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Daily Archives: octubre 21st, 2010

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“O se salva en el 2012 o se muere el PRD”, afirmara con todo desparpajo (o desverguenza)  el diputado local veracruzano  Manuel Bernal, en rueda de prensa.

No se a que PRD se refiera el Sr. legislador y líder vitalicio de una amplia agrupación que, por el origen humilde y un sinnúmero de necesidades no satisfechas que les agobia, tiene presencia en las más excluidas colonias de la capital veracruzana.

¿Al PRD azul de los chuchos? ¿Al PRD negro amarillo de Marcelo Ebrard? ¿Al PRD rojo y amarillo de López Obrador? O al cadáver insepulto que por sus malos olores es objeto de repulsa en Veracruz.

Es difícil saberlo a ciencia cierta. Son tantas las corrientes, tribus, grupúsculos, capillas de dogmáticos conspiradores, y una bien engrasada maquinaria de oportunistas y vividores que conforman a un partido político que, tras un mal parto, padece endémica deformación, que identificar a unos u otros resulta ya, para todos, titánica tarea. Más fácil resultaría preguntarle al propio legislador que especificara a cual PRD se refiere y en que tribu milita, para salir de dudas. Su respuesta podría dar luz sobre el difunto  que en el 2012, dice,  resucitará de entre los muertos, por obra y gracia de Calderón Hinojosa, o ya, en definitiva, se le da cristiana sepultura por ya no responder a los intereses de la partidocracia en el poder.

En este espinoso caso del zombie perredista, el ex diputado local, Uriel Flores Aguayo, en un apretado texto, pretende sintetizar lo que a su juicio da lugar a la actual crisis de la izquierda en México;  enfatizando que si bien, a pesar de su divisionismo crónico siempre ha tenido la esperanza de un futuro mejor, “ahora pareciera que la lucha es entre los defensores del cascarón y los que levantan machetes para cortarles las cabezas a los infieles”, concluyendo que la crisis de la izquierda mexicana  tiene que ver, sobre todo, con la conducción del PRD y la candidatura presidencial del 2012.

Planteamiento que a mi modesto entender, contribuye a generar una aún mayor confusión. ¿Quiénes son los infieles a descabezar? En el caso del “cascarón”, ¿estamos hablando de un vaso medio vacío o del vaso a medio llenar?

A mi juicio no es aceptable su análisis. Se justifica, por su juventud, no habiéndole tocado vivir la etapa en la que militar en la izquierda en México bajo las banderas del ideal socialista, representaba una forma de vida, con reciedumbre en principios y valores, no pocas penurias económicas, sacrificio personal y familiar  y, por cierto,  se pagaba con persecución y cárcel, en el mejor de los casos.

Confunde a la izquierda en México, de una muy larga data de lucha en la clandestinidad y, aunque dividida por diversos enfoques, corrientes, apego a Stalin o Trotsky, simpatía con la burocracia soviética, china o cubana, organizada en capillas de notables o pequeños partidos de cuadros, se coincidía ideológicamente en sustentar teoría y praxis en la lucha por el socialismo.

Lo que el ex legislador y dirigente perredista, conoce y se refiere como “izquierda en México”, es hoy otra cosa muy diferente. Integrada en sus inicios por lo ideológicamente más atrasado de las corrientes “socialistas” y “comunistas” del país, acogiéndose a la reforma electoral, acepta renunciar a la lucha por el socialismo y competir electoralmente bajo las reglas de su tradicional enemigo de clase; sin más bagaje ideológico que un reformismo pragmático y populista. Deja de ser expresión de la izquierda auténtica y, tras varios re acomodos de corrientes y tribus clientelares, termina por ser el Partido de la Revolución Democrática que todos conocemos.

La ideología socialista deja de ser amalgama enriquecedora, sin nada que le sustituya. El oportunismo, pragmatismo y corrupción, inscritas en las reglas del juego electoral oficial, se encargan de minar, dividir  y acelerar la muerte del recién aceptado socio incómodo. A lo largo de su breve existencia, el PRD ni es partido de cuadros ni partido de masas. Es apenas un mazacote, sin pies ni cabeza, tan clientelar y corrupto como sus homólogos y, de paso,  la expresión más débil de la trilogía que, conocida ya como “partidocracia”, desde el Congreso de la Unión y las gubernaturas estatales  está hundiendo al país. Asumiéndose a conveniencia como palero del mejor postor. Con la salvedad de que una cosa es la militancia de buena fe y otra, muy diferente y nefasta, la prostituida cúpula conductora a la que se refiere nuestro buen amigo Uriel Flores.

La competencia entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, con vías al 2012, no propicia la división al interior del PRD. Además de su fragmentación de origen, la fractura que hoy se expresa entre los antagonismos de los cuadros de dirección, a favor o en contra de las alianzas con el PAN, ya estaba dada de antemano. Después del 2006, la corriente mayoritaria de “los chuchos” se arregló con Calderón Hinojosa de espaldas al partido. Hoy día tenemos a un PRD partido en dos, el azul, de la corriente dominada por Jesús Ortega y su cercana cofradía, controlado  por la derecha,  y el de los tan irreverentes como ingenuos seguidores de Andrés Manuel López Obrador, que hacen mucho ruido pero aportan muy pocas nueces a la vida democrática y recuperación del partido.

Unos y otros hacen su propio juego. Marcelo Ebrard simplemente está prestándose, pragmáticamente, en su calidad de Jefe de Gobierno del Distrito Federal, al juego de “los chuchos”, más por razones de gobernabilidad de una de las urbes más complejas del mundo, que por aspiraciones viables a la candidatura perredista para la contienda por la presidencia de la República. Sabe bien y a eso me atengo en mi juicio,  que su presunto competidor, o recupera la conducción del PRD en el 2011, o lo manda al diablo, llevándose consigo a la militancia que le apoya. Sin ideología definida ni compromiso programático, el pragmatismo manda.

Y eso, con perdón del diputado Bernal, no tiene relación con la aún lejana elección presidencial, cuyos resultados dependen de lo que, a juicio de los poderes fácticos, estos  consideren como su mejor camino para el México a que aspiran. Es apenas un indicio del grado de descomposición que guarda nuestro sistema de partidos políticos y la democracia representativa en México. La crisis que vive éste reventará por el eslabón más delgado, el PRD.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

Julio Hernández López

Astillero / La Jornada

Kafka electoral; El tufo del fraude; Televisa, al IFE

Era Kafka electoral. Una especie de festín burocrático menor, en esa sala de juntas de la dirección jurídica del Instituto Federal Electoral (IFE) donde se desahogaba la absurda diligencia que pretendía desentrañar si un ciudadano sin candidatura es culpable hoy de seguir luchando en desventaja y de manera pacífica por el mismo proyecto político –no necesariamente con el mismo abanderado– que en 2006 sufrió fraude a manos de un cártel institucional del que la cúpula del tal IFE fue destacada partícipe.

Obviamente no estaba Luis Carlos Ugalde –anda en Puebla, asesorando en asuntos de transparencia al equipo de transición de Rafael Moreno Valle, el gobernador electo que obedece a Elba Esther Gordillo, como lo hizo y hace el propio Ugalde–, pero su tufo estaba presente allí, en esa oficina de blancas paredes, libreros de madera barnizada, aire acondicionado y disponible proyector de transparencias. Estampas pasadas, presentes y futuras: El recuerdo del robo anterior –el que encaminó a México a la desgracia actual: el fraude como pecado original de este sexenio sangriento–, la evidencia del minimalismo de aires filibusteros de los actuales consejeros que llegaron al cargo mediante el reparto de asientos como descarado botín de partidos, y las versiones de que al relevo de fichas agotadas se encaminan personajes que son garantía de que todo siga igual de mal; por ejemplo, la consejería Televisa, a la que se dice que las Paredes del PRI han dado el visto bueno: ni más ni menos que Arely Gómez, hermana de uno de los máximos directivos de la televisora en jefe, que ya fue todopoderosa controladora de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, desde un cargo administrativo con Mariano Azuela, y luego pasó a la inútil fiscalía de delitos electorales que dejó con sentido de oportunidad para colocarse en la línea de tiradores a la renovación parcial de las plazas súper bien pagadas del que era, es y por lo visto seguirá siendo el Instituto del Fraude Electoral (en febrero de 2007, a partir de testimonios escritos allegados a esta columna, se describieron aquí los favores, abusos y tráfico de influencias que en la Corte realizó la funcionaria Gómez: en http://bit.ly/aKcqTU y  http://bit.ly/dfJbED pueden leerse las entregas relacionadas con el tema).

La diligencia justiciera comenzó a tiempo, a las 10 de la mañana, ya con seguidores del compareciente diciéndole a las puertas del IFE que no estaba solo y deshojando los mil pétalos acusatorios contra la instancia anfritriona. Como si el tabasqueño tuviera infiltrados en las oficinas que deciden dar presuntos golpes en su contra, la armazón del supuesto patíbulo acabó siendo plataforma de promoción. Así pasó también con la declaración incendiaria del licenciado Calderón al recordar sus hechuras de guerra sucia, cuando clasificó al adversario electoral de peligro para México. No hay mejores resucitadores del lopezobradorismo que sus torpes adversarios. Ellos, una y otra vez, con uno y otro lance, cual caricatura del correcaminos tabasqueño y los coyotes blanquiazules y salinos, crean las condiciones para exhibir su brevedad política y para ayudar a quien involuntariamente constituye el mayor de sus éxitos políticos: el repunte de quien siguen queriendo dar por políticamente muerto.

No iba a desperdiciar ese escenario el todavía perredista, al que acompañó una defensiva representación del Partido del Trabajo –Alberto Anaya andaba fuera de la ciudad, pero allí estaban Silvano Garay, Ricardo Cantú, Óscar González Yáñez, Herón Escobar y Jaime Cárdenas, a quien AMLO designó su representante legal–, así que, en cuanto le tocó el uso de la palabra, el tabasqueño emprendió la lectura de un discurso que podría intitularse El IFE me absolverá. Pasaron lista el fraude electoral, la mafia del poder, la resistencia civil pacífica, la lucha política legal y, desde luego, el intento de censura contra los mensajes por televisión. Y les cambió el chirrión por el chaparrito: no es él, López Obrador, quien menoscaba la imagen presidencial y degrada a las instituciones sino el mismo ocupante de Los Pinos: “Yo no daño la ‘imagen’ presidencial, la denigra quien no ha sabido estar a la altura de los anhelos del pueblo; envilece la investidura quien me acusa de ser un peligro para México, dando así el banderazo de arranque a la nueva campaña de odio y rencor en contra nuestra. En lugar de actuar como hombre de Estado y gobernar para todos los mexicanos, Calderón demuestra cotidianamente que no es más que un jefe de facción y un operador político de la oligarquía y de su guerra sucia”.

Luego pasó al detalle de su patrimonio y percepciones, obligado por el emplazamiento del IFE como si ya lo hubiera declarado culpable y debiera asomarse a sus haberes para aplicar multas o embargos: 50 mil pesos mensuales de sueldo entregado por la asociación civil Honestidad Valiente, 9 mil pesos de saldo en su única cuenta bancaria y una casa heredada en Chiapas. Pero exigió que igual claridad patrimonial se demande a Calderón, Salinas, Fox, Peña Nieto, Gordillo y Beltrones. Los trámites burocráticos continuaron. Las autoridades le devolvieron la credencial de elector solicitada para identificación. Papeles fueron firmados. Y la despedida, con Kafka en lo alto, sonriente, en espera de la sesión de consejo general de este viernes en la que cuatro de nueve de los votantes han adelantado que no continuarán con el proceso, lo que, con un sufragio más, significaría una nueva victoria del tabasqueño, construida por sus adversarios.

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