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Monthly Archives: enero 2011

Xalapa, Ver.- La prensa estatal y nacional difundió el comunicado oficial que señala que ayer viernes empezaron las detenciones de ex funcionarios municipales que se desempeñaran del 2004 al 2008 en el estado de Veracruz. En total fueron giradas 80 órdenes de aprehensión de las 155 solicitadas por la Procuraduría General de Justicia del estado en contra de ex funcionarios municipales que presuntamente incurrieron en daño patrimonial al erario en los municipios de Tecolutla Coxquihui, Zozocolco, Mecayapan, Texistepec, Benito Juárez, Uxpanapa, Camarón de Tejeda, Tlacojalpan, Acula, Otatilán, Tres Valles, Ilamatlán, Zacualpan, Las Minas, Nautla, Aquila, La Perla. Rafael Delgado, Tempoal, Chiconamel, Alamo, La Antigua, Rafael Lucio y Atlahuilco, que corresponden a 16 distritos judiciales. Para quienes conocen Veracruz, la medida fue tomada con fines propagandísticos pues constituye una tomada de pelo el reventar el hilo por lo más delgado en tanto que ediles de los municipios más importantes, así como a las diversas dependencias y organismos descentralizados del gobierno estatal, por ahora fueron eximidos de responsabilidad alguna por parte del Congreso local en la revisión, dictaminación y aprobación de la cuenta pública, a sabiendas de que  se les señala por tener una larga y sucia cola que les pisen, acumulada en los seis años de gobierno de Fidel Herrera Beltrán.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Gobernador de Veracruz

Para el Dr. Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, “Cualquier hombre, mujer, niño, compatriota o extranjero, debe tener la certeza de que en nuestro territorio se respeta el Estado de Derecho y los derechos humanos de todos, porque la sociedad no está sola en su búsqueda de justicia”. Retóricamente y como un buen deseo del gobernante suena bien, sin embargo entre la población se percibe que en la entidad ni se respeta lo primero ni se atiende lo segundo.

A la vigencia plena del estado de derecho se le cuestiona cuando se observa la realidad que prevalece en la procuración y aplicación de la justicia, a la par que las autoridades, en los tres órdenes de gobierno se manifiestan poco proclives a respetar aquello que legalmente les obliga como mandatarios de la voluntad popular. De hecho, son muchos los preceptos constitucionales que impunemente se transgreden. La población, por lo que a ella toca, incluso desconoce la mayoría de los ordenamientos legales que norman nuestra vida en sociedad, si no es que todos.

Por cuanto al respeto a los derechos humanos, esto no pasa más allá de un sueño de verano, tanto que las comisiones, federal y estatal, responsables de velar por los derechos inalienables de la persona humana, a más de estar politizadas y partidizadas, carecen de facultades para hacer valer la ley frente a constantes violaciones a la integridad física, patrimonio, garantías y libertades de los ciudadanos. Prevaleciendo la ley del más fuerte.

Para empezar, en la integración de las Comisiones de Derechos humanos los ciudadanos no tienen vela en el entierro, quedando la elección de quienes las presiden al libre arbitrio del ejecutivo, con la sumisión y aval de un poder legislativo que, en los hechos, carece de representatividad y legitimidad en una democracia representativa en crisis regresiva.

Temas como el respeto a la vida, autonomía, inclusión y atención a las necesidades básicas de los pueblos originarios, es apenas un ejemplo de ello. Vida y muerte de los pueblos indígenas les son ajenos tanto a las autoridades como a las Comisiones de Derechos Humanos y, peor aún, a una sociedad insensible que no supera prejuicios de intolerancia, discriminación y racismo.

El derecho universal a una vida digna, el acceso a un empleo con salario remunerativo, a la alimentación, vivienda y salud, así como el respeto y amor por nuestro entorno ambiental, son letra muerta en extensos sectores de la población nacional y, en lo específico, de Veracruz. Luego donde queda el respeto a los derechos humanos. La demagogia y la simulación se imponen por sobre éste.

Pero la culpa no la tiene el indio, sino el que le hace compadre. Dejamos hacer, dejamos pasar; gatopardismo por un lado y masoquismo por el otro, son consecuencia de una sociedad que se niega a avanzar por los caminos de un estado de derecho pleno. El rezago económico, social y cultural que arrastramos parece ser superior a todo sano intento por cambiar el estado de cosas que nos agobia.

Nos lastima la inseguridad pública, pero seguimos aferrados a alimentar el caldo de cultivo que se niega a la paz y a la vida en armonía. Pobreza, miseria extrema y desigualdad, nos son indiferentes en tanto que nos dolemos del crecimiento exponencial de la delincuencia. ¡Vaya incongruencia!

Buenas intenciones, malos gobiernos y pésimo sentido de civilidad y ciudadanía, chocan entre sí frente al imperio de la ley y el respeto a los derechos inalienables del ser humano. Un mínimo de congruencia debería obligarnos a no hacer o esperar del discurso de ocasión, palanca de transformación y cambio. Tras las palabras que el viento se lleva, queda la terca realidad que no sabe de retóricas razones.

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Ciudad de México.- El obispo Samuel Ruiz murió hoy a causa de complicaciones en su salud, confirmó Pablo Romo, colaborador cercano del prelado.

Desde hace varios años, el obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, padecía diabetes y problemas respiratorios que se le complicaron y derivaron en una neumonía que lo mantuvo en terapia intensiva desde el viernes de la semana pasada.

Desde el pasado mes de noviembre, su estado de salud decayó tanto que incluso, a los obispos reunidos en la Conferencia del Episcopado mexicano oraron por su salud. De ahí, el obispo Samuel Ruiz constantemente tuvo recaídas y entró al hospital en varias ocasiones. De Querétaro, en donde vivía, fue trasladado en la ciudad de México y estaba internado Hospital Ángeles del Pedregal. Milenio

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No se puede presumir de lo que tenemos sin antes saber que hacer con ello. Con un amplio y envidiable litoral en el Golfo de México, Veracruz marcha de espaldas al mar.

A manera de preámbulo

Es muy amplia la corriente de opinión con la que coincidimos en que al Dr. Javier Duarte de Ochoa debe concedérsele el beneficio de la duda. Pese a su meteórica carrera político-administrativa bajo el impulso y padrinazgo de Fidel Herrera Beltrán -en escasos seis años,  subsecretario de Finanzas, diputado federal, titular de la SEFIPLAN, y gobernador de Veracruz-, se le reconoce preparación y voluntad para afrontar con responsabilidad el reto más importante de su vida.

No obstante, también se considera que por la peculiar tónica de la campaña política  y elección que le condujera a la gubernatura, está más que obligado a mostrar capacidad para el cargo que ostenta con hechos concretos que respondan a necesidades y expectativas presentes y futuras de los veracruzanos, no con discursos, entrevistas banqueteras de ocasión,  y proyección mediática de su imagen personal; mucho menos, con lo que podría estimarse como nefasto continuismo del triunfalismo sin sustento y estilo personal de gobernar de su antecesor.

Veracruz requiere de un buen gobernador, no de un sabelotodo y “ajonjolí de todos los moles”.

Comunicación Social

De lo anterior deberían estar conscientes quienes le asesoran, así como los responsables de las políticas públicas de comunicación social de la actual administración, cuidando que la población perciba sensatez y buen juicio y no incongruencias, contradicciones y absurdos  que se prestan a la especulación, chascarrillos de mal gusto, y desprestigio del gobernante.

Los primeros cuidando forma y fondo en acciones de gobierno, presentaciones y declaraciones que trascienden a la opinión pública y, los segundos, deslindando gustos, aficiones y actividades sociales del Dr. Duarte y su familia, que son del ámbito privado, de lo que corresponde a su quehacer y responsabilidades como el primero y más importante servidor público en la entidad. A mi juicio, no parece correcto que mediáticamente el gobernador insista en un Veracruz próspero, cuando al mismo tiempo declara que su prioridad es combatir la pobreza mediante fórmulas neoliberales ya superadas por probarse ineficaces. Tampoco estimo conveniente que se haga oficial, mediante comunicados de prensa, que el gobernador tiene el don de la ubicuidad, o que en su tiempo libre gusta y disfruta con su familia de la tauromaquia.

Conferencia en el Centro de Estudios Superiores Navales

 

Javier Duarte de Ochoa

 

El boletín de prensa de la Dirección General de Comunicación Social, referente a la conferencia magistral del Dr. Duarte de Ochoa en el Centro de Estudios Superiores Navales, refleja, por un lado, que el texto de ésta no se sometió a un acucioso análisis en el que se considerara la calidad académica del auditorio al cual estaba dirigida y, por otro, a la revisión previa del boletín en cuestión por parte del cuerpo de asesores, teniendo en cuenta la relevancia, con repercusión nacional e internacional, de la difusión mediática de una mal hilvanada y descontextualizada síntesis de la exposición del gobernador en un centro de alta especialización de las fuerzas navales de la Nación.

Visión de Estado

Maestros y alumnos del prestigiado Centro de Estudios Superiores Navales, no son ajenos a un amplio conocimiento y visión de amplio espectro estratégico de México, incluido el quehacer político, en el marco de la doctrina de guerra del Estado Mexicano asumida por nuestras fuerzas armadas. Ante estos, de acuerdo a lo oficialmente difundido en Veracruz, el Dr. Duarte confunde el tema de la seguridad pública con el de seguridad nacional para el cual, sin duda, no cuenta con la formación,  experiencia e información suficiente.

Por otra parte, no se puede presumir de lo que tenemos sin antes saber que hacer con ello. El potencial económico y social de Veracruz, es eso, un potencial no aprovechado racional e integralmente, sobre el que descansa el lastre de más del cuarenta por ciento de la población en condiciones de pobreza o pobreza extrema, ayuna de bienestar y prosperidad, hoy y, lo más seguro que mañana también en tanto se insista, al margen del contexto más general del país y del mundo, en someter  a la vida económica, política  y social del estado a la dictadura del mercado; sin reconocer el carácter dual  de una entidad federativa en la que conviven y se retroalimentan procesos de desarrollo desigual así como exclusión y marginación de los que menos tienen.

El generar riqueza y acumular capital por unos cuantos, considerando que ésta por sí misma habrá de beneficiar a los más, comprobado está en el mundo globalizado que es un concepto falaz del capitalismo neoliberal, negado por la realidad de una crisis general que se acentúa. Cuando la “sociedad del bienestar” se derrumba en el primer mundo,  no se puede hablar de una “sociedad próspera” en nuestra aldea, sin pecar de ingenuidad y carencia de visión de Estado.

No podemos aspirar a una sociedad próspera y segura si no se combate desigualdad e inequidad con justicia social. En México, para Calderón Hinojosa esto último le es indiferente y ajeno, luego bajo esta premisa contextual, que nos ata de manos a políticas públicas federales regresivas, no deberíamos considerarnos acrítica y explícitamente aliados de quien ha puesto a México al borde del abismo, por así considerarse, “políticamente correcto” para Veracruz. Insisto, algo está fallando en el arranque y tocaría al Dr. Duarte de Ochoa actuar en consecuencia.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La histeria colectiva que se desatara el pasado viernes en Xalapa, ciudad capital de Veracruz, sustentada más en el rumor que en el hecho real, lamentable por la pérdida de vidas humanas, pero controlado por las autoridades, nos da la medida del impacto negativo en la sociedad  de la “guerra” declarada por Calderón Hinojosa a la delincuencia organizada. “Guerra” absurda no por  innecesario combatir el poder creciente del crimen en gran parte del territorio nacional, sino porque metodológicamente, de principio a fin,  ni es eficiente ni mucho menos eficaz en sus resultados, cuando de ello se deriva el caos que paulatinamente se apodera de México.

El titular del poder ejecutivo federal podrá decir misa, presumiendo con un triunfalismo falaz que la tal guerra-que ya no es guerra, dice- se va ganando, que todo está bajo control, haciéndose de ello eco los gobiernos estatales y municipales, la verdad es que se generaliza el consenso de que sucede todo lo contrario.

Lamentándose y, en algunos casos hasta condenándose, el que se ante la ineficaz y corrupta actuación de los cuerpos policiacos hubiera echado mano de las fuerzas armadas, sacándolas a la calle; politizándose un tema que ya da lugar a que se cuestione al Congreso de la Unión por no acotar las atribuciones presidenciales en materia de seguridad y, de paso, a los gobiernos estatales, por seguirle interesadamente el juego a Calderón Hinojosa. Pero ese es otro cantar, del que sólo los especialistas tienen elementos para opinar.

Lo que quiero destacar en relación a las manifestaciones de histeria colectiva que se dieran el viernes en Xalapa es lo, a mi parecer, nocivo de la desinformación y el rumor. Ambos fenómenos se circunscribían al ámbito político, alimentados por la falta de transparencia en el quehacer gubernamental, conveniencia de los diversos actores de la mal llamada clase política, y el papel de los medios de información como extensión del interés por divulgar aquello que le es conveniente a sus particulares fines mercantiles, así como para gobierno estatal y/o municipal en su caso. Hoy, para nuestro infortunio, el rumor invade el ámbito privado de la sociedad en su conjunto, generando incertidumbre, desazón e incluso miedo entre la población, en perjuicio de la normalidad social y económica de la ciudad y sus alrededores.

Extrapolándose a nuestro entorno más cercano la percepción de un clima de violencia que, siendo ya parte cotidiana de la vida en sociedad de otras regiones y localidades del centro y norte del país, e incluso en las zonas turísticas del Caribe Mexicano, que no es común ni de lejos en la capital veracruzana. Vivimos en paz y un hecho, aislado y bajo control oportuno, prácticamente paralizó a la ciudad, gracias a rumores que, con el auxilio del teléfono celular y no necesariamente como operativo orquestado por oscuros intereses, corrieran como pólvora impactando negativamente en la población.

El gobernador Duarte de Ochoa reaccionó con celeridad ante lo acontecido en la noche del jueves y madrugada del viernes. Reunió al Consejo de Seguridad, se tomaron medidas preventivas que se consideraran oportunas  y llamó a la población a mantener la calma, aunque extemporánea y poco eficaz en sus alcances frente al rumor que desde temprana hora corría ya por toda la ciudad.

El Comandante de la Región Militar, fue más preciso en la descripción de los hechos que alteraran la vida de la ciudad capital. No obstante, ello, lejos de tranquilizar a la población, dio pie a la oleada de especulaciones que aún no cesan, a los que se han sumado  no pocos medios informativos de la localidad.

Sin embargo, en nuestra politizada y jarocha realidad, nada puede considerarse como hecho fortuito o, en su caso gratuito. De un hecho lamentable y sin precedentes en Veracruz, la expansión del rumor también jugó el papel de distractor, cortina de humo en la que el tema de la inseguridad frente a la delincuencia organizada y sus secuelas, se elevó al primer plano en la percepción de la gente, como factor determinante en la vida colectiva.

Entre la bruma, el problema toral de la galopante carestía de la vida que afecta a la mayoría de la población perdió presencia relevante. Así, el alza de los combustibles, el anuncio de los industriales de un inminente aumento en el precio de los alimentos y el transporte, la autorización del gobierno estatal del incremento en las tarifas de peaje en autopistas y puentes, la aprobación del pago de impuestos sobre impuestos por parte del Congreso local, y el aumento aplicado al consumo de agua -no potable- en el municipio,  pasó a segundo plano en el ánimo de la gente. Perdiéndose de vista que la miseria y el hambre no sólo también atentan contra la seguridad e integridad física y moral de personas y familias enteras, sino que guardan especial privilegio en el actual estado de cosas que afecta a los mexicanos.

Cabiendo entonces la interrogante de ¿a quién, en última instancia,  benefició desinformación y rumor?

Pero también procede preguntarse si la rapidez con que cundieran las manifestaciones de histeria, no es resultado de la ausencia de credibilidad en gobierno y medios de comunicación, a la par que surge la duda de si ello pudiera ser fruto colateral de una sociedad desinformada, manipulada por la TV, y reacia a organizarse para, a través de la participación responsable, controlar vida y milagros en nuestra ciudad capital. Una sociedad organizada, solidaria e interactiva, no sería presa fácil del rumor y la desinformación, mucho menos, caer en un estado de histeria colectiva.

Las autoridades estatales y municipales se han comprometido a erradicar violencia e inseguridad en la entidad y, en lo específico, en nuestra tradicionalmente pacífica capital veracruzana. Esperemos que así sea y no se de el caso, también muy comentado, de asegurar el proponerse contar con una Xalapa limpia, atractiva para propios y visitantes, transformándole en un destino turístico de aceptable nivel, cuando los camiones recolectores de basura brillan por su ausencia.

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Etcétera

Con esta acción el gobierno mexicano asesta otro duro golpe a la radiodifusión comunitaria en ese país. Ante el actual grave clima de violencia en contra de comunicadores la criminalización de los medios no autorizados es una política que afecta aún más la libertad de expresión.

Este lunes 17 de enero, agentes de la policía ministerial adscrita la Procuraduría General de la República (PGR) ejecutaron la orden de aprehensión dictada por la Jueza Decimosexta de Distrito en el Estado de Veracruz como parte de la causa penal 52/2009 en contra de José Maza, integrante de la radio comunitaria Radio Diversidad, ubicada en la comunidad campesina de Paso del Macho en Veracruz al este del país.

Este caso se suma al de otras radios comunitarias que han sufrido persecuciones penales similares. La persistencia por parte de las autoridades en la utilización de la legislación penal, en lugar de la administrativa -pena proporcional para cumplir el objeto de la ley, que es recuperar la frecuencia-, constituye la continuidad de una política persecutoria y de criminalización en contra de las radios comunitarias por parte del Estado mexicano.

El acoso penal en contra de personas que ejercen su derecho a la libertad de expresión en comunidades en situación de vulnerabilidad, constituye una vía excesiva, desproporcionada e innecesaria, sobre todo cuando estas radios han demostrado su voluntad de legalidad y es la misma autoridad la que ha fallado en dar respuesta a sus solicitudes de permiso.

Para AMARC ALC es lamentable que el gobierno actual haya iniciado y mantenga una línea represiva a través de la vía penal para la radiodifusión no autorizada, incumpliendo el compromiso que ha hecho ante organismos internacionales para no continuar con esta política. En la actual situación de violencia que vive México, especialmente en contra de comunicadores, dicha política no solamente es desproporcional, sino que afecta gravemente la ya tan minada libertad de expresión en este país.

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

Enero 15 de 2011

Programa Oportunidades

A nivel macro las autoridades federales se mantienen en su dicho: En México la crisis global no afecta la estabilidad económica, financiera y social. A nivel micro la realidad indica lo contrario. La pequeña y mediana empresa resiente la contracción de un mercado interno resultante de la disminución de la masa salarial y de la carga fiscal, directa e indirecta, que se hace descansar sobre las espaldas de los sectores más vulnerables de la población. La capacidad real de compra del salario, aunada al impuesto al valor agregado, que empleados o desempleados pagamos por igual, castigan tanto a la demanda agregada de bienes y servicios como a la oferta de los mismos en detrimento de producción y empleo.

La inflación está controlada, nos dicen los expertos de la Secretaría de Hacienda y Banco de México. La realidad los desmiente. A menor capacidad real de compra, la demanda agregada se contrae y, desde los grandes distribuidores y cadenas comerciales, hasta el tendero de la esquina, lo compensan elevando los precios para mantener incólume su tasa de ganancia. Para este fenómeno los expertos cuentan con las herramientas para calificarle con tecnicismos fuera del alcance y comprensión del hombre de a píe pero, para este último, el calificativo escatológico aplicado es impublicable.

El año que inicia, es propicio para un repunte de la economía, afirman autoridades y banqueros, en tanto que el Secretario de Hacienda afirma, sin el menor rubor, que el incremento mensual de los combustibles no repercutirá en la economía familiar, quizá ignorando que los bienes de consumo se producen, se almacenan y transportan, utilizando energéticos a un costo mensualmente más elevado, repercutiendo el alza en el precio de mercancías y servicios, a la par que la mano de obra empleada, mayoría de la población económicamente activa, formal o informal, los absorbe, en detrimento de su ya de sí menguada economía familiar. El gran capital no pierde, los platos rotos los paga el pequeño y mediano empresario y el consumidor final.

El hilo se revienta por lo más delgado, estiman no sin cierta lógica las autoridades, previendo desborde de descontento popular De ahí que, para paliar la situación de un mercado interno a la baja, propiciado por el mismo gobierno, subsidian a los sectores de la población más desprotegidos y vulnerables con programas asistencialistas destinados a  un consumo mínimo, sin que se resuelvan los problemas estructurales de fondo y sí, generando como subproducto, el que cada día sea mayor el número de aquellos que viven del erario público y no del trabajo productivo, sin que ello contribuya al abatimiento de desigualdad, desempleo y pobreza.

En tal sentido, llama la atención la declaración del responsable del seguro popular en la entidad, aseverando que se incrementa la demanda aún insatisfecha de tal prestación asistencialista en Veracruz, al mismo tiempo que se abate el número de veracruzanos sin acceso al IMSS y al ISSSTE. Reflejándose una ya grave distorsión de la economía. La demanda de subsidios es mayor que la aportación a los organismos oficiales de seguridad social por parte de empleadores y trabajadores subordinados. O el desempleo y economía informal se incrementan ó, en su caso, aumenta el número de empleadores que ocupan mano de obra al margen de la seguridad social para evadir el pago del impuesto sobre nómina y/o  aportación patronal al seguro social, al ISSSTE, al Infonavit o al Fovisste, y abatir así sus costos de operación.

Pero lo que más llama la atención es el hecho de que sea la propia autoridad, la que promueva un mayor número de afiliados al mecanismo de subsidios asistencialistas, inmediatistas y no el apoyo a la inversión, ahorro, producción y empleo con salarios remunerativos que contribuyan al crecimiento económico, desarrollo humano y finanzas públicas sanas. Como si el objetivo implícito sea el construir un México de holgazanes, en aras de mantener a su mínima expresión tanto el descontento popular como el deprimido mercado interno, así como la tasa de ganancia de un sector privado ineficiente, beneficiario final de las políticas públicas asistencialistas.

Elizabeth Morales

Diversas personas que generosamente se tomaran tiempo y disposición para leer mi colaboración anterior, en la que afirmara que en Xalapa no existe ciudadanía, me comentaron que fui condescendiente en exceso con la alcaldesa pretendiendo que sea ésta coadyuvante en el proceso de construcción de una ciudadanía consciente y responsable, cuando su carrera política ha estado vinculada a las obras de caridad, pero también me hicieron ver que no es viable tal proceso, cuando un número significativo de familias del municipio están más interesadas en ser receptoras de subsidios asistencialistas que en preocuparse u ocuparse solidariamente en la búsqueda de soluciones a la  problemática de nuestra ciudad capital.

“Si se pierde dignidad aceptando caridad y no existe interés por conocer y exigir derechos individuales y sociales, o por aportar obligaciones para con la misma familia y la comunidad, no hay nada que hacer en materia de ciudadanización de la población”, me dicen, agregando que lo que menos le interesa y conviene a las autoridades es contar con ciudadanos conscientes y responsables.

Tienen y no tienen razón, a mi parecer, pues nos enfrentamos a un círculo vicioso en el que no identificamos con claridad principio y fin, causa y efecto de un complejo fenómeno social y económico. Sin embargo, los ciudadanos conscientes en nuestro municipio, que los hay, tampoco hacen, o hacemos nada, por involucrarnos propositivamente desde nuestras respectivas trincheras en la búsqueda de soluciones más racionales para la reactivación y crecimiento de la economía local, del empleo y los beneficios que de ello se deriven, dejando hacer, dejando pasar políticas públicas que en el mediano y largo plazo habremos de lamentar.

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Con cinco armas largas, tres cortas, y  cuatro granadas, no utilizadas, según reporte militar, 12 facinerosos mantuvieron a raya durante siete horas, hasta perder la vida, a las fuerzas de seguridad pública en el operativo armado para capturar a presuntos integrantes de la delincuencia organizada, la noche de pasado jueves en Xalapa, capital de Veracruz. En la refriega 2 soldados sin deberla ni temerla resultaron muertos. Lamentable suceso que diera lugar a pérdida de vidas y una oleada de psicosis colectiva en la ciudad. Pasado el susto, a la luz de la información oficial divulgada, algo no cuadra. O vemos muchas películas de “rambos” super héroes o los elementos del ejército y la policía estatal y municipal que tomaran parte en el penoso evento no están preparados para la tarea. Para someter y liquidar a ocho civiles armados y cuatro desarmados, presuntamente sicarios, atrincherados en una casa común y corriente ubicada en una colonia marginada, se requirió de siete horas de intercambio de fuego y la pérdida de dos miembros del ejército, arrojando como resultado colateral pérdida de tiempo y recursos públicos del gobernador, alcaldesa y funcionarios de primer nivel así como el terror en el ánimo de toda una ciudad. Algo anda mal, quizá por eso la población y un cada vez mayor número de analistas y comentaristas en los medios de comunicación, dan por perdida “la guerra de Calderón” contra la delincuencia.

No tienen vergüenza.Vamos por la escala móvil de salarios

El sector de alimentos y bebidas de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación  prepara un incremento de dos a tres por ciento en sus precios, derivado del alza en materias primas y energéticas como gasolina, electricidad y gas. En conferencia de prensa, el presidente de la Canacintra, Sergio Cervantes Rodiles, aseguró que muchas empresas operan prácticamente al día, por lo que estos aumentos serán en la medida en que se encarezcan los insumos.

La mayoría de los mexicanos también vive prácticamente al día, percibiendo ingresos de 1 a 5 salarios mínimos y nadie la hace de tos frente al alza de los precios. En el super re etiquetan casi a diario y además se quedan con el “redondeo”. Ya es hora de exigir  la aplicación de la escala móvil de salarios (aumento del salario cada vez que aumenten los precios de los alimentos). De otra manera mientras la industria y el comercio protejan su tasa de ganancia a costillas del consumidor, el pueblo seguirá pagando los platos rotos, hasta que se acostumbre a no comer. ¡YA BASTA!

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dejo Mérida minutos antes de iniciarse el festejo con el que las autoridades estatales y municipales celebraran el que organismos internacionales, incluyeran a la ciudad blanca, con más de un millón de habitantes, entre las 100 ciudades más seguras y pacíficas del mundo.

Merida Yucatan. Norte-sur

Retorno a Xalapa, con la percepción de que dejo una ciudad enfrascada en sus propias y peculiares contradicciones y  contrastes. Un norte próspero y pujante con todas las ventajas urbanísticas e inmobiliarias que no es común observar en la mayoría de las capitales de nuestras entidades federativas, contrastado con un sur de la ciudad,  pobre, excluido de la modernidad y del interés de las autoridades por su desarrollo y bienestar de la gente, asiento de “colonias dormitorio” pobladas con migrantes del interior del estado y entidades vecinas, en su mayoría indígenas de origen maya.

Políticamente multipolarizada, la ciudad concentrando más del 50% de la población del estado, vive el derrumbe de un panismo que no asimila aún la derrota en la reciente elección municipal, careciendo del cómo y con quién recuperar la gubernatura y, un PRI que, aunque fragmentado, ya anticipadamente trabaja en la sucesión de Ivonne Ortega Pacheco que tendrá lugar en el 2012.

Esto en el marco de un gobierno estatal en el que la Sra. Ortega Pacheco auspicia la división del partido en el poder, a la par que se confronta con lo más representativo del mundo empresarial yucateco, expresión del poder fáctico que determina rumbo y destino de la Península; perdiendo aceptación entre la clase media y media alta por su altanería y frivolidad como estilo personal de gobernar.

Situación esta última que se agudiza a raíz de la intempestiva y sorpresiva presencia en Mérida de Carlos Salinas de Gortari, con el fin expreso de disciplinar a Ivonne Ortega Pacheco, como se interpretara entre los meridenses a los que no escapa el hecho de que su gobernadora está encaprichada en no aceptar fácilmente que se le imponga desde el centro a Emilio Gamboa Patrón, “el chupón” –así se le conoce localmente-, como candidato del PRI a la gubernatura en el 2012.

Arribo a Veracruz, enterándome que en el World Trade Center -sede oficiosa del gobierno estatal-, se le rendía homenaje al ex presidente Venustiano Carranza, con motivo del 96 Aniversario de la Promulgación de la Ley Agraria. Horas más tarde, leía en los medios informativos en línea, el contenido del boletín oficial y la versión publicada del evento en cuestión. Resultándome paradójico que en el discurso y lo declarado a la prensa, la trascendencia histórica de la Ley Agraria como antecedente del reparto cardenista de la tierra y del proceso inconcluso de Reforma Agraria, pasara a segundo plano. El Ejido, las Comunidades Agrarias y la reivindicación de una justicia social que nunca llega, no pesan en el ánimo de una nueva clase política que carece de conocimiento y sentido de la historia.

Paradójico pero lógico. No podía esperarse otra cosa.. Tras el desmantelamiento en el sexenio del priísta  Carlos Salinas  de la infraestructura de soporte al campo, la apertura legal a la privatización del ejido, y el TLCAN, tratado asimétrico de libre comercio que pusiera en desventaja al sector agropecuario nacional, -con el beneplácito de las organizaciones agrarias, corporativas y clientelares-, la visión que hoy se tiene del sector rural, responde estrictamente a la concepción neoliberal de un capitalismo en decadencia. El mercado como ley suprema, con productividad y competitividad mercantil individualizada como doctrinas dominantes, es objeto de culto; a la par que se “resuelve” pobreza y exclusión del sector social con la caridad nociva del asistencialismo. Nadie advierte que el modelo neoliberal está agotado, a más de inviable en la realidad veracruzana, como panacea de rescate, recuperación y expansión de la economía agraria.

La verborrea vertida en el espacio denominado en el idioma y concepción de nuestro principal socio comercial en el TLCAN, ignoró al campesino, a la agricultura de autosubsistencia, al ejido y comunidades agrarias, como expresiones aún vivas de la realidad del campo veracruzano. Privilegiándose el interés de una minoría de productores agropecuarios privados, enfocado a una presunta mayor competitividad y rentabilidad económica.

Pobreza, desigualdad, minifundismo, vaciamiento y migración en el agro, pérdida de soberanía alimentaria, así como exclusión y pobreza extrema en las comunidades originarias, rezagos históricos no superados, son prietitos en el arroz que no tienen cabida, salvo para retóricas promesas economicistas, en el discurso y en los hechos del neoliberalismo en el poder.

Una vez más, desde el World Trade Center, ante una clase política insensible e improvisados “campesinos” acarreados, el triunfalismo sin sustento y el aplauso fácil vuelve a las andadas.

No estoy soñando. Me encuentro nuevamente en el terruño, con su también necia realidad, asumiéndose que el escenario de fondo es la preparación anticipada de la maquinaria electoral priísta para lo que viene en el 2012. Promesas y compromisos difíciles de cumplir, por delante en el discurso oficial. Pareciera que el Dr. Duarte de Ochoa nuevamente está en campaña.

Fuentes:  E-consulta ; Política al Día ; Imagen del GolfoEntorno Político

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