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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

En su continuo devenir histórico, entrelazando experiencias paso a paso, golpe a golpe, tropezando y levantándose los pueblos aprehenden lo que la cultura libresca e ilustres pedagogos no enseñan en el aula…

Un lector que sigue mis maquinazos me hizo la observación de que me equivoco al afirmar que los cambios en el gabinete del Gobernador de Veracruz, son irrelevantes. “No se puede dar ese tratamiento a un hecho que redundará en más perjuicios que beneficios para Veracruz”, dijo.

Tiene y no tiene razón.

Entendiendo su respetable y justificada preocupación, en efecto no se puede ni debe tratar tan a la ligera un hecho que, a ojos vistas, resultará en el corto y mediano plazo una medida lesiva para la mayoría de los veracruzanos.

Sin embargo, los pros y los contras, más los primeros que los segundos,  se han difundido profusamente en la mayoría de los medios de comunicación de la entidad a ello, así como a la opinión recogida entre diversas personas me atengo. Nada nuevo que eleve la estatura política y administrativa del actual gobierno.

Los ajustes en el gabinete, “o reingeniería” como en algunos medios se califican, se dan en el mismo marco de una administración pública mediocre, a todas luces hasta las chanclas endeudada,  ineficaz en sus propósitos y alcances. Luego no modifican en nada las expectativas presentes y futuras de mejoría para los veracruzanos.  En ello radica su irrelevancia.

El contexto

Pero también, debo aclarar a mi estimado lector que el calificativo de “irrelevante” por mi aplicado, se da dentro de un contexto específico:

Los temas centrales tratados en mis últimos artículos, referidos al combate a la pobreza y, a la iniciativa de decreto  con la que se pretende abrirle el camino a la privatización de los recursos energéticos de la Nación.

En este contexto, asuntos de vital importancia para el país a mi juicio merecen la más alta prioridad en la atención de la ciudadanía.  No pueden ni deben pasar a segundo plano, cediéndole una jerarquía que no tienen a reacomodos burocráticos en la administración pública estatal. De ahí que estos me parezcan irrelevantes; más de lo mismo por más que se diga que con estos, en los tres últimos años del mandato del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa se consolidará la prosperidad en Veracruz.

La ola de dimes y diretes en torno a tal reacomodo, barajando los nombres de funcionarios que suben o bajan del carrusel en la burocracia estatal y partidista, no sólo me siguen pareciendo asunto menor, con respeto a los agraciados también reflejo del enanismo que a últimas fechas padece tanto la administración pública como la vida política en la entidad.

Pareciéndome entonces insubstancial el evadir el debate público sobre uno de los más trascendentes temas de la vida nacional, como la pretensión de vulnerar la soberanía nacional, distrayéndose con  hechos, cortinas de humo, que, si bien en Veracruz apuntan hacia más perjuicios que beneficios, tienen una connotación marginal.

En primera y última instancia, como ya lo expresé,  los cambios en comento se reducen a un reacomodo mafioso y sin duda aparentemente eficaz, dentro del proyecto transexenal de la dinastía Herrera-Borunda. Hasta ahí. Dejo al respetable parecer de mis lectores, si esto es benéfico para Veracruz, o todo lo contrario.

Juego de enanos

En este pueblerino escenario, preocuparnos por la sucesión del Sr. Dr. Duarte de Ochoa en la gubernatura del estado, me parece extemporáneo y fuera de lugar. Faltan más de dos años y las circunstancias cambiantes pueden modificar, consolidar,  o dar al traste con el proyecto del ex gobernador Herrera Beltrán.

¿Vale la pena entonces ocuparnos de ello cuando hay otros temas de mayor jerarquía y relevancia? ¿Cuando dimes y diretes se reducen a un simple juego entre enanos, del que quieren hacernos partícipes?

Lo que si debería causarnos resquemor, y vale la pena detenerse en ello, es la postura que como gobernador de todos los veracruzanos, asume el Sr. Dr. Duarte como priísta,  en torno a la iniciativa de reforma energética que impulsa el Sr. Peña. Postura que, a mi juicio peca lo mismo de seguidísmo y ligereza que de falta de respeto a la sociedad plural que gobierna.

Si bien es ya lugar común el desprecio a la inteligencia de los gobernados, machacando por todos los medios y en todos los foros, con la idea de que la panacea del alquimista de Los Pinos va a resolver todos los problemas pendientes de Veracruz, a mi modesto parecer el gobernador veracruzano borda en el vacío.

Para el deporte, para el turismo, para la procuración de justicia, para las Mipymes, para la generación de empleos, para los niños y jóvenes, para las personas de la tercera edad, para las finanzas públicas, para la informalidad, para el abatimiento de hambre y pobreza extrema, para la atención al campo, y hasta para las madres solteras y adolescentes prematuramente embarazadas, con la reforma a los Artículos 27 y 28 de la Constitución General de la república que propone el presidente Peña, para el Sr. Dr. Duarte de Ochoa viene a galope tendido el renacer de la esperanza de una prosperidad nunca alcanzada.

¿Y mientras la mesiánica propuesta reformista para bien o para mal se concreta y fructifica, ¿qué?

¿Cruzados de brazos nos concretaremos a rendir pleitesía al nuevo Mesías que pondrá a México en el primer mundo: el petróleo privatizado?

Postura cómoda cuando la realidad presente exigiendo visión de Estado, trabajo, honestidad y compromiso, nos agobia por falta de capacidad y voluntad política para medio salir del bache que nos tiene postrados y, por cierto, a la zaga de entidades federativas vecinas.

No se puede ni debe olvidarse  que mientras la cargada priísta con un amplio despliegue de recursos públicos, nos pinta un panorama de desastre para un PEMEX que hay que rescatar inyectándole capital privado, el gobierno de Veracruz, mal que bien, vive hoy de lo que económica, política, y sindicalmente expoliada la paraestatal genera.

Esto es lo que en la aldea debería preocuparnos y ocuparnos. ¿Hasta cuando el saqueado erario de la administración pública estatal, seguirá alimentándose de recursos financieros que el gobierno federal provee, y cuyo origen deviene de la esquilmada renta petrolera?

Así, en este marco, si el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, modifica o no la composición de su gabinete, como arriba señalo es juego de enanos.

Dicen que no hay dinero más caro que el que no se tiene. Parafraseando, diría que no hay nada más caro que darle nueva estatura política, intelectual y moral a enanos que se conforman con su pequeñez. Dejémosles pues  a estos, seguir jugando en el tapanco mientras el pueblo de México atiende a lo verdaderamente relevante y trascendente para el país.

Hojas que se lleva el viento

Para el ex presidente estatal del PRI, Profesor y Licenciado Guillermo Héctor Zúñiga Martínez, las izquierdas en este país calladitas se verían más bonitas.

Nos dice el destacado intelectual y pedagogo en su última entrega periodística, que resulta funesto el que falaces representantes de la llamada izquierda,  conformen un coro que ya nos tiene cansados, aturdidos y molestos, oponiéndose a la valiosa propuesta del respetable presidente Peña Nieto en materia energética. Lo que más le molesta al también rector de la Universidad Autónoma Popular de Veracruz, es que la “siniestra” pida al pueblo que no crea en el Partido en el poder, y que la crítica se eleve hacia los inversionistas privados provenientes de otros países, que ya  de si tienen mayor presencia en México que la que pudieran tener en PEMEX de concretarse la reforma del Sr. Peña.

Respetable la opinión de quien está a cargo de una institución pública de educación superior, forjadora de hombres y mujeres de bien, preparados y dispuestos a sumarse a las tareas del desarrollo, pero de la cual disiento. No sólo porque no aporta argumentación alguna de valor a la deliberación en torno a la reforma energética que proponen los poderes fácticos por conducto del presidente Peña, sino también por el tono de intolerancia y descalificación indiscrimada con la que se refiere a un auténtico y legítimo liderazgo de la oposición de izquierda, al que no se atreve a mencionar por su nombre. Y, más grave aún, el que pontifique en contra de movimientos sociales cuyo único camino para expresar inconformidad y hartazgo es la calle.

Por cuanto a su partido, el PRI, por favor, no olvidemos que tiempo ha las mayorías le han dado la espalda en las urnas. Por algo será.-Xalapa, Ver., agosto 17 de 2013.

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