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Jaime Avilés

Son, de algún modo, los personajes anónimos del relato El país desde abajo. Apuntes de mi gira por México, que López Obrador escribió y publicó hace unos días, después de recorrer los 2 mil 38 municipios de régimen de partido que hay dentro del territorio nacional.

De la nada, en medio de una cancha futbolera del deportivo Reynosa, en la delegación Azcapotzalco, surge una inmensa carpa de lona, que se extiende de portería a portería y de línea de banda a línea de banda.


Bajo sus toldos, una alfombra de plástico porosa y chicluda, que parece una monumental ficha de dominó, cubre el pasto y sostiene las patas de miles y miles de sillas plegadizas. Desde las nueve de la mañana de ayer, sábado 21 de marzo, día de la primavera y de don Benito Juárez García, en el mejor guardado de los secretos, esa instalación se convierte en escenario de la primera “convención nacional de comités municipales del gobierno legítimo de México”.


¿Cómo? Con la llegada de al menos 12 mil personas, procedentes de casi todos los municipios del país, que vienen a reunirse en privado con Andrés Manuel López Obrador -y, ¡oh, sorpresa!, al final de todo, con Marcelo Ebrard, quien clausuró el evento-, y a discutir cuatro temas: democracia, organización, comunicación y defensa de la economía popular. Es como un congreso fundador de algo en el que se mezclan, al hacer colas para recoger gafetes y documentos básicos, indígenas de la Sierra Negra de Puebla, vestidos con calzón de manta; señoras descalzas de La Montaña de Guerrero, con sus camisas bordadas y sus bocas chimuelas; campesinos de las tres huastecas y norteños de sombrero tejano y habla golpeada, pero también gente joven, vestida sport, con buena mezclilla, vestigios de la clase media del Bajío, harta del panismo y, desde luego, representantes de todos los estados del sureste.


Son, de algún modo, los personajes anónimos del relato El país desde abajo. Apuntes de mi gira por México, que López Obrador escribió y publicó hace unos días, después de recorrer los 2 mil 38 municipios de régimen de partido que hay dentro del territorio nacional.


El tabasqueño agradece el sacrificio


Los trabajos comienzan a las 11 de la mañana cuando, desde un modesto templete, el político tabasqueño toma la palabra para saludar, agradecer y trazar las nuevas metas que persigue el movimiento que encabeza: afiliar, desde ahora y hasta marzo de 2012, a 15 (¡quince!) millones de ciudadanos al “gobierno legítimo”, para enfrentar a “la mafia que acapara todo: el gobierno, las instituciones, los medios de comunicación, la riqueza, todo”, y derrotarla electoralmente para iniciar la transformación del país.


El planteamiento, que incluye reflexiones autocríticas sobre el esfuerzo que hasta ahora se ha hecho -“tenemos credencializados a 2 millones 400 mil ciudadanos, pero muchos se cambiaron de casa y necesitamos volver a afiliarlos”- dura hasta las 12:30. Entonces, desde arriba, con el concurso de hombres apurados que suben y bajan por escaleras, descienden o, más bien, se desenrollan tres cortinas paralelas que dividen la carpa en cuatro salones gigantescos, con dos bloques de miles de sillas cada uno, a derecha e izquierda, y de tal modo cobran forma las mesas de discusión.


Sus respectivos coordinadores -Octavio Romero Oropeza, en la de Democracia; Eduardo Cervantes, en Organización; Jesús Ramírez Cuevas, en Difusión, que al final se convertirá en Comunicación en movimiento, y Mario di Costanzo en la de Defensa de la economía popular,  exponen los temas generales que se van a tratar y, acto seguido, se integran los grupos de trabajo por estados y regiones, mediante el reacomodo de las sillas en círculos de diversas dimensiones.


A las 14:30 hay un receso para comer. Los dirigentes municipales acuden a los entoldados de distribución de refrigerios, detrás de los cuatro -por ahora invisibles- banderines de córner, y reciben una caja de plástico que les contiene una ración de pasta con crema, otra de verduras hervidas, un sándwich, una manzana, un camote poblano de fresa y un refresco. Para los sedientos hay garrafones de agua y conitos de papel, y para después hay café y galletas. A espaldas de la megacarpa hay dos hileras de letrinas portátiles, y en puntos estratégicos, barriles de agua para lavarse las manos.


Dos horas más tarde, la primera que cierra es la mesa de Economía popular, en la que han abundado las quejas sobre problemas agrícolas y maltratos de militares en caminos y retenes; luego acaba la de Democracia, seguida de la de Organización, y la que se cuelga un poco es la de Comunicación en movimiento, pero de acuerdo con lo previsto, antes de las 5 de la tarde las cortinas interiores desaparecen otra vez y los coordinadores suben al templete a leer las conclusiones.

Romero Oropeza es tajante cuando informa que “nuestra lucha por la transformación del país será pacífica y por la vía electoral”. Para alcanzar la meta de los 15 millones de afiliados al “gobierno legítimo”, cada integrante deberá “credencializar” a cinco más. Luego se extiende en tácticas y mecanismos para defender el voto durante los comicios del próximo 5 de julio.


Eduardo Cervantes declara, en nombre de los que debatieron en la mesa dos, que “la transformación de la vida pública sólo será posible con la organización del pueblo, y cada ciudadano tendrá un papel en esta tarea”. Y anuncia: “se descentraliza la credencialización”; la llevarán a cabo los comités municipales, “y ya no con computadora y cámara fotográfica, sino con tinta de pluma y un sello”. La meta de los 15 millones se alcanzará en 12 trimestres, al término de cada uno de los cuales habrá reuniones de evaluación.


También se refiere a las casas del Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular, el Petróleo y la Soberanía, aunque nada más les dice, igual que todos los oradores en todas las mesas, “casas del movimiento”, que si bien ya existen en las 16 delegaciones del DF y en casi todas las capitales de los estados, ahora se intentará que, para diciembre de este año, haya también una en cada municipio con más de 100 mil habitantes.


Ramírez Cuevas postula que “todos los ciudadanos deben ser un medio de difusión, usando todos los recursos a su alcance para divulgar las ideas del movimiento, generar campañas, promover talleres y reuniones con artistas e intelectuales”, y anuncia que a partir del intercambio de direcciones y teléfonos de todos los participantes de la mesa tres, acaba de nacer una “red nacional de comunicación” que enlazará todos los municipios.


Di Costanzo revela que la mesa cuatro acordó proponer la figura del procurador de justicia económica para todo lo relativo a abusos en materia de precios, créditos, deudas, etcétera, y entonces, de nuevo toma la palabra López Obrador para reiterar su gratitud por el “sacrificio” que hicieron los dirigentes municipales al venir desde tan lejos a la reunión, y poco a poco va metiéndose en el tema electoral para subir el tono y terminar tronando contra “los candidatos que reparten despensas a cambio de votos”, y que “son una lacra, una vergüenza”, que el movimiento debe repudiar -subraya- “con toda energía”.

Tomado de: Revoluciones MX

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