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Monthly Archives: octubre 2009

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

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Dip. Duarte de Ochoa

Frase que ya siendo clásica entre los changarreros del país, es la que más se acerca al discurso de una mayoría  jarocha y novel diputación federal priísta,  a la que sin duda estuvo orientada la opinión del senador Dante Delgado Rannauro, quien en días pasados expresara que se dejó “chamaquear”.

Votamos para salvar al país. El PAN no nos cumplió faltando a su palabra. Aprobamos como priístas responsables el incremento del IVA,  pero el Senado corregirá el entuerto. Hoy no supimos cumplir, mañana si… es la temática de moda.

Defendiendo lo indefendible, entre lloriqueos a los que no faltará quien los compare con aquellos emitidos por quien habiendo sido violado se consuela a sí mismo, recurriendo al pero…,  haciendo víctima verbal de un mal mayor al victimario, lo más representativo de la novel bancada veracruzana en la LXI Legislatura federal, trata de evadir el “palo dado”, con discursos que no convencen a nadie. Antes al contrario, contribuyen en mayor medida a destacar la inexperiencia de la roja y fiel juventud tan ponderada por el gobernador Herrera Beltrán,  trivializando un asunto de Estado de la mayor relevancia.

Destaca el libreto mal aprendido de un Javier Duarte de Ochoa, que no atina a tragarse con decoro el hecho de haber actuado en contrario a sus promesas de pre campaña como aspirante asignado a gobernar a los veracruzanos, votando a favor del incremento a la ya de si onerosa, desigual e injusta carga impositiva contemplada en la Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal para el 2010.

Atendiendo a los dictados del sentido común, más le valiera al delfín el guardar discreto silencio en espera de que el Senado le corrija la plana a la Cámara de Diputados y ponga en su lugar al panismo calderonista para, así con los pelos de la burra en la mano, apechugar y a su vez corregir en su tan pomposo como lastimero e inoportuno discurso.

La ligereza con la que otros miembros de la diputación federal emanada del priísmo veracruzano tratan de justificar lo que para un importante sector de la población está registrado ya como estigma de traición del PRI, dadas las condiciones de un proceso electoral anticipado parece irrelevante. La que trasciende es aquella de que hace gala el diputado federal por Córdoba,  en tanto se le reputa como el más viable a ser nominado como candidato del tricolor en la contienda electoral por la gubernatura. A los ojos de propios y extraños, Javier Duarte de Ochoa se ha encargado de concentrar los reflectores en su persona y en torno a él giran lo mismo críticas que condena a la inexperta actuación de la diputación federal veracruzana, debiéndose asumir, por tanto, que correrá solo con el costo político de los platos rotos.

Y así parece ser en efecto. Pese a los esfuerzos mediáticos por mantenerle al margen de la “traición”, su novatez, inexperiencia y falta de carácter está ya bajo resguardo en el morral de la opinión pública. Prevaleciendo, por tanto en su perjuicio, el que ya se le considere como poco maduro para aspirar a una tarea como la de gobernar a Veracruz. Provocando, obligadamente, a que se le compare con otros personajes del priísmo veracruzano con mayor talento, formación, experiencia y visión. Como podría ser el caso del diputado local Héctor Yunes Landa, cuyos atributos personales, militancia partidista, formación académica y experiencia parlamentaria, frente al discurso de Duarte de Ochoa le colocan muy por encima del delfín y como el más idóneo para contender contra Dante delgado o Yunes Linares, en lo que se espera como una muy reñida competencia.

Pero no sólo la opinión pública en general juzga y emite sentencia. Javier Duarte de Ochoa por su blandengue discurso es condenado a la hoguera por sus propios correligionarios en el seno del priísmo estatal, siendo centro del debate entre quienes a ojos cerrados le ponderan y apoyan y quienes no lo consideran apto para la tarea del año próximo.

Así las cosas, la candidatura a favor del delfín se aleja de la primera intención del Maestro Herrera Beltrán, insistiéndose en corrillos y tertulias que habrá de prevalecer un “plan B”. No lo se, el gobernador es cuidadoso en exceso para dar color al respecto, pero de lo que si estoy seguro es que, en primera y última instancia, será al interior del PRI, bajo su propio riesgo y al tenor de lo que mejor convenga al gobernante, donde habrá de tomarse la decisión final en las próximas semanas.

Para los veracruzanos comunes, hombres y mujeres ajenos a lo que está en juego en la cúpula de la política,  corresponderá en las urnas determinar quién habrá de suceder al actual mandatario en la titularidad del Poder Ejecutivo Estatal. Lo demás son simples especulaciones motivadas por el insistir de una clase política insensible en hacer descansar una muy alejada posibilidad de impulso al crecimiento económico, generación de nuevos empleos y combate a la pobreza, en más carga tributaria para una sociedad que en la incertidumbre de la crisis siente estar atenida a lo que los intereses electoreros partidistas determinen.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Lo he dicho y lo reitero. Si algo frena al desarrollo de Veracruz es la tendencia de su población a aferrarse a un constante estado de politiquería electorera.  Natural o inducida, tal tendencia se retroalimenta de la mediocridad de una clase política que todo lo quiere ver a la luz de la competencia electoral, partidizando hasta lo más nimio de la vida social, económica y cultural de la sociedad veracruzana, dando la espalda a la racionalidad y hasta al sentido común.

No culmina un proceso electoral cuando ya le encimamos el siguiente; concentrándose recursos públicos y privados, materiales, financieros y humanos, para afrontar el incierto futuro de la sucesión de gobernador, diputados federales y locales, alcaldes, dirigencias partidistas, líderes gremiales, comisariados ejidales,  y hasta presidentes de asociaciones de padres de familia, jefes de manzana, liderazgo estudiantil, o pseudo dirigentes de las varias decenas de organizaciones que dicen representar al periodismo veracruzano.

A todo esto habría que agregar la nociva tendencia de algunos funcionarios públicos afectos al lustre de imagen y al discurso fácil y triunfalista, que para sustentar y afianzar su protagonismo en la palestra político-electoral, hablan de más y a destiempo.

Lo anterior viene a cuento porque una vez más, gracias a eso que he afirmado es parte ya de nuestra naturaleza, no sólo ahuyentamos a una potencial inversión industrial chino-mexicana de varios millones de dólares, sino que también politizamos el tema. Especulando que la responsabilidad del siempre no de la empresa, es atribuible a la mala fe de panistas locales que por beneficiar a sus congéneres partidistas de Jalisco, sabotearan el proyecto.

La mayoría de los medios de comunicación, por motu propio o por consigna,  se han hecho eco de tal especulación, cediéndole el paso al desgarre de vestiduras y a una nada despreciable oportunidad de desviar la atención de un caso juzgado y archivado en el morral de la opinión pública, como la aprobación por parte de la diputación federal priísta de una Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal.

Especulación, sólo eso, toda vez que las decisiones de invertir o no,  millones de dólares en uno u otro sitio ni se dan de la noche a la mañana ni existe empresa que se repute como seria que no someta un proyecto de tal naturaleza a estudios acuciosos, evaluaciones financieras y considerandos sobre fortalezas o limitantes de orden social o económico. Si la empresa chino-mexicana ensambladora de tractores y camiones decidió no establecerse en Veracruz, no lo hizo ni por no gustarle el predio que se presume le sería cedido a “título gratuito” o vendido a precio de subasta de garaje, ni porque un político panista de  medio pelo opinara en contrario a lo ya dispuesto por la administración a cargo de Fidel Herrera Beltrán.

A escasa una semana de que el Congreso local aprobara la enajenación del Agrocentro Siglo XXI para  facilitar tanto la inversión ofertada como la generación de 5,000 empleos directos, y dos días antes de que la empresa de marras comunicará al gobernador la decisión tomada, Dionisio Pérez Jácome, jefe de la Oficina de Gobierno y Consejería Jurídica, no sólo ratificó que era un hecho que la ensambladora se instalaría en la entidad sino que, además opinó que “al reglarle el inmueble Veracruz sale ganando”.

Una de dos. O la empresa en ningún momento tuvo la intención de asentarse en los terrenos del Agrocentro y el triunfalismo desbordado local careció de fundamento, o factores y variables a considerar debidamente respaldados por los estudios respectivos, inclinaron la decisión final a favor de establecerse en Jalisco, no por ser un estado gobernado por panistas sino porque así lo recomendara la relación costo-beneficio a considerar. Decisión final que toda lógica indica que no se tomó en escasos cinco días ni es resultado de una pretendida ingerencia política de un panista deseoso de contrariar al gobernador Herrera Beltrán atendiendo a una consigna de Miguel Ángel Yunes Linares.

Más papistas que el Papa, nuestros políticos priístas, opinan en contrario. “El Pipo” ahuyentó a los chinos”. Sin ponerse a pensar que estos últimos, entre otras cosas y dada  su racionalidad fruto de una cultura que sabe diferenciar negocios de política,  pudieran haber sustentado su decisión final precisamente en el clima electorero de una entidad que vive de y para la polítiquería. Hay que aprender de los chinos. Mientras nosotros nos dedicamos al bla bla bla y a especular frente a la bola de cristal, ellos piensan, estudian, observan,  trabajan y conducen a su país a ser primera potencia mundial.

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J. Enrique Olivera Arce

El fenómeno de la comunicación afecta en profundidad a toda la organización social y ésta debe ser aprehendida en términos de relaciones de fuerza y no de comunicabilidad o de incomunicabilidad. Los modelos comunicacionales no explican la sociedad, sino que es la estructura social la que explica los modelos comunicacionales.

Armand Mattelart

Son muchas las lecturas a que se presta el absurdo accionar de un  Calderón Hinojosa que aparentemente de buenas a primeras, decide de un plumazo extinguir tanto a la paraestatal Luz y Fuerza del Centro como al Sindicato Mexicano de Electricistas y sus más de 45 mil agremiados. Cada interpretación depende de la posición que se tenga en la escala social, del conocimiento sobre el tema y del grado de compromiso para con este sufrido país. Los mismo tratándose de la marcha de reclamo del pasado jueves, objeto de todo tipo de especulaciones, que del rumbo que debería tomar el movimiento de masas que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Como ciudadano común, dependiente de la información y desinformación mediática a que estamos sometidos, quiero detenerme en una de las tantas aristas del tema que hoy es motivo tanto de preocupación como de posicionamientos encontrados, así  como de una desparpajada indiferencia: El papel que en el conflicto han jugado los principales medios de comunicación de masas, lo mismo electrónicos que impresos que contribuyen a la construcción de la opinión pública.

A mi juicio, si algo de relevante ha tenido la marcha y mitin en el Zócalo de la Ciudad de México, en un país en el que el reclamo popular sólo queda en eso frente a la ceguera y falta de sensibilidad de las autoridades, es su contribución a la toma de conciencia de sectores importantes de la población y, específicamente entre los que se consideran de izquierda en un amplio espectro que va del radicalismo extremo al colaboracionismo sistémico, en torno al papel que le corresponde jugar a los medios de comunicación de masas, como soporte ideológico de un sistema político, económico y social tan corrupto e ineficaz como el que domina en México.

Y no me refiero a aquellas personas que de manera intuitiva descalifican a tal o cual medio, lanzando improperios en su contra o en contra de sus personeros más destacados que día a día atraen la atención del auditorio, bajo el considerando que es a mentadas de madre como habrán de resolverse los graves problemas de un país sin rumbo cierto y sin avezado timonel. No. Me refiero a los sectores más avanzados de la izquierda que percibiendo el fenómeno,  hasta antes del actual conflicto se circunscribían a denunciar lo obvio considerándolo per se y no como expresión intrínseca del capitalismo, sistema social, económico y político dominante en el planeta.

Para estos últimos, si nos atenemos a la poca información difundida al respecto, ha quedado claro que no son los medios en sí los que juegan en contra de los movimientos populares, sino el sistema capitalista en su conjunto del cual estos son lo mismo parte que  voceros y conformadores de una opinión pública que debe ser manipulada ideológicamente y sujeta a los intereses trascendentes del sistema dominante. Tarea en la que los López Dóriga, o un desdibujado Ciro Gómez Leyva, entre otros, son apenas simples y serviles peones al servicio del patrón y el gran capital. Combatir a  tal o cual medio o a estos últimos con estériles denuncias y reclamos, carece de sentido; si hoy son estos mañana serán otros, prevaleciendo siempre la función central de respaldar ideológicamente al sistema del cual son parte activa.

A estas alturas del conflicto social desatado por Calderón Hinojosa, cuyas consecuencias a favor del régimen y del poder fáctico real a decir de los voceros calderonistas son irreversibles, tal toma de consciencia rebasa las expectativas generadas por la movilización del jueves último, haciéndose acompañar por la convicción de que el avance de la izquierda tanto social como electoral por el camino de una simulada democracia representativa, tiende a cerrarse. No es coincidencia el que entre las bases del movimiento que encabeza López Obrador, algunos presionen a este a dejar de lado el camino pacífico de la protesta, el reclamo y la denuncia en torno a un gobierno insensible, ineficaz y anti democrático, para avanzar por la vía de la organización, el programa y la acción consecuente en  el combate al sistema capitalista en su conjunto,  haciendo sentir el peso específico del descontento popular frente a un estado de cosas ya inaceptable.

Como tampoco es coincidencia el que el tema de la muerte de las ideologías y la lucha de clases, ocupen ahora lugar destacado en el debate entre amplios sectores de la izquierda. Tema que transversalmente pasa por el papel de los sindicatos y organizaciones de masas, en un retorno al marxismo como instrumento de análisis de la realidad concreta y guía para la acción.

En política las coincidencias no existen como tampoco la angelical caridad cristiana que muchos esperan de los medios masivos de comunicación. Todo gira en torno a los objetivos del sistema dominante, sus contradicciones y su capacidad histórica de supervivencia. Así lo están entendiendo aquellos que leyendo entre líneas se ocupan de obtener de la marcha del SME las mejores lecciones, sin detenerse en la interpretación simplista de la desgastante pugna intra e interpartidista por sacarle el mayor provecho electoral a una movilización social que busca respuestas en escenarios y caminos diferentes.

Que tanto influya lo anterior en el conjunto de la izquierda en México, está por verse. Lo relevante es que el tema ya está puesto en el centro del debate.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En nuestra isla de la fantasía el Congreso local por mayoriteo de la diputación priísta y a instancias del titular del ejecutivo aprueba sin mayor trámite restarle funciones a la Secretaría de Desarrollo Social, transfiriendo programas y recursos destinados al combate a la pobreza a la Secretaría de Gobierno. Sin más propósito que, por un lado, bajar del caballo a Ranulfo Márquez en su aspiración de alcanzar la candidatura del PRI al gobierno de Veracruz y, por el otro, centralizar la operación político electoral para  los comicios del año próximo.

Esto en un escenario y contexto de un ambiente político en la capital de la República que se calienta y se enrarece a consecuencia del albazo calderonista en contra del Sindicato Mexicano de Electricistas y la aprobación por mayoría del PRI y el PAN de una Ley de Ingresos para el 2010 y su miscelánea fiscal correspondiente, a todas luces recesiva y contraria al interés de la Nación.

Lo aprobado por el Congreso local en nuestra ínsula, sin ruido, a la chita callando y sin el mayor asomo de una oposición responsable y consecuente, no puede considerarse como un hecho aislado y ajeno al ríspido clima que prevalece en la capital del país. Por ahora y en tanto no se pronuncia el pleno del Senado a favor de modificar la minuta de la Cámara de origen, el costo político de la aprobación del paquete económico recae en el PRI y su sumisa diputación federal. Interponiéndose en el camino del joven diputado federal y delfín a quien se pretende imponer como candidato priísta a la gubernatura de Veracruz, por lo que hay que poner las barbas en remojo, anticipándose a lo que viene.

De ahí que lejos de proceder a adelgazar el pesado aparato gubernamental estatal, se recurre a una medida coyuntural de “reingeniería”; poniendo en manos de Reynaldo Escobar Pérez, o sea las del propio gobernador, aquellos programas y recursos previstos para inclinar la balanza electoral a favor del partido de la fidelidad.

Y no se esperaba menos cuando ya el propio maestro Fidel Herrera Beltrán en días pasados pusiera en evidencia la incapacidad de su gabinete para seguir puntualmente las directrices emanadas del titular del Poder Ejecutivo Estatal, constatando de viva voz del Secretario de Desarrollo social,  las aspiraciones de este de desbancar al delfín de su posición de candidato impuesto. Con la medida aprobada por el Congreso, se descobija a Ranulfo al mismo tiempo que se asegura que programas y recursos no se dispersen ni sean empleados para un destino diferente a lo que electoralmente conviene.

El PAN viene con todo en su pretensión de ganar la gubernatura de Veracruz en el 2010, encabezándolo Miguel Ángel Yunes Linares. El todo incluye programas y recursos federales asistencialistas con clara orientación electoral. El maestro Herrera Beltrán así lo percibe y actúa en consecuencia centralizando bajo su control personal lo que a programas y recursos estatales se refiere. Lo que estaría por verse es si Escobar Pérez y su paso de elefante como operador político,  tocará baranda o fungirá como simple figura decorativa, sumiso firmón al servicio del patrón.

Y mientras en el aldeano ajedrez se acomodan alfiles y peones con una estrechez de miras estrictamente de corte electorero, el consenso nacional crece y se fortalece en torno a lo que para el futuro ofrece una clase política insensible y corrupta que conduce al país al despeñadero. Ya no es un secreto; la gran mayoría de la población podrá ser ignorante pero de ninguna manera pendeja; lo que esta percibe, es que cada vez es mayor el distanciamiento entre sus intereses cotidianos de supervivencia en los que se sustenta la vida económica y social del país, y los propósitos, objetivos y “buenos deseos de salvar a México”, de una nefasta partidocracia que tiene secuestrada a la endeble democracia representativa.

Clase política y sociedad civil marchan por caminos paralelos sin un punto de encuentro aceptable. Se mueven con ritmos diferentes y con grados de pertinencia y urgencia cada vez más contrapuestos para afrontar las crisis concurrentes que se agudizan.  La crisis de credibilidad, sentido común e ilegítima representatividad por la que atraviesa el sistema de partidos políticos en México, está expuesta en el terreno de lo obvio; correspondiéndose con el modelo agotado de un neoliberalismo fracasado que el gobierno de México y la clase política en su conjunto se resiste a abandonar, como ha quedado asentado con la aprobación por la Cámara de Diputados de La Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal para el 2010, al ponerse en el tapete de la negociación el costo político partidista y no el interés de la nación.

El PRI y el PAN, mejor conocidos hoy por la agudeza del ingenio popular como PRIAN, no son los únicos que tendrán que afrontar el costo político de las canalladas del régimen calderonista. Es el sistema de partidos políticos en su totalidad el que en las urnas habrá de cargar con el costo electoral de dejar en manos del pueblo el pagar los platos rotos de más de cinco lustros de neoliberalismo despilfarrador. Ni sabe ni quiere reconocer la profundidad de su propia crisis y mucho menos su derrota como instrumento de interés público, mediador del permanente conflicto que genera el poder fáctico confrontando al interés superior de las mayorías subordinadas.

Constituido en juez y parte, el sistema de partidos políticos en nuestro país se ha privado a sí mismo de legitimidad democrática. Sirviendo a dos amos, queda mal con aquel a quien se debe, traicionándolo. El mal que ello acarrea a México en su presente y futuro, está a la vista. En el terreno de  lo estrictamente electoral no podría estar peor; debiendo recurrir, para mantenerse, al manido expediente de la simulación, la manipulación mediática y el grosero manejo de programas y recursos asistencialistas a cambio del voto, capitalizando en su provecho la miseria que dice combatir.

Lo mismo en el ámbito federal que en nuestra insular aldea, el obligado costo electoral se cubrirá con dinero de los propios contribuyentes. Diputados federales y locales, expresión concreta de la nefasta partidocracia, así lo entienden actuando en consecuencia. En tanto que el grueso de la sociedad civil, hasta ahora paciente, conservador, conformista y la mayor de las veces indiferente, está al  límite de su resistencia.

Suele decirse que el hilo se revienta por lo más delgado. Esperemos por el bien del país que la cauda de contribuciones fiscales directas e indirectas que habrán de descarnar  la espalda de más de 50 millones de mexicanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema, entre los que se cuenta a 2.5 millones de desempleados que sin tener ingresos deberán pagar impuestos por lo que consumen, no sea la gota que derrame el vaso.

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Desde el tapanco

R. Pérez y Pérez


No se si aún no despertaba del todo antes de tomar mi primer café del día o me dejé llevar por un inconsciente deseo de contemplar con optimismo cierto grado de congruencia entre el fresco amanecer y la realidad política de un país que a pasos acelerados se hunde en la incertidumbre y el caos. Algo de eso debió suceder;  lo cierto es que al leer la noticia que a grandes titulares destacara mi diario favorito, mi primera impresión fue la de considerarme un ciudadano común de algún país nórdico, o de la Alemania previa a la peor crisis del capitalismo en su manifestación salvaje de su etapa neoliberal. “Estamos en la cima del desarrollo”, fue lo primero que vieron mis ojos al posarlos sobre la primera plana del diario. Frase nada inusual en la sociedad del bienestar tan ponderada en Europa.


Conforme el café fue haciendo sus efectos sobre la lucidez de mi pensamiento, fui prestando mayor atención a la lectura del texto. Cual sería mi sorpresa al reconocer que la frase citada se refería a Veracruz, entidad federativa de un país ajeno totalmente a lo que se concibe como sociedad del bienestar. De golpe terminé de despertar; de la sorpresa pasé a la indignación  negándome a creer lo que el titular del diario destacaba. ¡Vaya, manera que tienen algunos medios de echarle a perder el día a sus lectores! ¿En la cima del desarrollo una entidad federativa que como Veracruz aporta a México uno de los mayores índices de pobreza y pobreza extrema?


Al ir leyendo la nota al calce, disminuyó mi espíritu belicoso. La redacción circunscribía la noticia a un plan estatal de desarrollo que a juicio del gobernador alcanzara sus niveles más altos en la consecución de objetivos y metas preestablecidas, gracias al contundente accionar de la administración pública de la entidad. Así la cosa cambia. Del enojo pasé a un estado de eufórica alegría, en la que la risa desatada por la noticia contribuyó a mejorar mi matutino estado de ánimo. ¡Vaya broma! Como si en Veracruz existiera un plan con propósitos claros de impulso al desarrollo, metas específicas por alcanzar en tiempo y espacio, y una administración pública regida racionalmente por plan alguno.

Conociendo el listado de buenos propósitos que anima al actual régimen sexenal, cualquier cosa se puede decir, así lo diga el gobernante, hasta el considerar que al cuarto para las doce del quinto informe de gobierno de Fidel Herrera Beltrán, Veracruz se encuentra en la cima de los logros por alcanzar por el gobierno de la fidelidad plasmados en el documento de marras. Cualquier cosa, sabiéndose de antemano que nada tiene que ver con la realidad que vive la mayoría de los veracruzanos.


El diagnóstico más superficial, de ser honesto y bien intencionado, seguramente diría que gracias a la crisis y la persistencia en seguir las recetas de un neoliberalismo caduco y ya inoperante, Veracruz se encuentra peor de lo que registraba al inicio del actual sexenio. Sea en educación y salud pública, crecimiento económico o atención al endémico lastre de la pobreza y miseria extrema. Ya no digamos en materia de finanzas públicas, hoy ostensiblemente quebradas.


Decir que pasé a un estado de eufórica alegría, es eso, un simple decir. Nadie en su sano juicio puede alegrarse por constatar el deterioro que por todos lados anuncia la gravedad de una crisis que se acompaña de la también endémica enfermedad de la corrupción. Más cuando tal deterioro lo vive y lo sufre con mayor intensidad el segmento de la población más desprotegido. Nada es al azar, inconscientemente pude haberme referido a la alegría que nos produce el sabernos, como clasemedieros atenidos al pago quincenal que nos asegura el aún figurar en la nómina,  ajenos  a las vicisitudes de miles y miles de familias que con salarios de hambre o en el desempleo  pasan en el día a día.


De lo que estoy cierto y no tengo por que negarlo, que la noticia destacada en la primera plana del diario, mueve a risa. Más no sorprende. ¡Nuestros políticos así se las gastan! Viven tan ajenos a la realidad y tan ocupados en dar lustre a su imagen mediática, que poco o nada saben de lo que es vivir cotidianamente en el medio de una crisis que, por cierto, para la gran mayoría de la población se remonta en México a los anales de su historia.

México SA

Carlos Fernández-Vega

Logran Calderón, panistas y priístas consenso en su contra

El consenso es un artículo de lujo que difícilmente se encuentra en este heroico país, pero las más recientes decisiones del inquilino de Los Pinos, su servicial bancada en San Lázaro y sus queridos amigos tricolores han promovido lo que muy pocas veces se alcanza a registrar en este México lindo y querido: un punto de acuerdo entre diferentes grupos económicos, sociales y políticos para rechazar, tajantemente, el esperpento recaudatorio aprobado el pasado miércoles por los susodichos. Es tal la coincidencia, que hasta los propios legisladores priístas (pero en el Senado) rechazan el engendro y amenazan con practicarle urgente cirugía reconstructiva, si bien no por razones humanitarias, sí por el elevadísimo costo político que pagará el otrora partidazo por apoyar el saqueo fiscal a los de siempre.


Empresarios de todo color y tamaño, sindicatos, partidos políticos, académicos y, en lo inaudito, banqueros han condenado el paquetazo 2010 de Felipe Calderón (el cual, a final de cuentas, quedó igual, pero sin 2 por ciento de IVA disfrazado) aprobado por los corderos panistas y los tigres (de papel) priístas, y lo han hecho no sólo por el salvaje atraco que, en plena crisis, para la población representa el alud de impuestos que a partir del primer día del ya cercano año nuevo deberán pagar para que los señores de la clase política mantengan su tren de vida, sino por tratarse de otro parche fiscal, meramente recaudatorio, y de una política económica (por llamarle de alguna manera) abiertamente recesiva y dañina para los intereses nacionales.


Muy contentos deben estar en Los Pinos, porque si la primera mitad del gobierno calderonista resultó un verdadero fracaso, con el paquetazo 2010 arrancan la segunda mitad con aires renovados, el acelerador a fondo y toda la intención de empeorar su propio récord. Pero no todo es pérdida: después del triunfo prianista del pasado miércoles, por fin Humberto Roque Villanueva quedó liberado de su trauma histórico (provocado por las consecuencias políticas y sociales de su muy famosa roqueseñal); ahora, el político priísta podrá mofarse de otros que lo superaron (la oportunísima gráfica de Paco Olvera ayer en La Jornada da puntual cuenta de quiénes son los tres cochinitos) en eso de pasar a cuchillo a los mexicanos de siempre.


Lo más llamativo de todo esto es que, con sus decisiones el prianismo se cubre de estiércol, pero exige salir limpio y perfumado de la cloaca. Así, el adulador número uno y porrista oficial del inquilino de Los Pinos, César Nava, cínicamente se sacude el excremento y culpa a los tricolores del engendro recaudatorio; éstos, a su vez, achacan la deposición a los blanquiazules, mientras Felipe Calderón, hundido hasta el cuello, finge demencia, creyendo que alguien le cree. Lo cierto es que en eso de las mañas no hay quién le gane al otrora partidazo, y por medio de su nueva generación de legisladores en San Lázaro ya exhibió comprometedor documento oficial del doctor catarrito asumiendo la propuesta de incrementar la tasa del impuesto al valor agregado (el plan B que juraron no tener). El problema es que cada uno de ellos piensa que queda como recién salido de la lavadora cuando le echa la culpa al otro, cuando en realidad llevan muchos años revolcándose en el mismo lodo. Pero al doctor catarrito nada le importa: no me alcanza la lana, fue la primera reacción de Agustín Carstens.


Pues bien, los senadores tricolores son quienes pretenden salirse del chiquero y sacudirse el regalito enviado por sus correligionarios en San Lázaro. Informa La Jornada (Andrea Becerril y Víctor Ballinas) que la fracción del PRI en el Senado anunció que regresará la Ley de Ingresos a la Cámara de Diputados, ya que la modificarán a fondo para eliminar el (aumento al) IVA y otras cargas impositivas que lesionan a la mayoría. Las críticas que ha generado ese paquete en diversos sectores y las declaraciones del dirigente del PAN, César Nava, quién calificó la miscelánea aprobada en San Lázaro como insuficiente, son los factores que decidieron a los senadores enmendar la plana a sus compañeros de partido. En conferencia, Jesús Murillo Karam dijo que coinciden con lo expresado por el panista Nava y por ello van a cambiar las minutas. Eliminarán el aumento al IVA, al ISR y propondrán incrementar cuatro dólares el precio del barril de petróleo y subir a un punto el déficit fiscal. Retomaremos nuestra propuesta, porque no sólo se trata de salvar la caja del gobierno, sino de generar crecimiento y generar empleo. Si dicen que es nuestra propuesta la que se aprobó, pues que sea la nuestra de verdad.


Javier Lozano

Javier Lozano

Mientras eso sucede, si es que en realidad sucede, ayer, más diminuto que de costumbre, apareció en San Lázaro el porro oficial del gobierno calderonista: Javier Lozano Alarcón, a quien le fue como en feria de pueblo, no de gratis, porque a lo largo de casi tres años como (dice) carismático secretario del Trabajo ha hecho hasta lo impensable para granjearse las simpatías de propios y extraños. Al grito de que el chaparro ponga su changarro, el operador del presidente del empleo se vio en la penosa necesidad de rozarse con la chusma, él que a todas luces es sueco.


Fue tan exitosa su presencia ante el pleno de la Cámara de Diputados, con todo y séquito de edecanes panistas, que su comparecencia causó furor: la contabilidad se detuvo al llegar al millón de mentadas; sólo dijo sandeces durante los pocos minutos que parloteó; los borreguitos blanquiazules tuvieron que intervenir mil veces en su defensa y, sudoroso y al borde de un ataque de nervios, el simpático cuan resultón integrante del gabinetazo calderonista salió huyendo ante la presencia de un contingente de electricistas, al que no pudo evacuar por decreto ni con la Policía Federal Preventiva. El que rápidamente lo ayudó a resolver el entuerto fue el presidente en turno de San Lázaro, Francisco Javier Salazar Sáenz, una joya más de los blanquiazules y otrora secretario del Trabajo con la eminencia Vicente Fox, quien también corrió y corrió en Pasta de Conchos, ante las exigencias de los deudos. ¡Y todavía creen que el excremento no los toca!

La Jornada 23/10/09

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


Prácticamente al límite de a fecha establecida para la aprobación de la Ley de Egresos, el mayoriteo del PRI y del PAN se hizo sentir en San Lázaro, aprobándose un paquete fiscal para 2010 contrario no solamente a los intereses de la Nación, también a toda lógica dentro del marco de los esfuerzos que para aminorar los efectos de la crisis sistémica global, se vienen aplicando en casi todo el mundo, empezando por los países más desarrollados del orbe.

Sin tocar en lo sustantivo a los grandes consorcios nacionales e internacionales que operan en México y mucho menos al derroche que de recursos públicos hacen gala los tres órdenes de gobierno, al grueso de la población, asalariados y no asalariados,  se le somete a un alza de impuestos que no solo van en demérito de la economía familiar, también representan una merma para la micro, pequeña y mediana empresa y un duro golpe al necesario fortalecimiento del mercado interno. Exactamente en sentido contrario a lo que recomienda el sentido común en un país al borde del desastre, cuya principal limitante para el crecimiento económico y justicia distributiva es el cargar con más del cincuenta por ciento de la población en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

Lo que llama más la atención del proceso de negociación y aprobación del paquete fiscal para el 2010, es el descaro de una clase política insensible, cortoplacista y carente de visión de Estado y su apego a un surrealismo decimonónico que sustentado en la corrupción y la simulación, contempla el mundo al revés. La democracia representativa en México se descara como un ente abstracto en la forma y vacío en su contenido como en los tiempos del porfiriato. Senadores y diputados no responden a los electores a quienes se deben, actuando por consigna a las órdenes del titular del poder ejecutivo federal y los gobernadores.

De ahí que no queda la menor duda de que la partidocracia, controlada por el PRI y el PAN,  cogobierna con éstos,  siendo tal su descaro que ponen en la mesa de negociación su respectivo capital político electoral antes que el interés de la mayoría de la población. Ratificando con ello que en lo sustantivo no existe diferencia ideológica o programática alguna entre los dos partidos que tienen mayoría en el Congreso de la Unión, sirviendo por igual al poder fáctico. Sus diferencias se reducen pragmáticamente al reparto coyuntural del poder formal y lo que ello representa en términos de canonjías, prebendas, y oportunidades de enriquecimiento para las cúpulas partidistas.

Los partidos minoritarios, actuando como satélites del PRI y el PAN, simulando ser oposición, son parte de un juego perverso que les permite disfrutar de las migajas, tantas como su escasa capacidad de maniobra y manipulación lo permiten. La actitud asumida por Jesús Ortega descalificando a los diputados perredistas que por la libre se manifestaran en contra del alza de impuestos, es tan sólo un pálido reflejo del clima de componendas en la partidocracia.

En este panorama, en los hechos el acceso a una auténtica democracia representativa en el país está vedado para el pueblo de México. Obligado a pagar los costos reales de la simulación contribuyendo, como en la época feudal, con la creación de la riqueza y el tributo a los poderosos; viviendo en la incertidumbre de un presente engañoso y un mañana mejor que nunca llega, sustentando su supervivencia en una falsa esperanza que le es construida ideológicamente a través de los medios de comunicación de masas.

¿Quién pagará electoralmente los platos rotos? En torno a esta interrogante gira la preocupación de la partidocracia. Para las mayorías de la población, no hay ni partidos vencedores ni vencidos. Tan responsable es el PRI y el PAN como sus satélites en la aprobación de esta nueva agresión tributaria. El gran perdedor, como siempre  es el pueblo de México y así lo hará sentir en las urnas bien sea por el camino del abstencionismo o del voto nulo.

En los prolegómenos de la elección del 2010 en Veracruz, más de un diputado federal y específicamente aquel que aspira a gobernar a la entidad, tendrán que tragarse sus palabras y falsas promesas. El PRI no actuó conforme a su dicho defendiendo el interés de las mayorías. Antes al contrario, las traicionó “hincándoles el diente” negociando con el PAN mayores recursos para los gobernadores a cambio de aprobar la nueva alza de impuestos.

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Con el voto mayoritario del  PRI-PAN la Ley de Ingresos contempla un 16% de IVA, 30% al ISR y  3% a telecomunicaciones

diputados-opositores

Con oposición de Convergencia, PRD y PT La mayoría, integrada por el PRI y el PAN se aprobó también el impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), por la cual se incrementará el gravamen de 2 a 3 por ciento en depósitos realizados en instituciones bancarias para las transacciones que excedan los 15 mil pesos mensuales.

A nombre de la bancada del PRI y cómo posicionamiento final en torno a la propuesta que impulsaron junto con el PAN de incrementar el Impuesto al Valor Agregado de 15 a 16%, y el Impuesto Sobre la Renta de 28 a 30%, entre otros, El diputado federal David Penchyna insistió en que el paquete fiscal 2010 no traiciona ni violenta sus estatutos internos. “el PRI no tiene de qué avergonzarse”, aseveró.

El Universal ; La Jornada

El alza de impuestos provocará más carestía, desempleo y pobreza: AMLO

Magdalena de Zahuatlán, Oax., 20 de octubre. Hoy es un día triste, aciago, porque se pusieron de acuerdo los del PRI y los del PAN para aprobar aumento de impuestos, lo cual provocará más crisis económica, más carestía, más desempleo, más pobreza, más violencia e inseguridad, afirmó aquí Andrés Manuel López Obrador. “Van a mantener los privilegios de los potentados… Ésos son el PRI y el PAN al servicio de la oligarquía, con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación.”, señaló.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Ante la incapacidad manifiesta de los gabinetes, legal y ampliado, de la administración pública veracruzana para darle uso  con visión, inteligencia y criterios de racionalidad al Agrocentro Siglo XXI (elefante blanco del alemanismo mejor conocido como “el armadillo amarillo”), el gobernador Herrera Beltrán propone al congreso local autorice transferirlo  a título gratuito a la sociedad mercantil “Operadora del Proyecto de Desarrollo Automotriz.


agrocentro

El mal ejemplo de Calderón Hinojosa cunde. Si de desmantelar al Estado se trata, en Veracruz Fidel Herrera hace lo propio. Bajo el pretexto de que la mencionada empresa  dará a empleo a 5,000 personas y venderá tractores baratos a los agricultores, propone regalar a la iniciativa privada un inmueble que es propiedad de todos los veracruzanos.

A casi  cinco años de distancia, el gobernador reconoce que no ha habido forma de dar al agrocentro un empleo útil y redituable, social ó económicamente. “Le he buscado por todos lados, con empresarios del sector turístico que terminaron instalándose en Veracruz y en Xalapa, con las organizaciones del sector campesino que prefieren seguir en la ciudad, con las organizaciones religiosas de todas las denominaciones. Le he buscado con todos, hasta con los de las garnachas de Rinconada y no se ha podido”, admitió.

Lo más lamentable del caso es que el “armadillo amarillo” cuenta con una importante infraestructura agrícola, que la más elemental lógica indicaba que debería destinarse a un centro de investigación y extensión en beneficio de los hombres del campo y que bien pudo haberlo implementado la Universidad de Chapingo, la propia Universidad Veracruzana o la Sagarpa, antes que dejarle perder y ahora pretender obsequiarlo a la iniciativa privada para fines muy distintos para los que fue creado.

Fidel Herrera se cura en salud. “Si un solo diputado se opone, doy marcha atrás a la solicitud”.

Esto en el marco de un pretendido proceso de evaluación del quehacer de los servidores públicos de primer nivel, que debió implementarse desde el inicio de la actual administración y no al final del sexenio. La solicitud de transferencia “a título gratuito” de un inmueble potencialmente útil, patrimonio de todos los veracruzanos y no del gobierno del estado, basta para calificar la ineficiencia tanto de los secretarios de SEDARPA como de SEDECOP o Turismo y Cultura, así como de quien los empleara. Siendo este último quien “le buscó con todo” para darle uso, incluyendo el establecimiento de “la catedral de la garnacha” con fines turísticos. Sólo le faltó intentarlo con los “Voladores de Papantla”.

La pelota está ahora en manos de la diputación local, igual de ineficiente e ineficaz, que seguramente ya cuenta con la consigna de dejar hacer dejar pasar,  para que el gobernador del empleo incremente la cuota de población ocupada con la incorporación de 5,000 trabajadores que diariamente viajarán de Xalapa o Cardel a su centro de trabajo.

Vaya manera de la IP de clavarle el diente al patrimonio estatal aprovechando ineficiencia y triunfalismo gubernamental. De gorrita café y sin el menor esfuerzo,  agradecerá el obsequio seguramente intentando poner en práctica competitividad, productividad y explotación de mano de obra barata “en beneficio de todos los veracruzanos”. Aparte de los empresarios chinos, ¿Quiénes serán los beneficiarios nacionales de la pretendida “transferencia a título gratuito?

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Siempre una obediencia ciega supone una ignorancia eterna”

Anónimo

No causó sorpresa el que el Dr.  Carlos García Méndez, en rueda de prensa, expresara su legítima aspiración a ser candidato del PRI a la alcaldía de Xalapa. Desde semanas atrás su nombre circulaba entre los medios de comunicación como uno de los probables aspirante. Podríamos afirmar que la declaración del propietario de la Universidad de Xalapa y secretario de desarrollo económico y portuario en la actual administración pública estatal, fue ampliamente aceptada por importantes sectores de la población.

Carlos García Méndez,  hombre de bien, de origen humilde,  forjado en la cultura del esfuerzo y sin duda uno de los xalapeños que más ha contribuido a dar respuestas concretas al problema del desequilibrio entre demanda y oferta de educación superior en Veracruz, ante la incapacidad real del sector público para atender a un creciente número de jóvenes que solicitan ser admitidos en la Universidad Veracruzana. A juicio de muchos de llegar a concretarse su aspiración, sería un magnífico candidato del tricolor y, de así determinarlo el voto popular, un buen alcalde para la capital veracruzana, pero, pues nunca falta un pelo en la sopa, a mi juicio el anuncio de su aspiración aunque oportuno y respetuoso dados los tiempos que corren, se da en el contexto de un discurso que para la gran mayoría de los xalapeños carece de credibilidad.

Tanto se ha plegado al manido discurso fidelista, triunfalista y sin sustento real, de un crecimiento económico acompañado de generación de miles de empleos a partir de la promoción de la inversión extranjera y la focalizada política de exportación de bienes y servicios, que al igual que Américo Zúñiga Martínez, también aspirante a la alcaldía, ya no se les reconoce seriedad.

No se puede ocultar el sol con un dedo. La realidad que vive Veracruz y específicamente, su capital, Xalapa, contradice el discurso triunfalista. Se destaca y presume por parte de la administración pública estatal que a nuestro terruño no ha llegado la crisis que sin distingos afecta al planeta entero; que el sector privado mantiene en alto su aportación de capital al crecimiento de la planta productiva; que el número de empleos generados en los últimos cuatro años supera a la media nacional y, que el desempleo ni se ve ni se siente gracias a la acertada política de promoción del desarrollo del gobierno de Fidel Herrera Beltrán. Nada más alejado de la realidad, constatándose cotidianamente que es mayor el número de despidos y de demandantes de trabajo que el número de empleos generados; medianas y pequeñas empresas están cerrando por falta de demanda real y crédito bancario para sostener los negocios y que, las nuevas inversiones, en su mayoría de capital extranjero, se dan focalizadas en unas cuantas ciudades o regiones de la entidad, entre las que no figura el municipio de Xalapa.

No se puede tener credibilidad cuando la realidad que se vive está tan alejada del discurso oficial. De ahí la disyuntiva para quien desee gobernar a una ciudad cada vez más ingobernable: o se acepta la realidad congruentemente con las necesidades reales y sentidas de la población, o se atiende al compromiso con el gobernador del estado, apegándose al libreto dictado desde palacio.

Lo he dicho. Fidel Herrera Beltrán ha demostrado ser un magnífico primer violín, pero no cuenta con orquesta para ofertar al público una sinfonía a la altura de las necesidades de Veracruz. No ha sabido delegar responsabilidades en sus cuadros administrativos de primer nivel, no confía en estos, los trata como empleados a su servicio y les asigna lo mismo subsecretarios, directores generales, secretarias que barrenderos. Tiene más autoridad, iniciativa y libertad de acción un operador político de medio pelo, que un miembro distinguido del gabinete con nombramiento de Secretario. La condición para mantenerse en el cargo, es la obediencia ciega y ese es el caso del Dr. García Méndez. El haber sido obediente y siempre dispuesto a satisfacer los deseos del patrón, es su virtud y al mismo tiempo su lado flaco como aspirante a la alcaldía de Xalapa. Como rector de la Universidad de Xalapa, brillaba con luz propia siendo aceptado y querido en la comunidad, como Secretario de Desarrollo Económico es una sombra más entre el montón de fieles cortesanos.

La aspiración de Carlos García Méndez es genuina, honesta y legítima. Su deseo de servir a los xalapeños es indudable. Conoce bien el municipio, desde abajo, a sus paisanos y a la peculiar idiosincrasia de una sociedad que vive con intensidad cada día de quincena. Es conocido y apreciado en amplios círculos sociales. Eso debería bastarle para ver concretadas sus aspiraciones políticas, ojalá y entienda que para la ciudadanía no siempre la obediencia ciega es la mejor virtud.

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