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Monthly Archives: junio 2013

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Como en los matrimonios desavenidos, el llevar diferencias y discusión al límite de la pérdida de respeto de uno para con el otro, o entre ambos, pone fin a la posibilidad de diálogo civilizado y constructivo entre las partes. Así podría interpretarse el pleito al interior de la cúpula de Acción Nacional.

Habiendo subido de tono acusaciones, dimes y diretes entre las diferentes facciones del panismo, es muy difícil, si no imposible, que puedan alcanzar un acuerdo duradero que permita el rescate y reconstrucción de un partido que cuenta ya apenas con el mínimo legal necesario de militantes para conservar su registro.

Podrá lograrse una tregua, un adiós a las armas de dientes para afuera pero, este será tan coyuntural como transitorio, en tanto no se retorne a los orígenes del partido y este asuma responsablemente su carácter ideológico y programático de oposición de derecha, con el consenso pleno de todas las facciones en pugna. Lo cual, desde mi modesta opinión, en los tiempos que corren parece ser más que imposible. La simulación, pragmatismo, corrupción y gatopardismo, así como el sometimiento y colaboracionismo con el régimen peñista, parece ser la constante.

El poder marea y evita aprender de los errores propios y ajenos. Doce años fueron más que suficientes para que el “partido de la gente decente y las buenas conciencias” alejándose de ideología y programa para la acción, perdiera las formas y exhibiera el cobre mostrando los mismos vicios del PRI, partido al que en el pasado combatieran encarnizadamente. Hoy día nadie se atrevería a negar que la corrupción y la simulación le iguala con sus adversarios de siempre.

La crisis del PAN ya se veía venir. En el marco de la crisis general del régimen político y decadencia de los partidos en que se sustenta, el añejo conservadurismo decimonónico para el neo panismo, pragmáticamente constituye un obstáculo en el Congreso de la Unión para lograr la unidad y consenso en las bancadas blanquiazules para oponerse o seguirle el juego al gobierno del Sr. Peña.

El instrumento meta institucional, creado y sostenido desde las cúpulas de los tres más importantes partidos políticos en México a instancias del presidente Peña, secuestra, de hecho, al cuerpo de la estructura militante de los institutos signantes, a la par que coloca al Congreso de la Unión como simple oficialía de partes. Lo cual reduce en la vida institucional de la Nación el peso específico,  tanto del PAN como del PRD  como oposición  frente a un  PRI que se siente dueño de todas las canicas.

Inaceptable condición para la vieja guardia, que confronta a la cúpula del PAN, ahora como partido de masas, con la tradición histórica de su militancia como partido de cuadros, al igual que sucede al interior del PRD con una dirigencia ya rebasada por lo más radical de sus militantes.

En otra ocasión comentamos que para el país representa  un riego mayor el que el PRI no cuente con fuerzas políticas opositoras. La tentación autoritaria de irse por la libre para un partido que lejos de evolucionar involuciona, no puede ignorarse y así parece estarlo entendiendo más de una fracción del panismo. Esto, a mi modesto entender, más que estar de por medio la pugna por el poder y el dinero (que no es poca cosa), es la manzana de la discordia entre el pragmatismo de unos y el radicalismo conservador de otros en las filas blanquiazules.

Lo complejo del asunto, es que frente a la ciudadanía el régimen político en su conjunto ya es obsoleto e inoperante. Sin excepción partidos y clase política son cuestionados y señalados como corruptos y contrarios a los intereses de la Nación. Sin autoridad moral, representatividad democrática y credibilidad, los escándalos de unos y otros ventilados en los medios, son su “Talón de Aquiles”. En este escenario, cualquier intento de rescate, saneamiento e innovación del régimen político, es visto con desconfianza y calificado de gatopardismo demagógico. El PAN está inmerso en este marco,  su protagonismo en hechos de descomposición y corrupción partidista, le resta capacidad de maniobra para su recuperación y legitimación democrática.

Caso similar al del PRI en los procesos electorales del  2000 y 2006, cuando la gente dudó de la renovación del tricolor y le dio la espalda. Con la diferencia de que las circunstancias eran otras. Hoy la correlación real de las fuerzas políticas, no la que asume Enrique Peña Nieto ofreciendo la zanahoria a una partidocracia corrupta, es distinta; el equilibrio está roto y las mayorías populares aunque de manera aún dispersa y desorganizada, están haciéndose escuchar. El freno ya casi en desuso de la manipulación  partidista., descansa únicamente en un frágil pacto cupular.

La prueba de fuego para el PAN será la presentación, debate y aprobación de las iniciativas de reformas hacendaria y energética, que van de la mano, se retroalimentan y una sin la otra significaría el fracaso de la estrategia peñista.

En la encrucijada tendrán que decidir si se suman pragmáticamente al PRI atendiendo a su vocación de derecha, o se oponen arriesgando el poco oxígeno que les proporciona el Sr. Peña por conducto del Pacto  Entre la espada y la pared, como partido, tendrán que estar a favor o en contra del PRI y de los intereses de la Nación.

El presidente Peña ha sido claro, o están conmigo o contra mí. Los tiempos de las medias tintas están contados. Para el segundo semestre del año, concluido el proceso electoral en curso, por conducto del pacto por México se presentarán y definirán los alcances de las iniciativas claves de ambas reformas y, para entonces, no sólo el PAN, también el PRD, deberá haber resuelto su disyuntiva.

De la conducta que asuma en su momento, dependerá su futuro. Si se suma al PRI no podrá parar el reclamo de de una base electoral plural que hoy le sostiene. Si opta por oponerse, le levantarán la canasta privándole del oxígeno que hoy les prolonga la vida tras la derrota del 2012. Compleja y difícil  decisión, cuando lo que está en juego es su supervivencia como expresión política de la reacción.

Hojas que se lleva el viento

Inútil esfuerzo del candigato Morris. Las ratas son como la cosecha de mujeres, nunca se acaba. El dominio de las ratas está en su naturaleza, la gestación de la hembra dura de 22 a 24 días con 8 a 12 nidadas por año. Cada nidada posee de 8 a 12 individuos con una supervivencia de 12 a 20 individuos por hembra al año. A eso agréguele los ratones que no por ser depredadores menores causan menor daño al entorno.

Si no puedes con ellas ¡Úneteles! votando por la rata de tu preferencia.

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De acuerdo a la opinión de Ricardo Ahued, candidato del PRI a la diputación local por el distrito Xalapa urbano,  los “detractores” de las finanzas públicas estatales se quedan cortos en su estimación de la deuda pública.. No son 35 mil ni cuarenta mil millones de pesos, sino alrededor de 85 mil entre los que destacan las obligaciones de corto plazo que impactan sobre disponibilidades líquidas para operar. De ser correcta la apreciación del candidato priísta, los espectaculares anuncios sin sustento y nunca concretados vertidos por el Sr. Dr. Duarte de Ochoa a lo largo de su mandato, han salido más caros que las albóndigas. Sin obra pública de mérito, pésimos servicios públicos y corrupción evidente, en lenguaje llano el gobierno de Veracruz está en quiebra técnica tanto en el orden financiero como en el político. Y aún así, se destinan recursos humanos, técnicos y financieros a respaldos poco claros a las campañas políticas de un selecto grupo de aspirantes a diputados locales y autoridades edilicias.

Ya lo dijo el santo papa en histórica ocasión, sólo Veracruz es bello y, para muestra, su pendón de corrupción.

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Lastimosa actitud de un candidato a alcalde que medrando a costa del sufrimiento ajeno, se publicita como la “Madre Teresa”, auxiliando a la población afectada por los aguaceros que trajera consigo la tormenta tropical “Barry”.  Patético, pero a Veracruz le conviene. -Xalapa, Ver., junio 23 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Desayunando con Elizabeth Morales en compañía de mis buenos amigos Felipe Hakim y Alfredo Bielma,  le hice ver a la alcaldesa de la capital veracruzana que para un alto porcentaje de la población, Xalapa empieza en la puerta de su casa, su calle o su barrio. La primera impresión con el contacto cotidiano de una realidad que no se puede ocultar conforma una percepción que, de tanto repetirse, da lugar a un imaginario popular que ó habla bien de la gestión de la autoridad edilicia, o en su defecto, todo lo contrario como viene sucediendo. 

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Mi bella Xalapa enpieza en mi calle

Naturalmente, la alcaldesa se queda con la percepción positiva, aduciendo que con menos recursos presupuestales ha superado en mucho a la gestión de Reynaldo Escobar, Ricardo Ahued y David Velasco, aclarando que recibió de éste último deuda pública que incluye obligaciones por cubrir resultantes de la bursatilización de las finanzas municipales. Esto merma la capacidad operativa al Ayuntamiento, destacó. 

Xalapa es otra muy distinta a la que recibí, afirmó Elizabeth, enlistando todo lo que se ha venido haciendo a favor de la imagen urbana, turismo, vialidad, saneamiento, recuperación de espacios públicos, etc., etc. 

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Esto, gracias a que la administración a mi cargo ha sabido bajar recursos complementarios de distintas fuentes federales, destinados a obra pública, mejora en la prestación de servicios públicos y promoción de turismo, entre otros rubros, afirmó. 

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Debe considerarse, aclaró, que tres años son insuficientes para resolver todos los problemas de una ciudad como Xalapa, cuyo diseño original se le opone a cualquier esfuerzo de modernización. Para Américo Zúñiga, la tarea será más fácil con cuatro años de administración.

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Por cuanto al problema de seguridad pública, vialidad vehicular y transporte público urbano y suburbano, el argumento aducido fue tajante. Ese es problema a resolver por el gobierno del estado. Policía y tránsito ya están fuera de la esfera municipal. 

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La argumentación de Elizabeth Morales, no descalifica  mi percepción. ¿Xalapa empieza en la puerta de nuestra casa, o no? De la respuesta a esta interrogante, es que a mi juicio se sustenta a su vez la percepción de cada xalapeño respecto a su ciudad y de lo que para el municipio y su cabecera es la imagen deseable.

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Por ende, de la opinión construida sobre la gestión de las autoridades para sacar a la ciudad de su atraso, pobreza y abandono, o de su indiferencia frente a la problemática de una ciudad que poblacional y territorialmente crece anárquicamente en medio del caos, dependerá la calificación que la ciudadanía otorgue a Elizabeth Morales, al día de hoy o al término de su gestión. 

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Puedo estar equivocado. Está en cada habitante del municipio y la ciudad capital, coincidir o no con mi percepción personal, sin perder de vista que cada quién habla de acuerdo a como le va en la feria ya que no se puede ni debe generalizar.  

No obstante, por lo que se observa y escucha, todo indica que para una gran mayoría de los xalapeños, sin distingo de clase social o ubicación en la mancha urbana, nuestra ciudad capital va de mal en peor, en demérito de la calidad de vida de la población y de las expectativas de inversión, creación de nuevas fuentes de trabajo y empleo. Amén de la pérdida de espacios públicos y entorno ecológico. 

La Sra. Elizabeth Morales está de salida. Los pequeños y grandes problemas que aquejan a nuestra ciudad capital, se quedan. La elección de un nuevo alcalde podría ser la oportunidad para sacar al buey de la barranca. Sin embargo, el clima de descontento y desconfianza para con la autoridad municipal que deja la joven alcaldesa, hace dudar de tal oportunidad, salvo la mejor opinión de la Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo.

No está la solución en los políticos, es la opinión consensuada de un importante segmento de la población preocupada por el presente y futuro de la capital veracruzana. En lo personal estoy convencido de ello, sin la participación consecuente y responsable de una ciudadanía conciente, propositiva y exigente, Xalapa seguirá anclada en el atraso y abandono.

Cerrar filas solidariamente para hacer valer el nosotros en beneficio de todos por sobre el individualismo egoísta, personal o de grupo, es la tarea. 

Hojas que se lleva el viento 

Da tristeza escuchar opiniones en el sentido de que en la actual contienda electoral, el PRI será el triunfador en la mayoría de distritos y municipios de la entidad veracruzana, gracias a la compra del voto. Aquello de que “en política lo que se compra con dinero es barato”, como lo expresara en su momento Fidel Herrera Beltrán, sigue vigente para muchos. Mil pesos por voto es una fortuna para quien no tiene para comer y una bicoca para el PRI, se argumenta, poniéndose ejemplos de cómo opera el tianguis electoral antes, durante y después de la elección. Honestamente espero se equivoquen y prevalezca en la ciudadanía un mínimo de honestidad y dignidad que por el bien de todos, salve a un proceso electoral más que cuestionado.

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El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, en pleno proceso electoral públicamente se sacó de la manga espacios adicionales en la matrícula de  la Universidad Veracruzana, beneficiando a más de mil  800 jóvenes rechazados. Plausible en términos de oportunidad para los jóvenes que aspiran a acceder a la educación superior, pero no se vale si se toma en cuenta el “Adéndum·” signado en el llamado Pacto por México. Todo a su debido tiempo. 

Lamentable también el que para ciudadanos informados del tejemaneje electoral, sea un secreto a voces el que  los integrantes del gabinete legal y ampliado del gobernador de Veracruz, estén asignados a distritos electorales específicos, como coordinadores responsables de la operación política al servicio del partido tricolor, en demérito de su función y de los recursos destinados a obras y servicios en favor de todos los veracruzanos. – Xalapa, Ver., junio 19 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En medio del tendero público de trapos sucios, las campañas de proselitismo de partidos y candidatos transitan sin pena ni gloria en territorio veracruzano. Mientras éstos cubiertos de un manto de simulación ofrecen y prometen, un sector importante del electorado circula en sentido contrario, expresando  malestar y rechazo.

Lo que se percibe en el entorno mediático de un régimen político en franca descomposición, no es nada halagüeño. Es más lo que hay que reclamar y condenar que lo que pudiera tener de positivo en el imaginario popular el ofertar más de lo mismo.

Sin embargo, en tal escenario, una elección no es cualquier cosa. El elegir a la representación popular y a quien habrá de gobernar el municipio, lleva de por medio algo más que expectativas y esperanzas, confianza en el futuro ó la otra cara de la moneda, frustración, desanimo, desconfianza y pérdida de credibilidad en las instituciones, también ofrece la oportunidad para el electorado de refrendar la reivindicación de larga data de la democratización de la vida política y social.

Luego no es tarea fácil tomar una decisión sensata frente a las urnas ni conveniente el simplemente descalificar y darle la espalda a un proceso electoral amañado, desaseado y pedestre, en el que lo que cuenta es el número de votos y no la calidad de candidatos en contienda. El no ejercer el derecho al voto, implica renuncia tácita y flagrante a la lucha permanente por hacer de la vida en democracia marco propicio para alcanzar mayores niveles de libertad y bienestar individual y colectivo.

Contra desconfianza y rechazo, la decisión de no ceder terreno en los logros históricamente conquistados, obliga a sufragar. Los resultados de la elección, con antelación previstos, es otro cantar, un nuevo reto al que enfrentar en el largo camino de la construcción de democracia y ciudadanía. Llegará el momento en el que la auténtica correlación de fuerzas políticas, expresada en la conciencia y voluntad popular, conduzca al rescate de lo que hoy se nos tiene secuestrado.

Es por ello que vale la pena echar un ligero vistazo, ya no a partidos y candidatos, propuestas y promesas de campaña, sino al comportamiento de quienes con su voto a la par que materializan la defensa del sufragio libre, hacen o no hacen suyo el ejercicio de un derecho universal plasmado en nuestra Carta Magna, como es el de votar y ser votado como sustento de un gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Soberanía popular hoy en manos de una representación espuria y servidores públicos que le dan la espalda a los electores.

Como en botica, hay de todo. No obstante y por lo que se refiere específicamente a la capital veracruzana, me llama la atención la confusión de los presuntos electores frente a los candidatos. Unos piden, esperando que de lo alto caiga el maná que les permita ratificar o incrementar status personal y familiar, anteponiendo el interés egoísta, personal o de grupo, a un solidario anhelo por hacer de nuestra ciudad un lugar digno para vivir y formar a nuestros hijos. Sin parar mientes que con ello hacen factible el que para la clase política sea más útil y redituable comprar votos que convencer.

Otros, con mayor conciencia y conocimiento, con visión de largo aliento exigen respuestas claras y contundentes a la problemática cotidiana de una ciudad víctima del atraso y abandono y, porqué no, también del saqueo de aquellos que dando la espalda a sus conciudadanos, se han enriquecido a costa del futuro del municipio y su cabecera.

Entre el pedir y exigir media una gran distancia en términos democráticos. El que pide se conforma con lo que le den, el que exige contribuye a la construcción de ciudadanía y al fortalecimiento de la democracia.

Para nuestro infortunio, quienes lejos de pedir exigen, es una minoría. Quizá por ello es que corrupción, impunidad y simulación salen triunfantes en las urnas.

La indiferencia es otro patrón de conducta frente a una elección. No son pocos los que optan por quedarse en casita a disfrutar el enajenante transcurrir de las horas frente  al televisor; ni les va ni les viene, con su presunto rechazo a la política, cómodamente aceptan lo que le dan, ni se benefician ni benefician a los demás, sino todo lo contrario. Son estos los que alimentan con su indiferencia el dejar hacer, dejar pasar, fortaleciendo a una clase política parasitaria que ofreciendo y no cumpliendo, vive y medra al amparo del silencio cómplice del indiferente.

Es la condición humana, muchos afirman, la que determina la conducta a seguir por cada quién frente a una elección. Cada cabeza es un mundo, dicen otros, a lo que yo agregaría  que cada bolsillo es un universo. Entre el tener o no tener para satisfacer necesidades básicas, nos da la diferencia. Lo grave del asunto es que tanto los que piden, los que exigen y los indiferentes, no dejan de ser considerados por la clase política como un mal necesario, utilitario accesorio en la pugna por el poder.

El resultado electoral iguala a los desiguales, otorgando parejo a unos y otros el más de lo mismo que se opone a un cambio auténtico que posibilite desandar el camino, rescatar y avanzar por un nuevo sendero que asegure el bienestar colectivo. Con la salvedad de que son más los excluidos de los beneficios que la minoría que se despacha con la cuchara grande en la mesa de los vencedores.

Ya los estudiosos se tomarán el tiempo para una disección precisa de votantes y ciudadanos frente a una elección. Baste entonces concluir que partidos, candidatos y medios de comunicación, les resulta más redituable el poner el énfasis en destacar virtudes y confrontar limitaciones de los contendientes en campaña, que tratar de escuchar, conocer y entender a quienes habrán de emitir su voto.  De ahí las sorpresas.

Hojas que se lleva el viento

Patético el esfuerzo de los muy contados medios informativos impresos y electrónicos que aún insisten en tapar el sol con un dedo, pretendiendo ocultar que es el antipriísmo el que anima a la sociedad veracruzana en la actual contienda electoral. Solos en la brega, desde sus “ocho columnas”, gacetillas cartones y columnas periodísticas ponen su mejor empeño para denostar a los adversarios políticos del tricolor y sus comparsas, bordando en un vacío que ya no tiene retorno. Se respeta y se justifica, es su negocio en el marco del libre mercado, pero no por ello son dignos del aplauso ciudadano cuando cotidianamente ponen más leña al fuego en el cochinero de la guerra sucia que enloda a Veracruz.

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La revista “Semblanza” de la periodista, Virginia Durán Campollo, festejará su séptimo aniversario el próximo miércoles 19 de junio, a las 18 horas, en el Centro Recreativo Xalapeño. Nuestras felicitaciones a Vicky, sostener una publicación contra viento y marea no es tarea fácil.

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Agradecemos a los enanos del tapanco su interés por sacar de la red de redes al semanario pulsocritico.com. Con sus travesuras de aprendiz de brujo, se incrementa simpatía, aprecio y comprensión de nuestros amables lectores para un modesto medio independiente y sin fines de lucro.- Xalapa, Ver., junio 16 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Los marineros que sólo tienen instrumentos meteorológicos para el buen tiempo, son incapaces de prever las tormentas. Alejandro Nadal

Mal momento para hablar de negocios con la República Popular China. Las reformas estructurales que promueve el presidente Peña fructificarán, si acaso, en el mediano plazo, mientras que en la coyuntura la economía nacional ya no quiere queso, sino salir de la ratonera.

Todos los indicadores, percepción y confianza de inversores y consumidores, están coincidiendo en torno a una evidente desaceleración de la economía en México, que no siendo ajena a la crisis globalizada mundial, se está topando con serios obstáculos estructurales internos que vienen de muy atrás y que, para salvarlos, hace falta algo más que reformas legislativas y privatización de lo poco que queda bajo el dominio público.

Observándose que la fortaleza macroeconómica y el blindaje frente a la crisis económico-financiera global,  no pasan de ser ilusoria realidad virtual.

Inflación, desempleo, fuga de capitales, abatimiento del ahorro interno, incremento galopante del endeudamiento de estados y municipios, desaceleración en la planta industrial y de la producción de alimentos, merma en el flujo de remesas que nos llegan del exterior, contracción del mercado exterior y doméstico, freno a la inversión pública y privada, el deterioro del poder adquisitivo del salario y de los fondos para el retiro, son focos rojos que apuntan hacia un alto riesgo de recesión para el corto plazo en México, acompañando en ello a nuestros vecinos del norte que en alto grado nos trasmiten los efectos de su entorno económico negativo.

No está a discusión si los escollos a que se enfrenta la economía son rescoldos heredados de los gobiernos panistas, o consecuencia de la estrategia del nuevo régimen. Ahí están y hay que enfrentarlos, antes de que sus efectos agudicen su incidencia en los terrenos de la microeconomía, agudizando la ya de sí vulnerable estabilidad social y gobernabilidad del país.

Productividad y competividad, panaceas propósito de las llamadas reformas estructurales neoliberales del gobierno peñista para participar con éxito en un escenario de libre comercio, no se construyen de un día para otro. Siendo, en la coyuntura, cartas a jugar en una relación comercial con la segunda potencia económica del mundo, sin estas estaríamos apostándole a perder de entrada. Producir, crecer y distribuir la riqueza generada al ritmo de la República china, para México está en mandarín.. Luego la relación comercial con el país asiático, además de seguir siendo asimétrica, significará para México en el corto y mediano plazo incrementar el déficit comercial existente entre las dos naciones, en un escenario de incertidumbre y crisis recurrente.

Al cierre de 2012, el comercio total entre México y China alcanzó 62,657 millones de dólares, de los cuales sólo 5,721 millones de dólares corresponden a exportaciones mexicanas al país asiático. En consecuencia, casi 57,000 millones de dólares corresponden a importaciones de productos chinos, con lo que México registra un déficit en la relación bilateral de más de 51,000 millones de dólares, de acuerdo con la información más reciente de la Secretaría de Economía (El Financiero 03/05/2013).

Luego entonces, tendría que entenderse que el acercamiento del gobierno chino con América Latina y en lo específico con México, no tiene más propósito que incrementar el área de su  influencia geopolítica y, de paso, beneficiarse con la adquisición de materias primas baratas, entre ellas petróleo. Los chinos no son hermanas de la caridad,  lo accesorio seguiría la suerte del principal, dejando a nuestro país en desventaja comercial y política en el juego de las grandes potencias.

Nuestra estrecha vinculación y dependencia económica y política con los Estados Unidos de Norteamérica, nos pondría entre la espada y la pared. ¿Con quién fortalecer vínculos comerciales y políticos? ¿Con nuestro principal socio comercial ó con el país asiático? Es el gran dilema para México si se deja atrapar por el canto de las sirenas de ultramar.

Cuando los traspiés económicos de nuestros vecinos del norte son transitorios, la intención de los chinos es llegar para quedarse, como podría interpretarse su interés por adquirir deuda pública e invertir en grandes obras de infraestructura social y productiva en México.

Propósito obvio a mi juicio, frente a la vulnerabilidad de un país “emergente” tocando a la puerta de la recesión. Mal negocio si con ello pretendemos asegurar reactivación y crecimiento económico, sin antes resolver nuestra compleja problemática interna.

Así que, siempre a mi modesto entender, no deben echarse al vuelo las campanas tan a la ligera. Falta ver que opina el gobierno de Barack Obama al respecto y hasta donde el gobierno de Peña está dispuesto a correr el riego.

Por lo pronto, además de extemporáneo resulta patético el que de manera anticipada a Veracruz ya se apunte entre los beneficiarios de lo que aún no pasa de ser un marco de dudosas intenciones. ¿Aunque quien sabe, a lo mejor se está pensando en los paraguas chinos que se importan  para las campañas políticas?

Hojas que se lleva el viento

PAN y PRD no quitan el dedo del renglón. Les sobran elementos para chantajear al presidente Peña y al PRI, bombardeando en la línea de flotación al cupular acuerdo llamado “Pacto por México”. Ahora el PRD pide una suspensión temporal del acuerdo mientras concluyen los procesos electorales que tienen lugar en 14 entidades federativas. Veracruz y su gobernador  no dejan de estar en el ojo del huracán en medio de una guerra sucia que no tiene fin.

La interrogante: ¿Hasta cuando el Sr. Peña acomodará  las fichas para frenar la inercia del viejo régimen que se le opone? Los que saben  del paño dicen que esto tendrá lugar precisamente al término del proceso electoral. Ya para qué, dicen por su lado los que no saben. Lo cierto es que no se puede hacer de lado que el pacto es el eje central de la estrategia presidencial para el logro de propósitos y objetivos por alcanzar, luego no caben titubeos que le pongan en riesgo.– Xalapa, Ver., junio de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Todo cuerpo que sube tiende a caer; a toda acción corresponde una reacción, de igual o mayor intensidad. Principios elementales que, en el terreno de las ciencias sociales son equiparables a La espiral de Peter que establece: “Incompetencia más incompetencia, igual a incompetencia”, o bien,  el efecto Dunning-Kruger  aplicable a “ los individuos incompetentes que son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia”. Lo que en lenguaje llano, refiriéndose a los mediocres, mi abuela pontificaba con la conseja popular: “El que nace para maceta no pasa del corredor”.

Y todo indica que gran parte de nuestra aldeana clase política se encuentra en tal tesitura, habiendo arribado a su más alto nivel de incompetencia y, de extrema insuficiencia para reconocer y actuar en consecuencia, de su incapacidad para conducir los destinos de Veracruz.

Su acción o reacción frente a una realidad que les rebasa, o que insuficientemente entienden o perciben, les hace caer del ladrillo.

Sólo así se explica el desgarre de vestiduras y gritos al cielo, clamando respeto a una dudosa democracia electoral ante la iniciativa y creatividad, pero también reflejo del hartazgo de la sociedad, de dos adolescentes que han puesto en jaque al proceso electoral en marcha, invitando a votar el próximo siete de julio por un gato.

Lo que para los adictos a las redes sociales no pasa de ser una inteligente y oportuna broma, para la clase política, tomada por sorpresa, adquiere el carácter de amenaza a la democracia;  obligando al Instituto Electoral Veracruzano (IEV) a emitir una declaración pública, invitando a la ciudadanía a no votar por el ya mundialmente famoso personaje gatuno, conocido como “candigato”.

Para otros, también escamados ante tal derroche de buen humor, la iniciativa parte del bunker adversario, ubicando un fenómeno mediático que ha merecido la atención de la prensa mundial, como parte de la guerra sucia, en el intercambio de lodo entre partidos y candidatos contendientes, formalmente registrados ante el IEV.

Sin faltar el candidato oportunista que ve en el voto por Morris, la ocasión para que el sufragio se divida, capitalizando para sí el conteo proporcional.

Para nuestros políticos no tiene nada de graciosa la broma que ya involucra a cerca de 50 mil seguidores. La propuesta del “candigato” a acabar con todas las ratas, los hace ver frente al espejo. La corrupción y la impunidad florecen en tanto la sociedad la tolere.

La inquietud ante tal fenómeno mediático que ya cobro naturaleza política e interés mundial, ya llegó también a nuestros círculos de intelectuales y académicos, generando polémica. Para unos es expresión de una juventud que se siente excluida y marginada, en tanto que para otros, es un claro atentado contra los afanes de una sociedad que se esfuerza por construir ciudadanía y alcanzar cambios sustantivos para el país por la vía de las instituciones democráticas. “Si perdemos el respeto por nosotros mismos, pierde México”, aducen.

Para las “buenas conciencias”, la broma es de mal gusto, propia de jóvenes desorientados influenciados por la televisión y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. “Los muchachos de hoy ya no son como los de antes”, dicen, sin parar mientes en que la sociedad mexicana ha cambiado, más para bien que para mal; entre los jóvenes, de manera aún confusa, se rescata memoria histórica y el afán de trascender rechazando el mundo que sus padres les están heredando.

Lo cierto es que, al igual que aconteciera con la irrupción del #yosoy132” en la vida política y social de México y específicamente en la elección presidencial del 2012 ó los “indignados” del presunto primer mundo frente a la crisis, los jóvenes exigen ser escuchados y tomados en cuenta en la toma de aquellas decisiones cupulares que les afectan cancelando su futuro.

En Veracruz, el vote por “candigato”, ni es broma ni debe ser tomado a la ligera. Está expresando el abierto rechazo de la juventud veracruzana (más los que se sumen de otras partes del país y del mundo), a la descomposición de la vida política en la que se refleja en paralelo tanto la crisis sistémica global como la que acusa el sistema de partidos en México. A lo que se suma la debacle económico financiera que ya impacta en el bolsillo de las mayorías y la pérdida de paradigmas morales, principios y valores universalmente reconocidos.

Crisis multidimensional sin salida a la vista, que orilla a los gobiernos a dar palos de ciego, atentando lo mismo contra principios democráticos que contra calidad de vida y expectativas del devenir de las nuevas generaciones.

Si surge en Veracruz tal manifestación, no es casualidad. La incapacidad e incompetencia de las clases dirigentes en la entidad, ofende a la inteligencia de los veracruzanos. El alto nivel de descomposición de la vida política, expresada en el actual proceso electoral, ha tocado fondo, llegando al límite permisible.

Tal crisis no es privativa de Veracruz. El régimen político a escala nacional transita por el mismo camino. No obstante, es aquí y ahora en donde a los veracruzanos nos aprieta el zapato. Hoy lo que parece ser una broma, llegará el día en que la ciudadanía pase de la algarabía desbordada como manifestación de su repulsa, a una toma de conciencia sobre la realidad y lo que hay que hacer para ponerla al servicio de las mayorías. Y, por lo que se escucha y observa, ésta bien podría adelantarse a la reforma política de maquillaje que se cocina en las cúpulas, obligando a la partidocracia a devolver representación y voluntad popular que por ahora mantiene secuestrados.

Por lo pronto, en Veracruz la incapacidad de la clase gobernante para reconocer su insuficiencia conceptual y operativa para atender a una realidad social y política que le desborda, pone en jaque al proceso electoral, amenazándole con la nulificación de la elección y, de dejar crecer la inconformidad, con un desgastante proceso de ingobernabilidad que Veracruz no se merece. El “candigato”, Morris o los que aparezcan, es apenas la punta del iceberg.

Hojas que se lleva el viento

Bien que se las arregla el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa para dividir y destruir. Primero fueron victimados los partidos políticos de oposición, ahora la prensa, en la que ya se acusa una franca división entre los medios afines al régimen /Los Ginos), los intermedios que bien conjugan el interés económico con la neutralidad, y los independientes que no se deben ni al boletín ni al pesebre oficial, sin faltar los llamados “detractores” de inflamadas vísceras y el círculo rojo de corazón azul celeste. La celebración del Día de la Libertad de Prensa por los periodistas veracruzanos, se encargó de exhibir por donde transita un gremio cuya fuerza radicaría en la unidad frente al poder y no en la dispersión.

Por cierto, Doña Gina Domínguez, coordinadora de Comunicación Social y vocera del ejecutivo, tiene pendientes cuentas por pagar y sus acreedores empresas y personas físicas, ya no aguantan la espera que, según se filtrara, se prolongará hasta pasada la elección del 7 de julio.

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J. Enrique Olivera Arce

Conforme se han ido dando a conocer en Veracruz las listas de quienes oficialmente están registrados para contender como titulares o suplentes en la elección de diputados locales uninominales y plurinominales, así como de alcaldes, síndicos y regidores para los 212 municipios de Veracruz, el consenso entre la ciudadanía crece y se manifiesta en amplios círculos sociales de la entidad: la elección del siete de julio próximo nada bueno dejará a los veracruzanos.

Las razones para aglutinar la opinión pública en torno a esta percepción, son más que obvias. No hay necesidad de atender a costosas campañas de proselitismo, analizar o confrontar propuestas y promesas de campaña, las listas de presuntos  hablan por sí mismas.  Rojos con piel de cordero y vestimentas azules, amarillas o naranja,  entremezclados con azules de hirsuto pelaje disfrazados de caperucita, todos formando parte de un espectro cromático difuso en el que destaca el gris al desnudo del engendro del pestilente y repudiado movimiento de los 400 pueblos.

¿Por quién votar? ¿Por los rojos, los azules, los amarillos, los naranjas? ¿O por el tendero de la esquina que haciendo de tripas corazón, a regañadientes hoy nos da fiado y mañana también? Difícil decisión por asumir en las urnas.

Hay quien dice, por el menos peor, en tanto otros de plano aseguran sufragarán a favor del voto nulo o, más pesimistas, un buen se inclina por no hacer de la fiesta cívica asunto de su incumbencia. Sin faltar los ingenuos que le apuestan a candidatos no registrados, sin parar mientes que con ello dispersarán el sufragio, favoreciendo a los que afirman con descaro que en democracia se gana por un voto.

Estando así las cosas en el peor cochinero político electoral de las últimas cinco décadas, qué se puede esperar entonces de aquellos que resulten triunfadores de este tianguis antidemocrático. Sí, antidemocrático porque a usted, a usted, al vecino y al de más allá, nadie les consultó sobre la idoneidad de tal o cual candidato. Las cúpulas partidistas, amén de quienes mecen la cuna, atendiendo a sus intereses simplemente dijeron: por estos vas a votar el siete de julio y la mayoría lo aceptamos sin chistar.

Nada positivo para el estado, sus ciudades y pueblos, la economía y el bienestar social y cultural de las grandes mayorías. Los ganadores se cebarán sobre los perdedores en el enlodado coliseo, prepararán su próximo salto previo engorde del cochinito, y a otra cosa mariposa. Unos quizá por tres años completos y los otros constitucionalmente premiados por cuatro.

Veracruz y sus nobles habitantes, seguirán siendo los paganos del aquelarre jarocho, obteniendo a cambio del voto estancamiento y retroceso económico, pésima infraestructura y servicios comunitarios, así como un acelerado deterioro de los niveles de bienestar social, con énfasis en los sectores más vulnerables.

Cuando reclamemos,  a tan espurio ramillete de representantes populares, la respuesta es también obvia: ¡Y yo porqué! ¡Que el de atrás o el que viene que pague la cuenta!

Luego entonces, ¿a que esperar?

Lo que no harán por nosotros tenemos que hacerlo por nosotros mismos. No hay de otra, o nos avocamos todos al rescate de Veracruz o nos llevan al baile las muchachas.

Un conocido líder empresarial de la capital veracruzana, a quien preguntara el porqué de la anemia económica de nuestra ciudad, fue tajante en su respuesta: “…el gobierno es el motor de la economía, si este se frena todo se estanca; si a proveedores de bienes y servicios no se les contrata o paga con oportunidad, se frena inversión y reinversión, se incrementan las quiebras, castigo al salario y despidos, y no queda más que acogerse a la informalidad. Es un círculo vicioso del que no hemos podido salir en los últimos años”.

Xalapa y los xalapeños no podemos seguir entonces cruzados de brazos a expensas de un gobierno estatal insolvente e ineficaz, tampoco asumiendo una actitud contemplativa ante el pésimo desempeño de una alcaldesa que le vale. Si las autoridades no hacen lo suyo, ¡que esperamos! Hagamos nuestro el rescate de nuestra ciudad, a rascarse con nuestras propias uñas, asumiéndonos como ciudadanos responsables en el hogar, el trabajo o en la escuela.

Tomemos en nuestras manos cada calle, cada colonia; que el trabajo solidario entre vecinos de a nuestra ciudad lo que el gobierno no le da.

Empecemos de manera organizada por poner la basura en su lugar, pintemos fachadas y enderecemos banquetas, rescatemos espacios públicos para solaz y esparcimiento familiar y racionalicemos el uso del agua, energía eléctrica y el automóvil. Lo demás, por añadidura, vendrá en respuesta a la participación organizada vecinal.

¡Qué esperamos!

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Hojas que se lleva el viento

Emotivo y merecido homenaje a dos grandes del periodismo veracruzano a cargo de la Red de Comunicadores Independientes que preside la Directora del semanario impreso “Abriendo brecha” Leonor de la Miyar Huerdo. Froylán Flores Cancela y Ernesto Rizzo Murrieta, paradigmas vivientes en pleno ejercicio del noble oficio de la comunicación de masas en la entidad, fueron objeto ayer martes de reconocimiento, amistad y gratitud por parte un buen número de tundeteclas y de algunos de los muchos amigos que, a lo largo de medio siglo, recibieran de ambos decanos la mano tendida siempre generosa y con singular afecto.

Un aplauso para los organizadores y mis parabienes para los homenajeados, con agradecimiento por sus enseñanzas y ejemplo a seguir como hombres de bien que con pasión y entrega pusieran su pluma al servicio de los veracruzanos todos. Xalapa, Ver., junio 5 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En la lucha contra la pobreza, “hay que ponerle calor militante, de compromiso: José Mujica, Presidente uruguayo.

Como lo he expresado de manera reiterada, el actual proceso electoral en Veracruz que desembocará el 7 de julio próximo con la elección de diputados locales y 212 ediles, no merece a nuestro juicio el mínimo de confianza. Es un verdadero cochinero antidemocrático y exhibe la crisis terminal de un sistema de partidos políticos en México rebasado por la realidad presente y expectativas de futuro de las mayorías. En congruencia, por tanto, no estamos ni a favor ni en contra de partidos y candidatos. Que con su pan se lo coman.

No obstante y dado el interés superior de Veracruz y en especial Xalapa, no deja de ser ajeno a mi preocupación el curso que toma el proceso a unos días de iniciadas las campañas de proselitismo de quienes aspiran a los cargos de representación citados.

Llamándome la atención la recurrencia a lugares comunes y slogans que no dicen nada a la ciudadanía, reflejando en forma y fondo que es más el interés de los aspirantes por alcanzar una migaja de poder, acceso a la manipulación ciudadana y manejo de recursos públicos, que un interés real por servir a los veracruzanos. Flaca caballada en contienda que en sus “elaboradas propuestas” y promesas de campaña, expresan pobreza conceptual y una franca miseria de conocimiento y capacidad para enfrentar la problemática de un estado y una ciudad capital cuya complejidad les rebasa.

Salvo algunas respetables excepciones que el pueblo conoce y reconoce, se percibe que los ahora candidatos o candidatas, están más cerca del triunfalismo sin sustento de quien ahora gobierna a la entidad y de quien en su carácter de alcaldesa de Xalapa, marchan de espaldas a una realidad abrumadora que habla de estancamiento y retroceso en todos los órdenes de la vida económica y social de la entidad, que de la más mínima intención y voluntad de cambio.

Así las cosas, no es de dudar que los resultados del proceso electoral arrojarán más de lo mismo, profundizando el estado de cosas que hoy prevalece en la sociedad veracruzana.

Es curioso, pero así es, nadie en campaña se ocupa de enmarcar propuestas y promesas en la estrategia de gobierno del presidente Peña y, por lo consiguiente, en el llamado plan nacional de desarrollo y su equivalente para el estado de Veracruz aprobado por el Congreso local.

Grave a mi juicio, las reformas constitucionales aprobadas por el Congreso de la Unión pasan necesariamente por el aval de las legislaturas locales y en nuestro caso específico por la diputación que será elegida el 7 de julio. Y ni que decir de su implementación en la célula básica de la administración pública a cargo de los alcaldes.

Tanto diputados como ediles actuarán por consigna y de espaldas a la ciudadanía en temas del mayor interés para la Nación. Su compromiso para con Veracruz es coyuntural y meramente circunstancial, en tanto que el cargo para el que serán electos, será apenas un escalón más en el encumbramiento político personal de los hoy aspirantes, en su mayoría “chapulines”.

La reforma laboral, la educativa, la de comunicaciones, y las que vienen en materia financiera, fiscal y energética, así como la cruzada peñista contra el hambre, no figuran en la agenda de campaña de los candidatos y candidatas. A lo sumo y de manera más declarativa que de compromiso, se hace referencia al combate a la pobreza y al abatimiento de desempleo, informalidad e inseguridad, sin ofrecer el como y con qué habrán de enfrentar tales fenómenos económicos y sociales en la entidad y en los 212 municipios veracruzanos, siendo estos temas los de mayor relevancia para las mayorías que pretenden representar.

En nuestra ciudad capital en donde clase política y medios de comunicación concentran con mayor intensidad las escaramuzas de  una guerra sucia sin sentido, se privilegia la exhibición de la mugre de los trapos propios y ajenos, evitándose o desconociéndose el carácter integral y multidimensional de la problemática de una ciudad que ya no da para más. El candidato de la coalición que encabeza el PRI, declara que el problema de la vialidad no frenará el desarrollo de la capital veracruzana, sin reconocer que el caos vial es consecuencia de la inviabilidad de todo proceso de racionalización y modernización de una ciudad que, por principio de cuentas, carece de plano regulador y visión de conjunto, así como de una iniciativa privada con serias carencias de iniciativa y disposición para invertir productivamente para generar empleos de calidad.

Xalapa está muerta y sus habitantes exigen sea resucitada. Ello implica no sólo cuantiosas inversiones en infraestructura urbana que hagan de las colonias colgadas de los cerros espacios habitables y seguros, se requieren además fuentes sustentables de trabajo, salarios remunerativos y, sobre todo, visión de futuro, compromiso y voluntad de cambio en sus autoridades. El qué, el cómo, el cuando, en donde  y el con qué, no se percibe en el discurso de campaña y mucho menos en slogans mediáticos que no dicen nada a los ciudadanos, salvo que nos espera más de lo mismo, o mucho peor en el caso de los xalapeños excluidos, a los que se les ofrece hoy una despensa o una lámina de cartón a cambio de pignorarles el futuro.

Y por si fuera poco, borrón y cuenta nueva. Los desmanes de Elizabeth Morales en su desempeño al frente de la comuna xalapeña, quedarán en el olvido. Corrupción e impunidad no se tocan, concluirá impertérrita su mandato y no hay candidato que le ponga cascabel al gato demandando rinda cuentas ante la justicia.

Frente a esta percepción me pregunto si vale la pena entrarle al juego del apapacho o descalificación de partido o candidato alguno. La respuesta es más que obvia, para quien esto escribe no vale ni tiempo  ni esfuerzo, ya los ciudadanos valoraran en su momento la calidad de su voto. De ellos dependerá apostarle al más de lo mismo o expresar su deseo y voluntad de cambio en las urnas.

La interrogante entonces la dejo en el aire: ¿De los candidatos impuestos por la partidocracia, alguno merece ser votado en respuesta a ese deseo y voluntad de cambio de la ciudadanía?

Hojas que se lleva el viento

Quien esto escribe y el semanario en línea “Pulso crítico.com”, se unen al cúmulo de felicitaciones que ha recibido el portal informativo “Crónica del Poder” con motivo de su quinto aniversario en la Red de redes, expresando nuestro sincero reconocimiento  a sus fundadores y sus actuales directores, Felipe Hakim Simón, Francisco Saucedo Ramírez  y Marco Aurelio González Gama, por su compromiso  para con el ejercicio de la libertad de expresión y servicio a la ciudadanía, agradeciéndoles su generosidad al brindar un espacio valioso a los maquinazos del suscrito.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Los gobiernos de Estados Unidos y México jugando al gato y al ratón. El primero no queriendo queso sino salir de la ratonera, le da muchas vueltas al tema de la migración para seguir evitando el ingreso de más mexicanos que compitan por un empleo. El segundo, rogándole a Dios se aliviane la política migratoria de nuestros vecinos del norte para seguir expulsando mano de obra.

En ambos casos el Talón de Aquiles es el desempleo. Así de simple, no hay vuelta de hoja. Mientras el desempleo siga creciendo los dos gobiernos seguirán dándole vueltas a la rueda del hámster.

Pero el desempleo es efecto, no causa. Apenas es pálido reflejo de economías que no crecen y de ahí la preocupación del presidente Peña sobre el tema, quien atento a las recomendaciones de la OCDE nos dice: “Incrementar la productividad en México debe ser un reto, pero también una responsabilidad compartida por todos los actores de la sociedad, es imprescindible que incorporemos nuevas tecnologías, que innovemos en nuestros procesos productivos, que le demos un uso más rentable a los recursos y que incentivemos la creación de empresas más eficientes”.

Tácito reconocimiento presidencial de una realidad que en sus propuestas de reformas estructurales ha desdeñado. El problema de fondo es que el modelo económico neoliberal que profundiza pobreza y desigualdad, encoge la democracia y amplía el privilegio de la minoría, para México está agotado. No podemos avanzar insistiendo en transitar en el mundo globalizado de hoy, en crisis, contra la corriente. Ignorando que la ruta del libre comercio en el contexto internacional es cosa del pasado frente a una nueva versión de proteccionismo en el que el Estado, como actor económico, vuelve por sus fueros porque así conviene al sistema.

Antes que sustentar el reto de mantener a flote la economía en el mercado externo, la mayoría de los países está optando por fortalecerse en lo interno, restringir sus importaciones e incrementando ingreso y consumo de sus habitantes. China está a la cabeza de este renovado paradigma.

Cuando la razón indica que ya es hora de “cambiar de caballo  a mitad del río”,  México y otros países afines constituyendo minoría, se aferran al empobrecido jamelgo neoliberal, pretendiendo que con reformas llamadas estructurales, se pueda remontar la corriente cuando la estructura económica y social del país, a gritos y sombrerazos ya indica que su problemática tiene mar de fondo, tiene carácter histórico, es sistémica, y no aguanta más parches discursivos.

No puede seguir sosteniéndose la ilusoria percepción de que los mexicanos estamos jodidos pero felices, como lo afirma la OCDE. (CNN Expansión 28/05/2013). Para las mayorías algo ya huele mal y hay que limpiar la casa, no se puede seguir viviendo de buenos deseos y falsas esperanzas.

Si para el gobierno la desconfianza en autoridades y políticas públicas que por diversos canales expresan las mayorías empobrecidas de este país, resulta irrelevante y digna de ser, por ende, ignorada, grave resulta tratar con el mismo talante a los dueños del capital. La información dada a conocer sobre la transferencia por mexicanos de de más de 20 mil millones de dólares al extranjero en los últimos tres meses, da que pensar. A quienes deberían estar invirtiendo en México, generando empleos y riqueza, les gana la desconfianza, el Sr. Peña y sus reformas no convencen.

Y tan no convencen que el propio presidente Peña, atendiendo a las recomendaciones de la OCDE y del Banco Mundial, duda de sus efectos en el corto plazo, transfiriendo sus efectos a un horizonte más lejano, como es el lograr que en un futuro incierto se sustente el crecimiento económico en un utópico cambio cultural que haga de los mexicanos entes más educados, productivos y sobre todo, rentables para sus empleadores.

Buen propósito que el Sr. Peña llama a compartir por todos los actores de la sociedad, pero que queda en eso, un buen propósito frente a una realidad que se le niega. Al llamado presidencial el México pobre, bronco y profundo, no tiene más respuesta que el silencio.

Un país en el que más de la mitad de sus habitantes se debate entre la pobreza y el hambre, no puede aspirar a ser productivo en los términos recomendados por los organismos internacionales. Un país en el que los dueños del capital dejando de invertir transfieren su dinero al extranjero, no puede aspirar a ser productor eficiente, innovador y competitivo.

Es triste reconocerlo, pero la terca realidad lo expresa a voz en cuello. O se cambia de modelo de país o veremos escurrir el tiempo entre los dedos, sin más esperanza que un ramillete más de buenos propósitos en el archivo de planes y programas sexenales. En ello deberían pensar las nuevas generaciones, no merecen el México que les estamos heredando.

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