Salte la navegación

Monthly Archives: noviembre 2015

Pulso crítico

 Enrique Olivera Arce

Para hombres y mujeres de a pie, votantes potenciales en Veracruz, no estaría mal el escrudiñar un poco en los fantasmas que rodean al tempraneramente descarrilado proceso de sucesión en marcha. Fantasmas como el de la infalibilidad electoral de la maquinaria priista y lo que representa en el contexto nacional, ser considerada la entidad como uno de los principales reservorios de votos para el tricolor y, por ende, para el buen éxito del proyecto transexenal del Sr. Peña a partir del 2018.

Reflexionar sobre medias verdades y medias mentiras, quizá ayude a definir la inclinación de cada quien en la elección de simpatías y apoyo que nos merecieran tanto el PRI como cada uno de los partidos políticos en el espectro electoral de Veracruz, hoy en pugna por hacerse de la mini gubernatura de dos años en el 2016.

El reservorio.

No se necesita retroceder mucho en el pasado político electoral del PRI para constatar su paulatino pero constante retroceso en lo que a sufragios efectivos se refiere. Bastaría con revisar los resultados de las últimas elección federales para confirmar que por sí mismo, sin el apalancamiento de partidos satélites, el tricolor ha perdido lo mismo hegemonía que fortaleza en la vida política de México. Veracruz no es la excepción.

Y es en este marco que vale la pena destacar el papel que, como reservorio de votos, tiene Veracruz para el PRI, para tener una idea del por qué la entidad veracruzana no figura en el ánimo presidencial, y sí en entidades federativas en las que resulta más fácil y con menor esfuerzo, consolidar posiciones ganadas que remontar cuesta arriba.

En la elección presidencial del 2,000, el priísmo veracruzano obtuvo 1, 008, 778 votos a favor de su candidato. (Cámara de diputados).

Para la elección del 2,006, el PRI -en coalición con el PVEM-, obtuvo a favor de su candidato presidencial apenas 727,638 sufragios (Cetrade/Manuel Reyna Muñoz).

En tanto que para las elecciones presidenciales de 2012, , en la que resultara triunfador de la contienda presidencial –“haiga como haiga sido”- el Sr. Enrique Peña Nieto, la votación de los veracruzanos fue de 3,577,076, de un listado nominal de 5,332,362, correspondiéndole al PRI 1,034,308 sufragios (29.49% del total), contra 1,179,327 del PAN y 765,900 del PRD (Prep). Pasando el tricolor a ser la primera minoría.

Resultados que ya para ésta última elección la numeralia electoral a favor del Revolucionario Institucional, estaba prácticamente estancada y con visos de retroceso, si consideramos el crecimiento natural del listado nominal en el estado.

Lo cual se vino a confirmar en la elección de diputados federales del 2015, en la que el PRI obtuviera apenas 697,655 sufragios (Resultados preliminares), 28% del total de la votación registrada con el 98.63 de las actas capturadas.

Lo que obviamente indica que la correlación de fuerzas políticas en la entidad registra cambios substanciales en Veracruz. Con una mayor distribución del sufragio entre todos los partidos contendientes y, por ende, una mayor pulverización de las preferencias electorales que empobrece la vida democrática en la entidad.

Esto último al margen de opiniones en las que se considera que tanto las elecciones intermedias, federales o locales, son otro cantar. O bien, que el PRI nunca pierde, gracias a su maquinaria (dinero público) y estrategias electorales aplicadas .Los números hablan de una realidad que hoy por hoy, pone en duda la eficiencia y eficacia del aparato electoral tricolor en Veracruz, quedando éstas como un fantasma más que se agita mediáticamente para desalentar en la población inclinaciones electorales favorables a la oposición.

Luego la reserva electoral de Veracruz que tanto se presume en círculos políticos y medios de comunicación afines al tricolor, es cuestionable. El reservorio no parece ser tal, antes al contrario, y es en este supuesto que habría de considerar si el legado político de Javier Duarte de Ochoa al partido al que se debe, en la elección del 2016, modificará a favor del PRI la tendencia acusada.

Para la mayoría de analistas y estudiosos de la realidad política, económica y social que hoy se vive en Veracruz, tal legado sería negativo. El capital político que aporta al partido gobernante una administración pública estatal fallida, endeudada y carente de confianza y credibilidad, lejos de favorecer representa una carga adicional al deterioro histórico del priismo en la entidad. Razón ésta por la que para quién resultare ser candidato del tricolor a la mini gubernatura de dos años, la tarea electoral previa a la elección de 2016 será cuesta arriba y a contra corriente. Al intento por ganar la gubernatura de dos años, se sumará el obligado quedar bien con Enrique Peña Nieto.

Preocupación y guerra sucia

De ahí la preocupación y miedo en el priismo veracruzano, de que en los meses venideros pudiere concretarse y consolidarse una coalición opositora integrada por el PAN y PRD, más la morralla que se les una para la elección del 2016. Esto sin considerar que en su novatez, Morena con todo el peso específico del liderazgo de López Obrador, pudiere capitalizar a su favor todo el descontento, malestar y hartazgo del votante potencial para con los partidos políticos tradicionales o “patiños” de nuevo cuño, que por comisión u omisión le han hecho el caldo gordo tanto al gobierno duartista como al partido gobernante.

Lo que configura para el futuro inmediato, la prevalencia de una intensa guerra sucia en la vida electoral de Veracruz. Guerra sin cuartel en el que PRI y gobierno estatal, desde ya ponen toda la carne en el asador, como queda asentado en el prolífico campo de los medios de comunicación orgánicamente afines al régimen actual. Confrontación pedestre que con sus asegunes, no está respaldada por cierto por los ahora punteros en el proceso interno de selección de candidatos a la gubernatura y a la diputación local, lo que abona a su favor.

Guerra sin cuartel a la que no serán ajenos los partidos y personajes opositores, en una actitud que aunque se pueda considerar como de “autodefensa”, no deja de ser cuestionable y condenable, en tanto que se suma a la conformación de un clima electoral poco propicio en la búsqueda del mejor camino para un intento legítimo y racional, de rescate de una entidad federativa que hoy vive sus peores momentos.

Confrontación electoral en la que hombres y mujeres de a pie, no pueden evitar el pensar que para el partido en el gobierno, el recurrir de último momento a la compra de votos y conciencias es parte del herramental de combate. Y a esta degradación de la política es a la que hay que combatir, con un voto razonado, de ahí la necesidad desde ya de reflexionar y hacer pesar la conciencia individual y colectiva, entendiendo que el león no es como lo pintan.

Xalapa, Ver., noviembre 23 de 2015.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Vaya lío. Como de película y sin saber si reír o llorar ante un V informe de gobierno que lo mismo empina a los titulares del gabinete legal del gobierno de Veracruz, que al priísmo estatal y prensa orgánica de acompañamiento. ¿Cómo defender lo indefendible? No hay respuesta y a 48 horas escasas, toco al aún secretario de finanzas comparecer en el congreso local para confirmarlo.

No hay nada que de soporte a la exaltada pieza oratoria del domingo. No hay argumento con el que avalar el retrato hablado de una realidad que sólo existe en la mente del controvertido orador. Nada con que salir en su defensa. Nada con que convencer en los tendidos, a lo largo y ancho de Veracruz y allende sus fronteras, de que la percepción colectiva y el amargo sabor de boca que dejara en el imaginario social el mensaje político dominguero, se sustenta en el trabajo de zapa y la mala leche de los detractores de siempre y no, como debiera esperarse, en la bondad, certeza y números duros expresados por el hombre mejor informado de la entidad.

Misión imposible, ante la sublime obsesión de un servidor público que creyendo a pié juntillas en sus propias fantasías, a lo largo de una hora, ante sus escuchas, lo mismo el representante personal del Sr. Peña que invitados especiales, acarreados a modo y audiencia radial y televisiva, evidenciara desprecio a la verdad, ceguera frente a la realidad de su entorno próximo y lejano y una soberbia enfermiza que refleja un total desapego para con los veracruzanos que dice gobernar.

Sublime obsesión que para infortunio del Sr. Duarte de Ochoa, es compartida únicamente, quizá, por el amanuense por contrato que plasmara en blanco y negro sus infortunadas fantasías.

Nunca en Veracruz. Ni siquiera en tiempos de su “Alteza Serenísima”, la torcida retórica exhibiera al desnudo la pobreza moral y política de quien ejerce el poder formal por consigna, a tras mano y con distancia de por medio. Decepción incluso para el pequeño grupo de mafiosos fidelistas que aspirando a la minigubernatura de la entidad, ven frustradas sus aspiraciones anidadas en un proyecto transexenal que desbarrancara en escasos 60 minutos.

Sí. De película cuyo guión trágico cómico, de no ser por el hecho de que afecta, lastima y ofende a una gran mayoría de la población veracruzana, se hace merecedor a los más altos galardones del mundo de la farándula. Sólo en descargo del autor, cabe decir que la culpa no es del indio. Sus ínclitos compadres llevados por la ingente necesidad de quien trueca dignidad por una torta, en las urnas le dispensaran el alto honor de hacer, deshacer y fantasear a su antojo. A esta pobre gente, urgida de pan es a la que habría de reclamarle del desastre que hoy se vive en la entidad.

Sin faltar aquellos que cotidianamente tienden la ignominiosa alfombra roja de la lisonja desmedida y el ocultar en defensa de sus intereses económicos o políticos, los desvaríos de quien no ha sabido gobernar. También estos son merecedores del reclamo. No está en ellos el hoy desgarrarse las vestiduras y llorar lo que en su momento no supieron denunciar y defender, parafraseando a la madre del último Abencerraje del Califato de Granada.

Así que a lo hecho pecho y a otra cosa mariposa. Aprender de lo andado y no insistir en tropezar con la misma piedra, confiando en quienes no merecen nuestra credibilidad y confianza.

La sucesión

Con el V informe sobre el comportamiento de una realidad que no existe, se cierra toda esperanza en el corto plazo de corrección de rumbo, castigo a los prevaricadores y retorno del gobernante a la realidad que olímpicamente ignora. Si en el pasado el gobernador pasaba a ser políticamente un cero a la izquierda en cuanto se destapaba al candidato de su partido a sucederle, en esta histórica ocasión Duarte se anticipa, sentando el precedente de ser el primero en adelantarse a los designios y propósitos del CEN del PRI, mostrando la ausencia de unidad y capital político que considerar en su calidad de primer príista de Veracruz y dejando al garete el proceso sucesorio.

Escenario inédito que resta capacidad de maniobra de un PRI que en el estado ha venido a menos a lo largo de las últimas décadas, y que si ofrece como nunca, oportunidad a las fuerzas opositoras para legítimamente vencerle en buena lid. Oportunidad condicionada ya no sólo a la inteligencia y oficio político de la oposición electoral, también y de manera relevante, en el como se vinculen a la llamada sociedad civil, ofertando con responsabilidad liderazgo y un programa mínimo para una acción transformadora, en torno a lo cual se canalice descontento, hartazgo y limitadas expectativas de una mejoría por la vía de una sana alternancia en la conducción política, económica y social de la entidad. Sin esto último, no hay camino viable para sentar las bases del rescate en los escasos 15 meses de un mini gobierno de dos años.

Una alternancia que auspicie la oxigenación de la política y contribuya a la democratización del quehacer gubernamental, más que opción de venganza en el ejercicio del poder. De no ser así, la alternancia por sí y para sí no sería garantía de nada, y, para nuestro infortunio, esto último es lo que se vislumbra en los intentos de coalición electoral del PAN y el PRD, que tras un aparente realismo pragmático, se oculta oportunismo e interés cupular para cambiar de manos el manido proceso de prevaricación y corrupción impune que, de dientes para afuera, se pretende combatir. Restándole a esta postura política el mínimo de legitimidad democrática y abriéndole de nueva cuenta la puerta al execrable continuismo fidelista.

Luego procede no perder de vista que en el juego electoral, la pelota está en los terrenos de la llamada sociedad civil y no en partidos políticos que ya no más responden al interés de las mayorías y ni por asomo, por sí solos cada uno de estos, en la contienda en marcha cuentan con el suficiente caudal de votos duros para alzarse con la minigubernatura. Por lo consiguiente, si de alianzas o coaliciones se trata para echar al PRI del gobierno y acceder a una legítima alternancia, es a la llamada sociedad civil, a sus organizaciones y a sus liderazgos, el establecer términos y condiciones para que estas fructifiquen por el bien de Veracruz. La sociedad civil tiene la palabra. En esta cabe el decidir si está por el cambio o por más de lo mismo. Tiempo al tiempo.

Xalapa, Ver., 18 de noviembre de 2015.

pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Javier Duarte de Ochoa

Javier Duarte de Ochoa

Tras un prolongado y madrugador pre proceso electoral 2016, formalmente arranca la contienda por la absurda minigubernatura de Veracruz que, de manera arbitraria, el congreso local le aprobara a Javier Duarte. Pre proceso que entre otras cosas, a más de desgastante, se viera descarrilado por el propio gobernante en su afán de dar continuidad al proyecto transexenal de Fidel Herrera Beltrán. A ello se suma el estira y afloja en torno a la designación de candidatos a la diputación local que entre otras cosas, habrá de calificar la elección de gobernador.

En consecuencia y en congruencia con usos y costumbres veracruzanos, toda la atención de la llamada clase política y por lo consiguiente la prensa de la entidad, está puesta en el proceso que iniciando el pasado lunes está arropado por un clima negativo de especulación, chismes y rumores, lo mismo al interior de los partidos contendientes que al exterior de éstos. Bombardeando con dimes y diretes a un electorado potencial que, por principio mirón de palo, se mantiene al margen alimentando lo mismo desconfianza que rechazo a una actividad político electoral que no le merece credibilidad.

Incredulidad, desconfianza y rechazo que se ha ganado a pulso una partidocracia simuladora y rapaz, alejada de los intereses más caros de una ciudadanía que no se siente representada en la toma de decisiones que le competen.

Aspirantes y expectativas en el arranque

Son tantos los que queriendo alcanzar la gubernatura estatal, aspiran a la soñada nominación como candidatos por sus respectivos partidos o por la vía de candidatos independientes, y hasta sin registro oficial, que el arranque del proceso es un verdadero galimatías en el que lo único que genera en la percepción ciudadana, es que todos aspiran al poder por el poder mismo. Mucho ruido mediático y pocas nueces en el sube y baja de personajes conocidos unos y desconocidos otros para la población, que el objetivo central que debería importarnos, como es el rescate y reconstrucción de Veracruz se pierde en el río de tinta vertido para hacer pesar mediáticamente a uno u actor beligerante..

Acostumbrados a la rancia dinámica inercial del juego electoral, todo se hace girar en torno a los personajes que de manera directa o indirecta, cuentan con mayores posibilidades de éxito en su propósito. Lo mismo para ensalzarlos que para exaltarlos o denostarlos y descalificarlos, a la par que éstos, afanosamente muestran el músculo con la clásica movilización y concentración de simpatizantes y presuntos seguidores ávidos de escuchar y aplaudir el manido discurso, preñado de promesas y lugares comunes, incluído el hoy de moda que habla de crítica y distanciamiento para con el gobernador fallido.

Paradójicamente, aspirantes, seguidores y amanuenses a modo, coinciden en destacar del discurso la hueca alusión al cambio y rescate, enriquecida con la vana promesa de ejemplar castigo para los prevaricadores. Paradójico, en tanto que cambio, rescate y reconstrucción no pasan por la vía electoral ni los aspirantes se expresan con claridad en lo que para cada uno significa el sacudir a Veracruz de su marasmo y ponerlo en el camino correcto, con más ánimo de expresar lo que la audiencia quiere escuchar que de tomar con autenticidad el toro por los cuernos.

Verdadera Torre de Babel que anidada en el ruido mediático, hace de la palabra hablada o impresa cortina de humo tras la cual se oculta ausencia de voluntad política para afrontar con seriedad y al costo político implícito, las tareas que exige un proceso real de cambio y tranformación para la entidad. Lo cual dentro de la turbiedad de la contienda electoral que desembocará en la elección de julio del 2016, resulta hasta cierto punto lógico. Nadie en sus cabales se comprometería a transformar la realidad presente con un límite de tiempo acotado, en el mejor de los casos, de no más de 15 meses calendario.

Y tan es así esto último, que no hay nada que verse sobre propuestas fundadas en un diagnóstico puntual, sectorial y regional, a partir del cual trazar un curso de acción viable cuando menos para crear las condiciones necesarias para que, en los años posteriores al absurdo de dos años, se cuente lo mismo con brújula que con rumbo cierto para encauzar a la entidad en las tareas del crecimiento y desarrollo. Esto bajo la premisa de que las finanzas quebradas de la administración pública no constituirán palanca alguna para un plan o programa aceptable para limpiar el cochinero, antes al contrario.

Pero aún hay más. No basta con un buen diagnóstico del estado que guarda la vida económica y social de la entidad para sustentar un plan emergente de gobierno. A ello obligatoriamente habría que sumarle en previsión, las tendencias más generales de la estrategia neoliberal peñista que inciden o no para avanzar o retroceder y, con mayor razón, aquellas tendencias que en el marco del mundo globalizado, amenazan al todo y, por ende a las partes, con transitar por un periodo de tiempo no cuantificado de estancamiento, recesión y deterioro social que a partir del 2016, condicionan la marcha de la sociedad planetaria.

Sin este marco de referencia, sea cual fuere el llamado a gobernar a Veracruz en el mini periodo de dos años, a juicio de quien esto escribe, toda propuesta, programa o promesa no pasaría más allá de un simplista onanismo retórico y esto, es desafortunadamente lo que a estas alturas se alcanza a percibir lo mismo en partidos, coaliciones y aspirantes a candidatos que en el coro mediático. Lo cual debería parecernos grave y preocupante en tanto el futuro de Veracruz nos atañe a todos.

El V informe

Y es en este escenario turbio y desalentador que Javier Duarte de Ochoa, en un acto más de triunfalismo sin sustento y exaltada simulación, rinde su V informe de gobierno sin el mínimo de honestidad y conocimiento de causa de una realidad que le rebasa y abruma. Con el más bajo índice de aceptación, popularidad y credibilidad, el gobernante fallido se exhibirá desnudo ante sus gobernados, firmemente convencido de que vistiendo atuendo de finos hilos de oro y pedrería sin par, justifica la prosperidad de los veracruzanos que sólo anida en su mente desquiciada

Y al final del día, prolegómeno del nuevo año de mal gobierno, despilfarro, corrupción impune y desvaríos, de su V informe sólo quedará en el imaginario colectivo la interrogante de donde quedó el dinero que hoy es deuda.

Xalapa, Ver., 14 de noviembre de 2015.

pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Bueno, parece que no sólo al gobernador de Veracruz le interesa y urge desviar la atención en los tendidos, poniendo en primer termino el desbarajuste electoral por sobre los problemas de fondo que acusa la entidad. También el gobierno federal hace lo propio, ahora con el falso debate mediático de la legalización de la marihuana a partir del amparo que concediera la SCJN a cuatro individuos de una organización de la sociedad civil, quitándole presión en la opinión pública a temas torales del país, como el económico, la movilización magisterial, el affaire no resuelto de Ayotzinapa o la violencia criminal que, como la humedad, se cuela y extiende a lo largo y ancho del territorio nacional.

Cortinas de humo que, al parecer, tanto a Javier Duarte, en su caso, como al Sr. Peña les vienen como anillo al dedo para cerrar el año con el menor número de tropiezos en el imaginario colectivo.

Deuda pública y corrupción impone como corolario, pasan a segundo término en Veracruz, tocándole en suerte al presidente del CDE del PRI el ser el patiño a modo, lo mismo con su “misoginia” que con su orquestado cosquilleo mediático en los ijares de los senadores Yunes Zorrilla y Yunes Landa. No sólo la prensa oficialista, también la independiente y crítica, se han ido con la finta electoral aceptando sin remilgos que el problema de Veracruz es de liquidez de una administración pública quebrada y, por tanto prácticamente insoluble y ya demasiado manoseado, y no económico como lo pusiera sobre la mesa Javier Duarte, cuando la realidad real apunta en contrario, agudizándose la crisis en el aparato productivo estatal que va de la mano con un deterioro social en crescendo.

Para el caso del Sr. Peña, por lo consiguiente. La presión de la percepción social que se refleja en un bajo nivel de aceptación del presidente, se alimenta a partir de dos temas sustantivos, el estancamiento económico y como corolario el tropiezo de las finanzas públicas, así como la inseguridad fruto de un incremento no aceptado oficialmente del accionar de la delincuencia organizada. A estos temas se agrega en lo específico el enredo de la fuga del “chapo”, el conflicto magisterial y el affaire Ayotzinapa, anidados en el imaginario colectivo e interpretado como falta de capacidad, eficacia y transparencia en el quehacer gubernamental.

Sin perder de vista que para algunos sectores mejor informados, el deterioro creciente de la industria petrolera y eléctrica nacionales, perdiendo peso específico en la conformación del presupuesto federal, acompañado de la ya imparable devaluación del peso, se considera en el ámbito de la percepción ciudadana como un fracaso de Peña Nieto en la implementación de las llamadas “reformas estructurales” como instrumentos para reactivar la economía.

De ahí que el colocar el falso debate sobre la misoginia de un político de medio pelo o legalización de la marihuana como temas de la mayor relevancia, habría que considerarles como un éxito tan coyuntural como efímero en las estrategias mediáticas tanto de Duarte como del Sr. Peña. La salida casi inmediata del secretario de gobernación, abriendo las puertas al debate en el marco previo a la cobertura informativa con motivo de la visita de Raúl Castro a México, o las declaraciones en tratándose de Veracruz de la secretaria general del CEN del PRI, Carolina Monroy y el correspondiente bombardeo mediático sobre estos temas, así lo confirman.

Lo destacable del caso es que por sobre la coyuntura cortoplacista, la terca realidad tiende a imponerse. A una cortina de humo casi de inmediato hay que sobreponerle otra sin que pueda ocultarse del todo la problemática estructural del país. Más allá de lo mediático, la percepción colectiva no quita el dedo en los renglones de que le son vitales y de atención cotidiana, como el desempleo, la desigualdad, la pobreza y y la seguridad individual y comunitaria agravados por los efectos de la crisis globalizada.

Lo grave es que ni la problemática de Veracruz ni la que acusa México en su conjunto, se resuelve mediáticamente, posponiéndose el tomar el toro por los cuernos con estrategias viables y políticas públicas para enderezar el rumbo perdido. Tanto Peña como Duarte se han atado a sí mismos las manos estando imposibilitados para cambiar de caballo a mitad del río, cediéndole terreno a la terca realidad que se les opone.

Luego tal similitud coyuntural de tesituras, no es de dudarse configuren el tejido de la misma sábana con la que ambos, Peña y Duarte, se cubren para en el caso Veracruz dejar hacer dejar pasar hasta donde el tiempo y los veracruzanos aguanten. De otra manera para quien esto escribe, opinador que no periodista, desde endenantes el gobierno federal hubiera llamado a cuentas al gobernador fallido. Y esto no sucede por más evidente que sea el agrio divorcio entre Javier Duarte, la realidad real y el hartazgo de sus gobernados.

Hojas que se lleva el viento

Con dinero, acarreos y resoplidos se intenta revivir a la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos (CNC) para que el PRI pueda recuperar el voto duro en la zona rural. Vano intento, para hombres y mujeres en el agro veracruzano no viendo lo duro sino lo tupido con el abandono que padecen desde hace más de tres décadas, ni confían en dirigentes de oropel ni esperan que por la vía electoral se resuelva la compleja problemática de la producción agropecuaria, forestal y pesquera que aqueja a la entidad. Dicen que el campesino es medio tonto, pero no. Sabe bien distinguir entre liderazgos auténticos y dirigencias espurias surgidas del terreno de los explotadores de siempre.

-ooo-

Javier Duarte ya no tiene la fuerza de endenantes para someter, cooptar o comprar y manipular a los partidos que se oponen al PRI y sus señalados satélites, de ahí que ya se de como un hecho la alianza electoral entre el PAN y el PRD en Veracruz, contando con la venia de sus respectivas dirigencias nacionales como una opción viable de alternancia en la gubernatura de la entidad. Alianza que se construye al margen de identidades ideológicas y sobre el supuesto pragmático de que a partir del hartazgo social el número de votos por alcanzar en el 2016 será suficiente para vencer la estructura facciosa y estrategia al tricolor. Falso supuesto, el electorado hoy día está más despierto y para el imaginario colectivo PAN y PRD se sumaron al PRI en el llamado pacto por México, entregando la industria petrolera y eléctrica al capital internacional con la reforma energética. Los veracruzanos tampoco olvidan el papel jugado por estos partidos en la aprobación del criminal endeudamiento aprobado en el congreso local. Del plato a la boca suele caerse la sopa y otra alianza, más congruente y comprometida podría dar la sorpresa. Al tiempo.

Xalapa, Ver., 08/11/2015

pulsocritico@gmail.com
http://pulsocritico.com
https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En mis maquinazos he insistido en que a estas alturas no tiene ya ningún caso tratar de enmendarle la plana al Sr. Duarte de Ochoa, lo mismo con críticas fundadas, denuncias, señalamientos, e incluso, con chistoretes de mal gusto y pedestres majaderías. Como gobernador fallido, escudado en la impunidad, todo lo que haga o deje de hacer está contaminado de origen y, por tanto, resultaría irrelevante para una sociedad agraviada y dolida que ya no espera nada bueno de la actual administración pública veracruzana.

No obstante, no se puede hacer de lado que aún falta un año escaso para el cambio de estafeta y que, en ese lapso, es prácticamente impredecible cuanto daño más podría infringirle a Veracruz. Luego no puede uno permanecer indiferente o ajeno a las patadas de ahogado que, en su impotencia y desesperación por salir incólume del hartazgo y reclamo generalizado, apuntan en todas direcciones.

Bastaría con hacer un recuento del alcance de los daños que al pueblo veracruzano infringiera en menos de 30 días, para entender que la enfermiza y perversa conducta de Javier Duarte aún da para más, lo mismo si es de motu propio que acelerado por factores externos a su insano entendimiento.

Si todo parara en sus desplantes de triunfalismo sin sustento, o en sus barbaridades reactivas expresadas en las conferencias tempraneras de los lunes, como la última, en la que afirmara que el problema de Veracruz no es de economía sino de liquidez, no habría razón para ocuparse o preocuparse en el resto de tiempo que queda de su mandato. Empero, lo grave y se constituye en amenaza latente, es que se cree lo que piensa, dice y entiende de su entorno. Una alucinación fuera de lugar podría derivar en mayores descalabros para Veracruz. Luego la prioridad debería girar en torno al cómo frenarle antes de que sea demasiado tarde.

No obstante, en honor a la verdad en un esfuerzo de objetividad y congruencia se debería considerar que la crisis generalizada por la que atraviesa Veracruz, no únicamente gira en torno a un pésimo gobierno estatal. Factores diversos que están fuera de la orbita de la administración pública veracruzana pesan, influyen y determinan el curso de los acontecimientos. Ante la falta de previsión en el país, tanto de la crisis de un mundo globalizado como de su expresión neoliberal en México, sustentada en un proyecto de nación rapaz y empobrecedor, tienen que ver incidiendo lo mismo en la economía que en el deterioro de la vida política y social de la entidad. Poco se puede hacer desde las esferas del poder formal para paliar los efectos negativos de un entorno mundial y nacional cuya crisis lejos de atemperarse se profundiza. Realidad real que al no entenderse y mucho menos considerarse en las tareas de gobierno, conduce a los palos de ciego que tunden a la población en su conjunto.

La sucesión

Y es en este marco referencial que formalmente está por iniciar el proceso de sucesión encaminado a materializar el absurdo del gobierno de dos años. Proceso ya de sí descarrilado en el que ante el obvio vacío de poder, se imponen intereses electoreros que nada tienen que ver con la búsqueda de soluciones congruentes y realistas para el rescate de lo que hoy por hoy es un tiradero. Confrontación de intereses que pudieran derivar en actos violentos que pusieran en riesgo tanto el frágil y cuestionado estado de derecho como el enrarecido clima de la inseguridad en la entidad.

Si esto último es así, el evitar desaguisados fuera de orden, correspondería a los partidos políticos, haciendo contrapeso a todo intento del aún gobernante por imponer el candidato a sucederle en su intención de dar libre curso al proyecto transexenal que, en el 2009, me tomara la libertad de calificarle en mis maquinazos como “proyecto de la dinastía Herrera-Borunda”.

Lo que habría que preguntarse es si los partidos políticos en contienda, lo mismo en su ámbito local o nacional, están en condiciones de asumir su papel de contrapeso, tomando el toro por los cuernos y exigiéndole al Sr. Duarte un fuera manos del proceso electoral en puerta. Lo cual, a la luz de su comportamiento en el tema de la deuda pública y su presunta reestructuración, resulta harto difícil considerar como viable. Partidos y aspirantes a candidatos, aún no están convencidos de que la última palabra en el proceso de sucesión está fuera del alcance del fallido gobernador y más por temor que por convicción, optan por el dejar hacer dejar pasar antes que hacerse acreedores a una de las tantas patadas de ahogado del Sr. Duarte.

Lo extraordinario del caso es que en tanto no se resuelva el tema de la sucesión, economía estatal y finanzas públicas sigan el curso inexorable de su proceso de deterioro y descomposición, agravándose un estado de cosas ya insostenible para la gran familia veracruzana que sí, efectivamente, pudiere devenir en una escalada más en el enrarecido clima de vulnerabilidad del estado de derecho e inseguridad pública, si al margen de los partidos políticos la ciudadanía toma cartas en el asunto para hacer valer sus expectativas de cambio y transformación de la terca realidad veracruzana. Así que aguas, más vale prevenir que lamentar.

Hojas que se lleva el viento.

La vida política en la entidad está polarizándose, al interior del PRI y lo mismo al interior de toda la partidocracia. En el PRI como resultante del autoritarismo del dirigente estatal que exigiendo a contracorriente respeto al gobernador, desprecia a las corrientes mayoritarias de la militancia que respaldan a los senadores Yunes Zorrilla y Yunes Landa para darle cabida al continuismo fidelista. Y lo mismo en el resto de los partidos en contienda cuya militancia se divide entre los que de buena fe aceptan las directrices de sus dirigencias y, los que por sus intereses en juego se les oponen. Todos contra todos mientras a Veracruz se lo llevan al baile las muchachas.

Y, por lo pronto, la mayoría que no milita en ningún partido, como buen mirón de palo, solo observa indiferente como se negocia su destino.

Xalapa, Ver., noviembre 3 de 2015.

pulsocritico@gmail.com
http://www.pulsocritico.com
https://pulsocritico.wordpress.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En política lo que se ve, es.. Anónimo

En medio de una profunda crisis de aceptación social y credibilidad, el gobernador de Veracruz se resguarda con patadas de ahogado que ponen en condiciones de alto riesgo ya no solo la ya de frágil condición que guardan tanto la economía como la hacienda pública estatal, también la gobernabilidad y la paz pública Patadas de ahogado de un gobernador fallido que, con la complicidad de un poder legislativo abyecto y el silencio del judicial, colman ya el hartazgo de una sociedad lastimada y dolida.

Esto a ciencia y paciencia de una población que, como invitado de piedra, no tiene ni voz ni voto en una democracia simulada, en la que una minoría privilegiada y corrupta se despacha con la cuchara grande con toda impunidad, haciendo y deshaciendo a su antojo ante el silencio masoquista de las mayorías.

Pálido reflejo de la crisis de representatividad que acusa en el entorno más amplio del contexto nacional el régimen político vigente -sustentado en una partidocracia voraz, insensible, corrupta- por principio obsoleto por obvia caducidad de su función social y política, Veracruz se debate en su propio lodo.

Crisis veracruzana que la mayoría de los medios de comunicación en la entidad parecen ignorar, o bien le descartan en su agenda de negocios, atendiendo más a sus intereses coyunturales cortoplacistas que a la función que la sociedad le tiene encomendada.

Se dice que el hilo se revienta por lo más delgado y Veracruz se encuentra ya en tal tesitura como parte del todo nacional, exhibiendo la podredumbre de las póstulas que afloran en el cuerpo económico, político y social de la entidad. Si Veracruz en el pasado destacara por su pujanza económica, su fortaleza política al servicio de gobernabilidad y gobernanza del partido detentador del poder formal, y un tejido social proclive a la cultura y el progreso, hoy por hoy no es ni la sombra de lo que endenantes fue. Así lo asienta la estadística oficial, lo percibe la población y lo ratifica una clase política ramplona, rapaz y acomodaticia, que se resiste a aceptar su flagrante divorcio con la llamada sociedad civil, renunciando a la salvaguarda de las mejores causas de la sociedad veracruzana.

Lo paradójico de esta situación es que percibiéndolo, una inmensa mayoría de la población en Veracruz deja hacer deja pasar, avalando con su silencio y ausencia de ciudadanía responsable y consecuente, todo aquello que por principio le afecta y lastima. “Palo dado ni Dios lo quita”, dice para sus adentros la víctima del desorden, el saqueo y la corrupción oficial impune, haciendo gala de un enorme sentimiento de resignación frente a lo que presumiblemente no está en sus manos remediar. Y de eso se vale quienes gobiernan profundizando el lamentable y desastroso estado de cosas que tiene postrada a la entidad.

Y aún más paradójico, el observar que la mayoría de los medios de comunicación y sus “formadores de opinión”, presuntamente mejor informados que la audiencia a la que dicen servir con verdad y objetividad, toma el rábano por las hojas, destacando lo accesorio y callando lo sustantivo; contribuyendo por comisión u omisión al deterioro generalizado de una entidad federativa que debiera tener mejor destino.

El que paga manda y, con este criterio empresarial, la prensa, salvo contadas y honrosas excepciones, dice lo que el régimen corrupto quiere escuchar y propalar. Sin parar mientes en que la terca realidad real desmiente a la palabra escrita. O, en el mejor de los casos, contribuyendo inconscientemente con cortinas de humo sustentadas y alimentadas con rumores, chismes y maledicencias en torno a la grilla que no política, en el quehacer gubernamental y partidista; constituyéndose en juez y parte de la crisis del régimen y agotamiento de la administración duartista en la entidad.

En este escenario pedestre, sociedad, gobierno, política y prensa son a la par víctima y victimarios de sus propias contradicciones. Y es en este marco que la posibilidad del tan necesario como urgente rescate de la buena marcha de Veracruz, se aleja cada vez más en un ominoso horizonte dejando camino libre al más de lo mismo.

¿Hasta cuando? Es lo que debería preguntarse una sociedad que con más visos de masoquista que de protagonista activo de su destino presente y futuro, es parte del problema y no de una esperada solución al círculo perverso que nos ahoga.

Hojas que se lleva el viento

Estando constituido el gobierno de Veracruz por los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, ninguno se salva en el perverso quehacer cotidiano por el que transita el desastre generalizado de la entidad. Los tres poderes se cubren con la misma sábana, haciendo nugatorio todo esfuerzo de la población por hacer valer el escuálido y maltrecho estado de derecho. La democracia representativa está secuestrada y el principio de soberanía popular vulnerado. Y sin embargo, lo aceptamos como algo natural y con ello somos felices, compartiendo con Duarte de Ochoa la tan distante como ilusoria prosperidad que nos motiva a seguir avalando en las urnas al dinosaurio tricolor y sus espurios satélites.

-o-o-o-

No podemos ni debemos olvidar que el PRI en Veracruz electoralmente es primera minoría, representando en el Congreso local a su voto duro y a un reducido número de veracruzanos apáticos o mal informados. A nadie más, luego la aprobación por mayoriteo del tricolor de la aberrante iniciativa de Javier Duarte, de endeudar de por vida a los veracruzanos con una cuestionable “reestructuración de la deuda pública”, no cuenta con el reconocimiento y aval de la mayoría del electorado. Vale la pena refrescar la memoria para actuar en consecuencia y negarse a la posibilidad del triunfo del tricolor en los comicios venideros.

-o-o-o-

Si no fuera porque el PRI es parte del gobierno y lo que a su interior acontece nos afecta a todos, su enlodado acontecer cotidiano en Veracruz no debería de ocuparnos y mucho menos preocuparnos, salvo para tomar nota de sus debilidades y atacarlo en las urnas donde más le duele, negándole el sufragio a sus candidato en elecciones venideras. La descalificación de las dos corrientes mayoritarias encabezadas por Yunes Landa y Yunes Zorrilla por parte de Duarte de Ochoa y el presidente estatal del tricolor, debería ser una más que obvia ventaja para la oposición, empero, hasta esta opción nos es negada en tanto no se percibe una oposición responsable y capaz de una alianza con la ciudadanía y ofertar un programa mínimo unitario tendiente a revertir el actual estado de cosas. Más de lo mismo es lo que se espera.

-o-o-o-

A mis cuatro lectores: El Semanario en línea “Pulso crítico”, por razones de índole financiera y técnica está temporalmente suspendido en la Web. Esperamos que a la mayor brevedad quede subsanado el problema. Gracias por su comprensión.

Xalapa, Ver., 29/10/2015

pulsocritico@gmail.com

https://pulsocritico.wordpress.com

A %d blogueros les gusta esto: