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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

 El tema de moda en la aldea es el del “ciber terrorismo”, el Procurador Escobar Pérez, la policía cibernética, y la meteórica pesquisa que llevara a la detención de varios twitteros que presuntamente encajan a la perfección en lo dispuesto por el Código Penal de Veracruz. Cortina de humo por demás eficiente para cubrir lo ineficaz de las políticas públicas de información y comunicación social del gobierno duartista. Tanto se ha insistido en las altas esferas del poder que los ciudadanos somos estúpidos o retrasados mentales, que muchos ya estamos convencidos de que lo somos, así que mejor darle vuelta a la hoja, que cada quien lo interprete a su manera, y que las autoridades se encarguen de resolver el como cerrar la Caja de Pandora que destaparan en el ciberespacio,  y a otra cosa mariposa.

Al declarar el gobernador que con la nueva línea de crédito por casi cinco mil millones de pesos que autorizara el Congreso local, se podrá cumplir con las reglas de operación establecidas  en el nuevo esquema del FONDEN, se da por terminada la discusión a que diera lugar el Secretario de Finanzas en torno a  la responsabilidad del gobierno federal al retrasar el arribo a la entidad de los recursos del Fondo de Reconstrucción de Entidades Federativas.

Más claro ni el agua. No bajaban los recursos porque el gobierno estatal no cumplía con las reglas de operación al no aportar la parte que le correspondía. Simplemente no se tenía el dinero para el pari passu al heredar el Dr. Duarte las arcas vacías. Así se pone fin a los dimes y diretes y aspavientos porriles de Héctor Yunes Landa, presidente del CDE del PRI en Veracruz, en contra de Calderón Hinojosa y Ernesto Cordero.

Lo que de ninguna manera queda claro, ni siquiera aún para la SHCP, pues se mantiene una hermética opacidad por parte del gobierno veracruzano, es lo referente al destino de los 10 mil millones de pesos de la línea de crédito autorizada por el Congreso en 2010 a Fidel Herrera Beltrán, titular del ejecutivo en aquel entonces. Toda vez que dicho monto presuntamente se destinaría a la reconstrucción de municipios devastados por lluvias y huracanes. Mismo destino que hoy se aduce para el voto a favor del Congreso para la autorización de una nueva línea de crédito por 4 mil 556 millones de pesos, con la salvedad de que ahora sí, a decir del gobernador, se está en condiciones de cumplir con las reglas de operación del FONDEN. Representando ello disponibilidades de 9 mil millones de pesos  para emprender la reconstrucción.

Tampoco se tiene claro como fue posible que Fidel Herrera Beltrán, en su carácter de titular del ejecutivo estatal (“el que manda en Veracruz”, decían sus panegiristas),  dejara de pagar al IPE, contratistas, proveedores y periodistas nada menos que 17 mil quinientos millones de pesos, heredándole la deuda a su sucesor. Lo menos que se dice en “radio bemba veracruzana”, es que se los robó, aunque en honor a la verdad concediéndole el beneficio de la duda, pudiéramos presumir que simplemente dio muestras de ser un pésimo administrador, como pésimo lo fue como gobernador.

Sea cual fuere el destino de la deuda pública acumulada y heredada al Dr. Duarte de Ochoa, algún día saldrá a la luz pública, como ya está aconteciendo con el caso Coahuila, cuyo gobierno ya fue denunciado por la Secretaría de Hacienda.

Lo verdaderamente grave en perjuicio del gobierno duartista, se da en dos vertientes, a saber:

La pérdida de credibilidad en el gobierno estatal por parte de una ciudadanía que se da por engañada, achacándosele al Dr. Duarte de Ochoa ser tapadera de los malos manejos de su antecesor;

La imposibilidad de la actual administración pública veracruzana para ocultar que no cuenta con dinero suficiente para atender con eficiencia y eficacia sus tareas, en el propósito de abatir la pobreza y consolidar la prosperidad en Veracruz.

En el primer caso, el gobernador tendrá mucho trabajo por delante para borrar tal impresión, actuando en consecuencia.

Por cuanto a la escasez de recursos, tendrá que admitirse que cuando menos que en lo que resta del año y en tanto no nos afecten nuevos huracanes, tormentas tropicales, lluvias y ventoleras, el énfasis del gobierno estará en aplicar los recursos del FONDEN en “la reconstrucción”, puesto que no hay para más.

Esto último sin que se sepa a ciencia cierta que se hizo en el 2010 y que se hará en el presente año; opacidad e impunidad cubren con un manto indeleble el verdadero alcance de las afectaciones a lo largo y ancho del estado.

Partiendo de esto último, el Dr. Duarte de Ochoa está más que obligado a imprimir a su mandato la más cristalina de las transparencias, so pena de ser juzgado con el mismo rasero con el que hoy se juzga a su antecesor, en una circunstancia clave como son las elecciones del 2012. Por el bien de Veracruz esperemos que el gobernador esté a la altura de lo que de el esperan los veracruzanos, empezando por una limpia de depredadores heredados y aún enquistados en las filas de su gobierno, así como la transparente y oportuna aplicación de los nueve mil millones que dice cuenta su administración  para hacer lo que debería haberse hecho el año pasado.

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