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Monthly Archives: febrero 2010

Pulso Crítico

J. Enrique Olivera Arce

La evidente debilidad del proyecto del PRI en Veracruz con vías a la sucesión del Maestro Fidel Herrera Beltrán, se refleja nítidamente en las actitudes paranoicas que se asumen frente al adversario político potencialmente más competitivo de la contienda. El miedo exacerbado se impone por sobre la objetividad en el análisis e interpretación de los diversos escenarios que conforman la vida política de México y de la entidad; la percepción de un panismo que se derrota a sí mismo en todo el país no se considera y, antes al contrario, se asume que el enemigo personal de Herrera Beltrán y adversario panista de Javier Duarte de Ochoa en la búsqueda de la gubernatura, cuenta con más fortalezas que debilidades, contemplándosele como el enorme reto a vencer.

En este marco, priístas de todos tamaños, unos muy cercanos al ejercicio del poder público en la entidad, no tienen otro tema que no sea la amenaza que representa Miguel Ángel Yunes Linares para el éxito del proyecto de Javier Duarte y la continuidad de la “fidelidad”. Bien sea sobredimensionando sus oscuros antecedentes ó minimizando su capacidad como operador político y su amplia red de apoyadores, entre los que paradójicamente se incluyen a no pocos priístas de la vieja guardia. Insistiéndose en que un perdedor consuetudinario como el ex director del ISSSTE se enfrenta a un gobernador que nunca ha perdido una elección. Olvidándose que el candidato que la ciudadanía debería contemplar como opción para la elección del 4 de julio, es Duarte de Ochoa y no Fidel Herrera Beltrán.

Y siguen las paradojas con las que se destaca la prevalencia del miedo y se pierde la objetividad:

“Fidel Herrera Beltrán es el primer gobernador que en muchos años llega al final de su mandato sin haber perdido un ápice de poder”. Esto nadie lo pone en duda, ¿luego a que se le teme?

“Fidel Herrera Beltrán con su gran capacidad de trabajo, cercanía con la gente e inigualable promotor de la inversión y el empleo, cuenta con la aceptación de cuando menos el 90 por ciento de aceptación entre sus gobernados”. Podría aceptarse sin conceder tal aseveración en un juicio objetivo, sin embargo para el priísmo no cabe la menor duda, ¿luego a que se le teme?

“Fidel Herrera Beltrán es el mejor de todos los gobernadores del país, contando con el reconocimiento nacional e internacional por su visión de Estado, finanzas públicas sanas, políticas públicas exitosas y un sustentado potencial  para aspirar a la candidatura de su partido a la presidencia de la República en el 2012”. Si nos atenemos a la versión mediática sobre el tema, para la ciudadanía no existe ningún elemento en que sustentar lo contrario, ¿luego a que se le teme?

“El Proyecto de Javier Duarte de Ochoa, bajo la tutela del gobernador, marcha sobre caballo de hacienda por lo que ya se le puede considerar como el virtual gobernador de Veracruz”. Lo afirmamos hace más de un mes, el joven diputado federal con licencia “será candidato único porque así lo decidió tiempo atrás la corriente de la fidelidad”. Y así se dieron las cosas, luego entonces que necesidad había de darle la espalda a las formas, exhibiendo el talante antidemocrático de la burocracia partidista al servicio de Fidel Herrera Beltrán, cerrándole las puertas a las aspiraciones de Héctor Yunes Landa y poniendo en riesgo la unidad del priísmo en Veracruz. ¿Miedo a que el diputado local con licencia pudiera desbancar a Duarte en la contienda interna?

Ahora es el propio Maestro Herrera Beltrán quien pone en duda la bondad de su proyecto transexenal, observando moros con tranchete a diestra y siniestra que  pudieran arrebatarle el triunfo en la elección de gobernador. Ya no sólo arremete contra el gobierno federal en abstracto y sus delegados en la entidad. También personaliza sus constantes señalamientos a Felipe Calderón Hinojosa, por haberle impuesto al PAN un candidato “antipopular” en Veracruz, sin parar mientes en que el michoacano, nos guste o no nos guste, lo aceptemos de buen grado o como un “espurio” impuesto por el PRIAN, es presidente de la República, Jefe del Estado Mexicano y salvaguarda constitucional de las instituciones. ¿Qué necesidad?, si como es del dominio público el gobernador impulsó y respalda a Javier Duarte de Ochoa, considerándolo capaz de derrotar a sus adversarios políticos así sea en una justa por principio asimétrica?

Y por si fuera poco, ahora, presumiblemente sin elementos contundentes para respaldar una acusación de tal magnitud, arremete contra el Ejército Mexicano, advirtiendo que éste podría ser utilizado con fines partidarios por la presidencia de la República, como si nuestras fuerzas armadas fueran proclives a actuar como los clásicos “mapaches” del priísmo.

Reitero: ¿Qué necesidad que no sea aquella que provoca un alto grado de paranoia ante la sola y lejana posibilidad de que el proyecto del PRI para la sucesión pudiera fracasar frente al PAN y su “aborrecible” abanderado?

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Pulso Crítico

J. Enrique Olivera Arce

Posible fractura del PRI en Veracruz

Como se había anticipado, el órgano de Procesos Internos del Comité estatal del PRI ayer jueves a la media noche le negó el registro a Héctor Yunes Landa como precandidato a la gubernatura de Veracruz. “Luego del cotejo de la Comisión de las 105 mil 317 firmas de un millón 99 mil afiliados del Estado, presentadas por Yunes Landa, se determinó que sólo 20 mil ciudadanos son militantes priistas, el resto más de 70 mil, no lo eran”. Esta decisión, y la aprobación del registro de Javier Duarte de Ochoa, dejan a un solo precandidato a la gubernatura.

Como reguero de pólvora corrió la noticia por todo Veracruz, a la que se agregaran comentarios en pro y en contra de la decisión del Comité Directivo Estatal del PRI. Los seguidores de Yunes Landa coinciden en señalar que se cumplió lo que ya todos esperaban pues la principal trampa en contra del legislador local con licencia es que el cotejo de las firmas de apoyo recabadas tuvo lugar con un padrón de militantes y simpatizantes inexistente. “No existe padrón alguno contra el cual cotejar”, afirman.

La mañana de hoy Héctor Yunes Landa fijará públicamente su postura, previéndose que impugnará ante el Tribunal Electoral Federal la decisión de la Comisión de Procesos Internos de su partido.

Javier Duarte de Ochoa, iniciará campaña en Nopaltepec, congregación en la que naciera Fidel Herrera Beltrán, a la que el ahora virtual “candidato único” llamó “cuna de la fidelidad”.

Con el rechazo al registro de Yunes Landa, la división al interior del priísmo veracruzano se da como un hecho. Sin embargo el ex coordinador de la Junta de Coordinación Política del Congreso Local advirtió previamente a sus seguidores que quedarían en libertad de tomar el camino que mejor conviniera a sus intereses políticos.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

A primeras horas de mañana viernes la opinión pública sabrá si la “crónica de un registro negado” a que hiciera alusión Héctor Yunes Landa en pasado miércoles, se concretó o sólo quedo en una sospecha fundada del legislador priísta local con licencia y aspirante a candidato de su partido a la gubernatura de Veracruz. Oficialmente en rueda de prensa a las nueve de la mañana, personalmente  Yunes Landa informará sobre la determinación tomada por la Comisión de Procesos Internos del CDE del PRI en torno a la aceptación o negación de su registro como pre candidato, así como la postura que asumirá en uno u otro caso, habiendo adelantado que de serle negada su participación en el proceso de selección interna de candidato a la gubernatura, impugnará la decisión ante los órganos internos del partido y, de ser necesario, recurrirá a tribunales.

Por lo pronto, la quijotesca actitud de rebeldía asumida por Héctor Yunes Landa, así como la prolongación en la toma de la decisión a adoptar por la Comisión de Procesos internos del Comité Directivo Estatal del PRI, mantiene en ascuas tanto al priísmo veracruzano como a las fuerzas políticas opositoras para las que cualquier decisión que se tome en torno al registro de la precandidatura del diputado local con licencia, incidirá en el curso del proceso de sucesión de Fidel Herrera Beltrán.

Para los primeros, lo deseable es que haya un pre candidato único, encarnado en la figura de Javier Duarte de Ochoa, que asegure la unidad del partido. Aspiración hasta cierto punto ingenua toda vez que independientemente de la decisión que se dicte desde palacio de gobierno, el proceso de división interna es ya un hecho objetivo, sólo modificable si Héctor Yunes Landa decidiera claudicar en su lucha y declinara a favor del favorito del gobernador.

Por cuanto a las fuerzas opositoras, estas esperan una decisión en contra de Yunes Landa por dos motivos: Una, se confirmaría ante la opinión pública el talante antidemocrático de Herrera Beltrán y del PRI en la entidad y, dos, el candidato priísta a enfrentar en la justa electoral sería el menos idoneo para soportar la cargada de Miguel Ángel Yunes Linares y Dante Delgado Rannauro, a más de que éste tendría que sacar adelante una campaña con el priísmo dividido.

Así las cosas, no queda de otra que esperar el dictamen a emitir por la Comisión de Procesos Internos, partiendo siempre de la base de que de resultar positivo para Yunes Landa, éste únicamente prolongaría una aventura que culminaría en su momento con la votación en el seno de la Asamblea de Delegados, que de antemano se sabe será a favor del delfín Javier Duarte de Ochoa porque así lo quiere el gobernador.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dios los hace y ellos se juntan. Como si no fuera suficiente el que los sufridos habitantes de la capital veracruzana tengamos que soportar el desfile de cuerpos y almas desnudas de un conglomerado de desclasados sin dignidad ni vergüenza, otro individuo no menos nefasto, Reynaldo Escobar Pérez, secretario de Gobierno, nos receta, sin más trámite, que la administración pública veracruzana, atenta a los reclamos de los “cuatrocientos pueblos” que administra otro sujeto, vividor de igual o peor condición, promoverá la integración  de una “comisión de la verdad” que investigue presuntas violaciones a derechos humanos por parte del  ex gobernador Patricio Chirinos y de su ex secretario de gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares.

Es común que el gobierno estatal desprecie e insulte la inteligencia de la ciudadanía, no debería asombrarnos que lo haga una vez más, pero el contubernio con fines estrictamente electorales entre el secretario de gobierno y los encuerados de Cesar del Angel, de plano no tiene nombre.

Si tanto es el interés por hurgar entre la basura de la historia, el buen juez por su casa empieza. Si ha de investigarse la violación de derechos humanos, represión de campesinos, corrupción y enriquecimiento inexplicable, tendría que empezarse por poner a Cesar del Angel y a Reynaldo Escobar Pérez bajo la mira de las autoridades. En el entendido de que la sociedad veracruzana ya prejuzgó desde tiempo atrás al par de vivales y al ejército de desnudistas y, basada en su percepción de hechos objetivos, los declara culpables de corrupción, indignidad y desvergüenza.

En igual forma, ante el burdo cochupo, la sociedad veracruzana no requiere de más elementos para juzgar a la tal “comisión de la verdad”, como un acto desesperado de la administración pública veracruzana por desbancar a Miguel Ángel Yunes Linares de la candidatura panista al gobierno de la entidad. Una escalada más en la profundización de la guerra sucia instrumentada en contra de quienes no comulgando con el régimen de la fidelidad, obstaculizan la pretensión de Javier Duarte de Ochoa de gobernar a Veracruz.

Si de impedir en buena ley el que Miguel Ángel Yunes Linares, o cualquier otro aspirante que se le oponga al “delfín”, llegue a ocupar la titularidad del poder ejecutivo estatal se trata, corresponde a las autoridades electorales negar el registro de su candidatura si no cumple con los requisitos legales o, en su caso,  a la ciudadanía en las urnas el impedir concrete sus aspiraciones, pero de ninguna manera es aceptable y justificable en la vida en democracia que el poder formal estatal, auspicie el que el secretario de gobierno, o quien “mece la cuna”, desde las cloacas sepulte en el lodo a  una aspiración legítima de un ciudadano con sus derechos a salvo.

Como tampoco es aceptable y justificable el que la sociedad xalapeña sea víctima de los enjuagues del poder, soportando manifestaciones simuladas de protesta civil en sus espacios públicos, que a más de poner  en evidencia el bajísimo nivel alcanzado en el ejercicio de la política veracruzana, ensucien, ofendan e insulten a nuestra ciudad capital.

Aclaro que no comulgo con el panismo de hoy y de siempre; estoy en contra de las políticas públicas implementadas por esta expresión de la ultraderecha en el gobierno espurio de Calderón Hinojosa y, de ninguna manera considero que Miguel Ángel Yunes Linares sea la persona indicada para gobernarnos. Pero de eso a aceptar sin más la guerra sucia electoral instrumentada en contra del virtual candidato panista a costillas de los habitantes de nuestra ciudad capital, hay mucho trecho. Alguien debe mandar a parar la guerra de lodo e insisto, no puede ser otro que el responsable de la conducción de la vida política y social de Veracruz.

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J. Enrique Olivera Arce

Tanto lo invocaron que el chamuco se apareció de cuerpo presente a los priístas de la fidelidad. La noche del jueves por acuerdo de la dirección nacional del PAN Miguel Ángel Yunes Linares será candidato único de los blanquiazules a la gubernatura de Veracruz. Esto en medio de una nueva arremetida en contra del aún director del ISSSTE mediante una escatológica manifestación en su contra en Xalapa, capital de la entidad, que, como cereza del pastel de estiércol, estuvo a cargo de las huestes del prostituido movimiento denominado “cuatrocientos pueblos”, que comanda Cesar del Angel.

Paradójico, tal expresión del bajísimo nivel de cultura democrática que acusa la clase política veracruzana, se le revertió al PRI y al gobierno estatal, señalándose a la manifestación de “encuerados” como obra y gracia del gobernador como un último esfuerzo por impedir que la junta de notables que a nivel nacional dirige al PAN, se inclinara a favor de la candidatura de Miguel Ángel Yunes Linares. La prensa nacional destaca que precisamente éstos acordaron por mayoría otorgarle voto de confianza al director del ISSSTE, gracias a que el PRI en Veracruz se encargó de elevar artificialmente las posibilidades de triunfo del ahora virtual candidato panista. Nadie sabe para quien trabaja y hoy la correlación de fuerzas al interior del PRI da un vuelco al tener que enfrentar en la carrera por la gubernatura a un abanderado panista que, en términos prácticos, hará pedazos al considerado “delfín” del gobernador Herrera Beltrán.

Tan es así que sorpresivamente el gobernador aceptó enmendar el contenido de la convocatoria  priísta facilitando el registro de Héctor Yunes Landa, mismo que tendrá lugar el próximo miércoles, previa presentación de 150 mil firmas de militantes y simpatizantes priístas que comulgan con las aspiraciones del diputado local con licencia. Situación esta última que cayó como balde de agua fría entre quienes conforman el primer círculo del equipo de campaña de Javier Duarte de Ochoa pero que, al mismo tiempo, frena las intenciones de Héctor Yunes Landa de impugnar con sobrada razón la convocatoria y, con ello, descarrilar al interior del PRI la elección de gobernador.

Así las cosas, una paradoja más: en tanto que el PAN ya cuenta en la persona de Miguel Ángel Yunes Linares con un virtual candidato único, el PRI a estas alturas aún no cuenta con ninguno. Confirmándose en los hechos mi aseveración de que por ahora el enemigo a vencer del priísmo veracruzano está adentro de sus propias filas y no fuera. La división es más que evidente y de aquí a la asamblea de delegados que elegirá a quien habrá de abanderar al PRI en la contienda por la gubernatura, pueden suceder imprevistos no considerados en la estrategia electoral del Maestro Fidel Herrera Beltrán y su corriente “fidelidad”.

Sea cual sea el resultado del re acomodo al interior del PRI en el estado, de algo podemos estar seguros: frente al choque de trenes entre las dos fuerzas políticas mayoritarias, en el que habrá de derramarse estiércol a granel, la ciudadanía tendrá que optar entre el menos enlodado de quienes contiendan por la gubernatura, o recurrir al voto en blanco como castigo a una clase política que se debate entre la corrupción y la inmundicia.

Febrero 19 de 2010

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Pese al último esfuerzo por “quemar” a Miguel Ángel Yunes Linares mediante una manifestación en su contra a cargo de un contingente de “encuerados” que utilizaran cartulinas con la efigie del director del ISSSTE como “hoja de parra” para cubrirse, ayer jueves por acuerdo del comité ejecutivo de Acción Nacional, el oriundo de Soledad del Doblado, Ver. , será el único que se registre en el proceso interno de selección de candidatos a la gubernatura de la entidad, tras un “acuerdo con Gerardo Buganza y Juan Bueno Torio. Ver nota en La Jornada

Con la decisión del CEN del PAN se materializó la “invocación” del priísmo veracruzano” (Fidelidad), que durante meses no dejó de mencionar a Miguel Ángel Yunes Linares como “un peligro para Veracruz”, orquestando una guerra sucia mediática en contra de la sola posibilidad de que el aún director del ISSSTE, pudiera oponérsele en la búsqueda de la gubernatura al “delfín” del gobernador Herrera Beltrán, diputado federal Javier Duarte de Ochoa

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El sólo observar las manifestaciones de paranoia electoral que se dan en el priísmo veracruzano, dan grima. Llevamos más de nueve meses escuchando a toda hora expresiones de pánico ante la idea aún no confirmada, de que será Miguel Ángel Yunes Linares quien abandere al PAN en la contienda por la gubernatura. Es tal su nerviosismo que incluso sobrevaloran la crisis interna de los blanquiazules, minimizando la propia, como si requirieran de terapia para autoafirmar identidad y expectativas de triunfo frente a un adversario que les genera temor e incertidumbre.

Absurda actitud cuando de antemano la mayoría de los ciudadanos informados considera ya como una derrota anunciada la que sufrirá Acción Nacional en las urnas, gracias al comportamiento del gobierno calderonista al que ya sin discusión se tiene por fallido.

Percepción de derrota anunciada que habiendo arraigado en el imaginario popular, el priísmo veracruzano no la asume como tal, desgastándose inútilmente en una guerra mediática, costosa y estéril, dejándose llevar por expresiones como lo asentado por Guillermo Zúñiga Martínez al hacer uso de la palabra en el seno del Consejo Político que tuviera lugar el domingo pasado, quien afirmara que el enemigo a vencer está afuera y no dentro de las propias filas del partido de la fidelidad. Expresión equívoca, a mi juicio; la medida tomada por el calderonismo de borrar de un plumazo sección sindical, contrato colectivo, y conquistas históricas de los mineros de Cananea, tanto por su simbolismo histórico en la conformación de nuestra identidad como pueblo como por lo que objetivamente representa como embate contra el movimiento obrero organizado en favor de la inversión extranjera, anuncia el principio del fin de la breve estancia del PAN en el gobierno de la República, arrastrando consigo toda posibilidad de triunfo del panismo en las elecciones locales del presente año.

La medida antipopular calderonista contra los obreros de Cananea, es un elemento que, como parte aguas, viene a modificar la correlación de fuerzas políticas, existente hasta el sábado anterior y la de los días por venir. Configurando un escenario preelectoral inédito en los últimos cincuenta años, en el que no sólo se vislumbran las próximas derrotas electorales del PAN, también la profundización de la crisis al interior del PRI en tanto que las diversas corrientes a su interior tendrán que definirse frente a la provocación de la ultra derecha. Significando esto último confrontaciones insolubles entre las nuevas camadas del priísmo, formadas en el neoliberalismo, y la vieja guardia progresista que aún guarda rescoldos del nacionalismo revolucionario surgido de la Revolución Mexicana.

Desde mi personal punto de vista, el enemigo del PRI a vencer está en su interior. Hablar de unidad en las actuales circunstancias es entelequia y en ello va implícito el proceso electoral veracruzano en puerta. Razón por la cual y más allá de la pugna entre Javier Duarte de Ochoa y Héctor Yunes Landa, no sólo no prenden los llamados de la cúpula priísta  a la unidad para enfrentar al PAN, sino que se perciben como huecos y fuera de lugar, cuando de antemano Felipe Calderón se ha encargado de derrotar a su partido unificando en su contra a la mayoría del pueblo de México.

No verlo así, reduce al proceso electoral a simple enemistad irreconciliable entre Fidel Herrera Beltrán, Miguel Ángel Yunes Linares, y los seguidores de ambos. Perdiéndose la perspectiva y ofreciendo en bandeja de plata la gubernatura a la alianza de centro izquierda que, si sabe aprovechar la oportunidad, estará alineada con el movimiento nacional de repulsa a la medida anti histórica en Cananea, no estando lejana y descabellada la posibilidad de desmembramientos al interior del PRI a favor de un frente amplio popular de resistencia.

No puede dejarse de considerar que por la inercia que arrastra a un importante sector conservador de la sociedad y gracias a las estrategias tradicionales de coacción del voto, más que como expresión unitaria, el PRI pueda ganar la elección en Veracruz. Razón esta de peso para ocuparse y preocuparse en el como se de la selección de su candidato a la gubernatura, pues quién resulte ser el ungido en un proceso por principio antidemocrático, no sólo deberá encarar el próximo 4 de julio a una ciudadanía  informada y movilizada, también correrá a su cargo, de triunfar en las urnas, gobernar a una entidad federativa, en medio del caos nacional previo a la elección presidencial del 2012. Ingrata tarea si el PRI triunfa con un abanderado forjado en las postrimerías de un modelo de desarrollo agotado, antipopular, y retrógrada, que, tanto en lo ideológico como en términos pragmáticos en la coyuntura, en nada se diferenciará de un panismo que nacido para perder pretende en su agonía retroceder la rueda de la historia.

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Veracruz, Ver., 16 de febrero de 2010.- La convocatoria del PRI para gobernador de Veracruz, es evidente que lleva dedicatoria, dijo aquí el aspirante priísta a la gubernatura estatal Héctor Yunes Landa, al asegurar que para bloquear su participación como precandidato “tiene  más candados que la ferretería mejor surtida del estado”. En rueda de prensa comentó que el documento dado a conocer el pasado domingo, deja atrás los principios de transparencia y equidad que deben prevalecer al interior de los partidos políticos y en todos los procesos electorales.

El diputado con licencia señaló que “las anomalías que hoy expongo, lejos de ayudar a nuestro partido, lo debilitan, lo hieren y lo ponen en un escenario de vulnerabilidad de cara a una elección de alta competencia y  difícil pronóstico”; y a pregunta de los reporteros si declinará en su proyecto reiteró que “no hay condiciones que me hagan declinar a favor de nadie”.

Yunes Landa consideró que se trata de una elección que determinará el rumbo de Veracruz y del país entero. “Es mucho lo que está en juego”, por ello, insistió en la necesidad de impulsar un proceso democrático y exigió a la dirigencia estatal del PRI “que cumpla  su deber con imparcialidad, con respeto y con sentido visionario, a la altura de un estado como Veracruz, para lograr refrendar el triunfo del PRI en este 2010”.

Dijo además que cuando su partido parecía haber dejado atrás los esquemas obsoletos que los llevaron a la debacle en los años 2000 y 2006, “hoy, parece que esos esquemas quieren regresar a Veracruz, lo que pone en riesgo los avances que hemos logrado consolidar tanto en la entidad como en el país entero”.

Apuntó que tras analizar a conciencia la convocatoria para la elección interna de candidato a gobernador, llegó a la conclusión de que la misma tiene múltiples contradicciones e ilegalidades que violan la democracia partidista.

Enseguida presentó a los reporteros un desglose de los seis candados más destacados de la convocatoria:

Primero, no se consideró su propuesta para la aplicación de encuestas como una herramienta adicional para la selección del candidato.

En segundo lugar, en los requisitos para registrarse como precandidato se contempla la adhesión del 25% de la estructura territorial a través de los comités municipales del PRI, y/o 25% de  los sectores y organizaciones, y/o 25% de los consejeros políticos estatales, y/o 10% de los afiliados al partido, “no obstante, el último párrafo de la cláusula quinta señala que tales  adhesiones no podrán ser otorgadas a más de uno de los aspirantes. Esta condicionante no se aplicó en el reciente caso de Durango, ni en los procesos de Colima, Campeche, Nuevo León y Sonora que se efectuaron el año pasado. ¿Por qué en Veracruz sí?, se preguntó Héctor Yunes.

Manifestó que lo anterior “resulta incongruente, puesto que, por un lado, se plantea que la adhesión no condiciona el voto de quien la otorga, pero prácticamente sí lo condicionan al no permitir que, para efectos de registro, la adhesión se pueda otorgar a más de uno. Además de incongruente me parece sospechosa esta cláusula dado que si el CDE del PRI ha girado la instrucción a la estructura de nuestro partido de no asistir a los eventos que presido en el estado, nada extraño sería que esa misma prohibición ya se haya girado para no darme la adhesión”.

En tercer lugar precisó que genera desconfianza el método de votación que se propone como “libre y secreto”, mediante boletas desprendibles con talón foliado, ya que esto contraviene el espíritu del voto secreto, pues se tendría conocimiento del sentido del voto de cada delegado. “Yo lo único que demando, si no es mucho pedir, que el voto secreto sea secreto y que no contenga trampa alguna para identificar al votante”.

Como cuarto punto indicó que en ninguna de sus etapas la convocatoria contempla la realización de un debate entre los precandidatos, “lo que permitiría a la militancia contrastar las propuestas y decidirse por la mejor opción”.

En el quinto de sus argumentos comentó que llama la atención y no se justifica que las convenciones distritales se efectúen conforme a la demarcación electoral federal y no de los distritos locales, a pesar de que el carácter de esta elección es eminentemente local. Resulta sospechoso que sea la estructura distrital federal, sobre la que el CDE del PRI ejerce un mayor control dadas las recientes elecciones federales, la demarcación de la que saldrán los delegados territoriales que votarán en esta convención”.

La última consideración de Yunes Landa respecto a los puntos de la convocatoria es que se contempla que la Comisión Estatal de Procesos Internos entregue el padrón de delegados 72 horas antes de la celebración de la convención, al mismo tiempo que, de acuerdo a la convocatoria, las actividades proselitistas deberán suspenderse 5 días antes de la convención. “Tal parece que el propósito de esta cláusula es entregar un recuerdo a los precandidatos de esta “histórica” convocatoria”, precisó.

Incluso dijo que ha solicitado al partido los formatos necesarios para su registro, los que el domingo se comprometieron que a partir de ayer se los entregarían “y hasta este momento no se me han entregado”.

Informó que también ayer solicitó el padrón de afiliados, de los consejeros políticos y de la estructura territorial a fin de estar en condiciones de obtener las adhesiones requeridas, los cuales esperaba se le entregaran este martes dado que es una información que ya tienen.

“Me pregunto: Si estas irregularidades se presentan ahora,  ¿Qué podemos esperar durante el proceso interno?”, finalizó Yunes Landa.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Solidaridad con los mineros de Cananea

La cacareada democratización del PRI en la entidad quedó sólo en el papel. Nunca existió la voluntad política para llevarla adelante, como tampoco la idea permeó en la esclerótica estructura conformada históricamente por la simulación y el autoritarismo. Los pocos que más por razones personales que por compromiso ideológico han alzado la voz llamando a romper los cerrojos, son hoy sometidos a la picota bajo la acusación de ingratos y traidores.

El pragmatismo de ocasión y el absurdo maniqueísmo que germinara en tierra abonada por el odio irracional entre dos destacados personajes de la política estatal, rinde los mismos frutos que corrompidos pretendieran eliminarse con la renovación de ese instituto político, con la salvedad de que en el pasado estos bien se cuidaran de mantenerlos ocultos bajo la alfombra y hoy, eliminadas las formas, se ventilan en el tendedero público sin mayor recato.

Aquí solo mis chicharrones truenan y, a esta voz superior todos inclinan la cabeza en indigna sumisión y se aprestan a aceptar sin más la grosera imposición de un candidato a gobernador que a sotto voce se impugna por inútil y despilfarrador. Ay de aquellos que se resistan a la tan vernácula como absolutista expresión, para ellos, la condena, la picota, la muerte política súbita y el desprecio a su memoria. “El Estado soy yo”, y para quien no lo entienda o se resista, el linchamiento y la clásica clausura del pesebre oficial.

Así es como debemos entender a la orquestada y vil acción en contra de Héctor Yunes Landa; el linchamiento político para quien osa pretender doblarle la mano al primer priísta de Veracruz, es la consigna, y a ella se somete un parasitario ramillete de seudo periodistas y mercachifles  al servicio de la propaganda oficial que, sin el menor rubor, trocan la amistad fingida a lo largo de los años para con el ex diputado local y aspirante a la candidatura priísta por la gubernatura, por las 30 monedas que bajo la mesa del poderoso de rodillas pepenan para satisfacer su larvaria ambición.

Son estos y no otros, los que revolviéndose en el lodo se desgarran las vestiduras clamando justicia divina: ¡Picota Para el traidor! ¡Picota para el enemigo del PRI! ¡Muerte política para el que osa morderle la mano a quien manda en Veracruz!

Héctor Yunes Landa no me debe nada, ni le debo nada. Desde mi personal trinchera, le considero un adversario político tan digno como ingenuo. El indiscutible valor civil que le anima no alcanza para someter a la cúpula de su partido a tomar el camino de la democracia, ni es suficiente para cimbrar una estructura acomodaticia, sedienta de favores y prebendas. Se equivocó de tiempo y de lugar; su mayor pecado es no haber sabido reconocer desde la cercanía del cargo de secretario particular de Fidel Herrera, el poder absoluto y enfermizo  del soberano.

Al pié del patíbulo le deseo la mejor de las suertes.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Entre las tareas asignadas por los presuntos operadores políticos del “Fidelato” a los seudo dirigentes del partido del sol azteca en Veracruz, es más que evidente: la de confundir a la militancia de centro izquierda, evitando con ello se concrete la alianza del PRD con el PT y Convergencia rumbo a la elección de gobernador, diputados locales y alcaldes.

“Están hechos bola”, se comenta en diversos medios de comunicación al escucharse las declaraciones públicas de personajes muy menores que ostentándose como titulares de la dirigencia del instituto político, lo mismo consideran que está abierta la posibilidad de una coalición con el PAN que con el PRI, que afirman que la alianza podría tener como abanderado en la búsqueda de la gubernatura a un Gerardo Buganza, al senador Arturo Herviz e incluso al actual secretario de educación, Víctor Arredondo Álvarez o Raúl Arias Lovillo, rector de la U.V.

Cualquiera, menos Dante Delgado Rannauro, afirmara Juan Carlos Mezhua Campos, el mismo que hoy arremete contra la dirigencia nacional de su partido por haber desconocido esta el resultado de la elección interna del perredismo en Veracruz.

Desde mi personal punto de vista no están “hechos bolas”. Siguen el libreto al pié de la letra, que para eso fueron cooptados en su oportunidad. Su tarea frente al proceso electoral en curso es confundir tanto a sus bases hoy dispersas, como a la militancia de Convergencia y el PT, con la clara intención de estorbar y sabotear la conformación y consolidación de la alianza de centro izquierda en Veracruz, porque así conviene a la corriente “Fidelidad” del priísmo veracruzano.

Sin embargo, tales personajes, muy menores, insisto, carentes de autoridad moral y política, si bien en su momento tuvieron relativo éxito prestándose al cochinero que diera al traste con la vida interna del PRD en  la entidad, en las actuales circunstancias están muy lejos de lograr su objetivo. Hablan por cuenta propia, cada uno por su lado, pero de ninguna manera constituyen la voz autorizada de los varios miles de perredistas que a lo largo y ancho de Veracruz están a favor de la alianza de centro izquierda y que de ninguna manera estarían de acuerdo con aliarse al PAN o al PRI, partidos a los que vienen combatiendo desde diversas trincheras desde que se concretara el fraude electoral del 2006.

En términos de sufragios a emitir el próximo 4 de julio, la lógica indica que la alianza de Convergencia-PT y PRD, tendría que ir con Dante Delgado Rannauro como abanderado. No tanto por la decisión cupular de los partidos políticos involucrados o su estructura electoral, endeble y dañada tras reiterados cochineros en el seno del PRD y la aparatosa derrota de Convergencia en la elección federal del 2009, sino por la convicción de las fuerzas de centro izquierda en la entidad que considerando al senador con licencia como el mejor posicionado, en el confiarían para intentar el difícil reto de retomar la experiencia electoral del 2006 y buscar la gubernatura por la vía de un amplio frente popular.

El reto es mayor al tener que participar en una elección de Estado, sin árbitro a la vista, en la que tanto el gobierno federal como el estatal pondrán todo el peso en el plato de la balanza para sacar adelante a sus candidatos designados. En los círculos políticos de Veracruz se afirma que dinero mata capital político, la guerra sucia que enturbia al proceso electoral lo confirma, y a ello debe enfrentarse la alianza de centro izquierda.

En un comentario anterior señalaba que la alianza coyuntural partidista, para prosperar en el proceso electoral en marcha, tiene que sustentarse en una más amplia, incluyente y duradera con la sociedad civil. A esto último le apuesta Dante Delgado Rannauro, cuando afirma que las fuerzas de centro izquierda en la entidad rebasan a una partidocracia anquilosada, sometida a intereses personales y de grupo.

Si la alianza partidista lo entiende así, vinculándose al movimiento social que encabeza Andrés Manuel López Obrador, con presencia en todos los municipios veracruzanos, a la clase media empobrecida, a los campesinos ahora excluidos, a los indígenas,  llamando a la conformación de un amplio frente popular en torno a un programa mínimo que reivindique demandas comunes, podría revertirse la negativa experiencia electoral del 2007 y 2009 y retomar el camino del 2006. Para ello tanto en Convergencia como en el PT y el PRD debería existir un mínimo de humildad y de congruencia para aceptar la fragilidad de sus actuales estructuras, la carencia de liderazgos regionales, y ceder la iniciativa al movimiento social. De lo contrario, en el actual contexto de guerra sucia y dispendio de recursos públicos con fines electorales, las dispersas fuerzas de centro izquierda quedarán atrapadas entre el PRI y el PAN y sin más expectativa que rumiar una vez más la derrota.

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