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Monthly Archives: septiembre 2009

barbaros

Propone Hacienda aluvión de impuestos para tapar el hoyo financiero

Es un ajuste doloroso y difícil, arguye Agustín Carstens

Gravamen de 2% para ayudar a pobres; ellos también pagarían

Se aplicaría a todo, incluidos alimentos y medicamentos

Aumenta de 28 a 30% el ISR; más alzas a gasolinas y gas

En la lista, cigarros, licores, uso de celulares y de Internet

Se Castiga a educación

En 2010, el gasto público programable tendrá una baja de $218 mil millones

El Universal

Calderón propone subir impuestos y eliminar 3 secretarías

En el paquete económico para el próximo año propone la creación de un impuesto de 2% al consumo —incluye alimentos y medicinas— para combatir la pobreza y otro de 4% a telecomunicaciones

El presidente Felipe Calderón anunció una reforma estructural en el gobierno federal que incluye la desaparición de secretarías y la reducción del gasto oficial.


Además, en el paquete económico para el próximo año propone la creación de un impuesto de 2% al consumo —incluye alimentos y medicinas— para combatir la pobreza y otro de 4% a telecomunicaciones, así como el incremento del Impuesto Sobre la Renta, de 28% a 30%, y un aumento en el gravamen a tabaco, cerveza y sorteos.


Para transformar a México y enfrentar la “gravedad de las circunstancias”, Calderón presentó cuatro acciones. La primera implica la desaparición de tres secretarías: Turismo, que será absorbida por Economía; la de Reforma Agraria, cuyas funciones se dividirán entre Desarrollo Social y Agricultura. Y la desaparición de la Función Pública, la cual se transformará en una contraloría dependiente de la Presidencia de la República

Lo que quisiéramos oír de Felipe Calderón más allá de lo que dijo.

1) Lo que propongo es concentrar la fuerza y los recursos del Estado en un esfuerzo de todos por frenar el crecimiento de la pobreza Y para ello convertiré la promoción del crecimiento económico en mi primera prioridad Debo reconocer que hasta ahora no lo ha sido. Más bien como gobiernos anteriores he buscado asegurar un grado mínimo de avance para mantener la estabilidad política pero sin alterar la correlación de fuerzas existentes sin atacar los problemas estructurales de la economía mexicana sin desmantelar el andamiaje de privilegios y protección que caracteriza al capitalismo oligopólico y estatista. He insistido en darles cosas a los pobres a través de programas como Procampo en vez de generar condiciones de dinamismo económico y movilidad social que les permitirían dejar de serlo. Pero a partir de ahora me abocaré a atacar las causas de la pobreza en lugar de seguir promoviendo políticas clientelares y compensatorias que sólo palian sus efectos.

2) Lograr una educación de calidad. Y para ello debo superar el marasmo de intereses e inercias ante los cuales yo mismo he sucumbido al promover como lo he hecho la alianza con Elba Esther Gordillo ya sea por agradecimiento o por temor. He permitido que ella siga imponiendo los términos de la relación he permitido que ella siga obteniendo recursos y puestos y posiciones sin comprometerse a cambio con la reforma educativa que México necesita con urgencia. Me he convertido en un Presidente más que prefiere rendirse ante La Maestra y pagarle al SNTE por encima de transformar la educación. Reconozco mi falta de visión y me exhorto a entender que para modernizar a México tendré que repensar la complicidad constante entre el sindicato y el gobierno para así crear mexicanos dinámicos emprendedores educados meritocráticos productivos y competitivos porque la educación pública les permite serlo.

3) Una reforma profunda de las finanzas públicas Durante décadas el gobierno ha usado el ingreso del petróleo para darse a sí mismo lo que no puede o no necesita recaudar. Ha canalizado las rentas petroleras a demasiadas clientelas en la burocracia en los sindicatos en los partidos políticos. Mi propio gobierno y el PAN han perpetuado el paradigma priista que ve los puestos públicos como sitios para la promoción del patrimonialismo lugares desde dónde obtener contratos conseguir vales tramitar exenciones eludir impuestos exigir bonos emplear amigos y promover la imagen personal. Durante los últimos nueve años no hemos buscado romper con la visión del gobierno como distribución del botín. No hemos combatido a fondo la canibalización del país por la protección constante de prebendas y derechos adquiridos y pactos corporativos. Para que México avance tendré que asumir el compromiso de racionalizar y transparentar el gasto público antes de exigir nuevos impuestos.

4) Una reforma al sector de telecomunicaciones. Mi predecesor Vicente Fox acabó cediendo tanto poder a las televisoras chantajistas y a los monopolistas abusivos que ahora el gobierno vive acorralado por esas criaturas del Estado que engendró. La concentración del poder en monopolios y duopolios con demasiada frecuencia se traduce en ventajas injustas captura regulatoria y políticas públicas que favorecen intereses particulares. La crisis tan sólo exacerba los problemas persistentes en un sector clave regulación ineficaz consumidores expoliados medios impunes políticos doblegados poder concentrado democracia puesta en jaque poca competencia baja competitividad y un gobierno que en lugar de domesticar a las criaturas que ha concebido ahora vive aterrorizado por ellas. Por ello empezaré a reformar y a regular y a abrir en nombre del interés público Mandaré señales inequívocas de cómo voy a desactivar esos centros de veto que están bloqueando el crecimiento económico y la consolidación democrática. Y lo haré mediante la creación de una tercera cadena de televisión con el fortalecimiento de los órganos regulatorios con la sanción a quienes violen los términos de su concesión con la promoción de una política agresiva de competencia que ayude a contener a los que hoy bloquean la modernización del país.

5) Tenemos que cambiar a México. Y para ello es imprescindible que cambie yo Porque durante los últimos tres años me he inclinado por los pequeños pasos en lugar de asumir las transformaciones que México necesita. He promovido la lógica de los cambios posibles limitados por mis propios cálculos políticos por encima de la lógica de los cambios de fondo. He administrado las inercias en vez de romper con ellas Es hora de dejar atrás mi miedo Es hora de que yo asuma los riesgos y los costos en que no he querido incurrir. Es hora de que yo mismo alce las miras y vea más allá del pragmatismo minimalista que ha sido el sello de mi gestión. Quiero ser ahora sí el Presidente que puso por encima de cualquier interés particular el interés de México

« Denise Dresser: Llamado a hablar mal de México

leon@jornada.com.mx


El gobierno ha tratado, ya en varias ocasiones desde que se desató la actual crisis, de estimular a la economía para contrarrestar los efectos adversos de la fuerte recesión productiva y la pérdida de empleos.


No obstante, los resultados del primer semestre del año son bastante negativos, con grandes caídas del nivel de producción, del consumo y de la inversión.


El sector de las manufacturas, otrora el motor del crecimiento por la vía de las exportaciones, ha registrado una fuerte contracción y sigue dependiendo casi por completo de la demanda de Estados Unidos. La producción de petróleo está de capa caída.


El decrecimiento de la economía ha tenido, igualmente, un gran efecto negativo en las finanzas públicas, y con la disminución de los ingresos tributarios –incluyendo los petroleros– se ha abierto un déficit fiscal grande que hay que contener.


Se ha anunciado recientemente otro paquete de medidas de estímulo a la producción y al empleo. No se conoce el resultado de los anteriores paquetes aplicados desde octubre del año pasado. Este último conjunto de diez medidas no es muy distinto a los anteriores.


El piso de las posibles acciones del gobierno a estas alturas ha sido claramente expuesto por el subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner. No queda mucho espacio más que contraer fuertemente el gasto público y aumentar los impuestos.


La política económica tiene dos grandes características para que se acreciente su efectividad y son: la oportunidad y la mezcla de los instrumentos que se utilizan. Por supuesto que detrás de ello debe haber una suficiente claridad de lo que se quiere lograr y de las fricciones políticas que se provocan.


No hay manera de evitar el surgimiento de conflictos cuando aumentan los costos de la intervención pública derivados de la reasignación de los recursos. Es decir, primero en cuanto a su redistribución entre el sector privado y el gobierno y, luego, de su redistribución entre las empresas y las familias.


Estamos precisamente en esa situación en la que dichos conflictos no se pueden ni siquiera tratar de encubrir, sino que se van a manifestar de manera muy evidente.


Hay, por cierto, mucho de dónde cortar el gasto público y reducir la ineficiencia gubernamental. Esto no sólo en cuanto a la operación corriente en todos sus niveles, sino también en cuanto a la desviación de recursos para mantener arreglos políticos que este país ya no resiste.


No es claro que existan, sin embargo, los incentivos para que esto ocurra, pues la estructura de las relaciones de poder no los crea. Ahí están, y sólo como botones de muestra: el sector educativo, Pemex, el Poder Judicial y el Congreso, aunque la lista es muy larga.


El subsecretario Werner señala de modo expreso el problema de la mezcla de políticas. Estímulos a la producción y al empleo, por un lado; restricción al consumo y más carga sobre el ingreso mediante impuestos más altos, por el otro.


Es un cóctel cuyo resultado puede ser muy distinto al esperado, debido, sobre todo, al frágil estado en el que se encuentra la economía. Los precios de los bienes producidos por empresas públicas subirán también y será más difícil mantener los niveles actuales de la inflación.


Con respecto a la oportunidad, lo que en inglés llaman el timing, lo que se puede decir es que a estas alturas no hay mucho espacio para dónde hacerse. Las condiciones financieras se están deteriorando rápidamente.


Las calificadoras de riesgo bajan el rango de calidad de la deuda pública, el mercado cambiario reacciona al alza casi de inmediato, se siguen usando reservas para apoyar al peso y, pronto, las tasas de interés tendrán que empezar subir. La cada vez más precaria estabilidad no podrá sostenerse ni por la vía de la recesión, como ha ocurrido hasta ahora.


La recuperación económica en Estados Unidos va a ser muy lenta. La tasa de desempleo volvió a subir en agosto, aunque el decrecimiento del producto se ha frenado. Todo ello con un gasto público enorme y una gran acumulación de deuda.


Si se reconoce que el margen de maniobra aquí es muy estrecho. Los estímulos deben ser más audaces en un marco de fuerte restricción como el que prevalece. Si estos estímulos son menores a las restricciones que se derivan de la política fiscal, saldremos más castigados.


Las cargas del ajuste en curso tienen que negociarse mediante una acción política más decisiva. No es tiempo de preciosismos sobre la eficacia de las medidas tributarias y fiscales en general.


Distribuir los costos en un escenario de gran desigualdad social es irremediable, y la experiencia reciente como fue el caso del Fobaproa-IPAB y el salvamento de los bancos en 1995, con nuevas modalidades ahora más evidentes, no puede seguirse repitiendo sin contención alguna.


A corto plazo la carestía será sumamente costosa y esto en un entorno de decrecimiento de los ingresos de la gran mayoría de las familias y de un mayor endeudamiento. La presión social será demasiado grande. Estamos en el filo de la navaja.

La Jornada. México. 07/09/09

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

  • En nuestros países la resistencia vendrá del pueblo oprimido y sometido en torno a la convicción de que hay nuevas y distintas maneras de escribir la historia.
  • J. E. Olivera Arce  2001 (elatico.com)

Parando en seco la especulación sobre una posible alianza de Convergencia con el PRI en el camino al proceso electoral del 2010, Armando Méndez de la Luz fue enfático al pronunciarse públicamente, señalando, al margen de la amistad de muchos años con Fidel Herrera Beltrán,  la inviabilidad del tal posibilidad difundida por los rumorólogos.

En política todo puede suceder, hasta las alianzas del PRI con quienes están a favor de la pena de muerte y la educación patito, o las observadas de Convergencia con el PAN. Sin embargo, también es cierto que las circunstancias que se viven en el país y en nuestra entidad, no pueden sostener lecturas lineales de un pasado ya superado. La realidad que vivimos es otra, la imagen de la profunda crisis de representatividad y credibilidad  por la que atraviesan los partidos políticos, esta viva y actuante en el imaginario popular. Para el 2010 la ciudadanía no elegirá al futuro gobernador votando por un partido político en específico ni cifrará sus esperanzas en quien mayor número de despensas o pisos fieles otorguen; cada ves es mayor la convicción de los votantes potenciales en que habrán de sufragar por el candidato que mayor confianza ofrezca con respuestas claras, concretas y viables al deterioro social y económico que empobrece a las mayorías.

En las declaraciones de Méndez de la Luz, este expresa que Dante Delgado Rannauro es el candidato natural con mayores posibilidades de éxito en el 2010. Lo afirma en su calidad de dirigente estatal de Convergencia y uno de los más cercanos colaboradores de Dante. Sin embargo, más allá de sus preferencias personales y de lo que está obligado como dirigente partidista, a mi juicio lo verdaderamente relevante de sus públicas declaraciones, es que ésta poniendo el dedo en la llaga en un tema por demás urgente y prioritario. La inviabilidad de toda posibilidad de alianza con el PRI, radica en lo que hoy es sustantivo para México y para Veracruz: la diferencia conceptual entre la continuidad del neoliberalismo depredador y la convicción de la izquierda bien intencionada que pugna por un nuevo modelo de país.

El mensaje rebasa los límites estrechos de un  partidismo político formal. No va dirigido a la militancia de Convergencia, PT o PRD. Más allá del interés coyuntural de típico corte electoral, Armando Méndez de la Luz se dirige a la sociedad en su conjunto, en el que se incluye a la militancia del PRI. La hora de definirse en torno al destino de este país ha llegado. Se está o no se está por el cambio de rumbo. Se está o no se está por un nuevo modelo de país. En la circunstancia política del 2010, esta definición habrá de reflejarse en las urnas.

Para la izquierda electoral en constante confrontación,  el mensaje también es claro. Se está a favor o en contra de Andrés Manuel López Obrador y su proyecto de un nuevo modelo de país. Se está a favor de la unidad con un programa único, consensuado a partir de las bases militantes, o se está en contra dándole continuidad a la irracional postura del canibalismo político. Se está a favor o en contra de un candidato único a la gubernatura, que aglutine a la izquierda electoral y social.

En la democracia representativa, entendida esta a la mexicana, todo triunfo electoral se sustenta en el dictado del sufragio. Se gana o se pierde, así sea por un voto. Imponiéndose la artificiosa legalidad por sobre la legitimidad, pero así son las reglas del juego y a ellas hay que atenerse. El PRI y sus espurias alianzas, con todo el peso de la administración pública estatal a su servicio, puede ganar, no duda cabe,  así sea postulando una marioneta y agitando su discurso de siempre. Pero sería lastimoso el que la izquierda volviera a ser derrotada por la propia izquierda. De ahí la relevancia del mensaje de Méndez de la Luz; la izquierda electoral y la izquierda social, esta última sin distingo partidista de hombres y mujeres de buena voluntad, aglutinada en torno a un programa mínimo consensuado en la base y a un candidato único que se comprometa con la lucha por el cambio de modelo de país, pueden dar la sorpresa en Veracruz. A ello hay que apostarle.

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amlo-veracruz

ste sábado en Xalapa, Andrés Manuel López Obrador sostuvo que la encomienda de Carlos Salinas de Gortari es fabricar al próximo presidente en el 2012, que sería “su ahijado Peña Nieto, esa Barbie masculina que está creando con el apoyo de Televisa. Esa telenovela estelar de varios capítulos, donde participa la Paloma, la Gaviota, Lucerito y la Barbie, y quieren que la novela termine en el 2012, con un final feliz. Nada más que eso está por verse todavía”.

Previo a que ingresara al salón donde se llevó a cabo el Encuentro de Evaluación Estatal de los Comités Municipales del Gobierno Legítimo, en esta capital del estado, López Obrador aseguró a los medios de comunicación que Felipe Calderón ya no manda ni gobierna en el país, “la mafia del poder que lo impuso mediante el fraude en el 2006 lo ha hecho a un lado. Calderón ya está como arraigado en Los Pinos, el que manda, por decisión de los 30 potentados que deciden en México sobre los asuntos públicos, es Salinas de Gortari. Él es el que está gobernando y todo lo demás es pura farsa”.

De paso, afirmó que aunque diversos analistas y actores políticos consideran que el presidente Felipe Calderón es endeble y no acabará su mandato, el mismo guión de esa mafia contempla que “aunque sea en patines”, se llevará al Ejecutivo federal a terminar su mandato.

El tabasqueño deploró una vez más la supuesta intentona de Televisa y del ex presidente Salinas para imponer a Enrique Peña Nieto en la silla presidencial. Advirtió que Carlos Salinas tiene dos encomiendas por parte de la mafia del poder: que termine Calderón Hinojosa su mandato, sin que haya ningún cambio de fondo “aun que sea un monigote, y la segunda encomienda, hacer presidente a Enrique Peña Nieto, con el respaldo total de Televisa.

“A Calderón lo van a llevar hasta el (20)12 en patines para que termine, es un florero, es un adorno”.

Y es que analistas, sector académico, campesino, obrero y político. Incluso el subcomandante Marcos ha augurado que el presidente de la República no terminará su mandato, dadas las “condiciones sociales que privan desde la forma que fue electo”.

LA MAFIA DEL PODER

Andrés Manuel López Obrador insistió en decir –como en otros discursos públicos- que vivimos una República simulada, “no hay estado de derecho”. El gobierno está al servicio de la mafia, no del pueblo, “todo lo demás es puro circo”.

En el ámbito del reacomodo de las posiciones económicas, en plena crisis, “no se hagan ilusiones” dijo, “porque esta mafia de 30 no pagan impuestos, son los más ricos de México y no pagan impuestos. Y cuando los pagan, se los devuelven”.

Los dueños de Coca-Cola, Cemex, Telmex, Bimbo, Wolmart, Maseca, Kimberly-Clark, entro otros, “no pagan impuestos”, recalcó.

“Lo que quieren hacer es que paguen impuestos todos los mexicanos. Quieren cobrar impuestos por los alimentos, medicinas. Quieren aumentar el precio de las gasolinas, diesel, luz, gas. Van a pasar a perjudicar a los sectores productivos pequeños y medianos, a los trabajadores a salariados, pero no a los de arriba”.

En ese sentido Andrés Manuel López Obrador exigió al Gobierno Federal que dé a conocer cuánto pagan las principales empresas y bancos en México. “Nosotros tenemos un informe de que 13 grandes empresas y seis bancos tienen ingresos por dos billones de pesos y prácticamente no pagan impuestos.

Además retó al gobierno del Felipe Calderón a que obligue a las grandes empresas en el país a que paguen impuestos.

Crónica del Poder. Xalapa, Ver. Sábado, 05 de septiembre de 2009

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce


El tiempo sigue inexorablemente su marcha. Las crisis concurrentes derivadas de la debacle económica y social del país no se detienen. Antes al contrario, se profundizan mientras en Veracruz el tiempo no cuenta, la crisis menos. Lo relevante es inventar candidatos, especular en torno a dimes y diretes, regocijarse por la paja en el ojo ajeno, haciendo de la polémica estéril, fuente inagotable de estulticia política ayuna de propuestas racionales que con visión y compromiso contribuyan a paliar el descalabro.

Si no es el tema inagotable de la bursatilización, mejor conocida por los que saben, como deuda, es el presupuesto del Instituto Electoral Veracruzano, o si le rebajan nominalmente el salario a los servidores públicos de primero o segundo nivel. Lo relevante es polemizar y, si es en los medios de comunicación, mejor, para dar públicamente la apariencia de que la inmovilidad y triunfalismo sin sustento de la administración pública es mito infundado.

En este permanente escenario en el que el perder el tiempo es pasatiempo, una nueva polémica preocupa y ocupa lo mismo a la alta burocracia que a sesudos politólogos: ¿Sirven o no sirven de algo las delegaciones del gobierno federal en la entidad? ¿Deben desaparecer?

Naturalmente los dimes y diretes lo mismo tíñanse del color rojo fidelidad que del azul celeste que tanto escozor provoca en la administración fidelista. Ello enmarcado en una “patriótica” concepción de un federalismo venido a menos, así como al mismo tiempo deleznable competencia por ver quien se beneficia del voto popular en las elecciones del año venidero.

Para el joven delfín el hilo negro es novedoso: “Vivimos aún en un régimen presidencialista”. La última palabra la tiene el titular del ejecutivo federal, pero ya se encargará la diputación veracruzana de modificar históricas reglas del juego que hacen de las delegaciones federales onerosa carga para una hacienda pública quebrada que se niega a compartir lo poco que le queda.

Para otros, el tal presidencialismo es cosa del pasado. Con el PRI fuera de Los Pinos el presidencialismo se tornó entelequia. Vivimos un proceso de feudalización en el que los gobernadores cual señores de horca y cuchillo definen el rumbo del país. No es tanta la preocupación de los nuevos señores feudales lo que en pesos y centavos representa el mantener las tales delegaciones del gobierno federal; cuenta más el papel lo mismo de vigilantes del manejo de las aportaciones federales a las haciendas locales que el de operadores políticos trabajando para inclinar la balanza electoral a favor del desgobierno panista.

Lo importante es polemizar. Pero todos se niegan a reconocer que en tanto el cordón umbilical que mantiene el nexo indisoluble entre el presidencialismo venido a menos y la presunta autonomía de los señores feudales, siga siendo la hacienda pública federal. Todo intento de “balcanizar” a un Veracruz que todo lo tiene, que todo lo puede pero que en términos de finanzas públicas depende y vive en más de un 90% de la federación, tan estéril es el intento como la polémica desatada. Las delegaciones federales, representantes localmente del gobierno federal, son intocables.

Se habla de dualidad de funciones. Más ardor debería causar la viga en el ojo propio que la paja en el ajeno. Si de reducir dispendios onerosos en la hacienda pública se trata, lo que cabría es una revisión a fondo de las dependencias  diversas del gobierno estatal y las correspondientes a los gobiernos municipales. Desorden y despilfarro en ambos órdenes de gobierno son más que evidentes. Están a la vista de todos y los ciudadanos son los primeros en descalificar el gasto superfluo en que se incurre, así como lo que, al margen de la legalidad va a parar a los bolsillos de corruptos servidores públicos, cuyo pronto enriquecimiento  es objeto de obscena ostentación.

Sobre esto último no se da la polémica. Todo marcha bien, en tanto el poder salpique, aunque las respuestas a la crisis sigan el mismo tenor de pasar el tiempo entre dimes y diretes.

pulsocritico@gmail.com

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chuchinava

El dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Ortega, respaldó la propuesta de un diálogo nacional planteada por el presidente Felipe Calderón durante el mensaje alusivo a su Tercer Informe de Gobierno, luego de la reunión que sostuvo esta mañana con su homólogo del Partido Acción Nacional (PAN), César Nava.

Ver nota completa en: EL UNIVERSAL/MÉXICO, D.F

José Ferrer Rivera

DOS CARAS DE LA MISMA ECUACIÓN

La causa de fondo de las más acentuadas debilidades del país son los bajos salarios. El ingreso raquítico de la mayoría de la población no sólo explica la pobreza, sino también el lamentable desempeño de la economía. Los bajos salarios son el incentivo más poderoso del trabajo informal y de la migración; y, sin duda, están en la raíz del problema de inseguridad y del aumento explosivo de la delincuencia. Los bajos salarios de la población son la otra cara de la crisis fiscal.


Por eso México es uno de los estados más vulnerables del mundo ante la crisis financiera y ante la delincuencia organizada, por la desmedida desigualdad económica y su diminuta carga tributaria.


Aunque deberían ser evidentes las consecuencias destructivas de la precariedad salarial del país, nunca está de más insistir en ello y volver a poner el tema sobre la mesa, sobre todo ahora que el Congreso inaugura una nueva legislatura y nuevas expectativas nacionales en torno a la capacidad de los flamantes legisladores para inventar la forma de enfrentar la grave situación económica nacional y la estrategia de una recaudación fiscal que frene y revierta la peligrosa contracción del ingreso público.


Hasta ahora sólo han trascendido esbozos de las agendas de los diferentes partidos y fuerzas políticas; y, como siempre, como sucede desde hace por lo menos tres décadas, con mayor o menor volumen, con diferencias de grado, pero cada uno diciendo esencialmente lo mismo, gobierno, partidos políticos de todo signo y las organizaciones empresariales, sindicales y académicas vuelven a desgarrarse las vestiduras consternadas por el desempleo y el bajo nivel de la inversión; a clamar justicia por los pobres, a quienes prometen –o por quienes exigen– más recursos en programas sociales; y a paralizarse una vez más, con argumentos idénticos, en el mismo punto de siempre: el IVA en alimentos y medicinas.


Para unos, gravar el consumo sin excepciones –y ello implica que los alimentos, las medicinas y otros bienes y servicios exentos paguen el IVA– es la panacea para elevar la recaudación y acabar, de una vez por todas, con la evasión fiscal. Ése es, ha dicho Claudio X. González, el método de las sociedades modernas y la condición sine qua non para que México sea competitivo.


Por supuesto que el presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios se cuida de hablar y nada dice del carácter regresivo de ese impuesto, que pega más severamente a los bajos ingresos y de que, a la larga, la captación a secas sería en el mejor de los casos de apenas 1.2 por ciento del PIB en promedio, según cálculos del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM (o de 0.6 por ciento, si nos atenemos a lo dicho por el coordinador del Centro de Estudios Hacendarios de la Facultad de Economía).


Para otros –léase PRI, PRD y, ahora, como novedad, también el PAN en su lastimero papel de partido gobernante sin mayoría–, en eso de gravar el consumo y cobrar el IVA en alimentos y medicinas, ni un paso atrás. Ello sin que alguno aclare qué implica dejar de hacerlo y menos si acaso existen alternativas que inviertan la carga fiscal y graven más en proporción, progresivamente, al de mayor capital.


Mientras para unos la fórmula es la de elevar las tarifas de los servicios públicos –gasolinas, energía eléctrica, agua, peaje, predial, transporte público–, para Hacienda no hay más camino, además, que el de elevar impuestos. En otros ronda la tentación de atacar el déficit por la vía del endeudamiento; y otros más, alimentan la idea de echar mano hasta de los fondos de pensiones para financiar la recuperación. Para todos no hay de otra que recurrir al recorte del gasto público, sea la nómina como clama la mayoría; los programas de inversión y las participaciones, con lo que también amenaza Hacienda; o los regímenes especiales y privilegios, como advierte desde el ala izquierda la oposición. En el ambiente flota, además, la idea de la bursatilización que, como los pidiregas, no es otra cosa que la privatización de los ingresos públicos futuros. Habrá qué ver cuál es el fallo de la Suprema Corte sobre la constitucionalidad de la medida.


El hecho es que, como siempre, las opciones a lo largo y ancho del espectro político, oscilan entre cuánto afectar a la sociedad en sus bolsillos o hasta dónde hincarle el diente al erario: más pobreza o más sacrificio fiscal, ésa es la disyuntiva; o ambos, claro, si, por la vía de la deuda, se decide salvarnos hoy, a cambio de heredar la bronca a las generaciones siguientes, hipotecando el futuro.


En distintas ocasiones, incluyendo mi entrega anterior, donde reproduje un texto hasta ese momento inédito, escrito hace casi cinco años, he planteado una vía alterna, esencialmente distinta: la de la reforma salarial como fórmula para ponerle piso a la economía hoy desfondada y reemplazar, de manera progresiva, el subsidio fiscal a los salarios por incrementos netos al salario. Es decir, que las empresas paguen salarios justos y, a través del trabajo, se trasladen los recursos fiscales que correspondan al erario.


De las respuestas y comentarios que he recibido, en más de uno he adivinado gestos de extrañeza, de discrepancia, cuando no de rechazo explícito: ¿cómo pensar en aumentar salarios –me ha dicho uno de mis más críticos lectores– cuando las empresas están en el límite y más en este momento cuando la prioridad es salvar las fuentes de trabajo? Eso las llevaría a la quiebra y detonaría la inflación. Sin duda, ese sería un argumento demoledor, si no fuera porque a cada sobresalto es el mismo que, desde hace décadas, esgrimen a coro empresarios y la parte más ortodoxa del sector financiero; además de que, en épocas de relativa bonanza o de franca recuperación, la estabilidad macroeconómica se ha ocupado de todo, menos de resarcir las pérdidas sufridas por los salarios.


Por eso, gracias a esa lógica, un salario mínimo de hoy equivale a 0.28 por ciento de uno de 1980. Y, como tampoco en ese entonces el salario mínimo valía, para compensar la pérdida de poder adquisitivo, antes de exigir a las empresas que paguen salarios justos, en razón directa a la inflación del año transcurrido y al índice de productividad o de crecimiento económico, siempre se ha optado por el sacrificio fiscal.


Por ello, luego de que año tras año, por casi 30 años, se ha cargado al fisco el rezago de los salarios, resulta que ahora hasta casi cinco salarios mínimos no pagan el impuesto sobre la renta. Es decir, poco más de 39 millones 700 mil personas (¡81 por ciento de la población económicamente activa!) están exentos. Ahí está el origen real de la pobreza y de la desigualdad económica abismal entre los altos y los bajos ingresos de la población. Ese es el boquete fiscal crónico que se ha venido ensanchando.


Si no se quiere obtener el mismo resultado, entonces para crecer y salir de la crisis fiscal, la prioridad es cambiar la ecuación: debe frenarse y revertirse el deterioro de los salarios, empezando por los mínimos, no como medida de emergencia, como suele recomendar la izquierda o demandar los sindicatos, sino como condición estructural de la economía a largo plazo. No se trata de aumentos voluntariosos como decisión impuesta a las empresas, sino de una disposición legal, irreductible, de la política económica, para dar condiciones mínimas de ingreso decoroso a los trabajadores, pero también para que todo trabajador, como cualquier ciudadano, sin excepción, pueda cumplir además sus responsabilidades fiscales.


De lo que se trata es de hacer que el salario mínimo cumpla el papel original para el que fue concebido. No me refiero al estado imaginario, absolutamente irreal, que define la Constitución, con el que podría vivir –comer, vestir, educarse y gozar de diversiones– una familia obrera, comúnmente más numerosa que la familia promedio; sino al salario legal, fruto de un consenso político, diseñado para el trabajador novato, sin experiencia, no sindicalizado y que no goza de más protección que la que le brinda el Estado; un salario dotado de prestaciones mínimas de seguridad social y de condiciones de trabajo decente, como las define la Organización Internacional del Trabajo (OIT); suficiente para que el trabajador y su familia vivan por encima de la franja de la pobreza, debajo del cual ninguna empresa pueda retribuir una jornada laboral de ocho horas; y que, como piso de la economía, opere como instrumento de la política salarial. Nada más, pero tampoco menos.


(En un ejercicio de comparación salarial realizado por la OIT en 1995, resultó que el salario mínimo en México alcanzaba, apenas, para adquirir 1.3 canastas básicas por trabajador. Desde entonces, el salario mínimo ha sufrido una pérdida adicional de casi 25 por ciento. En contraste, en Chile una economía que ejemplifica el buen desempeño continental, en palabras pronunciadas en 2006 por el ministro del trabajo de ese país, Osvaldo Andrade, “en un periodo total de 15 años –o sea, cuando en Chile se instituyó la política salarial activa–, el salario mínimo se incrementó, en términos reales, en un significativo 93 por ciento, con un fuerte impacto positivo sobre la satisfacción de necesidades básicas de las familias más pobres. Si en 1993 se necesitaban 4.03 salarios mínimos para cubrir una canasta básica familiar, en el año 2003 sólo se requerían 2.1 salarios mínimos para hacer la misma adquisición. Es decir, la capacidad de cubrir necesidades básicas con referencia al salario mínimo, prácticamente se duplicó. No parece casual que esa trayectoria coincida con el periodo en que se ha realizado uno de los procesos de reducción de pobreza más radicales que registra la historia de América Latina”).


La contención y pulverización del salario mínimo en México no sólo ha obedecido al control de la inflación, como suele creerse. También ha sido deliberadamente inducida desde hace tres décadas por Hacienda, con fines fiscales, para evitar el gasto que implica dotar a cada salario de la seguridad social correspondiente. Eso no sólo minó la economía de los trabajadores y ahondó la pobreza, sin duda también desfondó la economía, detonó la economía informal, descapitalizó a los sistemas de seguridad social, pervirtió la política laboral y, a la larga, es causa fundamental de la más grave crisis fiscal del país de la que se tenga memoria.


Por eso, ahora que el Congreso habrá de discutir las nuevas opciones de la reforma fiscal, es claro –o debería ser evidente– que nada de lo que haga será suficiente si no ataca también de raíz la otra cara del mismo problema: la cuestión salarial.

jrferrer2@yahoo.com.mx

La Jornada Veracruz 01/09/09

La orfandad de la estrategia

América Latina, un continente de revoluciones y contrarrevoluciones, carece de pensamientos estratégicos que orienten procesos políticos ricos y diversificados que estén a la altura de los desafíos que enfrenta. A pesar de contar con una fuerte capacidad analítica, importantes procesos de transformación y dirigentes revolucionarios emblemáticos, el continente no produjo la teoría de su propia práctica.

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Las frases del Informe de Calderón

Durante su discurso, Calderón pidió fijar una agenda para aprobar 10 reformas en el país.

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión.com) El presidente mexicano, Felipe Calderón dio un mensaje alusivo a su tercer Informe de Gobierno, en el Palacio Nacional, en la Ciudad de México. Se refirió a varios temas como la lucha contra el crimen organizado, a la situación económica del país y a los proyectos del Gobierno federal en materia de infraestructura, educación y salud, entre otros temas.


Conoce las frases más destacadas del mensaje

Crimen organizado


“El objeto medular del Gobierno es lograr la seguridad pública de la ciudadanos y no única ni principalmente combatir al narcotráfico”

“Combatimos con determinación al crimen organizado porque es nuestra obligación constitucional y ética, porque es el ámbito delictivo que compete al ámbito federal y porque el crimen organizado ha alterado de manera significativa la paz de los ciudadanos”.

“La droga que hemos decomisado alcanzaría para proveer con más de 80 dosis a cada joven mexicano entre los 15 y los 30 años de edad”.

“Golpeamos con firmeza, y subrayo, sin distingos, a todas las organizaciones criminales”.

“Tan sólo en este año capturamos a 70 lugartenientes de todos los carteles, es decir, más capturas de capos regionales que todas las que solían hacerse en un sexenio completo”.

“Desde el inicio del sexenio hemos triplicado los el presupuesto destinado a la seguridad pública”.


Crisis económica


“Era, pues imposible evitar la crisis económica mundial pero si podíamos actuar para evitar un grave deterioro en el empleo, en el ingreso disponible de las familias, y a eso nos avocamos.

“Impulsamos una serie de medidas contracíclicas, la mayoría contenidas en el Acuerdo a favor el empleo y la economía familiar. De no haberlas puesto en práctica, los efectos de la caída de 10% que tuvo nuestra economía en el primer semestre hubieran sido devastadores”.

En efecto, esta ha sido la peor crisis económica en décadas, pero gracias al esfuerzo de todos, logramos que su impacto en el empleo y en el ingreso de los mexicanos fuese considerablemente menos a lo que se registró en crisis anteriores.


Cambio


“Para que México cambie, y cambie de fondo, tenemos que cambiar nosotros, quienes tenemos algún tipo de responsabilidad encomendada por los electores”.

“Tenemos una oportunidad, ahora que se ha renovado la Cámara de diputados y se han renovado sus liderazgos, porque en todo cambio hay siempre la oportunidad de replantear prioridades y estrategias”.

“En esencia, lo que propongo es pasar de la lógica de los cambios posibles, siempre limitados por los cálculos posibles de los actores, a la lógica de los cambios de fondo que nos permitirán romper las inercias y construir nuestro futuro.

“Es hora de dejar la percepción de que en México las cosas no sólo no suceden sino que no pueden suceder”.

“No pienso ni provocar ni convocar a la división del país, por el contrario convoco a la unidad para transformar a México en el país que queremos”.

Infraestructura


“Estamos decididos a que este sea el sexenio de la infraestructura”.

“En menos de tres años, hemos invertido más de 100,000 millones de pesos en proyectos carreteros”.

“En síntesis, en infraestructura seguimos trabajando muy fuerte, como nunca, a pesar de la crisis”.

Relaciones internacionales

“Con Estados Unidos tenemos una renovada relación bilateral, basada en la confianza, en la responsabilidad compartida y en la cooperación”.

“Hemos reforzado los lazos con los pueblos hermanos de América Latina, asumiendo el liderazgo que a México le corresponde”.

Educación


“En el marco de la alianza por la calidad de la educación, impulsamos la actualización permanente de nuestro profesores y por primera vez en la historia hemos sometido a concurso nacional público 25 plazas docentes para que los más capacitados y con verdadera vocación docente sean los que eduquen a nuestros hijos”.

“El Gobierno federal está otorgando a los niños y jóvenes 6 millones de becas para apoyarles en la compra de útiles, libros y su transporte”.

“Hemos emprendido una transformación del sistema educativo con el compromiso conjunto de maestros y autoridades”.

Los 10 puntos para impulsar la transformación de México

Para alcanzar el cambio profundo que requiere el país el presidente Felipe Calderón convocó a todos los sectores a conformar una agenda que incluya reformas legislativas y transformaciones a estructuras de gobierno. El Universal 02/09/09


1. Destinar toda la fuerza y recursos de Estado para frenar el crecimiento de la pobreza, por ello propondré un presupuesto que no reduzca el gasto en el combate a la pobreza y que lo blinde para evitar desvíos en cualquier orden de gobierno.


2. Alcanzar la cobertura universal de salud


3. Alcanzar una educación de calidad y superar el marasmo de intereses a fin de que la educación sea la puerta grande para salir de la pobreza.


4. Una reforma profunda a las finanzas públicas para hacer más con menos. El gobierno será el primero en poner el ejemplo en la racionalidad del gasto. El gobierno no pedirá un esfuerzo que él mismo antes no haya hecho. Además lograr reformas para reducir la evasión fiscal, tener una mayor recaudación aumentando la base gravable.


5. Una reforma económica de fondo para lograr una economía más competitiva, lo que implica una nueva generación de reformas al sector energético. El objetivo es una transformación de raíz en contra de los privilegios y a favor de la transparencia. Una segunda generación de reformas en la industria petrolera.


6. Una reforma al sector de telecomunicaciones para lograr la competencia y la convergencia.


7. Una reforma laboral que fortalezca los derechos de los trabajadores.


8. Una reforma regulatoria de fondo que permita contar con una regulación con base cero que facilite la vida de los ciudadanos.


9. Profundizar y ampliar la lucha frontal contra el crimen organizado y enfocar principalmente el fortalecimiento de acciones contra delitos como el robo, la extorsión y el secuestro.


10. Emprender una reforma política de fondo que incluye a la electoral en donde se dejaron algunos pendientes. El objetivo es plantearnos si el actual sistema político permite procesar los conflictos. Pasar del sufragio efectivo a la democracia efectiva. Un sistema político que haga de manera correcta la corresponsabilidad entre los tres poderes y los tres ordenes de gobierno.

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