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Monthly Archives: octubre 2010

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“O se salva en el 2012 o se muere el PRD”, afirmara con todo desparpajo (o desverguenza)  el diputado local veracruzano  Manuel Bernal, en rueda de prensa.

No se a que PRD se refiera el Sr. legislador y líder vitalicio de una amplia agrupación que, por el origen humilde y un sinnúmero de necesidades no satisfechas que les agobia, tiene presencia en las más excluidas colonias de la capital veracruzana.

¿Al PRD azul de los chuchos? ¿Al PRD negro amarillo de Marcelo Ebrard? ¿Al PRD rojo y amarillo de López Obrador? O al cadáver insepulto que por sus malos olores es objeto de repulsa en Veracruz.

Es difícil saberlo a ciencia cierta. Son tantas las corrientes, tribus, grupúsculos, capillas de dogmáticos conspiradores, y una bien engrasada maquinaria de oportunistas y vividores que conforman a un partido político que, tras un mal parto, padece endémica deformación, que identificar a unos u otros resulta ya, para todos, titánica tarea. Más fácil resultaría preguntarle al propio legislador que especificara a cual PRD se refiere y en que tribu milita, para salir de dudas. Su respuesta podría dar luz sobre el difunto  que en el 2012, dice,  resucitará de entre los muertos, por obra y gracia de Calderón Hinojosa, o ya, en definitiva, se le da cristiana sepultura por ya no responder a los intereses de la partidocracia en el poder.

En este espinoso caso del zombie perredista, el ex diputado local, Uriel Flores Aguayo, en un apretado texto, pretende sintetizar lo que a su juicio da lugar a la actual crisis de la izquierda en México;  enfatizando que si bien, a pesar de su divisionismo crónico siempre ha tenido la esperanza de un futuro mejor, “ahora pareciera que la lucha es entre los defensores del cascarón y los que levantan machetes para cortarles las cabezas a los infieles”, concluyendo que la crisis de la izquierda mexicana  tiene que ver, sobre todo, con la conducción del PRD y la candidatura presidencial del 2012.

Planteamiento que a mi modesto entender, contribuye a generar una aún mayor confusión. ¿Quiénes son los infieles a descabezar? En el caso del “cascarón”, ¿estamos hablando de un vaso medio vacío o del vaso a medio llenar?

A mi juicio no es aceptable su análisis. Se justifica, por su juventud, no habiéndole tocado vivir la etapa en la que militar en la izquierda en México bajo las banderas del ideal socialista, representaba una forma de vida, con reciedumbre en principios y valores, no pocas penurias económicas, sacrificio personal y familiar  y, por cierto,  se pagaba con persecución y cárcel, en el mejor de los casos.

Confunde a la izquierda en México, de una muy larga data de lucha en la clandestinidad y, aunque dividida por diversos enfoques, corrientes, apego a Stalin o Trotsky, simpatía con la burocracia soviética, china o cubana, organizada en capillas de notables o pequeños partidos de cuadros, se coincidía ideológicamente en sustentar teoría y praxis en la lucha por el socialismo.

Lo que el ex legislador y dirigente perredista, conoce y se refiere como “izquierda en México”, es hoy otra cosa muy diferente. Integrada en sus inicios por lo ideológicamente más atrasado de las corrientes “socialistas” y “comunistas” del país, acogiéndose a la reforma electoral, acepta renunciar a la lucha por el socialismo y competir electoralmente bajo las reglas de su tradicional enemigo de clase; sin más bagaje ideológico que un reformismo pragmático y populista. Deja de ser expresión de la izquierda auténtica y, tras varios re acomodos de corrientes y tribus clientelares, termina por ser el Partido de la Revolución Democrática que todos conocemos.

La ideología socialista deja de ser amalgama enriquecedora, sin nada que le sustituya. El oportunismo, pragmatismo y corrupción, inscritas en las reglas del juego electoral oficial, se encargan de minar, dividir  y acelerar la muerte del recién aceptado socio incómodo. A lo largo de su breve existencia, el PRD ni es partido de cuadros ni partido de masas. Es apenas un mazacote, sin pies ni cabeza, tan clientelar y corrupto como sus homólogos y, de paso,  la expresión más débil de la trilogía que, conocida ya como “partidocracia”, desde el Congreso de la Unión y las gubernaturas estatales  está hundiendo al país. Asumiéndose a conveniencia como palero del mejor postor. Con la salvedad de que una cosa es la militancia de buena fe y otra, muy diferente y nefasta, la prostituida cúpula conductora a la que se refiere nuestro buen amigo Uriel Flores.

La competencia entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, con vías al 2012, no propicia la división al interior del PRD. Además de su fragmentación de origen, la fractura que hoy se expresa entre los antagonismos de los cuadros de dirección, a favor o en contra de las alianzas con el PAN, ya estaba dada de antemano. Después del 2006, la corriente mayoritaria de “los chuchos” se arregló con Calderón Hinojosa de espaldas al partido. Hoy día tenemos a un PRD partido en dos, el azul, de la corriente dominada por Jesús Ortega y su cercana cofradía, controlado  por la derecha,  y el de los tan irreverentes como ingenuos seguidores de Andrés Manuel López Obrador, que hacen mucho ruido pero aportan muy pocas nueces a la vida democrática y recuperación del partido.

Unos y otros hacen su propio juego. Marcelo Ebrard simplemente está prestándose, pragmáticamente, en su calidad de Jefe de Gobierno del Distrito Federal, al juego de “los chuchos”, más por razones de gobernabilidad de una de las urbes más complejas del mundo, que por aspiraciones viables a la candidatura perredista para la contienda por la presidencia de la República. Sabe bien y a eso me atengo en mi juicio,  que su presunto competidor, o recupera la conducción del PRD en el 2011, o lo manda al diablo, llevándose consigo a la militancia que le apoya. Sin ideología definida ni compromiso programático, el pragmatismo manda.

Y eso, con perdón del diputado Bernal, no tiene relación con la aún lejana elección presidencial, cuyos resultados dependen de lo que, a juicio de los poderes fácticos, estos  consideren como su mejor camino para el México a que aspiran. Es apenas un indicio del grado de descomposición que guarda nuestro sistema de partidos políticos y la democracia representativa en México. La crisis que vive éste reventará por el eslabón más delgado, el PRD.

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Julio Hernández López

Astillero / La Jornada

Kafka electoral; El tufo del fraude; Televisa, al IFE

Era Kafka electoral. Una especie de festín burocrático menor, en esa sala de juntas de la dirección jurídica del Instituto Federal Electoral (IFE) donde se desahogaba la absurda diligencia que pretendía desentrañar si un ciudadano sin candidatura es culpable hoy de seguir luchando en desventaja y de manera pacífica por el mismo proyecto político –no necesariamente con el mismo abanderado– que en 2006 sufrió fraude a manos de un cártel institucional del que la cúpula del tal IFE fue destacada partícipe.

Obviamente no estaba Luis Carlos Ugalde –anda en Puebla, asesorando en asuntos de transparencia al equipo de transición de Rafael Moreno Valle, el gobernador electo que obedece a Elba Esther Gordillo, como lo hizo y hace el propio Ugalde–, pero su tufo estaba presente allí, en esa oficina de blancas paredes, libreros de madera barnizada, aire acondicionado y disponible proyector de transparencias. Estampas pasadas, presentes y futuras: El recuerdo del robo anterior –el que encaminó a México a la desgracia actual: el fraude como pecado original de este sexenio sangriento–, la evidencia del minimalismo de aires filibusteros de los actuales consejeros que llegaron al cargo mediante el reparto de asientos como descarado botín de partidos, y las versiones de que al relevo de fichas agotadas se encaminan personajes que son garantía de que todo siga igual de mal; por ejemplo, la consejería Televisa, a la que se dice que las Paredes del PRI han dado el visto bueno: ni más ni menos que Arely Gómez, hermana de uno de los máximos directivos de la televisora en jefe, que ya fue todopoderosa controladora de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, desde un cargo administrativo con Mariano Azuela, y luego pasó a la inútil fiscalía de delitos electorales que dejó con sentido de oportunidad para colocarse en la línea de tiradores a la renovación parcial de las plazas súper bien pagadas del que era, es y por lo visto seguirá siendo el Instituto del Fraude Electoral (en febrero de 2007, a partir de testimonios escritos allegados a esta columna, se describieron aquí los favores, abusos y tráfico de influencias que en la Corte realizó la funcionaria Gómez: en http://bit.ly/aKcqTU y  http://bit.ly/dfJbED pueden leerse las entregas relacionadas con el tema).

La diligencia justiciera comenzó a tiempo, a las 10 de la mañana, ya con seguidores del compareciente diciéndole a las puertas del IFE que no estaba solo y deshojando los mil pétalos acusatorios contra la instancia anfritriona. Como si el tabasqueño tuviera infiltrados en las oficinas que deciden dar presuntos golpes en su contra, la armazón del supuesto patíbulo acabó siendo plataforma de promoción. Así pasó también con la declaración incendiaria del licenciado Calderón al recordar sus hechuras de guerra sucia, cuando clasificó al adversario electoral de peligro para México. No hay mejores resucitadores del lopezobradorismo que sus torpes adversarios. Ellos, una y otra vez, con uno y otro lance, cual caricatura del correcaminos tabasqueño y los coyotes blanquiazules y salinos, crean las condiciones para exhibir su brevedad política y para ayudar a quien involuntariamente constituye el mayor de sus éxitos políticos: el repunte de quien siguen queriendo dar por políticamente muerto.

No iba a desperdiciar ese escenario el todavía perredista, al que acompañó una defensiva representación del Partido del Trabajo –Alberto Anaya andaba fuera de la ciudad, pero allí estaban Silvano Garay, Ricardo Cantú, Óscar González Yáñez, Herón Escobar y Jaime Cárdenas, a quien AMLO designó su representante legal–, así que, en cuanto le tocó el uso de la palabra, el tabasqueño emprendió la lectura de un discurso que podría intitularse El IFE me absolverá. Pasaron lista el fraude electoral, la mafia del poder, la resistencia civil pacífica, la lucha política legal y, desde luego, el intento de censura contra los mensajes por televisión. Y les cambió el chirrión por el chaparrito: no es él, López Obrador, quien menoscaba la imagen presidencial y degrada a las instituciones sino el mismo ocupante de Los Pinos: “Yo no daño la ‘imagen’ presidencial, la denigra quien no ha sabido estar a la altura de los anhelos del pueblo; envilece la investidura quien me acusa de ser un peligro para México, dando así el banderazo de arranque a la nueva campaña de odio y rencor en contra nuestra. En lugar de actuar como hombre de Estado y gobernar para todos los mexicanos, Calderón demuestra cotidianamente que no es más que un jefe de facción y un operador político de la oligarquía y de su guerra sucia”.

Luego pasó al detalle de su patrimonio y percepciones, obligado por el emplazamiento del IFE como si ya lo hubiera declarado culpable y debiera asomarse a sus haberes para aplicar multas o embargos: 50 mil pesos mensuales de sueldo entregado por la asociación civil Honestidad Valiente, 9 mil pesos de saldo en su única cuenta bancaria y una casa heredada en Chiapas. Pero exigió que igual claridad patrimonial se demande a Calderón, Salinas, Fox, Peña Nieto, Gordillo y Beltrones. Los trámites burocráticos continuaron. Las autoridades le devolvieron la credencial de elector solicitada para identificación. Papeles fueron firmados. Y la despedida, con Kafka en lo alto, sonriente, en espera de la sesión de consejo general de este viernes en la que cuatro de nueve de los votantes han adelantado que no continuarán con el proceso, lo que, con un sufragio más, significaría una nueva victoria del tabasqueño, construida por sus adversarios.

“Denigra la imagen presidencial quien no ha sabido estar a la altura de los anhelos y me acusa de ser un peligro para México”

El ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador rechazó haber violado el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) con la difusión de sus spots en radio y televisión. Al comparecer ante la representación jurídica del Instituto Federal Electoral (IFE), el político tabasqueño aseguró que tampoco daña la “imagen presidencial”.

Rechazó que incurra “en actos anticipados de campaña, ni me he proclamado precandidato, ni candidato, ni he llamado a votar por ningún partido de cara a los comicios de 2012”.

López Obrador subrayó que luego de lo ocurrido en 2006 conformó un movimiento de resistencia civil pacífica, el cual se ha reunido en 17 ocasiones en el Zócalo de la ciudad de México.

Recordó que en la última Asamblea Nacional del 25 de julio pasado se tomó la decisión colectiva de participar en la contienda presidencial de 2012, pero aclaró que “no se ha decidido todavía quién será nuestro candidato, pero de lo que sí estamos seguros es que buscaremos construir una mayoría nacional”.

El político se quejó de que al actuar en su contra el IFE está juzgando más sus opiniones sobre la realidad del país y tratando de cancelar su libertad de expresión y derechos ciudadanos.

Resaltó que el instituto le solicitó información sobre sus ingresos, pago de impuestos, utilidades, cuentas bancarias y otros activos circulantes.

Consideró que ello se trata de una “actitud majadera y amenazante”, pese a lo cual dio a conocer que percibe un sueldo mensual de 50 mil pesos de la Asociación Civil Honestidad Valiente, y tiene una cuenta de cheques en el banco HSBC con un saldo a la fecha de nueve mil 34 pesos.

Asimismo aclaró que no tiene tarjeta de crédito ni cuentas bancarias en el extranjero y que el año pasado pagó 178 mil 51 pesos por concepto de impuestos, además sólo tiene una casa en Palenque, Chiapas, que le fue heredada.
En la sesión que duró aproximadamente hora y media, López Obrador señaló que hay una mafia en México integrada por 16 multimillonarios, 11 políticos corruptos y tres tecnócratas que son dueños del poder económico y público, cuyo grupo -según él- fue conformado por Carlos Salinas de Gortari para perpetuarse en el poder.

Consideró que denigra la “imagen presidencial” quien no ha sabido estar a la altura de los anhelos y “me acusa de ser un peligro para México, dando así el banderazo de arranque a una nueva campaña de odio y rencor en nuestra contra”. La Cronica

Chicoloapan, Mex. Andrés Manuel López Obrador consideró que no es viable que la dirigencia nacional del PRD corrija su decisión de establecer una alianza electoral con el PAN para la renovación de la gubernatura del estado de México, porque “ya se amarraron” con Felipe Calderón. Al continuar su gira por municipios mexiquenses, el tabasqueño enfatizó en que los dirigentes perredistas “no van a poder seguir engañando, porque la militancia no quiere la alianza con la derecha, con la reacción” y, parafraseando a don Benito Juárez, recordó: “El triunfo de la reacción es moralmente imposible”.

Asimismo sostuvo que sus adversarios buscan con sus alianzas que la lucha político-electoral sea entre el PRI y el PAN y con ello implantar un bipartidismo en México de derecha. “Se pasaron de la raya los dirigentes del PRD”, manifestó. La Jornada

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Siendo mayoría los que están convencidos de que el TRIFE ratificará a Don Javier Duarte como gobernador electo, incluso los propios panistas que ahora, quemando su última carta, arremeten contra la Sala Regional del tribunal Electoral, insinuando que las ministros han sido “maiceadas” por el gobernador, daremos pues como un hecho que en mes y medio estrenaremos gobernador constitucional en la figura del joven cordobés. Y si esto es así, lo más lógico es esperar que, por un lado, el Sr. Duarte conozca al estado como a la palma de su mano y, por el otro,  expresarse con verdad, siendo objetivo en sus juicios respecto  a la realidad a la que habrá de enfrentarse.

Pero ya empezamos mal y aún no inicia su administración. El síntoma del triunfalismo sin sustento, se contagia y se hereda, cuidado. Quien gobernará a Veracruz a partir del primero de diciembre, el pasado día siete de los corrientes, en Turrialba, Costa Rica, incurrió en falta reflejando desconocimiento de la realidad; dejándose llevar por la emoción propia de participar en un evento internacional al que concurriera como invitado especial de la dirigente nacional de su partido.

No me refiero a si atendió o no a la amplísima recomendación que de Berta Hernández y Leticia Perlasca, le hiciera Doña Beatriz Paredes, como dos posibles candidatas con cualidades e idoneo perfil para  hacerse cargo, respectivamente,  de las secretarias de la SEDARPA y la SEV, puesto que ello sería dar crédito a especulaciones y rumores que ya circulan en nuestra ciudad capital.

Sustento mi opinión en lo expresado por el Sr. Duarte, respecto a dos temas que guardan relación entre sí y que sin duda tienen relevancia especial para Veracruz.

“El desarrollo sustentable debe ser la base del progreso y será uno de los ejes de mi gobierno, porque el respeto al entorno asegurará una mejor vida para los veracruzanos”;

“El primero de diciembre será puesto en marcha un programa especial de apoyo a los productores de la tierra, sobre todo a los cañeros, porque Veracruz garantiza el abasto nacional de azúcar”.

Expresiones que suenan bien mediáticamente en nuestro medio, pero no en el marco de un foro internacional sobre producción agropecuaria  al que concurrieran expertos en la materia y que sin duda tienen información sobre la realidad que vive México y,  específicamente,  Veracruz.

El desarrollo sustentable, en su más amplia acepción, no es compatible con las reglas del juego que impone el sistema económico y social dominante. Antes que la salvación del planeta que habremos de heredar a las nuevas generaciones, está la acumulación de riqueza de una minoría por sobre el interés de la mayoría de la raza humana. Esto es algo que no está a discusión. Es ya del dominio público.

México, y en nuestro caso, Veracruz,  no escapa a tal realidad. Vivimos inmersos en el mismo esquema depredador y de explotación inmisericorde tanto de recursos naturales como del trabajo de millones de trabajadores urbanos y rurales, .que domina al mundo.

Atendiendo a lo anterior, es bien sabido que para que exista desarrollo sustentable, primero debe tenerse muy en claro lo que significa desarrollo y sus implicaciones. Como reducción de desigualdad, pobreza, exclusión, así como incremento de ingresos, educación, soporte tecnológico, salud, cultura y recreación, entre otras condicionantes no menos importantes. Sin una vida digna con bienestar para todos, el desarrollo tal cual se argumenta oficialmente, es una falacia. El adjetivarlo con el término de moda, no modifica tal estado de cosas.

Luego aspirar a un proceso de desarrollo sustentable en el campo mexicano o veracruzano en lo particular, no sólo es inviable, sino en nuestros días, utopía inalcanzable. Como corolario, igual de utópico es el respeto al entorno, cuando pobreza, corrupción oficial, e intereses económicos de una minoría rampante, propician depredación y deterioro permanente del medio ambiente y biodiversidad.

Veracruz no escapa a esta realidad. Ejemplos de ello a lo largo y ancho de la entidad, sobran para sostener tal afirmación.

Por cuanto al tema del azúcar, Veracruz no garantiza el abasto nacional del endulzante, como lo afirmara el Sr. Javier Duarte.

Con una planta industrial obsoleta, descapitalizada, y los bajos rendimientos del cultivo de caña de azúcar, gramínea empobrecedora del suelo, en extensas áreas de zonas de abastecimiento con más de dos centurias de explotación sin rotación de cultivos, el país entero padece escasez de este endulzante, debiéndose importar un cada vez mayor volumen de este producto a menor costo. El gobierno tiene que subsidiar a la actividad, más por razones sociales y políticas, que por incrementar productividad, rentabilidad económica o competitividad, en un mercado globalizado en el que México no impone las reglas ni Veracruz está en condiciones de modificarlas.

Démonos de santos que aún podemos contar con producción azucarera en la entidad. El Sr. Duarte, en su calidad de secretario de finanzas, debe saber cuantas veces y a que costo, el gobierno estatal se ha visto en la necesidad de inyectar oxígeno con recursos públicos tanto a la planta industrial como a los abastecedores de materia prima, para darle un poco de respiro a la actividad. Los ganones de siempre, todo mundo lo sabe, no son los cultivadores de caña o los jornaleros, cortadores inmisericordiamente explotados, son los propietarios de los ingenios, los líderes agrarios y obreros, acaparadores, y los fabricantes y distribuidores de maquinaria y agroquímicos.

Adicionalmente, lo estamos viviendo, el cambio climático ya da que pensar a los productores en la conveniencia o no de seguir explotando la caña de azúcar en las zonas tradicionales que, año con año, ofrecen un mayor grado de vulnerabilidad frente a fenómenos meteorológicos cada vez más atípicos.

Cambiar de localización ingenios y áreas de abastecimiento, como para asegurar que Veracruz garantice realmente el abasto nacional de azúcar en condiciones de volumen y precio, que eviten el tener que importar el endulzante, además del costo económico y  un auténtico caos social, implicaría ampliar y modificar la frontera agrícola, deforestando y dando al traste con la idea de la sustentabilidad en el campo que pasa por la mente del Sr. Duarte.

Lo anterior lo comenta un lego en la materia. Sería positivo que los expertos dieran su opinión sobre el particular, si es que los invitan porque hasta ahora, han sido ignorados  partiéndose de la idea de que los que saben del paño, son los burócratas, líderes y caciques sindicales, que en Veracruz sólo conocen de cómo jalar votos para su partido.

Sea un lego como quien esto escribe, o los expertos en la materia, quienes argumentemos sobre la viabilidad o inviabilidad del desarrollo sustentable en la entidad, o la contribución de Veracruz  al abasto nacional de azúcar, opiniones más, opiniones menos, es algo irrelevante, en el marco de la propaganda oficial. Otra, muy distinta, el que el próximo gobernador de Veracruz se exhiba ante la comunidad internacional como alguien que no conoce la realidad del estado que pretende gobernar.

El moderno concepto de aldea global ya no deja mentir sin que ello traiga consecuencias. Debiéndose recordar que la lengua larga acompañada de ideas cortas, puede hacer fracasar a toda una administración. Mi humilde sugerencia, para el  Sr. gobernador  electo, es que modere su discurso, que no ofrezca ni prometa nada que no pueda o no esté dispuesto a cumplir. Debiéndose esforzar por mantener congruencia con su personal circunstancia. Si el TRIFE le favorece, como lo espera ya una importante mayoría -por las razones que sean-, lo deseable es su deslinde del triunfalismo sin sustento y la retórica grandilocuencia mediática,  que a todo contribuye menos a la conducción de un buen gobierno como el que esperamos los veracruzanos.

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Prometer no empobrece…

Tlacotalpan, Ver.- Ante funcionarios y medios de comunicación, el gobernador de Veracruz exclamó, “los tlacotalpeños no tienen llenadera, piden y piden”, cuando al arribar a esta ciudad para presidir las Jornadas de Diagnostico y Servicios del gobierno del estado, cientos de pobladores le rodearan y a gritos le exigieron ayuda para poder reconstruir sus viviendas y parte de sus pertenencias devastadas por los meteoros de septiembre pasado. Molesto, Fidel Herrera se retiró  de inmediato del lugar. e-consulta

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Fidel inició su mandato engañando y lo concluye engañando. Nos mintió a todos”, me comenta un ex alto funcionario del gobierno de Veracruz., por cierto muy cercano a Javier Duarte de Ochoa. Los únicos beneficiarios de un gobierno sustentado en la mentira y el engaño fueron aquellos, por cierto no todos veracruzanos, que conformaran la caterva de jovenzuelos arribistas que, a la sombra protectora y cómplice del “señor”, se enriquecieron sin medida en escasos seis años, agregara a su comentarios mi interlocutor…

Nada nuevo bajo el sol. Conforme se reducen la cuenta regresiva para la conclusión del mandato del Mtro. Fidel Herrera Beltrán y se amplía el plazo para conocer en definitiva la resolución inatacable del TRIFE en relación a la elección de gobernador, entre propios y extraños se arriba a la misma conclusión: Fidel le mintió a los veracruzanos, ofreciendo las perlas de la virgen para terminar con una administración pública en bancarrota y dejando la más abultada deuda pública de que se tenga memoria.

Por cuanto a los jovenzuelos sinvergüenzas, y uno que otro viejo mañoso, nadie se da ya por sorprendido. Los resultados de sus pillerías están a la vista y la ostentación que hacen de estos es del dominio público.

Lo que si no deja de sorprender es que varios de estos últimos, ya se nominan como continuadores impunes del saqueo, como acompañantes de Javier Duarte de Ochoa, hasta ahora gobernador electo de Veracruz, como herencia que Fidel Herrera Beltrán lega a su sucesor. De ahí que se derive la idea de que a lo largo de los próximos seis años, no va a variar, ni un ápice, la tónica de gobierno del hijo predilecto de Nopaltepec. “Fidel será el poder tras el trono”, se afirma.

Nada más alejado de la verdad, me comenta un analista bien informado y profundo conocedor de las entrañas de la fidelidad. Fidel termina y se va de Veracruz, sin dejarle a Duarte mayor legado que la imagen de un pésimo gobierno, así como la titánica tarea de enmendar entuertos, tapar hoyos y coordinar la reconstrucción de un Veracruz abatido por los efectos de una naturaleza desbordada. La realidad es otra, el poder tras el trono será ni más ni menos que Doña Rosa Borunda Quevedo, ya deslindada de los excesos del marido, me dice.

Es cuestión de observar, más que ver, comenta mi informante. Para empezar y bajo el supuesto ya casi un hecho de que Javier Duarte de Ochoa sea el próximo gobernador, puntualiza, la mejor y más destacada virtud del joven cordobés es la gratitud, no existiendo la menor duda de que sabrá honrarla en todo momento. Duarte le deberá la gubernatura a Doña Rosa y no a Fidel, así como de resultarle negativo el resolutivo del TRIFE, el golpe provendrá del comportamiento del actual gobernador a lo largo del proceso electoral y no de la ponderada, discreta  y calculada actuación de la señora, que supo operar con gran acierto en todo el estado desde un exitoso DIF.

Y aún hay más, agrega. Duarte de Ochoa no tiene más equipo político que aquel que Doña Rosa Borunda le acerque. Javier es demasiado joven y sus limitados andares en la vida política, no le han permitido hacerse de un equipo sólido que gire a su alrededor, tanto a nivel de Veracruz como en el ámbito nacional. La señora subsana tal limitante y basta con observar quienes son los personajes de que se está haciendo rodear el gobernador electo, empezando por la ex secretaria auxiliar de Mario Villanueva Madrid, ex gobernador de Quintana Roo, persona muy cercana y de todas las confianzas de la aún Primera Dama de Veracruz

Fidel Herrera es historia pasada, insiste el analista consultado. Lo actual, en términos de poder político, es Doña Rosa Borunda Quevedo y, por cierto, su apoyo a Javier no es de gratis, tenga la seguridad, me dice, de que La llamada fidelidad se agotó y lo que sigue es “La dinastía Borunda”, que dará de que hablar por varios sexenios por venir.

¿Será cierta tanta belleza? El tiempo lo dirá.

Por lo pronto, las vacaciones de tres de los siete ministros de la Sala Electoral del Tribunal Superior de la Federación prolongan la angustiosa espera del resolutivo final sobre la elección de gobernador y, con ello, crece la especulación sobre la posibilidad de la anulación y la designación de gobernador interino.

Y a manera de trascendido, se ha filtrado que en el grupo cercano del Sr. Duarte, Doña Gina Domínguez ya trabaja en el análisis y depuración de medios de comunicación al servicio de la administración pública estatal, privilegiándose criterios tales como tiraje, calidad de contenidos, penetración e influencia local, estatal y nacional, y, en congruencia, montos de convenios a considerar, sobre la base de reducir el gasto en medios y campañas publicitarias, acorde con la austeridad exigida por la situación que se vive en Veracruz.

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Por Denise Dresser

Grupo Reforma

Ciudad de México.-  Basta con ver la cara de los priistas en cualquier acto público. Basta con advertir las sonrisas compartidas, los rostros complacidos, los abrazos entusiastas. Están felices y se les nota; están rebosantes y no lo pueden ni lo quieren ocultar. Saben que vienen de vuelta, saben que están de regreso, saben que encuesta tras encuesta los coloca en el primer lugar de las preferencias en las elecciones estatales y cada vez más cerca de recuperar el control del gobierno federal.

El PRI resurge, el PRI revive, el PRI resucita. Beneficiario del panismo incompetente y del perredismo auto-destructivo, el Revolucionario Institucional está a un paso de alcanzar el picaporte de Los Pinos tan sólo dos sexenios después de haber sido expulsado de allí.

Para muchos mexicanos esta posibilidad no es motivo de insomnio ni de preocupación. Hablan del retorno del PRI como si fuera un síntoma más de la normalidad democrática. Un indicio más de la alternancia aplaudible. Un indicador positivo de la modernización que México ha alcanzado y que ya sería imposible revertir. “El país ya no es el mismo que el de 1988”, advierten quienes no se sienten alarmados por la resurrección priista. “El PRI no podría gobernar de manera autoritaria como lo hizo alguna vez”, sugieren quienes celebran los logros de la consolidación democrática. “Los priistas se verían obligados a instrumentar las reformas que hasta ahora han rechazado”, auguran los oráculos del optimismo. Y ojalá tuvieran razón las voces de aquellos a quienes no les quita el sueño la posibilidad de Enrique Peña Nieto en Los Pinos, Manlio Fabio Beltrones en la Secretaría de Gobernación, Beatriz Paredes en cualquier puesto del gabinete, y Emilio Gamboa en la presidencia del PRI.

Ojalá fuera cierto que una nueva era de presidencias priistas sería señal de alternancia saludable y no de regresión lamentable. Ojalá fuera verdad que tanto el país como el PRI han cambiado lo suficiente como para prevenir el resurgimiento de las peores prácticas del pasado. Pero cualquier análisis del priismo actual contradice ese pronóstico, basado más en lo que sus proponentes quisieran ver que en la realidad circundante. Como lo escribe el columnista Tom Friedman en The New York Times, en México hoy coexisten tres grupos: “Los Narcos, los No’s y los NAFTA’s”: los capos, los beneficiarios del statu quo y los grupos sociales que anhelan el progreso y la modernización. Y hoy el PRI es, por definición, “El Partido del No”. El que se opone a las reformas necesarias por los intereses rentistas que protege; el que rechaza las candidaturas ciudadanas por la rotación de élites que defiende; el que rehúye la modernización sindical por los “derechos adquiridos” que consagró; el que no quiere tocar a los monopolios porque fue responsable de su construcción. El PRI y sus bases son los “No’s” porque constituyen la principal oposición a cualquier cambio que entrañaría abrir, privatizar, sacudir, confrontar, airear o remodelar el sistema que los priistas concibieron y del cual viven.

A quien no crea que esto es así, le sugiero que lea los discursos atávicos de Beatriz Paredes, que examine la oposición pueril de Enrique Peña Nieto a la reelección, que reflexione sobre los intereses cuestionables de Manlio Fabio Beltrones, que estudie los negocios multimillonarios de Emilio Gamboa, nuevo dirigente de la CNOP y próximo presidente del partido. Allí está el PRI clientelar, el PRI corporativo, el PRI corrupto, el PRI que realmente no cree en la participación ciudadana o en los contrapesos o en la rendición de cuentas o en la apertura de la vida sindical al escrutinio público.

Si la biografía es micro-historia, entonces se vuelve indispensable desmenuzar la de Emilio Gamboa ya que su selección reciente para una de las posiciones más importantes del priismo revela mucho sobre el ideario, los principios y el modus operandi de la organización. Emilio Gamboa, descrito en el libro coordinado por Jorge Zepeda Patterson, Los intocables, como el broker emblemático de la política mexicana; el intermediario entre el dinero y el poder político. Vinculado al Pemexgate, al quebranto patrimonial en Fonatur, al crimen organizado vía su relación con Marcela Bodenstedt y el Cártel del Golfo, a las redes de pederastia, al tráfico de influencias. De nuevo en la punta del poder dentro de su propio partido.

Ése es el PRI del 2010, y si no lo fuera, su dirigencia ya habría denunciado a Emilio Gamboa junto a tantos que se le parecen. Pero no es así. El PRI  nuevo milenio y el que se apresta a gobernar a la República sigue siendo un club transexenal de corruptos acusados y corruptos exonerados; de cotos construidos sobre la intersección de la política y los negocios; de redes tejidas sobre el constante intercambio de favores y posiciones, negociadas a oscuras. En una conversación telefónica grabada y ampliamente diseminada -que a pesar de ello no ha hecho mella en su carrera política- Emilio Gamboa le dice a Kamel Nacif: “va p’a tras”. Y ése es el mismo mensaje que el PRI envía sobre el país bajo su mando.

Si te gustan y si estas de acuerdo con mis planteamientos, te agradecería que los reenviaras a tus amigos, parientes y contactos, en el entendido de que trato de hacer conciencia y ciudadanos críticos y participativos.  México lo hacemos todos los días ¡todos!

Gracias!

CHETUMAL, Quintana Roo.–  La Dirección de Protección Civil en Quintana Roo emitió la alerta “Verde” ante una posible afectación de la tormenta tropical “Paula”, que se formó en el Mar Caribe, en tanto que en Yucatán el gobierno estatal decretó “Alerta Azul”. De acuerdo con una de las probables trayectorias, el fenómeno bordeara la costa quintanarroense. “Un sistema de alta presión en el Golfo de México provocara que el fenómeno bordee la costa de Quintana Roo, desde Majahual hasta Isla Mujeres, tenemos un monitoreo permanente porque existen condiciones para que alcance categoría de huracán en un plazo de 24 a 48 horas”, dijo Luis Carlos Rodríguez Hoy, Director de Protección Civil en Quintana Roo.

Tormenta Tropical "Paula"

“Paula” se ubicará mañana martes a las cinco de la tarde a 416 kilómetros de Chetumal y a 467 kilómetros de Cozumel. Tiene una velocidad de desplazamiento de 15 kilómetros por hora.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El ciudadano Felipe de Jesús del Sagrado Corazón Calderón Hinojosa, como cualquiera otro en nuestro país, está en plena libertad de pensar y de expresar sus ideas, por cualquier medio a su alcance, en los términos y con las limitantes que la legislación vigente establece. Luego lo que a el le venga en gana expresar no debería ser motivo de escándalo y desgarre de vestiduras, como está aconteciendo en atención a los términos en que califica al polémico político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

Otra cosa muy distinta es que el ciudadano Calderón, en su carácter de presidente de la República en funciones, emita públicamente su opinión sobre el controvertido tema de las alianzas electorales, dando por sentado que Andrés Manuel ha sido y siga siendo “un peligro para México”, y, de paso, afirme que quienes comulgan con las ideas del tabasqueño sean “sus fanáticos”, “extremo super radical”, “especie de feligresía”, “que no tiene nada que ver con el mexicano común que trabaja, lleva a sus niños a la escuela, y quiere vivir en paz y tranquilidad”.

Para el ciudadano común, es legítimo el acogerse la libertad de expresión, derecho inalienable dispuesto por la Carta Magna que nos rige a todos por igual, sin más limitantes que aquellas que la propia ley establece. Como presidente de la República, al ciudadano que ostente tal investidura, tal libertad le está acotada, adicionalmente, social, económica y políticamente por lo que mejor  convenga a la Nación.

De ahí que habría que preguntarse si Felipe Calderón, con sus públicas declaraciones en contra de Andrés Manuel López Obrador, actuó como presidente de la República, o como ciudadano común, asumiéndose como militante beligerante de un partido político en específico, que ve en el político tabasqueño más que “un peligro para México”, una amenaza latente para las aspiraciones del PAN de mantener para sí el poder presidencial.

La respuesta la tienen los varios millones de mexicanos, incluidos senadores y diputados federales, que ya se están manifestando en contra de las afirmaciones de Felipe Calderón, al considerarse que actuó como un militante más del PAN y no como presidente de la República, en tanto contribuye a enrarecer el clima político, reactivar polarización social, e inmiscuirse en asuntos de la absoluta competencia de un sistema de partidos políticos ya de sí en franco deterioro.

Precisamente auspiciando y propiciando aquello que menos conviene a la Nación,  en un país que requiere con urgencia de unidad, concordia y estabilidad política, frente a los efectos de una crisis que tiene a México al borde de la calificación de Estado fallido, y viviéndose una situación de emergencia en gran parte de México, a consecuencia de los efectos de fenómenos naturales que lastiman a miles de familias

Andrés Manuel López Obrador en esta ocasión ha sido cauto en su respuesta. El amor al prójimo que une y no el odio y la mentira que separa y divide, son sus palabras frente a la provocación de un presidente de la República que no sabe estar a la altura y responsabilidades a que su investidura  le obliga.

Lo que no podemos asegurar es si la misma cautela y ponderada respuesta, domine en el amplio escenario de millones de esos mexicanos a los que Calderón califica como “fanáticos”, “extremo super radical”, que conforman esa “especie de feligresía”, que convencida acepta y sigue, no al hombre, con sus debilidades y fortalezas y confrontado con el sistema, sino a las ideas e intencionalidad de cambio que por todo el país difunde López Obrador, coincidentes con el sentir generalizado de un ya basta al estado de cosas que está hundiendo a México.

Porque una cosa es el hombre, el ciudadano común, con sus anhelos, contradicciones, convicciones, renovadas y legítimas  aspiraciones a ocupar la primera magistratura del país y, otra cosa son aquellas ideas que trasmite y que prenden en multitud de ciudadanos que, valorando al país que en suerte les ha tocado vivir, atienden más a lo mediato de su vida cotidiana y futuro cercano, que a la incertidumbre de un retroceso histórico ofertado por el gobierno calderonista, o un más de los mismo, ofertado por el sistema formal de partidos políticos que padecemos en México.

¿Qué es un peligro para México, a decir de Calderón? Habría que ver cual es el México que ve en Andrés Manuel una amenaza y cual México constituye para muchos, el país al borde del desastre en el que, los que menos tienen, habrán de pagar los platos rotos. Para estos últimos, Más que ver en Andrés Manuel como un peligro, lo siguen como oportunidad de una renovada esperanza de transformación y cambio. La ambivalencia del discurso de López Obrador, no lo aclara. Por un lado se asume como un reformista radical confrontando al sistema capitalista como tal, arremetiendo contra “la mafia” burguesa, doméstica y trasnacional y, por el otro, como un bien intencionado y honesto político “de izquierda”, que propone cambios sustantivos en el gobierno en beneficio del pueblo llano. Tal ambivalencia o incongruencia discursiva, indudablemente genera lo mismo rechazo que aceptación.

La verdad de las cosas es que López Obrador no es un “revolucionario radical”, en el sentido socio-histórico, tampoco un reformista al estilo de Chavez o Evo Morales. Apenas aspira a darle un rumbo cierto al futuro de un país que ha perdido la brújula, privilegiando con visión social el crecimiento, desarrollo y bienestar de los más.

En consecuencia, Felipe Calderón estaría obligado a explicar el porqué considera que el tabasqueño sea “un peligro para México, y a cual México ve amenazado con las ideas y propuestas de quien ya desde ahora,  pretende marginar de la contienda electoral del 2012.

Por lo pronto, dentro del marco de la fracasada “guerra” que bajo los auspicios y dirección de Calderón Hinojosa, desparrama miles de muertos por todo el territorio nacional, generando desconfianza, inseguridad, incertidumbre e intranquilidad social, Andrés Manuel López Obrador políticamente retoma el centro neurálgico del debate nacional sobre el futuro de México. El maridaje entre la obcecación enfermiza y ausencia de visión de Estado de Calderón y la corrupción y oportunismo del chuchismo perredista, se han encargado de que así sea.

Paréntesis aparte, a mi juicio ya es tiempo que Andrés Manuel defina su militancia partidista. No puede seguir con un pie dentro del PRD y otro fuera de su partido, sin que ello genere confusión y falsas expectativas,  a la par que inyecta, en vano, oxígeno a  una dirigencia cupular entreguista y tan reaccionaria de un partido que, en la mayor parte del país, es ya un muerto insepulto.

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