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Daily Archives: abril 20th, 2009

La sociedad actual es eminentemente activa, y desde esta óptica se corre el riesgo de juzgar y analizar la función y la esencia de los centros de educación superior. Sin embargo, la misión de la Universidad no se agota en la esfera de lo útil y mensurable, tampoco en la generación de profesionales eficientes que contribuyan al desarrollo de las empresas que los contratan. Su compromiso es con la sociedad en su conjunto, independientemente del número de estudiantes, de las carreras que pueda ofrecer, de su aspecto jurídico-administrativo o de su capacidad económica. Estas y otras características pueden influir en la consistencia de sus servicios, pero no cuestionar o anular su misión cara a la sociedad.

A nuestra sociedad posindustrial le interesa ordenar para sus fines -economía globalizada, mercado, libre competencia, productividad, resultados cuantificables… – a las instituciones educativas. Estas, en rigor, ni fabrican ni producen: forman personas, que en la universidad implica el cultivo del intelecto. El para qué y cómo se apliquen los conocimientos es potestad absoluta del egresado. Por tanto, la Universidad debe ser eficaz y eficiente por ella misma y no en función de las necesidades de uno o más sectores productivos de la sociedad.


En consecuencia, conviene afirmar que la técnica no tiene por qué producir forzosamente unos efectos determinados, en una dirección concreta, sino que depende de la actitud del hombre, de cómo él la utilice. El futuro no está determinado tecnológicamente. La técnica por sí sola no va a traer de manera necesaria ni un progreso en la comprensión de la realidad, ni un reforzamiento de los vínculos sociales  si no encuentra un sujeto libre e inteligente y toda una cultura produciendo ese desarrollo tecnológico sustentándolo y reorientándolo cuando las circunstancias así lo exijan (Carmen Innerarity).


En efecto, si el hombre está detrás de la técnica y de la economía, a la Universidad no le competen como tal esos campos. Lo práctico, lo experimental le conviene al particular, sea aquel una persona o un ente productivo. A la Universidad le corresponde lo universal, lo teórico. Desde esta perspectiva se ‘comunica’ con los alumnos y la comunidad en general.


La unidad del saber


Con buen criterio Ortega y Gasset afirma que la enseñanza universitaria está integrada por tres funciones: La transmisión de la cultura; la enseñanza de las profesiones; y la investigación científica y educación de nuevos hombres de ciencia. Todas ellas, al mismo tiempo, descansan en una principal actividad: el quehacer intelectual que informa la dinámica de la universidad. Al hablar de intelectual no me circunscribo al método o análisis propios de los estudios superiores. Me refiero, además, a orientar los saberes hacia sus orígenes, es decir, al conocimiento de los primeros principios y de las primeras causas. El rigor intelectual permite descender a las ‘profundidades’ de una determinada rama del saber. La honradez intelectual, por su parte, acicatea para transponer los linderos de la verdad particular para confrontar su coherencia con la verdad.


En la sociedad, por su misma naturaleza, se advierte una división del trabajo, una especialización de los conocimientos. En la Universidad, por su misma esencia, se debe tender más bien hacia la unidad del saber. Desde esta vertiente, no solo aportará profesionales idóneos sino que también podrá remansar y canalizar los saberes para ofrecerlos en forma asequible, atrayente y sugestiva a la sociedad entera.  Es en el terreno de las ideas donde germinan las concepciones, los puntos de vista y las opciones que conducen a toda sociedad.  ¡Qué mejor labrador que la Universidad para cultivar, abonar, limpiar y podar en ese campo tan vital para la sociedad!


“La mayoría de los hombres recogemos lo que se ofrece a nuestra consideración, pero sin analizarlo; de este modo nos vemos convertidos en realizadores prácticos -y pasivos- de lo que los pensadores han ideado para nosotros. La colectividad de ideas se forma, en cierto modo, sobre la base de las ofertas de una minoría de autopensadores” (Rafael Gómez Pérez). La Universidad, por detentar la responsabilidad -recibida de la sociedad- de cultivar y formar intelectuales, no puede sustraerse -por justicia- del compromiso de ofrecerle ideas claras y firmes sobre el universo, convicciones positivas sobre lo que son las cosas y el mundo; sobre el ser humano… En pocas palabras, le compete proponer caminos y norte a su medio circundante.


Mediante lo propio de ella, la cultura, la comunicación y la enseñanza, puede contribuir a que los miembros de la sociedad civil puedan conseguir con relativa facilidad y plenitud su propia realización. De esta manera, la Universidad, desde su esfera intelectual, cumple una función social de primer orden.


Jaque a la reina


En una partida de ajedrez, no bien comenzada, perder a la reina implica desarrollar un juego con la amenaza de una anunciada ‘muerte súbita’. A la Universidad le puede estar ocurriendo algo similar. Entregar la ‘reina’ de las ideas, del discurso y análisis teórico, de la investigación científica, del diálogo y debate cultural -aún sabiendo del valor que tiene en sí misma- es ‘jugar’ sometida al riesgo eminente para que lo meramente tecnológico, productivo y práctico, especificados en los distintos sectores de la sociedad, le hagan el ‘jaque mate’.


La Universidad tiene un ritmo propio, una cadencia singular que se acompasa con el quehacer intelectual. El ajetreo diario, que reclama operaciones y resultados inmediatos encuentran su curso en la actuación y en el hacer. Por tanto, los resultados que a la Universidad se le puede reclamar están más en la línea de la exigencia académica que haya impreso en la preparación de los estudiantes al término de su proceso.


Exigirle pan, cuando lo suyo es la harina


La Universidad no es responsable directa de la situación por la que atraviesa un determinado país. Más bien, por quererla conducir y exigirle lo que no le corresponde ha ido perdiendo perspectiva para aportar, desde su propia óptica, alternativas y posibilidades para el desarrollo del país. El poder que otorga el asignar recursos no debería maniatar -en rigor, no es un problema de montos o cantidades, es un asunto de criterio y principios- el desenvolvimiento de las instituciones educativas, más bien debería facilitarles o allanarles el camino para que cumplan su misión. Tampoco el mercado, en este caso, es un buen rector.


Las universidades, hijas de este tiempo, deben reencontrarse ellas mismas volviendo a sus raíces, que se cimientan en la ‘universalidad’.  De igual modo deben desprenderse de todas aquellas obligaciones o cargas adjetivas que con el paso del tiempo asumieron con resultados onerosos para su propio quehacer.


Finalmente, si la Universidad contribuye al bien común a través de la formación de profesionales intelectuales y enriqueciendo la cultura, le corresponde a la sociedad y al Estado facilitarle las condiciones necesarias para que cumpla y siga cumpliendo su misión. Ir más allá de este lindero es atentar contra su autonomía y contradecirse con el axioma principal del liberalismo “los precios los regula el mercado”.  ¿Por qué será que este principio no se aplica a la educación? ¿Será porque el ente gubernamental sabe que es allí donde se forman personas y cuajan las ideas?


Blog Sociedad Amantes del País

La breve escala que realizó Barack Obama en la ciudad de México la semana pasada constituye un mal augurio para el futuro de las relaciones entre México y Estados Unidos.


Durante su reciente viaje a Europa, Obama dirigió discursos a plazas rebosantes de ciudadanos y sostuvo diálogos con diversidad de actores políticos y sociales. En contraste, en su primera visita a México el presidente estadunidense se limitó a reunirse a puerta cerrada y de forma apresurada con Felipe Calderón y su gabinete.


En un artículo publicado el año pasado en el Dallas Morning News, Obama prometió que de llegar a la presidencia las reuniones que sostuviera con su homólogo mexicano se desarrollarían con total transparencia y contarían con la participación activa de ciudadanos, trabajadores, sector privado y organizaciones no gubernamentales. Sin embargo, esto no ocurrió la semana pasada. Los ciudadanos no pudimos incidir en la determinación de la agenda de trabajo y ni siquiera fuimos informados del contenido de las reuniones bilaterales.


La artificialidad de los supuestos encuentros de Obama con la sociedad mexicana fue vergonzante. Los niños que le ondeaban banderas durante el encuentro en el Campo Marte venían principalmente de escuelas privadas, como el Colegio Americano y Westhill. De forma clasista y discriminatoria, a última hora los organizadores tuvieron que improvisar lugares adicionales para algunos jóvenes del Conalep. La controvertida cena de gala en el Museo de Antropología incluyó a destacados representantes de la clase política y empresarial dominante del país y excluyó a la mayoría de los líderes de la izquierda.


El presidente estadunidense tampoco mostró mayor interés en acercarse a la sociedad mexicana. Exigió la reducción del número de asistentes a la cena y canceló un encuentro con organizaciones sociales que originalmente se había programado. No conoció al pueblo mexicano y el pueblo de México se quedó con las ganas de conocerlo, colgado de los puentes peatonales aledaños al aeropuerto en espera de algún saludo.


El siempre ingenioso corresponsal de La Jornada David Brooks tiene toda la razón al señalar que este encuentro demuestra que Estados Unidos sigue viendo sus relaciones con México como un asunto más de política interior (La Jornada, 16/4/09).


Efectivamente, Obama no incluyó en su comitiva a su esposa ni a su secretaria de Estado, Hillary Clinton. Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interna, fue quien tuvo el papel más activo con el gobierno mexicano. Otro dato significativo es que Obama se hizo acompañar de su secretario de Energía, Steven Chu, lo cual indica que el petróleo también fue un tema relevante en la reunión bilateral.


En la conferencia de prensa del jueves pasado, Calderón desaprovechó la oportunidad para exigir de manera contundente y de frente al mismo Obama la reinstalación de la prohibición de la venta de armas de asalto en Estados Unidos. Éste ha sido uno de los pocos temas en que el gobierno mexicano había demostrado cierta contundencia y valor ante los vecinos del norte. Sin embargo, en el momento de la verdad Calderón patinó: “En definitiva respetamos la decisión del Congreso, del pueblo estadunidense al respecto… Sabemos que es un tema políticamente delicado”.


El gobierno de Calderón también se negó a realizar comentario alguno respecto al nombramiento de Alan Bersin como el nuevo zar de la frontera entre México y Estados Unidos. Bersin ya ocupó un puesto similar durante la administración de Bill Clinton, desde donde encabezó la polémica Operación Guardián.


Esta desafortunada política obligó a los mexicanos a utilizar las zonas más inhóspitas para cruzar la frontera, lo que provocó de forma directa un aumento estratosférico de compatriotas muertos durante los años 90.


Estos silencios se suman a acciones concretas, como la apertura de una nueva oficina bilateral en la ciudad de México para combatir al crimen organizado, la negativa a intervenir en el asunto de Citibank y la participación en las operaciones militares conjuntas, que cada día ponen más en tela de juicio la disposición de Calderón para defender la soberanía nacional.


Las recientes declaraciones de Raúl Castro en el contexto de la Cumbre de las Américas ofrecen un buen contraste con la actitud asumida por Calderón ante el gobierno estadunidense. Castro afirmó que estaría dispuesto a discutir todo, incluso temas como derechos humanos, libertad de prensa y presos políticos, siempre y cuando fuera en igualdad de condiciones, sin la mínima violación a nuestra soberanía y al derecho de autodeterminación. Calderón, en contraste, se niega a abordar precisamente estos mismos temas espinosos con Obama y prefiere sacrificar la soberanía con actitudes exageradamente complacientes hacia el gobierno de Washington.


Los optimistas celebran que Obama haya estado dispuesto a visitar nuestro país y que los mandatarios parecen llevarse bien. Pero en la diplomacia lo más importante no es sólo la cordialidad, y las visitas de paso no abonan en nada al establecimiento de una nueva relación de largo plazo basada en el respeto mutuo.


Esclarecimiento inmediato para el artero asesinato de Beatriz López en Oaxaca.


http://www.johnackerman.blogspot.com

Tomado de: La Jornada 20/04/09

La quinta Cumbre de las Américas celebrada en Trinidad y Tobago terminó este domingo sin que los 34 países presentes llegaran a un acuerdo unánime sobre la declaración final, pero los participantes la adoptaron por consenso para preservar el clima positivo del encuentro.

Puerto España, 19 de abril. El presidente estadunidense, Barack Obama, se reunió este domingo en Puerto España con sus pares centroamericanos al margen de la quinta Cumbre de las Américas y les garantizó que desea ser un socio efectivo de esta región después de años de una relación crítica.


Durante el encuentro los líderes del Sistema de Integración Centroamericana (Sica) plantearon a Obama la necesidad de una reforma migratoria que proteja a los cerca de 5.5 millones de inmigrantes de la región que viven en Estados Unidos.

Igualmente propusieron aumentar los recursos destinados para la lucha contra el narcotráfico y las inversiones para blindar a la región frente a la crisis económica mundial, según dijeron varios de los mandatarios al salir del encuentro.


Obama aseguró a los líderes centroamericanos que está buscando escuchar más ideas sobre cómo Estados Unidos puede ser un socio efectivo.


Según el mandatario estadunidense, América Central fue un socio crítico con el que Estados Unidos comparte una larga historia de relaciones.


Al salir del encuentro, el mandatario de Guatemala, Álvaro Colom, dijo que se discutió la posibilidad de que Estados Unidos brinde información anticipada cuando deporte delincuentes para que cumplan las penas en sus países de origen, así como de seguridad y narcotráfico.


El mandatario estadunidense incluso conversó varios minutos con el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, uno de sus más firmes detractores en la región. Quiero creer que Obama tiene disposición, tiene voluntad, dijo Ortega tras este encuentro.


Pero Ortega aseveró que no hubo posibilidad de superar las diferencias y resaltó que “Obama es el jefe de un imperio acorralado por unas reglas que no puede cambiar”.

Nota completa en: La Jornada 20/04/09


Adoptan por consenso declaración de 97 puntos al terminar la Cumbre de las Américas

Puerto España, 19 de abril. La quinta Cumbre de las Américas celebrada en Trinidad y Tobago terminó este domingo sin que los 34 países presentes llegaran a un acuerdo unánime sobre la declaración final, pero los participantes la adoptaron por consenso para preservar el clima positivo del encuentro.


La declaración, de 97 puntos, en sí misma no tiene la completa aprobación de los 34 países presentes. Algunos de ellos mostraron sus reservas, declaró el primer ministro de Trinidad, Patrick Manning, en la clausura de esta cumbre continental.


El jefe de gobierno anfitrión fue el encargado de firmar el documento final con el mandato de todos los líderes presentes.


El primer ministro firmó en representación de todos y tomando en cuenta las reservas de varios países. Bolivia tiene reservas por la cuestión del biodiesel, yo con la discusión económica que el documento la deja para 2010 (…) otros con la cuestión de Cuba, explicó el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.


Las declaraciones en la Cumbre de las Américas son normalmente firmadas por todos los mandatarios y nunca en la historia de estos encuentros continentales, que comenzaron en 1994 en Miami, ocurrió un veto de un grupo de países, aunque sí reservas de algunos de ellos hacia ciertos puntos.


Antes del inicio del encuentro, países como Bolivia, Venezuela, Honduras y Nicaragua, unidos en la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba), habían acordado no suscribir la declaración final, entre otras cosas en solidaridad con Cuba, nación que no es mencionada en este texto, está excluida de la Organización de Estados Americanos y que ha estado sometida a un bloqueo estadunidense desde 1962.


Hasta el último momento los negociadores trabajaron en vano para lograr un documento final del gusto de los 34 países presentes en Puerto España.


No hubo posibilidad de superar las diferencias, señaló el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, este domingo.


Según los presentes, el documento no representaba las actuales preocupaciones políticas y económicas del continente.


El propio Manning lo reconoció en el discurso de clausura al explicar que desde que la declaración final comenzó a negociarse, hasta la celebración de esta cumbre, pasaron meses y fue difícil incorporar cuestiones como la crisis económica.


Con esta declaración los presidentes americanos se comprometieron a combatir todas las formas del crimen organizado, lo que incluye el narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de personas y los crímenes tecnológicos.


La Declaración de Compromiso de Puerto España se refiere a temas como la sustentabilidad ambiental, la prosperidad humana, el abatimiento de la pobreza, la seguridad pública, la gobernabilidad y la necesidad de fortalecer las instituciones.


Al margen del texto, en sus diálogos los mandatarios expresaron la necesidad de garantizar urgentemente el acceso al crédito en medio de la crisis económica y financiera mundial y fortalecer al Banco Interamericano de Desarrollo.


Nota completa en: La Jornada 20/04/09

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