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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En política lo que al vapor se hace en el aire perece. Rayuela

Durante su intervención en el congreso magisterial celebrado en Playa del Carmen, Q. Roo, Elba Esther Gordillo retó al “que anda por Europa”. Hoy, puntualmente recibe la respuesta con la iniciativa de reforma al Artículo Tercero Constitucional, lanzada por el presidente Peña como primer logro del “Pacto por México”. El mandatario expresó que se trata de una propuesta consensuada con los partidos que suscribieron el pacto hace una semana, con la cual se pretende iniciar una reforma que hace tiempo demanda el país.

Con ello Peña Nieto da un paso trascendente en su afán de legitimación. Independientemente de la relevancia que en materia educativa se pretende alcanzar en el marco sistémico neoliberal en boga, es una verdad incontrovertible que políticamente el Frankenstein creado en su momento por el PRI, tiene el rechazo de todo el pueblo de México: Elba Esther Gordillo, paradigma de corrupción y corporativismo clientelar no puede ni debe seguir manteniendo el control de la educación básica.

Como  razón de Estado, la rectoría de la educación no puede estar más en manos de una camarilla corrupta que atenta contra los intereses presentes y futuros de las nuevas generaciones. El consenso es unánime y de ello se vale el presidente Peña para pretender legitimar a su vez, con un primer logro, al improvisado pacto signado con los principales exponentes de la partidocracia nacional.

Desafortunadamente, esto último desvirtúa el objetivo último de proporcionar educación de calidad al pueblo de México. Más que una medida modernizadora de los procesos educativos para elevar la calidad del recurso humano en el mercado laboral, la iniciativa de reforma constitucional en el marco del Pacto por México da a la medida el carácter de política política, con el claro propósito de eliminar a un adversario que si bien en su momento fuera útil al PRI, hoy ya le es un evidente estorbo.

No es circunstancial que más que ponerse el énfasis en la bondad de una propuesta de reforma para elevar la calidad de la educación en México, mediáticamente las baterías estén enfocadas a destacar que las horas para Elba Esther Gordillo al frente del sindicato más poderoso del país están contadas. La medida es de política política y no de una política educativa de Estado, y así se refleja tanto en el orquestado clima informativo como en el propio discurso del Sr. Peña, insistiendo en destacar que la iniciativa fuera consensuada entre todas las fuerzas políticas dentro del pacto recién signado.

Luego entonces si el asunto es político, habría que esperar la respuesta política que a su vez tanto la Sra. Gordillo y el SNTE, sin duda ya preparan para contrarrestar la andanada en su contra. Así como también la postura que los mentores en lo individual habrán de asumir ante una iniciativa que, en muchos casos, afecta la maraña de intereses creados que les ata al sindicato magisterial. Esto, habida cuenta de que la iniciativa de reforma constitucional se pacta con la partidocracia sin previo consenso en el seno del magisterio nacional y al margen del contubernio de la burocracia cupular  del SNTE con no pocos gobernadores.

Tampoco se puede ignorar que con la iniciativa de reforma se le da calor a la oposición a la Sra. Gordillo en el seno del sindicalismo magisterial. Opositores agrupados en la Coordinadora Nacional que por cierto se han manifestado en contra de la asunción de Enrique Peña Nieto a la primera magistratura del gobierno de México.

El cascabel al gato está puesto. ¿Cuáles serán las reacciones políticas a reflejarse en el Congreso de la Unión? ¿Hasta donde el pacto signado entre el presidente Peña y la partidocracia, será suficiente para imponerle al país una reforma constitucional de tal magnitud? Son las interrogantes que flotan en el aire, a sabiendas de que Elba Esther Gordillo no es una perita en dulce que así como así se deje eliminar del panorama político nacional.

Otra interrogante: ¿La iniciativa presidencial de reforma constitucional y la amenaza implícita y explícita a los dominios de  Elba Esther Gordillo es políticamente oportuna, cuando están por ventilarse las reformas a las políticas de Estado, fiscal y energética?

El tiempo dará respuesta puntual. Lo que a mi juicio se puede adelantar es que si bien la conseja popular nos dice que al que madruga Dios lo ayuda, en política no por mucho madrugar se amanece más temprano. El costo político del paso acelerado de un mandatario ávido de legitimarse cuando el horno no está para bollos, podría resultar demasiado oneroso para el país. La prisa e improvisación sin el respaldo social no genera consenso, divide y no suma cuando México requiere de unidad.

Hojas que se lleva el viento

Con el nuevo PRI en la presidencia de la República, México es para los mexiquenses. Interesante inicio de alternancia y construcción de modernidad democrática.

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