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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Quizá la decisión más importante hasta ahora de la administración a cargo del Dr. Duarte de Ochoa, sea la iniciativa de reestructuración de la deuda pública, aprobada con dispensa de trámite el pasado 28 de julio por las bancadas del PRI y del Panal en la LXII Legislatura.

Medida audaz, con la que en principio se ponen los pies sobre la tierra, aceptándose oficialmente que el gobierno de Veracruz está en bancarrota, al mismo tiempo que puede considerarse como señal inequívoca de un claro deslinde del Dr. Duarte. Lo que no es de su año no es de su daño.

No sólo se propone redocumentar pasivos bancarios y los servicios de la deuda no cubiertos en su oportunidad, también la iniciativa contempla la autorización para contratar nuevos créditos para cubrir compromisos no cumplidos de la anterior administración contraidos con el IPE, empresas constructoras, proveedores y medios de comunicación, que ascienden a más de 17 mil millones de pesos.

No se puede hacer gran cosa ni se puede exigir más del gobierno de Veracruz, cuando se hereda una deuda pública de 30 mil millones de pesos. Pesada lápida con la que se inicia el mandato del Dr. Duarte, luego la medida más que obligada, contiene a mi juicio dos aspectos relevantes.

 

Reconocerla y de ahí partir para rediseñar propósitos, estrategias, objetivos y metas para conjugar lo deseable con lo posible y, dejar claramente sentado que el despilfarro, pésima administración y presunto desvío de recursos, representa un daño al erario público que no se puede atribuir al gobierno duartista.

Quedando asentado en el Congreso local que sólo hay un responsable, Fidel Herrera Beltrán y la administración a su cargo y, en consecuencia, ello es antecedente a considerar en la revisión de la cuenta pública del 2010. Con el salvataje propuesto por el Dr. Duarte de Ochoa, sin necesidad de rupturas políticas incómodas, el ex gobernador es exhibido ante la opinión pública y para la historia de Veracruz.

Los veracruzanos tendrán que pagar en 30 años este conjunto de obligaciones que, a su vez, estarán garantizados por un porcentaje anual de las participaciones federales, lo que repercutiría en menores inversiones del gobierno estatal en bienes y servicios a favor de la comunidad. Como corolario, es de  considerarse que se incrementaría la dependencia financiera que se guarda con la federación e instituciones bancarias, reduciéndose en el futuro cercano el margen de maniobra de la administración pública estatal.

¿Quién será responsable de ello? Usted lo sabe estimado lector. Más claro ni el agua. Una vez que sea desahogado el trámite de redocumentación y contratación del nuevo crédito, será a partir de ahí que se podrá calificar el desempeño financiero de la administración pública veracruzana cargo de Duarte de Ochoa. Borrón y cuenta nueva.

Hasta aquí es lo que  puedo interpretar a grandes rasgos del contenido del texto del Decreto con el cual el Congreso de Veracruz autoriza al titular del ejecutivo la reestructuración de la deuda pública, asentado en la Gaceta Legislativa No.48 De fecha 28 de julio del 2011.

Lo que sigue es la gran interrogante: ¿Con qué recursos propios y de participaciones federales, sostendrá el Dr. Duarte de Ochoa el ejercicio financiero del gobierno en su sexenio sin recurrir nuevamente al endeudamiento? Esto no lo dice el decreto, puesto que las señoras y señores diputados del PRI y del Panal, seguramente o no lo analizaron o no lo tomaron en cuenta al aprobarlo sin mayor trámite, puesto que ni se relaciona la reestructuración con el Producto Interno Bruto de Veracruz ni con los presupuestos de ingresos y egresos del 2012 y años subsiguientes.

Al parecer ni Finanzas ni el Congreso tomaron la previsión de considerar un colchón que asegure un mínimo de liquidez para satisfacer las demandas de inversión y gasto corriente para lo que resta del presente año y el inicio del siguiente. Entre otras cosas, para terminar con el tiradero heredado de obras inconclusas. ¿O el reemplacamiento vehícular anunciado y la exigencia de pagos vencidos de tenencia no cubiertos en su oportunidad  es tal previsión?

2011 prácticamente ya se fue. Esperaremos lo que sobre el particular se apruebe en los presupuestos de ingresos e ingresos para el 2012.

De ahí que podríamos estimar que el sexenio del Dr. Javier Duarte de Ochoa, será el de un gobierno pobre que, parafraseando a Hank González, será un pobre gobierno, cuando los retos presentes y futuros por afrontar superan en mucho la capacidad de la administración pública veracruzana. Todo se lo debemos a Fidel Herrera Beltrán y aún así lo queremos como Senador plurinominal por Veracruz.

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