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En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

25 octubre 2010

Cuando la especulación cae al terreno del absurdo, pierde sentido de la razón práctica y, por ende, credibilidad, actuando en sentido contrario al propósito deseado. Algo así está ocurriendo con la “gabinetitis” que, como deporte de moda, se practica lo mismo en los medios de comunicación que en las tertulias de café. Cada quien, a su real entender y presuntamente bien informados por el amigo del amigo que no vino a la fiesta, arma y desarma la lista de iluminados que figurarán en el gabinete del gobernador Javier Duarte de Ochoa. Unos por diversión o entretenimiento para pasar el rato, otros porque en cada uno de los listados contempla la posibilidad bien de enchufarse en la nueva administración, bien por promover no sin oculto interés, promocionar la imagen de aquel que aspira a jugar en la liga mayor del primer círculo del gobernante.

Todo es especulación. En política no hay nada escrito, ni nadie es pitonisa agraciada como para adivinar con certeza lo que depara el futuro. Especulación que deviene del rumor, o lo más seguro, de un interés específico de estrategia de promoción de imagen bajo contrato.

Lo absurdo de ello es que se borda aún en el vacío. Cuando la Sala Superior del Tribunal Federal Electoral no ha dicho la última palabra, resolviendo en concreto la ratificación del Sr. Duarte de Ochoa, la moneda sigue en el aire. Y, aunque cada quien ve lo que quiere ver, dando como un hecho un resolutivo favorable a sus intereses personales o de grupo, la necia realidad se impone, señalando que aún no hay nada para nadie.

Lo paradójico es que en tanto que se insiste en el absurdo de anticiparse a la razón, las prominentes figuras que aparecen en la lista de los adelantados, lejos de ganar adeptos, pierden ventaja,  al hacerse de la especulación maledicencia en torno a la fama pública, bien o mal ganada, de los ya considerados como los iluminados, parafraseando al buen amigo Alfredo Bielma, por “el resplandor del poder” que habrá de fulgurar a lo largo de los próximos seis años.

A todos se les señala cola que le pisen. Nadie se salva y, en el imaginario popular ello pesa y determina para descalificar de antemano a un gabinete que, por ahora, es simple fruto del rumor o interés de carácter estrictamente comercial. Tal descalificación, entre más tiempo pasa, más crece en el ánimo de la población y, seguramente, en el ánimo del por hoy gobernador electo, que cuenta medios propios de su absoluta confianza  para irle tentando el agua a los camotes.

Si en política no hay nada escrito, tan cierto como ello es que en cada circunstancia todo se da a su tiempo y en el lugar preciso. Adornarse adivinando el futuro, equivale, en lenguaje coloquial, a orinarse fuera del tiesto. Salvo que lo que hoy parece adivinanza, sea filtración precisa de quien considerando tener ya el as bajo la manga, asuma será el sucesor del Mtro. Fidel Herrera Beltrán y, por decisión propia o impuesta por intereses ajenos, cuente ya con la lista en la que figuran aquellos que fungirán como sus más cercanos colaboradores. Y, aun así, tal listado no será el definitivo hasta en tanto cada uno de los presuntos iluminados tenga en sus manos el nombramiento y bendición procedente.

Pero en el juego de la política también es cierto que todo se vale. Comerá más pinole el que tiene  más saliva. Y esta, como en el pasado que aún no concluye, las más de las veces reditúa en pingües ganancias. No faltando un ducho agorero que, atinándole a la adivinanza, asegure prestigio y fortuna. No sería ni la primera ni la última vez  que ello suceda y, aún así, de darse el caso, no es la suerte de lo absurdo lo determinante, sino pago convenido de antemano. En política como en los medios de información, nadie da paso sin guarache. No se puede echar en saco roto la célebre afirmación del aún gobernador: “En política todo lo que se puede comprar con dinero, es barato”.

Para los que ni nos va ni nos viene, porque confiando aún en instituciones y principios de legalidad por sobre negociaciones y componendas en lo oscurito, esperamos pacientemente que, de una vez por todas, se nos informe oficialmente y de conformidad con lo que la ley, chueca o derecha establece, quien será el agraciado que gobernará a Veracruz, lo único deseable es que éste, apoyándose en los mejores hombres y mujeres que conformarán su primer círculo de colaboradores,  responda al compromiso de conducir a la entidad  por el camino del progreso. Espero que este nuestro deseo colectivo,  no caiga en el terreno de la especulación, la mentira, el abuso  y el absurdo, la  más de las veces abonados por la corrupción, impunidad y mala fe, que trae consigo el ejercicio del poder.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

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