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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Si las sociedades son suficientemente aptas para vivir, vivirán, y está bien que sea así. Si no son lo suficientemente aptas, morirán, y es mejor que mueran”. Herbert Spencer

La ex perredista y ahora secretaria de desarrollo social, Rosario Robles, no se manda sola. Responde al mandato del Sr. Peña, luego la decisión anunciada por la funcionaria de suprimir el apoyo de “oportunidades” a madres que tengan más de tres hijos, así como el lugar seleccionado para tal anuncio, una región nayarita donde habitan las etnias coras, huicholes y tepehuanos, es más que simbólico. Con ello se pone de manifiesto el fracaso del asistencialismo oficial para abatir hambre y pobreza; abandono de pueblos originarios a su suerte y, fracaso del proceso educativo en México largamente acariciado como herramienta de transformación y cambio para abandonar los terrenos del subdesarrollo.

De manera explícita igualmente se exhibe el propósito último del régimen priísta de evadir la carga de más del 50 por ciento de los mexicanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema, en su objetivo de concentrar los esfuerzos gubernamentales en la búsqueda de incrementos de productividad y competitividad que se dice exige al país el mercado mundial globalizado.

A decir de la Sra. Robles, “… 60 por ciento de la población en situación de pobreza se encuentra en las zonas urbanas, diseminada principalmente en las periferias de las ciudades; por ello la aplicación de programas sociales se ha extendido también a estas zonas que ya se consideran marginadas”. Más claro ni el agua, se trata de una estrategia de chantaje, imponiendo control natal y sometiendo la capacidad reproductiva de la mujer a políticas públicas discriminatorias aplicadas a las familias pobres y marginadas.

Se puede estar o no de acuerdo en que el asistencialismo oficial, auspiciado por requerimientos clientelares electorales, no contribuye a resolver el problema estructural de la desigualdad y pobreza, antes al contrario, hace de los destinatarios dependientes del subsidio mano de obra inerte, incapaz por sí misma de aportar a las tareas del crecimiento económico y desarrollo en la medida en que lo demanda el mercado, más ello no justifica el que, por decreto y sin decir agua va, se corte de tajo y de manera autoritaria un paliativo que por décadas ha tenido en última instancia como único beneficiario a una clase política corrupta que vive de y para el saqueo.

No se puede hacer de lado que en respuesta a problemas estructurales históricos, como desigualdad y pobreza, ha sido el propio gobierno federal el que instituyera el caritativo asistencialismo social, generando entre los “beneficiarios” una cultura de dependencia que ya tiene arraigo en las generaciones presentes de la población marginada. Hoy las consecuencias están a la vista, la pobreza y pobreza extrema campean en todo el territorio nacional acompañadas de una brutal desigualdad que inciden en el desempeño de una economía lastrada por un mercado interno restringido, sin capacidad real de compra de más del 50% de los mexicanos.

Castrar a los pobres, solución neoliberal.

La decisión del gobierno de Peña Nieto puede tener muchas lecturas de acuerdo al cristal con que se mire. Para quien esto escribe, la medida anunciada asume postulados capitalistas de Darwinismo social; más que sumar divide, polarizando, confrontando y poniendo en franca competencia por la supervivencia a quienes el sistema considera aptos para cumplir con los objetivos de incremento de productividad y competitividad -que demanda el mercado mundial globalizado-, y los mexicanos que lejos de aportar, estorban a tales propósitos. Una medida más del régimen peñista que condena a priori a morir de hambre a las familias que dependiendo del subsidio oficial para sobrevivir, en suerte hayan procreado más de tres hijos. ¿Qué van a hacer las madres cuya única esperanza de tener un ingreso para atender sus necesidades básicas se sustentara en tener más hijos? ¿Desprenderse de los que le sobren para seguir contando con la caridad oficial?

La pobreza no sólo sobra en el México neoliberal, también estorba lo mismo en la ciudad que en el campo para los fines de expansión y dominio del capital. ¿Cómo se le ocurre a Peña Nieto frenar su crecimiento a niveles de reposición de la fuerza de trabajo? Controlando la natalidad con políticas públicas de exterminio. A eso nos conduce el fascista modelo neoliberal de desarrollo. A falta de guerras intestinas de poda genocida, castrar a los pobres.

¿A eso queríamos llegar permitiendo el retorno del PRI a la presidencia?

Dejo la respuesta a la conciencia de los lectores.

Hojas que se lleva el viento.

Con los contenidos de la iniciativa de leyes secundarias en materia energética presentada al Congreso por el Sr. Peña, salió ya a relucir el peine despejando las dudas. El petróleo y gas propiedad de la nación se privatizan, la renta petrolera de los mexicanos será compartida con la iniciativa privada, nacional o extranjera.

A decir de los secretarios de hacienda y de energía, los posibles beneficios para el pueblo de México se harán visibles, si los hay, en el mediano y largo plazo, condicionados en que para entonces los combustibles fósiles no hayan caído en desuso gracias al avance tecnológico en el aprovechamiento de otras alternativas de generación de energía.

Lo mismo ocurrirá con la generación de energía eléctrica y, de paso, con el agua como recurso asociado.
Para que esta propuesta del presidente Peña se materialice, se requerirá del aval de la partidocracia en el Congreso. Lo cual sin duda tendrá lugar una vez logrado el equilibrio de intereses entre los tres partidos mayoritarios, sin importar lo que el pueblo de México pueda opinar al respecto.

Y en este clima de mansedumbre y complicidad, nuestros flamantes senadores veracruzanos hacen labor de proselitismo electoral afirmando que con las reformas del Sr. Peña ya se sienten en el bolsillo de los mexicanos los primeros beneficios.

-ooo-

Ya no es ingenuidad o falta de oficio político que pudiera justificar en el presente la grosera conducta del gobernador de Veracruz para con el pueblo que dice gobernar. Lo por él expresado y profusamente divulgado por la Coordinación de Comunicación social de la administración pública estatal el primero de mayo del mes en curso, es simple y llanamente un insulto más a la inteligencia de los veracruzanos, así como manifestación explícita de valemadrismo del gobernante ante la grave situación de desempleo y pérdida del valor adquisitivo del salario que aqueja a la entidad. Júzguelo usted mismo estimado lector:
Xalapa, Ver., 01 de mayo de 2013.- El gobernador Javier Duarte de Ochoa encabezó el desfile conmemorativo por el 127 aniversario del Día Internacional del Trabajo, en el que participaron más de 50 mil trabajadores de diversos gremios del estado. “Con más de 230 mil empleos generados en dos años, un crecimiento económico que dobla la media nacional y plena paz laboral, consolidaremos a Veracruz como el estado de los trabajadores…”, apuntó el Gobernador y destacó que en su administración 230 mil familias hoy ya tienen ingresos, certidumbre, estabilidad y arraigo.- Comunicado oficial

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