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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Mientras el país se calienta en torno a un falso debate en materia educativa, el cochinero electoral en Veracruz, como era de esperarse ya se volvió un todos contra todos, bacinica en ristre. Clase política y prensa oficialista veracruzana perdieron la brújula; más de lo mismo pero sin cuidar las formas, al son que toca Miguel Ángel Yunes Linares todos bailan en un aquelarre en el que el desfiguro es lo de menos.

Digo falso debate, porque a estas alturas, aprobadas las reformas constitucionales como lo dispone el protocolo, ni la secretaría de educación pública ni analistas y expertos, mucho menos el descabezado sindicato magisterial, han aclarado al respetable si lo que propuso el Sr. Peña por conducto del llamado “pacto por México”, es una reforma al sistema educativo nacional ó es una reforma al sistema escolar que prevalece en el país. Para la opinión pública lo que se debate tiene que ver en lo sustantivo con asuntos de orden administrativo y laboral más que de búsqueda de una tan urgente como necesaria revisión y mejoría de la educación y sustento cultural del pueblo de México.

En este falso debate, se ha pretendido poner por unos y otros en el centro tanto el quehacer como los derechos laborales del magisterio, dentro del marco de las superadas reformas educativas de la década de los 90 en la mayoría de los países latinoamericanos. Sin tocar el núcleo toral de un proceso educativo cuyo punto de partida es el hogar y no la escuela.

Pero también, a mi juicio se está obviando que el futuro de la educación se construye en el día a día y no por decreto, como un proceso permanente de construcción social, colectivo, cuyos objetivos últimos tienen que ver  con qué educación y qué escuela, para qué sociedad. Pues no podemos ignorar que no necesariamente los propósitos y objetivos de un régimen sexenal soportado en una ideología neoliberal, coinciden con los que, de mayor amplitud, para el largo plazo contempla la sociedad en su visión de futuro.

La escuela, los mentores y las nuevas tecnologías al servicio del sistema escolar son únicamente herramientas y complementos en este proceso de largo aliento. Es la socialización de la apropiación del conocimiento lo que enriquece la calidad educativa y cultural del pueblo en su afán de superación y desarrollo.

En tanto las políticas públicas neoliberales se oponen a tal proceso de socialización, la enseñanza aprendizaje se queda en las formas sacrificando el contenido, pretendiéndose que escuela y mentores carguen sobre sus espaldas una responsabilidad no compartida.

Más, en un escenario como el nuestro en el que las barreras sistémicas que nos son impuestas, pobreza y exclusión se oponen a la equidad y calidad de la enseñanza.

Nada es gratuito. Por algo la confusión puesta sobre la mesa por el régimen del presidente Peña, que no establece la necesaria diferenciación entre educación y escolaridad y, por algo, la resistencia de agrupamientos de mentores que provenientes de los estratos más pobres de la población, no están dispuestos a cargar solos con el muerto.

De un falso debate, conclusiones falsas o insuficientes. Pero con ello se satisface el requisito de participación, inclusión y legitimidad democrática, en torno a un proyecto impuesto por decreto que, por cierto, no tiene marcha atrás a decir de sus artífices.

Y ajenos a todo ello, la mayoría de los veracruzanos somos testigos y víctimas del lodazal político electoral en el  que el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, en su calidad de gobernante, si no es responsable de meter las manos en el proceso como lo viene afirmando no obstante las evidencias, si debemos asumir que es responsable de de no tener el suficiente control para garantizar a la ciudadanía condiciones mínimas de equidad, certeza y transparencia para participar en un ejercicio democrático aseado y propositivo. Si no puede, que lo diga y a otra cosa mariposa, antes de que el fuego llegue a los aparejos.

Hojas que se lleva el viento

La culpa no la tiene el indio… Si la presunta estrategia clandestina del partido-gobierno en Veracruz contempla incidir en el proceso electoral en marcha con el manido recurso de comprar y someter conciencias, es porque sabe que el método es eficaz puesto que nunca falta un roto para un descosido. Si el voto se compra es porque existe quien lo vende o lo cambia por baratijas. Lo que no se vale, en este o en otros mercados político-electorales, es traficar con la miseria extrema, desviando recursos públicos destinados al abatimiento de pobreza y hambre para inclinar la balanza a favor del partido-gobierno. Como dicen coloquialmente en mi pueblo, eso no tiene madre.

Lo más grave es que a los mediáticamente señalados como “ladrones de elecciones”, de facto enjuiciados y condenados por un indignado imaginario popular, oficialmente impunes se saldrán con la suya. Ya el presidente. Peña hizo un enérgico llamado a resistir la andanada crítica de los detractores del régimen. Tal para cual diría el peje.- Villahermosa, Tab., a 21 de abril de 2012.

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