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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Heróico  Colegio Militar. “Por el Honor de México”

Como una expresión más de los intentos del Maestro Fidel Herrera Beltrán por desmentir mediáticamente rumores y especulaciones que hablan de una relación nada buena entre el gobierno de Veracruz y el federal que preside Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, así como con nuestras fuerzas armadas, en días pasados el gobernador dio las órdenes conducentes a la Legislatura local para que en el Congreso se honrara al Ejercito Nacional.

Discursos, cantinflesco y preñado de un triunfalismo que ya no engaña a nadie, del Maestro Herrera Beltrán, e ignominioso, por el evidente exceso de “obediencia” y falso patriotismo el del presidente de la Mesa Directiva de la Legislatura, diputado Héctor Yunes Landa, no lograron borrar del imaginario popular la intencionalidad electorera del falso homenaje. La interpretación que oficialmente se diera a la  felicitación de Calderón Hinojosa al gobernador electo y la ceremonia que tuviera lugar en el Congreso, van de la mano, a contracorriente de la actitud de constante reclamo a los actos de gobierno del titular del Ejecutivo Federal con relación a Veracruz.

Las letras de oro en los muros del Congreso local, seguramente no son suficientes para borrar de la memoria del titular del Poder Ejecutivo Federal y de nuestras fuerzas armadas, la frase lapidaria de Reynaldo Escobar Pérez, secretario de gobierno, al calor de la justa electoral: “En Veracruz el presidente de la República no nos merece el menor respeto”.

Frase nada más alejada del compromiso de un Ejército, garante de las Instituciones de la República, que en México ha dado muestras sobradas de lealtad y patriotismo.

Si el homenaje al Ejército Nacional fuera sincera convicción y patriótico reconocimiento a su desempeño en los momentos más álgidos de la Historia Nacional, y no burda simulación del gobernador y de una sumisa diputación, más que huecos discursos, hechos concretos hablarían por sí mismos. Y no es así, baste un ejemplo:

La Fortaleza de San Carlos, en Perote, erigida por el gobierno virreinal en la segunda mitad del Siglo XVIII y cuna del Heróico Colegio Militar del México independiente en 1823, más que monumento histórico y Santuario de la Patria, tras ser liberada por el gobierno de Fidel Herrera Beltrán de su carácter de centro penitenciario, a la fecha es una ruina en abandono cuyos muros hacen la vez de mingitorio.

Así honra el gobierno de Veracruz a la institución castrense más prestigiada, honorable e históricamente cubierta de gloria de nuestro país, y a los Generales, Jefes y Oficiales egresados de sus aulas.

Qué más podríamos esperar del régimen de la simulación que en la misma región de Perote, con un triunfalismo de opereta tras la amenaza de una pandemia, hizo héroe, honrándole con una estatua, a un inocente párvulo de una comunidad paupérrima, cuyo único mérito fue haber salvado la vida, gracias al “parasetamol” que ni siquiera fue recetado por los médicos de la fidelidad.

La mala relación entre los gobiernos estatal y federal subsiste y el tiempo para  remediarlo se agotó. Cuando menos eso está inscrito en el imaginario popular y no en un muro ni con letras de bronce pulidas hasta parecer de oro. Reflejándose en lo que se dice sobre las auditorias que la federación practica a cientos de obras inconclusas, de mala calidad y costos inflados, cuyos avances físicos y financieros no se corresponden con las partidas de recursos federales etiquetados y radicados en la Sefiplan.

De ahí el temor a que la casa presidencial incline la balanza a favor de que el TRIFE proceda a nulificar la elección de gobernador, dando al traste con el proyecto transexenal del Maestro Fidel Herrera Beltrán. El falso triunfalismo se derrumba, la simulación se exhibe con impúdico bombardeo mediático y, en esa tesitura, que mejor que rendir un no menos merecido homenaje al sostén de las instituciones nacionales; tardío mea culpa por los agravios sufridos por Calderón Hinojosa a manos del régimen veracruzano de la fidelidad, así como tarde el reconocimiento de Herrera Beltrán y su pequeña mafia mediática de que “haiga sido como haiga sido”, nos guste o no nos guste, en el México aún presidencialista de nuestros días, el presidente es el presidente.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

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