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Archivos diarios: julio 16th, 2009

En perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

Asentadas las aguas, festinando quienes obtuvieran las mieles del triunfo electoral y lamiéndose sus no pocas heridas los perdedores, la vida política en México mantiene su errática marcha en el marco de una cada vez más profunda brecha entre la clase gobernante y la gran mayoría de la población, en un escenario global de crisis económica.

Mientras tanto, el gobierno y los partidos políticos hacen caso omiso del mensaje emitido por más del 50 por ciento de los mexicanos en edad de votar, que el pasado domingo 5 de julio manifestaran su hartazgo, descontento y rechazo al demeritado ejercicio de la política a cargo de un estamento social insensible, desideologizado y acomodaticio que el pueblo, con desprecio manifiesto llama simplemente, sin distingo partidista, “los políticos”.

El tema, para la clase política, no pasa de ser anecdótico y quedará para la historia de este país como una expresión más de una reiterada costumbre popular de apatía y desinterés de algunos mexicanos para con los procesos electorales federales intermedios. Renglón aparte, para ésta el proceso concluyó con resultados más o menos satisfactorios para el sistema de partidos políticos, destacando el triunfalismo de un PRI que con la derrota del PAN y la debacle de la izquierda electoral, ya da como un hecho que el dinosaurio entrará por la puerta grande a Los Pinos en el 2012. Tanto festinan que se olvidan que su propia crisis está tocando fondo, sin contar con respuestas para lo que viene.

En tanto que para el ciudadano común, no uncido al voto duro partidista,  con el amargo sabor de boca de saberse una vez más engañado y manipulado, retorna a su vida cotidiana a continuar rumiando su hartazgo, descontento, y rechazo al rumbo de un país sin brújula,  a sabiendas de que el desastroso estado de cosas actual  no se modificará un ápice con el relevo en la Cámara baja del Congreso de la Unión.

Cuanti más aquel convencido de que el México de hoy y de siempre, le ha dado la espalda, excluyéndole del trabajo remunerador, la educación, la salud, la vivienda digna y de las más mínimas expectativas de crecimiento y desarrollo,  en un país de más de 40 millones de pobres o en condiciones de pobreza extrema.

Paradójico. Para este ciudadano excluido, la izquierda electoral no parece significarle nada, como en nada le beneficia el que el PRD de espaldas a la realidad, ante su rotundo fracaso en las urnas, hable hoy de reconstrucción, unidad y armonía, a partir de la permanencia y mea culpa de una cúpula pragmática y corrupta que se siente desplazada del pastel a repartir en el 2012. No. Este ciudadano no siente ninguna necesidad de sumarse electoralmente al cochinero de las llamadas tribus, al oportunismo del PT o a la abulia burocrática de Convergencia.

Tampoco hasta ahora, percibe algún beneficio vinculándose a un movimiento de izquierda social que, en su confusión y anarquía, girando únicamente en torno a la figura de Andrés Manuel López Obrador, no atina a comprender que la denuncia y protesta callejera o mediática no substituyen a la ideología, a la organización y a la construcción de cuadros, en torno a un programa mínimo para la acción consecuente de masas  en la búsqueda de respuestas concretas a la desigualdad y la pobreza. Para el ciudadano excluido el “combate a la mafia” no le retribuye mejores condiciones de existencia.

La sociedad está en crisis. El deterioro creciente del tejido social es más que evidente. A su atención debería avocarse la clase política. Frente a esta realidad no cabe el discurso triunfalista o la falsa autocrítica. Las crisis concurrentes, económica, de seguridad pública, de educación y de salud, entre otras, no esperan ni se justifica su desatención con cínicas declaraciones como que México requiere de 60 años para abatir el analfabetismo. Las prontas soluciones se requieren hoy, no mañana. Las respuestas no pueden esperar a que los diputados electos, legitimen su elección salvando a la patria cuando tomen posesión, o que el dinosaurio recale en los amplios jardines de Los Pinos en el 2012.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

El líder perredista plantea la expulsión de los militantes que durante la pasada contienda electoral trabajaron a favor de otros organismos políticos

México, D.F.- Cuauhtémoc Cárdenas pidió la renuncia de toda la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), la disolución de todos sus órganos de dirección y la expulsión de los militantes que durante la pasada contienda electoral trabajaron a favor de otros organismos políticos del país.


El fundador del PRD consideró que la dirigencia de Jesús Ortega debe aplicar los estatutos contra los militantes que actuaron contra los postulados del partido y enseguida convocar a reunión del Consejo Nacional donde toda la dirección del partido presente su renuncia y se elija una provisional.


“El partido en sus condiciones actuales está incapacitado para cumplir con el compromiso que tiene con el pueblo y la nación, compromiso que surge de los grandes movimientos de reivindicación del siglo XX y que asumió el PRD desde su fundación.


“El partido, en sus condiciones actuales, está traicionando a sus muertos y lastrado como se encuentra por las violaciones a sus reglas internas, pierde su condición de instrumento de lucha por la soberanía de la nación, el progreso y la democracia”, asentó Cárdenas.


En un documento difundido esta noche, Cárdenas detalló que la dirigencia provisional debería tener plenas facultades para el gobierno, la reorganización y conducción del partido en el período de transición, que tendría que abrirse desde este momento y hasta la elección de una nueva dirigencia.


Indicó que la elección debiera celebrarse después de la realización de un Congreso Nacional Extraordinario, en el que se aprobaran nuevos documentos básicos y un padrón levantado a partir de la reafiliación de los militantes y de llevar a cabo, simultáneamente, una intensa campaña de afiliación.


“Se trata de reconstruir el partido desde sus bases”, indicó Cárdenas en el documento que puede ser consultado en http://www.ccardenass.org/.


Precisa que esta dirigencia provisional tendría la responsabilidad, “ante la militancia y la nación”, de poner en práctica una política hacia el interior del partido y hacia el exterior que represente una verdadera regeneración.


Indicó que se debe sancionar “sin contemplaciones toda violación a la legalidad interna”, poner fin al sistema corporativo y clientelar de cuotas en la integración de los cuerpos de dirección y en la selección de candidatos a cargos de elección popular, “que desde dentro y desde afuera se reconozca por la ética en las conductas y por la autoridad moral recuperada”.


Puso énfasis en que al mismo tiempo de aplicar los estatutos a quienes actuaron contra los postulados del partido y la disolución de los órganos de dirección, se debe terminar con “los grupos de presión… las mal llamadas corrientes, que han privilegiado intereses personalistas y de facción y que han sido causa principal de las prácticas sectarias y clientelares”.

Cárdenas se declaró preocupado “por el descrédito y la pérdida de autoridad moral del Partido de la Revolución Democrática frente a la ciudadanía y a la opinión pública en general”.

Destacó que en marzo pasado, durante la crisis por la dirigencia del partido, advirtió la fractura que venía para el perredismo y que nadie le hizo caso.


Indicó que en ese momento planteó una serie de soluciones a la crisis interna -la renuncia de todos los contendientes a los cargos de elección, la disolución de los cuerpos de dirección del partido y su substitución por entes provisionales- sin tener respuesta.


Indicó que la situación interna se agravó y que “en esas condiciones, el desempeño electoral del pasado 5 de julio resultó lógico. No podía esperarse otro. Ratifica la condición de grave empantanamiento que vive el PRD”, dijo Cárdenas.


“Los problemas políticos se resuelven con medidas políticas. Los problemas de mayor complejidad y dificultad, demandan la mayoría de las veces de decisiones valientes, que hagan prevalecer los principios sobre cualquier interés individual o de grupo”.


Tomado de: Crónica del Poder

Fuente : El Universal. Miércoles, 15 de julio de 2009

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