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Archivos diarios: abril 27th, 2012

Estimado Sr. Lino Perea:

En primer lugar agradezco se haya tomado la molestia de comentar en una larga misiva una afirmación que hago en mi más reciente artículo de opinión que titulé” Caída de Josefina complica escenario a Peña Nieto” respecto a la baja en las encuestas de la candidata del Partido Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota.

A propósito de mi afirmación de que “la campaña de la candidata oficialista hace agua y que pese a los golpes de timón, la guerra sucia y el presunto refuerzo de personajes cercanos al presidente Felipe Calderón, el tour proselitista de la panista va rumbo al naufragio”, hace usted un amplio recuento sobre diversas cuestiones en abono a su tesis de que el estancamiento de la campaña de la candidata presidencial panista no es tal y repasa algunos aspectos de las nefastas prácticas políticas o de coacción del voto que caracterizan al PRI, la manipulación de los medios de comunicación, de sus percepciones sobre el posicionamiento de los candidatos y de la forma cómo se ha gobernado nuestro país, entre otros puntos que pretenden ser una defensa, al final, de la posibilidad de que Josefina Vázquez Mota gane la elección del próximo 1 de julio.

Entiendo desde luego que no comparta mis puntos de vista respecto al rumbo que lleva proceso electoral en curso, habida cuenta su militancia en Acción Nacional, y mis asertos sobre el estancamiento que cuando no caída en las preferencias electorales tiene la señora Vázquez Mota y mi opinión sobre el saldo de doce años de gobiernos panistas. Lo de la baja en las encuestas no es invención del suscrito sino una evidencia que puede encontrarse al revisar los más recientes sondeos de las casa encuestadoras y lo del desencanto que hay en amplias capas de la población sobre lo que han hecho dos administraciones blanquiazules queda de manifiesto justamente en los problemas que ha enfrentado su candidata para entusiasmar al electorado, pues si estuviéramos ante el final de un gobierno que deja ampliamente satisfecha a la población lo lógico sería que la abanderada del partido en el poder estaría cosechando el apoyo masivo de la gente y sería la candidata puntera en todas las encuestas. Pero es evidente que ello no está ocurriendo.

No obstante, en su comentario sobre mi artículo pareciera que usted interpreta que estoy defendiendo o que simpatizo con la posibilidad de que Enrique Peña Nieto sea el próximo Presidente de México. E incluso al final de su texto afirma “quedamos cien panistas a sus órdenes para un debate público, de quien gobernó mejor México, el PRI en el siglo pasado o el PAN en este siglo”.

Le doy mi respuesta: La posibilidad de un regreso del PRI a Los Pinos me parece que sería algo lamentable y que se explicaría antes que en las fortalezas o un nuevo rostro u oferta del partido hegemónico en el siglo XX en nuestro país, por el quiebre de las expectativas, enormes expectativas diría yo, que había entre la sociedad mexicana con la alternancia en el poder que se dio en el año 2000 y la llegada del PAN a la Presidencia de la República. Entusiasmo democrático que se convirtió doce años después en decepción y frustración.

En el año 2000 el triunfo de Vicente Fox sintetizaba el anhelo de cambio de millones de mexicanos –entre ellos el que escribe- por construir una nación más democrática, con una mayor participación de los ciudadanos en el escrutinio de los asuntos públicos, con rendición puntual de cuentas de los gobernantes, con equilibrios y contrapesos reales entre los poderes públicos, con un ejercicio republicano del poder, con el combate a fondo a la corrupción y la impunidad, entre una larga lista de temas pendientes, entonces y ahora -lamentablemente-, en la agenda nacional.

El PRI perdió en el 2000 por el hartazgo de los mexicanos con la simulación, la corrupción, la mezcla de los negocios y el uso patrimonialista del poder que eran moneda corriente en su forma de ejercer el poder y lo sigue siendo en las entidades que gobierna, y el PAN, o concretamente el ex mandatario Fox, enarbolaron la bandera del cambio, de acabar con las “tepocatas”, las “víboras prietas” y demás alimañas, como decía el guanajuatense, e iniciar una nueva etapa de transformaciones que consolidara nuestra transición a la democracia y la calidad de vida de las familias. Pero ello no sucedió. Ni se combatió la corrupción ni se fortaleció a cabalidad nuestra vida institucional o se abatieron rezagos en materia económica o social.

Fox dilapidó el enorme capital político con que llegó a la presidencia. Parece que su agenda se agotó al recibir la banda presidencial, su único afán era sacar al PRI de Los Pinos y lo logró, pero luego o no supo qué hacer o encontró el camino fácil: apropiarse de los resortes, mecanismos y maniobras de la cultura política priista para beneficiar a unos cuantos –su familia en primerísimo lugar- y se olvidó de sus promesas de renovación. Recordemos los escándalos de corrupción en que se vieron envueltos los hijos de su esposa Marta Sahagún, los lujos y excesos con que vivieron en la residencia oficial, las denuncias penales contra el propio Fox presentadas desde la legislatura número 59 por legisladores de partidos de oposición, que no avanzaron por el encubrimiento de la PGR, y lo que todos vimos al final: el enriquecimiento del ex presidente que es totalmente explicable por la ecuación poder y negocios que inauguró en su tiempo el PRI y que siguió tan campante en ese primer gobierno federal de extracción panista. Ya lo dijo quien fuera su operador financiero de campaña en el 2000, el empresario Lino Korrodi: “cuando era gobernador de Guanajuato no tenía más que una vaca, y tenía una deuda de un millón de pesos. No tenía riquezas y ni con su sueldo ni el de Marta como vocera hay justificación de su fortuna”. Y hoy el ex presidente tiene hasta su Centro Fox.

¿Y qué decir del actual gobierno de Felipe Calderón? El hoy primer mandatario llegaría a Los Pinos después de una muy cuestionada elección de la que no pocos están convencidos que le fue robada a Andrés Manuel López Obrador, el entonces enemigo común de la pedestre derecha gobernante y de los grandes empresarios de este país reacios en ese tiempo y siempre a perder privilegios.

Felipe Calderón llegó a la presidencia precedido de esa mancha de origen que habría de seguirlo siempre y que hoy, a unos meses de que entregue la banda presidencial que recibió en medio de abucheos, mentadas de madre, a empujones y resguardado por panistas y priistas en una caótica y memorable sesión de Congreso General, arroja un saldo desastroso que mantiene al país en una situación límite, evidencia de nueva cuenta y con claridad el agotamiento del experimento de doce años del Partido Acción Nacional en el poder.

Ahora, a poco más de dos meses de la elección presidencial y de diputados y senadores, es más que evidente que el tan manoseado cambio nunca llegó y la transparencia gubernamental o la vigencia plena del estado de derecho se quedaron en el discurso.

¿En donde se torció el camino y se diluyó la posibilidad de impulsar una genuina renovación de la vida pública en México? ¿O es que nunca se tuvo la intención de llevarla a cabo, sea por cortedad de miras –donde la falta de preparación académica y de formación cultural en el caso de Fox jugaron un papel fundamental para explicarse los dislates y la errática conducción política, y donde la tozudez, el trauma de origen, el desgano y aún el aislamiento en su grupo de amigos y de copas, de Calderón prohijaron un escenario de catástrofe- o porque nunca se tuvo claro para que querían gobernar este complejo país los panistas? Lo cierto es que hoy existe un mayoritario sentimiento de desencanto por la alternancia fallida y los magros resultados de las administraciones de Fox y Calderón que, para pesar de su partido y de Josefina Vázquez Mota, ponen cuesta arriba la continuidad de su partido en el poder.

Ejemplos de esa pesada herencia abundan. Enumero algunos, los más visibles y que han sido en los años recientes tema obligado en editoriales periodísticos, en columnas políticas, en tertulias de café, en charlas de sobremesa, en el aula universitaria, en cualquier reunión de más de tres personas y, ahora, desde luego, en los discursos de los candidatos opositores al PAN:

1. La descontrolada guerra contra el crimen organizado que tiene acorralado al Estado mexicano y que es, sin duda, el más grave problema de seguridad nacional que se recuerde, que ha convertido a vastas zonas del país en escenario de ejecuciones y cruentos combates entre bandas de narcotraficantes y las fuerzas armadas, donde los muertos se cuentan por decenas de miles, con familias enlutadas, incontables desaparecidos, dolor y zozobra por doquier, mientras el poder corruptor del narcotráfico sigue tan campante pervirtiendo la vida pública, reclutando jóvenes sicarios, comprando conciencias, protección policial y apoyo logístico de quienes dicen combatirlo, y diseminándose entre clases sociales y gobiernos de todo signo.

2. La persistencia de un estado de derecho simulado, con un aparato de procuración e impartición de justicia corroído por la corrupción, con la impunidad como norma, con transparencia a conveniencia y rendición de cuentas acotada, sin que se persiga a los lavadores de dinero, a ex gobernantes, políticos y personajes varios profusamente señalados por sus abusos, latrocinios y complicidades con el crimen organizado que viven tan felices sin que nadie los moleste.

3. La falta de resultados tangibles en los bolsillos de los mexicanos en materia económica, donde la estabilidad macroeconómica en los indicadores –aunque se publicite que tenemos las menores tasas de inflación en los años recientes o de que nuestra economía está blindada para resistir crisis internacionales- no se ha traducido en capacidad de nuestro aparato productivo para revertir desequilibrios, fortalecer a las pequeñas y medianas empresas y lograr un crecimiento sostenido capaz de atender la creciente demanda de empleo y de mayor ingreso.

4. La derrota en el combate a la pobreza, al tiempo que crece geométricamente el número de mexicanos que se ve obligado a cruzar la frontera, no en busca del “sueño americano”, sino para encontrar el empleo y la subsistencia que no encuentran en el campo o en las ciudades.

5. La incapacidad para generar acuerdos con un Congreso opositor y la falta de reloj político y de estrategia para concretar las reformas estructurales, lo mismo en materia fiscal, laboral, energética, en materia de telecomunicaciones y en un largo etcétera, que abortó toda posibilidad de modernizar y poner al día a nuestro país para lograr con bases sólidas un crecimiento económico real y asegurar la reforma política e institucional que habría permitido acceder, de verdad, a la transición democrática que se ha quedado suspendida en el tiempo.

Puedo seguir la enumeración de las insuficiencias e inconsistencias de dos sexenios del PAN en la Presidencia de México, pero ya me he extendido demasiado.

Sin embargo lo hecho, hecho está y basta con conversar con cualquier ciudadano de a pie para ampliar la lista. La conclusión de algunos es que estábamos mejor cuando estábamos peor. Y ese es un escenario lamentable: el retorno del PRI de siempre, incorregible, ducho para los negocios y el ejercicio patrimonialista del poder, envalentonado porque ya le urge volver a las andadas desde Los Pinos, como lo hacen alegremente en las entidades donde gobiernan.
La gran pregunta es si la apuesta del presidente Calderón, el verdadero coordinador de campaña de la señora Vázquez Mota, es confiar en la flaca memoria de la gente, en la maquinita de repartir dinero y hacer votos, en el clientelismo que nunca falla, en la intromisión gubernamental en el proceso electoral sin que alguien lo impida, en la guerra sucia o en lo que sea para evitar entregar el poder a sus adversarios.

La sociedad mexicana, el ciudadano, tiene en el voto la mejor arma para hacer oír su voz, para castigar o premiar al gobernante, para decir hasta aquí llegamos, nos seguimos de largo u optamos por una tercera opción, según la visión de cada quien.
Ojalá despertemos del letargo y remontemos el desencanto que paraliza. Que los mexicanos ejerzamos a plenitud en la próxima elección y todos los días nuestra condición de ciudadanos.

Ya el 1 de julio, más allá de sus opiniones o las mías, los mexicanos dirán la última palabra en las urnas.

Lo saludo cordialmente, y celebro la posibilidad de que podamos contrastar nuestros puntos de vista.

Gracias por su atención y estoy a sus órdenes.

Emilio Cárdenas Escobosa

jecesco@hotmail.com

www.cronicadelpoder.com 

 

Réplica publicada en Periódico Veraz

 

Estimado Sr. Emilio Cárdenas Escobosa (*):

Me refiero a su columna del 20 de abril del presente año, “De Interés Público” donde sorprenden sus pronunciamientos sobre el estado de la elección presidencial, porque tienen un contenido partidista que no compartimos muchos panistas, amén de que “las principales encuestas” reflejan en muchos casos, solo el punto de vista de quien las paga. Además, el cúmulo de comentarios adversos a Josefina Vázquez Mota por parte de Carlos Loret de Mola, Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva, Denise Maerker, José Cárdenas, Mario Ávila y otros más, solo reflejan el hilo que conduce a las empresas televisoras que les pagan a estos periodistas, que todo mundo sabe a quien pertenecen y cual es el candidato de sus preferencias. Obviamente que no son, ni JVM ni AMLO.

Pero entremos en materia, de acuerdo con nosotros AMLO tiene doce años en campaña y aún sigue relegado en el tercer lugar. Peña tiene siete años en campaña y apenas está arriba de Josefina Vázquez Mota, unos puntos más, pero cada día que pasa va perdiendo adeptos por mentirle al electorado con sus promesas incumplidas. Josefina fue la única persona que fue elegida democrática y libremente hace apenas unos meses por su militancia, que jamás la va abandonar. Esta es la fuerza moral del PAN y la población lo sabe.

Le recuerdo que el artificio político del PRI, es hacer un escándalo mediático cada vez que se les habla con la verdad. Ante la evidencia abrumadora de las falsas promesas de campaña del candidato priista Peña, lo que hace este partido es responder una y otra vez con mega escándalos mediáticos en detrimento de nuestra candidata, porque en su visión de las cosas, la guerra sucia nunca ha sido un arma electoral utilizada solo por el PRI en contra del PAN; sin embargo, para nuestro partido es como el burro hablando de orejas. Las evidencias demuestran que en el PRI, el viejo, el nuevo o el que quieran, sus correligionarios de siempre han sido incongruentes con lo que hacen, lo que dicen y piensan, pues los discursos, los desplegados en prensa, los videos y las grabaciones de los gobiernos locales en turno, durante las elecciones, siempre serán la prueba irrefutable de que el PRI miente, ya que como dicen una cosa, dicen la otra.

Por otra parte, en primer lugar es increíble que GEA-ISA de un día para otro diga que “cayó” Josefina Vázquez Mota al tercer lugar, en las preferencias electorales. El PAN también lleva un tracking diario y sabemos como va aumentado la preferencia de la gente hacia nuestro partido, desde nuestra perspectiva JVM se aleja todos los días de AMLO y se acerca cada vez más a Peña. De hecho lo está alcanzando, nadie se traga el rollo televiso de que Peña es puntero con veinte puntos de diferencia del segundo lugar.

Esta visión ideal para el PRI, de acuerdo a nuestros datos está totalmente alejada de la realidad, ya que no explica el avance de la democracia en México, que en los últimos años demuestra que el PRI ha perdido mayoritariamente su hegemonía de 8 décadas, que solo le queda aproximadamente un tercio de la votación nacional, que el PRD y las así llamadas eufemísticamente “las izquierdas” y otros partidos, a lo más que pueden aspirar es a un tercio de la votación total, mientras que el PAN detenta el tercio restante. Es más, históricamente en el país en los últimos veinte años, el PAN siempre ha estado incrementado su participación electoral, como lo demuestra el hecho de que en la mayoría de las elecciones que ganó el PRI para gobernador, cuando ganó, solo lo hizo por un estrecho margen arriba del PAN. Ese es el voto duro del PAN.

Volviendo al punto, nuestras encuestas y cálculos nos muestran que JVM anda en los treinta puntos y Peña Nieto en los 37, por lo que cuando Josefina avance cuatro puntos en los próximos días y semanas, Peña Nieto se vendrá abajo, por más publicidad y defensas que le hagan los medios de sus veinte puntos arriba de Josefina. La maquinaria panista apenas comienza a funcionar en el país y no en balde ya hemos ganado muchas elecciones, a pesar de tener los medios perversamente en nuestra contra. La verdad es que Peña Nieto es un pésimo candidato, Manlio Fabio Beltrones era mil veces mejor candidato, por lo que le agradecemos al PRI su dedazo.

Le recuerdo que en casi todas las encuestas de las últimas elecciones para gobernadores y presidentes, el PAN aparentemente en las encuestas de referencia, siempre “ha estado abajo”. Nadie pensaba por la manipulación de los medios masivos de comunicación y las dichosas encuestas, que en Puebla, Sinaloa y Oaxaca fuera a perder el PRI la elección para gobernador, porque se decía todos los días que “en todas las encuestas iba arriba el PRI”. En síntesis, esta estrategia electoral ya no funciona, por lo que es necesario que nos vengan ya con otro discurso.

Por último, es interesante ver como el PRI ha venido ganando las últimas elecciones con sus métodos tradicionales de siempre, ya que vemos que lo hacen en tres tiempos, antes de la elección, durante la elección y después de la elección.

Antes de la elección, con todo el dinero del mundo, durante años, con anuncios, cachuchas, camisas, camisetas, bicicletas, matracas, tamboras, actos masivos con acarreados, obligados o pagados, escándalos mediáticos, encuestas a modo, espectaculares, anuncios en camiones, spots en radio y televisión, etcétera; la cantaleta es abrumar a la población de que van veinte o treinta puntos arriba del segundo lugar. Y eso que no se vale inducir el voto ciudadano ni reducir los topes de campaña.

Durante la elección, con los carros completos, carruseles, urnas embarazadas, compra del voto, coacción del voto, anulando los votos de los contrarios y lo que dicen los conteos en las actas, aumentando las casillas especiales, haciéndole creer otra vez ala población que ya ganaron, saliendo a hacer declaraciones de que ya ganaron, etcétera.

Después de las elecciones, como saben que es difícil que los tribunales electorales desconozcan o anulen una elección, las impugnaciones por lo general nadie las gana, ya que sería como pensar que se aceptará que hubo un fraude electoral y por lo tanto, aunque con trastupijes, la votación ganadora siempre será el mejor argumento para no anular nada en los tribunales y el PRI lo sabe muy bien.

Quedamos cien panistas a sus órdenes para un debate público, de quien gobernó mejor México, el PRI en el siglo pasado o el PAN en este siglo. El reto Incluye a los Ciros Gómez Leyya, los Lorets de Mola o los Josés Cárdenas. Al final del día la economía ficción de la época priísta del siglo pasado o el populismo del Mesías Tropical, no son opciones que hayan funcionado en México. Le recuerdo que el candidato priista Peña Nieto, rehuyó siempre el debate al ex Secretario de Hacienda y al ex precandidato Ernesto Cordero, porque lo iba a poner en ridículo con información dura.

Lo saludo con respeto.

Lino Perea Flores

(*) Nos referimos al artículo “Caída de Josefina complica escenario a Peña Nieto”, donde afirma “…que la caída de Josefina Vázquez Mota al tercer lugar de las preferencias electorales, tal y como se pudo apreciar en la encuesta de seguimiento sobre los candidatos presidenciales levantada por la empresa GEA-ISA bajo el patrocinio de Grupo Milenio, dato conocido esta semana y que seguramente será corroborado por otras casas encuestadoras que harán públicos sus resultados en los próximos días, representa la confirmación de que la campaña de la candidata oficialista hace agua y que pese a los golpes de timón, la guerra sucia y el presunto refuerzo de personajes cercanos al presidente Felipe Calderón, el tour proselitista de la panista va rumbo al naufragio….”

Comentarios: (*) Maestro en Ciencias y Doctor en Economía por la London School of Economics and Political Science, de la Universidad de Brunel y la Universidad de Londres, Inglaterra.

perealino@yahoo.com.mx

 Carta publicada en Periódico Veraz


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