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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El Banco Mundial (BM) alertó hoy de que la recuperación económica mundial sigue siendo “frágil e incierta” , fundamentalmente por la crisis en la zona euro y los problemas fiscales y de la deuda en EU, e instó a los países emergentes a concentrarse en mejorar su potencial, dio a conocer hoy El Universal en relación al informe “Perspectivas Económicas Globales”, que publica cada semestre el organismo financiero internacional.

El BM estimó que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial creció un 2,3 % en 2012, dos décimas menos de lo que había pronosticado en junio pasado. Además, si en junio el organismo anticipó que la economía mundial crecería un 3 % en 2013, en este último informe rebaja esa previsión al 2,4 %.

Los principales riesgos que enfrenta hoy la economía globalizada, a juicio del Banco Mundial, son la paralización de los avances para resolver la crisis en la zona euro, los problemas fiscales y de la deuda de Estados Unidos y la posibilidad de un recorte abrupto de las inversiones en China.

Panorama nada halagador que involucrando a la totalidad de la economía mundial, en México aparentemente se soslaya. Preocupados más por los vaivenes de la política, que giran en torno a la nueva versión de alternancia partidista en la conducción del país,  lo que promete dice o deja de decir el presidente Peña, así como en los prolegómenos de las elecciones locales en diversas entidades, que por una economía que acusa deterioro, estancamiento y alto grado de informalidad, la crisis global pareciera sernos ajena.

Y sin embargo, ahí está, de cuerpo presente, blandiendo la espada de Damocles sobre un México incapaz de imprimir reformas estructurales más allá de lo que mediáticamente representa el generar leyes que ni perjudican ni benefician a nadie en un estado de derecho poco fiable.

México requiere de cambios profundos que den congruencia al binomio macroeconomía y microeconomía. No se puede hablar de fortaleza macroeconómica cuando se carece de bases sólidas que en lo micro condenan a una gran mayoría de la población a salarios bajos no remunerativos, al desempleo, pobreza y una creciente desigualdad que no se resuelve ni con parches legislativos ni mucho menos con discursos triunfalistas sin sustento sobre un México cansado de vanas promesas.

El descontento crece, la protesta se criminaliza y la amenaza de estallidos sociales es ya tema que no se puede ignorar y que, sin embargo, la respuesta gubernamental pretende atajar con la creación de nuevas comisiones o reciclaje de las ya existentes, sin más objetivo que el diálogo entre sordos. Nada que contribuya con eficacia al abatimiento de los obstáculos estructurales que se oponen a crecimiento económico con justicia social.

Si el hecho de que lo que se consume en México apenas el 45 %  proviene de la fábrica nacional no es motivo de alarma, mucho menos para el gobierno en turno es piedra en el zapato el deterioro del salario, la reducción del consumo familiar y la informalidad en una economía que poco aporta al sostenimiento de las finanzas públicas. Sin el régimen fiscal a que se somete a Pemex, el Estado mexicano estaría en quiebra y, por ende, en condiciones de “Estado fallido” frente a una crisis global que no encuentra el camino para salir airosa.

¡Y la ignoramos! Privilegiando política (o politiquería) por sobre las prioridades económicas que la crisis global exige. Perdiéndose un tiempo precioso impulsando políticas públicas que no tienen más objeto que legitimar figura e imagen de un presidente de la República débil frente a una ciudadanía que, mayoritariamente en sentido lato, le diera la espalda en las urnas.

El PRI si sabe salpicar, es la esperanza, mientras la crisis globalizada restringe margen de maniobra a un presidente que cifrando su optimismo en que todo lo puede, no entiende aún que el que mucho abarca poco aprieta. Y si lo entiende, hace como que la virgen le habla. Superado por la realidad, el Sr. Peña ofrece lo que no puede cumplir mientras el país se le escurre entre las manos.

Si esto se da a nivel nacional, ni que decir de nuestra bucólica aldea en donde todo es prosperidad, no pasa nada, todo está bajo control, quien se dice manda en Veracruz moldea a su sano juicio una realidad que no quiere o no puede comprender. La crisis global no existe ni por tanto nos afecta. Finanzas públicas sanas, endeudamiento tolerable y más saliva que hechos concretos medibles, cuantificables y socialmente aceptables es el pan mediático de todos los días. Mientras el desempleo crece, la informalidad tiñe el territorio estatal y la iniciativa privada, por cierto sin iniciativa y sin invertir un clavo en tareas productivas, comparte esperanzas con la clase política sobre el maná que fluirá desde la cúspide del poder peñanietista.

Hojas que se lleva el viento.

Como un balde de agua fría sobre las espaldas fue recibido por el gobierno a cargo del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa el anuncio del Sr. Luís Videgaray, Secretario de Hacienda, en el sentido de que el Sr. Peña no tiene contemplado el rescate de la deuda estatal y municipal. Las arcas públicas en Veracruz seguirán padeciendo sequía extrema en espera de un nuevo invento que resulte menos oneroso financiera, política y socialmente que la dichosa bursatilización. Por lo pronto, la cortina de humo: acción persecutoria contra  ediles mañosos, firme pero no tanto la reventadera del hilo más delgado que ponga a más de tres en la cárcel.

-ooo-

Y mire con lo que nos sale un diputadillo del montón: ”Hasta 20 años de cárcel para aquellos ciudadanos que se manifiesten afectando vías de comunicación e intereses de terceros”.

¿Cuántos años le gustan, estimado lect@r, para los servidores públicos que prometen y no cumplen provocando la ira de los ciudadanos?

-ooo

Basta pararse sobre un papel para marearse cuando se tiene una piscacha de poder. Sólo así se explica que la Sra. Elizabeth Morales salga a manifestar su intención de competir por una diputación local. Loca de contento por efectos del mareo no ve, no escucha, que es objeto de repudio generalizado en la capital veracruzana.

-ooo-

Atribuirse talento quien ayuno de ideas juzga al perredismo veracruzano y a sus más conspicuos personeros, haciendo gala de epítetos pedestres entremezclados en un lenguaje de verdulería, es una forma más de considerar a los veracruzanos como faltos de inteligencia. Ni es sano ni contribuye en forma alguna al reconocimiento del periodismo crítico pomposamente etiquetado como “círculo rojo”.

Cd. Caucel, Yuc., a 15 de enero de 2013

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