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Archivos diarios: julio 4th, 2009

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


En tanto que en México nos encontramos en la víspera de una elección que muchos consideran ya como fallida, en un acto que podría considerarse como suicida el gobierno de facto de Honduras declaró unilateralmente que ese país deja a la Organización de Estados Americanos (OEA). Pudo más la soberbia y ceguera de una oligarquía criolla, sumisa históricamente a las poderosas trasnacionales norteamericanas agroalimentarias y del ferrocarril,  que el interés vital de esa pequeña nación centroamericana.


El diario La Jornada reporta que horas antes,  molesto por preguntas de la prensa local, que sugerían que en Honduras no hubo golpe,  el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza respondió: “Yo no sé cómo llaman ustedes cuando un grupo de militares, mandado por militares, en un operativo militar, saca a un presidente de su casa, lo sube a un avión militar y lo saca a otro país. Eso es un golpe militar”.


Con la medida adoptada por los golpistas, Honduras queda prácticamente aislada. Privada del suministro de petróleo subsidiado que le venía proporcionando Venezuela, con una economía que depende en un 70 % de remesas de migrantes y exportaciones al mercado norteamericano -opciones hoy a la baja-, queda a merced de lo que el gobierno de Barack Obama  determine como lo más conveniente en términos de política exterior del gobierno de USA.


Así, el anacrónico golpe de Estado, calificado por el gobierno espurio de Roberto Micheletti cómo legal, en base a la manera por demás irregular de interpretación de la legislación hondureña, pero ilegítimo desde el punto de vista de la comunidad internacional, frente a un pueblo polarizado que confronta a una clase media acomodada con la mayoría popular  tiene casi nulas posibilidades de salir avante. Anunciándose una derrota para la ultraderecha latinoamericana  que, alentada por los sucesos en Honduras, aún guarda la esperanza de que con la salida de José Manuel Zelaya se frena el avance de la izquierda bajo el impulso de Hugo Chávez al amparo del ALBA.


La Vicecanciller “interina”, Martha Alvarado, quien diera lectura al documento en el que se diera a conocer en cadena nacional de radio y televisión la decisión del gobierno espurio de abandonar la OEA, el día anterior habría declarado que “…no le importaba el aislamiento de Honduras, si eso equivalía a haber dado un alto a la embestida de Chávez”.


Para el politólogo centroamericano Agustín Haroldo Locón Solórzano, el centro del huracán se ha puesto, por parte de la derecha hondureña e internacional, en la encuesta popular que el gobernante Manuel Zelaya estaba por realizar el día 28. “Concebida como una encuesta porque la Constitución hondureña no contempla el referéndum como mecanismo de consulta nacional en atención de los principales problemas del país. Pero los demás órganos del Estado fallaron en contra del procedimiento presidencial, que en todo caso, no contradecía el orden constitucional porque era una simple encuesta según lo argumenta el presidente Zelaya, pero amenazaba con realizar una consulta a la sociedad hondureña y la misma se ve con temor por quienes poseen intereses vinculantes con el capital estadounidense. La encuesta popular que se proponía para agregar una cuarta urna en las elecciones generales de noviembre, fue considerada como una amenaza a la Constitución por parte de los poderes establecidos en Honduras. Una encuesta que sugería a la población si aprobaba la posibilidad de formar una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la Constitución. La reforma constitucional no significa un peligro para la oligarquía hondureña, ni para la derecha concentrada en las capas medias urbanas, ni para la compañía bananera, el peligro radica en que al reformar la ley constitutiva hondureña se agregue en el nuevo estatuto constitucional la consulta popular como una ampliación de la democracia hacia la participación ciudadana en asuntos de interés nacional”.


Si esto es así, se podría considerar al golpe de estado como de carácter preventivo. La oligarquía hondureña, y en ello coinciden las del conjunto de América Latina, no ven con buenos ojos al avance democrático que se viene observando en países como Ecuador, Bolivia o El Salvador. Sólo que al parecer en el “experimento” anacrónico en Honduras el tiro les ha salido por la culata.


Faltaría conocer para completar el cuadro, hasta donde el Congreso norteamericano y el Departamento de Estado, que vela por los intereses de las trasnacionales en el exterior, estarían de acuerdo en que Barack Obama se mantenga en su dicho de no respaldar las pretensiones de la oligarquía hondureña.

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