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Monthly Archives: octubre 2013

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Toda reforma al marco normativo que implique agitar el avispero de los intereses creados,  lleva consigo resistencia y rechazo. Ni todos están de acuerdo ni todos están dispuestos a dar el salto adelante que la sociedad requiere.

Hay dos formas de avanzar en la implementación de toda reforma, sea esta política, económica o social: la inteligente, sustentada en su aceptación y amplio consenso y aquella que los tabasqueños en lenguaje coloquial denominarían como  “a la pela vaca”, surgida de  ignorancia, improvisación e imposición autoritaria.

En el primer caso, se parte de un diagnóstico serio, congruente y profundo de la realidad objeto de transformación y cambio y se instrumenta mediante la consulta ciudadana, el diálogo, el convencimiento y el consenso, propios de una sociedad que  preciándose  de ser democrática, evita al máximo el agudizar el inevitable conflicto a que daría lugar la o las reformas en cuestión.

“A la pela vaca”, todo lo contrario. Se parte de la ignorancia, se evita la consulta previa, el diálogo con la ciudadanía y, por ende, el convencimiento y amplio consenso; improvisándose en contenido y alcances e imponiéndose mediante la fórmula simplista y antidemocrática de la imposición a raja tabla. Cartucheras al cañón, quepan o no quepan, esto es así y así será simple y llanamente porque “El Estado soy yo”.

Un auténtico estadista -pocos por cierto hoy día en el ámbito internacional-,  para adecuar la marcha de la sociedad a los nuevos tiempos  sin temor a equivocarme optaría por la  primera vía, la de la inteligencia y congruencia. Un ejemplo de ello nos lo da Michelle Bachelet, aspirante favorita en segunda ocasión a la presidencia de Chile, que en su propuesta electoral somete al juicio de la ciudadanía  su propósito de llevar adelante sendas reformas en materia educativa y hacendaria.

Nada de sorpresas. El propósito se hace explícito en contenido y por anticipado, sujeto a la voluntad ciudadana a expresarse en las urnas el próximo 17 noviembre en ese país andino.

Por el contrario, quién gobierna sin tener estatura de estadista, simplemente, a la “pela vaca” sorprende a la mala, improvisa  e impone, auspiciando profundización y radicalización del conflicto.

Este es el caso del aprendiz de brujo y vendedor de falsas ilusiones, Enrique Peña Nieto, y sus presuntamente estructurales reformas a la legislación vigente; acompañándole en su despropósito, la insensible y acomodaticia partidocracia que, sin visión de futuro y compromiso para con la Nación, atendiendo a oscuros intereses coyunturales sin más respalda autoritarismo e imposición.

Una gran mayoría de la población está de acuerdo en que el estado de cosas prevaleciente en México debe cambiar, así como está de acuerdo en que el camino pacífico del cambio no puede ser otro que el de las reformas, a condición de que éstas sean para bien, con amplio respaldo social,  y no para retroceder en tiempo y forma profundizando aquello que históricamente se ha venido conformando como escollo al crecimiento económico,  justicia social y desarrollo.

Sin consulta previa, sin diálogo y sin consenso, las reformas van porque así lo quiere, “hoy, hoy” parafraseando a Vicente Fox,  el presidente Peña,  y ahí es donde la puerca tuerce el rabo. A fuerza ni los zapatos entran. Sus cuestionadas reformas son rechazadas por una evidente mayoría y, en el inter, agitado el avispero, el país entero se le escurre entre los dedos.

A menos de un año de distancia de su unción como titular del ejecutivo federal, no queda bien ni con dios ni con el diablo en su loca carrera por entregar lo que de  México queda a los poderes fácticos trasnacionales.

En el pedir está el dar. El desconocimiento del México profundo y del comportamiento de las fuerzas políticas reales en una sociedad en constante transformación le pierde. Más que obtener aceptación y consenso de una ciudadanía lastimada, a su afán reformista sólo puede augurársele descalabros y tropiezos.

¿Quién pagará los platos rotos?, las víctimas de siempre, serán los que menos tienen y menos esperan de políticas públicas fraguadas a “la pela vaca”.

Hojas que se lleva el viento

No hay acuerdo. Mientras algunos veracruzanos califican al extinto Fernando Gutiérrez Barrios como estadista destacado, gran gobernante, leal a la república y salvador de la patria, para un gran número de mexicanos a los que les tocara vivir la etapa de la guerra sucia de los años sesenta, el capitán fue simplemente un policía represor, intrigante y avieso, enemigo de las libertades políticas y de la libre difusión de las ideas. Para  salir de dudas, unos y otros deberían recurrir al Archivo histórico de la Nación.  Los papelitos ahí custodiados  no mienten. Xalapa, Ver., octubre 30 de 2013.-

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La semana anterior el Delegado de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social de la federación,  en su primer encuentro con los integrantes de la Asociación Civil “Otero Ciudadano” que preside la contadora Leonor de la Millar, puso a disposición del auditorio un interesante informe  sobre las actividades de la delegación a su cargo.

Tras una amplia explicación de cometido y funciones de la delegación,  apoyado en  cifras del INEGI y atendiendo a la preocupación de los presentes sobre el comportamiento del empleo en la entidad, el funcionario federal destacó lo que a su juicio y desde la óptica de la Secretaría del Trabajo favorece o limita tanto la generación de nuevos empleos como el mantenimiento o pérdida de los existentes. Así como las modificaciones que se vienen aplicando en esa Secretaría para hacer de la dependencia  un instrumento promotor y no únicamente,  persecutorio de las empresas que no cumplen con los ordenamientos legales vigentes. 

Haciendo hincapié en  el rol que juega la información y la capacitación para una sana y fructífera relación entre gobierno, empresas y trabajadores,  propició y aceptó el diálogo con hombres de empresa, contadores y estudiosos presentes que, en un tono de crítica pero también de respeto, le formularan inquietudes, dudas, señalamientos y propuestas.

Para quien esto escribe lo destacable de la reunión con Dn. Francisco Mora Domínguez  fue la aceptación de un servidor público tácita, espontánea y compartida con su auditorio, de la justificada preocupación en torno a la  situación que se vive en la entidad en materia de empleo.

Sin falso triunfalismo, y respaldado por cifras oficiales generadas por el INEGI y el ENOE,  compartió un retrato hablado de la situación que para el segundo trimestre del año en curso, guarda la estructura económico-poblacional de Veracruz.

En el diagnóstico de referencia se asienta que de una población total en Veracruz de 7 millones, 915,231 habitantes, el 75 por ciento (5´932,982)  se encuentran en edad de trabajar en tanto que la población menor de 14 años registra el 25 % restante.

De ese 75 % en edad de trabajar, la población económicamente activa en la entidad asciende a 3´215,601 y la no económicamente activa a 2´717,381. Es decir, el 45.8% de 5´932,982, no se considera como activa esté o no disponible por razones diversas.

En este escenario, lo destacable es la población ocupada y la desocupada, al trimestre de referencia.

La primera asciende a 3´099, 934 en tanto que el 3.6% (115,667) corresponde a la no ocupada.

Hasta aquí, las cifras no son del todo preocupantes aunque podrían ser mejoradas bajo una óptica optimista. Remitiéndonos únicamente a la población económicamente activa, el 3.6 % de desocupación podría considerarse en época de crisis como aceptable y es en base a este indicador que se genera el discurso triunfalista del gobierno estatal.

Lo verdaderamente grave, a mi juicio, es que del total de la población ocupada, el empleo formal apenas es del orden de 1´013,678, contra 2´086,256 personas que se desenvuelven en la economía informal. Lo cual quiere decir que el 67.3% de la población ocupada en Veracruz se mueve en un nebuloso y opaco ambiente de informalidad en el que cabe todo, lo mismo   la evasión fiscal o de obligaciones de seguridad social, que el desempleo abierto o encubierto.

Situación esta última que no se contabiliza en la formulación del triunfalismo laboral del discurso con el que se pretende vender la idea del Veracruz próspero,  generador de empleo en calidad y cantidad por arriba de la media nacional.

Vistas de conjunto, las cifras anotadas y divulgadas por el delegado de la STPS en la entidad, dejan claro que la estructura económico-poblacional de Veracruz no se corresponde con una economía en bonanza, como tampoco justifican el que a los cuatro vientos se anuncie que el crecimiento económico de la entidad es del doble del que viene registrando el país.

Considero que no hay forma alguna de concebir un proceso económico de avanzada sustentado en la informalidad de la ocupación y, por ende, en la vulneración del estado de derecho en detrimento tanto de las finanzas públicas como en la redistribución de la riqueza generada,  por muy estrecha y marginal que se contemple esta para mantener la dinámica sistémica de reproducción ampliada del capital. Una economía caótica y anarquizante, necesariamente se refleja en atraso y estancamiento de la sociedad que lo permite y auspicia.

Faltaría constatar en qué proporción la población ocupada formalmente se desempeña en actividades primarias, secundarias o de servicios, en el medio rural o en los centros urbanos, para tener una imagen regional y sectorial más nítida de la realidad productiva y laboral de Veracruz. Eso se lo dejamos a los expertos y estudiosos como tarea. Baste este apunte para destacar el valor de la objetividad y humildad de un funcionario público que, sin tapujos ni simulación, enriquece el diálogo con la ciudadanía para un mayor acercamiento al conocimiento de la realidad real de nuestra entidad federativa.- Xalapa, Ver., octubre 27 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Gobernador de Veracruz

Javier Duarte de Ochoa

Si algo caracteriza a la actual administración pública  veracruzana, es a mi juicio el clima de simulación que permea vertical y transversalmente en todos  sus niveles.

La inveterada persistencia en mentirle a los veracruzanos sobre un próspero estado de cosas, es la constante y, hasta pareciera ser que la estrategia de comunicación social del titular del ejecutivo se sustenta en la innoble consideración de que la población es menor de edad, retrasada mental o falta de inteligencia para discernir entre una falacia y la verdad que  de manera pertinaz se impone en la realidad de la vida cotidiana.

Es por ello que no tiene nada de extraordinario el que Erick Lagos, secretario de gobierno y guía político en la entidad del perredismo en desgracia, promocione la insustentable mentira de que “en tres años se han superado las expectativas del plan de desarrollo veracruzano”, como anticipo a la tónica que habrá de imprimírsele al mensaje que, desde el Castillo de san Juan de Ulúa, emitirá el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa con motivo de su tercer informe de gobierno.

Nada nuevo, la misma estrategia, la misma tónica, la misma falacia que de tanto repetirse a lo largo de tres años, se esperaría fuera aceptada como verdad por una ciudadanía que no termina aún de asimilar los renglones más oscuros de los mitológicos logros del  ex gobernador Fidel Herrera Beltrán.

Y no es así, la percepción de hombres y mujeres comunes en la calle indica lo contrario. El gobierno de Herrera Beltrán es referente de lo que pudo haber sido y no fue; tiempo pasado que no teniendo  retorno no desdibuja presente y futuro de la actual administración a cargo del Sr. Duarte de Ochoa.

La credibilidad en el gobierno de Veracruz alcanza ya su nivel más bajo en los tres años que están por cumplirse, en tanto que para el futuro cercano, las expectativas de un cambio para bien orientado a un alcance mínimo de la prosperidad que se oferta en el plan estatal de desarrollo, son negativas.

Luego si la estrategia de comunicación social en un proceso de rendimientos decrecientes, no cumple con la tarea asignada al  engaño y la simulación, porqué persistir en sostenerla. En medio de la opacidad reinante, nadie se lo explica. ¿A qué propósitos o intereses poco claros está orientada? ¿A quién o a quienes beneficia? Para hombres y mujeres comunes es una verdadera incógnita.

Podría pensarse que si en efecto se considera a los veracruzanos como de dudosa inteligencia, al gobierno le daría  igual si la estrategia adoptada cumple o no cumple con un propósito racional de gobierno, como también daría  igual si en una relación de costo-beneficio, los rendimientos son decrecientes en perjuicio del dinero de los contribuyentes.

Pero, si esto fuera así, no tendría sentido engañar a quienes no son capaces de discernir entre la verdad y la mentira. Con guardar silencio, omitiendo tanta verborrea falaz sería más que suficiente y más barato.

Surge entonces la duda. Si los veracruzanos son lerdos  y cortos de memoria, ¿a quién entonces se propone engañar el gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa? ¿Cuál es la intención de mantener una política de comunicación social fallida?

¿Acaso el gobernador se engaña a sí mismo y, por ende, sus colaboradores y empleados más cercanos le siguen la corriente en tanto que la prensa oficialista se hace eco para mantenerse en el pesebre?

Permítaseme dudarlo. Confío más es una estrategia diseñada a priori con propósitos a saber cuáles. No puedo aceptar sin faltar al respeto a la gran familia veracruzana, que esta se equivocó en la elección de gobernador.

Equivocado o no en las especulaciones aquí vertidas, lo cierto es que en unos días más tendremos que tragar sapos escuchando de voz del gobernador que con los resultados alcanzados en la primera mitad de su mandato, se han superado las expectativas del plan veracruzano de desarrollo.  Como así lo anticipara el responsable de la política interna y “guía moral” del perredismo en la entidad.- Xalapa, Ver., octubre 24 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Hay tiempos para llorar y tiempos para reír. El movimiento contestatario del magisterio ríe y el gobierno de Veracruz carga con la derrota, si no de la guerra si de una de las tantas batallas agendadas por los mentores  en rebeldía.

Así se percibe desde la calle. La estrategia para enfrentar el conflicto magisterial en la entidad, además de incongruente resultó fallida desde sus inicios. Hoy la administración pública veracruzana está rebasada e incapacitada para frenar un movimiento social que no “sabe de razones”.

No le cae el veinte. Se sigue pensando y, en consecuencia actuando con auxilio de la prensa oficialista, a partir de la idea de que la movilización magisterial infiltrada por activistas oaxaqueños se reduce a un grupo minoritario de profesores revoltosos, y que a la opinión pública se le puede engañar con expresiones infantiles de arte escénico, como la protesta de “terceros afectados”, beligerancia de padres de familia, mesas de diálogo con liderazgos cuestionados, o bien,  la farsa mediática montada por el secretario de gobierno en la toma de la presa Yuribia para su posterior y oportuna solución por la vía del diálogo, muy al estilo del viejo PRI.

Las cosas no son tan así de simples.

Mar de fondo

El movimiento magisterial sigue  haciendo lo suyo en todo el país. Quienes simpatizan con los mentores, aprenden el camino. Nada con las reformas neoliberales. Y las autoridades se niegan a escuchar, optando por el camino cómodo de la descalificación y  represión.

Luego no cabe echar las campanas al vuelo por el hecho de que la mayoría de los mentores en la entidad, considerados dóciles y bien portaditos, regresan a cumplir con su tarea en las aulas ante las amenazas de descuentos y despidos, cuando todo indica que en la coyuntura el retorno parcial a clases en la entidad tiene mar de fondo, no dejando de ser un estudiado retroceso táctico y no derrota de un  movimiento magisterial que se reagrupa, fortalece su organización, depura liderazgos, en el camino gana más adeptos, afina estrategias de lucha  y se prepara para nuevas batallas.

Razón de más para preocuparse, el hecho de que con fundamento en la reforma educativa, al gobierno de Veracruz se le priva de recursos frescos con el retorno al viejo esquema centralizado del pago de la nómina magisterial y retención de cuotas sindicales. Perdiendo capacidad de control y de maniobra para mantener la iniciativa frente a la movilización social del profesorado.

Y esto no es todo. Si se pensó en su momento -y así se orquestó en una mayoría de medios de comunicación- que la movilización del profesorado era en contra de “la evaluación” que contempla  la reforma educativa en sus leyes secundarias, al paso de días y semanas ha quedado claro que las banderas agitadas por los mentores rebasan el ámbito de los trabajadores de la educación, para ubicarse en un nivel superior de reivindicaciones y demandas ciudadanas  que, ante el ramillete de reformas presuntamente estructurales que promueve el gobierno federal a cargo del Sr. Peña, justificadamente vienen cobrando presencia en la calle.

Otros movimientos sociales de obreros, campesinos, indígenas y de una clase media empobrecida se radicalizan y velan armas, dispuestos en una coyuntura que les es favorable a sumarse en la entidad al movimiento de los mentores inconformes.

Esto último, razón más que suficiente para entender que son tiempos de llorar y no de soberbio triunfalismo.

Balance

Si se entendiera en su contexto más amplio, el gobierno de Veracruz tendría que aceptar que en un combate de escaramuzas, planeado y bien organizado, el retroceso táctico es señal inequívoca de que por ahora si bien el magisterio movilizado no ganó la guerra, si hasta ahora ha ganado sus primeras batallas.

El frágil estado de derecho ha sido puesto a prueba, exhibido y cuestionado en Veracruz. Todo el peso de la ley a los mentores en protesta, impunidad y premiación a los delincuentes que en contubernio implícito y explícito con autoridades, traficando con plazas y manejo en beneficio propio de cuotas sindicales, son exhibidos por la misma prensa que se desgarra las vestiduras satanizando a los mentores movilizados.

La legitimidad de la democracia representativa en el Congreso local ha sido derrotada. La aptitud y actitud de los diputados frente al magisterio movilizado ha sido exhibida como ineficaz y ajena a los intereses populares, por decir lo menos.

Y con ello la representatividad de partidos políticos y liderazgos caciquiles espurios, rebasados por una realidad inobjetable de participación y búsqueda de democratización desde las bases; el control clientelar ejercido desde el PRI-gobierno y el SNTE sobre  los mentores veracruzanos, está deteriorado y en vías a perderse.

Y ni qué decir del PRD,  con su renuncia tácita a rescatarse a sí mismo como referente de la izquierda electoral al dar la espalda al proceso democratizador del magisterio.

Por encima de la falsa y monolítica unidad de la clientela, se ha impuesto el carácter plural, ideológico, político y social del sector educativo. La lucha de clases no está muerta,  se hace presente entre el profesorado.

Las clases medias por voz de micro y pequeños empresarios, maestros universitarios y burócratas, ya hablan por sí y al margen de los organismos cupulares que identificándose con objetivos y propósitos gubernamentales, se muestran  como ajenos al interés más general de sus agremiados.

Paso en falso

Como el que ve llover y no se moja, el gobierno de Veracruz no se hinca al paso de la procesión, dando por ganado lo perdido. Sólo así se explica el que se persista en imponer a Juan Nicolás Calleja como líder del Congreso local en la próxima Legislatura del estado. Sin entender que ello es provocación innecesaria e inoportuna, así como paso en falso frente a un movimiento que le rebasa en iniciativa y propósitos socialmente democratizadores y, aún peor, ante el presidente Peña que ya no quiere queso, buscando salir de su propia ratonera.

No se quiere entender que el Veracruz de hoy no es el mismo de cuyas vivencias al ejecutivo alimentan cortesanos y asesores. Son otros tiempos, tiempos para llorar y no de reír y vanagloriarse ante batallas perdidas a las que seguirán en adelante otras no menos cruentas.

Tiempos para el magisterio también, no de triunfalismo y soberbia, dos pasos atrás son propicios para la reflexión consecuente del camino andado, de la autocrítica y humilde aceptación de errores y aciertos, limitaciones y excesos, con visión de futuro.

No está de más recordar que del plato a la boca suele caerse la sopa.

Xalapa, Ver., Octubre 20 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La situación de deterioro en todos los órdenes por la que atraviesa México, me recuerda al entonces Secretario de Hacienda que frente a los ya claros indicios en el país del impacto de la crisis globalizada, afirmara que la economía nacional presentaba síntomas no más allá de un ligero  catarrito. Pasado el tiempo, el resfriado tornase ataque severo de influenza por no habérsele aplicado al enfermo una buena dosis de paracetamol,  como en su momento Fidel Herrera Beltrán gobernador entonces de Veracruz, atinadamente lo hiciera  en recóndito poblado de nuestro terruño, en el que la contaminación ambiental pusiera en riesgo la vida de un infante.

El mismo servidor público, hoy Director del Banco de México,  ante el presidente Peña afirma que México está bien preparado para enfrentar un escenario extremo y “de baja probabilidad” de un incumplimiento de pago por parte de Estados Unidos.

La solidez macroeconómica, no obstante la acusada desaceleración en el crecimiento, es garantía de que el nuevo catarrito en puerta nos hará lo que el viento a Juárez estima el susodicho.

Ojalá y así fuera, México no está en condiciones de acumular mayores estragos.  Sin embargo, el optimismo del Sr. Cartens no parece ser del todo compartido. Son ya varios años en los que la estabilidad macroeconómica no guarda equilibrio con el ámbito micro de una realidad económica y social de alto impacto que además de arrastrar, carga consigo ni más ni menos que con 53 millones de mexicanos en condiciones de pobreza, incapacitados para consumir lo que el país produce y la salud del mercado interno demanda, en demérito de todo esfuerzo de crecimiento sostenido.

Luego cabe preguntar:

¿Y la microeconomía Sr. Cartens? ¿Es que acaso esta no cuenta en un escenario de racional previsión frente a los efectos de una crisis que ya sentara sus reales en el país? ¿Es suficiente la fortaleza macro para resistir lo mismo la amenaza del exterior que las presiones internas?

Si es así, el Banco de México debería tranquilizarnos explicándolo con peras y manzanas para mayor entendimiento.

No hay porqué preocuparse, no obstante las ominosas señales, diría Fidel Herrera, mago financiero. En la coyuntura, la reforma hacendaria que deviene en enredada miscelánea fiscal recaudatoria gracias a los buenos oficios de los cabilderos de los poderes fácticos en Congreso de la Unión y que presuntamente le modifican la plana al Sr. Peña, es el paracetamol oportuno que impedirá que la sangre llegue al río, en tanto llega el momento de aplicar la panacea eficaz de la reforma energética.

¿No acaso se salvan de pagar IVA lo mismo alimentos y medicinas que el futbol y las corridas de toros?

Y en este escenario de optimista previsión, una vez más el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, sucesor del curandero de Nopaltepec y con las mismas recetas de su antecesor, declara con no poca soberbia y mayor ignorancia o mala fe, que Veracruz registra un crecimiento económico dos veces superior al que tiene postrado al país entero con algo más que un simple resfriado estacional.

Si en el México de todos no pasa nada, con mayor razón en Veracruz en el que el grueso de los recursos presupuestales disponibles, generación energética, inversión en infraestructura, creación de nuevos empleos, políticas asistencialistas y pago de nómina del magisterio, corre a cargo de  la federación. Colgados del enfermo vamos bien, afirma el Sr. Duarte.

Y mientras en el papel nos excedemos en previsión, optimismo, buenos deseos y sueños guajiros, la realidad necia al fin, sigue imperturbable su marcha marcando paso a paso el camino a un desastre anunciado, el arribo a la condición de Estado fallido.

Sin miramiento alguno, la crisis globalizada hoy jalonada por el conflicto interno del gobierno de Obama, nos tiene contra la pared sin más armas para defendernos que la soberbia de un aquí no pasa nada, fruto de la opacidad y simulación que  en Veracruz el Sr. Dr. Duarte de Ochoa  afirma no existen en la tierra que dice gobernar.

Mañana, 17 de octubre, es la fecha fatídica para que se concrete la madre de todas las tormentas en nuestro vecino del norte y, con ello, la “tormenta perfecta” para el mundo globalizado. Esperemos que la lumbre no llegue a los aparejos y para bien de todos, las negociaciones en el Congreso norteamericano lleguen a feliz término. ¿Y si no?, es la interrogante que flota en el ambiente internacional.

¿Podrá México, como afirma el Banco de México,  remontar esta nueva escalada de la crisis global? ¿La macroeconomía y el coyuntural paracetamol de la maltrecha reforma fiscal serán suficientes? ¿A casi un año de distancia de su toma de posesión el presidente Peña podrá frenar desaceleración económica, descontento, hartazgo, cólera y protesta? Estas son las interrogantes que para los mexicanos están en el aire. En unas pocas semanas, muy pocas, se irán dando las respuestas. Esperemos que en esta ocasión sean satisfactorias y todo quede en uno más de los catarritos del Sr. Cartens.

Hojas que se lleva el viento

Bien haría la prensa en moderar su postura de  satanización del movimiento magisterial. El horno no está para bollos y agregarle más leña al fuego propiciando y provocando el enfrentamiento de padres de familia con los mentores de sus hijos,  no es el mejor camino para mantener en paz la pradera.

No es sano olvidar que  la gran mayoría de esos padres, obreros, campesinos, burócratas, maestros universitarios, microempresarios, periodistas, desempleados y jubilados, también tienen razones de peso y de pesos más que justificadas para sumarse a la protesta ciudadana en contra del actual estado de cosas en el país. Y ni qué decir de Veracruz, en donde por más que se afirme lo contrario,  las necesidades crecen, el bolsillo de las mayorías se achica y los estómagos vacíos piden ya la voz en la tribuna.

Nota al calce

El Senado de Estados Unidos aprobó hoy miércoles una iniciativa para reabrir de inmediato el gobierno y permitir que funcione al menos hasta el 15 de enero de 2014, además de aumentar el techo de la deuda hasta el 7 de febrero. Ahora sólo resta su aprobación en la Cámara de Representantes esta misma noche para que el proyecto sea publicado y el gobierno federal estadunidense reabra mañana jueves, luego de un cierre parcial desde el pasado 1 de octubre.- Xalapa, Ver., octubre 16 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “La política de las componendas se desliza inevitablemente hasta el último grado de la felonía…” León Trotsky (Literatura y revolución)

Apotegmas

En Argentina, Juan Domingo Perón creó el apotegma que describe al peronismo: “Los peronistas somos como los gatos, cuando parece que nos estamos peleando es que nos estamos reproduciendo” Lo cual es aplicable en todo tiempo a la clase política en México, el pleito simulado entre las diversas fuerzas electorales, es un proceso permanente e ininterrumpido de gestación de corrupción, impunidad y miseria moral, cuya máxima expresión en el presente,  es el llamado “pacto por México” suscrito de espaldas a la democracia por la cúpula de una partidocracia corrupta y voraz.

Y en este marco paradigmático, Cesar Camacho Quiroz, dirigente nacional del PRI, pontifica a favor del pacto sosteniendo que este mecanismo de diálogo y concertación al más alto nivel partidista, está dando calidad a la democracia. ¡Vaya paradoja!

Como también resulta paradójico el que el gobierno de México, hoy en la alternancia a manos del PRI, se desgarre las vestiduras por el rumbo que viene tomando el movimiento magisterial en lucha, cuando el partido tricolor y nadie más, engendrara al monstruo que hoy le tiene contra la pared.

La prensa oficialista se hace eco: Aplicar la ley a los profesores movilizados. ¿Cuál ley, la de Herodes o la del embudo?

A lo largo de varias décadas, el pueblo de México más que atender al apotegma liberal juarista, que todo mundo conoce pero que nadie valora en sus alcances, generó uno propio: “El PRI nunca pierde y cuando pierde, arrebata”. Y en este singular apotegma nacido de las entrañas populares, así como el dinosaurio en el poder sustentara el proceso de educación  y aculturación afín a sus intereses hegemónicos, las mayorías subordinadas educadas en la sumisión, aprendiendo que los derechos humanos, económicos y sociales que se les niega, sólo serán alcanzables mediante la lucha y la conquista en la calle… arrebatando.

Las generaciones adultas de nuestros días, siendo engendro de más de 70 años de autoritarismo presidencialista, formadas ideológicamente en el seno del poder hegemónico, así deberíamos entender esta paradoja y aceptarla antes que escandalizarnos y satanizar a los movimientos sociales que toman la calle.

Somos lo que mamamos del PRI y a su imagen y semejanza en consecuencia actuamos como actuamos en el largo camino del proceso de democracia simulada… ¿Hasta hoy?

Todo principio tiene un final para acceder a otro principio con renovados y superiores propósitos. El vaso está medio lleno o medio vacío, hasta que se derrama; la escuela social, política y cultural impuesta por el autoritarismo antidemocrático del presidencialismo priísta está agotada. Nuevas generaciones arriban con estruendo, exigiendo no más democracia simulada. No más escuela priísta que castrando somete, y que, parafraseando a José Carlos Mariátegui, no redime moral, económica y socialmente  a las masas subordinadas.

Frente a la dominación absolutista, “… el único camino que conduce al renacimiento es la escuela de la vida pública por sí misma, es la democracia ilimitada y lo más ancha posible”. Expresara en su momento Rosa Luxemburgo.

Es la escuela de la vida que en la calle participando solidariamente, golpe a golpe enseña el camino colectivo de la abolición del sometimiento y servidumbre así como el de construcción de ciudadanía y democracia. A eso estamos arribando; las campanas doblan anunciando el fin del Ancien Régime;  el paso a la basura de la historia del viejo  apotegma que nos sometía mentalmente a los arrebatos del PRI.

Paradójico, contrahechos a imagen y semejanza del dinosaurio redivivo, los hijos devorándole las entrañas en busca de nuevos horizontes.

No es culpa de Peña Nieto y sus presuntas reformas estructurales neoliberales y socialmente retrógradas, es el viejo árbol del hartazgo que fructifica. Proceso dialéctico de acumulación de agravios e injusticias en una sociedad cuyas mayorías subordinadas,  habiendo crecido cuantitativamente a la sombra del PRI y su perversa versión paternalista de la Revolución Mexicana, cualitativamente marchan ya en busca de  luz propia.

Bienvenida sea la movilización del magisterio.

Hojas que se lleva el viento

La zarandeada al tapanco está poniendo a temblar a los enanos. José Yunes Zorrilla, senador de la República, más que lograr convencer de las bondades de las reformas presuntamente estructurales del “presidente valiente”, está dejando claro con sus encuentros con diversos sectores de la vida social y económica de la entidad  que como candidato del PRI a la gubernatura de Veracruz en el 2016, no cantaría mal las rancheras. Va en caballo de hacienda y salvo circunstancias en contra ajenas a su voluntad y sí sujetas al futuro electoral de su partido hoy cuestionado, deja ya muy mal parados en sus aspiraciones a los enanos del establo duartista.

¡Aguas! No hay que perder de vista que la del sector salud es una más de las reformas regresivas puestas en el tintero del Sr. Peña por los poderes fácticos. Las aseguradoras van tras el IMSS y el ISSSTE.- Xalapa, Ver., octubre 12 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No es que Jorge Carlos Ramírez Marín, secretario de  Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano pretenda descubrir el hilo negro o el agua tibia,  cuando afirma que La planeación urbana es lo único que puede evitar riesgos para la población frente a fenómenos climatológicos extraordinarios. Lo que sucede es que tal verdad de Perogrullo no figura en las estrategias gubernamentales  de las que tanto se hace gala en materia de protección civil en México y ello, permite al distinguido político yucateco adornarse ante la ignorancia de sus pares.

No obstante, el secretario se queda corto en su aserto. La planeación urbana sólo tiene cabida en un país que cuente con un sistema  racional de planeación integral de la vida económica y social, del cual se carece en México.

Luego resulta que Ramírez Marín, responsable del desarrollo territorial y urbano, justifica su ineptitud en aquello de lo  que el país carece. Ahogado el niño, hablar de previsión sin un plan rector espacial y sectorialmente previsor, sí que resulta novedoso.

Como indudablemente también resulta novedoso el que el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, afirme ante propios y extraños que “Veracruz si sabe hacer bien las cosas”, poniendo como ejemplo el accionar de los programas de protección civil del gobierno a su cargo, ignorando la verdad de Perogrullo del Sr. Secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano del gobierno federal.

Si a ello agregamos el hecho de que en el nivel paradójicamente más bajo de los tres órdenes de gobierno, los responsables de la administración pública ni por aquí les pasa que la planeación regional y urbana juega a favor de la previsión de desastres motivados por fenómenos naturales, el escenario de ausencia de estrategias válidas de protección civil está completo; Xalapa, y la mayoría, si no es que todos los municipios veracruzanos, son ejemplo vivo de ello, como les consta fehacientemente a sus pobladores.

Los factores de riesgo se acumulan. Han pasado ya varios años desde que estudiosos y expertos han advertido de la vulnerabilidad territorial y urbana de Veracruz frente al fenómeno del cambio climático y han sido ignorados. Hoy, ante los efectos de “Manuel” e “Ingrid”, los conocedores del paño vuelven a poner el dedo en el renglón, advirtiendo nuevamente del peligro latente,  con énfasis en el poblamiento en el extenso litoral veracruzano ante una ya confirmada elevación del nivel y calentamiento de los mares a consecuencia del deshielo en los polos.

A palabras sabias, oídos necios; la previsión ante un riesgo inminente, se detiene ante el valladar de los intereses creados, la corrupción e ineficiencia gubernamental, reduciéndose a declaraciones mediáticas como la vertida por el gobernador de Veracruz, que si sabe hacer bien las cosas.

Veracruz cuenta con organización, mapas de riesgo a nivel municipal y protocolos para operar, estando a la vanguardia frente a otras entidades federativas en el tema de la protección civil, afirma.  ¿Y?

¿Acaso se hace algo al respecto para hacer de tales instrumentos medidas eficaces frente al desastre anunciado?

¿No se siguen autorizando asentamientos humanos en el litoral, incluso afectando manglares, humedales y dunas alterando los ecosistemas costeros e incrementando factores de riesgo para la población?

¿Se está procediendo a la reubicación de poblaciones enteras asentadas en sitios de alto riesgo?

No hay que ir muy lejos para encontrar las respuestas. En la capital del estado, las colonias colgadas de los cerros o asentadas en cañadas  hablan por sí del como lo estampado en papel y difundido mediáticamente no libra a la población de lo que el gobierno dice prever.

Con o sin mapas de riesgo o detallados protocolos ajenos a una visión integral del problema y con mayor razón a planes específicos espacial y sectorialmente sustentados en diagnósticos puntuales,  los veracruzanos han estado y siguen estando a merced de los embates de la naturaleza.

Después del niño ahogado viene la reconstrucción. Se repondrá toda la infraestructura dañada, se afirma. ¿Y?

¿Acaso con ello los veracruzanos quedan a salvo ante eventos futuros? Distribuir despensas, colchonetas y cobijas no es la respuesta.

Si el secretario Ramírez Marín no está inventando el agua tibia, si pone el dedo en la llaga. El hacer bien las cosas empieza por condicionar asentamientos humanos y actividad productiva  a un plan racional de previsión a futuro.

Hojas que se lleva el viento

El senador José Francisco Yunes Zorrilla aprendió para bien la lección. Lo que no se hizo previamente a la aprobación de la reforma educativa, lo viene realizando en tierras veracruzanas explicando, consultando, escuchando y obteniendo consensos entre los diversos actores de la sociedad que se sienten afectados por  una reforma hacendaria a todas luces regresiva. Con razón o sin razón en su argumentación en defensa del bodrio peñista, cumple con el llamado de su partido a defender en la calle lo que la mayoría rechaza.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Una embarcación en que viajaban unos 500 inmigrantes africanos se incendió y zozobró el jueves frente a las costas de la isla italiana de Lampedusa. Hasta el momento sólo 151 personas han sido rescatadas vivas, se han recuperado 104 cadáveres y el resto están desaparecidas, en uno de los peores desastres de la afluencia de inmigrantes a Europa. “Es una vergüenza. La palabra que me viene a la mente es vergüenza”, clamó el papa Francisco al ser informado, pidiendo esfuerzos para que no se repita esta tragedia, ocupando los titulares de la mayor parte de la prensa europea.

Para la londinense BBC la interrogante que pone a disposición de su audiencia: ¿Dónde empieza la tragedia que  termina con cientos de muertos en Lampedusa?, La respuesta es contundente.

“Según un reciente informe de Afrobarometro, una organización que estudia temas de desarrollo económico y social africano, la pobreza en el continente permanece inalterable, a pesar del crecimiento económico regional y las proyecciones oficiales que apuntan en sentido contrario.

Tras el análisis de datos de 34 naciones africanas entre 2011 y 2013, obtenidos de encuestas realizadas a ciudadanos comunes, la organización concluyó que pese a un crecimiento del Producto Interno Bruto que promedia el 4,8%, “no hay evidencia de la reducción sistemática de la pobreza. Eso puede quedar reflejado en el fenómeno de que cada año decenas de miles de personas tratan de salir en busca de empleo, atención médica, o condiciones mínimas de bienestar en territorio europeo”.

Lampedusa, isla cercana a Sicilia, fue justamente el lugar que en julio pasado, en su primer viaje fuera de Roma, el Sumo Pontífice alertó del drama de los migrantes indocumentados que intentan llegar a los países del primer mundo, deplorando lo que llamó globalización de la indiferencia.

El nombre de la isla fue inmortalizado por el italiano Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa, autor de la célebre novela política El gato pardo,  con la frase Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi” (Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie“)

Paradoja que en México tiene plena vigencia. Simulación y gatopardismo son la constante en un país en el que en medio de la espesa cortina de la corrupción e impunidad, desde los círculos del poder se combate a la pobreza profundizándola sin el mayor reparo.

El México de siempre se maquilla y, tras el optimista triunfalismo del aquí no pasa nada, sin el menor asomo de vergüenza el paso de “Manuel” e “Ingrid” por tierras nacionales se reduce a evento propicio para legitimar el mandato del presidente “peregrino” Enrique Peña.

El saldo trágico se politiza, las consecuencias del impacto hidrometeorológico se atribuyen a todo, nadie se salva en la distribución de responsabilidades. Los únicos ausentes  en el ruido mediático son la desigualdad y la pobreza, origen y destino de una tragedia que, como muchas otras, se ocultan tras la simulación y gatopardismo de los intereses creados y la indiferencia.

Cubierto mediáticamente el primer impacto, lo que sigue es la reconstrucción anunciada a bombo y platillo. Miles de millones de pesos dispuestos para tal efecto para que las cosas sigan igual y a otra cosa mariposa. ¿No acaso Veracruz es para nosotros el ejemplo más cercano?

El país sigue imperturbable su marcha, preocupado y ocupado lo mismo en las presuntas reformas estructurales que impulsa el gobierno del Sr. Peña que en la reforma política que mejor conviene a la partidocracia, mientras en la sierra guerrerense la pesadilla aún no concluye, como lo reporta el diario La Jornada en su edición del pasado viernes.

 “El deslave que sepultó a decenas de pobladores de La Pintada, en el municipio de Atoyac de Álvarez, en la Costa Grande, sigue imponente, casi intacto, un gigante de tierra roja que cubre decenas de casas y callejuelas de la comunidad cafetalera, donde reina la desolación, sólo interrumpida por el sonido del río que desciende con fuerza desde la parte alta de la sierra, casi en el corazón de Guerrero. Los 20 topos que desde el 22 de septiembre realizan labores de rescate parecen insuficientes para retirar el lodo traicionero que descendió con fuerza, como escupido por el cerro, el pasado 16 de septiembre, el cual no ha podido ser retirado, más que en unos cuantos sitios contados con los dedos de una mano. Los sobrevivientes calculan que aún hay unos 90 cadáveres bajo el lodo, pues era día de fiesta cuando quedaron sepultados”.

Y mientras aún escurren lágrimas de sangre en las famélicas comunidades afectadas, lo mismo en el medio rural que en los cinturones de miseria citadinos, el Presidente Peña ufano se vanagloria ante el mundo de que Acapulco está de pié, la infraestructura turística está intacta y los guerrerenses dispuestos a acoger a sus visitantes como siempre en el país de aquí no pasa nada.

Parafraseando al Sumo Pontífice, frente a la simulación, gatopardismo e indiferencia, la palabra que viene a la mente es vergüenza. Vergüenza sí ante el mundo de un país con más de 50 millones en condiciones de pobreza y pobreza extrema que como todos los condenados de la tierra, cual el perro más flaco, cargan con todas las pulgas.- Xalapa, Ver., octubre 6 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Teniendo como fondo el contexto de un país que no deja de ser considerado como colonia de los  poderes fácticos de alcance mundial representados por los intereses de los conglomerados trasnacionales y en especial los de los EE UU,  México atraviesa por una situación interna que le coloca en una compleja encrucijada: o se transita por el trillado camino de la dependencia sacrificando soberanía y reciclando subdesarrollo, o se avanza por los estrechos, complicados y difíciles senderos de la búsqueda de la liberación nacional y el desarrollo.

Este es el escenario que, a mi juicio, debería enmarcar y ser punto de partida de todo análisis de lo que es hoy nuestro país y lo que  de  él se espera con las llamadas reformas estructurales que el gobierno neoliberal del Sr. Peña se ha propuesto impulsar.

Al margen de este marco, siempre a mi modesto entender se polemiza en torno al árbol dejándose de considerar el bosque y sus entornos más inmediatos y mediatos.

Las consecuencias están a la orden del día, tanto en la corta visión del poder público para imponer sin previo consenso como en las diversas y hasta encontradas reacciones de la gente que, aún sin conocer y entender el propósito de la estrategia peñista, respaldan o rechazan lo que por lo pronto es apenas un esbozo de medidas de mayor calado y profundidad en beneficio de los intereses de los poderes fácticos.

Sin embargo, la burra no era arisca… Amplios sectores de la población con mayor capacidad de percepción que conocimiento específico u orientación ideológica al calce, hablan de un proceso de privatización y renuncia del Estado para con la sociedad del bienestar. Y, a mi juicio, parece que no están equivocados.

Lo que está aconteciendo en Europa y más específicamente en el vecino país del norte, arroja indicadores que lo confirman tanto a nivel global como en el ámbito particular de los Estados-Nación.

Derechos universalmente reconocidos como inherentes a la persona humana, lo mismo en alimentación, educación, salud, comunicaciones que en vivienda, cultura y recreación o pensiones dignas, se dejan al libre arbitrio de las fuerzas del  mercado y al margen de la obligatoriedad del Estado para con la población.

Siendo paradigmática la disyuntiva en la que los poderes fácticos representados en el Congreso de la Unión de los Estados Unidos de América, ponen al presidente Barack Obama. Se pospone la entrada en vigor  o descarta la “ley Obamacare” (reforma del sistema de salud pública) auspiciada por el ejecutivo federal o se paraliza el gobierno dejándole sin presupuesto para operar.

O bien, las medidas tomadas en Alemania para substituir las pensiones por inversiones individuales en el presente  para financiar necesidades futuras de sobrevivencia de los trabajadores que concluyan su ciclo laboral.

Todo en nombre de la visión neoliberal de mayor crecimiento económico sacrificando presente y futuro del desarrollo humano,  lo que, en primera y última instancia, beneficia sistémicamente a poderosos conglomerados trasnacionales a costa de millones y millones de seres humanos en un ininterrumpido proceso de profundización de desigualdad y pobreza.

No cabe argumentar si lo que está sucediendo en el resto del mundo es aplicable a México. Lo que si procede es observar con talante crítico adonde nos llevan las reformas presuntamente estructurales, contemplando el bosque y no únicamente concentrarnos en el árbol que tenemos enfrente.

Cada quien debe sacar conclusiones y actuar en consecuencia frente al paquete-panacea ofertada por el Sr. Peña; preguntándose si con este mejorará en beneficio de las mayorías la legislación reformada en materia laboral, educativa, de comunicaciones, la hacendaria y energética aún pendientes, o las que ya se cocinan en el cupular pacto por México, en materia de alimentación y salud.

Pero también preguntándose si estas responden a un interés legítimo de nuestro Estado-Nación en el marco de su soberanía e independencia, o bien apuntan a satisfacer necesidades presentes y futuras de las trasnacionales si el destino de México sigue poniéndose en manos de los poderes fácticos y sus intereses globales, en renglones estratégicos para México como la energía, la educación, la salud y, en primer  término, la alimentaria ahora amenazada por la ya en marcha autorización de cultivos transgénicos en millones de hectáreas en territorio nacional.

Información, observación, análisis y conclusiones al alcance de cada quién debería ser a mi modesto entender la tarea inmediata para la población de un país en crisis. Los resultados de tal ejercicio, en su momento enriquecerían el imaginario popular, camino de una toma de conciencia colectiva para la acción consecuente.

Detenernos en darle vueltas y vueltas al árbol para juzgar lo que es bueno o lo que es desechable de un movimiento magisterial, que es apenas punta visible de un iceberg aún mayor, desgasta, confunde y divide cuando lo que la realidad exige a las mayorías de este país es la unidad en torno a un programa mínimo consensuado para la acción inmediata, si lo que se pretende es frenar el camino de la privatización auspiciado por los intereses supranacionales de las poderosas corporaciones que no tienen llenadera.

El resolver la disyuntiva frente a la encrucijada compete al Estado mexicano, pero también y con mayor razón, a la población que vivirá en carne propia beneficios o pérdidas de lo que ahora pareciera estar sujeto al capricho de la partidocracia y su presidente.- Xalapa, Ver., octubre 2 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “Las piedras falsas de los escaparates fuerzan sus transparencias para dar a los más pobres la ilusión de los tesoros de oriente y de las diademas de las vírgenes…”  Giovanni Papini

Dr. Javier Duarte de Ochoa

Dr. Javier Duarte de Ochoa

Para Veracruz el problema no es el triunfalismo sin sustento con el que el Sr. Dr. Duarte de Ochoa se ufana de su gestión, sino que el mismo se lo crea… Podría contagiarnos y eso sí sería grave.

“Veracruz está de pie y preparado para cualquier contingencia climática; Peña Nieto reconoce rapidez y control de daños en Veracruz; Ante la emergencia Veracruz actúo con rapidez y eficacia;  Veracruz, comprometido con el fomento laboral dentro de la ley; Veracruz seguirá siendo una economía fuerte y generadora de empleo; Veracruz con un sistema de salud más eficiente y preventivo; Veracruz uno de los estados con mayor transparencia fiscal; En Veracruz, se gobierna en democracia, sin distingo de ideologías”.

Este es el tenor del discurso del gobernador y de ello interesadamente se hace eco en  la prensa oficialista,  desinformando más que informando a una población ya de sí desconfiada y escéptica.

Simulación por delante, día tras día más de lo mismo. Y ya son casi tres años.

Desde los inicios de la actual administración pública estatal lo hemos comentado, más que convencer genera rechazo; más que trasmitir optimismo obtiene lo contrario; más que ofrecer una imagen positiva de la entidad y de su gobierno que motive orgullo  unidad y afán de progreso,  propicia  desánimo , pesar e incertidumbre, pero también pérdida de credibilidad y confianza en las instituciones.

Veracruz es el espacio donde nos ha tocado vivir y a su realidad nos enfrentamos cotidianamente, unos con mayor suerte u oportunidades y los más tan jodidos como siempre, más de ninguna manera es lo que idealizando el gobernador quiere ver. El estancamiento y atraso en todos los órdenes, no se corresponde con el machacón discurso triunfalista. Ni estamos a la vanguardia en el concierto nacional ni se hace nada para ir al parejo, cuando menos, del paso y avance de la mayoría de las entidades federativas vecinas y eso ya es decir mucho si atendemos a las condiciones de pobreza y deterioro del tejido social en Oaxaca o Chiapas.

Lo mismo en materia de prevención y protección civil ante contingencias climáticas que en salud pública, crecimiento económico o en eficiencia, eficacia y transparencia de la administración gubernamental, el denominador común es puro y simple triunfalismo  sin sustento. Lo que el gobernador afirma no tiene nada que ver con una terca realidad que tiro por viaje le desmiente. ¿Por qué insiste entonces?

¿Qué se propone con una estrategia de comunicación a todas luces ineficaz, sustentada en falacias? Sólo el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa lo sabe, a su vocera corresponde seguirle la corriente y a la prensa oficialista cobrar y cobrar bien por sus servicios.

No se puede seguir así. La emergencia nacional exige realismo, lo que sólo puede sustentarse en honestidad y humildad para reconocer si nuestras potencialidades pero también el enorme fardo de debilidades que arrastramos a cuestas frente a una realidad que nos rebasa. Ni Veracruz es lo que el gobernador idealmente contempla ni lo que los veracruzanos en nuestro fuero interno deseáramos  heredar a las nuevas generaciones. Y, sin embargo, todo pareciera estar dominado por el dejar hacer, dejar pasar… en tanto no afecte nuestros intereses y conveniencias personales o familiares y esto, es relativo, no falta el masoquismo que invita al disfrute ignominioso de la sumisión  y el castigo.

¿Por qué el gobernador se resiste a enfrentar con humildad la realidad que nos agobia? Interrogante sin respuesta como tampoco existe respuesta al por qué es  más cómodo callar y agachar la cabeza ante la simulación o, como dice el investigador de la UV, Rafael Arias Hernández, aceptar sin más que somos portadores del síndrome de la resignación que con la cruz y la espada, marcaran nuestra piel como sello indeleble los conquistadores venidos de ultramar.

Hojas que se lleva el viento

¿Descubrió el hilo negro el diputado local Flavino Ríos Alvarado, presidente de la Junta de Coordinación Política de la LXII Legislatura del estado al afirmar que tiene conocimiento de  que entre los manifestantes del magisterio veracruzano se mezclaron los intereses de la CNTE? De ninguna manera, en nuestra isla de la fantasía es algo inaudito que los mentores, tan disciplinados y bien portaditos bajo el control moral, político y administrativo de Juan Nicolás Callejas Arroyo, se contaminen de ideas exóticas y extra lógicas llegadas de lejanas tierras como Oaxaca y el D.F.

Ya propósito del movimiento magisterial, es de llamar la atención el que muchas voces clamen se aplique todo el peso de la ley a los educadores faltistas y nadie o casi nadie pide se aplique también la ley con todo rigor, a los corruptos que lo mismo en el gobierno o en el PRI que en las filas del SNTE, han sido ampliamente exhibidos por la prensa como beneficiarios de las corruptelas en el sector educativo. La corrupción se privilegia, la impunidad es la constante.- Xalapa, Ver., septiembre 29 de 2013

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