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Monthly Archives: junio 2009

SANTIAGO DE CHILE, 18/06/09 (ANSA)– Hortensia Bussi, viuda del ex presidente Salvador Allende (1970-1973), murió a los 94 años, acompañada de su familia y amigos cercanos.


Su deceso, establecido a las 17.45 GMT, provocó gran pesar en el ambiente político chileno que anticipó, “tendrá eco en el mundo progresista y a nivel internacional”. Bussi fue un símbolo de la lucha por los derechos humanos “y del aprendizaje de lo que significó en Chile la pérdida de la democracia y el esfuerzo que hemos hecho por recuperarla”, afirmó la vocera de gobierno, Carolina Tohá, quien anunció que la presidenta Michelle Bachelet estará presente en la despedida de la ex primera dama.


“Tencha” Bussi, como es conocida por los chilenos, se despidió mientras dormía, en su histórico domicilio de calle Guardia Vieja, al oriente de Santiago. Profesora de historia, se casó con el extinto mandatario en 1940 y tuvo tres hijas, Beatriz, Carmen Paz e Isabel.


Tras el golpe militar de 1973 debió salir al exilio en México, convirtiéndose en la figura destacada de la oposición a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).


“Tencha” fue la única persona que asistió al funeral de Allende, un día después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, en una tumba sin nombre.


“Es un orgullo haber tenido la madre que tuvimos, que creo que ha sido de las mujeres que más contribuyó para el retorno a la democracia”, afirmó, profundamente emocionada, su hija Isabel, diputada socialista.


Alejada desde hace años de la vida pública, Bussi padecía escoliosis, osteoporosis y glaucoma, y sobrevivía sin quejas a las secuelas de una tuberculosis pulmonar y vertebral que redujo progresivamente su capacidad respiratoria.


Durante sus años de exilio se convirtió en figura emblemática de la oposición a la dictadura de Pinochet y fue condecorada por diversos gobiernos del mundo debido a su férrea lucha por la democracia y los derechos humanos. En 1978 obtuvo el Premio Lenin de la Paz y el Premio Ana Betancourt en Cuba; fue ciudadana honoraria de las ciudades de Florencia, Pisa y Parma en Italia y además, fue nombrada doctora Honoris Causa de la Universidad de Bruselas.


“Nunca tuvo un rol político de primera línea: siempre fue la esposa de Salvador Allende y lo acompañó en todas sus campañas. Pero después del Golpe asumió un rol que fue muy fundamental en la recuperación de la democracia en Chile y se convirtió en un símbolo universal de la dignidad del pueblo chileno, de los derechos humanos, por los cuales trabajó incansablemente”, afirmó a ANSA el senador socialista, Jaime Gazmuri. Desde la residencia de la familia Allende, Moy de Tohá -madre de la actual secretaria general de Gobierno, Carolina Tohá- confesó a ANSA que con la partida de Hortensia Bussi se ha ido “un ciclo completo de experiencias que fueron algunas muy hermosas y otras tremendamente dolorosas”.


Viuda de José Tohá, ex ministro del Interior y de Defensa del gobierno de Allende, compartieron el exilio obligado en México, país al que amaban tanto como a Chile.


“Quería a México antes del Golpe en forma entrañable, y después fue corroborado con la acogida de la familia (Luis) Echeverría y todo ese pueblo cariñoso, amable y afectuoso”, recordó Moy de Tohá, ex embajadora en Guatemala.


El gobierno de Echeverría envió un avión especial a Santiago para llevar a México a la familia Allende, dos días después del Golpe.


“Fue una mujer que nos enseñó a todos consecuencia, lealtad, dignidad”, afirmó el ex presidente Ricardo Lagos, una de las primeras figuras políticas en llegar hasta el ex Congreso Nacional, donde son velados sus restos y hasta donde arribó también, varios integrantes del gabinete de Bachelet.


Los restos de Hortensia Bussi serán sepultados el sábado en el mausoleo familiar ubicado en el Cementerio General, lugar donde yacen los restos de su esposo, Salvador Allende Gossens y de su hija Beatriz.

Acusó que la actitud del ex candidato presidencial es la de un extremista de izquierda

Ciudad de México.- El líder nacional del PRD, Jesús Ortega, arremetió contra Andrés Manuel López Obrador a quién acusó de traicionar sus principios y engañar a la militancia perredista con su llamado a votar por el PT en Iztapalapa.

“Quienes siendo militantes del PRD llaman a votar por los candidatos de otros partidos, no actúan congruentemente, y en realidad traiciona sus principios y pretenden engañar a los ciudadanos que militan, simpatizan y trabajan con el PRD”.

Acusó que la actitud del ex candidato presidencial es la de un extremista de izquierda y aseguró que los extremos siempre terminan por juntarse, “con esa actitud al margen de sus intenciones le hacen el favor a la derecha que es nuestra verdadera adversaria”.

Ortega señaló que la eventual expulsión de López Obrador del PRD se dará desde los órganos institucionales del partido pero una vez que pase la elección federal del 5 de julio.

Nota completa en: Milenio 17/06/09

El Sol azteca sin candidato para jefe delegacional de Ixtapalapa.

Convoca López Obrador a votar por el abanderado del Partido del Trabajo.

Brugada

Clara Brugada estuvo acompañada por el presidente legítimo, Andrés Manuel López Obrador, y Alejandro Encinas, durante el multitudinario mitin de apoyo a la perredista en la explanada de la delegación Ixtapalapa. Foto Carlos Ramos Mamahua

Al cumplirse, alrededor de la medianoche, el plazo fijado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el Partido de la Revolución Democrática no solicitó al Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) el registro de Silvia Oliva Fragoso como su candidata a jefa delegacional de Iztapalapa, en sustitución de Clara Brugada Molina, con lo que habría incurrido en desacato. En el trascurso de las próximas horas el IEDF deberá notificar al tribunal de la inejecución de la sentencia para que éste determine lo conducente.


Apoyado por miles de perredistas, Andrés Manuel López Obrador convocó ayer a votar por Rafael Acosta, candidato del Partido del Trabajo (PT) a delegado de Ixtapalapa.


López Obrador asumió el riesgo de su decisión dentro de su partido, aunque advirtió que no renunciará al PRD, del cual es militante fundador. “Que quede muy claro: estoy apoyando a PT y Convergencia porque la mafia quiere desaparecerlos.  tengo la obligación moral y política de apoyarlos, y por eso lo estoy haciendo.

Nota completa en La Jornada 17/06/09


Para que tanto brinco estando el suelo tan parejo. Hubiera bastado con la renuncia del político tabasqueño al PRD tras confirmarse el cochinero de la elección interna que dividió al partido del sol azteca. Hoy a semana y media del cierre de campañas en un todos contra todos, la confusión es total. La izquierda no sabe ya por quien votar el próximo cinco de julio y ello tendrá sus consecuencias.

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

En memoria de Eduardo Pérez Roque. Comprometido con las tareas educativas, siempre tuvo presente a su Alma Máter, la  Benemérita Escuela Normal Veracruzana.

Si las guerras “quirúrgicas” que están a la orden del día en todo el planeta,  gracias a los medios de comunicación no hubieran extirpado en amplios sectores de la raza humana la capacidad de indignación, nada impactaría más que la muerte violenta de uno o varios niños, bien sea resultante del llamado efecto colateral en las conflagraciones armadas o como consecuencia de la negligencia criminal gubernamental. Son tantos y tan constantes los episodios dramáticos difundidos por los medios e ilustrados con imágenes a todo color, en los que aparecen menores privados de la vida con toda impunidad, que estas tragedias tienden a pasar desapercibidas para una audiencia que, en su orden de prioridades informativas,  presuntamente cuenta más el último chisme de la farándula o la licenciosa conducta del presidente de Francia.

La muerte de 44 pequeños bien pudo pasar en Irak, Afganistán o en Somalia y, para los mexicanos no hubiera significado nada. Una aberrante noticia más, entre muchas, que no pasa más allá de un impacto visual adecuadamente explotado por los medios de comunicación. Tenía que pasar la reciente desgracia acaecida en Hermosillo, Sonora, para que la sociedad mexicana constatara que ninguna tragedia en la que pierden la vida niños inocentes, nos debe ser ajena y mucho menos acallar nuestra indignación y enérgica protesta. Más que tapar el pozo, lo menos que se puede exigir es justicia.

Por eso llama la atención que se pretenda desviar la atención de la opinión pública hacia detalles de la tragedia que satisfacen el morbo de la gente pero que no van al fondo de los orígenes de un crimen que hoy a todos nos conmueve. No hagan olas, no hay que politizar un evento circunstancial, lamentable si, pero que no tiene por que incidir en el tema electoral de moda, es lo que priva en el ánimo de una clase política ocupada y preocupada en desvanecer el fantasma del voto en blanco. En su momento se creará una comisión en el Congreso de la Unión que investigue a fondo las razones técnicas y financieras que dieran lugar a la tragedia; se inventarán culpables, se emitirá un acuerdo que obligue al IMSS y a la Sedesol a enmendar entuertos, y se dará vuelta a la página, sepultando el tema en el olvido en tanto se resuelve en definitiva el resultado de la elección en puerta.

En este tenor se destaca la preocupación del Secretario de Protección Civil del Gobierno de Veracruz difundida por los medios: más que politizar la lamentable desgracia,  se procede a la revisión de más de 500 establecimientos administrados por la Sedesol y destinados en la entidad a guarderías infantiles,  para evitar que en lo futuro tengamos que lamentar un evento similar al de Sonora.

A estas alturas del partido, todas, sin excepción, tanto las guarderías como los establecimientos educativos, públicos o privados, asentados en la entidad, deberían reunir las condiciones técnicas mínimas para preservar la integridad física de los usuarios, y así debería obrar constancia en los archivos de la Secretaría a cargo de Ranulfo Márquez Hernández, independientemente de la responsabilidad que compete a los gobiernos municipales en la materia. Las declaraciones del funcionario estatal prueban lo contrario: los establecimientos deben someterse hoy a una exhaustiva revisión, simplemente porque no se cuenta con información fidedigna al respecto o porque a sabiendas de irregularidades existentes estas se toleran. No se quiere politizar el tema, pero se pone la Sedesol en la mira de la ciudadanía con fines electorales;  Ranulfo Márquez no debería obviar el hecho de que así como se beneficia al panismo con actos de corrupción gubernamental, también sobre el particular el priísmo tiene una muy larga cola que le pisen. Ejemplos sobran.

Guste a no a la clase gobernante, el tema es, de principio a fin, político;  atañe lo mismo al gobierno que a todos los partidos por igual. La tragedia de Hermosillo es una más de las ya incontables manifestaciones de simulación, corrupción, impunidad y tráfico de influencias que tiene harta a la ciudadanía, y así lo registran las mayorías de este país. Situaciones como la que nos ocupa, en las que directa o indirectamente tienen que ver, por comisión u omisión, con el manejo mafioso de la administración pública en sus tres órdenes de gobierno, son ya tema cotidiano. En la medida en que afectan al grueso de la población, son motivo del clima imperante de rechazo al sufragio.

Con todo respeto para los familiares de los niños fallecidos, no se puede negar que querer tapar el pozo después de las exequias, tiene su costo. La indignación ciudadana cobrará facturas el próximo domingo 5 de julio.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


El debate va. Las opciones de votar o no votar, inclinarse por el voto válido o por el voto nulo, a 20 días de la elección están en el ánimo de amplios sectores de la población.

En términos de racionalidad, siendo la democracia representativa en México asignatura pendiente por construir, el hacer valer lo dispuesto en la Constitución General de la República, que otorga a todo ciudadano el derecho a votar y ser votado, asumiéndose el pueblo como mandante, da lugar a que todas las opciones electorales sean respetables y legítimas, incluyendo el llamado voto en blanco o voto nulo. No obstante, la sola idea de castigar a la clase política impugnando de facto a un proceso electoral contrario a los intereses de las mayorías sin que tal determinación se haga acompañar por acciones organizadas de movilización social, no parece tener justificación alguna. No beneficia en nada a la ciudadanía ni tiene consecuencias legales, éticas o políticas  para aquellos a los que se pretende castigar.

Una elección se gana,  así sea por un voto, con la suma aritmética de sufragios válidos a favor de un partido o candidato, lo mismo si votan millones que si la participación en las urnas se reduce a unos cuantos miles. Lo demás, simple apunte para el anecdotario, o tema para tres años de denuncias y protestas que ni le van ni le vienen a la clase gobernante.

Sin embargo, “haiga sido como haiga sido”  el origen de la campaña a favor del voto nulo, lo que no se puede perder de vista es que para el imaginario popular tiene un carácter simbólico que va más allá del marco legal, rebasando incluso el que tanto tenga de grosor y sensibilidad el carapacho que recubre el cinismo de la clase política. El descontento ciudadano ha ido en aumento, generalizándose, justificando la indignación y la búsqueda de instrumentos o vías alternativas por las cuales manifestar o canalizar el rechazo al actual estado de cosas. Y que mejor que en la coyuntura, darle la espalda a los partidos políticos negándoles el voto, aún a sabiendas de que con ello no cambia nada.

Si bien no estoy de acuerdo en lo personal con la aplicación de voto nulo como castigo al sistema político que prevalece en México, no puedo dejar de considerar que, frente al cómodo abstencionismo, el asistir a las urnas y votar, así sea de balde, constituye un paso progresista en el largo trecho por recorrer en la tarea de dignificación de la política y  rescate de la democracia representativa. No porque los políticos escuchen y atiendan a la necesidad de cambio, ellos están en contra, sino visto como un aún tímido primer avance en la toma de consciencia nacional de la necesidad de avanzar en la tarea pendiente de construir desde abajo la organización popular y democrática de que hoy se carece; un partido político unitario capaz de oponerse a la tendencia fascista que hoy desde las altas esferas del poder real se impulsa en México con el contubernio del PAN y el PRI como soporte.

Bajo esta óptica, el voto nulo se entiende y justifica. Calderón Hinojosa  se equivoca si cree que el pueblo de México está de acuerdo con su teoría de  desideologización del quehacer público y las tareas del desarrollo económico y social, con la que pretende justificar la profundización de los procesos de privatización de la industria energética y alimentaria, de los servicios de educación y salud, así como la imposición de la flexibilización laboral y el congelamiento de los salarios. El voto nulo, en la coyuntura, le demostrará lo contrario.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


Fidel Herrera Beltrán: “En medio de condiciones muy difíciles de carácter recesivo Veracruz sigue creando empleos; Veracruz vive y combate pobreza, marginación, hace inversiones”.

Que bueno, podríamos estar peor.

El conjunto de propuestas que formulara el Lic. Alejandro Montano Guzmán ante una nutrida audiencia en el desayuno mensual de la agrupación  “Entidad Plural”,  en la capital de Veracruz, destaca en la medida en que el aspirante a diputado federal plurinominal por el PRI, son las primeras en las campañas electorales en puerta que intentan abordar de manera integral la compleja problemática que tiene postrado al país.

Se puede o no estar de acuerdo con lo propuesto por el también Director General del diario Milenio El Portal, pero el esfuerzo por resumir y exponer públicamente su visión sobre el presente y futuro de la Nación, tiene su mérito ante la ausencia casi total de ideas y propuestas de candidatos de los diversos partidos a la diputación federal en Veracruz.

Antepongo que se puede estar o no de acuerdo, en la medida que, con base en su experiencia personal al frente de la Secretaría de Seguridad Pública en la administración del Lic. Miguel Alemán Velasco, su visión de la problemática actual le lleva a colocar el tema de la seguridad y la guerra contra la delincuencia organizada, como el eje central de sus propuestas. Reduciendo el renglón de la economía y el desarrollo social a segundo término, tocándole con presuntas respuestas de orden legal, fiscal, presupuestal y de técnicas parlamentarias, evadiendo el principal y de más urgente solución tema de la crisis política que vive el país.

Cuando afirma que: “La crisis económica si bien se generó en el exterior, se reforzó en el interior porque no hemos logrado avanzar en las reformas estructurales que le hacen falta al país”, parte de una premisa falsa en su análisis en tanto la crisis concurrente es sistémica, globalizada e interdependiente; su origen no tiene un lugar geográfico específico y su conformación y explosividad es consecuencia de las contradicciones del sistema a escala planetaria. Incurriendo en las mismas limitaciones del análisis panista y evadiendo el hecho de que en el momento mismo en que los gobiernos priístas uncieron a México al llamado “Consenso de Washington”, se hicieron corresponsables de la  crisis generalizada del capitalismo en su actual etapa neoliberal.

El no considerar el contexto más general de la crisis económica mundial da lugar a caer en recetas manidas de respuesta, como el proponer implícitamente “reformas estructurales” neoliberales, poniendo más lumbre a la hoguera.

Sin un proyecto claro de Nación, liderazgo, unidad nacional y rumbo cierto, que nos aleje del modelo neoliberal, dado ya como agotado por los organismos financieros internacionales más paradigmáticos de la época, poco puede aportar un poder legislativo secuestrado por una partidocracia insensible, que no sea el seguir profundizando en el proceso de privatización de la riqueza nacional, desigualdad, pobreza, y entrega de la soberanía al capital extranjero. El problema toral del país es político y, por tanto, las crisis concurrentes (económica, financiera, de seguridad pública, de procuración de justicia, de educación, de salud, alimentaria, y de representatividad y credibilidad), que frenan el desarrollo del país y califican al Estado- Nación como fallido, exigen respuestas políticas que no se dan. Tibiamente el senador Manlio Fabio Beltrones hace mención a ello y habla de la necesidad de avanzar en la Reforma del Estado.

Paradójicamente la clase política no lo quiere ver así. Quizá por ello tanto el PAN como el PRI coinciden en hacer del combate militar y policiaco al crimen organizado, cortina de humo tras la que se oculte su falta de voluntad de cambio de rumbo y su desinterés por atender lo que para las grandes mayorías en su  orden de prioridades básicas de supervivencia y bienestar, es urgente y necesario.

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J. Enrique Olivera Arce


Así podría denominarse el barquichuelo blindado de la fidelidad en Veracruz. Cual moderno Nautilus, nada ni nadie le impide navegar con rumbo cierto. Al mando de experimentado capitán y,  con un inmejorable timonel que en medio de las  turbulentas y oscuras aguas de un país al que por doquier le brotan ámpulas anunciadoras  de desastre,  avizora puerto seguro para un día después del cinco de julio próximo y, por qué no, también para el 2010.


Teniendo como marco el escenario de un Veracruz en el que no pasa nada ni nada nos inquieta, salvo caer en las garras del capitán garfio y su casaca azul, la mayoría de los medios de comunicación hicieron gala de su capacidad informativa para destacar el mediocre papel de Javier Duarte de Ochoa, candidato priísta a diputado federal por el distrito electoral con cabecera en Córdoba, en un debate auspiciado por el IFE que no trascendió más allá de las paredes de las instalaciones del árbitro fallido del proceso electoral en puerta, opacado como fue por el fantasma del llamado voto en blanco.


El timonel asignado se dio por satisfecho. Tanto que ya anuncia gira triunfal a lo largo y ancho de los 20 distritos electorales que le son ajenos, para trasmitir el optimista mensaje de lo que su tecnocrática concepción  del mundo, de México y de Veracruz, ofrece como propuesta electoral del PRI para sacar al buey de la barranca.


Fuera del marco de un contexto nacional en el que el puntero de la crisis que afecta a México es evidente que no es la desquebrajada economía e incluso tampoco la de la inseguridad al amparo de propiciatorias medidas equívocas de la guerra contra la delincuencia organizada, el joven timonel habló y habló sin dedicar una sola frase a la cima del iceberg que ya sobresale entre las agitadas aguas: la crisis política de un sistema de partidos que, agotado, carece ya de oxígeno para afrontar la también crisis de credibilidad de una ciudadanía harta de simulación, corrupción e impunidad.


Postura congruente la del experto en el debe y el haber, para aquellos ya acostumbrados al blindaje verbal del submarino rojo que, cual gota de agua destilada, navega a profundidad de periscopio entre el estercolero. No así para un imaginario popular en el que la sola opción de castigar a la clase política sufragando a favor de nada  -porque eso es el inútil voto en blanco o nulo-, le entusiasma más que atender a campañas políticas anodinas y carentes de sentido práctico, que conducen a un más de lo mismo.


La política real de este cada vez más hundido país no significa nada para quien las técnicas presupuestales y las falsas salidas economicistas que a la crisis sistémica global ofrece el agotado modelo neoliberal, significan todo. Fiel al capitán y a la nave, el timonel se descubre a sí mismo como el ecléctico salvador del futuro incierto; ofrece puerto seguro en la tierra prometida y bonanza bursatilizada para todos.


Podrá ser diputado federal porque así el voto duro del priísmo lo decidirá, pero dudo que los galones de capitán lleguen a adornar el sombrero de tres picos de Javier Duarte de Ochoa,  joven timonel que cierra ojos y oídos al clamor mayoritario de la gente.

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J. Enrique Olivera Arce


Si de castigo se trata, votar sí, pero ni un voto al PAN, ni un voto al PRI, como sugiere Andrés Manuel López Obrador.


Cuando a mediados de marzo del año en curso detecte que en la internet se estaban reflejando las primeras manifestaciones de una corriente tendiente a promover el llamado voto en blanco, o voto nulo, como alternativa ciudadana a asumir en las elecciones del próximo cinco de julio, comente que si bien en algunos países constituye una opción válida para el electorado, habida cuenta de que con ello se manifiesta el rechazo organizado a los partidos políticos o a candidatos que no responden al bien común, en el caso de México, con  un sistema electoral carente de transparencia, confianza y credibilidad, resulta, al igual que el abstencionismo, contraproducente.


Agregando que el voto en blanco ni sería tomado en cuenta como mensaje de rechazo ni contribuiría a sanear nuestra incipiente democracia. Tanto el gobierno como la clase política en México, cotidianamente hacen gala de insensibilidad y oídos sordos frente a una opinión pública mayoritariamente insatisfecha.


Hoy, a 30 días de la elección, podría agregar que no obstante haber tomado fuerza la idea de castigar a la clase política descarrilando el proceso de legitimización de una simulada democracia representativa, al grado de que ésta, ganada por la histeria, ha puesto a un falso debate el tema del voto nulo, tal opción no me convence. Antes al contrario, me dejo llevar por el “sospechosismo” que provoca el que el duopolio televisivo y poderosas cadenas nacionales de radio y medios impresos, directa o indirectamente se hagan eco de la opción del voto en blanco. Y más todavía cuando constato entre mis vecinos no solo apatía y desinterés político frente a las elecciones en puerta. También una profunda ignorancia sobre lo que está en juego en los comicios venideros.


El descontento y rechazo al actual estado de cosas en el país, más que acicate para la búsqueda de alternativas de participación y cambio por la vía electoral, en la ciudadanía es motivo de connotada indiferencia. Votar por un partido en específico, por un candidato, o asistir a las urnas con el propósito de nulificar el sufragio, no está en el ánimo de un alto porcentaje de hombres y mujeres comunes. Votar o no votar, parece ser irrelevante; el peso de la degradación de la política en el imaginario popular, llama de antemano al rechazo a un proceso electoral manipulador que no tiene más propósito que legitimar el reparto legal de un pastel demasiado manoseado.


En este escenario, legitimar la elección, asistiendo masivamente a sufragar y al mismo tiempo descalificarla votando en blanco, me parece un contrasentido. Otra cosa sería si la ciudadanía, organizada, informada y consciente, participara en un referendo o pleisbicito,  optando  por  un si ó un no en la tan necesaria como urgente reconstrucción del sistema de partidos, la dignificación de la política,  y el rescate de la representación popular. Ni la sociedad mexicana está informada y organizada para tal efecto, ni la legislación electoral vigente se contrapone a  intereses espurios de la partidocracia.


Aceptémoslo o no, en las actuales condiciones del país el voto en blanco es un voto inútil, desechable, que no aporta nada a la urgente necesidad de organización consecuente desde abajo, para impulsar las exigencias de cambio de un Estado que ya, sin eufemismos, se da como fallido. Podrá satisfacer el prurito personal, individual, de saberse parte de un presunto rechazo a la clase política, pero hasta ahí. Colectivamente es caer en la trampa, dejando en manos de los partidos mayoritarios el seguir manteniendo secuestrada  la representación popular en el Congreso de la Unión. Más útil sería, si de castigo se trata, votar sí, pero ni un voto al PAN, ni un voto al PRI, como sugiere Andrés Manuel López Obrador.


Por lo que a mi respecta, reitero lo afirmado el 25 de marzo: La protesta o rechazo sin objetivos claros para avanzar no tiene sentido. Más que por el voto en blanco o la abstención, debe apostarse por la participación razonada y consecuente, generando condiciones para, desde abajo y de manera organizada, exigir a la representación popular cumpla con el cometido para el cual es electa. A mayor número de votos válidos menor será la oportunidad del agandalle y el fraude electoral. Y si este último se repite una vez más en contra de la voluntad ciudadana, como sociedad tendremos la calidad moral y política para impugnarlo, privando de legitimidad democrática a los triunfadores espurios y la justificación plena para exigir que se vayan todos.


Hay que salir a votar, así sea por el partido o candidato que consideremos menos peor. De otra manera, como ciudadanos interesados en  el rescate de la ahora secuestrada representación popular, estaríamos rindiendo la plaza sin  dar batalla. No podemos seguir permitiendo que una partidocracia, apenas respaldada por un voto duro que representa el 15 o 20 por ciento del total de más de 70 millones de votantes potenciales, decida el destino de la Nación.


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El debate sobre las formas de emitir el voto en las elecciones del próximo 5 de julio ha tenido más contenido y significado que las propuestas de los partidos y de sus candidatos. Éste es ya un aspecto muy relevante del estado en el que está el sistema político y el mismo proceso electoral en el país.


Hay que distinguir entre tres manifestaciones ciudadanas ante estas elecciones, así como el origen y la manera en que se promueven o argumentan. Una es abstenerse de votar. Ésta es siempre una posibilidad, sobre todo cuando no se reconocen opciones políticas convincentes, o bien cuando no se espera que votar represente un modo efectivo de reorientar las acciones de gobierno en sus tres niveles o el trabajo legislativo.


La abstención se tacha las más de las veces como una forma de desinterés y falta de participación en los asuntos de naturaleza social que se expresan en la emisión de un voto. Nadie está obligado a participar según los criterios convencionales que se dan a ese término. Y hay que reconocer que no asistir a las urnas es una forma de expresión de un estado político del individuo dentro de una colectividad y en un momento histórico determinado.


Otra forma de ejercer el voto es anularlo, es decir, no seguir las pautas establecidas en la ley para que sea efectivo. Y, la última, es votar por un candidato no registrado en las listas de las boletas correspondientes a cada caso de elección.


El Cofipe (Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales) consigna en primer lugar que: Votar en las elecciones constituye un derecho y una obligación que se ejerce para integrar órganos del Estado de elección popular; además: El voto es universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible.


Con respecto al escrutinio y cómputo de los votos en las casillas señala que un voto se anulará cuando sea: aquel expresado por un elector en una boleta que depositó en la urna, pero que no marcó un solo cuadro en el que se contenga el emblema de un partido político, el de una coalición o el de los emblemas de los partidos coaligados.


También se puede votar legalmente por un candidato no registrado en las boletas y los escrutadores deberán hacer el acta correspondiente. A la letra la ley dice: Los votos emitidos a favor de candidatos no registrados se asentarán en el acta por separado.


Así que si bien son tres formas de actuar políticamente, y de las cuales deben sacarse las conclusiones pertinentes, cada una indica comportamientos distintos de un derecho ciudadano. Si no se acude a las urnas queda un registro en la forma de un residuo. Si se anula el voto, se deja constancia de que se ejerció el derecho, pero que se rechazan las opciones presentadas y en realidad queda sin efecto según la ley.


La tercera alternativa podría tener efectos más interesantes, pues en una acción concertada se podría expresar una ambición política, que debe consignarse oficialmente, aunque no tuviera efecto puesto que toda la ley electoral está solamente hecha para los partidos y otras organizaciones políticas constituidas.


La organización de un voto concentrado por algún candidato independiente tendría un efecto político significativo. Pero hay que admitir cuando menos dos cosas: una es que no hay un personaje identificable cuya estatura política aglutinara esta posibilidad. La otra es que la forma de hacer política en el marco de las instituciones y reglas prevalecientes está ya agotada y no atrae la atención de la mayoría de los electores. En este entorno se puede pescar en río revuelto y sacar ventajas de la situación, tanto desde la derecha como desde la izquierda.


Así las cosas, las declaraciones del senador panista Santiago Creel son esencialmente vacuas, pues considera que el voto en blanco o la abstención significan autoexcluirse del sistema democrático. No, señor, estas actitudes son una forma de rechazo a las condiciones reales en que se expresa esa democracia que él defiende. No se trata de regatear lo que se ha conseguido y no como regalo de ningún político, sino de admitir sus enormes limitaciones.


Igual ocurre con lo dicho por Arturo Núñez, del PRD, quien sostiene que provoca suspicacia la promoción del rechazo de la ciudadanía y de la sociedad a la clase política en lo que llama un discurso antipolítica y antipartido y que puede ser, según él, muy peligroso. Siempre hay oportunistas que generan suspicacia vengan de cualquier parte del abanico político. Pero no subestimen a la gente, que también piensa con claridad y de manera propia, no es sólo una masa informe manipulada por la radio y la televisión.


El formalismo del voto debe contraponerse con su efectividad como modo de expresión de los deseos y necesidades de los ciudadanos. Hoy, la ciudadanía no sólo está marginada del proceso, sino que es rehén de los partidos y del IFE. El 5 de julio muchos ciudadanos habrán de ejercer su voto tan sólo como una segunda mejor solución y ésa es una manera en que se advierte el conflicto político y social que reina sobre México de modo cada vez más evidente.


Leonardo Sciascia lo dijo claramente en su novela El Consejo de Egipto: “Las ideas aparecen cuando las rentas desaparecen…”

Tomado de: La Jornada 08/06/09

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


Bajo el encabezado “Gacetilleros, gansos y embaucadores”, el diario El País (31/05/09) reproduce uno de los capítulos de “El Pianista en el Burdel”, de la pluma de uno de los fundadores del rotativo español, Juan Luís Cebrián, periodista y escritor, en el que el autor resume el quehacer periodístico a lo largo de la vida moderna en sociedad a través de una  selección de ensayos que ilustran la relación entre la prensa, la sociedad,  y el poder, desde las primeras manifestaciones de los medios impresos hasta el periodismo digital, fruto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.


El capítulo que nos adelanta El País, inicia de una manera por demás sugerente:


“Rebuscando en mi biblioteca a ratos perdidos me encontré con un curioso ejemplar sobre titulares y noticias disparatados, uno de esos libros que, de tanto en tanto, se publican para demostrar la ignorancia, la vulgaridad o, simplemente, la precipitación con que actúan quienes fabrican los diarios. La portada del volumen reproducía la primera página de un periódico de provincias español cuya noticia principal rezaba: “Muere aplastado por una piedra mientras hacía el amor con una gallina”. Junto al titular, una fotografía de mala calidad ofrecía la prueba fehaciente del suceso, en el que una roca de varias toneladas había machucado la existencia de un pobre campesino dedicado al refocilo con la ponedora.”


El también alto ejecutivo del consorcio editorial “Grupo Prisa” y quien en 2003 recibiera  la Medalla de Honor de la Universidad Veracruzana por su prolífica obra publicada, en el capítulo de referencia nos remite al Siglo XVII en el que se registran los orígenes del periodismo como quehacer social, destacando que las noticias raras y absurdas han gozado siempre de un protagonismo admirable desde que se instalaron los precedentes más conocidos de la historia del periodismo moderno: los gazzettanti venecianos o los canard parisinos. Denominaciones que se derivan, ilustra el autor,  de cuando los gondoleros venecianos vendían por la más pequeña de las monedas de la República véneta, una gazzetta, hojillas manuscritas en las que se comunicaban con singular promiscuidad hechos verdaderos y falsos, pintorescos o importantes, calumnias y denuncias, maledicencias o informes que aportaban los comerciantes llegados a la ciudad y que se transmitían de boca en boca entre los mercaderes, navegantes y trabajadores de los muelles. O de  la etimología que tiene que ver con el argot, referido a las imprentas parisinas que recibían los panfletos u hojas volanderas en los que los vendedores de rumores y chismes imprimían sus medias verdades o sus mentiras completas para hacerlas circular, que a le gente le gustaban y parecía dispuesta a admitirlas con naturalidad, de modo que pagaba por ellas lo mismo que por que le leyeran las líneas de la mano.


Poniendo de relieve el autor que los ciudadanos, entonces como ahora, prefieren la imaginación a la verdad a fin de que ésta no les disturbe demasiado; así como también los gobiernos descubrieron  la utilidad propagandística de las gacetas, de modo que reyes y notables se dedicaron a prestigiarlas, otorgándosele a determinados súbditos el privilegio de su publicación e institucionalizando su función. La palabra «gaceta» se santificó y universalizó, dejando de denominar una moneda para dar nombre a los periódicos impresos, aunque el proceso no fue lo bastante intenso como para evitar que todavía llamemos gacetilleros a aquellos periodistas irrelevantes, superficiales o que realizan su trabajo sin rigor informativo.


A partir de tal origen y tras recoger paso a paso la evolución de los medios de comunicación, la tecnología de soporte y la conducta de los hombres y mujeres que hacen posible el fenómeno de la comunicación de masas, Juan Luís Cebrán concluye que la profesión periodística tiene a la vez un origen canalla y un pedigrí regio, características que la han acompañado durante toda su historia. Reporteros y columnistas no cesan de reclamar su pertenencia al pueblo llano, pero al tiempo luchan denodadamente por participar de la riqueza, los placeres y dignidades de la corte. Habitantes permanentes de palacio, en sus corredores tendemos a ser considerados unos intrusos tan necesarios como incómodos, sobre todo desde que los reyes y la nobleza se eligen mediante el sufragio. Basamos nuestra fuerza en un curioso y no reconocido ejercicio de populismo que nada tiene que aprender de las mañas y trucos de los gazzettanti venecianos o de los criadores de aquellos canards parisinos, auténticos gansos que inundaban con sus graznidos los arrabales del burgo.


Al celebrarse en nuestro país un homenaje anual más a la conquista social de la libertad de expresión, derecho que atañe a todos los seres humanos pero que gobiernos, medios de comunicación y periodistas en general  celebran como de su exclusivo interés y beneficio como “Día de la Libertad de Prensa”, valga recurrir a José Luís Cebrián para,  a partir de “El Pianista del Burdel”, reflexionar sobre el presente y futuro del quehacer periodístico en la transición a la sociedad del conocimiento. Con la irrupción de la internet y las tecnologías multimedia de la denominada Web 2.0, los conceptos de comunicación e información se revolucionan y,  con ello, los paradigmas éticos del papel social y político del periodista en la aldea global.


Parece que ya nada es igual al pasado gracias al impetuoso avance de la ciencia y de la técnica y, sin embargo,  el desarrollo desigual pero combinado de la historia nos dice lo contrario. Paradójicamente el uso actual de los más ambiciosos adelantos de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación no se corresponde con el avance de una sociedad que pareciera estar anclada al pasado. La Red de Redes, por donde se le quiera ver, recrea en el presente, entre otras cosas, el origen del periodismo, reproduciendo las mismas motivaciones y paradigmas que animaran a los gazzettanti venecianos o los canard parisinos,  haciendo del  arte de embaucar y manipular instrumento de dominación de masas al servicio del poder. El sistema dominante así lo quiere, así lo necesita,  y así lo determina.


Con la salvedad de que, como consecuencia de esa misma ley histórica, la misma tecnología creada para ejercer dominio sobre las clases subordinadas, en manos del hombre común es también herramienta de liberación. Subordinados por siempre a procesos tecnológicos que no controlan y víctimas de la enajenación a que les sujeta una cultura que les es impuesta a través de la información y la desinformación desde las altas esferas del poder, hombres y mujeres  rescatan su palabra, apropiándose de la herramienta de dominación. Toman en sus manos, aún sin comprenderlas a cabalidad, nuevas tecnologías informáticas, nuevas herramientas, hoy al alcance de todos, generando el fenómeno comunicacional de la interrelación global, recíproca, horizontal,  entre pares que son al mismo tiempo emisores que receptores del mensaje,  sin necesidad de intermediarios. Posibilitándose la transición del ser humano de simple objeto a sujeto de su propia historia, dando lugar al periodismo ciudadano.


Así, en este marco, lo que hoy se conoce y se celebra como libertad de expresión, ejercitada por una minoría privilegiada, cobra su verdadero sentido como un derecho universal al alcance de todos. Ejercerlo a plenitud sin más cortapisas que el propio compromiso ético, moral y político de cada quien  con los otros, más que motivo de celebración es asignatura pendiente en el largo camino de la construcción de la democracia y el bien común.


El capítulo que nos adelanta el rotativo español, invita a leer con avidez “El Pianista del Burdel” de Juan Luís Cebrián.


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