte del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, e incluso de corrientes significadas del priísmo que se oponen a la privatización, en tanto contempla reformas a la legislación vigente en materia de energéticos recién aprobada, al considerar la construcción de la o las factorías a proponer, e incluso el refinado de crudo nacional,  bajo la fórmula de asociación de capital público y privado. Sin faltar señalamientos,  abiertos o encubiertos de cabildeo de Fidel Herrera a favor de empresas trasnacionales con las que mantiene diálogo. Ese es un riesgo que calculadamente corre el gobernador veracruzano, confiado en el alto grado de aceptación que de acuerdo a encuestas, tiene su gestión al frente del poder ejecutivo estatal, pero también en la desinformación existente en amplias capas de la sociedad veracruzana.


Esto último como contribución de la mayoría de los medios comerciales de comunicación, que han propalado la idea de que los yacimientos de oro negro localizados en la entidad, son patrimonio de los veracruzanos y no propiedad de la Nación. Siendo, por tanto, potestad de Veracruz el exigirle a la federación retribución onerosa por la extracción y destino final de su petróleo. Así como tener voto de privilegio en la toma de decisiones inherentes a la explotación petrolera en territorio veracruzano. Idea que pasa por alto el espíritu del pacto federal consagrado en la Carta Magna, sin más objetivo que exaltar la imagen del Maestro Fidel Herrera como defensor inequívoco de lo que se considera patrimonio estatal.


A lo que podría apostarse, porque así lo determina la correlación de fuerzas políticas que priva actualmente en México, es que de tomarse la decisión final a favor de Tuxpan, Fidel gana pero no será así en lo que se refiere a la asociación de capital público y privado para la construcción y operación de la refinería. Una cosa es seguirle el juego a Calderón Hinojosa para obtener la sede de la factoría, y otra, muy diferente, ir en contra de la historia.


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No requiere de medidas coercitivas el flagelo de la violencia, sino cambiar el modelo económico, dijo

La Jornada On Line. Publicado: 25/03/2009 18:55


México, DF. En el marco de la visita que realiza la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, a México, Andrés Manuel López Obrador mencionó que para resolver lo relativo al fenómeno migratorio y a la inseguridad fronteriza es “indispensable” una relación entre ambos países que se finque en una cooperación para el desarrollo y no “en el uso de medidas coercitivas”.


En un mitin realizado afuera de la Cámara de Diputados en el que también abordó lo relativo al proyecto de ley de los salarios máximos, el “presidente legítimo” leyó una carta dirigida a Clinton en la que considera un “error” combatir la inseguridad y la violencia con mano dura y militarización. La solución al flagelo de la delincuencia, agregó, es rescatar al Estado y cambiar de modelo económico de tal manera que se garanticen mejores condiciones de vida y de trabajo para las mayorías.


Aunque mencionó que sólo a los mexicanos corresponde resolver los asuntos internos, “consideramos pertinente, dado lo que usted representa, expresarle el sentir de millones de ciudadanos que luchamos cotidianamente por hacer realidad la justicia y la democracia en México”.


Agregó que el problema de la inseguridad y de la violencia en México se ha originado por la corrupción y la impunidad imperantes, y porque “desde hace 26 años no ha habido crecimiento económico”.


Usted seguramente sabe, refiere la misiva, que todo esto comenzó cuando un grupo de alrededor de 30 traficantes de influencias y políticos corruptos, utilizando como parapeto a la llamada política económica neoliberal, se apoderó del Estado mexicano, así como de una buena parte de los bienes de la nación y del presupuesto público. “Y esta política de pillaje que ha enriquecido a una minoría de manera exagerada y obscena, como no ha sucedido en ninguna otra parte del mundo, ha condenado al pueblo de México al destierro y a la sobrevivencia.”


Por eso creemos, leyó el político tabasqueño, que es un error querer enfrentar el problema de la inseguridad y de la violencia sólo con mano dura, con militares, con cárceles, con leyes más severas y con penas más largas. La solución al flagelo de la delincuencia pasa, necesariamente, por rescatar al Estado, por cambiar el actual modelo económico y por garantizar mejores condiciones de vida y de trabajo a la población. No debe olvidarse que la paz y la tranquilidad son fruto de la justicia.


“Como en su momento se lo hicimos saber al presidente Barack Obama, sostenemos que la solución al fenómeno migratorio y a la inseguridad no se encuentra en la construcción de muros ni en la militarización de la frontera, sino en el desarrollo económico y social de México. Por eso es indispensable que la relación entre México y Estados Unidos se finque en la cooperación para el desarrollo y no en el uso de medidas coercitivas”.


Al final del mensaje, López Obrador refiere que “aunque padecemos de un gobierno usurpador y fallido, cuya debilidad podría llevarlo a tomar acuerdos contrarios al interés nacional, existe también un movimiento ciudadano fuerte y la voluntad de muchos otros mexicanos, decididos a impedir cualquier actitud intervencionista y a defender nuestro derecho como nación libre y soberana”.

Pulso crítico


J. Enrique Olivera Arce


En algunos países europeos en los que el sistema electoral merece a los ciudadanos mayor grado de confianza y credibilidad, el voto en blanco constituye una opción válida para el electorado, habida cuenta de que con ello se manifiesta el rechazo a los partidos políticos o a candidatos que no responden al bien común. La suma de votos en blanco, para la clase política y para el gobierno, es así un claro mensaje de la tendencia de la opinión pública a tomarse en cuenta en la mayoría de los casos.


El voto en blanco en un sistema electoral como el mexicano, carente de transparencia, confianza y credibilidad, a diferencia de Europa, resulta, al igual que el abstencionismo, contraproducente; favoreciendo, por un lado al fraude electoral y, por otro, a los partidos mayoritarios a los que se pretende castigar. De ahí que la propuesta de diversas corrientes que, a través del internet, llaman a sufragar en blanco en la elección de julio próximo, a mi juicio resulta improcedente. Ni sería tomado en cuenta como mensaje de rechazo ni contribuiría a sanear nuestra incipiente democracia. Tanto el gobierno como la clase política en México, cotidianamente hacen gala de insensibilidad y oídos sordos frente a una opinión pública mayoritariamente insatisfecha.


De los males el menor. A mi juicio lo procedente será sin duda votar por el candidato menos peor de entre la mediocridad que se nos ofrece como oferta electoral. Ejerciendo un derecho al que no podemos ni debemos renunciar, así como cumpliendo con la obligación cívica que emana de la Carta Magna cuya plena vigencia exigimos los ciudadanos. A mayor número de votos válidos menor será la oportunidad del agandalle y el fraude electoral. Y si este último se repite una vez más en contra de la voluntad ciudadana, como sociedad tendremos la calidad moral y política para impugnarlo, privando de legitimidad democrática a los triunfadores espurios y la justificación plena para cuestionarlos.


Lo anterior viene al caso considerando que las tempraneras encuestas nacionales sobre la intención del voto,  están ya indicando una clara tendencia del electorado a castigar a los partidos políticos, absteniéndose de sufragar o nulificando el voto;  estimándose que el sufragio efectivo no rebasaría el 40 por ciento del padrón electoral, en perjuicio de la legitimidad de la representación democrática en la Cámara Baja del Congreso de la Unión. Esto particularmente grave en tanto daría continuidad a la polarización social y política derivada de la elección del 2006, cunado el país exige la unidad de propósitos frente a la crisis.


La protesta o rechazo sin objetivos claros para avanzar no tiene sentido. Más que por el voto en blanco o la abstención, debe apostarse por la participación razonada y consecuente, generando condiciones para, desde abajo y de manera organizada, exigir a la representación popular cumpla con el cometido para el cual es electa.


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Jaime Avilés

Son, de algún modo, los personajes anónimos del relato El país desde abajo. Apuntes de mi gira por México, que López Obrador escribió y publicó hace unos días, después de recorrer los 2 mil 38 municipios de régimen de partido que hay dentro del territorio nacional.

De la nada, en medio de una cancha futbolera del deportivo Reynosa, en la delegación Azcapotzalco, surge una inmensa carpa de lona, que se extiende de portería a portería y de línea de banda a línea de banda.


Bajo sus toldos, una alfombra de plástico porosa y chicluda, que parece una monumental ficha de dominó, cubre el pasto y sostiene las patas de miles y miles de sillas plegadizas. Desde las nueve de la mañana de ayer, sábado 21 de marzo, día de la primavera y de don Benito Juárez García, en el mejor guardado de los secretos, esa instalación se convierte en escenario de la primera “convención nacional de comités municipales del gobierno legítimo de México”.


¿Cómo? Con la llegada de al menos 12 mil personas, procedentes de casi todos los municipios del país, que vienen a reunirse en privado con Andrés Manuel López Obrador -y, ¡oh, sorpresa!, al final de todo, con Marcelo Ebrard, quien clausuró el evento-, y a discutir cuatro temas: democracia, organización, comunicación y defensa de la economía popular. Es como un congreso fundador de algo en el que se mezclan, al hacer colas para recoger gafetes y documentos básicos, indígenas de la Sierra Negra de Puebla, vestidos con calzón de manta; señoras descalzas de La Montaña de Guerrero, con sus camisas bordadas y sus bocas chimuelas; campesinos de las tres huastecas y norteños de sombrero tejano y habla golpeada, pero también gente joven, vestida sport, con buena mezclilla, vestigios de la clase media del Bajío, harta del panismo y, desde luego, representantes de todos los estados del sureste.


Son, de algún modo, los personajes anónimos del relato El país desde abajo. Apuntes de mi gira por México, que López Obrador escribió y publicó hace unos días, después de recorrer los 2 mil 38 municipios de régimen de partido que hay dentro del territorio nacional.


El tabasqueño agradece el sacrificio


Los trabajos comienzan a las 11 de la mañana cuando, desde un modesto templete, el político tabasqueño toma la palabra para saludar, agradecer y trazar las nuevas metas que persigue el movimiento que encabeza: afiliar, desde ahora y hasta marzo de 2012, a 15 (¡quince!) millones de ciudadanos al “gobierno legítimo”, para enfrentar a “la mafia que acapara todo: el gobierno, las instituciones, los medios de comunicación, la riqueza, todo”, y derrotarla electoralmente para iniciar la transformación del país.


El planteamiento, que incluye reflexiones autocríticas sobre el esfuerzo que hasta ahora se ha hecho -“tenemos credencializados a 2 millones 400 mil ciudadanos, pero muchos se cambiaron de casa y necesitamos volver a afiliarlos”- dura hasta las 12:30. Entonces, desde arriba, con el concurso de hombres apurados que suben y bajan por escaleras, descienden o, más bien, se desenrollan tres cortinas paralelas que dividen la carpa en cuatro salones gigantescos, con dos bloques de miles de sillas cada uno, a derecha e izquierda, y de tal modo cobran forma las mesas de discusión.


Sus respectivos coordinadores -Octavio Romero Oropeza, en la de Democracia; Eduardo Cervantes, en Organización; Jesús Ramírez Cuevas, en Difusión, que al final se convertirá en Comunicación en movimiento, y Mario di Costanzo en la de Defensa de la economía popular,  exponen los temas generales que se van a tratar y, acto seguido, se integran los grupos de trabajo por estados y regiones, mediante el reacomodo de las sillas en círculos de diversas dimensiones.


A las 14:30 hay un receso para comer. Los dirigentes municipales acuden a los entoldados de distribución de refrigerios, detrás de los cuatro -por ahora invisibles- banderines de córner, y reciben una caja de plástico que les contiene una ración de pasta con crema, otra de verduras hervidas, un sándwich, una manzana, un camote poblano de fresa y un refresco. Para los sedientos hay garrafones de agua y conitos de papel, y para después hay café y galletas. A espaldas de la megacarpa hay dos hileras de letrinas portátiles, y en puntos estratégicos, barriles de agua para lavarse las manos.


Dos horas más tarde, la primera que cierra es la mesa de Economía popular, en la que han abundado las quejas sobre problemas agrícolas y maltratos de militares en caminos y retenes; luego acaba la de Democracia, seguida de la de Organización, y la que se cuelga un poco es la de Comunicación en movimiento, pero de acuerdo con lo previsto, antes de las 5 de la tarde las cortinas interiores desaparecen otra vez y los coordinadores suben al templete a leer las conclusiones.

Romero Oropeza es tajante cuando informa que “nuestra lucha por la transformación del país será pacífica y por la vía electoral”. Para alcanzar la meta de los 15 millones de afiliados al “gobierno legítimo”, cada integrante deberá “credencializar” a cinco más. Luego se extiende en tácticas y mecanismos para defender el voto durante los comicios del próximo 5 de julio.


Eduardo Cervantes declara, en nombre de los que debatieron en la mesa dos, que “la transformación de la vida pública sólo será posible con la organización del pueblo, y cada ciudadano tendrá un papel en esta tarea”. Y anuncia: “se descentraliza la credencialización”; la llevarán a cabo los comités municipales, “y ya no con computadora y cámara fotográfica, sino con tinta de pluma y un sello”. La meta de los 15 millones se alcanzará en 12 trimestres, al término de cada uno de los cuales habrá reuniones de evaluación.


También se refiere a las casas del Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular, el Petróleo y la Soberanía, aunque nada más les dice, igual que todos los oradores en todas las mesas, “casas del movimiento”, que si bien ya existen en las 16 delegaciones del DF y en casi todas las capitales de los estados, ahora se intentará que, para diciembre de este año, haya también una en cada municipio con más de 100 mil habitantes.


Ramírez Cuevas postula que “todos los ciudadanos deben ser un medio de difusión, usando todos los recursos a su alcance para divulgar las ideas del movimiento, generar campañas, promover talleres y reuniones con artistas e intelectuales”, y anuncia que a partir del intercambio de direcciones y teléfonos de todos los participantes de la mesa tres, acaba de nacer una “red nacional de comunicación” que enlazará todos los municipios.


Di Costanzo revela que la mesa cuatro acordó proponer la figura del procurador de justicia económica para todo lo relativo a abusos en materia de precios, créditos, deudas, etcétera, y entonces, de nuevo toma la palabra López Obrador para reiterar su gratitud por el “sacrificio” que hicieron los dirigentes municipales al venir desde tan lejos a la reunión, y poco a poco va metiéndose en el tema electoral para subir el tono y terminar tronando contra “los candidatos que reparten despensas a cambio de votos”, y que “son una lacra, una vergüenza”, que el movimiento debe repudiar -subraya- “con toda energía”.

Tomado de: Revoluciones MX

Domingo 22 de marzo de 2009

Discurso del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, durante la asamblea informativa del Movimiento nacional en defensa de la economía popular, en el Zócalo de la Ciudad de México


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Amigas y amigos:


Antes que nada, una vez más, mi agradecimiento de todo corazón por su respaldo y presencia en esta asamblea informativa. Gracias a ustedes, mujeres y hombres concientes y activos, hemos podido mantener encendida la llama de la esperanza. Por eso hoy, para millones de mexicanos, este movimiento es como la lucecita que indica que podemos salir del túnel en que nos encontramos.


Desde el principio, en esta plaza se definieron con claridad los objetivos y la estrategia que debíamos aplicar para lograr el triunfo de nuestra causa. Hemos seguido al pie de la letra los lineamientos de defender al pueblo y al patrimonio nacional y, al mismo tiempo, trabajar desde abajo en la organización indispensable para la transformación de la vida pública de México.


El año pasado, le dimos toda la importancia a la defensa del petróleo. Está a la vista lo que se logró y lo que ha quedado pendiente. Es un hecho que con el apoyo de los ciudadanos, de técnicos e intelectuales, de legisladores de los tres partidos del Frente Amplio Progresista, pero sobre todo, con la participación entusiasta y decidida de hombres y mujeres brigadistas, se pudo frenar el intento original de la derecha -entiéndase de los potentados, de Calderón y de las cúpulas del PRI y del PAN- de legalizar la privatización del petróleo.


Pero estamos concientes y lo subrayamos el 18 de marzo pasado, que esta lucha aún no termina. El petróleo es una gran tentación y es mucha la codicia y el acecho de las minorías rapaces. Por eso hemos renovado el compromiso de seguir adelante, para cumplir tres propósitos fundamentales: Evitar que se otorguen concesiones a empresas petroleras nacionales o extranjeras para explorar y explotar nuestro petróleo en áreas exclusivas del territorio nacional; combatir la gran corrupción que existe en Pemex y en la Comisión Federal de Electricidad; y lograr que el petróleo deje de exportarse como materia prima y sea utilizado internamente para la elaboración de gasolinas, diesel y productos petroquímicos, generar empleos e impulsar la industrialización del país.


Asimismo, como lo decidimos desde finales del año pasado y se reafirmó en la asamblea del 25 de enero, ahora tenemos que utilizar la fuerza de nuestro movimiento para proteger al pueblo ante el agravamiento de la crisis económica. De acuerdo a lo planeado, del 25 de enero a la fecha, se llevaron a cabo movilizaciones y actos de protesta para exigir la reducción en el precio de las gasolinas, del diesel, de la luz y del gas, así como para denunciar las altas tarifas de energía eléctrica y los elevados cobros de intereses y comisiones en tarjetas y en préstamos hipotecarios.


En este marco, fue muy importante la propuesta que presentamos en la Cámara de Diputados para eliminar el gasto superfluo del gobierno, acabar con los privilegios, disminuir los sueldos de los altos funcionarios públicos y orientar esos recursos a las actividades productivas, a proteger el empleo y al bienestar de la población.


Seguimos insistiendo que con un plan de austeridad republicana se pueden ahorrar hasta 200 mil millones de pesos; y destinar esos fondos a los productores del campo, al otorgamiento de créditos a la palabra y sin intereses a las pequeñas y medianas empresas y comercios, para apuntalar la actividad productiva y detener la mortandad de negocios y el desempleo que está causando la crisis.


Ese dinero también alcanzaría para apoyar a desempleados, madres solteras, estudiantes, personas con discapacidad y adultos mayores; así como para hacer realidad el derecho constitucional a la salud y garantizar la atención médica y medicamentos gratuitos a quienes no cuentan con seguridad social.


De igual manera estamos demandando que se derogue el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU) y que se protejan los fondos de pensiones de los trabajadores que están resultando afectados porque han sido privatizados y colocados en las bolsas de valores.


Como es público y notorio, mientras nosotros estamos exigiendo que se utilicen todos los instrumentos del Estado y los recursos públicos para atemperar los efectos de la crisis económica, el gobierno usurpador está apostando a la simulación y al engaño. Calderón se ha dedicado a repetir, con fines mediáticos, que está en marcha un plan para reactivar la economía y proteger el empleo, pero lo cierto es que no han hecho absolutamente nada.


O mejor dicho, están actuando como siempre, atendiendo en exclusiva a banqueros, especuladores financieros y grandes empresarios. Basta señalar, como lo afirmó Ricardo Monreal, que en vez de ayudar a las pequeñas y medianas empresas, han destinado más de 100 mil millones de pesos del presupuesto para rescatar a quienes contribuyeron en el fraude electoral de 2006.


Sin embargo, no nos daremos por vencidos. Vamos a seguir insistiendo hasta que el presupuesto público, que es dinero del pueblo, se destine a las actividades productivas, a la generación de empleos, a reactivar el campo y al bienestar de la población.


Aquí aprovecho para sostener que nunca será en vano nuestra lucha. Si no existiera este movimiento, estaría peor la situación económica y social en el país. Por ejemplo, sin la resistencia civil pacífica, a estas alturas, ya hubiesen entregado la industria petrolera a particulares nacionales y extranjeros. No olvidemos que se detuvo la privatización en la refinación del petróleo y se obligó a Calderón, a cuando menos, hacer el anuncio que se construirá una refinería con recursos públicos.


También ayuda mucho lo que han hecho algunas autoridades surgidas de nuestro movimiento, tal es el caso del gobierno del Distrito Federal, que ha actuado de manera consecuente y ha dado el ejemplo a nivel nacional, al mantener los programas sociales, al no aumentar el precio del metro, a otorgar becas a todos los estudiantes de las preparatorias públicas, y a decidir, recientemente, que se ampliará la atención médica y los medicamentos gratuitos a toda la población y se instalarán 300 comedores para evitar que haya hambre en la ciudad.


Lo mismo debe decirse de legisladores del Frente Amplio Progresista, que han lograron más recursos para la universidades públicas, aunque todavía no sean suficientes; así como la aprobación de una partida en el presupuesto público federal para entregar 500 pesos mensuales a todos los adultos mayores del país que viven en poblaciones de menos de 30 mil habitantes. En este caso, vamos a seguir exigiendo que el apoyo a los adultos mayores sea, cuando menos, como en el Distrito Federal donde la pensión alimentaria es de 820 pesos mensuales y se entrega a todos.


Inclusive, por nuestra lucha y perseverancia está por aprobarse en el Congreso, una ley de salarios máximos para los altos funcionarios públicos. Es decir, no ha sido inútil nuestra denuncia sobre la inmoralidad que significa asignar sueldos en los tres poderes de gobierno de hasta de 600 mil pesos mensuales.


Desde luego, dicha iniciativa no comprende todo lo que nosotros demandamos, porque a manera de concesión, entre otras cosas, los legisladores quieren que se aplique esta norma hasta el año próximo. Sin embargo, de aprobarse, los sueldos de los ministros de la Corte, diputados, senadores, gobernadores y otros funcionarios públicos, se reducirían a cerca de la mitad.


Por cierto, les propongo que hagamos una asamblea frente a la Cámara de Diputados para exigir que este proyecto de ley pase al pleno de inmediato y se someta a votación, como ya se hizo en la comisión legislativa correspondiente, ¿Cómo ven si vamos el miércoles próximo a las 5 de la tarde?


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Ahora bien, la defensa de la economía popular no se limita únicamente a presionar al gobierno usurpador y a la llamada clase política, para que actúen con responsabilidad. También depende en mucho de lo que podamos hacer nosotros de manera directa para proteger al pueblo. En este sentido, ha sido un acierto la creación de las Casas del Movimiento que tienen el objetivo de auxiliar a consumidores ante los cobros excesivos de luz, agua, predial, tarjetas crédito y préstamos bancarios. Como aquí se ha informado, ya están funcionando y dando servicio a la gente 16 casas en cada una de las delegaciones del Distrito Federal y 34 casas en los estados de la República.


Les informo que desde el martes 31 de marzo iniciaré un nuevo recorrido por todo el país para fortalecer el Movimiento en defensa de la economía popular. Voy a empezar visitando las 16 delegaciones de la capital del país y para finales de abril, vamos a tener en operación Casas del movimiento en todas las regiones de México.

Amigas y amigos:


En la estrategia que definimos desde el principio y estamos aplicando de manera metódica, partimos, como ustedes seguramente recuerdan, de que había que equilibrar la defensa del pueblo y del patrimonio nacional, con la tarea de ir construyendo la organización necesaria para la transformación de la vida pública de México.


En el marco de esta estrategia, desde enero de 2007, iniciamos una gira por todos los municipios del país. Hoy, les informo con satisfacción, que el pasado 9 de marzo, en Tamazula, Durango, donde nació el primer presidente de México, Guadalupe Victoria, terminamos el recorrido por los 2 mil 38 municipios de régimen de partido que existen en el país. Ahora sólo nos faltan los 418 municipios indígenas de usos y costumbres del estado de Oaxaca, que visitaremos en el último cuatrimestre de este año.


Durante 430 días transitamos por 148 mil 173 kilómetros de caminos pavimentados y de terracería para llegar a los pueblos más apartados de México.

Durante este tiempo, de jueves a domingo, desde las 10 de la mañana hasta el anochecer, llevamos a cabo asambleas informativas en las plazas públicas de los municipios. Además de conocer desde abajo, con mayor detalle la situación económica y política del país y de recoger en un genuino diálogo circular, los sentimientos de la gente, esta gira nos permitió ir sumando a muchos ciudadanos interesados en participar en la causa que enarbolamos y defendemos.


Hoy contamos con dos millones doscientos mil representantes del Gobierno Legítimo y tenemos presencia en todo el territorio nacional.


Asimismo, les informo que ayer se celebró una histórica convención con los integrantes de los comités municipales del Gobierno Legítimo. Se trata una estructura de 12 mil cuadros dirigentes que tendrán la misión de impulsar, desde abajo y con el pueblo, la transformación del país.


Estos comités tienen la facultad y la responsabilidad de llevar a cabo cuatro tareas básicas: ampliar y consolidar la organización del pueblo; hacer valer la democracia; defender la economía popular; y crear una red nacional de información y difusión.


A partir de esta célula básica y respetando el procedimiento que recomienden los dirigentes de estos comités, el siguiente paso será constituir, de manera ordenada, los comités en todos los barrios, colonias y comunidades del país. Una de las tareas de estos comités será convencer e inscribir a más ciudadanos. La meta es que en tres años lleguemos a 15 millones de representantes del Gobierno Legítimo.

Como todos sabemos, nuestro movimiento tiene que salir adelante a pesar de que la oligarquía es dueña o controla los principales medios de comunicación. No olvidemos que así es como domina ésta mafia, administrando la ignorancia en el país, decidiendo qué informan y qué no informan, a quién apoyan y a quién deben destruir.


Por eso, tenemos que desatar el ingenio y la imaginación para romper el cerco informativo y contrarrestar la guerra sucia. La idea que tenemos es que, cuando menos una vez a la semana se emita un boletín informativo sobre la situación política, económica, social y cultural del país. Asimismo, se está considerando que existe una comunicación de ida y vuelta; es decir, que también cada comité informe periódicamente sobre los asuntos que se consideren más relevantes en cada municipio.


Considero pertinente aclarar que la construcción de esta estructura de cuadros a nivel nacional, no estará al servicio de intereses personales o de grupos. Ante la corrupción y decadencia que caracteriza a la llamada clase política, estamos creando algo verdaderamente nuevo. Los integrantes de los comités se han comprometido a guiarse por valores más elevados que sus propias aspiraciones personales.

O para decirlo con mayor claridad: en esta organización no tendrá cabida la politiquería, la corrupción, el servilismo, el clientelismo, el nepotismo, el influyentismo, el arribismo, la simulación, el sectarismo, ninguna de esas lacras de la política. Para estos dirigentes la política no será mera búsqueda de cargos sin compromisos con la gente, no será afán de lucro ni oportunismo, porque la política es moralidad, convicción, congruencia y, sobre todo, humanismo, es decir, acción en beneficio de los demás.


Aquí también aclaro que esta estructura de cuadros dirigentes, no se está construyendo para impulsar mi candidatura a la Presidencia en el 2012. Este asunto lo resolveremos en su momento y dependerá, en mucho, de quien esté mejor posicionado para ese entonces. Y reitero: No soy cacique ni aspiro a serlo. Siempre actuaré con dignidad y seré congruente con mis ideales y principios, que es lo que estimo más importante en mi vida.


Que quede claro. Que se oiga bien y que se oiga lejos: esta organización tiene como objetivo principal llevar a cabo los cambios que necesita el país y construir una nueva República más digna, más justa y más igualitaria.


Elecciones federales


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También aprovecho para expresar mi opinión acerca de las elecciones federales de julio de 2009. Considero que a pesar de las discrepancias, obstáculos y dificultades, nuestro movimiento debe participar en las elecciones constitucionales. Nosotros hemos optado por lograr la transformación del país en forma pacífica y por la vía electoral. Ya sabemos que no es fácil, lo hemos padecido en carne propia; inclusive, algunos compañeros legítimamente sostienen que así no se va a poder, que los potentados no van a dejar nunca sus privilegios.


Sin embargo, nosotros creemos que sí se puede, que es cosa de organizarnos mejor, que aunque los dados estén cargados o las cartas estén marcadas, con la participación conciente y decidida del pueblo, más temprano que tarde, vamos a triunfar.


De modo que aunque las elecciones federales de 2009 no son definitorias, sí debemos apoyar a candidatos que puedan convertirse en verdaderos representantes del pueblo y ayudar desde la Cámara de Diputados en la construcción de una nueva República.


En consecuencia, tenemos que llamar a votar por los partidos del Frente Amplio Progresista y obviamente, no otorgar ni un voto al PRI, ni un voto al PAN. Nada que beneficie a estos partidos de la oligarquía, de los opresores y de los verdugos del pueblo.


Asimismo, dado que no se logró una alianza electoral entre los tres partidos del Frente Amplio Progresista, considero que ustedes deberán reflexionar, deliberar y decidir libremente, si apoyan a los candidatos del PRD o a los de la Coalición Salvemos a México, tomando en cuenta a quién se postule, las características propias de cada municipio, distrito o estado y, sobre todo, pensando en lo que más convenga al movimiento para la transformación nacional.


Por lo que a mí respecta, he decidido apoyar, a título personal, a los tres partidos, pero lo haré de manera diferenciada. Hasta el momento he definido, por ejemplo, ayudar en Chiapas, Oaxaca y Veracruz, a los candidatos de la Coalición Salvemos a México; y en Tabasco y en el Distrito Federal a los del PRD.


Mi respaldo al PT y a Convergencia se debe a que estos partidos no sólo formaron parte en el 2006 de la Coalición por el Bien de Todos, sino que después del fraude, han actuado de manera solidaria con nuestro movimiento. Y precisamente por eso, como represalia, existe la intención de nuestros adversarios de impedirles que alcancen una votación suficiente para sostener sus registros como partidos políticos. Y eso no lo podemos permitir.


Cambios desde abajo

Como lo sostuve el día de ayer, el periodo decadente que estamos viviendo ha sido causado por un puñado de potentados y políticos corruptos que, con prácticas mafiosas, se fue apoderando del gobierno, de los bienes de la nación y del presupuesto público. Este grupo surgió a partir de que Carlos Salinas decide entregar bancos y empresas públicas a sus allegados.


Con el paso del tiempo, estos personajes no sólo siguieron multiplicando sus riquezas mediante el influyentismo, sino que también se fueron asociando y adquiriendo poder político hasta convertirse en una oligarquía que está colocada por encima de las instituciones y de las autoridades legalmente constituidas.


El saldo de esta política de pillaje llamada neoliberal ha sido devastador; México hoy es un país en ruinas, cuyo extraordinario pueblo ha sido condenado a la sobrevivencia o al destierro. Ya no hay movilidad social y ahora para salir adelante sólo han dejado el camino de la migración. Millones de familias están padeciendo por falta de empleo o porque sus ingresos no les alcanzan ni siquiera para lo más indispensable.


A los jóvenes se les ha cancelado el futuro pues son rechazados en las universidades públicas y no tienen para pagar las cuotas de las universidades privadas. Muchos mexicanos viven hacinados, enfermos y sin seguridad social. Las colonias exclusivas donde viven los potentados, los centros turísticos, las plazas comerciales y un corto etcétera, no son más que islotes en un océano de marginación y pobreza.


También debe decirse que los pocos que se han apoderado de todo, son los principales responsables de la inseguridad y de la violencia que se padece en el país. La descomposición social de nuestro tiempo es el fruto podrido de la política antipopular y entreguista que se ha venido imponiendo. Nada bueno podría esperarse luego de que el dinero sustituyó al poder social, después de que lo privado anuló a lo público y cuando el gobierno dejó de atender al pueblo y se convirtió de lleno en un comité al servicio de una minoría.


Ante esta realidad no nos queda más que enfrentar a la oligarquía, en el terreno político, para devolverle el poder al pueblo, y llevar a la práctica nuestro proyecto alternativo de nación, que consiste en rescatar democráticamente al Estado; cambiar el modelo económico; moralizar al gobierno y crear una nueva corriente de pensamiento.


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A manera de síntesis sostengo que no se podrá frenar la degradación que se padece actualmente en el país y darle bienestar al pueblo y prosperidad a México, si no llevamos a cabo una verdadera transformación en todos los órdenes de la vida pública.


También creo que los cambios tendrán que darse de abajo hacia arriba, a partir de una revolución de las conciencias, de un cambio de mentalidad, con la organización y la más amplia participación de la gente.


Y estoy convencido que sólo con cuadros dirigentes con mística, inspirados en ideales y principios, y con un profundo y auténtico amor al pueblo, podremos lograr el renacimiento de nuestra patria.


Amigas y amigos:


No desmayemos, muchos mexicanos creen en nosotros y nos necesitan.

Sigamos haciendo historia.

¡Viva el Movimiento en Defensa de la economía popular!

¡Viva México!

Tomado de: Soberanía Popular

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


En la elección interna del PRD en el D.F., Nueva Izquierda se impuso ampliamente a la corriente de “los chuchos”, sin embargo a mi juicio no es tiempo aún de echar las campanas al vuelo. Estructura y prerrogativas siguen bajo el control de Nueva Izquierda.


En las condiciones actuales de crisis profunda del sistema político mexicano, sin rumbo definido, sin liderazgo, sin objetivos concretos, sin claridad ideológica y compromiso programático para con el país, en el ramillete de partidos políticos legalmente constituidos la corrupción y el pragmatismo dominan por sobre todo intento de democratización. De ahí que los intentos fallidos de elección interna abierta del PRD, si bien constituyen un avance frente al autoritarismo e imposición del resto del espectro partidista, no escapan de las reglas del juego impuestas por el sistema en su conjunto. Cochinero tras cochinero es la constante y ello debería ser motivo de reflexión y lección  para la izquierda institucional mexicana.


Al margen del escándalo mediático auspiciado por la reacción, que insiste en maximizar cualquier desliz de la izquierda institucional, así como en dar por muerto políticamente a Andrés Manuel López Obrador, no puede pasarse por alto que es el mismo PRD el que da pie a la descalificación mediática y a la constante pérdida de credibilidad ante una opinión pública mayormente desinformada, pues es del dominio público que la diversidad de corrientes o tribus que,  al interior del PRD se disputan estructura, cargos de elección popular, cotos de poder y manejo personalista de las prerrogativas que les asigna el Estado, hace poco menos que imposible el que pueda tener lugar una elección interna abierta y democrática cuyos resultados sean por todos ampliamente aceptados.


A estas alturas el sol azteca debería entenderlo así, aceptando que una elección interna abierta, sin previo consenso de la militancia y prevalencia de cultura política democrática, a lo que se suma el nivel de polarización y confrontación existente, no puede jugar a la democracia sin salir lastimado. Las consecuencias están a la vista poniéndose en riesgo la propia existencia del PRD como expresión institucional de la izquierda.


A mi juicio, Izquierda Unida en la coyuntura electoral le apostó y apostó mal,  a recuperar desde dentro a una estructura partidista viciada, sujetándose a las reglas impuestas por Nueva Izquierda y corrientes afines, resultándole fallido el intento. Aún habiéndose impuesto en la definición de candidaturas a la diputación federal, gobierno de las delegaciones y asambleístas del Distrito Federal, la estructura nacional del partido  seguirá bajo el control de “los chuchos”. Debiéndose pagar, ahora, el altísimo costo político que representa la pérdida de credibilidad del instituto en su conjunto, ante una opinión pública que por principio y gracias a la campaña mediática, descalifica el nuevo descalabro. Sin parar mientes en que, con ello,  el PRD deja paso libre al bipartidismo de facto que buscan tanto el PAN como el PRI valiéndose del resultado de las elecciones en puerta.


Por otra parte, tal intento fallido multiplica la confusión en los simpatizantes de izquierda al interior de las entidades federativas. ¿Por qué partido votar? Es la interrogante generalizada. ¿Es válido sufragar a favor del PRD o hay que inclinarse a favor de la “Coalición Salvemos a México”?. A escasos meses de las elecciones considero que ni en el Distrito Federal se sabe a ciencia cierta.


Lo grave y en perjuicio del necesario avance democrático, la desinformación existente está dando lugar a que en amplios segmentos de la izquierda institucional y social, prospere la idea del abstencionismo o el voto en blanco (nulo), más que el voto de castigo en contra del PRI o del PAN. Izquierda Unida apostó mal en la coyuntura y estas son las consecuencias. Otra cosa sería si, oportunamente en tiempo y forma, la disidencia hubiera marcado distancia deslindándose del PRD y se hubiera sumado a los partidos que integran la Coalición Salvemos a  México”, como un paso transitorio con vías a integrar un nuevo partido, auténtico representante de la izquierda bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, con objetivos y estrategias de mediano y largo plazo.


La estrategia de coyuntura,  mal analizada y peor instrumentada, pone hoy a la izquierda institucional en franca indefensión frente a la reacción, arrastrando, de paso, a la izquierda social aglutinada en el Movimiento en Defensa del Petróleo y la Economía Popular, que no tendrá oportunidad de manifestarse en las urnas de manera consecuente. Tal error estratégico de Izquierda Unida, prolongará la agonía del sol azteca y la permanencia de los “chuchos” al frente de la estructura, a la par que alejará en el tiempo al movimiento social del logro de sus objetivos,  perdiéndose y diluyéndose en la protesta callejera. Espero no sin cierto pesimismo, estar equivocado en mis apreciaciones. En julio próximo  las urnas darán la respuesta.


Por lo pronto, mañana Domingo y con la presencia de la representación de todos los municipios del país, habrá de tener lugar un nuevo lleno completo en el Zócalo de la Ciudad de México con motivo de la Asamblea Nacional de Evaluación de las Acciones en Defensa de la Economía Popular, convocada por Andrés Manuel.


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