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Monthly Archives: diciembre 2012

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Concluye 2012 con noticias nada halagadoras para Veracruz. La bursatilización de deuda municipal en el 2010-2011 y por lo consiguiente las obligaciones financieras mensuales que de ello se derivan, pusieron a un buen número de ayuntamientos veracruzanos contra la pared. No habiendo dinero para cubrir conclusión de obra pública, prestación de servicios municipales y pago de aguinaldo, el gobierno estatal entra a su rescate. El Dr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, autoriza 176 millones de pesos para paliar temporalmente la crisis financiera edilicia en los ayuntamientos con mayor endeudamiento… Ya mañana Dios dirá.

Y en tanto se materializa el apoyo extraordinario, la Legislatura local aprueba el presupuesto de egresos 2013 para la administración pública estatal por un monto de 90 mil 42 millones 600 mil pesos; apoyada en supuestos de ingresos fiscales más virtuales que reales.

Curándose en salud, la Legislatura local se toma el cuidado de advertir en el proyecto de presupuesto aprobado que: “En el caso de que los ingresos recibidos sean inferiores a los determinados en la Ley de Ingresos, o se presenten situaciones económicas y financieras extraordinarias que afecten las finanzas públicas estatales, se aplicarán los ajustes presupuestales y medidas de contención del gasto que el Ejecutivo Estatal establezca para contrarrestar dichas situaciones”.

Como es lógico suponer, los egresos aprobados estarían destinados a infraestructura, crecimiento económico y “desarrollo social”, en el camino de la consolidación mediática de una prosperidad que no existe salvo en la mente del gobernador de Veracruz.

Como también es lógico estimar, dado que todo es virtual en el gobierno próspero, que los rubros prioritarios del presupuesto autorizado para un año electoral, estarán subordinados a la elección de diputados locales y alcaldes, ahora de cuatro años.

Si la información oficial propalada no miente, lo anterior se confirma. El  Instituto Electoral Veracruzano (IEV) dispondrá de 658 millones 300 mil pesos en tanto que la promoción e impulso a crecimiento económico apenas contará con 668 millones 500 mil pesos sumados los presupuestos autorizados para Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca, Desarrollo Económico y Portuario, Turismo, Cultura y Cinematografía y, Comunicaciones.

Previéndose entonces que si el aporte del gobierno estatal a las tareas del desarrollo en el año venidero serán de saliva, el triunfalismo mediático sin sustento real debe incrementarse, por lo que el gasto presupuestado en Comunicación Social se eleva a 75 millones de pesos, cantidad  que indudablemente será sumada de hecho al gasto electoral previsto, dando soporte propagandístico al PRI para que el gobernador Duarte de Ochoa se saque la espina tras la derrota de Enrique Peña Nieto en Veracruz.

Señoras y señores diputados, concientes de lo desproporcionado de los rubros presupuestados, se cobran caro el favor. Despachándose con la cuchara grande le asignan al Poder Legislativo ni más ni menos que 541 millones 850 mil pesos, más 164 millones 900 mil pesos que absorberá el Órgano de Fiscalización Superior del Estado (en teoría dependiente del Congreso local).

 Demasiado caro para los contribuyentes el sostener dos elefantes blancos con los que se simula democracia representativa y transparencia administrativa en una entidad federativa que, tras seis años de bailar al son de la “barca de oro”, afronta hoy una administración pública estatal  endeudada en extremo, encargada de levantar la basura, lavar la mugre y taparle el ojo al macho. Lo comido y lo bailado en tiempos de Fidel tuvo su costo y hoy, la deuda pública ahoga a la administración duartista y, de paso, obliga a todos los veracruzanos a pagar los platos rotos durante los 20 años venideros.

Corresponderá a la prensa diaria, en su mayoría cooptada, desglosar y justificar la Ley de Egresos 2013 aprobada por la diputación local. Lo que será casi imposible es que logren trasmitir con veracidad a la opinión pública a cuanto ascienden anualmente comisiones e intereses a pagar como servicio de la deuda contratada con la banca o a los bonos de deuda producto de las bursatilizaciones y, obligadamente, a deducir del gran total aprobado. El monto neto de las disponibilidades reales para obras y servicios públicos se conservará en la opacidad.

La prensa oficialista no se atreverá a ser llamada mentirosa por el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Así que el tema de la deuda, podría afirmarse a ciencia cierta, es tabú; miente quien lo toque; ventilarlo públicamente no entra en la estrategia mediática gubernamental, ni el periodismo boletinero “autocontrolado” tiene interés alguno en alborotar más el cotarro.  

Lo que sí queda claro es el favor mediático de la diputación al Gobernador. Para un estado próspero leyes de ingresos y egresos prósperas, así sean estas más virtuales que reales. Si los montos autorizados no se corresponden con las disponibilidades fiscales, siempre queda la posibilidad de nuevos endeudamientos, ajustes y reestructuraciones, eso sí, hasta donde lo permita el gobierno federal y el cuerpo aguante.

Hojas que se lleva el viento

Para la sociedad norteamericana la fórmula para tapar el pozo tras el niño ahogado es: Lo único que detiene a un hombre malo con un arma es un hombre bueno con un arma”: (Asociación Nacional del Rifle).

Quien esto escribe desea a sus estimados lectores, amigos y sus apreciables familias felices fiestas decembrinas, haciendo votos por que la paz y la alegría reinen  en sus hogares. Mérida, Yuc., a 23 de diciembre de 2012.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

-Fuera máscaras, no más tapados para Xalapa

En el terreno de la política militante e incluso en algunos sectores de la academia y en referencia al retorno del PRI al gobierno de la República, se habla de una restauración del viejo régimen; o bien, del regreso de un régimen caduco que no termina de morir frente a otro que no acaba de nacer, pero que intenta adecuarse a ls nuevas circunstancias de México lo mismo en su orden interno que en el contexto más amplio de su inserción en la aldea global, como una manera pragmática de sobrevivir negándose a su propia esencia histórica.

o que nos remite a serios problemas de ubicación política e ideológica entre hombres y mujeres comunes, lo mismo para entender el presente que a un escenario futuro preñado de incertidumbre. Recurriéndose entonces para salir del paso, a una fórmula simplista que coloca a las corrientes políticas de la derecha como continuadoras del modelo neoliberal de la actual etapa del capitalismo y, a las de la izquierda como opuestas a esta corriente histórica que pone al hombre en contra de lo humano.

En esta dicotomía las corrientes centristas quedan desdibujadas, sin aparente relevancia en el espectro político y al margen de una realidad plural en todos los órdenes de la vida nacional. Favoreciendo ello a un alto grado de polarización en la sociedad mexicana. Pareciendo entonces que todo es blanco y negro, sin medios tonos que ofrezcan un panorama claro de lo que es hoy la sociedad, clase política y gobernanza en México.

Se dice que el PRI arriba nuevamente a la presidencia de la República para afrontar un nuevo México, debiendo paliar con realidades nunca previstas en el momento en que se propicia la primera alternancia de los tiempos modernos. Y así es, un México demográfica, política, económica y socialmente diferente al existente cuando se cediera el poder político al PAN; el orden de cosas ha cambiado en el país -y en el sistema-mundo-, por ende, requiere de una nueva visión de Estado para gobernarle y proyectarle al futuro.

En que medida esto se entiende al interior del hoy nuevamente partido en el gobierno, y como lo contempla y acepta la sociedad en su conjunto sin dejar de considerar que regresamos a los tiempos del partido-gobierno y al autoritarismo hegemónico, es la gran incógnita.

Para un país en el que ante la opacidad informativa reinante las mayorías se basan en símbolos y señales para construir una limitada percepción de un quehacer político que no se entiende del todo, pero que en los hechos su ejercicio se siente, el gobierno que inicia Enrique Peña Nieto, con un discurso promisorio cuestionado por su ambicioso alcance y difícil concreción en un país dominado por la pobreza, la desigualdad, la corrupción, la economía informal y el desempleo, no logra aún despejar tal incógnita en amplios sectores de la población.

Es demasiado temprano y los viejos vicios antidemocráticos, los viejos rostros y los de jóvenes éticamente envejecidos prematuramente, no desaparecen aún de la escena, dudándose en el imaginario popular tanto de la renovación del PRI como del arribo de una nueva visión de Estado para construir una también nueva manera de gobernar.

Para quien esto escribe, no hay señales que despejen la duda, antes al contrario, soy un convencido, primero, de que el PRI no cambiará por decreto en el corto plazo por más maquillaje que se le aplique y, segundo, quizá lo más importante, que con la continuidad del modelo económico y social dominante que instaurara el PRI como partido-gobierno hace ya más de tres décadas,  se pueda sustentar una visión de Estado diferente.

Con el mismo modelo y con el mismo PRI, no es viable, a mi juicio, un proceso de cambio que conduzca al país por nuevos y más amplios derroteros. Y aquí, haciendo un paréntesis, aceptando mi ignorancia en terrenos tan complejos, me permito preguntar a los estudiosos de la ciencia política si  12 años de la primera alternancia, fueron suficientes para alterar o modificar la superestructura ideológica, política, cultural y, porque no, incluso religiosa, construida por el viejo régimen en más de 70 años de un poder hegemónico alimentado inercialmente por el marco conceptual una Revolución Mexicana, traicionada e interrumpida como la califica el politólogo Adolfo Gilly.

México ha cambiado, sí, -creo que hay acuerdo en ello- pero, ¿ideológica, política y culturalmente, la primera alternancia con el PAN en el gobierno registra algún cambio sustantivo que modificara tal superestructura sistémica?  O los mexicanos seguimos atados al viejo molde mental y material que nos fuera impuesto desde las altas esferas del poder.

¿Qué es primero, el huevo o la gallina? ¿El hombre y su ambicioso y  pantagruélico proyecto,  o el sistema hegemónico dominante?

¿Es el partido o el hombre que gobierna lo que determina la conducción del país? O es un sistema económico, social y político por ahora inamovible, construido a lo largo de más de medio siglo por el PRI-gobierno en México,  el que determina el que y el como se conduce la vida nacional sin que nada ni nadie se le oponga.

Bajo esta óptica, primera y segunda alternancia a mi modesto entender no tienen nada que les diferencie entre sí. Independientemente del partido que gobierne estamos sujetos, cultural, ideológica y políticamente a lo que el sistema construido por el viejo régimen determine. Luego, en tal caso, a mi juicio no hay restauración sino simplemente continuidad de lo que nunca se fue.

El caduco régimen no está muriendo, está vivo y actúa en la cabeza de todos los mexicanos. Falta mucho, cuantitativa y cualitativamente para que se de el nacimiento de  un nuevo orden que modifique nuestra manera de ser, pensar y actuar en consecuencia, dejando de ser hechura  y semejanza del viejo sistema dominante.

Lo cual niega la posibilidad de que el nuevo PRI y el gobierno del Sr. Peña, o la partidocracia en su conjunto, puedan cambiar el actual estado de cosas sin negarse a sí mismos. Salvo claro está que se propusieran rayando en el absurdo, transformar el viejo sistema, para lo cual seis años no son suficientes, no hay los hombres y mujeres a la vista dispuestos a hacerlo,  ni la continuidad del modelo económico y social dominante es la mejor herramienta.

Dejo mis dudas a los expertos, estudiosos, y al pensamiento prospectivo de quienes saben sacarle raja a la historia.

Hojas que se lleva el viento

Chingones nuestros Senadores y diputados federales. En menos de una semana recibieron, leyeron, analizaron, modificaron, votaron y aprobaron en comisiones y en el pleno, La Ley de Ingresos 2013. En vísperas de recibir jugoso aguinaldo, la nutritiva sopa de zanahoria de Peña-Videgaray servida, única por cierto, resulta ser capaz de volver genio hasta al más lento, por no decir otra palabra que pudiera ser  políticamente ofensiva. Ahora toca cuadrar en Fast track la Ley de Egresos 2013, bajo la fórmula de que todo cabe en el jarrito sabiéndolo acomodar, como así lo establece la Ley de Herodes.

—o—

En el segundo encuentro con la Sra. Alcaldesa de nuestra ciudad capital para exponerle algunas ideas y propuestas que en Otero Ciudadano se han venido trabajando a lo largo de varios meses, Felipe Hakim le hizo una pregunta: ¿Hay coincidencias entre propósitos, objetivos y acciones del Ayuntamiento xalapeño, con lo que la ciudadanía quiere? La respuesta de Elizabeth Morales aunque a mi juicio fue un andarse por las ramas, no viene al caso. Lo relevante es la pregunta que se le formulara,  en tanto que toca un punto medular de la relación entre gobierno y gobernados en los tres órdenes de gobierno en sus diversas instancias. ¿Hasta donde y en que medida tal relación se sustenta en respuestas concretas de la administración pública a las necesidades reales y sentidas de la población? La respuesta se la dejo de tarea estimado (a) lector.

—o—

El rescate de Xalapa y su dignificación como capital de Veracruz, vale más que una elección. Para quien esto escribe, lo sano sería que todos aquellos ciudadanos que aspiran a la alcaldía, políticos o no, militantes o no de un partido político de los muchos que contienden en la entidad, dijeran fuera máscaras y, de cara a la ciudadanía, hacer pública su intención y lo que propondrían para sacar a la ciudad de su marasmo y encarrilarla por los caminos del crecimiento económico, desarrollo y bienestar de los xalapeños. Que se de abierta la participación ciudadana, bienvenido el debate madrugador. Basta de seguir aceptando sin chistar imposiciones en la designación de candidatos bajo el pretexto de que hay que respetar las reglas del juego. No más mirones de palo,  participemos, Xalapa lo merece y lo exige. Para cada xalapeño, nuestra casa, nuestra calle, nuestro barrio, es Xalapa. Vamos todos por el rescate y dignificación de nuestra ciudad capital, todo granito de arena es valioso, aportémoslo.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En política lo que al vapor se hace en el aire perece. Rayuela

Durante su intervención en el congreso magisterial celebrado en Playa del Carmen, Q. Roo, Elba Esther Gordillo retó al “que anda por Europa”. Hoy, puntualmente recibe la respuesta con la iniciativa de reforma al Artículo Tercero Constitucional, lanzada por el presidente Peña como primer logro del “Pacto por México”. El mandatario expresó que se trata de una propuesta consensuada con los partidos que suscribieron el pacto hace una semana, con la cual se pretende iniciar una reforma que hace tiempo demanda el país.

Con ello Peña Nieto da un paso trascendente en su afán de legitimación. Independientemente de la relevancia que en materia educativa se pretende alcanzar en el marco sistémico neoliberal en boga, es una verdad incontrovertible que políticamente el Frankenstein creado en su momento por el PRI, tiene el rechazo de todo el pueblo de México: Elba Esther Gordillo, paradigma de corrupción y corporativismo clientelar no puede ni debe seguir manteniendo el control de la educación básica.

Como  razón de Estado, la rectoría de la educación no puede estar más en manos de una camarilla corrupta que atenta contra los intereses presentes y futuros de las nuevas generaciones. El consenso es unánime y de ello se vale el presidente Peña para pretender legitimar a su vez, con un primer logro, al improvisado pacto signado con los principales exponentes de la partidocracia nacional.

Desafortunadamente, esto último desvirtúa el objetivo último de proporcionar educación de calidad al pueblo de México. Más que una medida modernizadora de los procesos educativos para elevar la calidad del recurso humano en el mercado laboral, la iniciativa de reforma constitucional en el marco del Pacto por México da a la medida el carácter de política política, con el claro propósito de eliminar a un adversario que si bien en su momento fuera útil al PRI, hoy ya le es un evidente estorbo.

No es circunstancial que más que ponerse el énfasis en la bondad de una propuesta de reforma para elevar la calidad de la educación en México, mediáticamente las baterías estén enfocadas a destacar que las horas para Elba Esther Gordillo al frente del sindicato más poderoso del país están contadas. La medida es de política política y no de una política educativa de Estado, y así se refleja tanto en el orquestado clima informativo como en el propio discurso del Sr. Peña, insistiendo en destacar que la iniciativa fuera consensuada entre todas las fuerzas políticas dentro del pacto recién signado.

Luego entonces si el asunto es político, habría que esperar la respuesta política que a su vez tanto la Sra. Gordillo y el SNTE, sin duda ya preparan para contrarrestar la andanada en su contra. Así como también la postura que los mentores en lo individual habrán de asumir ante una iniciativa que, en muchos casos, afecta la maraña de intereses creados que les ata al sindicato magisterial. Esto, habida cuenta de que la iniciativa de reforma constitucional se pacta con la partidocracia sin previo consenso en el seno del magisterio nacional y al margen del contubernio de la burocracia cupular  del SNTE con no pocos gobernadores.

Tampoco se puede ignorar que con la iniciativa de reforma se le da calor a la oposición a la Sra. Gordillo en el seno del sindicalismo magisterial. Opositores agrupados en la Coordinadora Nacional que por cierto se han manifestado en contra de la asunción de Enrique Peña Nieto a la primera magistratura del gobierno de México.

El cascabel al gato está puesto. ¿Cuáles serán las reacciones políticas a reflejarse en el Congreso de la Unión? ¿Hasta donde el pacto signado entre el presidente Peña y la partidocracia, será suficiente para imponerle al país una reforma constitucional de tal magnitud? Son las interrogantes que flotan en el aire, a sabiendas de que Elba Esther Gordillo no es una perita en dulce que así como así se deje eliminar del panorama político nacional.

Otra interrogante: ¿La iniciativa presidencial de reforma constitucional y la amenaza implícita y explícita a los dominios de  Elba Esther Gordillo es políticamente oportuna, cuando están por ventilarse las reformas a las políticas de Estado, fiscal y energética?

El tiempo dará respuesta puntual. Lo que a mi juicio se puede adelantar es que si bien la conseja popular nos dice que al que madruga Dios lo ayuda, en política no por mucho madrugar se amanece más temprano. El costo político del paso acelerado de un mandatario ávido de legitimarse cuando el horno no está para bollos, podría resultar demasiado oneroso para el país. La prisa e improvisación sin el respaldo social no genera consenso, divide y no suma cuando México requiere de unidad.

Hojas que se lleva el viento

Con el nuevo PRI en la presidencia de la República, México es para los mexiquenses. Interesante inicio de alternancia y construcción de modernidad democrática.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

¿Se está o no se está con el “Pacto por México”, es la pregunta que se le hace a la bancada del PRI en el Senado, tras el anuncio de Emilio Gamboa Patrón de que se pedirá la destitución del senador panista que ocupa la presidencia de la Mesa Directiva de ese cuerpo colegiado. Lo que mal empieza mal acaba.

Pero ese es otro cantar que dará mucho de que hablar.  Mi comentario de hoy versa sobre  la nada extraordinaria efervescencia en los círculos políticos en torno a la sucesión en el gobierno de la capital veracruzana.

Llama la atención que entre dimes y diretes, a estas alturas bacinica en ristre surjan acusaciones de actos anticipados de campaña, cuando ni siquiera se ha procedido por parte de los partidos políticos a la “consulta”  previa a la designación de candidatos a la alcaldía. Nada nuevo bajo el sol, la efervescencia político-electoral es el pan de todos los días de la clase política veracruzana, anteponiendo intereses personales y de grupo a los intereses más caros de la entidad y, en particular, de un municipio postrado que no encuentra su camino para salir del atraso.

Así, en tanto que los “adelantados” que aspiran a suceder a Elizabeth Morales, con nada que legalmente se los impida alzan la mano para decir públicamente yo quiero, en paralelo, con mayor autenticidad, la llamada sociedad civil viene poniendo sobre la mesa la discusión y debate en torno a los problemas más ingentes de Xalapa. Organizaciones no gubernamentales, con talante crítico y propositivo, expresan un legítimo interés por aprovechar la oportunidad del relevo para participar activamente en el diseño y conducción del rescate del municipio, independientemente de quien resulte beneficiado en julio próximo por el voto ciudadano. Esto al margen de colores partidistas, antes al contrario, tocando madera y poniendo en tela de juicio, que una vez más recaiga el gobierno municipal en manos de un político profesional.

Los políticos profesionales oyen pero no escuchan el clamor popular, lo mismo proveniente de los sectores más afortunados que los más desprotegidos y vulnerables. Ajenos a criterios técnicos de valía y a propuestas concretas de atención a necesidades reales y sentidas de la población, su interés es meramente clientelar, electorero y futurista.

Basta observar a los políticos “adelantados”, haciendo como que la virgen les habla, a lo suyo, recurriendo a lo que saben hacer: guerra sucia para descalificar a cuanto adversario de peligro contemplen se les pone enfrente. Absteniéndose de participar con seriedad en el debate ciudadano, convencidos de que la última palabra la tiene el que dicen manda en Veracruz y a ello está orientado el madrugador protagonismo; a la vez que propalan que la elección se gana con dinero no con ideas, propuestas y cercanía con los que pretenden gobernar. “No más un político profesional al frente de la administración municipal”, es lo que se escucha.

Caminos opuestos en un recorrido paralelo que desemboca en diálogos entre sordos y confrontaciones estériles. Ni la clase política escucha y entiende, ni la llamada sociedad civil logra hacerse escuchar y hacer entender a su contraparte que para abatir desigualdad, pobreza y falta de oportunidades, la ciudad capital y su entorno regional requieren de cirugía mayor para su desenvolvimiento y no más placebos cosméticos.

Recién el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, en una más de sus ocurrencias, declaró que su gobierno trabaja por generar más y mejores oportunidades para los veracruzanos. Posiblemente si, pero para los habitantes de la conurbación Veracruz-Boca del Río, o Tuxpan, joyas de su corona virreinal, porque para los xalapeños, las declaraciones del gobernador quedan en eso, simple verborrea que en nada beneficia a la otrora ciudad de las flores, por más esfuerzos mediáticos que se apliquen para mostrar el maquillaje urbano tras el que se oculta ineficiencia desinterés, y abandono.

 No mejora la calidad de vida para los habitantes de la capital del estado, no se observan medidas gubernamentales serias, de fondo y con visión de futuro para atender la demanda ciudadana. En la coyuntura Xalapa no destaca por la promoción del crecimiento económico y el empleo, camino para abatir desigualdad, pobreza y atraso.

De dientes parea afuera se hace ruido en torno al potencial turístico de la capital, como dinamizador de la economía municipal y regional, destacándose sus  fortalezas pero ignorándose debilidades que se ocultan bajo la alfombra. El maquillaje urbano que niega el interés del gobierno estatal por la dignificación de la capital veracruzana, es flor de un día. Son mayores las demandas de infraestructura urbana e industrial, empleo, salarios decentes, vialidad expedita, orden y seguridad, que todo lo que de positivo pueda tener el reconstruir algunas calles o el rescate de espacios públicos que, por cierto, bajo la óptica de la industria sin chimeneas no tienen el menor impacto.

Madrugar participando

Lo positivo del madrugar es que crece tanto la participación y organización ciudadana pugnando por construir unidad de propósitos, así como por encausar la voluntad colectiva para tratar de salir de un  marasmo que ya acusa décadas de inmovilismo y abandono.

En torno a fortalezas y debilidades gira el debate ciudadano, cada vez más participativo, consciente y sustentado, mientras en los círculos políticos se tunden unos y otros en busca del ansiado botín de cuatro años. Si México ya es otro, Xalapa no se queda atrás, está en el mismo paquete en cuanto a cuestionamientos críticos y fundados del quehacer gubernamental y de la clase política en que este se sustenta. El voto de castigo en la pasada contienda presidencial es apenas la cúspide visible de un iceberg de múltiples vértices y aristas.

Tras el silencio y el rumor soterrado, aparente indiferencia y desinterés ciudadano, la legítima preocupación y deseo de participar, anida en cada vez mayor número de xalapeños que buscan organizarse para hacer valer su voz en el momento propicio. Los adelantados en la misma tesitura que autoridades y partidos políticos, ni lo ven ni lo escuchan, a tambor batiente dan por sentado que tienen a Xalapa en un puño.

No sería nada extraordinario que en julio próximo quede en evidencia que ni la parafernalia dispendiosa de las campañas políticas, el gran dedo elector, el clientelismo tradicional en las colonias más humildes colgadas de los cerros y barrancas, o la compra del voto, fueron suficientes para contrarrestar conciencia y voluntad de cambio de una población organizada. En ello debería pensar el racimo de “adelantados” que avivan cotidianamente el mal endémico de la política electoral.

Hojas que se lleva el viento

El presidente Peña ya dio a conocer su largo listado de buenos deseos que presentara a los reyes magos. Toca ahora al Congreso decir con qué ojos mi querido tuerto, y al gabinete informar del cómo materializarlos en escasos seis años. Por lo pronto como anticipo navideño el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) ya apuntó que prometer no empobrece…

-ooo-

No más mentiras sobre el creciente endeudamiento de la administración pública veracruzana, pide el gobernador Duarte de Ochoa. Lo bailado nadie nos lo quita reza la propaganda oficial. Así que a otra cosa mariposa que el que nada debe nada teme.

 

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El dinosaurio no estaba muerto, en la fiesta de disfraces se ocultaba tras la máscara del PAN.

05/12/2012

Plausible el intento por  buscar la unidad de las principales fuerzas políticas en torno a un programa mínimo consensuado, que garantice armonía y civilidad cuando menos en los primeros cien días de gobierno del presidente Peña. Sin diálogo constructivo y acuerdos viables en el seno del Congreso de la Unión, difícilmente podrían prosperar las iniciativas priístas tendientes a dar soporte legislativo, tanto al propósito de legitimar el nuevo mandato, como a los cambios que se pretenden imprimir para alcanzar los objetivos de un nuevo estilo de gobernar. De ahí que el pacto firmado entre el PRI, PAN y PRD, sea visto con buenos ojos en tanto evitaría repetir confrontaciones, dimes y diretes que en los últimos años empantanaran la acción de gobierno.

Las 5 vertientes estratégicas y 13 cursos de acción que delinea el presidente Peña, como proyecto de gobierno en un esfuerzo serio para modernizar y hacer competitivo al país sin descuidar objetivos sociales, por lo ambicioso de sus alcances, es digno de aplauso, más su viabilidad está en duda tanto por su correlato presupuestal para financiarlo sin incurrir en déficit fiscal o nuevos impuestos, como por el respaldo social que requiere para llevarse a cabo. De ahí la importancia de buscar consenso entre las diversas fuerzas políticas y que mejor, que un pacto de concordia y unidad política.

No obstante, como reza la conseja popular, el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones. No basta el acuerdo cupular de la partidocracia para que el consenso aterrice, ya no digamos en un amplio sector informado de la población, cuando menos en la militancia de los partidos signatarios del pacto en cuestión. Un cascarón vacío sin respaldo social es un llamado más a una misa, ahora de tres padres.

Para que un ambicioso propósito de unidad y concordia entre los partidos mayoritarios prospere, el “Pacto por México” tendría que partir de la unidad de intenciones y propósitos al interior de cada uno de los institutos políticos involucrados. Sin consulta previa y careciendo de estructuras democráticas, las cúpulas partidistas transitan por una vía y las bases por otra, atendiendo cada quién a expectativas propias e intereses creados particulares y de grupo.

A lo que habría que agregar que el pacto se da en México. País nada serio en el que la palabra empeñada no garantiza nada. A más de que se establece un pacto de honor anticipado y al margen del contexto de polarización política y social que deviene de la elección presidencial. Ni son los tiempos ni el escenario es del todo propicio para establecer acuerdos entre fuerzas políticas confrontadas.  El estira y afloja al interior del PRD, es ejemplo de ello; la corriente de “los chuchos” firma de espaldas al sentir de las corrientes más radicalizadas del partido.

En este marco, ¿cómo aterrizar un pacto de unidad y concordia que involucre a toda la población? ¿Basta con un acuerdo cupular en el seno de la partidocracia? A mi juicio, es algo menos que imposible, partiendo de la idea de que la participación social es restringida y la democratización de las estructuras partidistas no está contemplada para el corto y mediano plazo. A lo que se agrega el inocultable cuestionamiento tanto a los partidos políticos como a la democracia representativa vigente.

La manzana de la discordia en lo electoral, subyace bajo las buenas intenciones, si es que existen, entre los actores protagónicos signatarios del pacto. Para el presidente Peña, en la forma, el acuerdo partidista le legitima. No así entre amplios sectores de la población que perciben que la legitimidad del titular del ejecutivo federal es expediente no cerrado. La dicotomía fondo y forma en la estrategia peñanietista para alcanzar la unidad de propósitos, no está conciliada y, por tanto, no genera credibilidad.

Pero hay otra cosa que implica riesgos no previstos. La radicalización no sólo está presente en las autonombradas izquierdas, al interior del PRI hay quien piensa que llegó la hora de la revancha tras 12 años de gobierno panista y que, el pacto signado es la oportunidad para imponer un pensamiento único por decreto. O estas a favor del proyecto de Peña Nieto o estás en contra, sin medios tonos que maticen pluralidad política y desigualdad social y cultural.  Si estás en contra eres enemigo de México y, por tanto, sujeto a exclusión y represión. Contraviniéndose los buenos propósitos y objetivos contemplados en el pacto, y abriéndose el camino al autoritarismo como expresión contraria a los avances democráticos alcanzados en las tres últimas décadas.

No se puede hacer de lado que la renovación del PRI aún está en el tintero, las tentaciones del dinosaurio de retornar al pasado están aún latentes bajo la piel de oveja.

Si se quiere que el “Pacto “Por México” prospere, tiene que darse paso a la profundización de la democratización del país, haciendo efectiva la participación ciudadana en todos los ámbitos de la vida nacional. Ese es el reto para el nuevo gobierno y para la ciudadanía para alcanzar paz social, armonía y civilidad en la búsqueda de la transformación y modernización del país. Mientras la partidocracia persista en mantener secuestrada a la democracia representativa, a mi entender este será el principal obstáculo para que el acuerdo entre partidos responda a las intenciones del presidente Peña,  por muy bien intencionadas que estas sean.

Hojas que se lleva el viento

Para que no quede duda ni haya lugar a confusión, la Sra. Gina Domínguez Colío, Directora de comunicación social y vocera oficial del ejecutivo estatal, con la contundencia que el caso ameritaba, expresó a la diputación local que en los medios de comunicación veracruzanos no hay autocensura, sino autocontrol. Y diputados y diputadas, ni pío en atención a su maiceado muy propio y personal autocontrol. Veracruz también tiene cosas bonitas, que caray.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En Veracruz, la protesta ciudadana anti-Peña se dio en las urnas

En un escenario de indiferencia popular ajena al tibio regocijo priísta, a los posicionamientos de diputados de las llamadas izquierdas, a la protesta de jóvenes violentos, y al mitin pacífico de “Morena” en el Monumento a la Revolución en la capital del país, alrededor de medio día de hoy sábado 1 de diciembre, Felipe Calderón entregó simbólicamente la presidencia de la República a su sucesor, Enrique Peña Nieto, cumpliéndose con el protocolo que mandata la Carta Magna.

El “presidente del empleo” deja el poder en un clima de claroscuros que confirma que nadie es monedita de oro. Reconocida su valía por unos y denostado por otros por lo que consideran condujera al país al borde de un Estado fallido, entrega la estafeta a un Enrique Peña Nieto igualmente aceptado por unos y rechazado por otros. Expresando ello el grado de polarización que, al margen de los partidos políticos,  priva a lo largo y ancho de México.

Sucesión presidencial y primer día de gobierno de Enrique Peña Nieto que se da en un clima de merma del Estado de derecho, deterioro del tejido social y cuestionamiento tanto de las instituciones republicanas como de la llamada clase política y el duopolio televisivo. El cambio, más que incitar a la celebración popular, ofrece barruntos de desconcierto e incertidumbre sobre el camino por transitar.

Por sobre la esperanza en la bondad de un nuevo escenario sexenal de trabajo y prosperidad, el fantasma del autoritarismo, desempleo, pérdida de calidad de vida e inseguridad de la gran familia mexicana, se otea un horizonte nada benigno para las mayorías. Escepticismo más que pesimismo se percibe en el ambiente.

La amenaza de los efectos de la crisis global, latente en diversos campos de la vida nacional, se materializa con focos rojos encendidos en la economía, con mayor énfasis en la familiar, sin que se vislumbre para el corto y mediano plazo alguna señal de blindaje efectivo frente a lo que viene.

Tiempos difíciles para México y complejo escenario a desentrañar para el presidente Peña y su mediocre gabinete . El qué hacer y el cómo hacer en lo inmediato, es la incógnita por resolver. Tanto en la coyuntura como en un horizonte de largo aliento, son muchas las prioridades, escaso presupuesto y base social de apoyo, la deuda es creciente y los reclamos rebasan ya la capacidad de respuesta eficaz de la administración pública,  lo mismo en el ámbito federal que en los estados y municipios. Por donde empezar, eh ahí el dilema para el nuevo gobierno.

Renglón aparte, 12 años de virreinato en las entidades federativas complican políticamente el panorama. Retomar el control y reordenar el ejercicio del poder en todo el territorio nacional, no va a ser fácil. Los partidos políticos, como instrumentos parcelados de control ahora al servicio de los gobiernos estatales, no fácilmente caminarán al ritmo que se les marque desde el centro renunciando a los intereses creados generados a lo largo de los displicentes mandatos de Vicente Fox y Felipe Calderón.

El anuncio soportado en reformas legislativas de acabar con la manga ancha en los tres órdenes de gobierno, más que buena señal en las entidades federativas, es amenaza. Corrupción e impunidad sin dar cuenta y razón a nadie pesan mucho en el ánimo de los gobiernos locales. Alcanzar transparencia, oportuna rendición de cuentas y fortalecimiento democrático de ciudadanía, no entraba en los cálculos de la clase política de “provincia”. Se les acabó la fiesta y la música sonará en otra parte. Con el “rey muerto”, los virreyes son historia.

Restablecer el tejido social, recuperando confianza en el Estado de derecho y las instituciones, a la par que se enfrenta con visión de Estado a la crisis económica global, es el reto en lo inmediato. El presidente Peña tendrá que demostrar calidad de estadista, excelente administrador y talante democrático de su cuestionado arribo a la primera magistratura del país, conciliando los grandes temas y propósitos de su gobierno con lo que la gente espera del nuevo presidente. El México de hoy que recibe de Calderón Hinojosa así lo exige.

Hojas que se lleva el viento

No todo estuvo mal en el gobierno de Calderón Hinojosa, resultados positivos y rotundos fracasos, están en la balanza. La historia se encargará de tasarlos en su justa dimensión por lo que no proceden revanchismos a priori ni insensatas cacerías de brujas. En Veracruz es más lo que hay que agradecerle al chaparrito pelón de lentes, que lo que hay que echarle en cara. Xalapa le debe haber resuelto la demanda de más de diez años de un libramiento que aliviara a la ciudad de los riesgos del tráfico de transporte pesado por la Av. Lázaro Cárdenas, la más importante y de mayor aforo.

Con una inversión de más de cinco mil millones de pesos, con tecnología avanzada y una gran visión de futuro, el gobierno federal entregó el tramo “Perote-Corral Nuevo” de la autopista México-Veracruz, dotando a los xalapeños del ansiado libramiento, obra monumental que reduce tiempos y costos a los usuarios en los traslados lo mismo al Distrito Federal que al puerto de Veracruz. Vale la pena observar y valorar socialmente el Puente Xalapa”, portento de ingeniería a la altura del primer mundo. No se lo pierda.

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