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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tratando de encontrarle la cuadratura al círculo, los que gustan de amanecer más temprano están ya dale que dale con sus especulaciones, nada gratuitas, sobre el sucesor de la alcaldesa xalapeña. Se barajan nombres, currícula y apadrinamiento de los posibles, pero, hasta ahora, nadie entre los escribidores se toma el cuidado de emparejar un diagnóstico serio y a fondo de la problemática de la capital veracruzana con capacidad, experiencia y conocimiento de los personajes enlistados.  

El que pega primero lleva la mano, con este criterio el refuego mediático se encarga de cernir el puñado de aspirantes, elevando a unos y descalificando a otros, sin tomar en cuenta que la solución para el rescate de Xalapa no está en la política electoral ni mucho menos en la persona que pudiéramos señalar como de nuestra preferencia. El problema es de todos y en tal razón, la solución habría que buscarla en la participación activa de los xalapeños con vías a encontrar los mejores caminos para salir del atraso económico,  amodorramiento social y pobreza cívica que hoy padece la otrora “Atenas Veracruzana”. 

Lo curioso del caso es la partidización de los listados. La mayoría de los mediáticamente posibles  aspirantes, son de extracción priísta o patean en igual dirección. Minimizándose las posibilidades de quienes desde otros partidos legítimamente y con todo derecho desean ser tomados en cuenta para la sucesión. Así son las cosas en una entidad federativa en la que el pesebre y la pastura están en manos del tricolor. Ignorándose o pretendiendo ignorarse, que Xalapa ya no es más botín electoral priísta.  

El voto xalapeño es plural, volátil y respondón ante lo que califica como un bueno o mal gobierno de la cabecera municipal y, por lo mostrado hasta hoy por la alcaldesa Elizabeth Morales, no es de dudarse que el sufragio será de castigo para el partido del gobernador y para el candidato que éste postule. 

Pero eso es tema para la grilla. Lo relevante es que por lo que se alcanza a vislumbrar, no hay respuesta viable a la problemática de Xalapa. El debate, raquítico por cierto, se concentra en aspectos como seguridad, crecimiento urbano, manejo de deshechos, vialidad, transporte público, y el inacabable problema de los baches que se enseñorean por todo el municipio. Nada que apunte a los temas de desigualdad, pobreza, desempleo, salud y calidad de vida de los xalapeños. 

Para los aspectos primeramente señalados, no hay solución viable en tanto no se interrelacionen y retroalimenten con los temas mencionados en segundo término. Un municipio en el que la mayoría de sus habitantes se encuentra rasguñando condiciones de pobreza o pobreza extrema, con altos índices de economía informal, desempleo, bajos salarios y carencia de vivienda digna, la jerarquización de prioridades es diferenciada y evidentemente inequitativa. No podemos hablar de modernización de la infraestructura y servicios urbanos sin poner en primer plano las condiciones de desigualdad económica y social entre asentamientos residenciales y colonias colgadas de los cerros. O privilegiar la fluidez de las vialidades a favor del automovilista, ignorando el viacrucis cotidiano del xalapeño de a pie. De ahí que nos conformemos con un alcalde o alcaldesa que a juicio de la ciudadanía robe menos que el antecesor. 

Yo me permito insistir en que para la ciudad capital y su conurbación, la prioridad es construir ciudadanía. Sin ciudadanos responsables y participativos que se hagan cargo de marcar rumbo y destino a las autoridades edilicias; todo lo que verticalmente desde arriba recibamos será mediocre, asistencialista y ajeno a las soluciones que todos deseamos para una capital estatal que, en el concierto nacional, figura como una de las de mayor atraso relativo. ¿O a la vanguardia del abandono y subdesarrollo, como hoy está de moda afirmar? 

Hojas que se lleva el viento 

Mal inicio para La ley laboral “Calderón-Peña”. Parche a modo a la legislación vigente y no reforma estructural, regresivo, absurdo, ajeno a la realidad de un país con más de 50 millones de pobres, alta concentración del ingreso y una marcada desigualdad lo mismo entre trabajadores que entre patronos. Lo que el canal del Congreso ha permitido observar no deja lugar a dudas, imposición y autoritarismo en la Comisión dictaminadora de la Cámara de diputados y una más que anunciada aprobación fast track en el pleno previamente pactada en lo oscurito entre las cúpulas del PRIAN. Más de lo mismo, atole con el dedo bajo el pretexto de que la nueva normatividad laboral favorecerá inversión, empleo, productividad y competividad con justicia social. No hay peor ciego que el que no quiere ver, la flexibilidad laboral se impuso en Europa y ello no impidió la crisis económico financiera que acabó con la sociedad del bienestar. Cd. Caucel, Yuc., septiembre 26 de 2012

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