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Monthly Archives: abril 2013

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Todo partido político surge de la sociedad y a esta se debe. Cuando deja de cumplir con su razón de ser, corresponde por tanto a la sociedad el darles sepultura y a otra cosa mariposa. Reflexión personal

En diversas ocasiones he mencionado que a mi juicio el régimen político en México acusa  una profunda crisis que se refleja en un sistema de partidos que, además de obsoletos en su concepción, han dejado de cumplir con su función social y política como intermediarios y como coadyuvantes en la administración de conflictos. La ausencia de ideología  como sustento de visión de futuro, así como un pragmatismo a ultranza, les hizo perder  brújula y rumbo.

Huérfanos de sustento ideológico, su adecuación al modelo neoliberal de desarrollo adoptado por el Estado mexicano no se dio como era de esperarse; dejando de cumplir con su rol de banda transmisora entre el gobierno y la sociedad a la que se deben.

Ayuno de credibilidad y si identificado como una partidocracia parasitaria, el sistema de partidos para la ciudadanía es hoy más un estorbo que vía para el diálogo y concertación entre gobierno y sociedad.

En octubre del 2011, bajo el título México. El sistema político nacional toca fondo , ya apuntaba: “Los partidos políticos han perdido credibilidad y confianza; la ciudadanía les considera más un oneroso lastre que instituciones republicanas forjadoras de democracia y auténtica representatividad popular frente a los poderes instituidos. Sus personeros, a todos los niveles, son ajenos a los intereses de la Nación, manifestándose con desvergüenza y cinismo extremo, anteponiendo el interés personal o de grupo  al bien común.

Se perdieron las formas y, con ello, también el contenido ideológico y programático que alimenta y enriquece el ejercicio de la política. El régimen político vigente en México y consagrado en nuestra Carta Magna, se agotó. Lo que hoy es común denominador en la llamada clase política es la mediocridad y desfachatez, que se hace acompañar de impune corrupción y ostentación de riqueza mal habida.”

Hoy día, a la luz de lo que se ha dado en llamar “Caso Veracruz”, el tiempo me ha dado la razón. El régimen político y con este, el sistema de partidos, ha dejado de responder a su razón primigenia de ser. Más que servir a la sociedad se sirve de esta, deviniendo en lo que ya en términos más peyorativos que sociológicos se le conoce como partidocracia;.privilegiándose un pedestre oportunismo pragmático por sobre la política y el bien común. El abismo entre la llamada clase política y su contraparte, la sociedad civil, se profundiza tocando fondo.

La prueba más contundente de lo anterior es el llamado “Pacto por México”. Presunta conjunción de las fuerzas políticas de este país en torno a un presidente que no confía en sus gobernados. De espaldas a una mayoría ignorada no obstante ser la que determina la conformación y equilibrio de las fuerzas políticas reales, la cúpula del régimen político dialoga, negocia, aprieta, cede e impone por cuenta de y a nombre de los más caros intereses de la Nación ahora interpretados por el Sr. Peña Nieto.

Frágil instrumento de una democracia simulada que ya el llamado “Caso Veracruz”, ha puesto a prueba. Lo que menos importa es lo que la sociedad veracruzana piense al respecto tras haber sido exhibida como objeto de cambio y manipulación electoral. Lo relevante del desaseo electoral jarocho es que ha dado pie para que las dirigencias nacionales partidistas valiéndose del chantaje, de espaldas a sus bases negocien la continuidad del pacto atendiendo cada uno a sus coyunturales intereses.

Lo que está puesto sobre la mesa de negociación con el “caso Veracruz”, no es el hambre de millones de mexicanos que presuntamente se pretende mitigar. De eso ni una sola palabra en los dimes, diretes y carretonadas de estiércol entre el PAN, PRI y PRD. El uso de programas sociales y recursos públicos con fines electorales es el pretexto para el chantaje, lo sustantivo es asegurar espacios, prerrogativas y privilegios para las cúpulas signantes.

Tan es así que para el presidente Peña, de hecho el “Caso Veracruz” está cerrado y el pacto continúa sin mayores tropiezos. Ya Cesar Camacho avaló el proceso interno de selección de candidatos del PRI y sus comparsas, Verde Ecologista y Panal. En Veracruz no pasa nada, el tricolor ganará la elección y los presuntos “ladrones de elecciones” quedarán impunes.

El hilo suele reventarse por lo más delgado. Para el caso de los partidos políticos Veracruz exhibió ser el eslabón más débil de un régimen político en crisis; la sociedad lo percibe; con o sin partidos políticos la vida sigue sin cambio alguno que merezca celebrarse. El 7 de julio próximo lo expresará en las urnas.  Ni un voto al PRI, ni un voto al PAN es la consigna que va de boca en boca frente al estercolero en que se debate la política en la entidad.- Cd. Caucel, Yuc., abril 28 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tanto va el cántaro al pozo hasta que se queda adentro. Refrán

Veracruz avanza con paso firme

Javier Duarte de Ochoa

Habiendo pretendido sacarse la espina tras la derrota electoral de Enrique Peña Nieto en Veracruz, se dejó llevar por sus asesores políticos, primero, para nulificar por todos los medios a su alcance, toda posibilidad de alianza entre el PRD y el PAN y, segundo, para presuntamente instrumentar una estrategia electoral sustentada en el uso de recursos públicos, humanos, financieros y materiales para favorecer a su partido, el PRI, en la contienda que desembocará en la elección de alcaldes de cuatro años y diputados locales. 

Esto en respuesta al gambito que le pusiera el considerado enemigo número uno de la fidelidad y de la prosperidad, el neopanista Miguel Ángel Yunes Linares, que públicamente anunciara su intención de buscar un espacio de privilegio entre los aspirantes de su partido a una diputación plurinominal local. 

Duarte de Ochoa se fue con la finta. Demasiado riesgo el que Yunes Linares llegara al Congreso local y le diera por remover un turbio pasado en el que el tema de la deuda pública no está superado.

Recurrió a su padrino y mentor, invitándolo para hacerse cargo de la estrategia y operación electoral del PRI, como ya es del dominio público, para impedir que el ahora fragmentado panismo en Veracruz, con Yunes Linares y sus vástagos a la cabeza, le infringiera una nueva derrota a las huestes priístas. 

Mal cálculo. El tiro le ha salido por la culata. No sólo Fidel Herrera fue descalificado de entrada por los propios priístas, sino que sus clásicas artimañas de mapache electoral, ahora llevadas a un extremo intolerable, han sido exhibidas por la dirigencia nacional del PAN con audios y videos, involucrando en el ajo a la Sra. Rosario Robles, secretaria de desarrollo social y al propio gobernador veracruzano; poniendo en un brete al presidente Peña, quien a bote pronto en Chiapas tomara partido a favor del PRI descalificando las críticas de una opinión pública que se da por lastimada y ofendida,  e ignorando la demanda interpuesta por el PAN ante la Procuraduría General de la República por presuntos delitos electorales y manejo desaseado de los programas sociales del gobierno federal en Veracruz. 

Postura del Sr. Peña no aceptada por Gustavo Madero, dirigente nacional del PAN, quién exigiendo coherencia y congruencia presidencial sobre un tema de la mayor relevancia, no duda en poner en riesgo la continuidad del llamado “Pacto por México” si no se procede en contra de los servidores públicos demandados.

Ayer martes el PAN, PRD y PT promovieron ante la Cámara de Diputados solicitud de juicio político en contra del gobernador veracruzano y de la titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Rosario Robles, por su presunta participación en una red electoral en Veracruz. La respuesta del Sr. Dr. Duarte de Ochoa con la ligereza que le caracteriza no se dejó esperar: “es pura grilla”, recordando que “el Pacto pasa más por el futuro del país, que por la crispación electoral”. Confiando que la bancada priísta en San Lázaro le saque las castañas del fuego. Su vocera, Gina Domínguez, remacha diciendo que los señalamientos en contra del gobierno son parte de la agenda electoral de los partidos y que se registran siempre que existe una contienda, pretendiendo tapar el sol con un dedo. 

De ese tamaño es la bronca a que diera lugar la inexperiencia política del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Qué necesidad, cuando la lógica recomendaría sopesar si valía la pena exponer al pacto nacional cupular cuando están pendientes de procesar las reformas financiera, fiscal y energética, a cambio de una “crispación política” coyuntural eminentemente electorera -auspiciada de manera muy infantil-, como respuesta a las provocaciones de Miguel Ángel Yunes Linares  y, por lo que se ve en la tónica adoptada por los medios informativos oficalistas en la entidad, ya de una franca guerra sucia que los veracruzanos lamentan y condenan. 

¿Cómo logrará el Dr. Duarte de Ochoa salir del atolladero? Eso depende de que tanto esté en el ánimo del presidente Peña poner el pacto por México por sobre las ruines triquiñuelas político-electorales del PRI en Veracruz, presuntamente auspiciadas por un gobernante que olvida no son ya los tiempos de jugar al virrey. 

Por lo pronto, para la opinión pública, Duarte de Ochoa está más que obligado a limpiar el cochinero ampliamente difundido, caiga quien caiga. El costo de no hacerlo es demasiado alto como para no ponerlo en la balanza. 

Hojas que se lleva el viento 

No es circunstancial que la boda de la actriz, Ludwika Paleta con Emiliano Salinas, hijo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, tuviera lugar en Yucatán. Para los meridenses, el evento que el pasado sábado contara con la presencia de lo más granado de la clase política nacional y poderes fácticos, es muestra fehaciente tanto del clima de armonía y paz social que se vive en la entidad, como de la cercanía y entendimiento del gobernador Rolando Zapata Bello con la cúpula política y empresarial del país.- Ciudad Caucel, Yuc., abril 24 de 2013 

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J. Enrique Olivera Arce

Mientras el país se calienta en torno a un falso debate en materia educativa, el cochinero electoral en Veracruz, como era de esperarse ya se volvió un todos contra todos, bacinica en ristre. Clase política y prensa oficialista veracruzana perdieron la brújula; más de lo mismo pero sin cuidar las formas, al son que toca Miguel Ángel Yunes Linares todos bailan en un aquelarre en el que el desfiguro es lo de menos.

Digo falso debate, porque a estas alturas, aprobadas las reformas constitucionales como lo dispone el protocolo, ni la secretaría de educación pública ni analistas y expertos, mucho menos el descabezado sindicato magisterial, han aclarado al respetable si lo que propuso el Sr. Peña por conducto del llamado “pacto por México”, es una reforma al sistema educativo nacional ó es una reforma al sistema escolar que prevalece en el país. Para la opinión pública lo que se debate tiene que ver en lo sustantivo con asuntos de orden administrativo y laboral más que de búsqueda de una tan urgente como necesaria revisión y mejoría de la educación y sustento cultural del pueblo de México.

En este falso debate, se ha pretendido poner por unos y otros en el centro tanto el quehacer como los derechos laborales del magisterio, dentro del marco de las superadas reformas educativas de la década de los 90 en la mayoría de los países latinoamericanos. Sin tocar el núcleo toral de un proceso educativo cuyo punto de partida es el hogar y no la escuela.

Pero también, a mi juicio se está obviando que el futuro de la educación se construye en el día a día y no por decreto, como un proceso permanente de construcción social, colectivo, cuyos objetivos últimos tienen que ver  con qué educación y qué escuela, para qué sociedad. Pues no podemos ignorar que no necesariamente los propósitos y objetivos de un régimen sexenal soportado en una ideología neoliberal, coinciden con los que, de mayor amplitud, para el largo plazo contempla la sociedad en su visión de futuro.

La escuela, los mentores y las nuevas tecnologías al servicio del sistema escolar son únicamente herramientas y complementos en este proceso de largo aliento. Es la socialización de la apropiación del conocimiento lo que enriquece la calidad educativa y cultural del pueblo en su afán de superación y desarrollo.

En tanto las políticas públicas neoliberales se oponen a tal proceso de socialización, la enseñanza aprendizaje se queda en las formas sacrificando el contenido, pretendiéndose que escuela y mentores carguen sobre sus espaldas una responsabilidad no compartida.

Más, en un escenario como el nuestro en el que las barreras sistémicas que nos son impuestas, pobreza y exclusión se oponen a la equidad y calidad de la enseñanza.

Nada es gratuito. Por algo la confusión puesta sobre la mesa por el régimen del presidente Peña, que no establece la necesaria diferenciación entre educación y escolaridad y, por algo, la resistencia de agrupamientos de mentores que provenientes de los estratos más pobres de la población, no están dispuestos a cargar solos con el muerto.

De un falso debate, conclusiones falsas o insuficientes. Pero con ello se satisface el requisito de participación, inclusión y legitimidad democrática, en torno a un proyecto impuesto por decreto que, por cierto, no tiene marcha atrás a decir de sus artífices.

Y ajenos a todo ello, la mayoría de los veracruzanos somos testigos y víctimas del lodazal político electoral en el  que el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, en su calidad de gobernante, si no es responsable de meter las manos en el proceso como lo viene afirmando no obstante las evidencias, si debemos asumir que es responsable de de no tener el suficiente control para garantizar a la ciudadanía condiciones mínimas de equidad, certeza y transparencia para participar en un ejercicio democrático aseado y propositivo. Si no puede, que lo diga y a otra cosa mariposa, antes de que el fuego llegue a los aparejos.

Hojas que se lleva el viento

La culpa no la tiene el indio… Si la presunta estrategia clandestina del partido-gobierno en Veracruz contempla incidir en el proceso electoral en marcha con el manido recurso de comprar y someter conciencias, es porque sabe que el método es eficaz puesto que nunca falta un roto para un descosido. Si el voto se compra es porque existe quien lo vende o lo cambia por baratijas. Lo que no se vale, en este o en otros mercados político-electorales, es traficar con la miseria extrema, desviando recursos públicos destinados al abatimiento de pobreza y hambre para inclinar la balanza a favor del partido-gobierno. Como dicen coloquialmente en mi pueblo, eso no tiene madre.

Lo más grave es que a los mediáticamente señalados como “ladrones de elecciones”, de facto enjuiciados y condenados por un indignado imaginario popular, oficialmente impunes se saldrán con la suya. Ya el presidente. Peña hizo un enérgico llamado a resistir la andanada crítica de los detractores del régimen. Tal para cual diría el peje.- Villahermosa, Tab., a 21 de abril de 2012.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tanto en el gobierno federal como en  las cúpulas empresariales, algunas voces motivadas por el reciente viaje del Sr. Peña a China, festinan el que México registre costos de mano de obra 19.6 por ciento menores que en ese país asiático, al ser ello incentivo para la inversión e incremento de competividad.

De acuerdo al Bank of América Merrill Lynch, en 2003 los salarios en México eran 189 por ciento superiores a los que privaban en China, revertiéndose tal relación para el presente año, lo que en teoría para quienes festejan tal deterioro salarial en nuestro país, en efecto teóricamente ello favorece la competividad y posición comercial de nuestro país en el mercado mundial de capitales y bienes y servicios.

Sin embargo, a mi modesto entender, si bien tal disparidad favorece al sector exportador, es preocupante que no se observe con la misma óptica de optimismo la repercusión que los bajos salarios tienen para un mercado interno deprimido y, por ende, para el crecimiento económico, distribución del ingreso y calidad de vida y bienestar de la mayoría de la población.

A menor salario menor consumo, en una economía cuya mayor fuerza laboral gravita en torno a los sectores productivos no exportadores, en los que por cierto, PEMEX aparte, también descansa el sistema tributario nacional.

Lo que estaría por verse, es si con el régimen salarial de nuestro país, la pretendida competividad se hace acompañar de la democratización de los incrementos de productividad que, como señala Luis Videgaray, está contemplada en los objetivos de la estrategia económica del gobierno que preside el Sr. Peña. Puesto que ya es lugar común en México que el empleador hace como que paga y el empleado hace como que trabaja, al no existir correspondencia entre el trabajo realizado, el salario percibido y el costo al alza de los requerimientos mínimos de supervivencia de la fuerza laboral.

A esto habría que agregar que gracias al castigo fiscal al ingreso de los causantes cautivos y el estancamiento en la generación de empleos, más del 50 por ciento de la población ocupada se ubica ya en la economía informal, y sigue creciendo. Reduciendo el ingreso gasto de la administración pública en sus tres órdenes de gobierno y, por tanto, incrementándose el déficit presupuestal en detrimento de eficiencia y eficacia en la atención a la población.

Luego no debería verse con tanto optimismo el que el salario de los mexicanos sea inferior al de los trabajadores chinos que, análisis aparte, han mantenido altos índices de productividad a los que no se puede aspirar en nuestro país; sin considerar, además, que el mercado mundial no está para bollos; repercutiendo negativamente estancamiento, recesión y proteccionismo en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y Japón, en las exportaciones mexicanas.

Mismo China, segundo socio comercial de México, pese al potencial de mercado que representa, mantiene una relación comercial asimétrica en la que las exportaciones totales de nuestro país ascienden apenas a 449 millones de dólares frente a 56,936 millones por concepto de importaciones procedentes del país asiático.

De ahí que más que cifrar esperanzas en el incremento de competitividad por bajos salarios, la lógica indica que el énfasis se debería poner en el fortalecimiento del mercado interno, revalorando el peso específico de la micro, pequeña y mediana empresa y el trabajo de los mexicanos, reactivando la fábrica nacional con mayor ingreso y consumo y reduciendo la brecha de desigualdad entre los que tienen todo y los que menos tienen.

Hojas que se lleva el viento

 “Aunque usted no lo crea”, nos dice en su columna “Carrusel” Marco Aurelio González Gama, recién estrenado como socio de Crónica del Poder , citando de diversas fuentes las fortalezas de la economía de México. Considero que no tenemos por qué no creer. No existe duda al respecto si consideramos como válida la numeralia oficial.

No obstante, lo paradójico es que con tal fortaleza, una macroeconomía robusta, una política monetaria estable y una inflación moderadamente contenida por el banco de  México, la microeconomía reflejada en  el empleo, ingreso, gasto, consumo y contribución fiscal de la mayoría de la población exprese lo contrario. México no anda bien.

 Como todo lo contrario a lo que en el marco de la simulación y triunfalismo sin sustento de la administración pública veracruzana, debemos entender por impulso al desarrollo sustentable y prevención frente a los efectos del cambio climático. La sustentabilidad del desarrollo es utopía que se trae a colación con tintes demagógico-electorales y los planes para preservar a Veracruz de los efectos del cambio climático, una falacia que la realidad se encarga de exhibir.- Xalapa, Ver., abril 15 de 2013 

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J. Enrique Olivera Arce

Diseñadas, propuestas y aprobadas por la cúpula de la clase política, ahora compartiendo complicidades en el llamado “Pacto por México”, las presuntas reformas estructurales encaminadas a sacar al país de su actual atolladero, carecen de sustentabilidad democrática y, por ende de legitimidad y consenso entre la contraparte, la sociedad civil.

Por ahora las ya aprobadas en el seno de la partidocracia expresada en el Congreso de la Unión y Congresos locales, está visto que son rechazadas implícita o explícitamente por aquellos sectores de la población más informados y participativos, empezando por quienes se sienten afectados.

Sin consulta previa y sin más sustento que la decisión presidencial de llevarlas adelante, tanto la reforma laboral, la educativa y en proceso la de telecomunicaciones, por decir lo menos en medio de la polémica son en principio cuestionadas. Los legisladores subordinados al Poder Ejecutivo en una democracia sin división de poderes real, se tomaron la libertad de hablar y decidir de espaldas a sus representados.

Por el bien de la Nación, pretexto explícito de las reformas peñanietistas, no se acepta marcha atrás, como ya quedó claro en el discurso oficial, autoritario y vertical del presidente Peña. Sin embargo, la ley no es sinónimo de justicia para un gobierno obligado a gobernar para todos salvaguardando el bien común.

Se escuchará a las voces disidentes, pero su opinión es irrelevante. “Cartucheras al cañón, quepan o no quepan”, como ya es el caso de una reforma educativa que apunta más a restringir derechos de mentores que a la búsqueda de una necesaria y urgente calidad de la educación en México.

Muy al estilo de Margaret Tatcher, “La dama de hierro”, las corrientes conservadoras en México ahora impulsadas por el Sr. Peña tras cuatro lustros de estira y afloja,  no acepta medias tintas, o se está a favor o se está en contra de lo que, a juicio del oficialismo, siente las bases para una mejor inserción del país en el concierto del mercado mundial. Desigualdad y pobreza están al margen de los intereses fácticos. Productividad y competitividad del individuo es el camino.

Democratizar productividad y competividad es el propósito explícito, como lo ha hecho saber el secretario de hacienda y cerebro tras el trono, Luís Videgaray. Lo implícito es minimizar al Estado y privatizar a ultranza la vida económica y social del país, bajo el apotegma del tatcherismo de “Menos sociedad, más individuo”, en una versión tardía de un neoliberalismo radical que tiene de cabeza al mundo, socializando las pérdidas y privatizando la ganancia a favor de unos pocos.

Lo que es rescatable, en todo caso, es que a partir del no hay retorno en materia de reforma laboral y educativa, nadie se puede dar por sorprendido. La reacción impone un retroceso político y social en el que el garrote amenazador se exhibe sin pudor alguno. La “Ley de Herodes” por sobre todo intento por ciudadanizar la política y democratizar la vida del país  es la senda trazada.

Triste escenario sin futuro para las mayorías.

Hojas que se lleva el viento

Ricardo Ahued, gozando de amplia fama pública de empresario honorable y exitoso, y sin cola que le pisen por su desempeño en la administración pública, como alcalde de Xalapa y como diputado federal, corre el riesgo de echar por la borda su prestigio participando en un proceso electoral que, desde sus prolegómenos, se viene distinguiendo por ser el de mayor desaseo en los últimos tiempos de la política veracruzana. El sabe su cuento y el riesgo que corre, ni hablar.

-ooo-

Y a propósito del proceso electoral en marcha que desembocará en la elección de diputados locales y alcaldes constitucionalmente de cuatro años, al partido-gobierno veracruzano se le pasó la mano. No sólo debilitó a los partidos opositores, los destruyó de una manera que debería avergonzar a nuestra doméstica y aldeana clase política. Sin oposición que valga la pena, el PRI va sólo, ganará la elección pero perderá la poca credibilidad que merece del electorado. Y el gobernador haciendo como que la virgen le habla sin parar mientes en el enorme daño que le infringe a nuestra incipiente democracia.- Xalapa, Ver., abril 14 de 2013

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J. Enrique Olivera Arce

Habiéndose puesto de moda por la presidencia de la república el combate frontal a la pobreza en su expresión más aguda, como es el hambre y sus negativas secuelas, sobre todo en la población infantil, la administración pública en sus tres órdenes de gobierno hace como que hace sin que su accionar apunte a las raíces mismas del problema.

El asistencialismo como eje sustantivo de la guerra contra el hambre, con todo y que está demostrada su ineficacia y fracaso, fruto de la inercia pero también de la ausencia de visión de futuro e integralidad, sigue demostrando lo inútil de destinar esfuerzos y recursos en políticas públicas que nacen muertas.

Y peor aún, ante la ineficiencia e ineficacia, se opta por la simulación y el triunfalismo sin sustento, como es el caso de Veracruz.

A más de dos años de iniciado el programa “Adelante”, cuyo propósito explícito fuera abatir la pobreza en un 50 % de la población objetivo, ha quedado en simplemente propósito de legitimación de un gobernante impuesto, con el objetivo de incidir en un cuadro estadístico que coloca a la entidad entre las que cuentan con los municipios  más pobres con altos índices de pobreza extrema.

Los resultados, por más que se festinen, son tan pobres o más que la pobreza que se pretende abatir. Se podrá incidir mínimamente en las estadísticas pero en la realidad, tras generarse falsas expectativas, indica que la pobreza crece en lugar de disminuir. El asistencialismo y la simulación reafirman el carácter de objeto y no sujeto de crecimiento y desarrollo a la población objetivo.

Ni se incrementa la inversión productiva y el empleo remunerado en la economía formal, ni mucho menos mejora el nivel sustentable de ingresos reales y alimentación en las comunidades y municipios inicialmente señalados como objetivos del programa.

Es por ello que llama la atención que ahora, con el Sr. peña como presidente, el DIF hable de un nuevo programa que substituye al anterior, sin que se cuente con una evaluación de acciones y resultados alcanzados a lo largo de casi tres años. Salvo el poner como ejemplo mediático al municipio de Mixtla de Altamirano. ¿Qué se logro? ¿Qué no funcionó? Es lo de menos, lo importante es estar a tono con la moda.

“Adiós a la pobreza”, nuevo programa con la misma estrategia, sobre los mismos municipios que la estadística señala como los de mayores índices de pobreza extrema.

Y llama la atención porque días antes de divulgarse con tono triunfalista el inicio del nuevo programa de combate a la pobreza, el DIF en el estado aseveró que no tiene ni idea de cuantos niños veracruzanos encontrándose en condición de pobreza extrema, padecen hambre y desnutrición.

Indicando lo anterior que se carece de un diagnóstico puntual sobre el cual operar, sustentando un plan integral que de razón de propósitos, estrategia, objetivos, metas y mecanismos de evaluación y control de resultados.

Más de lo mismo, con parafernalia mediática diferente. Sólo que ahora en tiempos electorales, desnudando los propósitos implícitos de un programa asistencialista que, incidiendo entre los más pobres, asegure el voto de la miseria a favor del partido del Gobernador.

Digno de un panorama kafkiano, la percepción que se tiene es que son más los recursos públicos que se invierten en la parafernalia mediático propagandística que en un efectivo combate a la pobreza y abatimiento del hambre. Recursos humanos, materiales, financieros, respaldados por campañas publicitarias en prensa y TV, sirven de cortina de humo para ocultar ineficiencia, ineficacia y, porque no decirlo, corrupción e impunidad.

Toda una estrategia de simulación en pro de ganarse la buena voluntad del presidente Peña, sumándose a la campaña nacional contra el hambre, mientras la pobreza crece en Veracruz, se incrementa desigualdad y disminuye calidad de vida entre la población más vulnerable.

Ya habrá quien, entre los estudiosos de los problemas torales de la entidad, de cuenta pormenorizada, con pelos y señales, de cuanto se ha invertido y cuales son los resultados en los municipios más emblemáticos de la pobreza y pobreza extrema en la entidad. Por ahora, queda la percepción, que no por subjetiva deja de tener impacto político y social para un gobierno cuyo estandarte es la simulación.

Hojas que se lleva el viento

¿Con qué autoridad legal, política y moral el llamado “Pacto por México” atenderá y dará solución a las demandas del magisterio contestatario? Con la autoridad de facto que le da ser engendro presidencial. Así de simple.

-ooo-

La estrategia electoral a cargo de Fidel Herrera para la elección de diputados locales y alcaldes ahora de 4 años, parece estar haciendo agua. Arrinconada en la cúpula de la oficina del  secretario particular del Sr. Duarte de Ochoa y del CDE del PRI, es víctima del fuego amigo.

Dos senadores de la República que ven amenazado su futuro y el control del Congreso ahora en manos de los alemanistas con quien mece la cuna desde una diputación federal, torpedean bajo el agua los arreglos copulares cuyo propósito es dar continuidad al proyecto transexenal del  fidelismo.

Al parecer Fidel perdió terreno y, con él, su ahijado y discípulo, dando lugar a un todos contra todos al interior del tricolor, obligando al gobernador a tratar de hacerse fuerte en sus municipios consentidos: Tuxpan, Córdoba y Boca del Río, en los que deposita su confianza con vías a su sucesión. Aunque quienes se dicen conocedores del paño, pese a los arreglos en lo oscurito del secretario de gobierno, ya dan por perdida la plaza de Córdoba para el PRI. Xalapa, Ver., abril 10 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

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Peña Nieto y Javier Duarte

Puede más el glamour y la proyección de imagen que la sensibilidad política. Razón esta por la que el World Trade Center de Boca del Río,  se ha constituido de facto en la capital de Veracruz. Como centro neurálgico de la vida política y social veracruzana, ha desplazado de los reflectores a Xalapa que hoy por hoy, se le reconoce como la ciudad capital más atrasada y con mayores índices de abandono del Sur-Sureste de México. Tan es así que el presidente Peña, envuelto por el falso oropel de la parafernalia política de los veracruzanos, se tomó la libertad de identificar a la conurbación Veracruz-Boca del Río como la capital de la entidad jarocha, ignorando a la otrora conocida como “La Atenas Veracruzana”.

Lo que ya se tiene en la picaresca nacional como una pifia más del Sr. peña, a mi juicio no es otra cosa que una sutil y deliberada manifestación de ninguneo a quien conduce los destinos de Veracruz. Se trataba de una visita presidencial del más alto nivel para un gobierno necesitado de recursos y apapacho del gobierno federal y, como respuesta, el gobernador obtuvo un presunto desconocimiento de la geografía política de Veracruz por parte del presidente de la república.

El Presidente Peña vino a lo que vino como parte de su agenda de promoción e impulso a su reforma educativa, y no para manifestar su respaldo a un gobierno local con el que no se tiene química. Y así lo manifestó con su “pifia”, ignorando a  Xalapa, ciudad que le diera la espalda en la reciente elección.  No hay otra lectura, para el Sr. Peña el gobierno de Veracruz y la capital de la entidad  no están en su ánimo.

Como tampoco está en el ánimo de los xalapeños el que su ciudad no figure para el presidente Peña como la capital de una de las entidades federativas de mayor peso en el concierto nacional, a decir del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Y, peor aún, que el gobernante se avergüence de la capital veracruzana siguiendo la misma tónica que sus antecesores, Miguel Alemán Velasco y Fidel Herrera Beltrán, dándole la espalda a nuestra ciudad.

Lo que queda como un pasaje anecdótico más de las pifias culturales del Sr. Peña, para Xalapa es medida del grado de deterioro y abandono en que hoy se encuentra tras una década de fallidos gobiernos municipales priístas. Nuestra ciudad no es merecedora a ser exhibida ante propios y extraños como la digna capital de Veracruz.

Y con sobrada razón. Ninguna otra ciudad capital en el centro y sur sureste de México ha recibido tan mal trato de los gobiernos priístas. Abandono e indiferencia por parte de las autoridades es lo que hemos recibido a cambio de la demanda ciudadana y eso tiene un costo político como ya se observa en relación a otra pifia, no del Sr. Peña sino del Dr. Javier Duarte de Ochoa.

No hay peor sordo que el que no quiere escuchar. El horno no está para bollos con una actitud crítica de los xalapeños que se extiende y profundiza, como para que el gobernante hubiera aceptado un nada desinteresado reconocimiento por parte de la  Asociación Mexicana de Editores de Periódicos (AME), “por su papel en garantizar la libertad de expresión”, a sabiendas de que el tema siendo una asignatura pendiente de su gestión no resuelta a satisfacción de la opinión pública estatal y nacional y, de paso, anuncia un relanzamiento de la recién creada Comisión Estatal de atención y protección a periodistas, aceptando de hecho que esta y nada ha sido lo mismo.

La indignación del gremio periodístico, pese al control ejercido por la Coordinación de Comunicación Social sobre los medios informativos, ante lo que se considera simulación y provocación por parte del gobernador, ha sido mayúscula y, precisamente coincidiendo con la visita presidencial y presencia en la entidad de la prensa nacional.

Tal ha sido el ruido, que lo tratado en el foro sobre educación que presidiera el presidente Peña, en todo Veracruz quedó en segundo término. Lo airado de la crítica en las redes sociales y notas informativas en medios independientes de comunicación, deja mucho que decir del nivel de aceptación que para los veracruzanos tiene el Sr. Dr. Duarte de Ochoa y su administración.

La expresión de indignación y rechazo ya le dio la vuelta al mundo y,  sin embargo, el gobernador no ve, no escucha, resbalándole sin más el tono de una  crítica que no le es favorable. Insistiendo en su negativa estrategia mediática de anuncios triunfalistas que ya no hacen mella en una opinión pública que no cree más en cuentos chinos. Lo que nos lleva a preguntar: ¿El Sr. Peña y la administración pública federal a su cargo, si se tragan el anzuelo?

Más temprano que tarde el tiempo nos dará la respuesta. Por lo pronto, en el terreno electoral el PRI, pese a ir prácticamente sólo a la elección de julio próximo, ya encendió los focos rojos. La descalificación del gobierno estatal priísta se hace extensiva al reciclaje de candidatos chapulines.

Hojas que se lleva el viento

Mucho ruido y pocas nueces. En los tiempos que corren, en Veracruz hasta un corrupto papanatas puede ser “premio nacional de periodismo”, luego no deberíamos sorprendernos de que un gobernador compre un reconocimiento y lo festine.  Si, indignarnos, preocuparnos y ocuparnos de la no solución de los grandes problemas que aquejan a la entidad. Estancamiento económico, desempleo, pérdida del valor adquisitivo del salario, economía informal, atraso social, baja calidad educativa, prensa entregada al mejor postor y deuda pública impagable, entre otros, debería tener mayor jerarquía en el orden de prioridades que el alimentar a una farándula política ávida de chismes, escándalos y bacinicazos. Xalapa, Ver., abril 7 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“El clima de cuestionamiento que rodea a los partidos indica la distancia entre lo que la oferta partidaria ofrece y las exigencias de sectores importantes de la ciudadanía.” Juan Carlos Torre

¿El presidente Peña sigue al partido político que le postulara para la presidencia de la República, o el PRI sigue a Peña Nieto?

Creo que la respuesta es obvia. El PRI va a la zaga de la agenda programática, estrategias e iniciativas del  titular del ejecutivo federal sin posibilidad alguna, por ahora, de marchar al mismo ritmo e intensidad del Sr. Peña y su equipo cercano de colaboradores. El gobierno marca el paso y su partido trata de responderle con no muy buenos y eficaces resultados.

Tal percepción confirma la profundidad de la crisis del sistema de partidos políticos que agrupa una partidocracia cuya cúpula está divorciada de sus bases. El presidente al parecer así lo ha entendido y, anticipándose, impuso la modalidad de pacto por México a los tres principales partidos políticos que operan en el Congreso de la Unión.

La crisis partidista no es solo de credibilidad. Puede observarse, sin temor a equivocarse, que también es orgánica y de racionalidad instrumental. Tres lustros de inmovilidad en los procesos de alternancia y transición democrática, desarmaron fines y razón de ser del sistema de partidos en México. El desencuentro entre este y el grueso de la población es evidente, como evidente es que el presidente Peña marcha solo, muy por delante y a todo vapor sin que, necesariamente, ello quiera decir que el camino que traza sea el más  eficaz para alcanzar los objetivos que se propone.

El PRI ajusta sus estatutos a las necesidades de las iniciativas del Sr. peña, e incluso habla de un proceso de modernización y adecuación de su estructura para estar en condiciones de proporcionar la base social de apoyo que requiere la ejecución de estrategias y programas de la presidencia de la República. La cúpula partidista, anquilosada y con ambos pies en el pasado, es insuficiente, incluso para restaurar unidad y consenso en sus propias estructuras.

La oposición representada en el pacto por el PAN y el PRD, desprevenida y sin salir aún de la sorpresa por la derrota electoral en la elección presidencial, ayuna de capacidad de respuesta, sólo le queda seguir la corriente desde la cúpula, aún a costa de alejarse cada vez más de sus bases e incluso rebasada por éstas.

La morralla de nuevo cuño, no cuenta. Cuantitativa y cualitativamente sin peso específico en el conjunto, a los partidos minoritarios sólo les queda nadar de a muertito, sin hacer más olas que las que les son permitidas y cuidándose de no perder registro y prerrogativas.

En este escenario de crisis del sistema de partidos en México, sin olvidar que la elección presidencial se fue a tercios, constituye un reto mayor para la actual administración pública, en sus tres órdenes de gobierno primero, frenar corrupción e inercia y, segundo, adecuarse al ritmo e intensidad de las zancadas de un presidente que le apuesta a su peculiar cosmovisión de modernidad.

Sin cumplimentar ambos retos, difícilmente se dará el encuentro deseado entre autoridad y la llamada sociedad civil como para aterrizar con eficacia el puñado de ajustes y reformas, presuntamente estructurales, que propone el presidente Peña. El rebase que ya se observa en materia de seguridad pública, así como el proceso en  crescendo de la resistencia social y movilización contestataria en el seno de la sociedad, da cuenta de ello, sin que los partidos políticos muestren condiciones para canalizarlos y controlarlos. La banda trasmisora que vincula y retroalimenta sociedad, partidos y gobierno está trabada y desgastada.

A ello cabe agregar el distanciamiento entre una macroeconomía sólida y eficaz pero condicionada a los vaivenes del mercado en la aldea global, y una microeconomía en franco deterioro que, reflejándose en el bolsillo de la familia mexicana, se agudiza ante la ausencia de políticas públicas de redistribución del ingreso, exacerbándose el clima de desigualdad y descontento social que los partidos políticos ni ven ni escuchan, inmersos como están en el jaloneo político-electoral.

El diálogo entre partidos políticos y la sociedad que les cobija, está roto o suspendido.

Por lo pronto, lo que está a la vista es que las elecciones en 14 entidades federativas acusan y reflejan la crisis partidaria, apostándosele a coaliciones copulares de espaldas a la militancia. El déficit democrático al interior de todos los partidos políticos se amplía, imposición,  autoritarismo y la inercia de añejas prácticas, incluyendo el palomeo de las listas por los gobernadores y la compra venta de candidaturas se impone y la reacción de la ciudadanía es de rechazo.

Con este sistema de representación partidaria en crisis, Peña Nieto habla de unidad y consenso político como condición para dar el salto a la modernidad. Propósito utópico que no se substituye con pactos copulares para un país dominado por el hartazgo, en el que la sociedad exige nuevos aires, nuevos rostros y una nueva manera de entender y ejercer la política.

Hojas que se lleva el viento

Más vale tarde que nunca. El gobernador instaló el gabinete económico de su administración. Si en el evento se expresó con verdad, hoy Veracruz está mucho mejor que como lo recibiera de Fidel Herrera. Sólo le faltó explicar como es que con un alto crecimiento económico en la entidad no se resuelve el problema de la economía informal, bajos salarios, y deterioro de la calidad de vida de la mayoría de los veracruzanos.

-ooo-

Por fin pudo más la realidad que la simulación en Veracruz. El clima heredado del gobierno de Fidel Herrera Beltrán de corrupción, opacidad e ineficiencia en el sector salud, se empieza a ventilar. Nemi Dib, secretario de salud en la entidad anunció que se pondrán las cartas sobre la mesa en materia de administración y finanzas en los 59 hospitales y sobre el tema de los contratos de suministro de medicamentos, así como los signados desde el sexenio anterior con la empresa de servicios múltiples FINAMED, tras más de dos años de denuncias ciudadanas sobre el particular. Esperemos que se actúe hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga, pues ya basta de medrar a costa de la salud de los veracruzanos. La pregunta obligada es si las medidas anunciadas incluyen el barrer para atrás. – Xalapa, Ver., abril 3 de 2013

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