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Daily Archives: noviembre 16th, 2009

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Buenos o regulares, tanto logros como atención a rezagos históricos a lo largo de cinco años de gobierno del Maestro Fidel Herrera Beltrán corresponderá a la ciudadanía juzgarlos finalmente, llegado el momento y al margen de la contaminación mediática que hoy todo lo hace ver a la luz de un triunfalismo inducido por el propio titular del ejecutivo.

Cinco años de un personalísimo estilo de gobernar que corresponderá a la historia juzgar en su contexto, a la luz de números fríos y, porqué no, también a la luz de cómo a cada quien le fuere en la feria de la fidelidad; Así es la regla no escrita con la que, pasado el tiempo, se nutre el balance de una administración y de quien la encabeza.

No faltarán, sin duda, apologistas o “detractores” que, anticipándose, de primera intención califiquen la actuación del Maestro Herrera Beltrán y su administración sin más elementos de juicio que la percepción interesada o bien, la interpretación subjetiva de aquello que primero salta a la vista, como obras de infraestructura concluidas, en proceso u ofrecidas y no cumplidas, así como el destino final  del gasto público a lo largo de los cinco años, sin profundizar en que o como estas manifestaciones del quehacer gubernamental  incidieran coyunturalmente en la solución de problemas de fondo o contribuyeran a impulsar crecimiento económico, desarrollo y bienestar de la gente. Se vale porque así es la costumbre y porque en ello se sustenta la idea de que el último año de gestión la tarea consiste en consolidar logros y no en recapitular para empezar de nuevo en aquello que a lo largo del tiempo fuera quedando en el tintero. Lo que se logró se logró, lo demás es tarea pendiente para las administraciones subsecuentes.

Y es en esto último que habrán de correr ríos de tinta. La apología del éxito alcanzado o la crítica superficial habrán de alimentar el imaginario de la clase política y, por extensión en el de los medios de comunicación. En cuanto al imaginario popular, este por ahora está dominado por percepciones sobre lo que habrá de traer consigo el alza de impuestos y el incremento en la carestía de la vida, más que alimentado por la abundante información y contra información que deviene de la cúpula del poder.

Cada quien desde su particular punto de vista e intereses en juego habrá de procesar la información referente a los cinco años del actual régimen, con la vista puesta tanto en el sucesor como en una posible continuidad en tiempo, forma y contenido de la administración por concluir; conformando el escenario antes durante y después de la contienda electoral que desembocará en la elección del 4 de julio del año próximo.

Pese a que el Maestro Herrera Beltrán afirma lo contrario, lo que le resta de su mandato será determinado por el proceso electoral. Todo lo que haga o deje de hacer, se inscribirá en el proceso de sucesión y así se interpretará. La fuerza de la costumbre así lo indica y de ahí se derivará el quehacer de la clase política en su conjunto y, en lo específico, de los primeros círculos del priísmo veracruzano que, conforme pasen días y semanas atenderá, por un lado, a la espera de la emisión desde palacio del humo blanco y, por otro, las manifestaciones obligadas de cortesanía y quema de incienso al paso de quien se presuma resultará ser el escogido para abanderar a su partido en la contienda por la gubernatura. Lo que haga o deje de hacer el gobernador fuera de este marco pasará a ser marginal.

De ahí la importancia del quinto informe de gobierno, penúltimo constitucionalmente pero objetivamente el último en el que el Maestro Fidel Herrera Beltrán ocupe el sitial protagónico y los efectos concentrados de los reflectores mediáticos.

Lo que sigue a partir de hoy domingo, está ya preestablecido en el libreto protocolario de un poder que tras su ascenso tiende a declinar. En este escenario se inscribirá también  el jaloneo al interior de las filas priístas entre personajes y proyectos sucesorios, resultando paradójico que, en esta ocasión y pese a la tradición, en la medida que el poder decisorio del gobernador decline, en la misma medida declinará la presunta fortaleza del que anticipadamente impusiera como su candidato a sucederle.

De ahí la urgencia en  el primer círculo de que el CEN del PRI emita cuanto antes la convocatoria que habrá de determinar tiempo y forma del proceso de selección interna en la entidad; entre más dilate la expedición del documento más se aleja la posibilidad de que el diputado federal Duarte de Ochoa logre remontar el clima de impugnación que se cocina entre sus correligionarios. No resultando extraño que ya se afirme que entre más se prolongue la espera, menor será el flujo de recursos de que éste disponga para extender la precampaña emprendida y mayor el riesgo de que se desinfle. Por cierto que en ello confían quienes al interior del PRI esperan frente a la puerta ver pasar el cadáver político del delfín impuesto.

Y mientras en nuestra aldea corran surrealistas ríos de tinta dando cuenta de la feria electoral, México entero continuará en picada enfrentando el arribo del Bicentenario de la Independencia Nacional y el Centenario de la Revolución Mexicana, entre oscuros nubarrones de impredecible e incierto presagio.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Con la velocidad con la que suelen presentarse los últimos 30 días de año, las ominosas señales del deterioro general del país se suceden unas a otras sin dar tiempo a que una a una sea procesada en la mente de los lectores de noticias. Quiza una de estas señales, relevantes pero poco difundidas, sea la relativa al Presupuesto de Egresos de la Federación que deberá quedar aprobado por el pleno de la Cámara de Diputados a más tardar el próximo domingo.

Sin el ruido mediático que acompañara al proceso de discusión y aprobación de la Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal para el 2010, la contraparte relativa a montos y destino de la captación de recursos prevista, el jaloneo entre los diversos partidos representados en el Congreso de la Unión, contaminado por la opinión de los gobernadores y cabezas visibles de los poderes fácticos que velan por sus propios intereses, bien se guarda de reflejar ante la opinión pública que los criterios que se manejan en la conformación del presupuesto de egresos son los mismos que animaran a diputados y senadores en la aprobación de incrementos a impuestos, derechos y, por qué nó, prebendas y privilegios.

Nada que en lo sustantivo apunte, por un lado,  a frenar en la coyuntura  los efectos recesivos de la crisis y, por el otro, a tocar en lo más mínimo el rezago estructural que tiene sumido al país en un proceso permanente de subdesarrollo, no obstante que la sociedad en sus diversos estamentos ya se expresa de manera recurrente en que hay que hacer un alto en el camino, repensar el modelo de desarrollo e incluso, de la necesidad de construir un nuevo pacto social, más acorde con la realidad que vive México tanto en lo interno como en el contexto global.

Hasta donde la información que fluyendo veladamente lo permite, es de destacar que el presupuesto de egresos para el 2010 será un bodrio más, improvisado, fragmentado, plagado de parches a modo y ajeno a un plan predeterminado de hacia donde y como debe avanzar un país que ya se le escurre entre las manos a la clase política. Cada uno de los grandes rubros parece responder más a las necesidades y caprichos de los gobernadores y poderes fácticos, vinculados estrechamente a los requerimientos de supervivencia de la partidocracia, que a las necesidades reales y sentidas de un México que lleva a cuestas a más de la mitad de su población en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

Una vez más seremos testigos de cómo en la balanza pesará más el capital político electoral en juego, con vistas a la elección del 2012, que los intereses trascendentes de la Nación, mientras el país sigue su curso descendente en un ya inocultable salto atrás que nos aleja cada día más de toda expectativa de crecimiento económico y desarrollo. Llamando poderosamente la atención el falso debate en el Congreso  entre privilegiar gasto social para financiar programas asistencialistas (electoreros) ó rescatar infraestructura productiva, como si “desarrollo social” no fuera de la mano de crecimiento económico.

Falso debate que por cierto en su momento diera lugar a la medida de “reingeniería” en la administración pública veracruzana, que separa orgánicamente a “desarrollo” social y medio ambiente, de “desarrollo” económico y portuario, haciéndose acompañar por aparte de la atención oficial al campo y al turismo. Los desastrosos resultados de tal fragmentación están a la vista. Ni el crecimiento económico es palpable ni se puede afirmar que los programas sociales inciden en mejores condiciones de vida para la mayoría de la población; manteniéndose intactos los rezagos estructurales históricamente acumulados mientras la burocracia se multiplica, traslapándose la mayor de las veces en acciones desconcertadas y objetivos contrapuestos que a su vez confrontar a los funcionarios responsables.

Y mientras en el Congreso de la Unión se cocina un nuevo bodrio, el descontento crece, la inconformidad se expresa y desborda en las calles, el tejido social se fractura y el estado de derecho se cuestiona, dando lugar a la prevalencia de la delincuencia organizada, el uso de la fuerza estatal para dirimir diferencias y conflictos, así como la nociva tendencia al hacer justicia por propia mano. Todo ello en medio de un caldo de cultivo propiciado por el derrumbe del quehacer económico y la persistencia en mantener el rumbo equivocado.

Después de la rechifla masiva a Felipe Calderón Hinojosa en La Laguna, todo discurso triunfalista ya no tiene cabida. O se cambia de caballo o nos arrastra el río.

13/11/09

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En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

Poco efecto tuvo en Veracruz el que por “decreto” Felipe Calderón Hinojosa diera por concluida la recesión económica en México. Destacando por ello que el ex gobernador Miguel Alemán, desde Monterrey, declarara que la percepción del titular del ejecutivo federal no se corresponde con la realidad, coincidiendo tanto con Carlos Slim como con diversos politólogos y expertos que le siguen el pulso a la crisis sistémica y sus efectos en la vida económica y social del país.

El limitado efecto, sin duda se debe a que en Veracruz la crisis y su componente recesivo de la economía no es algo que preocupe o inquiete a una mayoría de la población que confía en la atinada estrategia del gobernador que, como afirmara el secretario de desarrollo social  el sábado pasado ante los miembros de la naciente Asociación Veracruzana de Periodistas Democráticos, se ha sustentado en la promoción de la inversión pública y privada así como en la protección e incremento del empleo. Nada de que preocuparse, en tanto que la administración pública de la entidad se ocupa con eficiencia y eficacia en proveer liquidez a empresas y consumidores para mantener el ritmo de crecimiento económico y desarrollo.

Afirmación de Ranulfo Márquez que fuera confirmada por el secretario de trabajo y productividad, Américo Zúñiga, quien diera a conocer a la opinión pública que Veracruz ocupa el tercer lugar nacional en la generación de empleos, coincidiendo con su homólogo de desarrollo económico y portuario que en días pasados, divulgara que la entidad registra un alto número de nuevas empresas generadoras de riqueza y empleo. Luego la afirmación de Calderón Hinojosa, pese al desmentido de Miguel Alemán y el llamado del empresario Carlos Slim a corregir rumbo privilegiando fortalecimiento del Estado y mercado interno, por lo que respecta a nuestra entidad debe considerarse como correcta. Se remontó la situación de recesión económica y todo indica que México retoma el camino del crecimiento.

Percepción esta última que se sustenta en cifras duras del INEGI que indican alivio en la inflación y reactivación del aparato productivo, así como en el índice de confianza del consumidor que registra un alentador repunte.

A contracorriente del resto del mundo y de la percepción del hombre común, México sale paulatinamente de una  crisis que en Veracruz no alcanzó a sentirse. Hasta aquí la visión optimista que sin duda habrá de ratificar el Maestro Fidel Herrera Beltrán al rendir ante el Congreso local su quinto y penúltimo informe de gobierno, trasmitiendo confianza en la ciudadanía con vías al proceso electoral que desembocará en la elección de quien habrá de sucederle. Optimismo y confianza que a su vez trasmite en su cotidiano “pueblear” el diputado federal Javier Duarte de Ochoa, afirmando que la diputación federal veracruzana habrá de encargarse de que cuando menos en lo que respecta a las finanzas públicas, Veracruz esté bien proveído a lo largo del 2010 para así asegurar la continuidad del actual ritmo de crecimiento y desarrollo.

Dios le oiga, dicen la mayoría de los alcaldes veracruzanos, pues si la crisis y recesión económica no les ha afectado, si la creciente deuda presente y futura que les agobia. De ahí que masivamente entreguen al diputado federal y vocero de la bancada priísta en la Cámara de Diputados, largos y enjundiosos listados de necesidades reales y sentidas de sus respectivos municipios, incluyendo apoyos extraordinarios para cubrir prestaciones laborales a su cargo en lo que resta del presente año.

La visión pesimista de los “detractores” es otra cosa muy poco de tomarse en cuenta. O están alejados de la aldea y hablan de oídas, o aviesa intención les anima para no confiar en la cifras duras del INEGI y el IMSS, haciéndole el juego al “innombrable” que no para de hablar en contra de los veracruzanos a los que aspira a gobernar. Para estos lo afirmado por Calderón Hinojosa es un “decreto a modo” y lo que presume la administración pública estatal es simple falacia. La crisis y la recesión económica que le acompaña sigue dañando a todo el país y  Veracruz no es la excepción pese a las cifras que afirman lo contrario.

Y mientras todo esto es tema recurrente en las cúpulas, abajo, en los hogares de las mayorías en los que los vaivenes de la bolsa de valores o las cifras del INEGI no guardan relación con la economía familiar, la inflación sigue su curso ascendente, el cierre de empresas, desempleo y salarios congelados es asunto cotidiano de supervivencia.

12/11/09

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